Obama, ¿de Nóbel de la Paz a asesino?

¿Se puede asesinar a un asesino, sin juicio?

Al convertirse Obama en el asesino de Ben Laden, tras dar su orden, ¿se le puede asesinar ya a él?

De no ser así… ¿cuantos asesinatos ha de tener alguien en su haber para poder asesinarlo impunemente?

¿Tenemos que «tragarnos» que hacer desaparecer el cadáver es algo desinteresado?

¿Cómo estaría para no mostrarlo?, ¿Se está dando tiempo a Photoshop antes de colarnos alguna foto que pueda ser aceptada?

¿Validamos también la obtención de información bajo tortura, tal como ha hecho el cínico director de la CIA?

¿Alguien de los que hoy manifiestan su alborozo me puede dar alguna respuesta a estas tonterías que se me ocurren?

Y… en fin, además de los despropósitos referidos…

AL MENOS, CINCO PERSONAS HAN SIDO ASESINADAS SIN MEDIAR ENFRENTAMIENTO ALGUNO,

NO SE HA HECHO JUSTICIA, SINO VENGANZA

y

SE HA VIOLADO LA SOBERANÍA DE UN ESTADO (Por mucha complicidad que haya, como parece, en el hospedaje a ese antiguo amigo-colaborador de EE. UU y bien entrenado por la CIA para combatir a los soviéticos, que fue Ben Laden)

Aquí el decepcionante presidente Obama comunicando la fechoría:
 
 
Y aquí…  el poder real, el control militar (y… Obama, de becario aventajado):

¿Qué estarían haciendo sus militares para que una curtida en barbaries Hilary Clynton se escandalice tal como refleja su rostro?

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Actualización posterior:

La foto trucada que se presentó como de Ben Laden:

Algunos medios y cadenas de TV publicaron una fotografía que parecía real, pero pronto se descubrió que era un montaje.

Osama Bin Laden

Dado que los responsables de su asesinato no presentaron pruebas del mismo, algunos medios empezaron a difundir la supuesta imagen de Ben Laden muerto.

Después se descubrió que se había utilizado tratamiento digital para componer la imagen. Para la manipulación se uso la parte de la barba y los labios de una foto tomada a Bin Laden en 1998 y una segunda imagen del cadáver de un hombre con la parte superior del rostro ensangrentado.

ACTUALIZACIÓN DEL 6 DE MARZO DE 2012

El famoso sepelio de Osama Bin Laden en alta mar, donde el cadáver del líder de Al Qaeda fue arrojado dentro de una bolsa con pesos tras ser preparado “de acuerdo con los preceptos islámicos”, según afirmó el portavoz de la Casa Blanca, jamás se produjo.

En cambio, su cuerpo, asesinado en Abbottabad (Pakistán) por un comando especial de los SEAL de los Marines, fue trasladado hasta Estados Unidos en un avión de la CIA mientras el mundo entero creía que estaba en el fondo del mar de Arabia.

DERECHOS HUMANOS, ¿DE QUIEN?

Vicenç Navarro* en el diario PÚBLICO

Es extraordinaria la selectividad que existe en los medios de información de mayor difusión de España en la cobertura de las violaciones de los derechos humanos hoy en el mundo.

Cuando tales violaciones ocurren en Cuba, la noticia ocupa grandes espacios mediáticos. La liberación de presos políticos en aquel país, por ejemplo, ha ocupado una gran atención de tales medios, así como de los establishments políticos tanto de España como de la Unión Europea. El Parlamento Europeo, por ejemplo, dominado por los partidos pertenecientes a las sensibilidades conservadoras y liberales, ha pasado varias resoluciones sobre lo que llaman “la flagrante violación de los derechos humanos en Cuba”.

Me parece bien que se denuncie la violación de derechos humanos en Cuba, pero me parece enormemente incoherente (para expresarlo de una manera amable) que se permanezca en silencio frente a las violaciones mucho más extensas y más dramáticas que las ocurridas en Cuba y llevadas a cabo en países gobernados por las derechas, tales como Colombia.

