Los Mercados tienen nombre y apellidos

Geoffrey Geuens en Le Monde Diplomatique 
Los socialistas europeos denuncian con virulencia “las finanzas” que reinan sin restricciones en el mundo y que habría que controlar mejor. Sin embargo, la imagen descarnada de los “mercados” tiene como efecto dejar en las sombras a los verdaderos beneficiarios de la crisis y de las medidas de austeridad en curso.

El ex banquero socialista Jean Peyrelevade, que pasó de la banca pública a las finanzas privadas, y de Francois Mitterrand a M. Francois Bayrou, explicaba en 2005: “El capitalista ya no es directamente identificable (…) ¿Con quién se rompe cuando se rompe con el capitalismo? ¿Qué instituciones hay que atacar para poner fin a la dictadura del mercado, fluido, mundial y anónimo?”. Este ex director adjunto del gabinete del primer ministro Pierre Mauroy concluía: “A falta de un enemigo identificado, Marx es impotente” (1).

Que un representante de las altas finanzas –presidente del grupo Banca Leonardo (familias Albert Frère, Agnelli y David-Weill) y gerente del grupo Bouygues– niegue la existencia de una oligarquía, ¿debe realmente sorprender? Más extraño es que los medios de comunicación dominantes difundan esa imagen desencarnada y despolitizada de las poderosos de las finanzas. La cobertura periodística de la designación de Mario Monti como presidente del Consejo Italiano bien podría constituir, en ese sentido, el ejemplo perfecto de un discurso-pantalla que hace referencia a “tecnócratas” y “expertos” allí donde se conforma un gobierno de banqueros. Incluso pudo leerse en el sitio internet de algunos diarios que “personalidades de la sociedad civil” acababan de tomar las riendas (2).

Puesto que el equipo de Monti también cuenta en sus filas con profesores universitarios, la cientificidad de su política fue establecida de antemano por los comentaristas. Aunque, observado de cerca, la mayoría de los ministros del equipo integraban los directorios de los principales trusts de la península.

Corrado Passera, ministro de Desarrollo Económico, es director ejecutivo de Intesa Sanpaolo; Elsa Fornero, ministra de Trabajo y profesora de economía de la Universidad de Turín, ocupa la vicepresidencia de Intesa Sanpaolo; Francesco Profumo, ministro de Educación e Investigación y rector de la Universidad Politécnica de Turín, es director de UniCredit Private Bank y de Telecom Italia –controlada por Intesa Sanpaolo, Generali y Mediobanca– y ya pasó por Pirelli; Piero Gnudi, ministro de Turismo y Deportes, es gerente de UniCredit Group; Piero Giarda, encargado de las relaciones con el Parlamento, profesor de Finanzas Públicas de la Universidad Católica de Milán, es vicepresidente del Banco Popolare y gerente de Pirelli. En cuanto a Monti, fue asesor de Coca Cola y de Goldman Sachs, y director de Fiat y de Generali.

No tan distintos

Si bien los dirigentes socialistas europeos carecen actualmente de palabras lo suficientemente duras como para calificar la omnipotencia de los “mercados financieros”, la reconversión de los ex referentes del social-liberalismo se opera sin que sus antiguos compañeros expresen realmente su indignación. El ex primer ministro de los Países Bajos, Wim Kok, integró los directorios de los trusts neerlandeses ING, Shell y KLM. Su homólogo alemán, el ex canciller Gerhard Schröder, también se recicló en el ámbito privado como presidente de la empresa Nord Stream AG (joint-venture Gazprom/E.ON/BASF/GDF Suez/Gasunie), gerente del grupo petrolero TNK-BP y asesor para Europa de Rothschild Investment Bank. Esta trayectoria a primera vista sinuosa en realidad no tiene nada de singular. Varios antiguos miembros de su gabinete, miembros del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), también cambiaron el traje de funcionario público por el de hombre de negocios: el ex ministro del Interior Otto Schilly asesora actualmente al trust financiero Investcorp (Bahrein), donde se encontró con el canciller austríaco conservador Wolfgang Schüssel, el vicepresidente de la Convención Europea Giuliano Amato o incluso Kofi Annan, ex secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El ex ministro de Economía y Trabajo alemán, Wolfgang Clement, es socio de la firma RiverRock Capital y gerente de Citigroup Alemania. Su colega, Caio Koch-Weser, secretario de Estado de Finanzas de 1999 a 2005, es vicepresidente del Deutsche Bank. Finalmente, el ministro de Finanzas del primer gobierno de Angela Merkel, el SPD Peer Steinbrück, es gerente de ThyssenKrupp. En cuanto a los “dignos herederos” (3) de Margaret Thatcher y ex líderes del Partido Laborista, juraron a su vez lealtad a las altas finanzas: el ex ministro de Relaciones Exteriores David Miliband asesora a las empresas VantagePoint Capital Partners (Estados Unidos) e Indus Basin Holdings Ltd. (Pakistán); el ex Comisario Europeo de Comercio, Peter Mandelson, trabaja para el banco de negocios Lazard; en cuanto al mismo Anthony Blair, ejerce simultáneamente los cargos de asesor de la empresa suiza Zurich Financial Services y administrador del fondo de inversión Landsdowne Partners y el de presidente del comité consultivo internacional de JPMorgan Chase, junto a Annan y Henry Kissinger.

Esta enumeración que lamentamos infligirle al lector resulta sin embargo indispensable cuando los medios de comunicación omiten constantemente dar a conocer los intereses privados de las personalidades públicas. Más allá de la porosidad entre dos mundos que se muestran fácilmente como distintos –si no opuestos–, la identificación de sus dobles agentes es necesaria para la buena comprensión del funcionamiento de los mercados financieros.

