Película contra el Islam

Más allá de una película contra el Islam

Los sectores más conservadores del mundo musulmán y del cristianismo estadounidense buscan recuperar la narrativa basada en el choque de civilizaciones usando la película anti-islámica como herramienta.

El foco mediático se centra en las protestas por este asunto mientras hay otras manifestaciones y huelgas sin contenido religioso donde participan miles de personas

Olga Rodríguez - en eldiario.es
Reciente protesta laica por salarios dignos y contra la impunidad de la Junta militar. El Cairo, 1 septiembre 2012. (Foto cedida por Gigi Ibrahim)

En los dos últimos meses miles de personas han protestado en Egipto contra el Fondo Monetario Internacional, por una educación pública digna, a favor de un salario mínimo y en demanda de juicios contra la Junta militar y los criminales de la dictadura. En ellas ha habido enfrentamientos, personas arrestadas y heridas e incluso un muerto.

En Túnez también se han registrado huelgas y protestas con demandas políticas. Sin embargo, apenas se ha hablado de ellas en los medios de comunicación occidentales.

En contraposición, las manifestaciones organizadas contra una película anti-islámica acaparan portadas. En tan solo unos días han logrado imponer la narrativa del choque de civilizaciones en el debate público internacional.

¿Cómo es posible que en tan poco tiempo se haya homogeneizado el discurso sobre la situación actual en Oriente Medio? ¿Qué hay detrás de la película contra el Islam? ¿Es este film la única causa de las protestas?

No es todo por la película

Sería un error ignorar la impopularidad de Estados Unidos en el mundo árabe y musulmán, y atribuir la causa de los últimos disturbios única y exclusivamente a la película contra el Islam.

Como indica Shadi Hamid, Director de Investigación en el Centro Brookings, ‘Obama dice que todo esto es contra una película y no contra la política estadounidense. La realidad es más bien lo contrario’.

He aquí algunos puntos que ponen en tela de juicio ciertas generalizaciones:

1.-Libia: 11-S y respuesta a un ataque con drones

En Libia la intervención militar extranjera, con la entrada de armas procedentes de países como Qatar, ha dejado una sociedad tremendamente militarizada, con milicias armadas enfrentadas entre sí por el control de algunos territorios, algunas de ellas islamistas, que recibieron cobertura militar de las fuerzas de la OTAN.

El ataque contra la embajada estadounidense en la ciudad libia de Bengasi se produjo en una fecha señalada: El 11 de septiembre. Al Qaeda defendió dicho ataque -en el que fueron asesinados cuatro funcionarios estadounidenses, entre ellos el embajador Cristopher Stevens– y lo justificó como respuesta al asesinato extrajudicial de Abu Yehia al-Libi, número dos de la organización, muerto en junio en un ataque estadounidense con aviones no tripulados (drones) en Pakistán.

El modus operandi del ataque contra la embajada de Bengasi hace sospechar que se trataba de una operación planificada con cierto tiempo, y no de una reacción espontánea ante la difusión por Internet de la película anti-islámica. Así lo han reconocido varias fuentes oficiales estadounidenses.

2.- Tensiones en Egipto

En Egipto existen desde hace tiempo tensiones políticas y sectarias, azuzadas estas últimas por sectores cercanos al régimen de Mubarak que pretenden desestabilizar el país y airear el fantasma de la guerra de religiones para reivindicar el regreso del régimen anterior.

Las propias fuerzas de seguridad egipcias -con un Ejército que recibe al año 1.300 millones de dólares, la segunda mayor ayuda que Washington invierte en unas Fuerzas Armadas extranjeras- han ejercido la violencia contra cristianos coptos.

El capítulo más dramático, conocido como la matanza de Maspero, tuvo lugar en octubre de 2011, cuando las fuerzas de seguridad egipcias mataron a 28 manifestantes, la mayoría cristianos, en una clara persecución contra esta minoría religiosa.

3.- Impopularidad estadounidense

Otra de las causas que no se deben olvidar para explicar cualquier protesta en la región tiene que ver con la mala imagen de Estados Unidos en una zona en la que Washington practica intervenciones políticas y económicas ampliamente impopulares entre la población, así como invasiones militares y asesinatos extrajudiciales con aviones no tripulados que en los últimos años se han cobrado la vida de al menos 3.000 de personas, muchas de ellas civiles inocentes.

