El timo de la deuda sobre el PIB

Sede del Banco de España, en Madrid. /EFE

por DAVID DE BEDOYA

La situación financiera estatal es una desgracia, una enorme falacia que tapa las vergüenzas de la irresponsabilidad pública

Seguramente no se habrán parado a pensar en la naturaleza del tan usado ratio Deuda sobre el PIB. Es algo que ni tan siquiera se explica en las universidades, ni verán a ningún político levantar el velo a esta cruel falacia. Simplemente se da por asumido que es un buen ratio, que refleja fielmente la esencia del problema de endeudamiento público. Pero esconde en sus raíces la peor suposición: que todo es del Estado.

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Salir de la recesión

Sufrimos una letanía diaria con la que la propaganda gubernamental nos ha empezado a bombardear desde el arranque  de este curso: “Podemos empezar a salir de la recesión”,  “Hay indicios de que salimos de la recesión!!

¡¡Salir de la recesión!!, ¡¡Salir de la recesión!!… o frases similares como algo asimilable a salir de la crisis.

Como todos sabéis una recesión, en macroeconomía, es el descenso de la actividad económica de un país o región, medida a través de la bajada del Producto Interior Bruto (PIB) real, durante un periodo de tiempo que ha venido a consensuarse en dos trimestres consecutivos.

Pero entonces…  ¿qué es salir de una “recesión”?
Bueno pues en palabras simples, y en economía, es dejar de caer.

Y ¿qué hace algo que ha caído mucho y está ya “por los suelos”?

Pues eso… ¡¡dejar de caer, claro!!
Pero esa situación, por sí misma, no impedirá que permanezca o siga arrastrándose por los suelos.

“¡NO QUEREMOS MORIR BAJO LOS ESCOMBROS DEL NEOLIBERALISMO!”

Artículo publicado en Le Monde Economie el 30 de abril de 2012

Por Pierre Larrouturou, Miembro del Colectivo Roosevelt 2012

“Los sistemas aguantan frecuentemente más de lo que podamos pensar pero acaban derrumbándose mucho más rápidamente de lo que se podría imaginar.” Con estas palabras, el antiguo jefe de economía del FMI, Kenneth Rogoff, resume la situación de la economía mundial. Por su parte el gobernador del Banco de Inglaterra afirma que “la próxima crisis puede ser más grave aún que la de 1930″…
La zona euro no va bien, pero Estados Unidos y China, a menudo presentados como los dos motores de la economía mundial, son en realidad dos bombas de relojería: la deuda total de Estados Unidos alcanza el 358 % del producto interior bruto (PIB); la burbuja inmobiliaria china, casi tres veces superior a la que tenía Estados Unidos antes de la crisis de las subprimes, empieza a estallar.
Visto el contexto internacional, ¿cómo el PS (Partido socialista francés) y la UMP (Unión por un Movimiento Popular, partido actualmente en el poder en Francia), pueden seguir apostando todo en base a la vuelta al crecimiento? Sólo hay una posibilidad entre mil de que ese sueño se haga realidad.
“Va a ser horroroso, me confiaba recientemente un responsable socialista. No habrá ningún margen de maniobra. A partir del mes de junio se van a congelar los gastos. En pocos meses, el país se quedará paralizado por manifestaciones gigantescas y en 2014 vamos a recibir una paliza histórica en las elecciones.”

¿La austeridad es la única solución? ¿Está condenada la izquierda en el poder a decepcionarnos? No.
La Historia muestra que es posible escapar a la “espiral de la muerte” en la que nuestros países están encerrándose.