Así, y contrariamente a una idea en boga, las finanzas tienen uno o, más bien, varios rostros (4). No el del jubilado de Florida o el pequeño tenedor europeo complacientemente descrito por la prensa, sino más bien los de una oligarquía de propietarios y administradores de fortunas. Peyrelevade recordaba en 2005 que el 0,2% de la población mundial controlaba la mitad de la capitalización bursátil del planeta (5). Estas carteras son administradas por bancos (Goldman Sachs, Santander, BNP Paribas, Société Générale, etc.), empresas de seguros (AIG, AXA, Scor, etc.), fondos de pensión o inversión (Berhshire Hathaway, Blue Ridge Capital, Soros Fund Management, etc.); instituciones que invierten además sus propios fondos.

Esta minoría especula con la cotización de las acciones, de la deuda soberana o de las materias primas, gracias a una gama casi ilimitada de productos derivados que revelan la inagotable inventiva de los ingenieros financieros. Lejos de representar el resultado “natural” de la evolución de economías maduras, los “mercados” constituyen la punta de lanza de un proyecto que, tal como advierten los economistas Gérard Duménil y Dominique Lévy, fue “concebido para incrementar los ingresos de la clase alta” (6). Un éxito innegable: el mundo cuenta actualmente con alrededor de 63.000 “centimillonarios” (poseedores de al menos 100 millones de dólares), que representan una fortuna combinada de aproximadamente 40 billones de dólares (es decir, un año de Producto Interno Bruto mundial).

Irresponsables de ayer, sabios de hoy

Esta encarnación de los mercados puede resultar molesta, pues a veces es más cómodo luchar contra molinos de viento. “En esta batalla que se libra, voy a decirles cuál es mi verdadero adversario –exclamaba el entonces candidato socialista a la elección presidencial francesa, François Hollande, en su discurso de Bourget (Seine-Saint-Denis), el pasado 22 de enero–. No tiene nombre, ni rostro, ni partido; nunca presentará su candidatura, nunca será, pues, elegido. Este adversario es el mundo de las finanzas”. Atacar a los verdaderos actores de la alta banca y de la gran industria habría podido conducirlo igualmente a nombrar a los dirigentes de los fondos de inversiones que deciden, con plena conciencia, lanzar ataques especulativos sobre la deuda de los países del Sur de Europa. O incluso, a cuestionar el doble rol de algunos de sus asesores, sin olvidar el de sus (ex) colegas socialistas europeos que pasaron de una Internacional a la otra.

Al elegir como jefe de campaña a Pierre Moscovici, vicepresidente del Círculo de la Industria, un lobby que reúne a los dirigentes de los principales grupos industriales franceses, el candidato socialista señalaba a los “mercados financieros” que decididamente alternancia socialista ya no rimaba con ruptura revolucionaria. ¿Acaso no estimó Moscovici que “no había que tenerle miedo al rigor”, al afirmar que en caso de triunfar, los déficits públicos serían “reducidos a partir de 2013 por debajo del 3% (…), cueste lo que cueste”, lo que implicaría “tomar las medidas necesarias”? (7).

Figura obligatoria de la comunicación política, la denuncia de los “mercados financieros”, tan virulenta como inofensiva, sigue siendo hasta ahora letra muerta. Al igual que el presidente Barack Obama, que otorgó su indulto presidencial a los responsables estadounidenses de la crisis, los dirigentes del Viejo Continente perdonaron en muy poco tiempo los excesos de los especuladores “ávidos” que ponían en el banquillo de los acusados. Sólo quedaba entonces recuperar el prestigio injustamente mancillado de los dignos representantes de la oligarquía. ¿Cómo? Designándolos a la cabeza de comisiones encargadas de elaborar nuevas reglas de conducta para los mercados, ¡por supuesto! De Paul Volcker (JPMorgan Chase) a Mario Draghi (Goldman Sachs), pasando por Jacques de Larosière (AIG, BNP Paribas), Lord Adair Turner (Standard Chartered Bank, Merrill Lynch Europe) o incluso el barón Alexandre Lamfalussy (CNP Assurances, Fortis), todos los coordinadores encargados de brindar una respuesta a la crisis financiera mantenían estrechos lazos con los más importantes operadores privados del sector. Los “irresponsables” de ayer, como por obra de gracia, acababan de metamorfosearse en “sabios” de la economía, alentados por los medios de comunicación e intelectuales dominantes que, poco tiempo antes, no tenían palabras lo bastante duras como para denunciar la “suficiencia” y la “ceguera” de los banqueros.

Finalmente, ya no existen dudas de que algunos especuladores hayan podido sacar provecho de las crisis que se sucedieron estos últimos años. Sin embargo, el oportunismo y el cinismo del que dan muestras los “depredadores” en cuestión no debe hacer olvidar que contaron, para alcanzar sus objetivos, con el apoyo de las más altas esferas del Estado. ¿Acaso John Paulson, luego de haber ganado más de 2.000 millones de dólares en la crisis de las subprime, de la que fue el principal beneficiario, no contrató al ex patrón de la Reserva Federal, Alan Greenspan, entonces asesor de Pimco (Deutsche Bank), uno de los principales acreedores del Estado estadounidense? Y qué decir de los principales administradores internacionales de hedge funds: el ex presidente del National Economic Council (bajo el gobierno de Obama) y ex secretario del Tesoro de William Clinton, Lawrence Summers, fue director ejecutivo de la firma D.E. Shaw (32.000 millones de dólares de activos); el fundador del grupo Citadel Investment, Ken Griffith, oriundo de Chicago, financió la campaña del actual presidente de Estados Unidos; en cuanto a George Soros, contrató los servicios del laborista Lord Malloch-Brown, ex director del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo…

Las finanzas tienen rostros:  se les puede ver desde hace mucho tiempo en los pasillos del poder.

