Arturo Pérez Reverte, un hombrecillo acomplejado

Pérez-Reverte es la pesadilla, el patriarcado es el problema

MATILDE FONTECHA Y BEGOÑA MURUAGA en El Correo
Arturo Pérez-Reverte es un cáncer para la sociedad, pero hoy no es él lo que más nos duele. Nos duele que durante años su machismo haya quedado impune cuando las ofensas iban dirigidas a mujeres. Ha sido necesario que cometa una ofensa contra un hombre, el ex ministro Moratinos, para poner en funcionamiento toda una cadena de duras críticas.
Pérez-Reverte ha llenado páginas de improperios, ha denigrado a las mujeres, ha enarbolado sartas de sandeces alentando la discriminación desde la utilización de la lengua española, pero no ha sido contestado, a excepción de alguna feminista, cargada de razón y profundos conocimientos, acerca de los temas en los que Pérez-Reverte mete sistemáticamente la pata. Sin embargo, en esta ocasión se le ha descalificado llamándolo machista por atentar contra la libertad de sentimientos y de expresión de un varón.
De todas formas, ¿no creen que hay algo sospechoso? Quizá Pérez- Reverte ha hecho estas declaraciones aposta y el resto hemos entrado al trapo; le estamos haciendo propaganda gratuita. Considerar que un ministro no tiene cojones porque se ha emocionado y ha llorado en público debería ser la opinión de una persona que se descalifica a sí misma, pero miren el revuelo que se ha montado. Fíjense cómo han salido al paso hombres públicos o famosos confesando que ellos también lloran. Se han cerrado filas en torno a Moratinos, se han sacado las armas de la fratría. ¡Qué suerte! Tal y como explica Amelia Valcárcel, a las mujeres no nos han educado en la solidaridad con las mujeres, ni siquiera en nuestro idioma existe la palabra equivalente que se derive de hermana.
Las críticas dirigidas contra Pérez-Reverte están muy bien, pero, no van al fondo del problema.
El verdadero problema es un monstruo llamado patriarcado y lo que ha salido por la boca de Pérez- Reverte ha sido la manifestación verbal del código patriarcal.
Una sociedad patriarcal es aquélla que se basa en el principio inalterable de que el hombre es superior a la mujer. Esta creencia sustenta la desigualdad estructural entre mujeres y hombres. En las diferentes culturas, en mayor o menor medida, las mujeres como grupo social siguen sufriendo la discriminación en todos los ámbitos, ya sean públicos o doméstico-privados. Uno de los impedimentos para seguir avanzando en la igualdad real es la creencia de que los hombres tienen derecho a decidir sobre la vida de sus mujeres.
¿Tan difícil es entender que las diferencias existentes entre los sexos son debidas, sobre todo, a la educación y al estilo de vida? No, no es difícil entenderlo, pero asumirlo por parte de los hombres supone perder privilegios, compartir las tareas domésticas y el cuidado de las personas dependientes.
Mezclemos las siguientes características: varón, blanco, machista, occidental y con la convicción de la supremacía de su cultura sobre otras. Hasta ahí parecen suficientes elementos como para que, al agitarlos, salga un espécimen producto de la educación que hemos recibido. Si a eso se le añaden determinados problemas personales, el daño producido por la fama en una persona poco inteligente, el creerse superior al resto de las personas, etcétera, surge el hombrecillo llamado Arturo Pérez-Reverte.
Nos duele Pérez-Reverte porque no quiere ver la responsabilidad social que tiene. Y citaremos dos aspectos. El primero, sus columnas de opinión, concretamente cuando son utilizadas en centros educativos de Secundaria para aprender Lengua. No vamos a negarle que sepa poner las comas en su sitio, pero, en este caso, los aspectos técnicos carecen de importancia comparados con el efecto pernicioso de las ideas que transmite. Lo triste es que el profesorado no tenga formación en Coeducación para detectar que este tipo de escritos alimentan la desigualdad y la violencia en una etapa crucial de la formación del alumnado. El segundo, que, siendo miembro de la Real Academia de la Lengua Española, mantenga una posición contraria a buscar estrategias para que la utilización de la lengua no sea discriminatoria y sexista. Señor académico, le recomendamos que estudie. Comience por intentar entender que el lenguaje configura el pensamiento y créase aquello de que la lengua está viva. Estudie sociolingüística, estudie psicolingüística.
Estos días, al escuchar o leer los insultos hacia Pérez-Reverte, nos ha venido a la memoria que el padre de un amigo, cuando tenía muy mala opinión de una persona, nunca empleaba palabras malsonantes; en su lugar, decía: «Te lo regalo». Pues eso, a Arturo Pérez-Reverte ‘lo regalamos’.

