El negocio de matar

Fabricantes de armas

 

Cumpliendo muy bien con la definición de Hannah Arendt, las empresas -o más bien los responsables de las empresas fabricantes de armas-, no son unas personas especialmente perversas o retorcidas como de forma simple se podría pensar de quien se lucra desarrollando y perfeccionando herramientas, máquinas y tecnología para matar más y a más población civil como vemos en cada nuevo conflicto bélico, sino que tanto ellos, y mucho más los trabajadores que desarrollan esta producción, actúan disciplinada y profesionalmente trabajando con celo y eficiencia, aunque sin reflexionar sobre sus consecuencias ni cuestionarse la trascendencia de sus actos, algo que en definitiva constituye lo que la filósofa alemana definió como “la banalidad del mal”.

Esto -quizá- podría explicar, como socialmente sorprende señalar a una empresa como la vasca Sener, mimada por la administración estatal y autonómica, considerada modélica por una gran parte de la sociedad, pero que es denunciada frecuentemente porque, aunque nació como una ingeniería naval, entre otras áreas de producción ahora desarrolla la muy perversa actividad de diseñar misiles y sus sistemas de guiado.

Veámoslo en sus propios boletines informativos :

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Con esta misma lógica tecnológico-bélica, participa en el diseño y desarrollo de drones militares:

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Igualmente trabajan en el desarrollo de helicópteros y elementos auxiliares de carros de combate:

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El TTIP y sus mentiras

La filtración por parte de Greenpeace de las negociaciones del tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Europa (TTIP) ha desvelado lo que ya se sabía, pero de lo que no se conocía documento alguno dado el secretismo que preside este proceso negociador. Ahora se sabe con certeza que pondría los intereses corporativos por encima de los sociales, sanitarios y medioambientales, tal como se suponía.

originalUna filtración de 248 páginas de documentos sobre las negociaciones entre la UE y EEUU sobre el Acuerdo de libre comercio y de inversiones (TTIP) revela por primera vez la posición de Washington e “intentos deliberados de cambiar el proceso legislativo y democrático de la Unión”, según Greenpeace Holanda.

¿Qué es el TTIP?

El TTIP es el Acuerdo o Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Un tratado de libre comercio, en definitiva, que no se conoce por sus siglas en español (ATCI) sino por el acrónimo inglés TTIP. La prensa francesa a veces también lo llama TAFTA. Pero el término TTIP se ha impuesto con contundencia.

¿Quién lo negocia?

Del lado europeo la Comisión Europea en exclusiva, a través del equipo negociador de la comisaria de Comercio Internacional, la liberal sueca Cecilia Malmström. Del lado estadounidense, la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos, una especie de Ministerio de Comercio.

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Desmontando falacias: Las empresas no crean empleo (2ª parte)

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Tras Desmontando falacias: Las empresas no crean empleo, presentamos la segunda parte de esta afirmación.

 

Socio fundador de Amazon y gear.comNick Hanauer es uno de los inversores más importantes de EE.UU.

En una conferencia organizada por el Technology Entertainment and Design (TED) ante un selecto público formado por algunos de los más importantes empresarios estadounidenses afirmó: “Si es verdad que mantener bajos los impuestos de los más ricos produjese más puestos de trabajo, hoy en día estaríamos saturados de ofertas de trabajo”.

Entre otras controvertidas ideas, Hanauer defendió la necesidad del aumento de los impuestos entre las clases más pudientes de Estados Unidos, ya que no son ellas sino la clase media, emprendedora y consumidora al mismo tiempo, la que produce más puestos de trabajo. “He comenzado o ayudado a empezar docenas de negocios y he contratado a montones de gente. Pero si nadie hubiese tenido dinero para comprar lo que ofrecíamos, todos estos negocios habrían desaparecido y con ellos, los puestos de trabajo”, señalaba el inversor. “Eso es por lo que puedo decir con confianza que los ricos no crean trabajo ni hacen negocios, ni grandes ni pequeños”.

Este discurso no es nuevo, pero ¿qué hace especial el caso de Hanauer?. Que se trataba de un inversor de éxito, aplaudido unánimemente por sus grandes logros, dirigiéndose a un público formado por grandes fortunas. Y que, por si fuera poco, apelaba a su propia experiencia, hablaba en primera persona como empresario para demandar una mayor igualdad fiscal. Sin embargo, bajo el hipotético rupturismo de Hanauer, no se oculta un revolucionario reparto de la riqueza ni un ataque indiscriminado a los dueños del capital, sino precisamente un camino de salida ante la crisis que, según él, pasa por fortalecer las clases medias y bajas en cuanto que son las que consumen los productos que los empresarios crean para ellos.

A pesar de esto, gran parte del público -y organización*- se sintió aludido, señalado y molesto por las afirmaciones de este licenciado en Filosofía por la Universidad de Washington.

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* “Demasiado política”. Esa fue la razón ofrecida por Chris Anderson, responsable del Technology Entertainment and Design para justificar su decisión de no registrar la controvertida participación de Hanauer en la página web de TED
Fuente: El Confidencial

Desmontando falacias: Las empresas no crean empleo

No pasa una semana sin que, desde el gobierno, desde las patronales de empresarios o desde la bien pensante gente en cualquier lugar -ya que es una creencia muy extendida-, oigamos la manida frase de que “las empresas son las que crean empleo” y, por lo tanto deberemos veneración a este principio y así plegarnos a las sucesivas y abusivas demandas de la patronal, por ser ella la poseedora de esa alta sabiduría en la creación de tan importante valor. Esto, sencillamente, no es cierto.

Pues no, las empresas no crean empleo.

Y si esto es así, ¿quién lo hace, entonces?.

La respuesta es compleja y desde luego muy alejada de la simpleza divulgada, pero lo cierto es que el “sujeto” de la creación de empleo es algo impersonal, y en realidad no es un sujeto sino un proceso que comúnmente se conoce como “coyuntura económica”.

Y es esta, la coyuntura, como mecanismo social, a través de la cual se producen simultáneamente ingresos, gastos y producción o dicho de otra forma, se crea empleo cuando las personas y los hogares “deciden” que van a gastar en vez de ahorrar, cuando las empresas “ven” que es el momento de hacer inversiones, y en esta dinámica se genera la oportunidad de producir. Todo ello, lógicamente bajo un contexto macroeconómico favorable.

En todo este delicado proceso las empresas no crean el empleo sino que “operan” el empleo determinado por la coyuntura. 

Y por otra parte, hemos de recordar, que las empresas “crean” el mínimo empleo necesario para la obtención de sus objetivos de producción y enriquecimiento, y nunca más allá ni con ningún otro supuesto objetivo social

Y esta es la mala noticia para el pensamiento neoliberal imperante, si queremos empleo debemos interesarnos por la coyuntura, no por las empresas. Pero claro, hacer entrar esto en cabezas interesadas en eliminar trabas administrativas a las empresas, bajarles sus impuestos, incrementar sus incentivos fiscales y promover procesos de privatización de lo público, parece una tarea condenada al fracaso.

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Fuente: Frédéric Lordon en Le Monde Diplomatique