En 1933

En 1933, cuando Roosevelt llega al poder, los Estados Unidos tienen 14 millones de desempleados, la producción industrial ha disminuido de 45 % en tres años.
Roosevelt actúa entonces con una determinación y una rapidez que reavivan la confianza: algunas leyes se presentan, se debaten, se votan y se promulgan en un mismo día. Su objetivo no es en absoluto el de “tranquilizar los mercados financieros”, sino el de domarlos.
Su meta no es la de “dar sentido a la austeridad” sino la de reconstruir la justicia social. Los accionistas están furiosos y se oponen con todas sus fuerzas a la ley que separa bancos de depósito y bancos de inversión, a las tasas sobre las rentas más altas o a la creación de un impuesto federal sobre los beneficios.
Pero Roosevelt aguanta y hace votar quince reformas fundamentales en tres meses. Las catástrofes anunciadas por los financieros no ocurren. ¡Justo al contrario! La economía americana vivió muy bien con estas reglas durante medio siglo.
Lo que hizo Roosevelt en materia económica probablemente no era suficiente (sin la economía de guerra, los Estados Unidos iban a caer en una nueva recesión), pero las reformas que impuso en materia bancaria y fiscal lograron perfectamente sus objetivos.
Hasta la llegada de Ronald Reagan en 1981, la economía americana funcionó sin necesitar ni deuda privada ni deuda pública.
Si durante treinta años las reglas fordistas habían permitido una distribución equitativa del valor añadido entre los asalariados y los accionistas, en los treinta años siguientes las políticas de desregulación han conseguido que la parte de los salarios pase del 67 % al 57 % del PIB de los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Esto ha llevado a incrementar tanto la deuda pública – ya que los impuestos sobre los salarios y el consumo son el primer recurso de los Estados – como la deuda privada, porque los asalariados han tenido que endeudarse para mantener su nivel de vida.
Por culpa del desempleo y de la precariedad la parte salarial ha disminuido mucho en nuestros países: el desempleo no es sólo una consecuencia de la crisis que vivimos desde hace cinco años; es una de sus causas fundamentales. No se podrá salir de la crisis sin combatir radicalmente el desempleo y la precariedad.
Por mucho que les moleste a los neoliberales, no estamos frente a una crisis del Estado del Bienestar sino frente a una crisis del capitalismo, cuya enorme gravedad hace insuficientes las respuestas clásicas del Estado del Bienestar. La justicia social no es un lujo al que habría que renunciar por culpa de la crisis: ¡reconstruir la justicia social es el único modo de salir de la crisis!

DOS ESTRATEGIAS POSIBLES PARA EL PRÓXIMO PRESIDENTE FRANCÉS
Hay dos estrategias posibles para el próximo presidente de la República Francesa: o bien considera que la crisis se terminará pronto y que basta con una buena gestión de las finanzas públicas para pasar los pocos meses difíciles que nos separan hasta que escampe.
O bien considera al contrario que sólo queda poco tiempo antes de un posible derrumbe del sistema económico, y que tiene que “hacer de Roosevelt”: organizar un nuevo Bretton Woods a partir del mes de julio de 2012, poner fin a los increíbles privilegios de los bancos privados en la financiación de la deuda pública, luchar frontalmente contra los paraísos fiscales y actuar con fuerza contra el desempleo y la precariedad lanzando desde el mes de mayo de 2012 un Gran Pacto por el Empleo. Es decir, tres meses de trabajo con el conjunto de los socios implicados en poner en marcha un nuevo contrato social, tal como lo hicieron los holandeses con los Acuerdos de Wassenaar.

¿Cuál es el papel histórico de la izquierda europea? ¿Gestionar el desmoronamiento del modelo neoliberal, con el riesgo de morir bajo los escombros? ¿O alumbrar una nueva sociedad antes de que la crisis desemboque en la barbarie como en los años 30?

Para empujar al próximo presidente hacia tal audacia, acabamos de crear el Colectivo Roosevelt 2012, con Stéphane Hessel, Edgar Morin, Susan George, Michel Rocard, René Passet, Dominique Méda, Lilian Thuram, Robert Castel, Bruno Gaccio, Roland Gori, Gaël Giraud, la Fondation Abbé-Pierre, la Fondation Danielle Mitterrand, la Ligue de l’enseignement, Génération précaire y muchos otros, teniendo todos como objetivo el provocar un salto hacia adelante. Si compartes este deseo puedes unirte al Colectivo firmando su manifiesto y las quince propuestas de reformas en http://www.roosevelt2012.fr

Pierre Larrouturou, Miembro del Colectivo Roosevelt 2012
Traducción Françoise Chuffart (Attac Madrid)

POLÍTICA ECONÓMICA, desmontando algunas mentiras

  • Una de las mentiras con la que nos machacan a diario y que sirve de pretexto para aplicarnos los tremendos recortes sociales que nos están perpetrando es la que dice “…tenemos un gasto público muy alto”.

