Película contra el Islam

Más allá de una película contra el Islam

Los sectores más conservadores del mundo musulmán y del cristianismo estadounidense buscan recuperar la narrativa basada en el choque de civilizaciones usando la película anti-islámica como herramienta.

El foco mediático se centra en las protestas por este asunto mientras hay otras manifestaciones y huelgas sin contenido religioso donde participan miles de personas

Olga Rodríguez - en eldiario.es
Reciente protesta laica por salarios dignos y contra la impunidad de la Junta militar. El Cairo, 1 septiembre 2012. (Foto cedida por Gigi Ibrahim)

En los dos últimos meses miles de personas han protestado en Egipto contra el Fondo Monetario Internacional, por una educación pública digna, a favor de un salario mínimo y en demanda de juicios contra la Junta militar y los criminales de la dictadura. En ellas ha habido enfrentamientos, personas arrestadas y heridas e incluso un muerto.

En Túnez también se han registrado huelgas y protestas con demandas políticas. Sin embargo, apenas se ha hablado de ellas en los medios de comunicación occidentales.

En contraposición, las manifestaciones organizadas contra una película anti-islámica acaparan portadas. En tan solo unos días han logrado imponer la narrativa del choque de civilizaciones en el debate público internacional.

¿Cómo es posible que en tan poco tiempo se haya homogeneizado el discurso sobre la situación actual en Oriente Medio? ¿Qué hay detrás de la película contra el Islam? ¿Es este film la única causa de las protestas?

No es todo por la película

Sería un error ignorar la impopularidad de Estados Unidos en el mundo árabe y musulmán, y atribuir la causa de los últimos disturbios única y exclusivamente a la película contra el Islam.

Como indica Shadi Hamid, Director de Investigación en el Centro Brookings, ‘Obama dice que todo esto es contra una película y no contra la política estadounidense. La realidad es más bien lo contrario’.

He aquí algunos puntos que ponen en tela de juicio ciertas generalizaciones:

1.-Libia: 11-S y respuesta a un ataque con drones

En Libia la intervención militar extranjera, con la entrada de armas procedentes de países como Qatar, ha dejado una sociedad tremendamente militarizada, con milicias armadas enfrentadas entre sí por el control de algunos territorios, algunas de ellas islamistas, que recibieron cobertura militar de las fuerzas de la OTAN.

El ataque contra la embajada estadounidense en la ciudad libia de Bengasi se produjo en una fecha señalada: El 11 de septiembre. Al Qaeda defendió dicho ataque -en el que fueron asesinados cuatro funcionarios estadounidenses, entre ellos el embajador Cristopher Stevens– y lo justificó como respuesta al asesinato extrajudicial de Abu Yehia al-Libi, número dos de la organización, muerto en junio en un ataque estadounidense con aviones no tripulados (drones) en Pakistán.

El modus operandi del ataque contra la embajada de Bengasi hace sospechar que se trataba de una operación planificada con cierto tiempo, y no de una reacción espontánea ante la difusión por Internet de la película anti-islámica. Así lo han reconocido varias fuentes oficiales estadounidenses.

2.- Tensiones en Egipto

En Egipto existen desde hace tiempo tensiones políticas y sectarias, azuzadas estas últimas por sectores cercanos al régimen de Mubarak que pretenden desestabilizar el país y airear el fantasma de la guerra de religiones para reivindicar el regreso del régimen anterior.

Las propias fuerzas de seguridad egipcias -con un Ejército que recibe al año 1.300 millones de dólares, la segunda mayor ayuda que Washington invierte en unas Fuerzas Armadas extranjeras- han ejercido la violencia contra cristianos coptos.

El capítulo más dramático, conocido como la matanza de Maspero, tuvo lugar en octubre de 2011, cuando las fuerzas de seguridad egipcias mataron a 28 manifestantes, la mayoría cristianos, en una clara persecución contra esta minoría religiosa.

3.- Impopularidad estadounidense

Otra de las causas que no se deben olvidar para explicar cualquier protesta en la región tiene que ver con la mala imagen de Estados Unidos en una zona en la que Washington practica intervenciones políticas y económicas ampliamente impopulares entre la población, así como invasiones militares y asesinatos extrajudiciales con aviones no tripulados que en los últimos años se han cobrado la vida de al menos 3.000 de personas, muchas de ellas civiles inocentes.

4.- Guerra en Afganistán

En Afganistán está creciendo la oposición armada contra las tropas ocupantes estadounidenses, en la que participan incluso integrantes de las fuerzas de seguridad afganas que anteriormente fueron entrenadas por Estados Unidos. Son ataques que se producen desde hace años, mucho antes de la existencia de la película contra el Islam, y que en los últimos meses se han recrudecido.

Reciente protesta en Egipto contra el FMI (Foto cedida por Gigi Ibrahim)

La invisibilidad de las protestas políticas laicas

El pasado 27 de agosto miles de trabajadores egipcios salieron a la calle exigiendo salarios dignos y mejoras de las condiciones laborales. Las fuerzas de seguridad abrieron fuego. Un joven de 27 años murió y varios más resultaron heridos. Sin embargo, el incidente pasó desapercibido en la mayoría de la prensa occidental.

Tras ello, se han registrado nuevas protestas políticas protaoginzadas por profesores, estudiantes, transportistas y obreros en diversas fábricas del país.