4.- Guerra en Afganistán

En Afganistán está creciendo la oposición armada contra las tropas ocupantes estadounidenses, en la que participan incluso integrantes de las fuerzas de seguridad afganas que anteriormente fueron entrenadas por Estados Unidos. Son ataques que se producen desde hace años, mucho antes de la existencia de la película contra el Islam, y que en los últimos meses se han recrudecido.

Reciente protesta en Egipto contra el FMI (Foto cedida por Gigi Ibrahim)

La invisibilidad de las protestas políticas laicas

El pasado 27 de agosto miles de trabajadores egipcios salieron a la calle exigiendo salarios dignos y mejoras de las condiciones laborales. Las fuerzas de seguridad abrieron fuego. Un joven de 27 años murió y varios más resultaron heridos. Sin embargo, el incidente pasó desapercibido en la mayoría de la prensa occidental.

Tras ello, se han registrado nuevas protestas políticas protaoginzadas por profesores, estudiantes, transportistas y obreros en diversas fábricas del país.

‘Mientras los medios de comunicación internacionales siguen obsesionados con las manifestaciones contra la película, amplios sectores del país están yendo a la huelga, pero nadie lo cuenta’, protestaba hace unos días el activista egipcio Hossam El-Hamalawy.

Los paros laborales en diversos puntos de Egipto no han recibido atención en los medios. Que unas 1.200 personas se concentraran en la plaza Tahrir contra la película anti-islámica dos días después de las protestas frente a la embajada estadounidense sí fue noticia.

¿Quién se beneficia?

‘¿Quién se beneficia de esta película y de las protestas contra la misma?’, se preguntaba hace unos días, en su despacho de El Cairo, el periodista egipcio Hani Shukrallah.

‘Cada vez estoy más convencido de que la llamada ‘ira musulmana’ es una campaña orquestada y financiada con petrodólares, una contraofensiva a las revueltas árabes’, se contestaba a sí mismo en un artículo en el diario Al Ahram online.

En los últimos días las conjeturas han corrido de boca en boca en los países árabes.

‘Quienes se benefician son los fundamentalistas islámicos y los leales a los anteriores regímenes en Libia y Egipto, los que apoyan a Mubarak y a Gadafi’, responde a eldiario.es la periodista egipcia Sahira Amin.

‘Cuantas más embajadas estadounidenses sean atacadas, mayores posibilidades tendrá el candidato republicano Romney de ganar las elecciones estadounidenses’, advertía en la Red la bloguera egipcia conocida como Suzee in the city.

El hecho de que las propias autoridades egipcias hayan reconocido que algunos manifestantes recibieron dinero para protestar frente a la embajada de EE.UU. ha servido para disparar todo tipo de especulaciones.

‘Los principales beneficiados de esto son los enemigos de las revueltas de 2011, incluido Israel -afirma el periodista Shukrallah- El objetivo de esta película era provocar reacciones violentas para recuperar el viejo pincel racista y orientalista que barniza a menudo la imagen del mundo árabe’.

Y añade: ‘Lo triste es que siempre hay fanáticos dispuestos a caer en semejante trampa’.

Protesta contra el gobierno y la Junta militar egipcios. El Cairo, 1 septiembre 2012 (Gigi Ibrahim)

Unos pocos miles frente a millones

‘No creo que la llamada ‘ira musulmana’ necesite estar orquestada. Estamos hablando de unos pocos miles de manifestantes entre los millones de árabes musulmanes que hay. Es normal…’, ha señalado el activista egipcio Tarek Shalaby.

También otros activistas han subrayado el carácter minoritario de estas protestas y han lamentado los intentos que hay por equipararlas con las revueltas de 2011. En los levantamientos populares del pasado año participaron millones de personas, frente a los pocos miles -en algunos países solo centenares- de manifestantes que han salido a protestar ahora contra la película.

Aún así, el ala más conservadora del republicanismo estadounidense, ayudada por varios medios de comunicación, ha tratado de equiparar ambos fenómenos, dando a entender que aquellas demandas políticas y laicas en las que se exigía ‘pan, libertad y justicia social’ se han transformado en exigencias fundamentalistas islámicas.

