¿Por qué no se habla de la reforma empresarial?

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA

El artículo señala que el énfasis en las reformas del mercado de trabajo como manera de salir de la crisis ignora la evolución del comportamiento empresarial que gobierna las grandes compañías transnacionales. Tales comportamientos, favorecidos y estimulados por intervenciones públicas que los han promovido, han sido responsables del gran crecimiento del desempleo y de la escasa recuperación económica que los países desarrollados están experimentando. El artículo señala como la manera como se ha llevado a cabo la globalización económica ha conducido a un sistema económico en el que unas elites empresariales muy minoritarias –la plutocracia- controlan no solo el mundo del trabajo sino también el mundo del consumo a nivel internacional, realidad que ha sido incentivada por intervenciones públicas de los Estados donde tales empresas tienen sus sedes. Esta situación es un ejemplo más de la excesiva influencia que tales elites tienen sobre los Estados, influencia que ha violado (hasta casi destruirlo) al proceso democrático.

La gran atención dedicada a la crisis financiera por parte de los medios de comunicación ha facilitado que quedara en segundo plano uno de los fenómenos más importantes y preocupantes en la evolución de la economía productiva, es decir, en el sector de la economía donde se producen los bienes y servicios. Hasta hace poco los beneficios de las grandes empresas dependían primordialmente de la demanda doméstica para tales productos. De ahí que era importante que los salarios, por ejemplo, fueran elevados, pues la mayoría del consumo de tales empresas (alrededor del 80%) procedía del consumo de los asalariados y sus familias en el país donde se ubicaban sus sedes centrales.

Pero esto está cambiando muy rápidamente. Actualmente, el consumo de tales grandes empresas, hoy en día transnacionales, se produce fuera del país, y de una manera creciente en los países emergentes. China es importante, no sólo por la baratura de su fuerza de trabajo, sino por el enorme potencial de consumo de su población: casi una quinta parte de la población mundial. Jeffrey Immelt, el CEO (Chief Executive Officer) de la General Electric, es decir el que manda más en dicha empresa, indicó recientemente que de los 14.250 millones de dólares en beneficios que la compañía estadounidense hizo en 2010, 9.100 millones se habían realizado fuera de EEUU, siendo China uno de los países que generó mayores beneficios. Estos beneficios se basan, no sólo en los bajos salarios de los trabajadores chinos (la gran mayoría de empleados de las grandes empresas como Apple, Hewlett Packard, General Electric o empresas de Internet, están en China), sino también en el consumo realizado por los millones de chinos que están integrados ya en el mercado internacional. Y no sólo en China. En 2001, el 32% de los ingresos de las 500 compañías estadounidenses más importantes, procedían del extranjero. En 2008 tal porcentaje había subido al 48%. El ciudadano estadounidense, pues, deja de tener importancia para las grandes empresas transnacionales no sólo como trabajador, sino también como consumidor. El bajón de su capacidad adquisitiva y, por lo tanto, de la demanda de los productos de tales transnacionales, ha sido sustituida por la demanda generada por las “nuevas clases medias” que están surgiendo en los países emergentes.

La respuesta propuesta para subsanar esta situación era que los trabajadores estadounidenses y de otros países desarrollados, como los europeos, pudieran competir con los trabajadores chinos o de los otros países emergentes a base de aumentar su productividad. Pero esta situación está perdiendo validez a medida que la productividad en los países emergentes está creciendo enormemente.

Esta situación explica, en parte, la situación aparentemente paradójica de que, aunque la economía de EEUU y de los países de la Unión Europea está creciendo muy poco y la capacidad adquisitiva de los trabajadores ha ido descendiendo, los beneficios empresariales de tales empresas transnacionales han crecido exponencialmente. Los beneficios empresariales de las grandes empresas transnacionales en EEUU alcanzaron en 2010 la astronómica cifra de 1.659 billones (europeos) de dólares, 28% superior a la del año anterior, mientras que el salario de los trabajadores (la mediana) bajó 159 dólares de 2001 a 2009, quedándose en 26.261 dólares. El salario por hora para nuevos trabajadores de la manufactura es de 15 dólares, la mitad de hace diez años.

Las grandes empresas entienden el mundo como un mercado. Y sus trabajadores están también en todo el mundo. Se construye así un mundo en el que unos pocos, las élites dirigentes de tales empresas, tienen todo el dominio, frente a la mayoría de las clases populares, que se van empobreciendo en la medida que tales empresas van desplazándose de país en país en busca de trabajadores de bajos salarios, asegurándose su consumo mediante el desplazamiento de sus mercados.

Naturalmente que existen variaciones de lo que he descrito, según los sectores económicos. Como promedio, y según las cifras del Bureau of Economic Analysis (BEA) del gobierno federal estadounidense, el porcentaje de empleados fuera de EEUU en las compañías transnacionales basadas en EEUU ha pasado de ser un 26% en 1982 a un 36% en 2008. En la manufactura, así como en la industria del automóvil, el cambio ha sido más sustancial. En Ford, tal porcentaje ha pasado de ser un 47% en 1992 a un 68% en 2010.

¿Puede esta situación revertirse?

La respuesta es sí, pues la causa determinante de esta movilidad ha sido el dominio de estas elites empresariales (la plutocracia) sobre los Estados en los que se asientan. Tal globalización ha sido facilitada por las intervenciones públicas, que pueden revertirse de manera que se regule y/o se incentive esta reversión. Hasta ahora, el intento de revertir esta movilidad se hizo mediante abaratamiento de la fuerza del trabajo y la reducción de su protección social. El enorme ataque a los sindicatos que estamos viendo en EEUU y en España responde a este objetivo. Algunas de las empresas que la Ford contrata en California (como en la fábrica de tractores en Dearborn) el salario horario es ya semejante al que Ford tendría que pagar en China en 2015.