Notas:

1. Jean Peyrelevade, Le Capitalisme total, Seuil/La République des Idées, París, 2005, págs. 37 y 91.

2. Anne Le Nir, “En Italie, Mario Monti réunit un gouvernement d’experts”, www.la-croix.com, 16-11-11; Guillaume Delacroix, “Le gouvernement Monti prêt à prendre les rênes de l’Italie”,www.lesechos.fr, 16-11-11.

3. Keith Dixon, Un Digne héritier. Blair et le thatchérisme, Liber/Raisons d’Agir, París, 2000.

4. Léase “Où se cachent les pouvoirs”, Manière de voir, N° 122, abril-mayo de 2012 (en kioscos).

5. Jean Peyrelevade, Le Capitalisme total, ob. cit. 1% de los franceses posee el 50% de las acciones.

6. Gérard Duménil y Dominique Lévy, The Crisis of Neoliberalism, Harvard University Press, Cambridge (MA), 2011.

7. “Pierre Moscovici: ‘Ne pas avoir peur de la rigueur’”, www.lexpress.fr, 8-11-11.

  • Geoffrey Geuens es Profesor de la Universidad de Liège. Autor de La Finance imaginaire. Anatomie du capitalisme: des “marchés financiers” à l’oligarchie, Aden, Bruselas, 2011.
  • Traducción: Gustavo Recalde

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“¡NO QUEREMOS MORIR BAJO LOS ESCOMBROS DEL NEOLIBERALISMO!”

Artículo publicado en Le Monde Economie el 30 de abril de 2012

Por Pierre Larrouturou, Miembro del Colectivo Roosevelt 2012

“Los sistemas aguantan frecuentemente más de lo que podamos pensar pero acaban derrumbándose mucho más rápidamente de lo que se podría imaginar.” Con estas palabras, el antiguo jefe de economía del FMI, Kenneth Rogoff, resume la situación de la economía mundial. Por su parte el gobernador del Banco de Inglaterra afirma que “la próxima crisis puede ser más grave aún que la de 1930″…
La zona euro no va bien, pero Estados Unidos y China, a menudo presentados como los dos motores de la economía mundial, son en realidad dos bombas de relojería: la deuda total de Estados Unidos alcanza el 358 % del producto interior bruto (PIB); la burbuja inmobiliaria china, casi tres veces superior a la que tenía Estados Unidos antes de la crisis de las subprimes, empieza a estallar.
Visto el contexto internacional, ¿cómo el PS (Partido socialista francés) y la UMP (Unión por un Movimiento Popular, partido actualmente en el poder en Francia), pueden seguir apostando todo en base a la vuelta al crecimiento? Sólo hay una posibilidad entre mil de que ese sueño se haga realidad.
“Va a ser horroroso, me confiaba recientemente un responsable socialista. No habrá ningún margen de maniobra. A partir del mes de junio se van a congelar los gastos. En pocos meses, el país se quedará paralizado por manifestaciones gigantescas y en 2014 vamos a recibir una paliza histórica en las elecciones.”

¿La austeridad es la única solución? ¿Está condenada la izquierda en el poder a decepcionarnos? No.
La Historia muestra que es posible escapar a la “espiral de la muerte” en la que nuestros países están encerrándose.

En 1933

En 1933, cuando Roosevelt llega al poder, los Estados Unidos tienen 14 millones de desempleados, la producción industrial ha disminuido de 45 % en tres años.
Roosevelt actúa entonces con una determinación y una rapidez que reavivan la confianza: algunas leyes se presentan, se debaten, se votan y se promulgan en un mismo día. Su objetivo no es en absoluto el de “tranquilizar los mercados financieros”, sino el de domarlos.
Su meta no es la de “dar sentido a la austeridad” sino la de reconstruir la justicia social. Los accionistas están furiosos y se oponen con todas sus fuerzas a la ley que separa bancos de depósito y bancos de inversión, a las tasas sobre las rentas más altas o a la creación de un impuesto federal sobre los beneficios.
Pero Roosevelt aguanta y hace votar quince reformas fundamentales en tres meses. Las catástrofes anunciadas por los financieros no ocurren. ¡Justo al contrario! La economía americana vivió muy bien con estas reglas durante medio siglo.
Lo que hizo Roosevelt en materia económica probablemente no era suficiente (sin la economía de guerra, los Estados Unidos iban a caer en una nueva recesión), pero las reformas que impuso en materia bancaria y fiscal lograron perfectamente sus objetivos.
Hasta la llegada de Ronald Reagan en 1981, la economía americana funcionó sin necesitar ni deuda privada ni deuda pública.
Si durante treinta años las reglas fordistas habían permitido una distribución equitativa del valor añadido entre los asalariados y los accionistas, en los treinta años siguientes las políticas de desregulación han conseguido que la parte de los salarios pase del 67 % al 57 % del PIB de los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Esto ha llevado a incrementar tanto la deuda pública – ya que los impuestos sobre los salarios y el consumo son el primer recurso de los Estados – como la deuda privada, porque los asalariados han tenido que endeudarse para mantener su nivel de vida.
Por culpa del desempleo y de la precariedad la parte salarial ha disminuido mucho en nuestros países: el desempleo no es sólo una consecuencia de la crisis que vivimos desde hace cinco años; es una de sus causas fundamentales. No se podrá salir de la crisis sin combatir radicalmente el desempleo y la precariedad.
Por mucho que les moleste a los neoliberales, no estamos frente a una crisis del Estado del Bienestar sino frente a una crisis del capitalismo, cuya enorme gravedad hace insuficientes las respuestas clásicas del Estado del Bienestar. La justicia social no es un lujo al que habría que renunciar por culpa de la crisis: ¡reconstruir la justicia social es el único modo de salir de la crisis!