Incluso más de un comentarista ha aprovechado para defender una tesis que las revueltas de 2011 habían logrado expulsar del debate público: Que Islam y democracia son incompatibles. Es decir, que los países árabes musulmanes necesitan ser guiados por dirigentes de mano dura que acepten las condiciones de las naciones occidentales.

El término ‘ira islámica’, acuñado por la revista estadounidense Newsweek, se ha convertido en un hashtag en twitter, donde miles de internautas del mundo árabe y musulmán arremeten contra la islamofobia y comparten críticas al tratamiento informativo que los medios están haciendo de una realidad que no es exactamente como se está pintando. La lectura de los chistes que están surgiendo al respecto es muy recomendable.

'Ira musulmana', portada de la revista Newsweek

El film entra en la campaña electoral estadounidense

La película y los incidentes violentos que se relacionan con la misma entran en escena en plena campaña electoral estadounidense, y el Partido Republicano está intentando obtener rédito de ello.

Oriente Medio se ha convertido, de hecho, en una herramienta electoral contra el presidente Barack Obama, a quien los más ultras han llegado a llamar ‘comunista’ o ‘musulmán’. El conservadurismo religioso y republicano está dando fuelle a tesis reduccionistas y estereotipos centrados en el choque de civilizaciones y religiones.

El candidato republicano, Mitt Romney, ha reprochado a Obama ser demasiado blando con Egipto y ha criticado a la Casa Blanca por haber condenado la película. El senador republicano Jon Kyl ha llegado a comparar la condena al film con la actitud de quienes culpan a una mujer y no al violador de haber sido violada.

Un  productor ‘porno’ y un extremista de derechas

Detrás de la película antiislámica está Nakoula Basseley Nakoula, quien en una entrevista se identificó como un israelí judío con el sobrenombre de Sam Bacile. Posteriormente varias informaciones han indicado que en realidad Nakoula es de origen egipcio, cristiano copto.

Nakoula contó con la ayuda del productor de películas pornográficas Alan Roberts y de varios actores que creían estar participando en un film sobre el antiguo Egipto y desconocían el contenido islamófobo del mismo.

La película ha sido defendida en Estados Unidos por el controvertido pastor de Florida Terry Jones, el abogado cristiano Maurice Sadek y el activista cristiano evangelista Steve Klein, un ex veterano de la guerra de Vietnam, islamófobo y extremista de derechas, quien asegura que animó a Nakoula a hacer la película.

Mientras tanto, las autoridades estadounidenses siguen investigando si hay alguien más detrás del film.

EL MUNDO DEL MAÑANA III

Entrevista al nuevo presidente de la República Tunecina, MONCEF  MARZOUKI

Durante el último año, Oriente Miedo se ha visto agitado por movimientos rebeldes y Túnez es el país donde empezó todo. Hoy voy a hablar con el primer presidente de la nueva República Tunecina, Moncef  Marzouki (pr. Móntsev Marsúki).

Médico de profesión y activista de derechos humanos por vocación, Marzouki está cortado por un patrón bien distinto al de su predecesor, el extravagante y corrupto Ben Alí.

Encarcelado y exiliado bajo el régimen de Ben Alí, se considera que Marzouki tiene la mayor autoridad moral de todos los líderes árabes. Pero yo me pregunto, ¿cuánto podrá durar?

La transformación de Túnez está lejos de ser completa y el presidente Marzouki debe afrontar ahora la realidad del poder.

TÚNEZ, EGIPTO, MARRUECOS…

Esas « dictaduras amigas »

Ignacio Ramonet  en  ATTAC

¿Una dictadura en Túnez? En Egipto ¿una dictadura? Viendo a los medios relamerse con la palabra « dictadura » aplicada al Túnez de Ben Ali y al Egipto de Moubarak, los franceses han debido preguntarse si han entendido bien o han leído bien. ¿No habían insistido durante decenios esos mismos medios y esos mismos periodistas sobre que esos dos “países amigos” eran “Estados moderados”? La horrible palabra “dictadura” ¿no estaba exclusivamente reservada en el mundo árabe musulmán (después de la destrucción de la “espantosa tiranía” de Saddam Hussein en Irak) solo al régimen Iraní’ ¿Cómo? ¿Había entonces otras dictaduras en la región? Y ¿nos lo habrían ocultado los medios de nuestra ejemplar democracia?

