Años de deuda con Grecia

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ROBO DE LA ARQUEOLOGÍA GRIEGA

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La semana pasada, en el magnífico museo de la Acrópolis de Atenas, llamó nuestra atención un exagerado despliegue de medios de prensa en el exterior y el movimiento de periodistas saliendo de lo que parecía una rueda de prensa en su interior.

Igualmente la presencia de personas poco habituales en el deambular de un museo nos hizo pensar que podría tratarse de una presentación de alguna exposición temporal o de algo relacionado con la razón arqueológica de tan significado lugar.

Poco más tarde nos cruzamos con una comitiva en la que destacaba Amal Alamuddin¹,  muy famosa ahora en los medios rosas por haberse convertido en la primera señora que ha logrado “conyugar” a un soltero tan atractivo y deseado como George Clooney, pero no nos cuadraba que el mero hecho de algo tan frívolo como la visita de esta señora al museo concitara un despliegue tal como para movilizar a no menos de media docena de enlaces satelitales para ofrecer conexión directa a diferentes cadenas de televisión y al batallón de periodistas gráficos y plumillas que por allí pululaban.

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Al día siguiente -y gracias a ellos- obtuvimos la explicación. Lejos de una visita trivial, la presencia de Amal respondía a la invitación del gobierno de Atenas, sin lugar a dudas propagandística, para una visita de tres días en la que fue recibida por el primer ministro Antonis Samaras con honores de estado, a fin de presentar ideas y propuestas sobre  la demanda que ella como parte del despacho londinense Doughty Street Chambers contratado desde 2011 por Grecia, tramita en nombre del estado griego contra Gran Bretaña por la devolución de las esculturas arrancadas del Partenón hace más de doscientos años y compradas posteriormente por el Museo Británico. Los denominados «Mármoles de Elgin».

Los griegos, con la ayuda de Amal Alamuddin, reclaman en esta ocasión que el Reino Unido se siente a negociar con la mediación de la Unesco. La organización ha aceptado jugar ese papel, de manera que los británicos tienen seis meses para decidir si están dispuestos o no a sentarse a la mesa. Si lo rechazan, los griegos amenazan con llevar el contencioso al Tribunal Internacional de la Haya.

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En definitiva, el robo —del que Atenas pide su restitución desde 1981 cuando era ministra de Cultura la actriz Melina Mercouri— lo constituyen 15 metopas, 56 bajorrelieves de mármol que formaban parte de uno de los frisos interiores (75 de los casi 160 metros que tenía el friso original) y 12 estatuas que constituyen casi el frontón oeste entero del templo, además de una de las seis cariátides del templo Erecteón y los Propíleos de la misma Acrópolis.

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Estos mármoles que ornamentaban el templo de la diosa Atenea Parthenos (Atenea Vírgen), joya arquitectónica del Siglo V (a.E.C.) y Patrimonio de la Humanidad desde 1987, fueron extirpados y robados entre 1802 y 1811 por Lord Thomas Bruce Elgin, entonces embajador británico ante la Sublime Puerta, es decir durante la dominación otomana de Grecia, con el fin de decorar sus propiedades y que de hecho permanecieron durante varios años almacenados en su finca escocesa hasta que, al borde de la ruina, Elgin consiguió venderlos al British Museum en 1816 por 35.000 libras esterlinas de oro de esa época.

El Museo Británico posee también otros fragmentos de esculturas del Partenón adquiridas de otras colecciones y que no están relacionados con Elgin.

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Históricamente, Gran Bretaña “ha prometido” restituir los mármoles en diversas épocas. Tiempo atrás “tan pronto Grecia alcanzara la independencia”, acontecimiento que tuvo lugar en 1822 y posteriormente cuando repetidamente sugería que en Grecia no había condiciones adecuadas para albergar tales colecciones. Desde entonces, la creación del nuevo Museo de la Acrópolis, fue un objetivo y de hecho se reservó un gran espacio de una sala a los fragmentos que los británicos se niegan a restituir.

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El museo de la Acrópolis

El nuevo museo fue durante más de treinta años un proyecto interminable, iniciado en los años setenta pero que empezó a concretarse con la actriz Melina Mercuri, nombrada por el primer ministro socialista Andreas Papandreu ministra de Cultura. Melina, como se la conoce familiarmente en Grecia, era una actriz visceral y carismática convertida en ministra apasionada. Comenzó su lucha personal por el regreso del patrimonio griego en museos extranjeros y especialmente por los denominados «Mármoles de Elgin».