DOS ESTRATEGIAS POSIBLES PARA EL PRÓXIMO PRESIDENTE FRANCÉS
Hay dos estrategias posibles para el próximo presidente de la República Francesa: o bien considera que la crisis se terminará pronto y que basta con una buena gestión de las finanzas públicas para pasar los pocos meses difíciles que nos separan hasta que escampe.
O bien considera al contrario que sólo queda poco tiempo antes de un posible derrumbe del sistema económico, y que tiene que “hacer de Roosevelt”: organizar un nuevo Bretton Woods a partir del mes de julio de 2012, poner fin a los increíbles privilegios de los bancos privados en la financiación de la deuda pública, luchar frontalmente contra los paraísos fiscales y actuar con fuerza contra el desempleo y la precariedad lanzando desde el mes de mayo de 2012 un Gran Pacto por el Empleo. Es decir, tres meses de trabajo con el conjunto de los socios implicados en poner en marcha un nuevo contrato social, tal como lo hicieron los holandeses con los Acuerdos de Wassenaar.

¿Cuál es el papel histórico de la izquierda europea? ¿Gestionar el desmoronamiento del modelo neoliberal, con el riesgo de morir bajo los escombros? ¿O alumbrar una nueva sociedad antes de que la crisis desemboque en la barbarie como en los años 30?

Para empujar al próximo presidente hacia tal audacia, acabamos de crear el Colectivo Roosevelt 2012, con Stéphane Hessel, Edgar Morin, Susan George, Michel Rocard, René Passet, Dominique Méda, Lilian Thuram, Robert Castel, Bruno Gaccio, Roland Gori, Gaël Giraud, la Fondation Abbé-Pierre, la Fondation Danielle Mitterrand, la Ligue de l’enseignement, Génération précaire y muchos otros, teniendo todos como objetivo el provocar un salto hacia adelante. Si compartes este deseo puedes unirte al Colectivo firmando su manifiesto y las quince propuestas de reformas en http://www.roosevelt2012.fr

Pierre Larrouturou, Miembro del Colectivo Roosevelt 2012
Traducción Françoise Chuffart (Attac Madrid)

La intervención de España

«España no, pero las regiones y la banca sí son intervenibles»

Santiago Niño Becerra Catedrático de Estructura Económica Advierte de que este año «va a ser terrible, y el que viene también»
«Too big to fail». Santiago Niño Becerra, catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, hace suyo este concepto económico anglosajón para ilustrar que el rescate de España sería «desastroso» para el país, pero también para la propia UE.
«España no, pero las regiones y la banca sí son intervenibles»
-¿Cómo se explica lo que está pasando?
La economía española está como hace un mes, muy mal, igual que en diciembre o agosto. Nuestro nivel de dependencia del exterior es brutal y por eso repercute todo lo que pasa fuera. Y por dos motivos básicamente: no crecemos y los ingresos son menores que los gastos -no podemos atender a los gastos corrientes- y, además, el nivel de deuda es muy elevado.
-¿Castigan los mercados las medidas del Gobierno?
-A ver, este año va a ser terrible y el que viene tan bien. Después de los 37.000 millones que se recorten este año, en los Presupuestos de 2013 será necesario quitar otros 27.000 millones. En total, nos vamos a 65.000 millones y esa suma no va a haber cuerpo que la aguante, de modo que los objetivos fijados no se van a poder cumplir.
-¿A qué nivel de prima de riesgo debemos empezar a preocuparnos?
-La prima no es lo importante; lo fundamental es el tipo de interés que paguemos por nuestra deuda. Se habla que pasando del 7% de rentabilidad es el nivel de no retorno y ya estamos cerca del 6%.
-¿Qué ha hecho Italia para esquivar los ataques?
-Italia tiene cosas buenas, como su deuda exterior, que es bastante más baja que la española. Su problema es de división del país y que es muy inestable y, de momento, Monti parece dar confianza a los inversores. España necesita convencer que sus medidas son las adecuadas. En todo caso, no creo que ni una ni otra estén mejor que hace tres meses; están igual.
-¿Conviene que las medidas se dirijan ahora a la recuperación y no a más recortes?
-Se está poniendo la lupa en el déficit público y lo importante es la deuda. España es el segundo país más endeudado del mundo: debe casi 4 billones de euros y no los puede pagar. Mientras no se hagan las quitas que correspondan y se regule el sistema bancario, español y europeo, poco se puede hacer. Si se cogen las tijeras y se recorta el déficit es un café para todos. Las cosas van a empeorar más, porque va a haber seis millones de parados y el problema se está tratando como en la Gran Depresión. Hay que dar la vuelta al modelo que se está siguiendo, pero España sola no puede hacer nada. La UE tendría que coordinarse muchísimo más, porque Francia y Alemania solo piensan en clave nacional. Detrás de las declaraciones de Sarkozy y Merkel se ve que no piensan en Europa. Solo se pide recortar y así no se recupera nada, y el gran peligro que corre Europa es entrar en la senda de un crecimiento exiguo endémico, que se convierta en estancamiento, con tasas de paro elevado e ingresos públicos congelados.
-¿Terminará España siendo intervenida?
-Ya está intervenida desde el momento en que estamos siendo vigilados. Aún no hemos llegado a la situación de Grecia y Portugal, pero estamos en un camino similar, recorte tras recorte. Pero España no es rescatable porque su economía es demasiado grande para ser intervenida, aunque se puede obligar a rescatar a los bancos y a las regiones, porque la UE no se cree sus números. Lo que hay que evitar es que los ‘men in black’ hagan la intervención; hay que actuar antes.
Publicado en los medios de Vocento el 15-4-2012