He aquí, en todo caso, un primer abrir de ojos que le debemos al rebelde pueblo tunecino. Su prodigiosa victoria ha liberado a los europeos de la “retórica hipócrita y de ocultamiento” en vigor en nuestras cancillerías y en nuestros medios. Obligados a quitarse la careta, simulan descubrir lo que sabíamos desde hace rato(1) que las “dictaduras amigas” no son más que eso: regímenes de opresión. Sobre el tema, los medios no han hecho otra cosa que seguir la “línea oficial”: cerrar los ojos o mirar hacia otro lado confirmando la idea de que la prensa no es libre salvo en relación a los débiles y hacia la gente aislada. Nicolás Sarkozy ¿no ha tenido acaso el aplomo de asegurar que en Túnez “había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de ahogo que nos es preciso reconocer, no habíamos apreciado en su justa medida”, con relación al sistema mafioso del clan Ben Ali-Trabelsi?

“No habíamos apreciado en su justa medida…”En 23 años… A pesar de contar allí con servicios diplomáticos más prolíficos que los de cualquier otro país… A pesar de la colaboración en todos los sectores de la seguridad (policía, gendarmería, inteligencia…) A pesar de las estadas regulares de altos responsables políticos y mediáticos que establecían allí desacomplejadamente sus lugares de veraneo(2) Pese a la existencia en Francia de dirigentes exiliados de la oposición tunecina, mantenidos, como apestados, al margen por las autoridades francesas y de acceso prohibido durante decenios a los grandes medios…Democracia ruinosa.

En verdad esos regímenes autoritarios han sido (y continúan siendo) complacientemente protegidos por las democracias europeas despreciando sus propios valores y pretextando constituir baluartes contra el islamismo radical(3) El mismo cínico argumento usado por Occidente durante la guerra fría, para sostener dictaduras militares en Europa (España, Portugal, Grecia, Turquía) y en América latina pretendiendo impedir la llegada del comunismo al poder

¡Qué formidable lección dan las sociedades árabes revolucionarias a los que en Europa los describían con términos maniqueos: es decir como masas dóciles sometidas a sátrapas orientales corruptos o como muchedumbres histéricas poseídas por el fanatismo religioso! Y he aquí que de repente surgen, en las pantallas de nuestros ordenadores o de nuestros televisores (cf.: el admirable trabajo de Al-Jazeera) preocupadas por el progreso social, nada obsesionadas por la cuestión religiosa, sedientas de libertad, soprepasadas por la corrupción, detestando las desigualdades y reclamando democracia para todos, sin excluidos.

Lejos de las caricaturas binarias, estos pueblos no constituyen en modo alguno una especie de “excepción árabe” sino que se asemejan, en sus aspiraciones políticas, al resto de las esclarecidas sociedades urbanas modernas. Un tercio de los tunecinos y casi un cuarto de los egipcios navegan regularmente por internet. Como afirma Moulay Hicham El Alaoui: “Los nuevos movimientos no se hallan ya marcados por los viejos antagonismos como ser antiimperialismo, anticolonialismo, o antisecularisno. Las manifestaciones de Túnez y de El Cairo han estado desprovistas de todo simbolismo religioso. Constituyen una ruptura generacional que refuta la tesis del excepcionalismo árabe. Además son las nuevas metodologías de la comunicación de internet las que animan a estos movimientos. Ellos proponen una nueva versión de la sociedad civil en la que el rechazo del autoritarismo va junto al rechazo de la corrupción (4)

Especialmente gracias a las redes sociales numéricas, las sociedades tanto de Túnez como de Egipto se movilizaron con gran rapidez y pudieron desestabilizar al poder en tiempos record. Aún antes de que los movimientos hayan tenido la oportunidad de “madurar” y de favorecer la emergencia de nuevos dirigentes de su seno. Es una de las raras ocasiones en las que sin líderes, sin organización dirigente y sin programa, la simple dinámica de la exasperación de las masas ha bastado para hacer triunfar la revolución.

Se trata de un momento frágil y las potencias están seguramente ya sin duda trabajando, especialmente en Egipto, para que “todo cambie sin que nada cambie” según el viejo adagio del Gatopardo. Esos pueblos que conquistaron su libertad deben recordar la advertencia de Balzac, “Se matará a la prensa como se mata aun pueblo, otorgándole la libertad”(5) En las “democracias vigiladas” es mucho más fácil domesticar legítimamente a un pueblo que en las antiguas dictaduras. Pero esto no justifica mantenerlas. Ni debe empañar el ardor de derrocar una tiranía.