‘Mientras los medios de comunicación internacionales siguen obsesionados con las manifestaciones contra la película, amplios sectores del país están yendo a la huelga, pero nadie lo cuenta’, protestaba hace unos días el activista egipcio Hossam El-Hamalawy.

Los paros laborales en diversos puntos de Egipto no han recibido atención en los medios. Que unas 1.200 personas se concentraran en la plaza Tahrir contra la película anti-islámica dos días después de las protestas frente a la embajada estadounidense sí fue noticia.

¿Quién se beneficia?

‘¿Quién se beneficia de esta película y de las protestas contra la misma?’, se preguntaba hace unos días, en su despacho de El Cairo, el periodista egipcio Hani Shukrallah.

‘Cada vez estoy más convencido de que la llamada ‘ira musulmana’ es una campaña orquestada y financiada con petrodólares, una contraofensiva a las revueltas árabes’, se contestaba a sí mismo en un artículo en el diario Al Ahram online.

En los últimos días las conjeturas han corrido de boca en boca en los países árabes.

‘Quienes se benefician son los fundamentalistas islámicos y los leales a los anteriores regímenes en Libia y Egipto, los que apoyan a Mubarak y a Gadafi’, responde a eldiario.es la periodista egipcia Sahira Amin.

‘Cuantas más embajadas estadounidenses sean atacadas, mayores posibilidades tendrá el candidato republicano Romney de ganar las elecciones estadounidenses’, advertía en la Red la bloguera egipcia conocida como Suzee in the city.

El hecho de que las propias autoridades egipcias hayan reconocido que algunos manifestantes recibieron dinero para protestar frente a la embajada de EE.UU. ha servido para disparar todo tipo de especulaciones.

‘Los principales beneficiados de esto son los enemigos de las revueltas de 2011, incluido Israel -afirma el periodista Shukrallah- El objetivo de esta película era provocar reacciones violentas para recuperar el viejo pincel racista y orientalista que barniza a menudo la imagen del mundo árabe’.

Y añade: ‘Lo triste es que siempre hay fanáticos dispuestos a caer en semejante trampa’.

Protesta contra el gobierno y la Junta militar egipcios. El Cairo, 1 septiembre 2012 (Gigi Ibrahim)

Unos pocos miles frente a millones

‘No creo que la llamada ‘ira musulmana’ necesite estar orquestada. Estamos hablando de unos pocos miles de manifestantes entre los millones de árabes musulmanes que hay. Es normal…’, ha señalado el activista egipcio Tarek Shalaby.

También otros activistas han subrayado el carácter minoritario de estas protestas y han lamentado los intentos que hay por equipararlas con las revueltas de 2011. En los levantamientos populares del pasado año participaron millones de personas, frente a los pocos miles -en algunos países solo centenares- de manifestantes que han salido a protestar ahora contra la película.

Aún así, el ala más conservadora del republicanismo estadounidense, ayudada por varios medios de comunicación, ha tratado de equiparar ambos fenómenos, dando a entender que aquellas demandas políticas y laicas en las que se exigía ‘pan, libertad y justicia social’ se han transformado en exigencias fundamentalistas islámicas.

Incluso más de un comentarista ha aprovechado para defender una tesis que las revueltas de 2011 habían logrado expulsar del debate público: Que Islam y democracia son incompatibles. Es decir, que los países árabes musulmanes necesitan ser guiados por dirigentes de mano dura que acepten las condiciones de las naciones occidentales.

El término ‘ira islámica’, acuñado por la revista estadounidense Newsweek, se ha convertido en un hashtag en twitter, donde miles de internautas del mundo árabe y musulmán arremeten contra la islamofobia y comparten críticas al tratamiento informativo que los medios están haciendo de una realidad que no es exactamente como se está pintando. La lectura de los chistes que están surgiendo al respecto es muy recomendable.

'Ira musulmana', portada de la revista Newsweek

El film entra en la campaña electoral estadounidense

La película y los incidentes violentos que se relacionan con la misma entran en escena en plena campaña electoral estadounidense, y el Partido Republicano está intentando obtener rédito de ello.

Oriente Medio se ha convertido, de hecho, en una herramienta electoral contra el presidente Barack Obama, a quien los más ultras han llegado a llamar ‘comunista’ o ‘musulmán’. El conservadurismo religioso y republicano está dando fuelle a tesis reduccionistas y estereotipos centrados en el choque de civilizaciones y religiones.

El candidato republicano, Mitt Romney, ha reprochado a Obama ser demasiado blando con Egipto y ha criticado a la Casa Blanca por haber condenado la película. El senador republicano Jon Kyl ha llegado a comparar la condena al film con la actitud de quienes culpan a una mujer y no al violador de haber sido violada.

Un  productor ‘porno’ y un extremista de derechas

Detrás de la película antiislámica está Nakoula Basseley Nakoula, quien en una entrevista se identificó como un israelí judío con el sobrenombre de Sam Bacile. Posteriormente varias informaciones han indicado que en realidad Nakoula es de origen egipcio, cristiano copto.

Nakoula contó con la ayuda del productor de películas pornográficas Alan Roberts y de varios actores que creían estar participando en un film sobre el antiguo Egipto y desconocían el contenido islamófobo del mismo.

