El fin de otro timo, la «ecobola»

El Instituto Nacional de Consumo requiere a 14 fabricantes que acaben con la publicidad engañosa de estos productos

Centro de Investigación y Control de la Calidad del INC, donde se ha elaborado el estudio.

El Instituto Nacional del Consumo (INC) ha requerido a los fabricantes de bolas de lavado, los utensilios que prometen limpiar la ropa sin necesidad de detergente (también conocidos como ecobolas), que cesen su publicidad engañosa, según adelantó ayer a este diario el Ministerio de Sanidad y Política Social.

El requerimiento se ha puesto en marcha tras la realización en los laboratorios del Centro de Investigación y Control de la Calidad del INC de un estudio sobre 14 marcas de ecobolas, realizado para averiguar lo más obvio: si es cierto que son eficaces para lavar la ropa.

Los resultados del trabajo no ofrecen lugar a dudas: las bolas de lavado limpian, sí, pero igual o incluso menos que el agua. Las diferencias entre hacer la colada en la lavadora con o sin ecobola son, por lo tanto, inexistentes, lo que, según el INC, «contradice las alegaciones publicitarias de que este tipo de productos no necesitan o sustituyen a los detergentes». Otra propiedad difundida con frecuencia por los fabricantes de estos productos queda desmontada gracias al estudio: las bolas de lavado no eliminan ni los gérmenes ni las bacterias.

Para comprobarlo, los técnicos de laboratorio metieron en lavadoras unas bandas de algodón con cinco franjas, manchadas cada una de ellas con causas habituales de suciedad: un combinado que los autores definen como «suciedad normalizada», sangre, cacao, una mezcla de sangre, leche y carbón y, por último, vino.

Los tejidos se lavaron por separado con agua, con un detergente normalizado y con las ecobolas. En todos los casos, el detergente superó al agua y las bolas de lavado pero, en algunos, como la retirada de manchas de cacao, la eficacia del agua fue superior a la de cualquiera de las ecobolas analizadas.

La directora general de Consumo, Etelvina Andreu, explica que la idea de llevar a cabo la investigación, que comenzó hace unos dos meses, surgió tras la proliferación de anuncios en medios de comunicación e internet, que definían las bolas de lavado como una forma «de ahorrar muchísimo». Andreu comenta que, ya desde el primer momento, «todo llevaba a pensar que no era lógico» lo que se publicitaba, por lo que el organismo que dirige procedió a adquirir el máximo número de marcas que pudo [se localizaron 14] para analizar su eficacia. A la iniciativa también contribuyó «la inquietud de las asociaciones de consumidores».

Estudio de la OCU

Precisamente, la Organización de Consumidores y Usuarios realizó en 2009 un estudio similar al difundido hoy por el INC, aunque, en su caso, sólo analizaron la marca IRISANA IR20 que, según sus datos, era en el momento la más vendida en España y también se ha estudiado en el trabajo de Sanidad. Como en este último estudio, la OCU también concluyó que utilizar la ecobola era «igual que lavar con agua» y fue más allá. «Si la ecobola se abriera durante el lavado, liberando las cerámicas de su interior, podría causar una avería en la lavadora».

El requerimiento que ha hecho el INC a las empresas fabricantes, que se remonta a hace alrededor de dos semanas, permite a estas aportar pruebas sobre su eficacia. Según explica Andreu, si no lo hacen (lo que no ha sucedido hasta el momento) y no retiran la publicidad, Consumo hará un segundo requerimiento, en este caso ya sin opción a réplica. Lo que en ningún caso puede el INC, por la normativa europea, es ordenar la retirada del producto. «Esto sólo podría hacerse si afectara a la seguridad de los consumidores, que no es el caso», apunta Andreu.

Tampoco es función del INC el establecimiento de sanciones, algo que sí pueden hacer las comunidades autónomas, a las que ya se ha facilitado el estudio, por lo que podrían abrir expedientes informativos y sancionadores a los fabricantes que no cesen en su publicidad engañosa. «Nuestro objetivo principal es comunicar al consumidor que las bolas no limpian», concluye Andreu.

Fuente:  Público

TÚNEZ, EGIPTO, MARRUECOS…

Esas « dictaduras amigas »

Ignacio Ramonet  en  ATTAC

¿Una dictadura en Túnez? En Egipto ¿una dictadura? Viendo a los medios relamerse con la palabra « dictadura » aplicada al Túnez de Ben Ali y al Egipto de Moubarak, los franceses han debido preguntarse si han entendido bien o han leído bien. ¿No habían insistido durante decenios esos mismos medios y esos mismos periodistas sobre que esos dos “países amigos” eran “Estados moderados”? La horrible palabra “dictadura” ¿no estaba exclusivamente reservada en el mundo árabe musulmán (después de la destrucción de la “espantosa tiranía” de Saddam Hussein en Irak) solo al régimen Iraní’ ¿Cómo? ¿Había entonces otras dictaduras en la región? Y ¿nos lo habrían ocultado los medios de nuestra ejemplar democracia?