PEDERASTAS… ¡¡Y CARADURAS!!

Por un lado:

El pedófilo confeso Fernando Sanchez Dragó después de jactarse y querer enriquecerse vendiendo su miserable vida diciendo en un libro «me topé con unas lolitas de esas, pero no eran unas lolitas cualquiera, sino de esas que se visten como zorritas con los labios pintados, carmín, rímel, tacones, minifalda… Tendrían unos trece años y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, la otra se me trajinaba». Pero «el crimen ya ha prescrito», quiere desmentirlo con una burda utilización del lenguaje, queriendo cambiar el sentido de sus palabras -avaladas por Boadella en su común libro- al encontrarse con el enorme rechazo social que supone su confesión.

Y por otro:

El arzobispo de Bruselas y primado de Bélgica, André-Joseph Leonard, tuvo ayer la inmensa cara dura de sugerir que no se juzguen a los curas pederastas que ya son mayores, sino limitar las actuaciones legales a los religiosos que estén en activo.

El arzobispo dijo -sin sonrojarse- que no piensa que las víctimas deseen que, por ejemplo, un sacerdote jubilado de 85 años sea juzgado y expuesto a la crítica pública por hechos que tuvieron lugar hace mucho tiempo.

Hay que recordar a este pretendido encubridor, que en septiembre pasado, una comisión nombrada por la propia iglesia belga presentó un demoledor informe en el que documentó al menos 475 denuncias de casos de pederastia a manos de religiosos desde la década de 1960 hasta mediados de los años ochenta, 13 de cuyas víctimas acabaron suicidándose, y no pueden ya “desear” ni que les juzguen ni que no.

¿O será que el arzobispo este se sabe ya en una edad provecta?

La moral de los fachas conversos

Sanchez Dragó y Boadella comparten la experiencia pedófila del primero en su último libro

Fernando Sánchez-Dragó y Albert Boadella, que son viejos amigos, y fachas conversos ambos, han publicado un libro –‘Dios los cría… y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción…’– en el que el primero presume de haber mantenido relaciones sexuales con dos «lolitas» de 13 años en Tokio.

Primer capítulo: la página 164 del libro recoge una conversación informal del escritor con Boadella. Tokio, 1967. Fernando Sánchez Dragó tenía 31 años. Un día salió del metro y «me topé con unas lolitas de esas, pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rimel, tacones, minifalda… Tendrían unos trece años. Subí con ellas y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, la otra se me trajinaba». El autor compara la situación con «una partida de ping pong».
Un poco más adelante, Dragó fanfarronea con la idea de que «el crimen ya ha prescrito», aunque asegura sin pudor que «las delincuentes eran ellas».
Y la frase final: «Si en aquel momento me hubieran pedido que firmara un cheque por el total del poco dinero que tenía entonces, lo hubiese firmado sin pestañear».
Fuente: FERMÍN APEZTEGUIA (El Correo)

En memoria de Labordeta. (1935-2010)

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano, aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Sonarán las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.

Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.

Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

HA FALLECIDO UN GRAN HOMBRE, JOSÉ ANTONIO LABORDETA

Además de poeta, cantante, maestro, persona comprometida con los derechos humanos y la justicia, Labordeta ejerció hasta hace poco tiempo una labor de político, muy poco convencional:

En un debate sobre la guerra de Irak, Labordeta acabó su intervención leyendo unos versos de un poeta aragonés, escritos en los cincuenta y se lo dedicaba al Presidente Aznar:

Mataros
Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.

Invadid con vuestro traquetreo
Los talleres, los navíos, las universidades
Las oficinas espectrales donde tanta gente languidece.
Triturad toda rosa, hollad al noble pensativo.
Preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte

Inundad los periódicos, las radios, los cines, las tribunas,
Pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
Ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.

Asesinaos si así lo deseais,
Exterminaos vosotros: los teorizontes de ambas cercas
Que jamas asireis un fusil de bravura.
Asesinaos pero vosotros
Los inquisitoriales azuzadores de la matanza

Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna,
Al campesino que nos suda la harina y el aceite,
Al joven estudiante con su llave de oro,
Al obrero en su ocio ganado fumandose un pitillo
Y al hombre gris que coje los tranvías
Con su gabán roído a las seis de la tarde.

Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos
Y entre todos aspiran a vivir / tan solo esto.
Y de ellos ha de crecer
Si surge
Una raza de hombre y mujeres con puñales de amor inverosímil hacia otras aventuras mas hermosas.


Otra ocasión, en el Congreso de los Diputados, de las muchas suyas en la que su franqueza superaba la cursilería habitual del lenguaje parlamentario:

Pero hombre, yo voy tranquilamente… ¿pero no puede uno hablar aquí, o qué? ¡Coño!, que a ver si no puede uno hablar aquí… a la mierda, joder!

Estoy hablando con el ministro y no con ustedes… Estoy hablando con el ministro y no con ustedes. Ustedes están habituados a hablar siempre, porque aqui han controlado el poder, ustedes, toda la vida, y ahora les fastidia que vengamos aquí las gentes que hemos estado torturados y ¿roturados? por la dictadura a poder hablar. ¡Eso es lo que les jode a ustedes! Coño, ¡si es verdad! Jodér, hala, ¡a la mierda!

Odio teológico contra Saramago

Fuente:  FUNDAÇAO JOSÉ SARAMAGO

El artículo de ‘L’Osservatore Romano’ contra el fallecido Nobel portugués no despide más que una ira furiosa y vulgaridad. Lo único que consigue es delinear un proceso exactamente al estilo del Santo Oficio.

fjsJosé Saramago ha dejado la isla de Lanzarote. Sus restos mortales han ido a Portugal, donde serán incinerados después de la capilla ardiente. Una parte de sus cenizas regresará a la isla para ser sepultada al pie de un olivo”. Las agencias de noticias que transmitían estas informaciones añadían otra más: el gran escritor desaparecido era objeto de un reconocimiento extraordinario, el ataque furioso del diario de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, tan dominado por la pulsión del anatema que daba salida a una prosa desquiciada y torcida. Pero ya se sabe que la caridad cristiana, en manos de la Iglesia jerárquica, puede hacer milagros.

Es evidente que las inolvidables novelas del Nobel portugués tienen la capacidad de absorber al lector “en cuerpo y alma”, despiertan su espíritu crítico y, al mismo tiempo, las emociones y la fantasía, incluso ante temas sobre los que la Iglesia jerárquica pretende ejercer un monopolio vigilante, si el órgano oficial del presunto Vicario de Cristo en la Tierra ha sentido la necesidad irrefrenable de vomitar a tambor batiente un vade retro! de injurias incoherentes, con el cuerpo aún caliente, en vez del requiescat in pacem canónico.

Comienza con que “aunque haya fallecido a la respetable edad de 87 años, no podrá decirse de José Saramago que el destino le mantuvo con vida a toda costa”, una expresión que tal vez pretende ser una utilización irónica de una frase de su novela Todos los nombres pero que, por el contrario, no despide más que odio y vulgaridad.

