El timo de la deuda sobre el PIB

Sede del Banco de España, en Madrid. /EFE

por DAVID DE BEDOYA

La situación financiera estatal es una desgracia, una enorme falacia que tapa las vergüenzas de la irresponsabilidad pública

Seguramente no se habrán parado a pensar en la naturaleza del tan usado ratio Deuda sobre el PIB. Es algo que ni tan siquiera se explica en las universidades, ni verán a ningún político levantar el velo a esta cruel falacia. Simplemente se da por asumido que es un buen ratio, que refleja fielmente la esencia del problema de endeudamiento público. Pero esconde en sus raíces la peor suposición: que todo es del Estado.

Piénsenlo un momento. Cuando uno analiza una empresa, estudia la situación de esa empresa. Si la compañía X está ingresando cada año 100 € y tiene un monto total de deuda a amortizar de 200 €, sabemos que su deuda es del 200% sobre sus ingresos (tardaría 2 años en pagarla toda si no se volviera a endeudar). Si uno quiere analizar todo el sector en el que está envuelta la compañía X (imaginemos, el sector agroalimentario) pues cogería todas las empresas del sector, sumaría sus ingresos y sus deudas y calcularía qué porcentaje de deuda sobre sus ingresos tiene y cómo de endeudado está el sector. Este ejercicio, que desde el punto de vista financiero aporta poco o nada de información, podría resultar interesante desde un punto de vista económico. Pero lo que nunca se nos podría ocurrir es medir la deuda del sector agroalimentario sobre los ingresos que el sector genera y los ingresos que genera otro sector (por ejemplo, el sector farmacéutico). ¿Por qué no? Pues, principalmente, porque por muy bien que le vaya al sector farmacéutico nunca va a destinar ni un sólo céntimo de sus ingresos a pagar la deuda del sector agroalimentario.

Pues es esto lo que hace precisamente el Estado. El Estado asume que, si fuera preciso, cada céntimo que se ingresa en España (definiendo así el Producto Interior Bruto) tanto público como privado está reservado para su deuda. Los políticos (y los economistas, los periodistas y todo el que use con temeridad el ratio Deuda/PIB) asumen que si fuera necesario, todo iría destinado a pagar la deuda del Estado, su deuda. Por ello, el ratio que se debe usar no es este. El ratio que debe medir la capacidad de pago estatal es el mismo que el de una persona, una familia, una empresa. Comparar sus ingresos con el total de la deuda. Y ahí nos salen números de escándalo.

Si asumimos un PIB español de 1 billón de euros y sabiendo que la recaudación fiscal a cierre de 2012 fue de 370.000 millones de euros, estamos diciendo que cuando la deuda llegue al 100% sobre el PIB (es decir, sea 1 billón de euros) el Gobierno tardaría con todos sus ingresos más de 2 años en pagar sus obligaciones (sin gastar ni un solo euro en cualquier otra cosa). Teniendo en cuenta que las previsiones del Gobierno son que la presión fiscal para 2014 ronde el 40% del PIB (400.000 millones de ingresos) seguiría el Estado tardando 2 años y 6 meses en pagar toda su deuda.

Por ello, desde aquí, alertamos del uso de la ratio Deuda sobre PIB. Tanto del uso para hablar de la deuda pública como de su uso para hablar de la deuda privada (mucho más diabólico, si cabe, al mezclar sectores pujantes con sectores en declive). Y queremos transmitir el mensaje de que, hoy en día, la Deuda Pública a la que los políticos nos han condenado supera ya el 250% sobre los ingresos que estos políticos son capaces de generar, con unos gastos estructurales y consolidados año a año que superan en casi un 20% los ingresos que generan (los políticos gastan 440.000 millones de euros por 370.000 millones que ingresan) y una deuda que han aumentado en dos veces los ingresos generados anualmente desde 2007, ¿quién de verdad podría confiar en esta gente?

La situación financiera estatal es una desgracia, una enorme falacia que tapa las vergüenzas de la irresponsabilidad pública. Y el uso del lenguaje, de las estructuras que los políticos quieren que utilicemos, sólo nos conduciría al éxtasis político. Al orgasmo del manirroto. A la perversión plena y absoluta de quien disfruta agasajando al individuo, pervirtiendo las instituciones, aniquilando las libertades, destrozando la propiedad. Usar sin reparo sus estructuras supone plantar la semilla del socialismo en nuestro interior. Supone asumir que todo lo generado con el esfuerzo de todos va a ir a pagar las deudas de estos holgazanes.

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