Pero esta medida no resolverá el problema de la escasa demanda. De ahí que se hagan necesarias otras medidas intervencionistas del Estado, revirtiendo los incentivos y ventajas fiscales que hoy se otorgan a las compañías exportadoras, y exigiendo una desglobalización de las transnacionales, lo cual no quiere decir que abandonen los mercados exteriores, sino que prioricen los mercados interiores mediante medidas intervencionistas. Y sus frutos aparecen ya. Estamos hoy viendo compañías como Ford, Caterpillar, Wham-O Inc., Master Locks, Suarez Manufacturing e incluso General Electric, que están transfiriendo producción de China y Méjico a los Estados de Georgia, Ohio, Indiana, Wisconsin, California y Michigan. Lo que se requiere es un intervencionismo público encaminado a retener los puestos de trabajo, lo cual requiere un cambio muy notable de políticas públicas encaminadas a facilitar el mantenimiento de puestos de trabajo en lugar de su exportación. Estas políticas son necesarias también en la Unión Europea y en España. Medidas encaminadas a cambiar el comportamiento de las empresas transnacionales, incrementando el poder del mundo del trabajo a nivel empresarial son medidas alternativas a las existentes, cuya eficacia ha sido probada en otros países.

“Siete principios para liberar nuestras sociedades de la dominación de los mercados financieros”

Comunicado de la Red Europea de ATTAC

Desde 2007, una crisis global convulsiona la economía mundial y la UE está en el centro de ello. Sus políticas económicas están agravando la crisis social, económica y ecológica, poniendo la democracia en peligro. El Banco Central Europeo (BCE) y el Euro son símbolos de estas políticas, que están entregando las llaves de la economía a bancos privados y mercados financieros bajo el pretexto de la llamada crisis de la deuda pública. Al mismo tiempo, la Troika (la Comisión Europea, el BCE y el FMI) junto con los gobiernos de la UE están desmantelando el estado de bienestar e imponiendo medidas de austeridad destructivas, haciendo que la gente pague por deudas de las que no son responsables. El modelo neoliberal de integración europea ha ensanchado la brecha entre los países del núcleo y de la periferia y aumentado las desigualdades existentes tanto dentro como fuera de Europa al alentar el dumping social, medioambiental y fiscal. Los gobiernos de la UE han ido un paso más allá en la renuncia de la democracia, imponiendo un proceso tecnocrático a su gente y Parlamentos, en ocasiones incluso instalando a sus propios representantes (como en Grecia e Italia), para llevar a cabo políticas destructivas de reducción de deuda. El funcionamiento democrático de la UE queda además comprometido por la creación de un consejo de administración informal – el llamado “Grupo de Frankfurt” consistente en la canciller alemana, el presidente de Francia, el presidente del BCE, el presidente del Eurogrupo, la directora del FMI, el presidente de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo – que emite decisiones políticas estratégicas en nombre de la urgencia de la crisis. En este sentido, la ya frágil legitimidad de la UE y su proceso de toma de decisiones quedan aún más socavados. La Red Europea de Attac se opone firmemente a la forma actual de integración europea y al Euro y su forma actual de funcionamiento ya que subordinan los intereses y las necesidades de la gente a los intereses de los mercados financieros. La cuestión sobre si salirse del Euro o profundizar la forma actual de integración europea no responde a los principales elementos de la crisis actual. La urgencia actual es liberarse de la dominación de los mercados financieros y promover un conjunto de medidas coordinadas que aborden de manera progresiva políticas económicas, monetarias, sociales y ecológicas. Para esta finalidad, los ciudadanos y los movimientos sociales han de luchar a nivel nacional y europeo para cambiar las reglas que subyacen en el sistema económico e institucional actual – y hacer otra Europa posible!

  • Para liberar nuestras sociedades de la dominación de los mercados financieros y coordinar políticas progresistas económicas, monetarias, sociales y ecológicas, debemos perseguir los siguientes siete principios:
  1. Sacar las finanzas públicas de los mercados financieros: permitir una financiación pública democrática, mediante un banco central controlado democráticamente que preste directamente a los gobiernos.
  2. Escapar de la trampa de la deuda: finalizar las políticas de austeridad y establecer auditorías de la deuda que conduzcan a cancelaciones de la deuda. Bancos y actores financieros privados deben responsabilizarse de su parte de pérdida.
  3. Dotar a las finanzas públicas de una base sostenible: incrementar los impuestos a la riqueza y los beneficios corporativos y armonizar los impuestos a los niveles altos para erradicar la desigualdad fiscal. Acabar con la evasión fiscal e implementar un “embargo financiero” a los paraísos fiscales.
  4. Desarmar a los mercados financieros y poner al sector bancario bajo control: prohibir mecanismos especulativos dañinos (por ejemplo negociación de alta frecuencia, ventas en corto descubiertas, especulación con derivados, acuerdos extrabursátiles) e imponer un impuesto a las transacciones financieras a una tasa de al menos el 0,1%; una regulación bancaria estricta (por ejemplo separar los bancos comerciales tradicionales de los bancos de inversión, desmantelar los bancos “demasiado grande para caer”).
  5. Permitir una forma de financiación pública y democrática de la economía: construir un sector bancario público y cooperativo bajo control democrático, para asegurar la financiación de las necesidades sociales y económicas, garantizar los derechos sociales y financiar una transición ecológica. Las políticas comerciales deberían ser revisadas para adherirse a estos objetivos, en cooperación con los países en desarrollo.
  6. Europa para la gente, no para los beneficios: promover políticas económicas y sociales a nivel europeo, y restituir y ampliar los servicios públicos democráticamente controlados para reducir desequilibrios, promover la transición ecológica de las economías, fomentar empleo de calidad, promover equidad de género y ampliar derechos básicos económicos y sociales (salud, educación, vivienda, movilidad, comida, acceso al agua y la energía, información, cultura, bienestar social, etc.) y asegurar que se proveen mediante una red de servicios públicos.
  7. Democracia Real ya: entablar un proceso constitutivo dirigido a democratizar la toma de decisiones a todos los niveles; elaborar democráticamente un nuevo Tratado ratificado por referéndum en todos los países, y apoyar y promover un debate público, transparente y responsable sobre las visiones para Europa y sobre políticas europeas alternativas.

