Tunez, las revoluciones aún son posibles

El estallido de un país modélico (para Occidente)

El gobierno destituido, el presidente huyendo por patas, y absoluta improvisación ante la presión popular.

Miles de tunecinos piden la salida de Ben Ali

¿Cuál es la situación en estos momentos?

El presidente de Túnez, Zine al Abidine Ben Ali, ha abandonado el país. Su avión ha aterrizado en Cerdeña para repostar tras ser rechazado por Francia.

El primer ministro, Mohamed Ghannouchi, ha anunciado en la televisión estatal que asume el cargo de presidente interino y el Ejército ha tomado el control del país. Mientras tanto se ha decretado el estado de emergencia y se ha impuesto el toque de queda. La oposición expresa desde el extranjero su temor a que se esté produciendo un golpe de estado.

¿Quién es Ben Ali?

Presidente de Túnez desde 1987, Zine al Abidine Ben Ali llegó al poder con un golpe de Estado enmascarado después de que el primer presidente del país, Habib Bourguiba, fuera declarado incapaz por su supuesto estado senil.

La independencia de Francia había llegado en 1956 y Bourguiba aplicó una serie de normas liberales que afectaron sobre todo a la mujer: emancipación, abolición de la poligamia y educación gratuita y obligatoria. En todos estos años, Túnez ha sido visto por Occidente como un país modelo en el mundo del magreb. Ben Ali debería haberse retirado en 2004, pero cambió la Constitución para poder permanecer en el poder todavía durante dos legislaturas más, es decir, hasta 2014.

¿Cuántos partidos hay en la oposición?

Tres, pero en Túnez la fuerza de la familia de Ben Ali no ha dejado de aumentar.

Por una parte esto ha provocado que en el poco probable caso de un cambio de poder, el siguiente Gobierno sea continuísta. Por otra, el Ejecutivo ha creado un estado policial y de confidentes totalmente silenciado, propiciando la persecución oculta de los opositores.

¿Cuál ha sido el detonante de las revueltas?

El pasado 17 de diciembre Mohamed Bouazizi, un joven universitario en el paro, se inmoló en Sidi Bouzid muriendo unas semanas después como medida de protesta. Se dedicaba a la venta ambulante de fruta y verdura, pero un policía le abofeteó públicamente y las autoridades locales le prohibieron seguir con su actividad.

La muerte trágica de Bouazizi fue el detonante de unas protestas que comenzaron en esa misma ciudad y se extendieron por todo el país después, con los estudiantes a la cabeza levantados por la alta tasa de paro (en torno al 15%) y por el ascenso en los precios de los alimentos.

La economía de Túnez se basa en dos pilares: el turismo y la agricultura a pequeña escala y la población es increíblemente joven, con el 55% de la población menor de 25 años.

El problema viene desde la raíz, ya que precisamente la obligatoriedad de la educación ha creado un alto número de licendiados universitarios con un número de puestos de trabajo disponibles excesivamente bajo.

Al verse privados de una oportunidad laboral, los jóvenes tunecinos han tenido que tomar varias alternativas. O la emigración a Europa, con las consecuentes trabas por una legislación cada vez más restrictiva, o la formación práctica orientada a la agricultura.

¿Cómo ha reaccionado el Gobierno frente a las protestas?

Desacostumbrado a este tipo de protesta, el Gobierno reaccionó de manera violenta contra los manifestantes, desplegando desde el primer día un dispositivo policial sin precedentes y autorizando a los agentes a disparar contra los manifestantes.

Para desautorizar las protestas, el Ejecutivo de Ben Ali ha llegado a decir que había infiltrados grupos de agentes extranjeros que quieren desestabilizar el país e incluso ha alertado sobre una supuesta acción de grupos islamistas para derrocar al Gobierno.

La policía se sobrepasó dejando a su paso un reguero de muertos pero las protestas se multiplicaron alcanzando en los últimos días a la capital. Ben Ali dio marcha atrás y en un discurso público prometió la creación de 300.000 puestos de trabajo. Una promesa que ha sido tomada como una cortina de humo para apaciguar los ánimos.

Con las primeras críticas de la comunidad internacional por la represión contra los manifestantes, Ben Ali decidió ayer destituir al ministro de Interior que había autorizado a la policía usar armas de fuego y desplegó al Ejército por la capital para proteger los edificios oficiales. También decretó un toque de queda que no fue respetado.

El Gobierno de Ben Ali es acusado de corrupción, por lo que el presidente prometió también dar inicio a una serie de investigaciones.

¿Cuántos muertos ha habido?

La censura del Gobierno de Ben Ali ha provocado que sea muy complicado dar un número fiable de víctimas. Las cifras oficiales apuntan a 21 fallecidos, pero la oposición y los estudiantes aseguran que esa cifra podría ser el doble.

Desde la página web Nawaat se ha hablado de más de 50 personas muertas por los disparos de la policía. Esta misma noche hubo otros cinco muertos en diversos enfrentamientos. Al Yazira habla de 16 fallecidos en los dos últimos días.

Fuentes:  Público, El Periódico y El País

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