El hundimiento de la dictadura tunecina ha sido tan veloz que los otros pueblos magrebíes y árabes han llegado a la conclusión de que esas autocracias – las más viejas del mundo – estaban en realidad profundamente corroídas y no eran por lo tanto sino “tigres de papel”. Esta demostración se ha verificado también en Egipto.

De allí este impresionante levantamiento de los pueblos árabes que lleva a pensar inevitablemente en el gran florecimiento de las revoluciones europeas de 1848, en Jordania, en Yemen, en Argelia, en Siria, en Arabia Saudita, en Sudán y también en Marruecos

En este último país, una monarquía absoluta, en el que el resultado de las “elecciones” (siempre trucado) se halla siempre decidido por el soberano que designa según su voluntad los llamados ministros “de la soberanía”, unas cuantas decenas de familias próximas al trono continúan acaparando las mayores riquezas(6). Los cables difundidos por Wikileaks han revelado que la corrupción llegaba a niveles de indecencia descomunales, mayores que los del Túnez de Ben Ali y que las redes mafiosas tenían todas como único origen el Palacio, Un país en el que la práctica de la tortura está generalizada y el, amordazamiento a la prensa permanente.

Sin embargo, como en el Túnez de Ben Ali, esta “dictadura amiga” se beneficia con la gran indulgencia de los medios y de la mayor parte de nuestros responsables políticos(7) quienes minimizan los signos que muestran el comienzo de un “contagio” de la rebelión. Cuatro personas se han inmolado ya prendiéndose fuego. Se han producido manifestaciones de solidaridad con los rebeldes de Túnez y de Egipto en Tánger, en Fez y en Rabat(8) Acosadas por el miedo las autoridades han decidido subvencionar preventivamente los artículos de primera necesidad para evitar las “rebeliones del pan”. Importantes contingentes de tropas del Sahara Occidental habrían sido desplazadas aceleradamente hacia Rabat y Casablanca. El rey Mohamed VI y algunos colaboradores se habrían trasladado a Francia el 29 de enero para consultar a expertos en mantener el orden del Ministerio francés del Interior(9)

Aún cuando las autoridades desmienten estas dos últimas informaciones, está claro que la sociedad marroquí está siguiendo los acontecimientos de Túnez y Egipto con excitación. Preparados para unirse al impulso de fervor revolucionario y quebrar de una vez por todas las trabas feudales. Y a pedirles cuentas a todos aquellos que en Europa fueron durante decenios cómplices de las “dictaduras amigas”

Notas

(1) Leer, por ejemplo de Jacqueline Boucher “La société tunisienne privée de parole” y de Ignacio Ramonet “Main de fer en Tunisie”, Le Monde diplomatique,de febrero de 1996 y de julio de 1996 respectivamente.

(2) Cuando Mohamed Bouazizi se inmoló incendiandose el 17 de diciembre de 2010, cuando la insurrección ganaba a todo el país y decenas de tunecinos rebeldes continuaban cayendo bajo las balas de la represión benalista, al alcalde de París Bertrand Delanoé y a la ministra de relaciones exteriores Michèle Alliot-Marie les parecía absolutamente normal ir a festejar alegremente la Nochebuena o la Nochevieja en Túnez.

(3) Al mismo tiempo, Washington y sus aliados europeos, sin aparentemente medir las contradicciones, apoyan al régimen teocrático y tiránico de Arabia Saudita, principal hogar oficial del islamismo más oscurantista y más expansionista.

(4) http://www.medelu.org/spip.php ?article710

(5) Honoré de Balzac, Monographie de la presse parisienne, Paris, 1843.