La mano que mece la banca

Hasta el tratado de Maastricht, cuando un estado necesitaba dinero, acudía al banco central (por ejemplo, el banco de España) y el banco central, fabricaba el dinero que necesitaba el estado. (Imprimía billetes)

Carlos Paredes (Miembro de Democracia Real Ya)

El problema era, que al haber más billetes en circulación, el valor de cada billete disminuía (se llama inflación), es decir, subían los precios. Decir que un billete vale menos, es lo mismo que decir que hacen falta más billetes para comprar la misma cosa. La idea era que una vez solucionado el problema, el estado devolviera el exceso de dinero al banco central, (sacar de circulación los billetes de más) para evitar la inflación.

Sin embargo, había veces en que el estado no podía devolver el dinero, o lo devolvía más tarde de lo previsto, con lo cual, cuando el estado devolvía el dinero, cada billete valía menos que cuando lo pidió (el estado obtenía dinero con un interés muy pequeño, o negativo, y cada estado fabricaba su propio dinero en función de lo que necesitaba).

¿Y qué hicieron los políticos de entonces?

El artículo 104 del tratado de Maastricht, que se vuelve a firmar como artículo 123 del pacto de Lisboa (Constitución Europea) prohíbe a los bancos centrales dar dinero a los estados.

Ahora, cuando un estado necesita dinero, tiene que ir al sector privado. ¿Y quién maneja los grandes capitales en el sector privado?. Efectivamente, la banca. Y… ¿Puede usted elegir en unas elecciones al banquero de turno del que depende ahora la solvencia de un gobierno?. No, son señores particulares que estarán ahí con independencia del gobierno que haya.

El BCE (Banco Central Europeo) Fabricó medio billón de euros hace menos de un mes, (En Diciembre de 2011) que “regaló” a la banca privada al 1% de interés. (Sí, como lo oyen, en lugar de darle dinero a los estados, se lo da a la banca privada) para que la banca privada a su vez, pueda darle ese dinero a los estados, comprando deuda pública, al 5% o 4% o 7% de interés, según lo que diga la prima de riesgo, tal como hicieron ayer día 12 por ejemplo.

Luego, los distintos gobiernos de cada país, dicen que no tienen dinero para pagar tal o cual servicio público, porque para mantenerlo hay que pedir dinero prestado y eso les hace pagar una barbaridad en intereses, (este argumento ha sido muy utilizado últimamente por Artur Mas y Durán y LLeida) y se ven “obligados” a privatizar o externalizar servicios hacia empresas privadas (propiedad muchas veces, de esos mismos bancos). Y así, tal y como expliqué en el artículo  “Recortes e impuestos, ¿Dónde está el dinero?” Se va cerrando el círculo y se desmantela el llamado “estado del bienestar”.

Lo que se repite estos días “no podemos gastar lo que no tenemos” es una absoluta falsedad, después de que el BCE fabricara medio billón de Euros para la banca privada y NO para los estados.

No es casual que cada vez los bancos sean más fuertes, y los ciudadanos más débiles. “Los mercados” también tienen nombres propios. Es por decisión explícita de los políticos de turno, los mismos que son responsables de los paraísos fiscales,  ellos son en realidad quienes hacen las leyes que permiten y fomentan la situación actual, y la crisis que vivimos. Esa y no otra, es la mano que mece la banca.

Lo que Soraya Sáenz de Santamaría no contó a los españoles, cuando anunció la primera subida de impuestos y recortes, que aparece en el BOE del 31 de Diciembre de 2011, son los 100.000 millones de Euros (de esos que no hay para educación o sanidad) que el estado destinará a respaldar a la banca. Y la pregunta es… ¿Por qué es tan importante que haya dinero para los bancos cuando no lo hay para las personas? O dicho de otra manera, ¿Por qué a los bancos se les da lo que se les niega a las personas?

Hay muchas formas de someter y hacer esclavos, la más moderna de todas, se llama “mercados” y los mercados tienen dueños.

EL FIN DE ALGO ESTÁ CERCA

No me refiero a la tontería esa que corre de boca en boca profetizando que el mundo acaba en el 2012 según no se qué calendario y alguna que otra teoría pseudocientífica.

Lo que sí parece que está cerca es el final de algo llamado Europa, que nunca acabó su construcción pero que aún así inconclusa, se acerca a su fin, al menos tal como la conocemos ahora.

Y esto, ¿por qué?

Pues porque se han producido tantos acontecimientos en estos casi ya cuatro años de crisis y cada uno de ellos acompañado por desaciertos y torpezas de los mediocres líderes políticos europeos, que resulta muy lejano recordar el principio de esto y que no fue otra cosa que…, érase que se era, un día un buen puñado de bancos se descubrieron a sus propios balances y se descubrieron a sí mismos intoxicados por unos activos tóxicos con los que venían traficando alegremente y con unas sabrosas rentabilidades.