“Siete principios para liberar nuestras sociedades de la dominación de los mercados financieros”

Comunicado de la Red Europea de ATTAC

Desde 2007, una crisis global convulsiona la economía mundial y la UE está en el centro de ello. Sus políticas económicas están agravando la crisis social, económica y ecológica, poniendo la democracia en peligro. El Banco Central Europeo (BCE) y el Euro son símbolos de estas políticas, que están entregando las llaves de la economía a bancos privados y mercados financieros bajo el pretexto de la llamada crisis de la deuda pública. Al mismo tiempo, la Troika (la Comisión Europea, el BCE y el FMI) junto con los gobiernos de la UE están desmantelando el estado de bienestar e imponiendo medidas de austeridad destructivas, haciendo que la gente pague por deudas de las que no son responsables. El modelo neoliberal de integración europea ha ensanchado la brecha entre los países del núcleo y de la periferia y aumentado las desigualdades existentes tanto dentro como fuera de Europa al alentar el dumping social, medioambiental y fiscal. Los gobiernos de la UE han ido un paso más allá en la renuncia de la democracia, imponiendo un proceso tecnocrático a su gente y Parlamentos, en ocasiones incluso instalando a sus propios representantes (como en Grecia e Italia), para llevar a cabo políticas destructivas de reducción de deuda. El funcionamiento democrático de la UE queda además comprometido por la creación de un consejo de administración informal – el llamado “Grupo de Frankfurt” consistente en la canciller alemana, el presidente de Francia, el presidente del BCE, el presidente del Eurogrupo, la directora del FMI, el presidente de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo – que emite decisiones políticas estratégicas en nombre de la urgencia de la crisis. En este sentido, la ya frágil legitimidad de la UE y su proceso de toma de decisiones quedan aún más socavados. La Red Europea de Attac se opone firmemente a la forma actual de integración europea y al Euro y su forma actual de funcionamiento ya que subordinan los intereses y las necesidades de la gente a los intereses de los mercados financieros. La cuestión sobre si salirse del Euro o profundizar la forma actual de integración europea no responde a los principales elementos de la crisis actual. La urgencia actual es liberarse de la dominación de los mercados financieros y promover un conjunto de medidas coordinadas que aborden de manera progresiva políticas económicas, monetarias, sociales y ecológicas. Para esta finalidad, los ciudadanos y los movimientos sociales han de luchar a nivel nacional y europeo para cambiar las reglas que subyacen en el sistema económico e institucional actual – y hacer otra Europa posible!

  • Para liberar nuestras sociedades de la dominación de los mercados financieros y coordinar políticas progresistas económicas, monetarias, sociales y ecológicas, debemos perseguir los siguientes siete principios:
  1. Sacar las finanzas públicas de los mercados financieros: permitir una financiación pública democrática, mediante un banco central controlado democráticamente que preste directamente a los gobiernos.
  2. Escapar de la trampa de la deuda: finalizar las políticas de austeridad y establecer auditorías de la deuda que conduzcan a cancelaciones de la deuda. Bancos y actores financieros privados deben responsabilizarse de su parte de pérdida.
  3. Dotar a las finanzas públicas de una base sostenible: incrementar los impuestos a la riqueza y los beneficios corporativos y armonizar los impuestos a los niveles altos para erradicar la desigualdad fiscal. Acabar con la evasión fiscal e implementar un “embargo financiero” a los paraísos fiscales.
  4. Desarmar a los mercados financieros y poner al sector bancario bajo control: prohibir mecanismos especulativos dañinos (por ejemplo negociación de alta frecuencia, ventas en corto descubiertas, especulación con derivados, acuerdos extrabursátiles) e imponer un impuesto a las transacciones financieras a una tasa de al menos el 0,1%; una regulación bancaria estricta (por ejemplo separar los bancos comerciales tradicionales de los bancos de inversión, desmantelar los bancos “demasiado grande para caer”).
  5. Permitir una forma de financiación pública y democrática de la economía: construir un sector bancario público y cooperativo bajo control democrático, para asegurar la financiación de las necesidades sociales y económicas, garantizar los derechos sociales y financiar una transición ecológica. Las políticas comerciales deberían ser revisadas para adherirse a estos objetivos, en cooperación con los países en desarrollo.
  6. Europa para la gente, no para los beneficios: promover políticas económicas y sociales a nivel europeo, y restituir y ampliar los servicios públicos democráticamente controlados para reducir desequilibrios, promover la transición ecológica de las economías, fomentar empleo de calidad, promover equidad de género y ampliar derechos básicos económicos y sociales (salud, educación, vivienda, movilidad, comida, acceso al agua y la energía, información, cultura, bienestar social, etc.) y asegurar que se proveen mediante una red de servicios públicos.
  7. Democracia Real ya: entablar un proceso constitutivo dirigido a democratizar la toma de decisiones a todos los niveles; elaborar democráticamente un nuevo Tratado ratificado por referéndum en todos los países, y apoyar y promover un debate público, transparente y responsable sobre las visiones para Europa y sobre políticas europeas alternativas.