En realidad, este silencio muestra la falta de credibilidad de tales medios en su supuesta defensa de los derechos humanos. Lo que están haciendo es utilizarlos para promover sus puntos de vista políticos e ideológicos. No son las violaciones de los derechos humanos (que utilizan para sus fines ideológicos), sino su objetivo de promocionar su ideario político lo que motiva su atención a tal violación.

Hoy, uno de los países que está cometiendo mayores violaciones de derechos humanos en América Latina y en el mundo es Colombia, sin que los medios de información españoles de mayor difusión hayan informado sobre ello.

Colombia ha sobrepasado este año a Sudán como el país que tiene un porcentaje mayor de personas desplazadas de sus hogares por causas políticas. De una población total de 44 millones de habitantes, 5,2 millones (casi el 12% de la población) han sido desplazadas por causas políticas, siendo los grupos más afectados por estos desplazamientos forzosos las poblaciones indígenas, tal como documenta el asesor jurídico de los Sindicatos del Acero de EEUU, Dan Kovalick, en su artículo “Colombia Slips Into the Abyss” (Counterpunch, 10-03-11).
Es probable que esta situación se acentúe con el Tratado de Libre Comercio con EEUU, pues facilitará las inversiones estadounidenses en la producción de aceite de palma, que es una de las causas del desplazamiento de la población indígena, conseguido por medios violentos y liderado por los infames paramilitares, que utilizan la lucha contra la guerrilla como excusa para expulsar a miles y miles de campesinos de sus tierras.

El Tratado de Libre Comercio entre Colombia y EEUU (presionado por las grandes corporaciones estadounidenses) tendrá un impacto muy negativo en el pequeño campesino colombiano, tal como ha ocurrido con semejantes tratados bilaterales de EEUU con México y con Haití.

Como ha reconocido recientemente nada menos que el que fue presidente de EEUU Bill Clinton, el mayor promotor del tratado de libre comercio entre Haití y EEUU cuando fue presidente, tal tratado ha dañado a Haití. Cito directamente sus declaraciones:

“El tratado bilateral con Haití favoreció a los grandes agricultores de mi Estado, Arkansas, pero ha dañado enormemente a los pequeños campesinos de Haití. Fue un gran error… Y tendré que vivir el resto de mi vida con el sentimiento de haber sido responsable del deterioro de la capacidad de producir alimento por parte del propio pueblo de Haití” (mencionado en el artículo de Kovalick).

Otra enorme violación de los derechos humanos es la situación laboral en Colombia. Según la Escuela Nacional Sindical (ENS) de Colombia, 51 sindicalistas fueron asesinados en 2010, y en lo que va de año ya se ha asesinado a cuatro sindicalistas (incluyendo tres maestros). Como escribe el mismo Dan Kovalick (esta vez en el diario Huffington Post, 09-03-11), este número de sindicalistas, 51, es idéntico al número de sindicalistas asesinados en 2008, cuando el candidato Obama expresó su desacuerdo con el tratado bilateral de comercio entre Colombia y EEUU. El candidato Obama se opuso a la ratificación del tratado, refiriéndose a los asesinatos políticos de los sindicalistas como la causa de su oposición. Un indicador más del abandono de muchas de sus promesas ha sido el hecho de que el presidente Obama, con el mismo número de sindicalistas muertos hoy que entonces, apoye ahora tal ratificación. La situación de abuso que está ocurriendo en Colombia ha dado pie a que la Confederación Internacional de Sindicatos se oponga también a que se establezca un tratado bilateral entre la Unión Europea y Colombia semejante al que probablemente se aprobará en EEUU este año. Es probable que ambos parlamentos, el Congreso de EEUU y el Parlamento Europeo, que se llenan la boca hablando de derechos humanos, aprueben tal tratado.

¿Se imaginan ustedes qué ocurriría si fueran asesinados 51 sindicalistas en Cuba? Ocurre en Colombia y ni siquiera es noticia. ¿Dónde están los “grandes defensores de los derechos humanos” como Mario Vargas Llosa, José María Aznar, Bernard-Henri Lévy, Moisés Naím y otros? y ¿dónde se pueden leer los editoriales de los grandes medios de difusión protestando por tales hechos? Por cierto, cuando estoy terminando de escribir este artículo, leo en la agencia EFE que el abogado Ricardo Alberto Sierra, que representaba a los familiares de las víctimas de los paramilitares de la región del Pacífico (20.000 asesinados), acaba de ser asesinado ante su familia. ¿Hasta cuándo la comunidad internacional, supuestamente defensora de los derechos humanos, continuará con su silencio ensordecedor?

* Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University

OBAMA SE DESACTIVA

Otra impotencia más del presidente más poderoso

El presidente Obama, que llegó al poder impulsado e impulsando unas políticas supuestamente obama yes we canrupturistas con la repugnante etapa de su antecesor Bush, lejos de ir cumpliendo sus promesas electorales, sigue acumulando desilusiones en los sectores que le apoyaron al ver como, no solo su hombre «no va a salvar al mundo» de ninguna manera, sino que él mismo se está encargando de desmontar las esperanzas y espectativas que había creado.

La última, de hoy mismo, es que lejos de cerrar en el plazo de un año el execrable campo de concentración de Guantánamo como prometió hacerlo, hoy mismo ha decretado mediante una orden ejecutiva, el restablecimiento de los juicios militares para poder juzgar en una jurisdicción especial, al margen de las garantías de los tribunales civiles estadounidenses, a los presos de Guantánamo.

Según «PolitiFact.com» -un proyecto de periodismo online reconocido con un Pulitzer- Barack Obama ha cumplido tan solo el 26 por ciento de su menú electoral.

El incalificable veto de Obama

EEUU veta una resolución de la ONU contra la colonización israelí en Palestina

http://www.librered.net/

obamaEstados Unidos vetó el viernes en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) un proyecto de resolución promovido por países árabes contra la política de colonización israelí en los territorios palestinos ocupados.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) presentó este viernes ante el Consejo de Seguridad de la Organización la ONU una resolución, con el apoyo de 130 países, para condenar la política de asentamientos de Israel.

Más temprano, fuentes de las oficinas gubernamentales de la ANP en Ramala, informaron que Abbás había sido “sometido a enormes presiones por parte de EE.UU. a fin de forzar al liderazgo palestino” para retirar la resolución; presión efectuada a través de intercambios telefónicos entre Barack Obama y el presidente de la ANP, Mahmud Abbas

Por su parte, el miembro del Comité Central de Al-Fatah y dirigente palestino Nabil Shaath, aseguró este viernes que si “EE.UU. es tan débil que no es capaz de votar a favor o en contra, ¿cómo podrá pedir a Israel que acabe con la ocupación y ayudarnos a establecer un estado palestino?”.

Shaath fue más lejos al reseñar que “la impotencia estadounidense frente a Israel es inaceptable”, y agregó que la dirección palestina debe tener en cuenta únicamente y en primer lugar el interés nacional palestino.

Israel construye desde diciembre de 2010 al menos 620 viviendas en una colonia palestina ocupada al noroeste de Jerusalén, hecho que congeló las negociaciones de paz entre las dos naciones.

Israel ocupó luego de la guerra de los 7 días, en 1967, una porción significativa de los territorios palestinos, incluyendo el noroeste de Jerusalén.

Estados Unidos, junto con Gran Bretaña, Francia, Rusia y China, es miembro permanente del Consejo de Seguridad y cuenta con el privilegio del veto. Los otros integrantes de esa instancia son Brasil, Colombia, Líbano, Nigeria, Gabón, Portugal, Bosnia y Herzegovina, India, Suráfrica y Alemania.

Con este veto a la resolución palestina, el Gobierno del presidente Barack Obama utiliza por primera vez el derecho a esta prerrogativa en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Obama trata de boicotear la investigación internacional que pide la ONU

Europa Press

El Gobierno de Estados Unidos ha propuesto a Israel una solución intermedia para evitar la investigación internacional sobre el ataque a la flotilla humanitaria. Concretamente, Washington ha propuesto la formación de una comisión nacional independiente de investigación en la que estaría presente un observador norteamericano, según informó el diario israelí ‘Haaretz’.

Un alto responsable estadounidense propuso esta idea ante dos representantes del Gobierno israelí a fin de eludir la investigación «imparcial» propuesta tanto por el Consejo de Seguridad de la ONU como por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. La presencia de un observador de Estados Unidos, a juicio de Washington, daría más credibilidad internacional a las conclusiones de la comisión.