Como esto en sí mismo resulta muy difícil de valorar para cualquier ciudadano, resulta aclaratorio una comparativa con nuestro entorno europeo. Para ello tratamos de objetivarlo y lo presentamos en porcentaje respecto al PIB de cada país. Veamos:

Y vemos, oh sorpresa, que gastamos muy por debajo de los países de la Unión Europea y de la Zona Euro, es decir nuestro gasto público es muy bajo.

Por otro lado, se está atacando a la Sanidad Pública haciéndonos creer que la usamos y gastamos en exceso. Veamos otra comparativa respecto a nuestro entorno.

Se trata del gasto en sanidad pública por habitante y año:

Podemos ver que nos encontramos en el grupo de cola del gasto en sanidad.

  • Pero es preciso denunciar que el problema no reside en el gasto, el problema se encuentra realmente en la falta de ingresos. Exactamente en la pérdida de ingresos vía impuestos, fundamentalmente la reducción de los tipos máximos del impuesto a las personas físicas (IRPF), los cuales se han ido reduciendo de forma populista e irresponsable en los últimos años por los sucesivos gobiernos que venimos padeciendo, y siempre de forma grosera a favor de las rentas más altas.

Consecuencia de ello, así como de otras políticas privatizadoras, ha sido la necesidad del Estado de endeudarse externamente, a costa de la reducción de los ingresos impositivos mencionados. Recordemos que las grandes fortunas, han visto eliminado el Impuesto de Patrimonio, cotizan al 1% en las SICAV’s, con sus empresas constituidas “ad hoc” cotizan por debajo como rentas de trabajo en vez de rentas de capital, evaden dinero sistemáticamente y utilizan la “legalidad” de los paraísos fiscales, constituyen fundaciones, etc. Con todo ello, prácticamente y de forma exclusiva, casi toda la fiscalidad del estado recae sobre los trabajadores sujetos a nómina.

Para ver lo que España ingresa vía impuestos, al igual que en el caso anterior presentamos la comparativa por países y en relación a su PIB:

De nuevo podemos ver confirmadas nuestras sospechas en cuanto a que somos uno de los países que menos impuestos paga, sobre todo en los tramos más altos de renta, aunque aquí no aparece señalado.

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Fuente gráficos: EUROSTAT

Entrevista al profesor VICENÇ NAVARRO

PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LA REFORMA ENCAMINADA A INCLUIR EN LA CONSTITUCION ESPAÑOLA EL LIMITE DE GASTO PUBLICO

Entrevista realizada por los Estudiants Progressistes de Catalunya al Profesor Vicenç Navarro

Pregunta (P.) ¿Por qué considera usted la medida propuesta por el Presidente Zapatero, medida que parece contar con el apoyo del Partido Popular, como negativa? El argumento que utilizan los proponentes de tal medida es que un estado no debe gastar por encima de sus posibilidades. Y de ahí deducen la necesidad de impedírselo.

Respuesta (R.) El estado español no gasta por encima de sus posibilidades. Antes al contrario, los datos muestran que el gasto público por habitante de España está muy por debajo de tales posibilidades. En realidad, es el más bajo de la UE-15.  Los datos muestran que no es cierto que exista un despilfarro de gasto público y que haya que frenarlo. La mayoría del gasto público es gasto público social, es decir, gasto en transferencias públicas como pensiones y servicios públicos del Estado del Bienestar como sanidad, educación, servicios domiciliarios a las personas con dependencia, escuelas de infancia, servicios sociales, ayudas a las familias, y otros servicios que tienen una enorme importancia en determinar el bienestar y calidad de vida de la ciudadanía. El gasto público social, que cubre estas diferentes dimensiones del estado del bienestar español, es muy bajo, muy por debajo de lo que le corresponde por el nivel de riqueza del país.