He aquí, en todo caso, un primer abrir de ojos que le debemos al rebelde pueblo tunecino. Su prodigiosa victoria ha liberado a los europeos de la “retórica hipócrita y de ocultamiento” en vigor en nuestras cancillerías y en nuestros medios. Obligados a quitarse la careta, simulan descubrir lo que sabíamos desde hace rato(1) que las “dictaduras amigas” no son más que eso: regímenes de opresión. Sobre el tema, los medios no han hecho otra cosa que seguir la “línea oficial”: cerrar los ojos o mirar hacia otro lado confirmando la idea de que la prensa no es libre salvo en relación a los débiles y hacia la gente aislada. Nicolás Sarkozy ¿no ha tenido acaso el aplomo de asegurar que en Túnez “había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de ahogo que nos es preciso reconocer, no habíamos apreciado en su justa medida”, con relación al sistema mafioso del clan Ben Ali-Trabelsi?

“No habíamos apreciado en su justa medida…”En 23 años… A pesar de contar allí con servicios diplomáticos más prolíficos que los de cualquier otro país… A pesar de la colaboración en todos los sectores de la seguridad (policía, gendarmería, inteligencia…) A pesar de las estadas regulares de altos responsables políticos y mediáticos que establecían allí desacomplejadamente sus lugares de veraneo(2) Pese a la existencia en Francia de dirigentes exiliados de la oposición tunecina, mantenidos, como apestados, al margen por las autoridades francesas y de acceso prohibido durante decenios a los grandes medios…Democracia ruinosa.

En verdad esos regímenes autoritarios han sido (y continúan siendo) complacientemente protegidos por las democracias europeas despreciando sus propios valores y pretextando constituir baluartes contra el islamismo radical(3) El mismo cínico argumento usado por Occidente durante la guerra fría, para sostener dictaduras militares en Europa (España, Portugal, Grecia, Turquía) y en América latina pretendiendo impedir la llegada del comunismo al poder

¡Qué formidable lección dan las sociedades árabes revolucionarias a los que en Europa los describían con términos maniqueos: es decir como masas dóciles sometidas a sátrapas orientales corruptos o como muchedumbres histéricas poseídas por el fanatismo religioso! Y he aquí que de repente surgen, en las pantallas de nuestros ordenadores o de nuestros televisores (cf.: el admirable trabajo de Al-Jazeera) preocupadas por el progreso social, nada obsesionadas por la cuestión religiosa, sedientas de libertad, soprepasadas por la corrupción, detestando las desigualdades y reclamando democracia para todos, sin excluidos.

Lejos de las caricaturas binarias, estos pueblos no constituyen en modo alguno una especie de “excepción árabe” sino que se asemejan, en sus aspiraciones políticas, al resto de las esclarecidas sociedades urbanas modernas. Un tercio de los tunecinos y casi un cuarto de los egipcios navegan regularmente por internet. Como afirma Moulay Hicham El Alaoui: “Los nuevos movimientos no se hallan ya marcados por los viejos antagonismos como ser antiimperialismo, anticolonialismo, o antisecularisno. Las manifestaciones de Túnez y de El Cairo han estado desprovistas de todo simbolismo religioso. Constituyen una ruptura generacional que refuta la tesis del excepcionalismo árabe. Además son las nuevas metodologías de la comunicación de internet las que animan a estos movimientos. Ellos proponen una nueva versión de la sociedad civil en la que el rechazo del autoritarismo va junto al rechazo de la corrupción (4)

Especialmente gracias a las redes sociales numéricas, las sociedades tanto de Túnez como de Egipto se movilizaron con gran rapidez y pudieron desestabilizar al poder en tiempos record. Aún antes de que los movimientos hayan tenido la oportunidad de “madurar” y de favorecer la emergencia de nuevos dirigentes de su seno. Es una de las raras ocasiones en las que sin líderes, sin organización dirigente y sin programa, la simple dinámica de la exasperación de las masas ha bastado para hacer triunfar la revolución.

Se trata de un momento frágil y las potencias están seguramente ya sin duda trabajando, especialmente en Egipto, para que “todo cambie sin que nada cambie” según el viejo adagio del Gatopardo. Esos pueblos que conquistaron su libertad deben recordar la advertencia de Balzac, “Se matará a la prensa como se mata aun pueblo, otorgándole la libertad”(5) En las “democracias vigiladas” es mucho más fácil domesticar legítimamente a un pueblo que en las antiguas dictaduras. Pero esto no justifica mantenerlas. Ni debe empañar el ardor de derrocar una tiranía.