La mano que mece la banca

Hasta el tratado de Maastricht, cuando un estado necesitaba dinero, acudía al banco central (por ejemplo, el banco de España) y el banco central, fabricaba el dinero que necesitaba el estado. (Imprimía billetes)

Carlos Paredes (Miembro de Democracia Real Ya)

El problema era, que al haber más billetes en circulación, el valor de cada billete disminuía (se llama inflación), es decir, subían los precios. Decir que un billete vale menos, es lo mismo que decir que hacen falta más billetes para comprar la misma cosa. La idea era que una vez solucionado el problema, el estado devolviera el exceso de dinero al banco central, (sacar de circulación los billetes de más) para evitar la inflación.

Sin embargo, había veces en que el estado no podía devolver el dinero, o lo devolvía más tarde de lo previsto, con lo cual, cuando el estado devolvía el dinero, cada billete valía menos que cuando lo pidió (el estado obtenía dinero con un interés muy pequeño, o negativo, y cada estado fabricaba su propio dinero en función de lo que necesitaba).

¿Y qué hicieron los políticos de entonces?

El artículo 104 del tratado de Maastricht, que se vuelve a firmar como artículo 123 del pacto de Lisboa (Constitución Europea) prohíbe a los bancos centrales dar dinero a los estados.

Ahora, cuando un estado necesita dinero, tiene que ir al sector privado. ¿Y quién maneja los grandes capitales en el sector privado?. Efectivamente, la banca. Y… ¿Puede usted elegir en unas elecciones al banquero de turno del que depende ahora la solvencia de un gobierno?. No, son señores particulares que estarán ahí con independencia del gobierno que haya.

El BCE (Banco Central Europeo) Fabricó medio billón de euros hace menos de un mes, (En Diciembre de 2011) que “regaló” a la banca privada al 1% de interés. (Sí, como lo oyen, en lugar de darle dinero a los estados, se lo da a la banca privada) para que la banca privada a su vez, pueda darle ese dinero a los estados, comprando deuda pública, al 5% o 4% o 7% de interés, según lo que diga la prima de riesgo, tal como hicieron ayer día 12 por ejemplo.

Luego, los distintos gobiernos de cada país, dicen que no tienen dinero para pagar tal o cual servicio público, porque para mantenerlo hay que pedir dinero prestado y eso les hace pagar una barbaridad en intereses, (este argumento ha sido muy utilizado últimamente por Artur Mas y Durán y LLeida) y se ven “obligados” a privatizar o externalizar servicios hacia empresas privadas (propiedad muchas veces, de esos mismos bancos). Y así, tal y como expliqué en el artículo  “Recortes e impuestos, ¿Dónde está el dinero?” Se va cerrando el círculo y se desmantela el llamado “estado del bienestar”.

Lo que se repite estos días “no podemos gastar lo que no tenemos” es una absoluta falsedad, después de que el BCE fabricara medio billón de Euros para la banca privada y NO para los estados.

No es casual que cada vez los bancos sean más fuertes, y los ciudadanos más débiles. “Los mercados” también tienen nombres propios. Es por decisión explícita de los políticos de turno, los mismos que son responsables de los paraísos fiscales,  ellos son en realidad quienes hacen las leyes que permiten y fomentan la situación actual, y la crisis que vivimos. Esa y no otra, es la mano que mece la banca.

Lo que Soraya Sáenz de Santamaría no contó a los españoles, cuando anunció la primera subida de impuestos y recortes, que aparece en el BOE del 31 de Diciembre de 2011, son los 100.000 millones de Euros (de esos que no hay para educación o sanidad) que el estado destinará a respaldar a la banca. Y la pregunta es… ¿Por qué es tan importante que haya dinero para los bancos cuando no lo hay para las personas? O dicho de otra manera, ¿Por qué a los bancos se les da lo que se les niega a las personas?

Hay muchas formas de someter y hacer esclavos, la más moderna de todas, se llama “mercados” y los mercados tienen dueños.

¿QUÉ PASARÁ CUANDO LOS SACRIFICIOS NO ACABEN CON LA CRISIS?

 Reportaje a Ignacio Ramonet, director de “Le Monde Diplomatique”, edición española.

Boletín de ATTAC

“La mundialización financiera ha creado su propio Estado. Un poder sin sociedad. Este rol es ejercido por los mercados (…). Las sociedades realmente existentes son sociedades sin poder. Y todo esto no deja de agravarse”.

Esas palabras tienen 14 años. En diciembre de 1997, Le Monde Diplomatique publicaba el editorial del director de su versión en español, Ignacio Ramonet, Desarmad los mercados financieros. Una alerta que sería germen del movimiento Attac, hoy presente en 40 países, que lucha por la creación de una tasa a las transacciones financieras mundiales (inspirada en la Tasa Tobin) para ir echando “granos de arena” en el engranaje de la especulación.

14 años después, dos países del Viejo Continente han visto cómo sus gobiernos elegidos en las urnas eran sustituidos por unos gestores de quiebras mientras el resto atribuye al mercado decisiones y recortes. Podría decirse que Ramonet, que participó esta semana en el Foro Burgos organizado por Banca Cívica, acertó.

¿Se cae Europa?

Es un momento extremadamente delicado. Da la sensación de que no hay a la cabeza una generación política a la altura de la crisis apocalíptica que estamos viviendo. Y no nos hemos sorprendido lo suficiente de que, en los últimos meses, Alemania y Francia hayan asumido un poder que nadie les ha dado. Hemos leído: ‘Rajoy habla con Merkel’. ¿Lo primero que hace el vencedor de unas elecciones con un resultado abrumador es llamar al jefe? No estamos en un Estado federal. España no es Dakota ni Berlín, Washington. Pero manda Merkel con Sarkozy de coartada.