(P.) Pero el Estado está en déficit. ¿No es ello un indicador de que se gasta demasiado?

(R.) No. El déficit público no es un buen indicador de que el Estado se gaste demasiado. En el déficit se miden dos dimensiones. Una es el gasto. Pero la otra dimensión son los ingresos. Cuánto dinero un Estado ingresa en sus arcas determina también el tamaño del déficit público. Y ahí radica el problema. No es que en España el gasto sea demasiado grande. Lo que ocurre es que los ingresos al Estado son demasiado bajos. Representa sólo el 32% del PIB, mucho más bajo que el promedio de los países de la UE-15, que es el 44%. En Suecia, el país que tiene el estado desarrollado más avanzado de la UE-15, el porcentaje es 54% del PIB.

(P.) ¿Y porque es tan bajo? ¿Se debe ello a que los impuestos sean muy bajos?
(R.) La categoría de impuestos es muy amplia. Para responder a su pregunta hay que conocer y ser conscientes de quién paga impuestos y qué tipo de impuestos. En España, la mayoría de la ciudadanía que trabaja y que está en nómina ya paga impuestos (sobre la renta), en cantidades que, proporcionalmente, son comparables a las de sus homólogos en el promedio de la UE-15. Fíjese que el trabajador de la manufactura, por ejemplo, ya paga en impuestos un porcentaje que
es aproximadamente el 74% de los impuestos que pagan nada menos que sus homólogos en Suecia, el país donde los impuestos son más elevados. No puede, por lo tanto, decirse que la mayoría de españoles no pagan suficientes impuestos.
La gran diferencia en España con el promedio de la UE-15 es, sin embargo, en las rentas superiores, en las grandes empresas y en la banca. Ahí sí que la diferencia entre lo que pagan estos colectivos en España y lo que pagan sus homólogos en el promedio de la UE-15 es muy sustancial. El 1% de la población de renta superior de España paga sólo el 20% de lo que pagan sus homólogos en Suecia.

(P.) Pero se nos dice por las autoridades fiscales que el nivel de progresividad fiscal en los impuestos sobre la renta en España es semejante al resto de la UE.
(R.) No es cierto. Pero incluso más importante que las diferencias nominales son las diferencias reales, es decir, lo que en realidad tributan. Las deducciones y el fraude fiscal están muy extendidos en estos sectores. El sindicato de los Inspectores de Hacienda del Ministerio ha publicado recientemente un informe que muestra claramente el grado de regresividad de la carga fiscal. Las grandes empresas pagan mucho menos que las medianas y pequeñas empresas, y las rentas superiores pagan unos porcentajes menores que la mayoría de la ciudadanía. Y las rentas derivadas del capital tributan en la práctica sólo el 10%, mucho menos que el promedio de lo que pagan las rentas del trabajo (entre un 28% y un 32%)

(P.) Entonces no es cierto que no existan recursos. Parece, pues, que sí existen. ¿Qué pasa?
(R.) Que el Estado no los recoge. No tiene la voluntad política de enfrentarse con estos grupos de presión y con estos colectivos. El problema de la deuda pública no es un problema económico o fiscal. Es un problema político.

(P.) No es cierto, pues, que nos estemos gastando más de lo que tenemos.
(R.) No. No es cierto. Y además es fácil de demostrarlo. El PIB per cápita de España ya es el 94% del promedio de la UE-15, pero en cambio el gasto público social por habitante es sólo el 74% del promedio. Si fuera el 94%, el Estado tendría 66.000 millones de euros más. Otro dato, si España tuviera la misma política fiscal que Suecia, el Estado ingresaría 200.000 millones de euros más de los que ingresa.