El hundimiento de la dictadura tunecina ha sido tan veloz que los otros pueblos magrebíes y árabes han llegado a la conclusión de que esas autocracias – las más viejas del mundo – estaban en realidad profundamente corroídas y no eran por lo tanto sino “tigres de papel”. Esta demostración se ha verificado también en Egipto.

De allí este impresionante levantamiento de los pueblos árabes que lleva a pensar inevitablemente en el gran florecimiento de las revoluciones europeas de 1848, en Jordania, en Yemen, en Argelia, en Siria, en Arabia Saudita, en Sudán y también en Marruecos

En este último país, una monarquía absoluta, en el que el resultado de las “elecciones” (siempre trucado) se halla siempre decidido por el soberano que designa según su voluntad los llamados ministros “de la soberanía”, unas cuantas decenas de familias próximas al trono continúan acaparando las mayores riquezas(6). Los cables difundidos por Wikileaks han revelado que la corrupción llegaba a niveles de indecencia descomunales, mayores que los del Túnez de Ben Ali y que las redes mafiosas tenían todas como único origen el Palacio, Un país en el que la práctica de la tortura está generalizada y el, amordazamiento a la prensa permanente.

Sin embargo, como en el Túnez de Ben Ali, esta “dictadura amiga” se beneficia con la gran indulgencia de los medios y de la mayor parte de nuestros responsables políticos(7) quienes minimizan los signos que muestran el comienzo de un “contagio” de la rebelión. Cuatro personas se han inmolado ya prendiéndose fuego. Se han producido manifestaciones de solidaridad con los rebeldes de Túnez y de Egipto en Tánger, en Fez y en Rabat(8) Acosadas por el miedo las autoridades han decidido subvencionar preventivamente los artículos de primera necesidad para evitar las “rebeliones del pan”. Importantes contingentes de tropas del Sahara Occidental habrían sido desplazadas aceleradamente hacia Rabat y Casablanca. El rey Mohamed VI y algunos colaboradores se habrían trasladado a Francia el 29 de enero para consultar a expertos en mantener el orden del Ministerio francés del Interior(9)

Aún cuando las autoridades desmienten estas dos últimas informaciones, está claro que la sociedad marroquí está siguiendo los acontecimientos de Túnez y Egipto con excitación. Preparados para unirse al impulso de fervor revolucionario y quebrar de una vez por todas las trabas feudales. Y a pedirles cuentas a todos aquellos que en Europa fueron durante decenios cómplices de las “dictaduras amigas”

Notas

(1) Leer, por ejemplo de Jacqueline Boucher «La société tunisienne privée de parole» y de Ignacio Ramonet «Main de fer en Tunisie», Le Monde diplomatique,de febrero de 1996 y de julio de 1996 respectivamente.

(2) Cuando Mohamed Bouazizi se inmoló incendiandose el 17 de diciembre de 2010, cuando la insurrección ganaba a todo el país y decenas de tunecinos rebeldes continuaban cayendo bajo las balas de la represión benalista, al alcalde de París Bertrand Delanoé y a la ministra de relaciones exteriores Michèle Alliot-Marie les parecía absolutamente normal ir a festejar alegremente la Nochebuena o la Nochevieja en Túnez.

(3) Al mismo tiempo, Washington y sus aliados europeos, sin aparentemente medir las contradicciones, apoyan al régimen teocrático y tiránico de Arabia Saudita, principal hogar oficial del islamismo más oscurantista y más expansionista.

(4) http://www.medelu.org/spip.php ?article710

(5) Honoré de Balzac, Monographie de la presse parisienne, Paris, 1843.

(6) Leer Ignacio Ramonet, «La poudrière Maroc», Mémoire des luttes, setiembre 2008. http://www.medelu.org/spip.php ?article111

(7) Desde Nicolas Sarkozy hasta Ségolène Royal,pasando por Dominique Strauss-Kahn que posee un “ryad” en Marraquech, los dirigentes políticos franceses no tienen el menor escrúpulo en pasar sus vacaciones de invierno entre estas “dictaduras amigas”

[8] El País, 30 de enero de 2011-

http://www.elpais.com/../Manifestaciones/Tanger/Rabat

[9] Leer El País, 30 de enero de 2011 http://www.elpais.com/..Mohamed/VI/va/vacaciones y Pierre Haski, «Le discret voyage du roi du Maroc dans son château de l´Oise», Rue89, 29 enero de 2011.http://www.rue89.com/..le-roi-du-maroc-en-voyage-discret…188096

Fuente : www.medelu.org – Traducción Susana Merino

¡Indignaos!