A continuación inicia el rosario de acusaciones contra sus novelas, su contenido, su estilo, todo: “La Historia con mayúscula en filigrana con la del pueblo” (solo faltaría, en alguien que era novelista y no historiador), “una estructura autoritaria totalmente sometida al autor, más que a la voz narradora” (a la “pluma” del Papa se le escapa que, independientemente de que el relato lo conduzca la voz narradora o el autor, “Madame Bovary c’est moi”, como explicaba Flaubert y como sucede con cualquier escritor), “una técnica de diálogo completamente deudora de la oralidad” (no se sabe cuál es el problema, porque la fusión entre narración y oralidad es uno de los elementos estilísticos que hacen que las obras de Saramago sean memorables), “un intento imaginativo que no se molesta en encubrir con la fantasía la impronta ideológica de eterno marxista”; ya está, aquí estamos, eso es lo que saca de quicio al periódico del Papa. Y sobre todo, “un tono de inevitable apocalipsis con un presagio perturbador que pretende celebrar el fracaso de un Creador y su creación”.

En resumen, la grandeza literaria es lo de menos. L’Osservatore Romano resulta patético cuando trata de reevaluar bajo el perfil de la creatividad una obra que hizo de José Saramago el mayor escritor vivo y lo único que consigue es delinear un proceso exactamente al estilo del Santo Oficio. Primera imputación: “respecto a la religión, dado que siempre tuvo la mente enganchada en una banalización desestabilizadora de lo sagrado (…), Saramago no dejó nunca de apoyar un descorazonador simplismo teológico”. En italiano, lo primero que evoca siempre la palabra uncinata (enganchada) es la croce uncinata, la cruz gamada, una asonancia hitleriana, un lapsus con el que se perjudican a sí mismos, porque es un adjetivo que más valdría haber evitado en el periódico de un Papa que en su juventud lució la enseña de las Hitlerjugend. Pero cuando se es esclavo furioso del odio teológico ya no se controla lo que se dice.

Por otra parte, dado que la otra imagen que evoca uncinato es la de los ganchos en los que cuelgan los cuartos de la res los carniceros, las palabras “una mente uncinata da una banalizzazione”, “una mente enganchada en una banalización”, o las ha escrito un genio de la ficción barata, o las han firmado con tinta azul en cualquier gimnasio. Y ahora viene la pregunta: ¿el autor de la necrológica cristiana quiere decir que el cerebro de Saramago estaba desestabilizado por la banalización de lo sagrado (es decir, que estaba loco o era un gilipollas), o que dicha banalización, unida a su materialismo libertario, desestabilizaba la fe de los lectores? Porque, si se trata de este último caso, eso sería un elogio.

¿Y en qué consistiría el “descorazonador simplismo teológico” de que le acusa Claudio Toscani? En haber sostenido (la síntesis es de Carneade) que, “si Dios está en el origen de todo, Él es la causa de todo efecto y el efecto de toda causa” y, por consiguiente, por haberse enojado con “un Dios en el que nunca había creído, por Su omnipotencia, Su omnisciencia, Su omnividencia”. Es decir, por haber ilustrado con un talento narrativo espectacular las antinomias de la teodicea, que los doctores de la Iglesia no han sabido nunca resolver pese a siglos de sutilezas teológicas y de agarrarse a clavos ardiendo. Además, Toscani, en su papel de filósofo improvisado, olvida que la característica de Dios que es incompatible con la omnipotencia no es la omnisciencia, sino la bondad y la justicia infinitas, vistos los horrores de los que está llena “Su” creación.