Nota del bloguero: Esta vergonzante propuesta ha sido también rechazada por Netanyahu.

Obama trata con el desprecio que se merece a Netanyahu

LAURA L. CARO (CORRESPONSAL en JERUSALÉN) en EL CORREO

(Titular, editor de este blog)

Benyamin Netanyahu entró a las 17.34 horas del martes en la Casa Blanca henchido de autoconfianza ante la oportunidad de arreglar las cosas con Estados Unidos y salió tres horas y media después desencajado, directo a la Embajada israelí para tratar de digerir con los suyos la que puede ser la encrucijada más difícil desde su vuelta al poder.
Sobre lo que ocurrió en el Despacho Oval, Washington guarda hermetismo. Pero no así Israel, donde fuentes cercanas al primer ministro judío filtraron los detalles de un encuentro que la prensa de Tel Aviv no ha dudado en tildar de «emboscada» y en el que Barack Obama «humilló» a su invitado por su desafiante expansión colonial. Además, según ha trascendido, el presidente norteamericano enumeró trece exigencias y reclamó a su interlocutor contestarlas ya con decisiones «prácticas», y por escrito, para conseguir un acuerdo final con los palestinos en dos años. A pesar de que le cueste a Netanyahu el colapso de su alianza de Gobierno con los ultraderechistas.
«La cultura de las mentiras ha terminado», sentenciaba el analista Ben Caspit en su columna del ‘Maariv’. «Todo el mundo entendió que, esta vez, Obama tiene a Netanyahu contra la pared», resumía Shimon Shiffer en el ‘Yedioth Ahronoth’, donde apuntaba que Estados Unidos ha presionado con lo más sensible para el «interés vital» de Israel: dejar solo al líder del Likud ante la amenaza de Irán.
El diario de mayor tirada del país hebreo era el que ayer recreaba fotograma a fotograma la presunta secuencia puertas adentro de la Casa Blanca. Sin cámaras, sin testigos, el mandatario judío recibió -según el rotativo- «el trato reservado al presidente de Guinea Ecuatorial». Obama llegó a interrumpir la reunión para ir «a cenar con Michelle y las niñas», dejando plantado a Netanyahu con un «voy a estar por aquí, si hay novedades házmelo saber».
El desaire se produjo después de noventa minutos infructuosos. Las «ideas generales» y «teóricas» ofrecidas por el dirigente judío en respuesta a la pregunta de qué estaba dispuesto a hacer para rescatar las abortadas «negociaciones de proximidad» con los palestinos, agotaron la paciencia del norteamericano. Pero no sólo eso. Obama interrogó a su interlocutor acerca de la aprobación horas antes del permiso para edificar veinte nuevos apartamentos en Jerusalén Este y Netanyahu dijo otra vez no saber nada. Trató de excusar la coincidencia remitiéndose a la imposibilidad de conocer por adelantado en qué momento culminan los complejos trámites de autorización urbanística. El mandatario afroamericano se echó la mano al bolsillo y le mostró un detallado «organigrama describiendo el proceso de aprobación de las construcciones en Jerusalén».
«Fue horrible»
«Fue horrible», concluía un congresista norteamericano citado por el ‘Yedioth Ahronoth’. Y más cuando en Washington todavía no se habían apagado los ecos de los dos mensajes lanzados por Netanyahu a su llegada: uno, que «construir en Jerusalén es igual que hacerlo en Tel Aviv». El segundo, su advertencia de que si los palestinos insisten en pedir la congelación de las colonias las conversaciones de paz podrían retrasarse un año.
El jefe del Gobierno hebreo aprovechó el receso para verse con sus asesores y con su ministro de Defensa, Ehud Barak, en la sala Roosevelt. Después se encontraría de nuevo con Obama durante veinticinco minutos. A su término, en una decisión desacostumbrada cuando se trata de reuniones entre líderes, la Casa Blanca no emitió comunicado alguno. Por contra, y al revés de lo que ha sido la tradicional cortesía entre aliados, el ‘Haaretz’ señalaba ayer que el presidente norteamericano despidió al israelí advirtiéndole que no se marchara del país sin dar respuesta a sus demandas.
Entre las peticiones de Obama están que la actual moratoria parcial y limitada a la construcción en los asentamientos se prorrogue y se amplíe a Jerusalén Este, que se liberen presos palestinos y se cumpla el plazo de dos años para alcanzar un acuerdo final de paz. Como novedad, se ha añadido que Israel retire su presencia militar de Cisjordania, que deberá quedar bajo responsabilidad exclusiva de la Autoridad Nacional Palestina en los términos anteriores a septiembre de 2000.
Comentarios de Ehud Barak en Washington advirtieron de que la coalición que gobierna con Netanyahu nunca aceptará. Sin ir más lejos, el ministro responsable de las autorizaciones urbanísticas y jefe del Shas, Eli Yishai, daba ayer «gracias al Creador» en una entrevista por haberle concedido «el privilegio» de haber construido «miles de viviendas en Jerusalén». El partido opositor de Tzipi Livni ha empezado a ofrecerse para sustituir a los ultraderechistas en el Gabinete si hay oportunidades de paz por delante, pero no para que Netanyahu «sobreviva».

