BÉLGICA SIGUE SIN GOBIERNO (Qué envidia me dan mis amigos)

Bélgica sigue sin gobierno, el rey no sabe qué hacer, el país sigue funcionando, y mis amigos dicen… “En realidad no hace mucha falta”

Este jueves se han cumplido siete meses desde las últimas elecciones generales y Bélgica se acerca al record de Irak en días sin Gobierno.

En estos meses, el rey Alberto II ha emergido como el clavo ardiendo al que unos y otros terminan por aferrarse cuando el Gobierno federal hace aguas. Desde junio ha designado ya a cinco mediadores para tratar de acercar posturas entre los siete partidos (tres francófonos, cuatro flamencos), dispuestos a negociar un nuevo adelgazamiento del Estado y la composición del Ejecutivo federal. Uno tras otro han dimitido.

Pero ni el reforzado papel de Alberto II, que se ha atrevido incluso a pedir la redacción de un presupuesto del Estado para 2011, algo inédito y que sobrepasa sus funciones constitucionales, ha terminado por bastar para una sociedad acostumbrada a que el país funcione por inercia.


“¿Qué hace usted si ha pagado por algo que no funciona? Exigir que le devuelvan el dinero. Totalmente lógico, totalmente legítimo”, señala la Campaña 16, en referencia al conocido número de la Rue de la Loi que ocupa la sede del Gobierno. La campaña propone una simbólica acampada virtual a la que ya se han aderido 73.000 personas.

Otra iniciativa llama a los jóvenes belgas, independientemente de si hablan francés o neerlandés, a manifestarse en Bruselas el próximo 23 de enero vestidos de blanco. La “iniciativa pacífica” ha sido bautizada como “Sin Gobierno, pero un gran país” y presenta los colores de la bandera belga formando la palabra Shame (vergüenza). “Queremos sensibilizar al mundo político, decirle que hay una entente a los dos lados de la frontera lingüística” que reclama un Gobierno, según sus organizadores, que ya han recibido en Facebook el apoyo de 15.000 personas.

Por el momento, los siete partidos en torno a la mesa de negociación no se dan por aludidos. La descentralización propuesta por el último emisario real no es suficiente para los partidos flamencos. Ir más allá, sería inaceptable para los francófonos, del sur, que se benefician de la redistribución de los impuestos pagados en el norte. “Es mejor no tener acuerdo que un mal acuerdo”, sentenció la semana pasada Bart de Wever, líder de los separatistas flamencos, cuya formación logró 27 diputados dentro de una cámara de 150, convirtiéndose en el primer partido del país.

Fuente: Público

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Un comentario sobre “BÉLGICA SIGUE SIN GOBIERNO (Qué envidia me dan mis amigos)

  1. Ventajas de no tener gobierno (Ignacio Escolar, 30, Sept. 2011)

    El milagro belga: mientras el PIB de la zona euro crecerá este año un rácano 1,6% de media y para España se espera menos del 1%, la economía de Bélgica aumentará un 2,4%. ¿Su secreto? Que están sin gobierno desde hace casi un año y medio. Gracias a esta afortunada circunstancia, los belgas se han librado de las tóxicas consecuencias de esos tijeretazos del gasto público que receta Alemania: una poda tan salvaje que está matando la recuperación de la UE. La administración belga, que lleva más de 500 días con un gabinete en funciones, no puede moverse de las líneas económicas trazadas en el presupuesto que se diseñó en 2009. El resultado no ha sido esa plaga bíblica que profetizan aquellos que presentan como indiscutibles los recortes de gasto. Al contrario: Bélgica no sólo crece, sino que su déficit público se ha reducido, gracias a la recuperación de su economía.

    La anarquía belga tiene más ventajas: que el Banco Central Europeo (BCE) no tiene a quién enviar una de esas cartas que han recibido Zapatero o Berlusconi. Ayer Il Corriere de la Sera desveló el contenido de la misiva italiana. La carta confirma lo que ya sospechábamos: que la reforma constitucional exprés no fue una idea genial de Zapatero y Rajoy, sino un disco dedicado que pidió Jean Claude Trichet, el presidente del BCE, a cambio de comprar deuda española. La reforma de la Constitución no se hizo para “dar confianza a los mercados”, como nos habían contado. La reforma fue la condición que puso Trichet, por orden de Alemania, para salvarnos de unos mercados a los que les importa muy poco lo que diga nuestra carta magna.

    Miro a Bélgica con algo de envidia. Ironías de esta crisis: cuando no tienes Gobierno, es más difícil que te roben la soberanía.

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