La película ha sido defendida en Estados Unidos por el controvertido pastor de Florida Terry Jones, el abogado cristiano Maurice Sadek y el activista cristiano evangelista Steve Klein, un ex veterano de la guerra de Vietnam, islamófobo y extremista de derechas, quien asegura que animó a Nakoula a hacer la película.

Mientras tanto, las autoridades estadounidenses siguen investigando si hay alguien más detrás del film.

SAQUEO AL PETROLEO LIBIO

Ayer, de forma sorpresiva viajó a Trípoli la Secretaria de Estado de Estados Unidos -cargo equivalente a nuestro Ministerio de Exteriores-, Hillary Clinton.

En esta ocasión se trata de la primera visita oficial de un alto cargo estadounidense a Libia. Hace pocas pocas semanas lo hacían el primer ministro británico, David Cameron, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy que de forma precipitada volaban a Trípoli horas antes de que aterrizara el jefe del Gobierno turco, Recep Tayyip Erdogan.

La pueril excusa oficial en esta ocasión dice que ha ido a “animar a las nuevas autoridades a que se celebren elecciones en los plazos previstos”.

¿La realidad? Muy distinta, revisar los contratos de extracción de petróleo firmados bajo el régimen de Muamar al Gadafi y reclamar una buena parte de ellos después de que hace meses Abdel Jalil jefe de los rebeldes (quien aparece en la foto con Clinton) advirtiera sin ningún disimulo que empresas chinas y rusas podrían salir perdiendo por no apoyar la rebelión contra Gaddafi.

Como consecuencia de todo esto, Repsol que explotaba yacimientos en ese país, debe esperar al reparto de los “mayores” para ver si le quedan migajas, por lo que aún no ha reanudado sus extracciones en Libia.

Lo cierto es que los libios parece que no van a poder resistirse a esta otra tiranía -ahora internacional- y se preparan para ceder la soberanía productiva de sus todos sus recursos petrolíferos y gasísticos.

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20-10-2011

En Sirte capturan y asesinan a Gadafi

Comenzó la repartición de Libia

Red Voltaire

 La Conferencia de Londres sobre Libia –el 29 de marzo de 2011– reunió exclusivamente a los países que apoyaron la resolución 1973, más Alemania. Rusia y China no fueron invitadas. La Unión Africana se negó a participar y la Liga Árabe envió una representación de bajo nivel como muestra de su descontento. La Santa Sede fue admitida como observadora a pesar de que el papa Benedicto XVI había exhortado la OTAN, al igual que a Gadhafi, al cese de las hostilidades.Los países participantes decidieron dar al Consejo Nacional Libio de Transición acceso a ciertos fondos congelados pertenecientes a Libia y autorizarlo a vender el petróleo libio. También mencionaron, sin tomar una decisión al respecto, la posibilidad de proporcionar armas al Consejo Nacional de Transición.Estas disposiciones contravienen la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU y es posible imaginar las reacciones internacionales que se producirían si ciertos Estados –como Venezuela e Irán– se diesen el lujo de desbloquear fondos congelados para entregarlos a los sublevados nasseristas o khomeinistas o, peor aún, si les compraran petróleo libio. Y ni pensar lo que sucedería si violaran el embargo de la ONU sobre las entregas de armas para proporcionar armamento a los sublevados «equivocados».

La autorización para las ventas de petróleo demuestra, si fuese algo que estuviera aún por demostrar, que ya comenzó la repartición de los recursos de Libia. Gracias al apoyo militar de la OTAN, el Consejo Nacional de Transición ha logrado controlar amplias zonas de explotación petrolífera y dos importantes refinerías. El Consejo Nacional de Transición fue autorizado a exportar 40 000 barriles de petróleo al día, lo que representa según la tarifa actual 1 400 millones de dólares mensuales.

Como resultado de dos reuniones, al margen de la conferencia, entre la secretaria de Estado Hillary Clinton y el emisario del Consejo Nacional de Transición Mahmud Jibril, Estados Unidos estudia descongelar 3 300 millones de dólares pertenecientes al Estado libio, que serían entregados a los sublevados «buenos».

Qatar recibió la misión de administrar el petróleo libio. A Turquía se le encargó el manejo del aeropuerto de Benghazi para facilitar el «tránsito humanitario».

OTAN: DISTINTAS FORMAS DE MATAR LIBIOS

Por un lado, con “fuego amigo”

La OTAN ha admitido que sus bombas mataron a varios rebeldes en “un desafortunado accidente” durante el pasado fin de semana.
Los fallecidos disparaban al aire a modo de celebración y provocaron la reacción de los aviones aliados, que les ametrallaron y bombardearon.

Y también…

Libia: impacto de los misiles crucero de uranio empobrecido

Por Massimo Zucchetti, Profesor de «Instalaciones nucleares» en el Instituto Politécnico de Turín, titular de los cursos de «Seguridad y Análisis de riesgos» y de «Protección contra las Radiaciones».