LAS EMPRESAS TOMAN LA DEMOCRACIA DE EEUU

Noam Chomsky *

El 21 de enero de 2010 quedará registrado como un día oscuro en la historia de la democracia de Estados Unidos y su declive. Ese día, la Corte Suprema dictaminó que el Gobierno no puede prohibir que las compañías hagan aportaciones económicas en las elecciones.
La decisión afecta profundamente a la política gubernamental, tanto en el plano interno como en el internacional, y anuncia incluso mayores conquistas de las corporaciones sobre el sistema político de EEUU. Para los editores de The New York Times, el fallo «golpea el corazón mismo de la democracia» al haber «facilitado el camino para que las corporaciones empleen sus vastos tesoros para inundar [con dinero] las elecciones e intimidar a los funcionarios elegidos para que obedezcan sus dictados».
La Corte estuvo dividida, cinco contra cuatro. A los cuatro jueces reaccionarios (engañosamente llamados conservadores), se les sumó el magistrado Anthony M. Kennedy. El magistrado presidente, John G. Roberts Jr., tomó un caso que se podía haber resuelto fácilmente sobre bases más limitadas y maniobró en la Corte con el fin de hacer aprobar un dictamen de gran alcance que revierte un siglo de restricciones a las contribuciones de las empresas en las campañas federales.
Ahora, los gerentes de las compañías podrán, de hecho, comprar directamente comicios, eludiendo vías indirectas más complejas. Es bien sabido que las contribuciones empresariales, en ocasiones envueltas en paquetes complejos, pueden inclinar la balanza en las elecciones y, así, dirigir la política. La Corte acaba de entregar mucho más poder a ese pequeño sector de la población que domina la economía.
La Teoría de inversiones de política, del economista político Thomas Ferguson, ha constituido durante mucho tiempo un exitoso pronóstico de la política gubernamental. La teoría interpreta las elecciones como ocasiones en las que segmentos del poder del sector privado se unen para invertir en el control del Estado. La decisión del 21 de enero refuerza los medios para socavar la democracia funcional.
El trasfondo es revelador. En su disensión, el juez John Paul Stevens admitió que «desde hace tiempo se ha sostenido que las corporaciones están amparadas por la Primera Enmienda [la garantía constitucional de la libertad de expresión, que incluye el derecho a apoyar a candidatos políticos]».
A principios del siglo XX, teóricos legales y tribunales implementaron un fallo de la Corte de 1886 mediante el cual las corporaciones -esas «entidades colectivistas legales»- debían tener los mismos derechos que las personas de carne y hueso. Este ataque al liberalismo clásico fue condenado con rotundidad por la especie en extinción de los conservadores. Christopher G. Tiedeman describió el principio como «una amenaza a la libertad del individuo y a la estabilidad de los estados americanos como gobiernos populares».
En su trabajo de historia sobre la ley, Morton Horwitz escribe que el concepto de personalidad corporativa evolucionó a la par que el desplazamiento del poder de los accionistas hacia los gerentes y, finalmente, condujo a la doctrina de que «los poderes de la mesa directiva son idénticos a los poderes de la corporación». En años posteriores, los derechos corporativos se expandieron mucho más allá que los de las personas, particularmente mediante los mal llamados «acuerdos de libre comercio». Bajo esos acuerdos, por ejemplo, si General Motors establece una planta en México, puede exigir ser tratada igual que una empresa mexicana (trato nacional), a diferencia de un mexicano de carne y hueso que pretendiera en Nueva York un trato nacional o, incluso, los mínimos derechos humanos.