Ignacio Ramonet   en   Le Monde Diplomatique

Tiene 93 años. Se llama Stéphane Hessel. Y la historia de su vida es una fabulosa novela. Lo era ya, en cierto modo, antes mismo de que naciera. Algunos quizás recuerden aquella película de François Truffaut,  Jules et Jim . Pues bien, la mujer anticonformista interpretada por Jeanne Moreau, y uno de sus dos amantes (1),  Jules , judío alemán traductor de Proust, fueron sus padres. En la atmósfera artística del París de los años 1920 y 1930, Stéphane Hessel creció rodeado de los amigos de la casa, entre otros, el filósofo Walter Benjamin, el dadaísta Marcel Duchamp y el escultor Calder…

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, se alista en la Resistencia y se suma, en Londres, al equipo del general De Gaulle, quien le confía una peligrosa misión en territorio francés. Detenido por los nazis, es torturado y deportado al campo de exterminio de Buchenwald, de donde trata, una y otra vez, de evadirse. Lo acaban capturando y lo condenan a la horca. A punto de ser ejecutado, consigue usurpar la identidad de un muerto y logra por fin evadirse. Se une a la lucha por la liberación de Francia, inspirado en los principios del Consejo Nacional de la Resistencia que promete una democracia social, la nacionalización de los sectores energéticos, de las compañías de seguros y de la banca, y la creación de la Seguridad Social.

Después de la victoria, De Gaulle lo envía -tiene apenas 28 años- a Nueva York, a la ONU, cuyos fundamentos teóricos se están acicalando entonces. Allí, Hessel participa, en 1948, en la elaboración y redacción de uno de los documentos más trascendentales de los últimos seis decenios: la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Regresa luego a París para integrarse en el gabinete socialista de Pierre Mendès-France, que inicia la descolonización, pone fin a la guerra en Indochina, y prepara la independencia de Túnez y Marruecos.

Los años más recientes, este noble y persistente defensor de las causas justas, diplomático de profesión, los ha consagrado a protestar sin descanso contra el trato dispensado a los «sin papeles», a los gitanos, a todos los inmigrantes…

Y si hoy nos referimos a él, es porque acaba de publicar un librito, más bien un breve panfleto político de 30 páginas, devenido -en la Francia popular sublevada contra la regresión social-, un excepcional éxito editorial y un fenómeno social. Gracias al boca a boca y, sobre todo, a las nuevas redes sociales, el texto, ninguneado al principio por los medios de información dominantes, ha conseguido franquear las censuras y llenar de esperanza miles de corazones. En apenas unas semanas, de este repertorio de las injusticias más indignantes, ya se han vendido (cuesta 3 euros) más de 650.000 ejemplares… Algo jamás visto. Su título: una consigna,  ¡Indignaos! (2).

Dice Balzac que el panfleto «es el sarcasmo convertido en bala de cañón». Añade Stéphane Hessel que la indignación es la pólvora de toda explosión social. Dirigiéndose a sus lectores, les recomienda: «Deseo que halléis un motivo de indignación. Eso no tiene precio. Porque cuando algo nos indigna, nos convertimos en militantes, nos sentimos comprometidos y entonces nuestra fuerza es irresistible».

Los motivos de indignación no escasean: «En este mundo, dice Hessel, hay cosas insoportables». En primerísimo lugar: la naturaleza del sistema económico responsable de la actual crisis devastadora. «La dictadura internacional de los mercados internacionales» constituye además, según él, «una amenaza para la paz y la democracia». «Nunca, afirma, el poder del dinero fue tan inmenso, tan insolente y tan egoísta, y nunca los fieles servidores de Don Dinero se situaron tan alto en las máximas esferas del Estado».

En segundo lugar, Hessel denuncia la desigualdad creciente entre los que no tienen casi nada y los que lo poseen todo: «La brecha entre los más pobres y los más ricos jamás ha sido tan profunda; ni tan espoleados el afán de aplastar al prójimo y la avidez por el dinero». A guisa de enmienda sugiere dos propuestas sencillas: «Que el interés general se imponga sobre los intereses particulares; y que el reparto justo de la riqueza creada por los trabajadores tenga prioridad sobre los egoísmos del poder del dinero».

En temas de política internacional, Hessel afirma que su «principal indignación» es el conflicto israelo-palestino. Recomienda que se lea «el informe Richard Goldstone de septiembre de 2009 sobre Gaza (3), en el cual este juez sudafricano, judío, que incluso se declara sionista,  acusa al ejército israelí». Relata su visita reciente a Gaza, «prisión a cielo abierto para un millón y medio de palestinos». Una experiencia que lo sobrecoge y solivianta. Aunque no por ello reniega de la no-violencia.  Al contrario, reafirma que «el terrorismo es inaceptable», no sólo por razones éticas sino porque, al ser «una expresión de la desesperación», no resulta eficaz para su propia causa pues «no permite obtener los resultados que la esperanza puede eventualmente garantizar».