Pero la obra que hizo que las jerarquías de la Iglesia vertieran auténtica bilis, una bilis que aún perdura 20 años después, fue, por supuesto, El Evangelio según Jesucristo, “un desafío a las memorias del cristianismo del que no se sabe qué salvar”. No lo sabe el amanuense del Papa, porque sí lo saben muy bien los millones de lectores apasionados y los historiadores del cristianismo primitivo, que dan por sentado que el profeta judío itinerante de Galilea llamado Jesús no se consideró jamás el Mesías (para una minoría, como mucho, “Cristo no sabe nada de Sí hasta cuando está a un paso de la cruz”, precisamente lo que Toscani reprocha a Saramago), y que, en efecto, “María fue para él una madre ocasional”, hasta el punto de que no sabemos nada de ella aparte de que opinaba que su hijo estaba “fuera de sí” (Marcos, 3:21). Cuando el paladín del Evangelio según Ratzinger concluye, con la lanza en ristre pero la prosa un poco retorcida, que “la esterilidad lógica, antes que teológica, de esos asuntos narrativos, no produce la deconstrucción ontológica buscada, sino que se enrosca en una parcialidad dialéctica tan evidente que es preciso negarle toda credibilidad”, solo se puede decir: “de te fabula narratur”.

Por otra parte, el odio teológico impide el respeto a la lógica e incluso a los hechos: como golpe final, L’Osservatore Romano reprocha al gran escritor que “un populista extremista como él, que se había hecho cargo del porqué de los males del mundo, debería haber vinculado el problema a las estructuras humanas pervertidas, desde las histórico-políticas hasta las histórico-económicas”, exactamente lo que hizo Saramago, con su empeño inagotable “en nombre de los últimos”, de los pobres, los marginados, que debería recordar algo a quien pretende predicar el Evangelio todos los domingos. El escritor llamaba a todo esto “comunismo”, pero, como ha recordado Luis Sepúlveda, para Saramago, “ser comunista en el confuso siglo XXI” era sencillamente “una cuestión de ética frente a la historia”, no era ideología sino entender “la solidaridad como algo unido al hecho de vivir. Nadie se había sacrificado tanto por tantas causas justas y en tan poco tiempo”.

Filósofo y editor de la revista Micromega. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

La visita de Leon Trotsky a España

(Recabando información respecto a un magnífico libro que me regaló mi amiga Virginia, “El hombre que amaba a los perros” de Leonardo Padura, he dado con esta curiosa cita que nos ofrece el blog “Recuerdos de Pandora”)


El 31 de Marzo de 1916, Leon Trotsky era deportado de Francia a España por los activistas contra la guerra. Las autoridades españolas no le dejaron quedarse, siendo deportado a Estados Unidos a final de ese mismo año, el 25 de diciembre de 1916. Su estancia en España fue corta, pero pese a ello, le dedicó un capitulo completo en su autobiografía, “My Life”, escrita en 1930, diez años antes de su muerte.

I: Leon Trotsky

En aquel libro decía:

Desde San Sebastián, donde me quedé embelesado por el mar y aterrado por los precios, fui a Madrid, y me encontré en una ciudad donde no conocía a alma viviente y donde nadie me conocía. Y como yo no hablaba español, no me hubiera encontrado más solo ni en el Sahara ni en la fortaleza de Pedro y Pablo. Lo único que me quedaba era el lenguaje del arte. Aquellos dos años de guerra nos habían hecho olvidar la existencia de aquello llamado arte.

Con el ansia de un hombre hambriento, contemplé los inestimables tesoros del Museo de Madrid y volví a sentir aquel elemento “Eterno” que tiene ese arte. Los Rembrandt, los Ribera, las pinturas del Bosco son obras geniales con su ingenua alegría de vivir. El anciano guarda me prestó una lupa para que pudiera ver las diminutas figuras de campesinos burritos y peros en los cuadros de Miel. Aquí no se notaba ninguna sensación de guerra; todo estaba seguro y en su sitio. Pero los colores poseían una vida propia y libre de todo control.