En cuanto se descubrieron infectados, se aislaron tratando de protegerse, y ante la ignorancia de las magnitudes a las que se enfrentaban, comenzó una época de desconfianza operativa que llevó a la paralización de la economía a un nivel global.

Los más listos dijeron que esto se resolvía inyectando descomunales cantidades de dinero a los bancos, por lo que durante un período -que aún continúa- nos dedicamos a dar dinero público a la banca esperando que en cualquier momento, al ser conscientes de ello les aquejara un agudo ataque benefactor y lo revirtieran a la sociedad para así resolver la crisis.

Pero resulta que no, que eso no funcionó, y que los ingentes volúmenes de recursos financieros utilizados llevaron a los estados a enormes cotas de deficit y, tras haber vaciado sus arcas, a endeudarse brutalmente para atender sus tareas fundamentales.

Y en estas estábamos cuando en la inmadura aunque vieja Europa, aquejada por este ataque de pánico, sin ninguna inteligencia al frente y con sus estados sometidos a los mercados especuladores, los que mandan, es decir “el dúo Merkozy” se organizan para el sálvese quien pueda y a ser posible utilizando los cadáveres de los demás como flotador.

Y todo parece que ahora, tras haber dinamitado las precarias instituciones europeas, Parlamento, Comisión, etc. se dirigen hacia una supuesta “refundación” de Europa a imagen y semejanza de este famoso dúo músico-vocal.

Evidentemente esta refundación pasa por trocear la vieja Europa y establecer categorías de estados de primera, segunda y no sabemos cuantos más.

Pero también puede suceder, que dada la conocida torpeza de estos personajes, no consigan su propósito, no consigan llevar a cabo ninguna reestructuración y Europa siga languideciendo en una decadencia asaeteada por los especulativos mercados, que han encontrado en ella una suculenta presa.

Preparémonos para lo peor.

El poder de GOLDMAN SACHS

La situación político-económica en Europa es ya insostenible. Asistimos impasibles al traspaso de poderes en Italia y Grecia. Los medios de comunicación pasan de puntillas sobre el fondo del asunto, e independientemente de la antipatía que sus dirigentes despertaban en amplios sectores de la población, en la práctica este cambio supone reemplazar a los “democráticamente” elegidos por otros, los llamados “technócratas”, que no han pasado por las urnas.

Si el sistema democrático actual se hallaba ya de por sí en un estado deplorable, y a pesar de que se haga alarde de que todas las garantías parlamentarias han sido respetadas, esto constituye técnicamente un golpe de estado encubierto en el que los beneficiarios son los mercados y sus estrategias especulativas salvajes. Veamos:

¿Quienes son Lucas Papademos (actual dirigente Griego tras la dimisión de Papandreu) y Mario Monti (ahora al frente del gobierno italiano)?
¿Quien es Mario Draghi (actual presidente del Banco Central Europeo)?
¿Qué es Goldman Sachs?

Empecemos por el final:

Goldman Sachs: es uno de los mayores bancos de inversión mundial y co-responsable directo, junto otras entidades como la agencia de calificación Moody’s, de la crisis actual, y uno de sus mayores beneficiarios. Sólo a modo de pincelada, en 2007 ganaron 4 mil millones de dólares en operaciones que desembocaron en el desastre actual. ¿Como lo hicieron? Animaron a los inversores a invertir en productos sub-prime que sabían que eran productos basura, y al mismo tiempo se dedicaron a “apostar” en bolsa por el fracaso de los mismos. Eso fue solo la punta del iceberg, después vino el enriquecimiento a base de especulación sobre las deudas soberanas.

Papademos: Actual primer ministro griego, tras la dimisión Papandreu. No elegido por el pueblo.
– Ex-gobernador del Banco de la Reserva Federal de Boston entre 1993 y 1994.
– Vicepresidente del Banco Central Europeo de 2002 a 2010.
– Miembro de la Comisión Trilateral desde 1998, fundada por Rockefeller, lobby neo-liberal (se dedican a comprar políticos a cambio de sobornarles)
– Ex-Gobernador del Banco de Central Grecia entre 1994 y 2002. Falseó las cuentas de déficit público del país con la ayuda activa de Goldman Sachs, lo que condujo en gran parte e la actual crisis que sufre el país.

Mario Monti: Actual primer ministro de Italia tras la dimisión de Berlusconi. No elegido por el pueblo.
– Ex director europeo de la Comisión Trilateral antes mencionada.
– Ex-miembro del equipo directivo del grupo Bilderberg.
Asesor de Goldman Sachs durante el periodo en que ésta ayudó a ocultar el déficit del gobierno griego.

Mario Draghi: Actual presidente del Banco Central Europeo en sustitución de Jean-Claude Trichet.
– Ex-director ejecutivo de del Banco Mundial entre 1985 y 1990.
Vicepresidente por Europa de Goldman Sachs entre 2002 y 2006, periodo en que se realizó el falseo antes mencionado.

Bien, qué casualidad, todos de la mano de Goldman Sachs. Los que crearon la crisis se presentan ahora como la única opción viable para salir de la misma, en lo que la prensa estadounidense está empezando a llamar “El gobierno de Goldman Sachs en Europa”.