Hessel convoca el recuerdo de Nelson Mandela y de Martin Luther King. Ellos, dice, nos indican «el camino que debemos aprender a seguir». Porque, para avanzar, sólo existe una conducta: «apoyarnos en nuestros derechos, cuya violación -sea quien sea el autor de ésta-, debe provocar nuestra indignación. ¡No transijamos jamás con nuestros derechos!».

Finalmente, se declara partidario de una «insurrección pacífica». En particular contra los medios masivos de comunicación en manos del poder del dinero, y que «sólo proponen a los ciudadanos el consumo de masas, el desprecio hacia los humildes y hacia la cultura, la amnesia generalizada y una competición a ultranza de todos contra todos».

Stéphane Hessel ha sabido expresar con palabras, lo que tantos ciudadanos golpeados por la crisis y por las medidas de regresión social sienten en el fondo de sí mismos. Ese sentimiento de que les están arrebatando sus derechos, esos anhelos punzantes de desobedecer, esos deseos de gritar hasta perder el aliento, esas ganas en fin de protestar sin saber cómo…

Todos esperan ahora la segunda entrega. Cuyo título, lógicamente, sólo puede ser: ¡Sublevaos!

Notas:

(1) El otro era Pierre-Henri Roché, autor de la novela con el mismo título llevada a la pantalla por François Truffaut.

(2) Stéphane Hessel,  Indignez-vous! , Indigène éditions, Montpellier, 2010.

(3) NDLR: «Human Rights In Palestine And Other Occupied Arab Territories. Report of the United Nations Fact Finding Mission on the Gaza Conflict», Naciones Unidas, Nueva York, 15 de septiembre de 2009.

LOS PRIVILEGIOS QUE SE OTORGAN A SÍ MISMOS LA CASTA POLITICA

(En el Parlamento  español)

El salario mínimo de un trabajador es de 641,40 €/mes y el de un diputado de 2.813,87 €/mes

Realmente, un diputado del Congreso cobra 3.126,52 € al mes de salario base, a lo que hay que añadir 1.823,86 € si el parlamentario no fue elegido por Madrid y 870,56 € si es electo por Madrid. Es decir, que un diputado gallego en el Congreso cobra como mínimo 4.950 €, un sueldo que puede aumentar en función del trabajo que desempeña en la Cámara Baja.

Sus señorías tiene derecho a unos complementos en el caso de que pertenezcan a una mesa –hay 38–, que también varían en función del cargo que ocupa en ellas (presidente, vicepresidente, secretario, etc). También hay complementos en caso de ser portavoz de un grupo parlamentario (1.978 € en gastos de representación y 1.052 € de libre disposición).

Por ejemplo, el complemento del presidente por ser un miembro de mesa es de 3.605,38 € –superior al sueldo base, a lo que se añaden los gastos de representación (3.915,16 €) y de libre disposición (3.210,08 €).

En total, el presidente de una mesa en el Congreso dispone, entre sueldo base, indemnización y complementos, de 14.727,7 € al mes (si fue elegido por Madrid) y de 15.681 € al mes (si procede de fuera de Madrid).

* Las dietas quedan exentas de impuestos (y no son bajas precisamente).

* En el caso de diputados y senadores, éstas suponen entre el 21% y el 31% de su remuneración total.

Los diputados, ministros cesados o senadores podrán percibir dos y tres salarios diferentes del Estado cuando se jubilen. Ésto no les está permitido al resto de las profesiones públicas.

Un tercio del sueldo de los diputados o senadores no está sujeto a IRPF porque se considera como indemnización para gastos de su cargo.

Indemnizaciones:

Los ex-ministros siguen cobrando un sueldo, durante dos años después de haber cesado, del 80 % de la última nómina.

Los ex-presidentes siguen cobrando un sueldo, durante cuatro años después de haber cesado, del 80 % de la última nómina además de cobrar la pensión vitalicia de 80.000 €

(Además, todas estas prebendas no tienen incompatibilidad alguna con otros sueldos que puedan recibir de otro trabajo)

Pensiones:

A los ex-parlamentarios con once años de actividad (no 38,5 ni 35) les pagamos un complemento* para alcanzar la totalidad de la pensión máxima.

Los ministros se aseguran este máximo, sólo con tomar posesión del cargo.

Los ex-presidentes perciben 80.000 € de pensión.

El presidente del Congreso José Bono sostiene con su inmensa cara dura que «el complemento tiene por objeto garantizar la dignidad de los parlamentarios que se jubilan».