Fue Melina la que convocó el primer concurso arquitectónico para el nuevo museo, la que en cada uno de sus viajes al extranjero hablaba del tema con pasión y daba argumentos serios («la Acrópolis es un monumento único perteneciente a la Humanidad y debe de conservarse y preservarse entero») y sentimentales («los mármoles son griegos y deben de volver a su cuna»). Mercuri fue ministra muchos años: desde el primer gobierno socialista de 1981 hasta 1989, y luego desde 1993, cuando volvió a ganar las elecciones Papandreu hasta su fallecimiento en 1994. La institución creada por Melina y su marido, el cineasta Jules Dassin, la “Fundación Melina Mercuri”, obtiene beneficios de sus películas y con ellos continúa apoyando la conservación de los monumentos de la Acrópolis y las iniciativas para la reunificación de las esculturas del Partenón.

Tras varios concursos arquitectónicos y muchas polémicas, finalmente la obra fue adjudicada al arquitecto suizo Bernard Tschumi, entonces decano de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Columbia, que vive y trabaja principalmente en Estados Unidos. Junto con su socio griego Mijalis Fotiadis diseñaron un moderno edificio con líneas sencillas, de cristal y hormigón. Pero se enfrentaron con un delicado problema, las máquinas cavando los cimientos del lugar designado por el Estado para la construcción del nuevo museo revelaron una importante excavación arqueológica con restos de la ciudad, sus talleres y almacenes desde el siglo V (a.E.C.) hasta los primeros años bizantinos. Este hallazgo retrasó y encareció aún más la obra (que costó un total de 130 millones de euros), ya que el proyecto arquitectónico tuvo que reformarse. Finalmente los arquitectos obtuvieron un magnífico resultado integrando dichos restos bajo el suelo acristalado de la entrada. Un espacio lleno de luz en varios pisos, sostenido por unas cien columnas antisísmicas, con vistas espectaculares al Partenón y una planta entera que lo reproduce a escala real y que queda ligeramente girada buscando su paralelismo. En esta se albergan las piezas originales de su ornamentación.

El mantenimiento de esta anomalía no enmendada por Gran Bretaña a pesar de los intensos requerimientos de Grecia en los últimos treinta años no es entendible de ninguna de las maneras y mucho menos tras la inauguración de este espectacular museo.

Supone por tanto la materialización de una incalculable deuda para con Grecia durante este largo tiempo, tanto por los elementos sustraídos como por el negocio millonario que supone la explotación cultural y turística de ellos, y de la que Grecia ha sido privada.

Transición página

 

(1) Amal Ramzi Alamuddin (Beirut, Líbano, 3 de febrero de 1978) es una abogada y escritora libanesa, nacionalizada británica, especializada en derecho internacional, derecho penal y derechos humanos.

Ha sido asesora de Kofi Annan para temas relacionados con Siria y con el asesinato del primer ministro de Líbano, Rafik Hariri. Asimismo, asesoró al rey de Bahréin ante la comisión que investiga las presuntas torturas durante la represión de las protestas en 2011.

Sus clientes incluyen a Julian Assange, el fundador de Wikileaks y Abdullah Senussi, ex-jefe del espionaje libio durante la dictadura de Muammar Gadafi, acusado de crímenes contra la humanidad.

Fuentes: http://www.nuevarevista.net/articulos/el-nuevo-museo-de-la-acropolis, http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1rmoles_de_Elgin, http://www.elpais.com.uy/mundo/abogada-mujer-clooney-defiende-obras.html, http://www.diariocordoba.com/noticias/cultura/posible-regreso-partenon-dos-siglos-ausencia_914653.html,
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Un comentario sobre “Años de deuda con Grecia

  1. Diciembre 2014

    Con gran desfachatez, el gobierno británico ha permitido que una de las estatuas pertenecientes a los ‘mármoles de Elgin’ haya salido este mes de Gran Bretaña por primera vez, para un préstamo al Hermitage ruso.
    El British Museum cedió temporalmente una de las estatuas extraídas por el diplomático británico lord Elgin, al museo de San Petersburgo, cuando uno de los pretextos fundamentales argumentados por Londres para negar la devolución a Grecia ha sido siempre que el traslado de las piezas podría dañarlas.

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