JOSEPH STIGLITZ

El profesor estadounidense y Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz es una de esas rara avis en el mundo de la economía.

Stiglitz es, hoy en día, el economista más citado del mundo. Es neokeynesiano y un crítico feroz de la idea que ha dominado el mundo de las finanzas desde Ronald Reagan: que a los mercados hay que dejarlos a su aire, sin que los gobiernos se entrometan, pues son eficaces y crean riqueza gracias a la ‘mano invisible’ que imaginó Adam Smith en el siglo XVIII. Stiglitz ha pasado 30 años intentando demostrar mediante modelos matemáticos que la famosa mano no es que sea invisible, es que no existe. Y que los mercados, sin vigilancia, se aprovechan de la ignorancia del prójimo. Su teoría de la información imperfecta le valió el Nobel en 2001. «La globalización abrió las puertas para encontrar nuevos ignorantes y explotarlos», sentenció.

Nació en un pueblo siderúrgico, de obreros del metal. Es hijo de un vendedor de seguros judío. La simpatía por la clase trabajadora la mamó desde niño. Estuvo presente cuando Luther King pronunció su famoso discurso «yo tengo un sueño…». Fue economista jefe del Banco Mundial. Y dimitió dando un portazo, con diatribas contra esa institución, «dirigida por fundamentalistas del libre mercado» y contra el FMI, «que pone la soga al cuello de los países a los que se supone que va a ayudar». En la actualidad es profesor en la Universidad de Columbia, Nueva York, donde también imparte clases (de Periodismo) su mujer, 20 años más joven. Ha sido asesor de Zapatero y de Sarkozy. También de Obama, aunque ahora se muestra desencantado con su política. «Los que diseñaron el plan de rescate de Wall Street o estaban en nómina de los bancos o eran unos incompetentes.»

Así de claro habla Joseph Stiglitz:

Mi deseo para 2011 es que dejemos de prestar atención a los supuestos magos financieros que nos metieron en este lío, y que ahora nos exigen austeridad, y que empecemos a usar el sentido común. Si hay que soportar dolor, el mayor esfuerzo debe recaer sobre los responsables de la crisis, y sobre aquellos que se beneficiaron de la burbuja.

Es lapidario a la hora de diagnosticar cómo marcha la economía global. «Estados Unidos y Europa van mal; el resto, muy bien. El crecimiento en los países ricos se va a desacelerar aún más en 2011.» Opina que los bancos nunca han querido reconocer sus créditos fallidos y ahora no quieren admitir las pérdidas. «El sector financiero presionará a los gobiernos para lograr el pago completo de su deuda, aunque provoque un enorme desempleo y un gran sufrimiento social…»

Y cree que los especuladores lanzarán nuevos ataques contra España, Grecia, Portugal e Irlanda, «que están en una situación similar a la de Argentina en vísperas de la quiebra de 2001», la época del ‘corralito’, cuando los bancos restringieron el acceso de los ahorradores a sus depósitos. «El euro es un problemón», resume.  E insta a la UE a adoptar un fondo solidario de estabilidad a largo plazo, porque sin «políticas apropiadas y sin instituciones saneadas» la moneda única podría desaparecer, aunque lo considera improbable. No obstante, reconoce que los economistas no son fiables. «Las personas se comportan de manera menos racional de lo que creemos los economistas. Un experimento demostró que la gente es más altruista de lo que suponen los economistas, excepto en el caso de un grupo: los economistas mismos.»

Los planes de rescate de la crisis han expuesto una de las mayores hipocresías de la historia. Aquellos que se escudaban en la austeridad fiscal cuando se trataba de financiar pequeños programas de bienestar para los pobres, ahora han defendido sin problemas el mayor plan de rescate de la historia. Los que abogaban por la virtud del libre mercado y de la transparencia han llevado a crear un sistema financiero tan opaco que ni los mismos bancos comprenden sus balances. Los que defendían la responsabilidad ahora buscan el perdón de la deuda para el sector financiero.

El mercado no se corrige solo. De hecho sin la regulación adecuada, el mercado tiene una tendencia natural hacia los excesos. Sencillamente la mano invisible de Adam Smith no existe. Los banqueros persiguen su propio interés que no tiene porque encajar con los intereses generales de la sociedad, incluso por no encajar no tienen porque encajar ni con el interés de sus accionistas o deudores y sin duda no son los mismos intereses que los propietarios que han perdido sus viviendas, los trabajadores que se han quedado sin empleo, los jubilados que han visto como sus fondos de pensiones se evaporaban o los contribuyentes que han pagado miles de millones de dólares en rescates bancarios.

Bajo la amenaza de colapso del sistema, la red de seguridad, no ha servido precisamente para salvar a los individuos de las exigencias de la vida, sino que la han extendido generosamente para salvar a la banca comercial, la banca de inversión, a las aseguradoras o a las compañías de coches. Nunca tanto dinero había sido transferido de tantos hacia tan pocos…. La justificación ha sido que rescatar a la banca, permitiría que se volviera a abrir el grifo del préstamo. Esto no ha sucedido. Lo que ha sucedido ha sido simplemente que el contribuyente ha dado su dinero a las instituciones que han estado especulando con ellos durante años, vía préstamos predatorios, intereses de las tarjetas de crédito usureros, y comisiones no transparentes.

Stiglitz se enmarca también entre aquellos economistas que critican la hegemonía del PIB entre los indicadores económicos:

– Sólo compensa a los gobiernos que aumentan la producción material.

– No mide adecuadamente los cambios que afectan al bienestar, ni permite comparar correctamente el bienestar de diferentes países’.

– No toma en cuenta la degradación del medio ambiente ni la desaparición de los recursos naturales a la hora de cuantificar el crecimiento.  Esto es particularmente cierto en Estados Unidos, donde el PIB ha aumentado más, pero en realidad gran número de personas no tienen la impresión de vivir mejor porque sufren la caída de sus ingreso.

Fuente: Newsweek y XL Semanal

Anuncios

Un comentario sobre “JOSEPH STIGLITZ

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s