Se deduce de la afirmación de este acomplejado personaje que los demás no somos merecedores de dignidad alguna.

Comportamientos éticos:

También existen gestos éticos como el de Julio Anguita y Felipe Alcaraz (ambos de IU) que renunciaron a este complemento, mientras que por contra Cristina Almeida es la última que lo ha solicitado porque como abogada, no había cotizado (para que se entienda bien, no había pagado) el mínimo exigido por la ley.

* Inicialmente, este complemento se pensó para aquellos que llegaban al Parlamento tras una actividad política en el exilio, sin vida laboral.  Pero se ha ido aplicando a todos, entre ellos, a los que han desempeñado actividades liberales como autónomos y no han cotizado por el máximo.

Por esto, lo han percibido más parlamentarios del PP que de otros partidos, porque hay más que han trabajado como autónomos en profesiones liberales, sobre todo como abogados.

Y todo ésto…, ¡¡sin entrar en los períodos vacacionales que se toman!!

Gráfico, periódico Público


¿A quién sirven los políticos?

Rosa Mª Artal – Comité de Apoyo de ATTAC

La ministra de Economía y vicepresidenta del gobierno, Elena Salgado, ha reaccionado con prontitud a la histórica sentencia de un juez de la Audiencia de Navarra que considera saldada la deuda de una hipoteca impagada con la entrega del piso. España es uno de los pocos países donde rige la leonina condición de que el prestamista tasa la vivienda por la mitad de su valor y obliga a la víctima a seguir pagando aunque se haya ido a la calle. La vicepresidenta –que tanto apego siente por su cargo que obliga a sus colaboradores a que se dirijan a ella con ese apelativo-se ha apresurado a rechazar hacer cambio alguno en las condiciones hipotecarias, al hilo de esta sentencia. Menos mal, además, que no sienta jurisprudencia porque eso compete al Supremo: los bancos pueden estar tranquilos con la vicepresidenta.

Nuestras hipotecas están fundadas en unas condiciones. Los cambios bruscos de un día para otro serían perjudiciales para nuestro sector financiero y para futuras hipotecas y eso es algo que debemos tener en cuenta“, ha dicho Salgado. De este modo “tranquiliza” a sus jefes, a la prestigiada Agencia de calificación Moody´s que, desde EEUU, sí se ha permtido opinar sobre la sentencia española. Advierte que los inversores en bonos hipotecarios temen. si la practica se extiende, “un incremento de los impagos y la pérdida de valor de estos activos por la caída del precio de los inmuebles“. Y eso no se puede consentir. Ni lo consiente Moody´s, ni los especuladores en general, ni la vicepresidenta española, faltaba más.

Entretanto José Luis Burgos, en huelga de hambre contra el Banco de Santander, precisamente por una de esas irrelevancias como que le van a subastar su piso el día 9, tuvo ayer que irse a casa porque se sentía enfermo. Sí se están incrementado los apoyos populares a su causa. En esta página podéis firmar. Y en ella enteraros –si no lo habéis hecho ya- de cómo el nuevo banco surgido de la Caixa, regaló a los periodistas asistentes al acto de presentación –no menos de 150- un televisor de plasma Sony Bravia de 22 pulgadas. A cada uno por supuesto. La noticia esta confirmada por otras fuentes. La de los televisores. Pero no creáis que mucha gente se ha rasgado las vestiduras tampoco por esto. Aunque da alguna clave de los ominosos grandes silencios informativos ¿a que sí?

EL DOGMA NEOLIBERAL DOMINA LA UNIÓN EUROPEA

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

El liderazgo de la Unión Europea (el Consejo Europeo, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea) ha subrayado una vez más que se penalizará con multas sustanciales a los países de la Eurozona que no se adhieran estrictamente al Pacto de Estabilidad. Esta medida refleja que tal establishment europeo está plenamente sumergida en la ideología neoliberal que está dificultando enormemente la salida de la recesión. No hay duda de que estas medidas de austeridad de gasto público empeorarán la crisis con una desaceleración del ya minúsculo crecimiento europeo, con aumento muy notable del elevadísimo desempleo.

Estas tesis de austeridad se basan en una lectura profundamente equivocada de las causas de las crisis del euro. Asumen que la crisis del euro se debe al excesivo derroche de gasto público en los países que llaman PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y Spain) que, en inglés, quiere decir cerdos. Asumen –y dicen- que si los estados de estos países se hubieran comportado y hubieran sido tan disciplinados como los estados de los países del centro y del norte de la Eurozona, hoy no estaríamos en la situación en que nos encontramos. Lo que es extraordinario es que este dogma se reproduzca cuando es fácil de ver que esta versión de los hechos no se corresponde con la realidad. Cada uno de estos países PIGS tiene el gasto público por habitante más bajo de la Eurozona. El problema en estos países no se debe a su inexistente “excesivo gasto público” y “exuberante estado del bienestar”, pues tanto su gasto público per cápita como su gasto público social per cápita están muy por debajo del promedio de la UE-15. El problema que estos países tienen no está en el sector público, sino en el sector privado. En realidad, el mayor endeudamiento en estos países no es el público, sino el privado, y sus problemas se deben al muy marcado endeudamiento privado que se ha financiado con préstamos de la banca alemana y francesa. Y es dudoso que esta deuda pueda pagarse. Y ahí está el quid de la cuestión.