(P.) Otro argumento que se utiliza es que otros países han constitucionalizado el límite de gasto. Parece que esta propuesta se está generalizando en la mayoría de países de los dos lados del Atlántico. En EEUU, los estados, por ejemplo, tienen que tener sus presupuestos en equilibrio. ¿Por qué no España?
(R.) En primer lugar no es cierto que todos los países tengan escrito en su Constitución tal propuesta. Al revés, sólo Alemania lo tiene. Está gobernada por una coalición conservadora-liberal, que ha aprobado en su Parlamento tal propuesta. Hoy la Unión Europea está gobernada por las derechas y quiere imponer estas medidas a todos los estados miembros de la UE a fin de reducir la dimensión social de la UE. En EEUU tal propuesta de constitucionalizar un límite de gasto la está haciendo el Partido Republicano, controlado por el Tea Party, que es una formación de ultraderecha.

(P.) Pero en EEUU, a los Estados no se les permite tener un déficit.
(R.) A los Estados de EEUU no se les permite tener déficits en gastos corrientes, pero sí que se les permite endeudarse en inversiones. Aquí en la UE no se hacen estas distinciones. Todo el gasto público se pone bajo la misma categoría. Pero mucho más importante que esto es que los estados de EEUU son estados de un sistema federal que si que tiene déficit público. Hoy, por ejemplo, es el 8,9% del PIB, más alto que el que tiene España. Y existe en este estado federal un Banco Central, el Federal Reserve Board, que compra deuda pública de los estados, imprimiendo dinero que transfiere a los estados En la UE, el Banco Central tiene prohibido comprar deuda pública y proveer liquidez a los bancos privados, pero
no a los Estados. De ahí que los Estados de la Eurozona sean muy vulnerables a la especulación de los mercados financieros, pues no tienen herramientas para defenderse. Ello no ocurre en EE.UU., el Estado Federal asiste a los estados. California tiene una deuda semejante a Grecia, y sin embargo, la situación de aquel estado no es comparable a la de Grecia o España, debido a la existencia del gobierno federal que la ayuda.

(P.) ¿Cómo es que se hace esta propuesta de limitar el gasto ahora?
(R.) Esta propuesta ha sido una constante en las propuestas de la derecha española, que siempre ha intentado reducir el Estado y la protección social para debilitar al mundo del trabajo. Surge de la percepción equivocada de que el Estado ha crecido demasiado y es responsable de la crisis actual. Así lo ha dicho el Sr. Rajoy, presidente del partido Popular, en muchas ocasiones. Escríbase como se escriba la propuesta final pactada entre Zapatero y Rajoy, el objetivo central de tales reformas es reducir el rol del Estado. De ahí que sea hoy la bandera de las derechas neoliberales en todas partes.

(P.) Pero en España la está proponiendo un gobierno socialista.
(R.) En España, el que hizo primero esta propuesta fue el Sr. Rajoy, Presidente de una coalición conservadora-neoliberal, cuyo liderazgo es muy cercano al pensamiento del Partido Republicano, hoy controlado por el Tea Party. La derecha en España y en la Unión Europea se ha ido radicalizando, invadiendo el terreno de la ultraderecha. Esto está muy claro en las áreas de política económica. La diferencia entre, por ejemplo, el Canciller Kohl, y Angela Merkel, es enorme.
En cuanto al PSOE, éste es un partido de centroizquierda, cuyas bases electorales están más a la izquierda que su dirección, sobre todo de su equipo económico, el cual tiene claramente una orientación neoliberal. El gran error del presidente Zapatero ha sido la elección de sus asesores económicos, la mayoría muy próximos a la banca o a la gran patronal. Muchos de ellos proceden de estos grupos y vuelven a integrarse en ellos cuando dejan el poder, tal como ocurre en EEUU. Hay una puerta giratoria entre los poderes económicos y financieros y los asesores económicos del gobierno.
Ocurre también en los gobiernos conservadores del PP, pero se nota menos porque es lo que uno ya espera de un gobierno de derechas. Es más llamativo, sin embargo, en un gobierno de centroizquierda, y naturalmente, más preocupante. Todos los miembros del equipo económico, ya sean en el Ministerio de Economía, ya sean en La Moncloa, han compartido una ideología neoliberal que domina la cultura económica en nuestro país. Recuerde la famosa frase del
Ministro Solbes, que indicó “que la medida de la cual él estaba más orgulloso era el de no haber aumentado el gasto público en España”, dicho por un Ministro de un gobierno socialista, en el país que tenía, y continúa teniendo, el gasto público, incluyendo el gasto público social, más bajo de la Unión Europea. De ahí que el Sr. Rajoy dijera que era el único Ministro del gobierno Zapatero que él aprobaba. Y ahora, vemos como Rajoy apoya la propuesta de limitar el gasto público, acentuando y proclamando que él fue el que la había propuesto, y muy orgulloso de ello.