El apoyo militar a los golpistas de Benghazi se está desarrollando en detrimento de la población civil. De cada 10 misiles disparados más o menos uno se sale de control y se estrella en cualquier punto de la zona a la que se apunta. Pero todos los misiles, tanto los dotados de una cabeza revestida de

uranio empobrecido como los que sólo tienen uranio empobrecido en los estabilizadores, contaminan la zona. O sea, este bombardeo supuestamente «humanitario» matará a miles de civiles en los años venideros, indica el profesor Massimo Zucchetti.Las problemas vinculados al uranio empobrecido y su toxicidad han desbordado varias veces el campo de la ciencia en los últimos años. El autor de este trabajo se ocupa de la protección radiológica desde hace dos décadas y del uranio empobrecido desde el año 1999. Después de una experiencia de publicación de trabajos científicos en revistas, de presentaciones en coloquios internacionales y conferencias en Italia sobre el uranio empobrecido, este artículo trata de hacer una estimación del impacto que el uso de uranio empobrecido en la guerra contra Libia (2011) está teniendo sobre el medio ambiente y la salud. Informes sobre su uso han aparecido en los órganos informativos desde el principio del conflicto [1].

Dadas sus características físicas específicas, en particular por su densidad que lo hace extremadamente penetrante, así como por su bajo costo -la producción de uranio empobrecido cuesta alrededor de 2 dólares el kilogramo- y la dificultad que presenta su tratamiento como desecho radioactivo, el uranio empobrecido ha encontrado excelentes modalidades de utilización en el sector militar.

Si recibe el tratamiento adecuado, la aleación U-Ti (Uranio-Titanio) constituye un material muy eficaz para la construcción de elementos penetrantes impulsados por energía cinética, de barras metálicas densas capaces de perforar un blindaje si se usan como proyectiles de alta velocidad.

El proceso de penetración pulveriza la mayor parte del uranio, que estalla entonces en fragmentos incandescentes -se produce una violenta combustión de casi 5 000˚ C- cuando sale al aire del otro lado del blindaje perforado, aumentando así el efecto destructivo. Esta propiedad se llama piroforicidad y es, por ejemplo, una característica que se encuentra en el azufre de las cerillas o fósforos domésticos. O sea, además de su elevada densidad, la piroforicidad aumenta el interés que presenta el uranio empobrecido para diversas aplicaciones, en particular como arma incendiaria (API: Armour Piercing Incendiary, o sea como elemento penetrante incendiario contra el blindaje).

Finalmente, en la fase de impacto contra el objetivo, la relativa dureza del uranio empobrecido (en una aleación con titanio) proporciona al proyectil la capacidad de afilarse a sí mismo. En otras palabras, el proyectil «no se aplasta» contra el blindaje convirtiéndose en una «cabeza plana» -como sucede, por ejemplo, con un proyectil de plomo- sino que mantiene su forma puntiaguda hasta su total fragmentación, sin perder por lo tanto sus propiedades de penetración. El uranio empobrecido ha sido empleado en los campos de batalla de la guerra del Golfo de 1991; durante los bombardeos OTAN/ONU contra la República serbia de Bosnia, en septiembre de 1995; contra Yugoslavia, durante la primavera de 1999; y, ya en este siglo, en el ataque contra Afganistán y nuevamente contra Irak en 2003.
El uso de dispositivos de uranio empobrecido en las guerras de Somalia y de Bosnia central y centro-oriental -sobre todo en amplias zonas alrededor de Sarajevo- en los años 1990, en Palestina y en los polígonos de tiro sometidos a la autoridad de las fuerzas militares de la OTAN, sólo ha sido documentado de forma incompleta [2].

Entre los armamentos que utilizan el uranio empobrecido hay que citar también el misil crucero tipo Tomahawk, cuyo uso en la guerra de los Balcanes de la primavera de 1999 -aunque no ha sido reconocido por la OTAN- ha sido confirmado gracias a lo que se ha encontrado en el lugar así como por fuentes de la Unión Europea [3].

Por otro lado, el manual de los oficiales, entregado a todos los uniformados enviados a Kosovo, incluía recomendaciones a seguir al pie de la letra sobre la presencia de uranio empobrecido en aquel territorio y, en particular, en los misiles Tomahawk. La introducción del manual indica lo siguiente: «Los vehículos y equipamiento del ejército serbio en Kosovo pueden constituir una amenaza para la salud de los militares y civiles en contacto con ellos. Los vehículos y el equipamiento que se encuentren destruidos, averiados o abandonados deben ser inspeccionados y manipulados solamente por personal calificado. Los peligros pueden provenir del uranio empobrecido como consecuencia de los daños provocados por la campaña de bombardeos de la OTAN, en el caso de los artefactos alcanzados directa o indirectamente. Además, los colimadores contienen tritio [Un isótopo radioactivo. Nota del Traductor al español.] y los instrumentos e indicadores pueden haber sido tratados con un barniz radioactivo, peligroso para quienes se pongan en contacto con los artefactos para inspeccionarlos». Aparece después una serie de consejos sobre cómo evitar la explosión del uranio empobrecido. El manual dice textualmente: «Evítese todo artefacto o material que usted sospeche que pueda haber sido alcanzado por municiones que contengan uranio empobrecido o por misiles crucero Tomahawk. No recoja o coleccione municiones de uranio empobrecido encontradas en el terreno. Informe inmediatamente a su puesto de mando sobre el área que usted estima que pueda estar contaminada. Donde quiera que usted se encuentre, delimite la zona contaminada con cualquier material encontrado en el lugar. Si se encuentra usted en una zona contaminada póngase, como mínimo, la máscara y los guantes protectores. Aplique la mejor higiene personal. Lave frecuentemente su cuerpo y su ropa».