Hay quien dice que Merkel asume el liderazgo porque no hay otro poder fuerte .

Si Merkel es quien está pilotando la crisis, el resultado es muy malo. Grecia va cada vez peor. Su PIB es el 3% de la zona del euro. Cuando estalló la crisis, se podía haber solucionado con un pequeño esfuerzo económico. Ahora, la gangrena ha subido. Austria y Francia tienen triple A (máxima calificación en su deuda) y las atacan. No se sabe si el euro será capaz de resistir. A Portugal se le ha impuesto una cura de caballo, se le ha impuesto la recesión y como resultado, le acaban de volver a bajar el rating. Esto no funciona.

¿Tampoco para Alemania?

Los alemanes se van a despertar dentro de poco constatando que la mayoría de los países europeos no compran. Y que ellos no exportan.

¿Por qué no lo ven?

No están a la altura. Están aplicando recortes de manual a situaciones que no se corresponden. Están alentando a los mercados a seguir ejerciendo presión. Los mercados están desbocados porque durante años ha habido una desregulación que les dejó hacer lo que querían. Los políticos prometieron cambiarla en el G-20. Sarkozy prometió la tasa a las transacciones. Pero los mercados no quieren y no se adopta.

¿A qué nos enfrentamos?

Si seguimos así, la primera amenaza es que no estamos seguros de que el euro vaya a resistir. Nadie puede afirmar que seguirá siendo lo que es dentro de tres meses o de un año. Mucha gente apuesta por que desaparecerá o quedará restringido al área de influencia de Alemania.

¿Europa se ha convertido en la primera ficha de un nuevo dominó?

La crisis de la deuda europea puede tener incidencia a escala global. Muchos se han olvidado, entre ellos Alemania, de que la globalización es la articulación de todos los mercados. Si la zona euro entra en congelación por la austeridad, no se potenciará el consumo. Ya hay en Europa 23 millones de desempleados cinco millones en España y 80 millones de pobres, personas que no consumen. El mundo funciona con dos motores, dos grandes centros de consumo: EEUU y la Unión Europea, ambos amenazados por la recesión. Si se paran, China va a fabricar menos. De hecho, el ritmo de crecimiento chino ya ha bajado. Si China deja de importar, dejará de comprar también materias primas, los minerales que compra a Perú y Chile y los productos agrícolas que compra a Brasil y Argentina. Esos países dejarán de crecer. Y en 2013 o 2014 podemos encontrarnos con una recesión internacional.

¿Puede el mundo soportarlo?

La pregunta es, si la recesión se prolonga en Europa, hasta dónde soportarán las sociedades europeas la purga a la que se está sometiendo a la población. Cuánto va a crecer la extrema derecha, cuánto la protesta social. La historia no se detiene y esto es un golpe de Estado financiero. Los mercados han decidido tomar el poder. En Grecia e Italia, la evidencia es total. Se han colocado personas que han trabajado de uno u otro modo con Goldman Sachs, especialista en colocar a su gente en puestos de poder, pero ahora al frente de países.

¿Qué se puede hacer?

La sociedad debe reflexionar para seguir defendiendo que otras soluciones son posibles. Hay que volver a planteamientos keynesianos (estimular el crecimiento económico inyectando dinero público). No lo digo yo. Lo dicen (Paul) Krugman y (Joseph) Stiglitz. Hay que hacer políticas anticíclicas, encontrar soluciones para salir de la situación. Veo difícil que se adopten en el contexto actual pero, si los gobiernos no se deciden, vamos a la catástrofe. Quizás si Francia pierde la triple A, Alemania verá que se hunde la última barrera que los protege. Los eurobonos podrían ser una solución a la crisis de la deuda, pero por otro lado habría que prohibir los hedge funds (fondos de alto riesgo), implantar la tasa a las transacciones, no operar con bancos que utilicen paraísos fiscales. Quién lo va a hacer si no hay autoridad. El euro es la única moneda que no está respaldada por una autoridad política, no tiene Gobierno y los mercados se han dado cuenta, han visto que se podían enriquecer fácilmente.

¿Por qué arrasa la derecha en Europa si trae recortes aún mayores que los que se han visto?

Es posible que una parte de la sociedad, teniendo en cuenta que muchos medios de comunicación dominantes insisten en que la línea de la ortodoxia es la única, acepten la idea de los recortes. El pánico a que el euro desaparezca genera mucha disciplina. Se ha visto en Catalunya en estas elecciones. Una parte del electorado piensa que es o recortes o caos, y votan recortes. El problema es qué pasará cuando no pase nada. Cuando los sacrificios no hayan puesto fin a la situación de crisis. Esa es la preocupación.

¿Piden realmente los mercados ajustes y reformas, teniendo en cuenta que no funcionan?

Los mercados no saben lo que quieren. No hay un objetivo concreto. Buscan ganar dinero. Pero es posible que la especulación acabe por destruir el sistema.

El poder de GOLDMAN SACHS

La situación político-económica en Europa es ya insostenible. Asistimos impasibles al traspaso de poderes en Italia y Grecia. Los medios de comunicación pasan de puntillas sobre el fondo del asunto, e independientemente de la antipatía que sus dirigentes despertaban en amplios sectores de la población, en la práctica este cambio supone reemplazar a los “democráticamente” elegidos por otros, los llamados “technócratas”, que no han pasado por las urnas.