(6) Leer Ignacio Ramonet, “La poudrière Maroc”, Mémoire des luttes, setiembre 2008. http://www.medelu.org/spip.php ?article111

(7) Desde Nicolas Sarkozy hasta Ségolène Royal,pasando por Dominique Strauss-Kahn que posee un “ryad” en Marraquech, los dirigentes políticos franceses no tienen el menor escrúpulo en pasar sus vacaciones de invierno entre estas “dictaduras amigas”

[8] El País, 30 de enero de 2011-

http://www.elpais.com/../Manifestaciones/Tanger/Rabat

[9] Leer El País, 30 de enero de 2011 http://www.elpais.com/..Mohamed/VI/va/vacaciones y Pierre Haski, “Le discret voyage du roi du Maroc dans son château de l´Oise”, Rue89, 29 enero de 2011.http://www.rue89.com/..le-roi-du-maroc-en-voyage-discret…188096

Fuente : www.medelu.org – Traducción Susana Merino

TÚNEZ: cronología de una revolución


Àngels Martínez i Castells


17 diciembre 2010:

Mohamed Bouazizi, un joven vendedor de frutas y verduras ambulante protesta porque la policía le incauta la mercancía. Al pedir autorización para seguir con la venta ambulante y que le devuelvan sus mercancías en el ayuntamiento y la delegación del gobierno, es insultado. Se immola pegándose fuego ante la delegación del gobierno. A la protesta de otros comerciantes se unen jóvenes que denuncian la falta de puestos de trabajo y empiezan a manifestarse.

19 diciembre 2010:

Las manifestaciones de Sidi Bouzid van siendo cada vez mayores y la policía utiliza gases lacrimógenos. Se detiene a decenas de personas.

22 diciembre 2010 :

Houcine Neji, un joven de 24 años, se immola electrocutándose. No quería “más miseria, ni más paro”.

24 diciembre 2010:

El movimiento gana Couziane, a 240 km. al sur de Túnez, donde la policía dispara con fuego real a los jovenes que se manifiestan por el derecho al trabajo en  Menzel Bouzayane (a 60 km de Sidi Bouzid) y mueren dos personas.

27 diciembre:

Mohhamed Bouaziz

El movimiento de protesta llega a la capital. Un millar de jóvenes universitarios en paro se manifiestan por primera vez por las calles y son dispersados con golpes de porra. Los testigos informan de una docena de heridos.

28 de diciembre:

Ben Alí denuncia una “instrumentalización política”. “Que una minoría de extremistas y agitadores a sueldo de extraños y contra los intereses de su país recurra a la violencia y provoque disturbios en la calle (…) es inaceptable”, dice el presidente Ben Ali en su discurso por televisión por primera vez desde los problemas comenzaron.

29 de diciembre:

El Jefe de Estado lleva a cabo una reorganización del gabinete parcial y nombra un nuevo ministro de Juventud y Deportes.

5 de enero 2011 :

Mohamed Bouazizi, el hombre que se inmoló en Sidi Bouzid muere en el hospital.

6 de enero:

Miles de abogados se declararon en huelga para protestar contra la represión policial, mientras las protestas contra la escasez de puestos de trabajo cualificados y las barreras a las libertades civiles continúa, y siguen  las protestas. Se endurece la censura y varios bloggers son  detenidos por disidentes.

9 de enero:

Las autoridades informan de que el día antes se habían producido 14 muertos tras los enfrentamientos entre manifestantes y la policía en Thala, Kasserine y Regueb. “El mensaje ha sido recibido. Vamos a examinar lo que hay que examinar, vamos a corregir lo que debe ser corregido, pero la violencia es una línea roja “, dijo el entonces ministro de Comunicaciones, Samir Labib, portavoz del gobierno.

10 de enero:

Ben Ali interviene por segunda vez en la televisión y denunció los “actos terroristas”, que él atribuye a “elementos extranjeros”. También prometió 300.000 nuevos puestos de trabajo en dos años. El gobierno tunecino da la orden de cerrar todas las escuelas y universidades en el país hasta nuevo aviso.

11 de enero:

Las protestas y la violencia para ganan los alrededores  de Túnez al grito de  “Ben Ali,no tenemos miedo”. Samir Labib, portavoz del gobierno, informó de 21 muertos desde que comenzaron los problemas. “Todas las cifras barajadas por la televisión y las agencias que hablan 40 a 50 (muertos) son completamente falsas”, añade. Según la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH), el número de muertes en los disturbios en Túnez es de al menos 35.

Michèle Alliot-Marie, ministra de asuntos exteriores e Francia escandaliza al mundo proponiendo “cooperar en seguridad” con las autoridades tunecinas. “Ofrecemos la experiencia, reconocida  mundialmente,  de nuestras fuerzas de seguridad llevar a la resolución de situaciones de seguridad de este tipo. Ofrecemos a los dos países [Argelia, Túnez, ed] en el marco de nuestra cooperación, que el derecho de manifestación se pueda ser compatible con la seguridad.”