Las evaluaciones sobre la cantidad de uranio empobrecido utilizado en los misiles son divergentes. Varían, en particular, según la diversas fuentes, entre valores de alrededor de 3 kilogramos hasta unos 400 kilogramos. Véase la nota que contiene la compilación de las distintas fuentes que se pueden encontrar sobre el tema, lo suficiente importante como para permitir la elaboración de un estimado del impacto medio ambiental [4].

Los desmentidos previsibles sobre la presencia de uranio en estos misiles pueden ser comparados con la compilación que aparece al final de este trabajo así como con las fuentes de origen militar [5].
Esta gran variabilidad en los datos se explica fácilmente. Algunos misiles crucero son de cabeza reforzada con uranio empobrecido y otros no. Pero estos últimos también contienen uranio empobrecido, no en la cabeza sino en las alas, como elemento estabilizador del vuelo. Podemos entonces definir dos casos:
Hipótesis alta: misil crucero con uranio en la cabeza del misil. Consideramos 400 kilogramos de uranio empobrecido;
Hipótesis baja: misil crucero SIN presencia de uranio en la cabeza. Consideramos 3 kilogramos de uranio empobrecido en las alas.

Cálculo del impacto sobre el medio ambiente y la salud

En la amplia literatura que el autor ha dedicado al problema del uranio empobrecido [6] ya se había abordado anteriormente el cálculo de la contaminación radioactiva con uranio imputable a los misiles crucero, en particular a los que se dispararon contra Bosnia en 1995. Ese estudio también puede consultarse a través de Internet, al igual que en la revista científica Tribuna biologica e Medica [7] [8].
Si se toman los modelos utilizados en el citado artículo, es posible deducir cuál es la situación en el terreno, en los lugares de inhalación, mediante un cálculo destinado sólo a precisar si, al menos en un caso realista, el volumen de las dosis en el terreno permite restar importancia al problema.

Consideremos el impacto de un misil crucero del tipo Tomahawk portador de 3 kilogramos (en el mejor de los casos) o de 400 kilogramos (en el peor de los casos) de uranio empobrecido.
El impacto produce una nube de residuos cuya dimensión es variable, después de una violenta combustión de unos 5 000˚ C. Como ya dijimos, los granos de polvo se componen de partículas cuyas dimensiones son del orden de la micra [0,5 – 5]. A 500 o 1 000 metros del punto de impacto se pueden respirar nubes con densidad suficiente como para causar dosis significativas, compuestas de partículas cuya masa es de cerca de 0,6 hasta unos 5 nanogramos (6-50 x 10-10gr.). Se hizo una estimación siguiendo el código de cálculo de dosis GEN II [9], despreciando los efectos provenientes del incendio y considerando solamente la exposición debida a la inhalación durante una hora por dispersión simple del material, sin entrar a considerar ciertos factores que pudieran traducirse en un incremento ulterior de la exposición. En el espacio de una hora es posible inhalar granos de polvo radioactivo provenientes de la nube en cantidades que ya resultan notables.

Es necesario tener en cuenta el hecho que numerosos fluidos y dinámicas del cuerpo atmosférico (dirección del viento, gradiente vertical de la temperatura, etc.) pueden causar, en ángulos sólidos relativamente pequeños, concentraciones de contaminante de varios órdenes de importancia superiores incluso a los que se obtendrían con un cálculo de dispersión uniforme, no compatible con ese escenario. El grupo crítico, en ese caso, resulta ser precisamente el de las personas «afectadas» por la nube de granos de polvo.