(P.) ¿Y cómo explica que el gobierno Zapatero haga esta propuesta?
(R.) Se dice mucho que debido a la presión de los mercados financieros. Y es más que probable que el gobernador del Banco Central Europeo le pusiera al gobierno español esta medida como condición de que el BCE comprara deuda pública. Ahora bien, no hay que olvidar o ignorar que la mayor preocupación que estos mercados están expresando hoy no es el tamaño del déficit, sino el estancamiento de la economía. La falta de crecimiento económico es el mayor problema que existe en España y en Europa. Creerse que la reducción del déficit y el límite del gasto público estimulará el crecimiento económico -que es lo que el pensamiento neoliberal asume- es permitir que el dogma tome prioridad sobre los datos empíricos y el conocimiento histórico. Nunca antes en el mundo se ha remontado una Gran Recesión o Depresión sin un aumento significativo del gasto público. Y existe ahora una clara relación entre recortes de gasto público y caída de nuevo en la recesión. El caso de Grecia es el más claro, pero no el único.

(P.) Entonces, ¿cree usted que hay más en lo que ocurre que la famosa “presión de los mercados”?
(R.) Lo que están haciendo las derechas es utilizar el argumento de “la presión de los mercados” para conseguir lo que siempre han deseado, es decir, el descenso de los salarios y de la protección social y la privatización del Estado del Bienestar. No ignoren que el liderazgo de la avalancha neoliberal lo ofrece la banca que siempre ha deseado la privatización de la Seguridad Social y de los servicios públicos del Estado del Bienestar, desde la sanidad a la educación. De ahí que sea incoherente que un gobierno socialista acepte como suya tal propuesta.

(P.) Usted ya había predicho que ello ocurriría
(R.) Así es. No hay plena conciencia en grandes sectores de la intelectualidad española de lo sesgado hacia la derecha que está el Estado español, resultado del dominio que las fuerzas conservadoras, herederas del franquismo, tuvieron en el proceso de la transición.
Fíjese lo que ha estado ocurriendo estos días. El gobierno español ha sido el primero en seguir las instrucciones de Merkel y Sarkozy y pedir la inclusión de la limitación del gasto público en su Constitución.
No hay ningún otro país que lo haya hecho. Como en otras ocasiones, el Estado español es el discípulo más aventajado de la ortodoxia neoliberal. Y, por otra parte, es el último país en considerar el aumento de los impuestos de los ricos y súper ricos como manera de reducir el déficit. Por fin, sólo lo están considerando, cuando todos los demás ya lo han hecho. Incluso David Cameron y Silvio Berlusconi lo habían hecho. Y aquí, Elena Salgado dijo hace sólo unas semanas que
consideraba tal medida innecesaria. Hoy la proponen porque otros lo hacen.

(P.) Mientras, se promueve el mensaje de que el sector público está hipertrofiado
(R.) Como ya le he dicho anteriormente, los datos muestran que, al revés, está muy poco desarrollado. Insisto en que el gasto público social por habitante es el más bajo de la UE-15. España está a la cola de la Europa Social. Los datos están ahí para todo el que quiera verlos (www.vnavarro.org). En realidad, el hecho de que el debate se centre en la reducción el déficit en lugar de una reforma fiscal progresiva que aumente los ingresos al estado es, en sí, el mejor indicador del poder de los grupos y clases dominantes en España y en Europa.