Se tiende a querer hacernos pensar que la crisis ha sido una especie de resbalón, pero sea así o sea intencionada como postulan otros autores, bien podría ser que aprovechándola se haya articulado perfectamente una operación para hacerse con el poder directo en nuestro continente, en una maniobra sin precedentes en la Europa del siglo XXI. La estrategia de los grandes bancos de inversión y agencias de calificación, es una variante de otras llevadas a cabo anteriormente en otros continentes, se viene desarrollando desde el inicio de la crisis y está siguiendo el siguiente guión:

1. Hundimos a los países mediante la especulación. Los volvemos locos de miedo (La Doctrina del Shock) mediante el endiablado control diario de los mercados.
2. Los obligamos a recurrir a préstamos para mantenerlos en Status Quo, o “salvarlos”. Estos préstamos están estrictamente calculados para que los países no los puedan pagar, como es el caso de Grecia que no podría haber cubierto su deuda ni aunque su gobierno vendiera el país entero, y no es ninguna metáfora, es matemática.
3. Exigimos recortes sociales y privatizaciones en detrimento de los ciudadanos, bajo la amenaza de que si los gobiernos no los llevan a cabo, los inversores se retirarán por miedo a no poder recuperar el dinero invertido en la deuda de esos países y demás inversiones.
4. Se crea un altísimo nivel de descontento social, propicio para que el pueblo, ya en estado de shock, acepte cualquier cosa con tal de salir de la situación.
5. Colocamos a nuestros hombres donde mejor convenga.

¿Parece ciencia ficción?. Este tipo de estrategias están perfectamente documentadas y se han venido utilizando con distintas variantes a lo largo el siglo XX y XXI en otros países, principalmente en latinoamérica por parte de los EEUU cuando se dedicaban, y se siguen dedicando en la medida que pueden, a asfixiar económicamente mediante la deuda externa para crear descontento social y aprovecharlo para colocar a dirigentes afines a sus intereses.

La gran novedad es que ahora esto está pasando donde nadie lo había imaginado, ¡¡en Europa!!. Y ya no es que lo haga EEUU, sino que lo hace la industria financiera internacional. Y lo que está ocurriendo bajo la mirada impotente y/o cómplice de nuestros gobiernos es el mayor robo jamás realizado en la historia de la humanidad y a escala planetaria, son golpes de estado, y violaciones flagrantes de la soberanía de los estados y sus pueblos.

Recordemos, no hace mucho los problemas de Deuda Externa eran una preocupación de algunos países y algunas ONG’s dedicadas a la ayuda al Tercer Mundo. Con grandes diferencias, pero “alguien” ha empezado ya a llevarnos a esa categoría.

(Basado en un trabajo anónimo)

LECCIONES DESDE ISLANDIA

La economía de Islandia está saliendo ya del agujero

Según estimación de un organismo, ahora poco amigo de ellos , como es el F.M.I., se espera que cierre el año con un crecimiento entre un 2,5 % y un 3 %. Y prevé un crecimiento similar en los dos siguientes ejercicios. Lo que significa un crecimiento mucho mayor que el de todos los Estados miembros de la Unión Europea, ya que estos crecerán un máximo de 1,6 % en 2011 y tienen una previsión del 1,1 % para el próximo año. La tasa de desempleo también se reduce al 6 % frente al 9,9 % de la zona euro.

Para el economista y Premio Nobel Paul Krugman, parte de las soluciones para la crisis que sufre Grecia y a la que se suman Italia y España, sería aprender de la lección de Islandia:

“Mientras que los demás rescataron a los banqueros e hicieron a la gente pagar el precio, Islandia dejó que los bancos quebraran, sin garantizar su deuda externa, expandiendo su red de protección social, imponiendo controles temporales a los movimientos de capital. La recuperación económica de Islandia demuestra las ventajas de esta política”, sostuvo Krugman.

Entretanto, desde el año pasado, en la isla se ha iniciado la elaboración de una nueva Constitución. Los redactores han sido 25 ciudadanos sin filiación política, elegidos entre 522 candidatos. Se han llevado a cabo formas de democracia directa, en las que asambleas populares discutían y proponían el articulado de la nueva Constitución.

En julio de este año la propuesta constitucional ha entrado en el Parlamento. A partir de ahí, ha ido perdiendo sus aspectos más progresistas, pero no obstante, hay que resaltar que la nueva Constitución prevé que el 2% de la población puede pedir que se debate un tema en el Parlamento, que el 10% de la población puede hacer propuestas legislativas, se garantizan derechos de la naturaleza y de propiedad colectiva sobre los medios naturales -inspirado en los cambios constitucionales de Bolivia y Ecuador-, que se puede votar a personas de una lista en lugar de toda la lista y que queda abolido el servicio militar obligatorio.

RECORDEMOS :

DEUDA. Recordando y actualizando algunos conceptos

Tras llegar hasta los 500 puntos, finalmente la prima de riesgo se ha quedado hoy en valores cercanos a los de ayer, pero veamos la escalada de las últimas semanas:

¿POR QUÉ ESPAÑA NO ES “RESCATABLE”?

En este gráfico, además de ver quién debe a quién, vemos también diferentes magnitudes. La gran dimensión del volúmen de la deuda soberana española (al igual que la italiana) es fundamental para la imposibilidad de repetir lo realizado con Irlanda, Portugal y Grecia mediante el método de “rescate”:

Nota: Las cifras de las flechas están en Miles de Millones de dolares

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Mapa de los paises más endeudados en Europa:

Con relación a su PIB. Donde podemos ver a países que “nos dan lecciones” en ésto… ¡con deudas muy superiores a la española!.

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Conceptos sobre la “Deuda Pública”

Publicado en el blog "martaregueiro"

Deuda Pública: constituyen todos aquellos capitales tomados a préstamo por cualquiera de la administraciones públicas a las que el ordenamiento jurídico permite hacerlo (Estado, Comunidades Autónomas, etc.). Vamos a centrarnos en las letras, bonos y obligaciones del Estado.