Según la estimación de probabilidades que se expondrá en este trabajo, un misil que alcanza su objetivo puede quemarse y esparcir partículas oxidadas de polvo en el medio ambiente.
Alrededor del 70% del uranio empobrecido que contienen los misiles, de los que se supone que por ser «inteligentes» siempre dan en el blanco, se quema. Alrededor de la mitad son óxidos solubles.
La granulometría de las partículas que conforman el polvo de óxido de uranio empobrecido pertenece totalmente al tipo de polvo que puede respirarse y así se crea polvo ultrafino. En particular, el diámetro de las partículas es en ese caso más fino que el polvo de uranio empobrecido de origen industrial, que resulta común en el medio de la industria nuclear. Se habla aquí de la gran mayoría del polvo contenido en el rango [1-10] micra, del cual una parte significativa es de un diámetro inferior a una micra.
En cuanto al destino del polvo de uranio empobrecido en el cuerpo humano, la principal vía de absorción es -como se sabe- la inhalación. Como se ha dicho, una parte del polvo es soluble y otra parte no se disuelve en los fluidos corporales.
Debido a las características de los óxidos de uranio empobrecido de origen militar, es necesario subrayar cómo difiere el comportamiento de estos en relación con el de los polvos industriales de uranio. En todo caso es posible suponer, según la ICRP [Siglas en inglés de la Comisión Internacional de Protección Radiológica. Nota del Traductor.] [10], que alrededor del 60% de lo que se inhala se deposita en el aparato respiratorio y que el resto es expulsado a través de la expiración.
Se debe tener en cuenta que alrededor del 25% de las partículas que presentan un diámetro cercano a 1 micra se mantienen durante largo tiempo en los pulmones, mientras que el resto se deposita en las vías aéreas superiores, pasa al aparato digestivo y es eliminado de allí en su mayor parte a través de las vías urinarias, mientras que pequeñas partes se acumulan en los huesos.
Alrededor del 25% de las micropartículas que se mantuvieron en los pulmones se comporta como un material de clase M, según la ICRP, o sea que se disuelve lentamente en los fluidos corporales, mientras que el resto es insoluble.
Ese tipo de comportamiento y de exposición no se ha estudiado en ninguna situación anterior de exposición a emisores alfa en los pulmones, que se haya detectado en el medio civil. La modalidad de exposición es por lo tanto muy diferente de las que han servido como base a la hora de recoger las equivalencias entre dosis y daños en materia de protección radiológica.
Es por lo tanto totalmente incorrecto -aunque constituya un punto de referencia- extrapolar evaluaciones de riesgo por exposición a ese tipo de micropolvos radioactivos a partir de datos recogidos en los casos de los mineros que trabajan con uranio, y también -resulta evidente- en los casos de las personas gravemente contaminadas por la radiación en Hiroshima y Nagasaki. Los estándares de protección radiológica de la ICRP se basan solamente en esas experiencias y, por consiguiente, pueden resultar en subestimaciones del riesgo.
Al pasar posteriormente a otros tipos de toxicidad diferentes a la radiológica, resulta entonces plausible que:
dado el componente fino y ultrafino de los polvos de uranio empobrecido de origen militar,
dada la toxicidad química del uranio,
la contaminación ambiental debida a los óxidos de uranio empobrecido de origen militar presente toxicidad tanto química como radiológica. Es necesario evaluar el efecto sinérgico de ambos componentes.
En otras palabras, la radioactividad y la toxicidad química del uranio empobrecido podrían actuar juntas creando un efecto de «cóctel» que aumenta el peligro posteriormente.

Hay que resaltar además el hecho que el clima árido de Libia favorece la dispersión de las partículas de uranio empobrecido en el aire, partículas que los civiles seguirán respirando durante años. El principal mecanismo de exposición a mediano y largo plazo tiene que ver con la resuspensión de polvos y con la subsiguiente inhalación de los mismos.
La metodología y los resultados vinculados a ese modela ya se han publicado en otros trabajos del autor [11], a los que remitimos aquí. Sólo resaltamos aquí las aplicaciones y variaciones del modelo aplicado y ya publicado, y en particular que:
el cálculo de compromiso (semi vida, NdT del texto original en italiano al francés) de dosis es de 70 años, no de 50 años, según lo recomendado por el ICRP.
Se utilizaron datos actualmente aproximados sobre la distribución de la población alrededor de los puntos de impacto, que también toman en cuenta la utilización principal de los proyectiles de uranio empobrecido en zonas pobladas.

Los resultados del modelo pueden resumirse de la siguiente manera:
CEDE (Committed effective dose equivalent) (Dosis colectiva): 370 mSvp in 70 y, por 1 kilogramo de uranio empobrecido oxidado y esparcido en el medio ambiente.
CEDE anual máxima durante el primer año (76 mSvp), durante el segundo año (47 mSvp) y durante el tercer año (33mSvp).
La vía de exposición es enteramente la inhalación del polvo. Son los pulmones el órgano que se convierte en blanco (97,5% de la contribución a la CEDE).
Entre los nucleidos responsables, el U238 representa el 83% de la CEDE y el U234 representa el 14%.

En cuanto a la cantidad total de uranio empobrecido oxidado disperso en el medio ambiente, esta evaluación se basa en los datos que reporta la prensa internacional: durante el primer día de la guerra, el Pentágono declara haber disparado -junto con los británicos- 112 misiles crucero hacia el territorio libio [12]. ¿Cuántos misiles van disparar antes de que termine la guerra? Como no podemos saberlo, basaremos nuestra hipótesis en la cantidad de 1 000 misiles para que el lector pueda estimar fácilmente el impacto sobre el medio ambiente y sobre la salud mediante la aplicación de una simple regla de tres que incluiría la cantidad exacta de misiles que se contabilicen al final del conflicto.

Si las cabezas de todos los misiles estuvieran «desprovistas» de uranio empobrecido, tendríamos de todas maneras una cantidad de:
1000 x 3 = 3000 kg = 3 toneladas de uranio empobrecido (en el mejor de los casos).
Si todos los misiles tuvieran cabezas de uranio empobrecido, tendríamos una cantidad de hasta 400 000 kilogramos, o sea 400 toneladas de uranio empobrecido.

Para evaluar la gravedad basta con comparar ese dato con las 10 o 15 toneladas de uranio empobrecido que se lanzaron en Kosovo en 1999.