Lo que debe preguntarse es por qué están estos países tan endeudados. La respuesta es a dos niveles. Uno es que la masa salarial como porcentaje de la renta nacional ha ido descendiendo en todos estos países, con lo cual la población tiene cada vez menos capacidad adquisitiva. La otra respuesta se centra en las enormes desigualdades que existen en la Eurozona y, muy en particular, entre Alemania y los PIGS. La enorme plusvalía de euros de la banca alemana (resultado de su modelo económico basado, no en la demanda doméstica, sino en las exportaciones) se basa en los enormes déficits de euros en los países importadores y muy en especial, en los PIGS. En un gráfico que muestre la evolución del balance de pagos (Current Accounts Balances) como porcentaje del PIB, puede verse como el aumento de divisas a Alemania está relacionada con la disminución en los PIGS. En otras palabras, Alemania exporta a estos países mucho más de lo que importa de ellos. Alemania es la China de Europa.

La respuesta clásica que se da para explicar este hecho es que Alemania es mucho más competitiva que los PIGS, lo cual es sólo parcialmente cierto, pues no se explica cómo se consigue su mayor competitividad. Alemania paga a sus trabajadores mucho menos de lo que les corresponde por su productividad. Y ahí está la raíz del problema. La demanda doméstica en Alemania es demasiado baja. Esta política es resultado, por cierto, de las políticas aprobadas por los gobiernos del canciller Schröder (que determinó el colapso y rotura del mayor partido socialdemócrata existente en la UE) y de la canciller Merkel. La solución a esta situación es, o subir los salarios alemanes (como pidió el que fue Ministro de Economía de Schröder, Oskar Lafontaine), y con ello aumentar la demanda interna alemana y, por lo tanto, incrementar las importaciones y con ello estimular la economía europea, o bajar todavía más los salarios de los PIGS. Y esto es lo que Merkel y Compañía están imponiendo a los segundos, lo cual empeorará todavía más la situación, pues por un lado aumentará el endeudamiento privado de las familias en los PIGS, y por el otro Alemania continuará sin estimular el mercado doméstico (que estimularía el crecimiento económico de Europa, incluyendo España).

La situación en España

La deuda externa de España es principalmente deuda del sector privado. Y más de la mitad de esta deuda la tienen la banca alemana y francesa. Para complicar todavía más el panorama, esta deuda es a corto, no a largo plazo, lo cual quiere decir que deberá financiarse de nuevo y pronto. Y ahí está una de las raíces del problema. Uno de los mayores mitos propagados por el Banco de España es que la banca española es muy solvente. En realidad, es de las menos solventes en Europa. Y su escasa solvencia está enraizada en que la mayoría de dinero que presta es dinero extranjero que la banca española ha utilizado (con el beneplácito del Banco de España) en sus aventuras especulativas inmobiliarias. Las últimas medidas del gobierno español van encaminadas a “salvar” al supuestamente sano sistema financiero mediante la aportación de 20.000 millones de euros, ayuda que se está realizando sin exigir contrapartidas – como garantizar el crédito- a las entidades financieras. En realidad parte del problema de las cajas de ahorro se debe a que se comportaron más y más como los bancos, especulando en labores inmobiliarias.

Una consecuencia de que la gran mayoría de la deuda española es privada, no pública, es que los recortes de gasto público que la Comisión Europea está pidiendo para reducir el déficit, tendrán poco impacto en resolver el problema de la deuda española. Es más, tal reducción es contraproducente, pues dificulta enormemente el crecimiento y la recuperación económica. El mejor ejemplo de ello es Irlanda, cuyo PIB está cayendo en picado, resultado de seguir las recetas de la Comisión Europea y del FMI, lo cual quiere decir que el desequilibrio en la balanza de pagos entre Irlanda y Alemania se ha disparado, empeorando mucho más la situación. Por cierto, la gran acumulación de euros en Alemania determina que el valor del euro sea muy alto, lo cual perjudica la salida de la crisis a los PIGS, pues encarece artificialmente sus exportaciones, forzándole a endeudarse todavía más.