Como a los particulares y a las empresas, al Estado le puede costar llegar a final de mes (problemas de tesorería), se ha podido recaudar menos de lo previsto o gastar más de lo esperado; o puede necesitar dinero para financiar una infraestructura; o incluso puede querer retirar dinero de la circulación para controlar la inflación. Una solución puede ser emitir deuda pública. Estamos ante una fuente de ingresos para el Estado a corto plazo, y de gastos en un futuro. Ya que en las modalidades habituales transcurrido el plazo se debe devolver el capital más el interés acordado en la emisión.

Letras del Tesoro, es la deuda pública que se emite a corto plazo, menos de un año.
Bonos del Estado, la deuda a medio plazo, hasta 5 años.
Obligaciones del Estado, la deuda a largo plazo, más de 5 años.

Otras clasificaciones son las que diferencian entre deuda interna o externa, en función de para donde se emita; y deuda singular o general, en función si la oferta es pública o se selecciona a unos pocos acreedores.

Prima de Riesgo (o diferencial): es un índice relativo que depende de la diferencia entre el bono que comparemos con el considerado como más seguro. En materia de deuda se suele utilizar la referencia del bono alemán a diez años, la diferencia con su tipo de interés nos da como resultado la prima de riesgo. Si el bono alemán está pagando el 3% y el español el 7%, la diferencia es del 4% o 400 puntos.

Deuda como porcentaje del PIB: es un índice de la capacidad de maniobra de un Estado a la hora de financiarse. En el caso español el porcentaje de deuda en relación al PIB no es excesivamente alto, y si comparamos con los países de nuestro entorno todavía tenemos capacidad de emitir mucha deuda pública. En los años de crecimiento económico se consiguió llegar al 36.1% hoy estamos cerca del 70%.
En este enlace podéis ver una comparativa con Alemania, Reino Unido, Italia, Francia y España.

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Claves sobre el Mercado de la Deuda

Fuente: "SoyEntrepreneur.com"

 ¿Qué es el mercado de deuda? Básicamente, se trata de títulos (activos que se compran) como bonos u obligaciones negociables que se caracterizan por tener menos volatilidad que las acciones. Otra ventaja es que proporcionan un flujo predeterminado y constante de dinero.

El mercado de deuda, también conocido como mercado de renta fija, funciona de la siguiente manera. Cuando un gobierno (federal o estatal), una empresa o una institución financiera necesita dinero, emite títulos de deuda, que venden en el mercado para obtener el financiamiento que necesitan. El emisor se compromete a devolver a los compradores de sus títulos el capital inicial que invirtieron, más una tasa de interés, que será tu ganancia.

Los títulos de deuda pueden ser de corto, mediano y largo plazo. Los de corto plazo son los papeles con un vencimiento inferior a un año. Se considera como mediano plazo hasta tres años, y largo plazo, de tres en adelante. Una de las principales ventajas de invertir en el mercado de deuda es su liquidez; es decir, la gran facilidad con la que se pueden vender estos instrumentos, especialmente los gubernamentales, en el mercado.

También se caracteriza por ser un mercado menos volátil, sobre todo en papeles de corto plazo. Sin embargo, no se puede decir que invertir en el mercado de deuda esté libre de riesgos. Uno de ellos puede ser la falta de pago por parte del emisor, además de cambios abruptos en la economía o en las tasas de interés.

Para invertir en títulos de deuda, los bancos y casas de bolsa piden una inversión mínima promedio de $500,000. Por eso, para un pequeño inversor la puerta fácil de entrada a este mercado son los fondos de inversión.

Etapas del mercado

En el mercado de deuda hay dos etapas, el mercado primario y el mercado secundario.

En el mercado primario se realiza la colocación o subasta de los títulos de deuda y el emisor recibe el dinero. Con el capital en sus manos, este puede destinarlo a planes de expansión, a cumplir con compromisos financieros inmediatos o a estirar el vencimiento de sus obligaciones (algo que un especialista llamaría “mejorar el perfil de su deuda”). En esta etapa sólo participan las entidades emisoras y los intermediarios financieros, como bancos, casas de bolsa, compañías de seguros, de fianzas y fondos.

Ya en el mercado secundario, los títulos en manos de los intermediarios financieros y de los inversionistas pueden revenderse hasta su fecha de vencimiento (cuando el emisor tiene que pagar el capital inicial más los intereses). Hay que tener en cuenta que la tasa obtenida por el nuevo comprador de un título no va a ser la misma que la del mercado primario. Además, sólo se considera el número de días que restan para el vencimiento del título. Es aquí donde el Banco Central Europeo está comprando Deuda Soberana.

Clasificación de los títulos

Los títulos de deuda se pueden clasificar en tres categorías básicas: gubernamentales, bancarios y corporativos.

Los títulos gubernamentales son aquellos emitidos por un gobierno federal o estatal.

Los títulos de deuda bancarios son emitidos por instituciones financieras.

Los títulos corporativos, emitidos por empresas o instituciones financieras, implican un mayor riesgo que los papeles gubernamentales, pero por ello ofrecen rendimientos más interesantes.

BREVES CONCEPTOS

AMORTIZACIÓN. Recuperación del capital invertido.

CUPÓN. Interés periódico que se paga a quienes invierten en bonos.

DURACIÓN. Tiempo de vida de un bono.

MADURACIÓN. Período en que el emisor se compromete a pagar su deuda.

VALOR NOMINAL. El valor del capital adeudado cuando se emite un bono.