Supongamos que alrededor del 70% del uranio se quema y se esparce en el medio ambiente. Llegamos así a un estimado de la cantidad de óxidos de uranio empobrecido igual a alrededor de 2,1 toneladas (en el mejor de los casos) y 280 toneladas (en el peor de los casos).
Lo anterior permite por consiguiente estimar una CEDE (dosis colectiva) para toda la población equivalente a:
en el mejor de los casos: 370 mSvp/kg x 2 100 kg = 780 Svp aproximadamente. – en el peor de los casos: 370 mSvp/kg x 280 000 kg = 104 000 Svp aproximadamente.
Tenemos que recordar que no es correcto -aunque constituya un punto de referencia- extrapolar evaluaciones por exposición a este tipo de micropolvos radioactivos a partir de los estándares de protección radiológica de la ICRP, que son los adoptados para el código GEN II.
Si de todas formas aplicamos también aquí el coeficiente de 6% Sv-1 para el riesgo de aparición de tumores, obtenemos aproximadamente:
en el mejor de los casos: alrededor de 50 casos más de tumores previstos en 70 años.
en el peor de los casos: alrededor de 6 200 casos más de tumores previstos en 70 años.

Conclusiones

Los riesgos de exposición al uranio empobrecido que corre la población libia como consecuencia del uso esa sustancia en la guerra de 2011 han sido evaluados con el enfoque más amplio posible, tratando de tener en cuenta algunos resultados recientes de estudios en la materia.
Este tipo de exposición no ha sido estudiado en ninguna situación anterior de exposición a receptores alfa en los pulmones que se hayan encontrado en el entorno civil.
Sin embargo, la evaluación que se ha hecho de las dosis y del consiguiente riesgo en las dos situaciones (según se trate de misiles «sin uranio» o «con uranio») permite llagar a ciertas conclusiones.

En el primer caso (el mejor caso), el número de tumores esperados es muy exiguo y absolutamente no significativo desde el punto de vista estadístico. Esta dificultad estadística -es casi inútil señalarlo- no tiene nada que ver con una absolución de ese tipo de práctica, con su aceptación y menos aún con una afirmación de que tenga poca importancia, o incluso de que pueda ser inocua. Por el contrario, en el segundo caso (que es el peor caso), nos encontramos ante un número de aparición de tumores que se sitúa en varios miles. Dichos tumores alcanzarían evidentemente un nivel epidemiológico y constituyen, sin duda alguna, una fuerte preocupación.

Es necesario, por lo tanto, que los ejércitos que están bombardeando Libia aclaren con pruebas reales, no con cómodas afirmaciones, la presencia o no, y en qué cantidades, de uranio empobrecido en sus misiles. En el pasado se produjeron «desmentidos oficiales» sobre la presencia de uranio en los misiles crucero. Sin embargo, al ser estos desmentidos provenientes de medios militares, el autor estima estar en su derecho al considerarlos, como mínimo, con cierta prudencia.

Basadas en los datos que se encuentran a nuestra disposición, las estimaciones sobre la evolución de los casos de tumores para los próximos años en Libia resultan, debido a esta práctica totalmente injustificada, absolutamente preocupantes. La discusión sobre la incidencia relativa de cada uno de los agentes teratógenos utilizados en una guerra (químicos, radioactivos, etc.) nos parece poco importante e incluso, permítannos señalarlo como conclusión, poco respetuosa de un dato que constituye un hecho: los muertos en Libia por causa de este ataque sobrepasan y sobrepasarán de lejos cualquier cifra que pueda definirse algún día como «el precio necesario».

Es importante, finalmente, recoger datos y estudios -existen muchos- sobre los efectos que las «nuevas guerras» tienen en el hombre y en el medio ambiente. Hay que mostrar la manera como nuestras armas modernas, que nada tienen de “quirúrgicas”, producen daños inaceptables. Hay que estudiar el impacto que han tenido, en los hombres y en el medio ambiente que las han sufrido, las guerras «humanitarias» registradas desde 1991.

Fuentes:  ComeDonChisciotte.org (Italia),  Red Voltaire.


ASESINAR A GADAFI

En Libia, donde ya han muerto entre 6.000 y 8.000 personas, parece ser que la coalición de paises “democráticos” ha pasado de “adoptar todas las medidas necesarias para proteger a la población libia” mediante una zona de exclusión aérea, a directamente intentar el asesinato de Gadafi bombardeando las residencias de este tirano, tal como vemos en la siguiente secuencia fotográfica.

¿TODO VALE?

¿Ampara ésto Naciones Unidas?

Si no es así, ¿quienes son los responsables?

 

FOTOS:  MAHMUD TURKIA (AFP)