12 de enero:

El jefe del Estado dimite al ministro del Interior, Rafik Belhaj Kacem. Se impone el  toque de queda en la capital y sus suburbios.

13 de enero:

Ben Ali anuncia por televisión que no se presentará a la reelección en el 2014, ordena a la policía  no utilizar sus armas y promete la libertad de prensa. Su discurso da lugar a una explosión de alegría en la capital. En Francia, donde vive en el exilio el representante de la oposición, Moncef Marzouki, se habla de un centenar de muertos desde el inicio de los acontecimientos.

manifestaciones-tunez.jpg14 de enero:

Nueva manifestación en Túnez para exigir la salida inmediata de Ben Ali. Alrededor de las 15:15 (París), el Jefe de Estado anuncia la destitución del gobierno y la celebración de elecciones parlamentarias anticipadas en el plazo de seis meses. Tres cuartos de hora más tarde, se declara el estado de emergencia y se impune un toque de queda en todo el país. Dos horas y media más tarde, el primer ministro Mohamed Ghannouchi, anuncia que Ben Ali es temporalmente incapaz de ejercer sus funciones y asume el mando de presidente interino hasta las nuevas elecciones. De hecho, Ben Ali ha salido de Túnez en secreto.

15 de enero:

Arabia Saudita confirma poco antes de la medianoche, hora de París, que Zine El Abidine Ben Ali y su familia están en su territorio por período indefinido. Fin de la primera fase de la Revolución del jazmín.

El presidente del Parlamento de Túnez, Fouad Mebazaa, es declarado presidente interino por decisión del Consejo Constitucional, eliminando así toda posibilidad de un retorno a la jefe de Estado Zine El Abidine Ben Ali, huido a Arabia Saudita.

Últimos acontecimientos:

Mohamed Ghannouchi, como presidente interino, anuncia la liberación de todos los presos de conciencia, la “libertad total de información”, el levantamiento de la prohibición de las actividades de todas las ONG, incluida la Liga Tunecina de Derechos Humanos, y la legalización de la de todos los partidos políticos que lo soliciten.

Nombra también un gobierno provisional del que formaban parte tres líderes de la oposición, seis ex ministros del régimen anterior como responsable de la transición hasta las próximas elecciones, los tres ministros pertenecientes a la Asociación Central de Túnez UGTT renunciaron a formar parte del mismo a petición de su organización, que no reconoce al nuevo gobierno, del que formarían parte junto a políticos opuestos al antiguo régimen como Nejb Chedid, líder histórico del Partido Democrático Progresista (PDP formación de la oposición legal más radical) Ahmed Ibrahim, líder del Ettajdid (Renacimiento, ex comunista) y Mustapha Ben Jafar que encabeza el Frente Democrático para el Trabajo y las Libertades (FDTL) junto a ministros del anterior gabinete.

Para el oponente histórico de Túnez, Marzouki, que hoy ha regresado del exilio, “se trata de una farsa,” y una “falsa apertura” que se mantengan en el poder ministros del depuesto presidente Ben Ali. Varios cientos de personas se manifestaron ayer y hoy en Túnez capital y provincias para solicitar la exclusión del nuevo gobierno de los políticos vinculados al antiguo régimen y su partido. A estas horas, las manifestaciones siguen…

Fuentes: L’Humanité y Le Monde

Más información en el blog de Francesc Matas Salla.

Y también habla del tema Jorge Dioni.

Tunez, las revoluciones aún son posibles

El estallido de un país modélico (para Occidente)

El gobierno destituido, el presidente huyendo por patas, y absoluta improvisación ante la presión popular.

Miles de tunecinos piden la salida de Ben Ali

¿Cuál es la situación en estos momentos?

El presidente de Túnez, Zine al Abidine Ben Ali, ha abandonado el país. Su avión ha aterrizado en Cerdeña para repostar tras ser rechazado por Francia.

El primer ministro, Mohamed Ghannouchi, ha anunciado en la televisión estatal que asume el cargo de presidente interino y el Ejército ha tomado el control del país. Mientras tanto se ha decretado el estado de emergencia y se ha impuesto el toque de queda. La oposición expresa desde el extranjero su temor a que se esté produciendo un golpe de estado.