Si el sistema democrático actual se hallaba ya de por sí en un estado deplorable, y a pesar de que se haga alarde de que todas las garantías parlamentarias han sido respetadas, esto constituye técnicamente un golpe de estado encubierto en el que los beneficiarios son los mercados y sus estrategias especulativas salvajes. Veamos:

¿Quienes son Lucas Papademos (actual dirigente Griego tras la dimisión de Papandreu) y Mario Monti (ahora al frente del gobierno italiano)?
¿Quien es Mario Draghi (actual presidente del Banco Central Europeo)?
¿Qué es Goldman Sachs?

Empecemos por el final:

Goldman Sachs: es uno de los mayores bancos de inversión mundial y co-responsable directo, junto otras entidades como la agencia de calificación Moody’s, de la crisis actual, y uno de sus mayores beneficiarios. Sólo a modo de pincelada, en 2007 ganaron 4 mil millones de dólares en operaciones que desembocaron en el desastre actual. ¿Como lo hicieron? Animaron a los inversores a invertir en productos sub-prime que sabían que eran productos basura, y al mismo tiempo se dedicaron a “apostar” en bolsa por el fracaso de los mismos. Eso fue solo la punta del iceberg, después vino el enriquecimiento a base de especulación sobre las deudas soberanas.

Papademos: Actual primer ministro griego, tras la dimisión Papandreu. No elegido por el pueblo.
– Ex-gobernador del Banco de la Reserva Federal de Boston entre 1993 y 1994.
– Vicepresidente del Banco Central Europeo de 2002 a 2010.
– Miembro de la Comisión Trilateral desde 1998, fundada por Rockefeller, lobby neo-liberal (se dedican a comprar políticos a cambio de sobornarles)
– Ex-Gobernador del Banco de Central Grecia entre 1994 y 2002. Falseó las cuentas de déficit público del país con la ayuda activa de Goldman Sachs, lo que condujo en gran parte e la actual crisis que sufre el país.

Mario Monti: Actual primer ministro de Italia tras la dimisión de Berlusconi. No elegido por el pueblo.
– Ex director europeo de la Comisión Trilateral antes mencionada.
– Ex-miembro del equipo directivo del grupo Bilderberg.
Asesor de Goldman Sachs durante el periodo en que ésta ayudó a ocultar el déficit del gobierno griego.

Mario Draghi: Actual presidente del Banco Central Europeo en sustitución de Jean-Claude Trichet.
– Ex-director ejecutivo de del Banco Mundial entre 1985 y 1990.
Vicepresidente por Europa de Goldman Sachs entre 2002 y 2006, periodo en que se realizó el falseo antes mencionado.

Bien, qué casualidad, todos de la mano de Goldman Sachs. Los que crearon la crisis se presentan ahora como la única opción viable para salir de la misma, en lo que la prensa estadounidense está empezando a llamar “El gobierno de Goldman Sachs en Europa”.

Se tiende a querer hacernos pensar que la crisis ha sido una especie de resbalón, pero sea así o sea intencionada como postulan otros autores, bien podría ser que aprovechándola se haya articulado perfectamente una operación para hacerse con el poder directo en nuestro continente, en una maniobra sin precedentes en la Europa del siglo XXI. La estrategia de los grandes bancos de inversión y agencias de calificación, es una variante de otras llevadas a cabo anteriormente en otros continentes, se viene desarrollando desde el inicio de la crisis y está siguiendo el siguiente guión:

1. Hundimos a los países mediante la especulación. Los volvemos locos de miedo (La Doctrina del Shock) mediante el endiablado control diario de los mercados.
2. Los obligamos a recurrir a préstamos para mantenerlos en Status Quo, o “salvarlos”. Estos préstamos están estrictamente calculados para que los países no los puedan pagar, como es el caso de Grecia que no podría haber cubierto su deuda ni aunque su gobierno vendiera el país entero, y no es ninguna metáfora, es matemática.
3. Exigimos recortes sociales y privatizaciones en detrimento de los ciudadanos, bajo la amenaza de que si los gobiernos no los llevan a cabo, los inversores se retirarán por miedo a no poder recuperar el dinero invertido en la deuda de esos países y demás inversiones.
4. Se crea un altísimo nivel de descontento social, propicio para que el pueblo, ya en estado de shock, acepte cualquier cosa con tal de salir de la situación.
5. Colocamos a nuestros hombres donde mejor convenga.

¿Parece ciencia ficción?. Este tipo de estrategias están perfectamente documentadas y se han venido utilizando con distintas variantes a lo largo el siglo XX y XXI en otros países, principalmente en latinoamérica por parte de los EEUU cuando se dedicaban, y se siguen dedicando en la medida que pueden, a asfixiar económicamente mediante la deuda externa para crear descontento social y aprovecharlo para colocar a dirigentes afines a sus intereses.

La gran novedad es que ahora esto está pasando donde nadie lo había imaginado, ¡¡en Europa!!. Y ya no es que lo haga EEUU, sino que lo hace la industria financiera internacional. Y lo que está ocurriendo bajo la mirada impotente y/o cómplice de nuestros gobiernos es el mayor robo jamás realizado en la historia de la humanidad y a escala planetaria, son golpes de estado, y violaciones flagrantes de la soberanía de los estados y sus pueblos.

Recordemos, no hace mucho los problemas de Deuda Externa eran una preocupación de algunos países y algunas ONG’s dedicadas a la ayuda al Tercer Mundo. Con grandes diferencias, pero “alguien” ha empezado ya a llevarnos a esa categoría.

(Basado en un trabajo anónimo)