ATAQUE A LIBIA

No paremos la matanza con una matanza mayor

Isaac Rosa en Público

“España, como miembro de la comunidad internacional, va a estar en disposición de tener una contribución importante.” -José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno- . Si cuando lean esta columna no han empezado aún los ataques sobre Libia, tengan por seguro que no tardarán. Si hace una semana advertíamos de lo difícil que es devolver a sus bases barcos, aviones y soldados cuando ya se han puesto en camino, ahora con la resolución del Consejo de Seguridad hay motivo añadido para no volver atrás: no todos los días se encuentra uno con una autorización de la ONU, no la vamos a desperdiciar. Por si teníamos poco con la amenaza nuclear en Japón, la crisis económica, una guerra abierta en Afganistán y otra mal cerrada en Irak, abrimos otro frente, y en nuestro charco trasero, el Mediterráneo, justo cuando toda la región anda más revuelta. Gadafi no merece ninguna defensa. Sus últimos desvaríos comparándose con Franco no nos lo hacen precisamente simpático, pero estamos en lo de siempre: nuestras bombas no le van a despeinar, y serán otros los que reciban el castigo. Los soldados y mercenarios en primer lugar, que pasan a la categoría de aniquilables; pero también la población civil libia, y probablemente los propios rebeldes que hoy piden bombardeos, y que algún día se arrepentirán de haber pedido ayuda. Tenemos ya experiencia sobrada en guerras ‘humanitarias’ como para prever lo que pasará: un arranque peliculero, con imágenes de videojuego y discurso triunfal, y luego empezará el goteo de “daños colaterales” con muertos y mutilados, pero también daños no tan colaterales en infraestructuras civiles, viviendas y todo lo que se ponga a tiro. Kosovo, Irak, Afganistán. Algo podrían contarnos los habitantes de los tres países sobre intervenciones militares que, además de no conseguir los objetivos iniciales (frenar las matanzas, encontrar las armas de destrucción masiva, atrapar a Bin Laden), multiplican el sufrimiento de la población, condenada a un largo período de violencia, pobreza e inestabilidad. Parece que de una vez para otra se nos olvida: una matanza no se para con una matanza mayor, los pueblos no se liberan a bombazos ni la democracia se impone con las armas. No a la guerra. A ésta tampoco.

CUANDO GADAFI ERA AÚN UN BUEN AMIGO DE ESPAÑA

Tanto Gobiernos del PSOE como del PP agasajaron al dictador

Su primera visita oficial a nuestro país se produjo en diciembre de 2007

El rey viajó a Trípoli en 2009

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo su primera visita a Libia el 24 de junio de 2010. Allí se entrevistó con Muamar Gadafi en su jaima, a las afueras de Trípoli, la capital.

Diario  Público

El mundo no miró siempre a Libia con los mismos ojos críticos. España, tampoco.
“Libia es un país muy importante para la zona del Mediterráneo y para el Magreb”, afirmó el 1 de septiembre de 2009 el entonces titular de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Aquel día Muamar Gadafi celebraba sus 40 años en el poder con una fiesta de 40 millones de dólares. Exhibición militar a todo trapo, bailarines y hasta ensayos de ejecuciones ficticias en la horca. Una “conmemoración histórica” de la llegada del líder libio al poder, subrayó el ministro. Claro que no era el único dirigente europeo. A los fastos acudieron el italiano Silvio Berlusconi o el serbio Boris Tadic. También el venezolano Hugo Chávez o el presidente palestino, Mahmud Abás.
  • “¡Dios mío!”. La exclamación es de otro septiembre, de 2003, y la profirió José María Aznar cuando Gadafi le regaló un purasangre, de nombre El rayo del líder, que Libia prometió enviar a España por avión. Ese mes, el Consejo de Seguridad de la ONU había levantado las sanciones contra el país norteafricano, después de que se responsabilizase del atentado de Lockerbie y se comprometiese a dejar el terrorismo.

La puertas se abrieron sin demasiados problemas. “Todos los pasos dados por Libia son positivos –aseguró Aznar entonces–. Libia está haciendo el camino contrario a Cuba, y eso conviene saberlo”. La visita del líder del Ejecutivo había sido precedida por viajes del ministro Josep Piqué. Su sucesora, Ana Palacio, también voló a Trípoli. Igual hizo Moratinos, ya con José Luis Rodríguez Zapatero en la Moncloa. Mientras, se expandían los lazos comerciales. En febrero de 2007, Repsol YPF anunció el descubrimiento del mayor pozo petrolífero de su historia, que le iba a permitir duplicar su producción, hasta los 450.000 barriles diarios. En diciembre, el ministro alababa la “actitud constructiva” del régimen en asuntos “que interesan a la estabilidad del mundo”. Hoy, Libia es el segundo suministrador de crudo de España, tras Irán. Le proporciona el 13% del total.

La jaima ambulante

Ese diciembre de 2007, Gadafi hizo su primera visita oficial a España desde su llegada al poder (vía golpe de Estado) en 1969. El presidente showman no defraudó. Llegó con un séquito de 300 personas –incluidas las amazonas vírgenes– y un reguero de lujosos Mercedes. Estuvo primero por Andalucía con su jaima y recibió a Aznar, que le pidió una exhibición de caballos en directo. Luego se trasladó a Madrid (y con él su jaima) y fue recibido con todos los honores de Estado. El rey Juan Carlos le devolvió la visita en enero de 2009. Aquel fue el primer viaje oficial del monarca.

En junio de 2010, Zapatero se estrenó en Trípoli. Gadafi le recibió en su jaima en las afueras de la ciudad. “Fue una reunión más ceremoniosa y protocolaria que otra cosa”, relata uno de los miembros de la reducida delegación española. “Mucho lujo no había. Era una sala espaciosa, pero austera, con dos torres de frío en el exterior, con alfombras en el suelo y lonas algo más fuertes en las paredes. Nos sirvieron café, té o zumo. Gadafi hablaba como suele hacer, creyéndose un profeta. Las relaciones comerciales se abordaron con el primer ministro, no con él. Él es el boato”. Zapatero y el autócrata libio se vieron una vez más. Fue el pasado 29 de noviembre, con ocasión de la cumbre Unión Europea-África. En aquella ocasión no hubo jaima, sino una charla informal de apenas cinco minutos en un hotel de la capital. El presidente del Gobierno regresó esa misma noche a Madrid.