De griegos y alemanes: Re-imaginar nuestro futuro compartido

Yanis Varoufakis

Cualquier persona sensata puede ver cómo un determinado vídeo [1] se ha convertido en algo más que un gesto. Se ha desatado una kerfuffle que refleja la forma en la que la crisis bancaria de 2008 ha comenzado a minar la mal diseñada unión monetaria de Europa, enfrentando a naciones orgullosas unas contra otras.

Cuando, a principios de 2010, el estado griego perdió su capacidad para pagar los intereses de su deuda a los bancos franceses, alemanes y griegos, hice campaña contra la petición del gobierno griego de un enorme nuevo préstamo a los contribuyentes europeos. ¿Por qué?

Me opuse a los prestamos de rescate de 2010 y 2012 de los contribuyentes alemanes y de otros europeos porque:

  •     los nuevos préstamos no eran un plan de rescate para Grecia, sino una transferencia cínica de pérdidas de los libros de cuentas de los bancos privados a los débiles hombros de los más débiles de los ciudadanos griegos. (¿Cuántos de los contribuyentes europeos que acabaron contribuyendo a estos préstamos, sabía que más del 90% de los € 240 mil millones prestados a Grecia fueron a las instituciones financieras, no al estado griego o a sus ciudadanos?)
  •    era obvio que, en el momento en que Grecia no pudiese pagar sus deudas, las condiciones de austeridad que acompañaban a los nuevos préstamos aplastarían los ingresos nominales de los griegos, haciendo que nuestra deuda fuese aún menos sostenible
  •    la carga del ‘rescate’ sería, tarde o temprano, transferida a los contribuyentes europeos, alemanes y otros, una vez que los estrujados griegos no pudiesen sostener la montaña de deudas (porque los griegos adinerados ya habían enviado sus depósitos a Frankfurt, Londres, etc.)
  •     engañar a los pueblos y los parlamentos presentando el rescate bancario como un acto de “solidaridad con Grecia” enfrentaría a los alemanes contra los griegos, los griegos contra los alemanes y, finalmente, a Europa contra sí misma.

En 2010 Grecia no debía ni un solo euro a los contribuyentes alemanes. No teníamos derecho a pedirles prestado, o a otros contribuyentes europeos, mientras nuestra deuda pública fuese insostenible. ¡Punto!

Esa era mi posición ‘polémica’ en 2010: en 2010, Grecia no debería haber pedido prestado ni un solo euro antes de comenzar un proceso de reestructuración de la deuda y haber dejado de pagar a sus acreedores del sector privado una parte de la deuda.

Mucho antes del ‘rescate’ de mayo de 2010, insté a los ciudadanos europeos a resistirse a que sus gobiernos intentasen transferirles pérdidas privadas.

En vano, por supuesto. Esa transferencia se efectuó poco después [2] con el préstamo al Estado griego respaldado por los contribuyentes más grande de la historia económica, con unas condiciones de austeridad que han hecho que los griegos pierdan una cuarta parte de sus ingresos, haciendo imposible pagar las deudas privadas y públicas, y provocando una crisis humanitaria espantosa.

Eso ocurrió en el año 2010. ¿Qué debemos hacer ahora, en 2015, cuando Grecia sigue hundida en la crisis y nuestros pueblos, los griegos y los alemanes, como era previsible, por desgracia, se acusan los unos a los otros de “tener la culpa”?

En primer lugar, debemos trabajar para poner fin al tóxico “juego de la culpa” y a las acusaciones moralizantes, que benefician sólo a los enemigos de Europa.

En segundo lugar, tenemos que centrarnos en nuestro interés común: en como puede Grecia crecer y qué reformas necesita urgentemente, de manera que el estado griego pueda pagar mejor sus deudas, en las que nunca debería haber incurrido si hubiera cuidado de sus ciudadanos como debe hacer un estado europeo moderno.

En términos prácticos, el acuerdo del Eurogrupo del 20 de febrero ofrece una excelente oportunidad para avanzar. Vamos a ponerlo en práctica de inmediato, como han pedido nuestros dirigentes en la reunión informal de Bruselas.

De cara al futuro, y más allá de las tensiones actuales, nuestra tarea común consiste en rediseñar Europa para que los alemanes y los griegos, junto con todos los europeos, puede volver a imaginar nuestra unión monetaria como un ámbito de prosperidad compartida.

Notas:

[1] Cuya difusión descarriló una discusión de otra manera constructiva en la televisión alemana.

[2] El primero en mayo de 2010 (€ 110 mil millones) y de nuevo en la primavera de 2012 (otros € 130 mil millones).

Yanis Varoufakis, ministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.

Traducción para http://www.sinpermiso.info: Gustavo Buster

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