He aquí lo que escribí en mi cuaderno de apuntes mientras estuve en el museo: “Entre nosotros y esos artistas antiguos -sin el menor ánimo de empequeñecerlos o de quitarles su importancia- surgió antes de la guerra un nuevo arte más intimista e individualista, más lleno de matices, a un tiempo más subjetivo y más intenso. La guerra, con sus pasiones y sufrimientos masivos, probablemente barrerá esta disposición y este estilo, anulándolos durante muchos años -pero eso nunca constituirá una vuelta a las viejas formas, por hermosas que fueran-, desechando incluso la perfección anatómica y botánica, incluso los muslos de Rubens (aunque los muslos seguramente tendrán un papel principal en el arte de la posguerra, que estará sediento de vida). Es difícil hacer profecías, pero, seguramente, de las experiencias sin precedente que llenan las vidas de casi todos los seres humanos civilizados, veremos surgir una nueva clase de arte”

Trotsky durante su estancia en España dejó la política parcialmente de lado para disfrutar de la paz que le aportaba España, ausente en la Primera Guerra Mundial, y para disfrutar del arte que le ofrecía el ahora conocido como Museo del Prado.

Pero la paz y el retiro que había encontrado en España pronto llegó a su fin. El 9 de noviembre de 1916, Trotsky se encontró con dos jóvenes que le esperaban a la vuelta a la pensión en la que se alojaba. Estos le llevaron a la jefatura de policía de Madrid, y allí fue interrogado mediante un intérprete sobre sus ideas y forma de pensar.

Al final del interrogatorio, le informaron de que debía abandonar España de inmediato y hasta el momento de su salida del país, controlarían su libertad. Cuando Trotsky pidió explicaciones, recibió una contundente respuesta del interprete: “Sus ideas son demasiado avanzadas para España”.

El Comisario Pérez Reverte

Félix Población en PÚBLICO

Publica Arturo Pérez Reverte una nueva novela, a la que es posible acompañe el éxito que suelen tener todas las suyas, y como el escenario es Cádiz en 1812,  los periodistas le preguntaron sobre la Ley de Memoria Histórica, algo que don Arturo aprovechó para calificar de hijoputas a todos los españoles, vencedores y vencidos de la Guerra del 36, con lo cual ganó los titulares y publicidad que sus colegas le facilitaron.

Lo que no suponíamos es que por detrás de esas manifestaciones (puede que por delante), muy celebradas por la derecha montaraz en auge, estaba el fichaje del académico don Arturo por el Ayuntamiento de Cádiz, gobernado por el Partido Popular, como comisario de la exposición que conmemorará en un par de años el bicentenario de la Constitución de 1812.

La cifra de la ficha ha sorprendido a todos, máxime en unos tiempos en que el PP pregona la necesaria austeridad que ha de guiar a las administraciones públicas. Para el beneficiario, 150.000 euros es un contrato barato, aunque se avendría al sacrificio por el cariño que profesa a la ciudad. Según el Consejo de Críticos y Comisarios, el estipendio medio en esos casos no suele sobrepasar un diez por ciento de lo que se le ha ofrecido al académico.

Sabedores de la inteligencia mercantil de don Arturo, no sería aventurado pensar que el afamado novelista gestara su nueva novela en Cádiz con objeto de conseguir, además del buen rendimiento económico que suelen tener sus libros, el substancioso beneficio añadido que le reportará su cargo de comisario.

“La coma, esa puerta giratoria del pensamiento” (Julio Cortázar)

El juego gramatical que os adjunto y que circula mucho por la red, se atribuye a Julio Cortázar.  A pesar de los intentos de verificación, no estoy nada seguro de esa autoría, pero aún así, su planteamiento es magnífico.

Lea y analice la siguiente frase:

“SI  EL  HOMBRE  SUPIERA  REALMENTE  EL  VALOR  QUE  TIENE  LA  MUJER  ANDARÍA  A  CUATRO  PATAS  EN  SU  BÚSQUEDA”


– Si usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra mujer.
– Si usted es varón, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra tiene.