Rivales del Gobierno
Hace un siglo, Woodrow Wilson, en aquel entonces un académico, describió un Estados Unidos en el que «grupos comparativamente pequeños de hombres», gerentes corporativos, «ejercen un poder y control sobre la riqueza y las operaciones de negocios del país», convirtiéndose en «rivales del propio Gobierno». En realidad, esos grupos pequeños se han convertido cada vez más en los amos del Gobierno. La Corte Suprema les da ahora un alcance aún mayor.
El fallo de 21 de enero llegó tres días después de otra victoria para la riqueza y el poder: la elección del candidato republicano Scott Brown para reemplazar al finado senador Edward M. Kennedy, el león liberal de Massachusetts.
La elección de Brown fue presentada como una «rebelión populista» contra los elitistas liberales que manejan el Gobierno. Los datos de la votación revelan una historia diferente. Una asistencia alta de votantes de los suburbios ricos y baja en las áreas urbanas demócratas contribuyeron a la victoria de Brown. «Un 55% de los votantes republicanos dijo estar muy interesado en la elección, en comparación con un 38% de los demócratas», según la encuesta de The Wall Street Journal/NBC. De manera que los resultados fueron, en realidad, una revuelta contra las políticas del presidente Obama: para los ricos, no estaba haciendo lo suficiente para enriquecerlos aún más, en tanto que para los sectores pobres estaba haciendo demasiado en favor de los poderosos.
La ira popular es perfectamente comprensible, dado que los bancos están prosperando gracias a los rescates, mientras que el desempleo se ha elevado al 10%. En el sector de la manufactura, uno de cada seis está sin trabajo: un desempleo en el nivel de la Gran Depresión. Con la financialización creciente de la economía y el desplome en la industria productiva, las perspectivas de recuperar los tipos de empleo que se perdieron son sombrías.

La salud pública
Brown se presentó como el voto 41 contra el programa de salud pública; esto es, el voto que podría socavar el dominio demócrata en el Senado de EEUU.
El programa de atención médica de Obama fue, en efecto, un factor en la elección de Massachusetts. Los titulares están en lo correcto cuando informan de que el público se está volviendo contra el programa. Las cifras de la encuesta explican por qué: porque la iniciativa no llega lo suficientemente lejos. El sondeo de The Wall Street Journal/NBC reveló que la mayoría de los votantes desaprueba el manejo del sistema de salud tanto por los republicanos como por Obama.
Estas cifras están en la línea de otras encuestas nacionales recientes. La opción pública de la salud es apoyada por el 56% de los encuestados y el acceso a Medicare a los 55 años de edad, por el 64%; pero ambas iniciativas fueron abandonadas. Un 85% opina que el Gobierno debería tener el derecho de negociar los precios de los medicamentos, como en otros países; sin embargo, Obama garantizó a las grandes industrias farmacéuticas que no elegirá esa opción.
Amplias mayorías de ciudadanos están a favor del recorte de costes, lo que tiene sentido: el coste per cápita en EEUU por atención médica es aproximadamente el doble que en otros países industrializados y los resultados en términos de salud están en el extremo inferior.
Pero el recorte no puede ser emprendido seriamente cuando se trata con gran generosidad a las compañías farmacéuticas y el sistema de salud está en manos de aseguradores privados prácticamente sin regulación -un sistema costoso, peculiar de EEUU-.
El fallo del 21 de enero eleva nuevas e importantes barreras para superar la grave crisis del cuidado de la salud o para afrontar asuntos tan críticos como las inminentes crisis ambiental y energética. La brecha entre la opinión pública y la política pública es cada vez mayor. Y el daño a la democracia estadounidense es tan grande que difícilmente se puede exagerar.
*Noam Chomsky, distribuído por The New York Times Syndicate.