VALOR RESIDUAL. Parte del título que aún no se amortizó (recuperó).

“15 O”

El 15 de octubre personas de todo el mundo tomarán las calles y las plazas. Desde América a Asia, desde África a Europa, la gente se está levantando para reclamar sus derechos y pedir una auténtica democracia. Ahora ha llegado el momento de unirnos todos en una protesta no violenta a escala global.

Los poderes establecidos actúan en beneficio de unos pocos, desoyendo la voluntad de la gran mayoría, sin importarles los costes humanos o ecológicos que tengamos que pagar. Hay que poner fin a esta intolerable situación.

Unidos en una sola voz, haremos saber a los políticos, y a las élites financieras a las que sirven, que ahora somos nosotros, la gente, quienes decidiremos nuestro futuro. No somos mercancía en manos de políticos y banqueros que no nos representan.

El 15 de octubre nos encontraremos en las calles para poner en marcha el cambio global que queremos. Nos manifestaremos pacíficamente, debatiremos y nos organizaremos hasta lograrlo.

Es hora de que nos unamos. Es hora de que nos escuchen.

¡Tomemos las calles del mundo

el 15 de octubre!

Los verdaderos ‘cabrones’

‘Lo que no quieren reconocer las élites francesas, alemanas y, entre otras, holandesas es que esta chapuza llamada euro la idearon ellos porque creían que se iban a beneficiar. Y que se beneficiaron muchísimo durante la época de la burbuja inmobiliaria y del fraude financiero. De hecho no sólo lo hicieron con los PIIGS sino que se atrevieron incluso a dar rienda suelta a su avaricia con Islandia, un país que funcionaba perfectamente pero que era pequeño y poco poblado y, por tanto, fue visto como una presa fácil para dar rienda suelta a la codicia inversora’.

Víctor Francisco Bermúdez *

El pasado 23 de septiembre publicaba LA VOZ DE BARCELONA un artículo de la francesa Caroline Fourest, con el provocador título ¿Los griegos son unos cabrones? o, en francés, Les Grecs sont-ils des salauds? En el texto, Fourest defendía seguir con la construcción europea pero planteaba preguntas sobre la responsabilidad de los griegos, y si se merecían lo que les está ocurriendo: ‘La desconfianza resulta lógica [contra Grecia] […] ¿Cómo no plantearse si es razonable hacer más esfuerzos por rescatar a Grecia o si más bien, los griegos se merecen lo que les ocurre?’. Sin embargo, en el artículo no se hacía referencia alguna a las responsabilidades externas a los griegos para explicar la crisis griega.

El problema es que preguntarse si los griegos, irlandeses, italianos, portugueses o españoles somos ‘cabrones’ y, por tal causa, responsables de la crisis de deuda europea es hacerse la pregunta equivocada para entender de quién es la responsabilidad de haber llevado a Europa a esta terrible situación. Situación que, además, nosotros los PIIGS, quienes tenemos la deuda, somos las principales víctimas. Sobre todo los griegos. La pregunta que debemos hacer es otra: ¿Quiénes son los mayores responsables de haber provocado la crisis de deuda europea actual? Dicho de otra forma: ¿Quiénes son los verdaderos ‘cabrones’?

Al contrario de lo que los prejuicios en boga en Europa sugieren, los mayores responsables de la situación de crisis de deuda no somos, ni mucho menos, los ciudadanos de los PIIGS, pese a que hay muchos ‘cabrones’ en nuestras sociedades. La crisis de la deuda descontrolada que asola Europa no la han creado solo nuestros ‘cabrones’. Ni de lejos. Sobre todo por un motivo: nuestros ‘cabrones’ nunca han tenido ese poder. Por tanto hay que buscar en el otro lado, allí donde moran los acreedores de la deuda: en la Europa rica.

Pero cuidado, tampoco los ciudadanos de la Europa rica son los responsables. Ellos han hecho y hacen lo mismo que nosotros: disfrutar o sufrir las consecuencias de lo que unos pocos deciden. Como demostraré han sido principalmente sus élites financieras, empresariales y políticas con su codicia los que más han participado en crear las condiciones para la actual crisis europea.

Antes de seguir quiero dejar algo claro. Como ciudadano originario de uno de los PIIGS, reconozco que las sociedades PIIGS tienen unos déficit muy graves respecto a las del norte de Europa y cuya culpa es nuestra, de nuestras formas de funcionar: más corrupción, más fraude, más sectarismo político, etc. Como bien defiende Caroline Fourest, el fraude fiscal es un enorme problema en Grecia, y sabemos que lo es también en España, en Italia, etc. Tenemos mucho que aprender de nuestros vecinos del norte de Europa, sobre todo, en cómo crear sociedades más justas. Ahora bien, los que han llevado a la situación actual de crisis de deuda no son los griegos ni los PIIGS en general. Los auténticos ‘cabrones’ son los que tienen el poder en Europa. Estos son las empresas, los bancos y los gobiernos de la Europa rica. Voy a explicar por qué.

La responsabilidad de la doble situación actual de deuda desbocada y acreedores afamados por cobrar que se da en Europa entre ricos y PIIGS sigue dos lógicas. La primera es que, como es evidente, el que tiene poder decide. La segunda es que el nacionalismo es una máquina de subjetividad, de ver la paja en el ojo del otro y no la viga en el propio, y que así desarrolla una capacidad única de aplastar proyectos de convivencia, como el europeo entre otros.