(P.) Por último, ¿qué le parece la propuesta que acaba de salir en la prensa de que se aprobará por Ley que el máximo déficit tolerable sea el 0.4% del PIB?
(R.) Como bien documenta David Lizoain en su web (lizoain.tumblr.com), y que yo he puesto en mi blog, ninguno de los mayores países de la Unión Europea ha tenido ese déficit en los últimos veinte años. Me parece de un dogmatismo que raya en lo irreal, que se exija este déficit que imposibilita cualquier política fiscal. Es el triunfo del dogma neoliberal que alcanza dimensiones totalmente irreales.

Por Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University


			

LOS INFIERNOS FISCALES

Víctor J. SanzTercer Información.

Todos tenemos una idea aproximada de lo que es un paraíso fiscal. Gracias al imaginario colectivo, todos hemos oído hablar de ellos, bien en el cine, bien a través de un chiste en el que quien se ríe es otro… Cuando pensamos en “paraíso fiscal”, el imaginario colectivo nos sirve informaciones estereotípicas que van desde el sonriente hombre de negocios que acarrea un maletín no muy ligero de peso, hasta jets privados que aterrizan junto a playas interminables con palmeras a punto de tocar un agua cristalina…, pero también nos surgen nombres de lugares a los que asociamos con esa idea de “paraíso fiscal”, y pensamos en Suiza, Gibraltar, Islas Caimán…

Si profundizamos un poco en la amable vestidura del imaginario colectivo, descubriremos que los paraísos fiscales son lugares reales, en los que se esconde dinero real, para evitar una fiscalidad real. El secreto bancario, una fiscalidad inexistente o extremadamente laxa, la evidente falta de cooperación por parte de las autoridades con otros estados y la flagrante falta de regulación mundial al respecto, posibilitan la existencia de estos “paraísos” y atraen a millonarios de todo el mundo. Entre los principales asiduos de estos “paraísos” no solo encontramos acaudalados hombres de negocios “sin bienes reconocidos”, sino que también encontramos compañías, corporaciones transnacionales, bancos, y otras redes de delincuentes.

Esta ausencia interesada de una regulación internacional fuerte, permite fiscalidades no solo dispares, sino constituyentes de una competencia desleal, lo que fomenta todo tipo de prácticas de más que dudosa legalidad entre personas físicas y jurídicas cuya meta final es la acumulación de capital por y para la especulación.

El FMI cifra en 18 billones de dólares la suma total de activos y deudas en paraísos fiscales, aproximadamente una tercera parte del PIB mundial. En una correspondencia lineal, el bienestar global carece de estos 18 billones de dólares, y tan solo puede suplirlos de dos maneras, o bien mediante una reducción drástica en el nivel de vida de la población, o bien mediante la petición de créditos de todo o parte del capital evadido, lo que condicionará indirectamente el nivel de vida de la población, que verá cómo parte del presupuesto público de un país es destinado al pago de los intereses de esos préstamos. Lo más doloroso es que una parte considerable de esos préstamos sustitutivos provendrán de ese tercio del PIB amasado, acumulado y evadido por unas pocas manos en los paraísos fiscales.

Por tanto, cuando conocemos de algún caso de evasión de impuestos, debemos pensar, que quien evade no solo se lleva su dinero, sino también una parte del nuestro. Si además se trata de personajes públicos que se muestran fervorosos patriotas del país al que estafan, al menos la población de tal país, debería tenerlo en cuenta a la hora de prestar atención a dichos personajes, a la hora de pagar por ver sus películas, o por ver sus competiciones deportivas, o a la hora de comprar sus discos.

Aunque en la actualidad se reconocen más de 70 paraísos fiscales en todo el mundo, la legislación española tan solo reconoce 48 de ellos.

Puede que solo sean impresiones mías, pero creo que la existencia misma de “paraísos fiscales” conlleva la inevitable existencia de los “infiernos fiscales”, donde ardemos en el fuego de la injusticia fiscal la inmensa mayoría de la población de la tierra.