¿Quién es Ben Ali?

Presidente de Túnez desde 1987, Zine al Abidine Ben Ali llegó al poder con un golpe de Estado enmascarado después de que el primer presidente del país, Habib Bourguiba, fuera declarado incapaz por su supuesto estado senil.

La independencia de Francia había llegado en 1956 y Bourguiba aplicó una serie de normas liberales que afectaron sobre todo a la mujer: emancipación, abolición de la poligamia y educación gratuita y obligatoria. En todos estos años, Túnez ha sido visto por Occidente como un país modelo en el mundo del magreb. Ben Ali debería haberse retirado en 2004, pero cambió la Constitución para poder permanecer en el poder todavía durante dos legislaturas más, es decir, hasta 2014.

¿Cuántos partidos hay en la oposición?

Tres, pero en Túnez la fuerza de la familia de Ben Ali no ha dejado de aumentar.

Por una parte esto ha provocado que en el poco probable caso de un cambio de poder, el siguiente Gobierno sea continuísta. Por otra, el Ejecutivo ha creado un estado policial y de confidentes totalmente silenciado, propiciando la persecución oculta de los opositores.

¿Cuál ha sido el detonante de las revueltas?

El pasado 17 de diciembre Mohamed Bouazizi, un joven universitario en el paro, se inmoló en Sidi Bouzid muriendo unas semanas después como medida de protesta. Se dedicaba a la venta ambulante de fruta y verdura, pero un policía le abofeteó públicamente y las autoridades locales le prohibieron seguir con su actividad.

La muerte trágica de Bouazizi fue el detonante de unas protestas que comenzaron en esa misma ciudad y se extendieron por todo el país después, con los estudiantes a la cabeza levantados por la alta tasa de paro (en torno al 15%) y por el ascenso en los precios de los alimentos.

La economía de Túnez se basa en dos pilares: el turismo y la agricultura a pequeña escala y la población es increíblemente joven, con el 55% de la población menor de 25 años.

El problema viene desde la raíz, ya que precisamente la obligatoriedad de la educación ha creado un alto número de licendiados universitarios con un número de puestos de trabajo disponibles excesivamente bajo.

Al verse privados de una oportunidad laboral, los jóvenes tunecinos han tenido que tomar varias alternativas. O la emigración a Europa, con las consecuentes trabas por una legislación cada vez más restrictiva, o la formación práctica orientada a la agricultura.

¿Cómo ha reaccionado el Gobierno frente a las protestas?

Desacostumbrado a este tipo de protesta, el Gobierno reaccionó de manera violenta contra los manifestantes, desplegando desde el primer día un dispositivo policial sin precedentes y autorizando a los agentes a disparar contra los manifestantes.

Para desautorizar las protestas, el Ejecutivo de Ben Ali ha llegado a decir que había infiltrados grupos de agentes extranjeros que quieren desestabilizar el país e incluso ha alertado sobre una supuesta acción de grupos islamistas para derrocar al Gobierno.

La policía se sobrepasó dejando a su paso un reguero de muertos pero las protestas se multiplicaron alcanzando en los últimos días a la capital. Ben Ali dio marcha atrás y en un discurso público prometió la creación de 300.000 puestos de trabajo. Una promesa que ha sido tomada como una cortina de humo para apaciguar los ánimos.

Con las primeras críticas de la comunidad internacional por la represión contra los manifestantes, Ben Ali decidió ayer destituir al ministro de Interior que había autorizado a la policía usar armas de fuego y desplegó al Ejército por la capital para proteger los edificios oficiales. También decretó un toque de queda que no fue respetado.

El Gobierno de Ben Ali es acusado de corrupción, por lo que el presidente prometió también dar inicio a una serie de investigaciones.

¿Cuántos muertos ha habido?

La censura del Gobierno de Ben Ali ha provocado que sea muy complicado dar un número fiable de víctimas. Las cifras oficiales apuntan a 21 fallecidos, pero la oposición y los estudiantes aseguran que esa cifra podría ser el doble.

Desde la página web Nawaat se ha hablado de más de 50 personas muertas por los disparos de la policía. Esta misma noche hubo otros cinco muertos en diversos enfrentamientos. Al Yazira habla de 16 fallecidos en los dos últimos días.

Fuentes:  Público, El Periódico y El País