1) Poder. Que nadie olvide quién ideó toda esta chapuza europea. Fueron los países ricos de Europa los que concibieron el euro y abrieron la puerta de la Unión Europea y de la moneda única a los más pobres y chapuceros (PIIGS) y lo hicieron por puro egoísmo. Pensaron que harían un gran negocio. Creyeron que así nos exportarían sus productos sin trabas y que, encima, sus bancos, repletos de dinero proveniente de tal balanza comercial desigual, harían negocio también prestándonos dinero para comprar más y más a sus empresas. Esto suponía una espiral de enriquecimiento sin límite para la Europa rica y exportadora, con Alemania y Francia a la cabeza. Y eso es exactamente lo que ocurrió hasta el amanecer de la crisis.

En Alemania y Francia, sus empresas, estaban ciegas de felicidad exportando como ‘cabronas’ a los PIIGS y, a la vez, sus bancos estaban más que felices dando créditos como ‘cabrones’ a los bancos, las empresas y los gobiernos PIIGS. Era un negocio redondo para aquellas. Aquellos países exportaban y daban créditos para que pudiéramos comprarles su productos, y en los PIIGS aceptábamos sus créditos, endeudándonos y les comprábamos de todo. Aceptamos su juego porque suponía subir nuestro nivel de vida de forma rápida y nos hacía sentir más desarrollados. Nos sentíamos cada vez más europeos. Sí, es verdad, nos daban a cambio los fondos de cohesión, pero era una pequeña parte de los beneficios que conseguían con nosotros.

2) Nacionalismo. De pronto estalla la crisis, y todo el mundo se da cuenta de que aquello era una farsa. Y entonces, mágicamente, aparece el nacionalismo: en el norte de Europa, en vez de reconocer que sus bancos han sido irresponsables dando créditos a diestro y siniestro, que los PIIGS han sido un negocio redondo durante años y que por pura avaricia nadie veía nada malo en ello, de repente, al ver que ya no podemos pagarles las deudas, descubren cuántos defectos tienen nuestra sociedades. Y empieza el nacionalismo y la crueldad. Un día Angela Merkel les dice a los alemanes que en el sur la gente se jubila antes y tiene más vacaciones (aunque sea falso) y que eso es intolerable. Otro día, un programa sueco se mofa de la falta de productividad española. Después, empiezan a echarnos en cara cuánto hemos despilfarrado. Y un largo etcétera populista y demagógico. Los reproches, ciertos o falsos, de pronto empiezan a amontonarse. Sirven para que esa élite del norte de Europa pueda mantener la conciencia limpia, culpándonos sólo a nosotros de su avaricia, mientras nos exigen que nos apretemos el cinturón hasta el ahogamiento (como a los griegos).

Se construye así un discurso que evita toda autocrítica por parte de las élites financieras, empresariales y políticas del norte rico y se focaliza la crítica social en el prejuicio contra los del sur e Irlanda, por sus defectos. Como si la deuda griega, por ejemplo, no fuera tan descomunal porque los bancos alemanes y franceses se lanzaron con toda su avaricia a hacer negocio allí, con el beneplácito de las industrias militares francesa y alemana que hicieron el agosto en Grecia y de sus gobiernos que lo aplaudieron, o como si la burbuja inmobiliaria española hubiera podido existir sin los bancos alemanes prestando a destajo a los bancos españoles, etc. Hay un muy largo etcétera.

Pero lo que no quieren reconocer las élites francesas, alemanas y, entre otras, holandesas es que esta chapuza llamada euro la idearon ellos porque creían que se iban a beneficiar. Y que se beneficiaron muchísimo durante la época de la burbuja inmobiliaria y del fraude financiero. De hecho no sólo lo hicieron con los PIIGS sino que se atrevieron incluso a dar rienda suelta a su avaricia con Islandia, un país que funcionaba perfectamente pero que era pequeño y poco poblado y, por tanto, fue visto como una presa fácil para dar rienda suelta a la codicia inversora.

Pero ahora cuando ha llegado la crisis, estas élites y sus medios de comunicación se niegan a explicar a sus ciudadanos que los mayores responsables de la misma no son los ciudadanos del sur de Europa, sino ellas mismas. Esas élites que se aprovecharon de nuestros defectos y que ahora nos los reprochan sin escrúpulos para aparecer como víctimas ante sus ciudadanos en lugar de verdugos, y para justificar cualquier negativa a la solidaridad real entre países europeos ricos y pobres. Esas élites que están echando combustible al fuego de los prejuicios y que haciéndolo están preparando intelectualmente la desafección que puede llevar al final del inicio de la Europa unida.

Vaya ‘cabrones’.

 * Víctor Francisco Bermúdez es profesor de Secundaria en la enseñanza pública catalana

15 de octubre. Unidos por un cambio global


El 15 de octubre personas de todo el mundo tomarán las calles y las plazas. Desde América a Asia, desde África a Europa, la gente se está levantando para reclamar sus derechos y pedir una auténtica democracia. Ahora ha llegado el momento de unirnos todos en una protesta no violenta a escala global.

Los poderes establecidos actúan en beneficio de unos pocos, desoyendo la voluntad de la gran mayoría, sin importarles los costes humanos o ecológicos que tengamos que pagar. Hay que poner fin a esta intolerable situación.

Unidos en una sola voz, haremos saber a los políticos, y a las élites financieras a las que sirven, que ahora somos nosotros, la gente, quienes decidiremos nuestro futuro. No somos mercancía en manos de políticos y banqueros que no nos representan.

El 15 de octubre nos encontraremos en las calles para poner en marcha el cambio global que queremos. Nos manifestaremos pacíficamente, debatiremos y nos organizaremos hasta lograrlo.

Es hora de que nos unamos. Es hora de que nos escuchen.

¡Tomemos las calles del mundo

el 15 de octubre!