Podemos ver, pues, que el dogma neoliberal está destruyendo la Unión Europea. Tal entidad no podrá sostenerse debido a que estas desigualdades son tan grandes que están imposibilitando el funcionamiento de la economía europea. Según un estudio publicado por Michael Dauderstaed, las desigualdades entre regiones existentes dentro de la UE son incluso mayores que las existentes en China y en la India (Europe’s Hidden Inequalities). El dicho de la tradición socialdemócrata de “tanto mercado como se pueda y tanto estado como se necesite” se ha derivado tanto hacia lo primero que todo el sistema puede venirse abajo. Creerse que la reducción de los déficits públicos es la solución, es mostrar el poder del dogma sobre el mero sentido común. Ni que decir tiene que la perpetuación y promoción del dogma se debe a que sirve a unos intereses bien definidos –entre ellos el del capital financiero-. Ahora bien, este dogma se ha ido expandiendo y ha sido aceptado por partidos representantes de los intereses de las clases populares, tales como los partidos socialdemócratas que han ido convirtiéndose en partidos socio-liberales, pasando a ser parte del problema en lugar de la solución.

Una última observación. Intentar reducir el déficit público predominantemente a partir de los recortes en el gasto público es, no sólo erróneo, sino profundamente injusto, pues tales medidas de reducción del gasto público, incluyendo el gasto público social, afecta predominantemente a las clases populares. Las medidas más eficaces y más equitativas para reducir el déficit público del estado son el aumento de los impuestos de las rentas del capital (reduciendo, entre otras medidas, el fraude fiscal) y de las rentas superiores, e invirtiendo en la creación de empleo para disminuir el desempleo. El hecho de que el gobierno español no esté considerando estas medidas muestra el grado de abandono de cualquier intento de salir de la crisis con medidas progresistas. Y así va España.

Artículo publicado en la revista digital SISTEMA

Ofreceremos nuevos sacrificios al Dios Mercado

A través del duro golpe asestado al sistema de Pensiones, se ha abierto una brecha por la que a buen seguro se va a forzar la adopción de nuevas medidas en favor de liquidar al máximo posible el estado de bienestar mediante la privatización de gran parte del sistema de protección social para mayor gloria del capitalismo ultraliberal.

Con lo ya realizado hasta ahora, es decir el recorte de las pensiones,  se espera como ya nos lo venían repitiendo desde diversas instituciones y ministros de trabajo sucesivos, que nos echemos en brazos de planes de pensiones privados para complementar lo que nos están sustrayendo ahora. (Será motivo de otro artículo el señalar cómo los actuales niveles de renta de la mayoría de los trabajadores no les van a permitir disponer del ahorro suficiente para ello y que los planes de pensiones privados, a contrario de los públicos en España, vienen siendo deficitarios en los últimos años).

Ahora bien, una vez consumada esa infamia que supone quitar dinero a los pensionistas para dárselo a los bancos, la codicia de los mercados no va a verse satisfecha, sino más bien al contrario se abre la puerta a nuevas reformas y se observa ya la preparación de la estrategia a seguir para dar los siguientes pasos en los momentos oportunos, o con las oportunas crisis, aunque no necesariamente por este orden que señalo:

1º – Bajadas de sueldos generalizada y gradual a todos los trabajadores. Inicialmente se empezará por desvincularlos de la inflación, con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo.

2º – Se cuestionara hasta llegar a recortar, las coberturas del sistema público de salud para encaminarnos igualmente hacia planes de seguros médicos privados.

y… no se librará otra importante conquista social:

3º – El ataque al sistema educativo, mediante nuevos recortes al gasto en el sistema público de enseñanza.

Como veréis, nada nuevo. Nada que no se esté aplicando en el modelo de referencia imperante ahora, el de EE. UU. desde tiempo atrás, pero frente a lo que Europa venía entendiendo que en su ADN estaba el desarrollo de un fuerte sistema de protección social.

Pero señores, alguien o «alguienes» han decidido que están perdiendo una ingente cantidad de dinero que ahora está en manos de los diversos sistemas públicos del estado y estarían mejor en manos de empresas privadas para mayor gloria de los mercados.

A éstos mismos tampoco se les ha escapado lo fácil que resulta que el gobierno de España ceda bajo presión y llegue romper el contrato social en favor de los poderes financieros que se van de rositas de esta crisis, sin que nadie les rasque el bolsillo, sin subir impuestos a las rentas más altas y sin acudir a las bolsas de fraude y sin cuestionar a qué se destinan nuestros impuestos.  Magnífico trabajo, ¡¡ de manual!!

Alguien me dirá que me he puesto catastrofista y realmente no me importaría darle la razón si así fuera, pero mucho me temo que algo parecido a lo que yo he querido simplificar aquí se nos viene encima.

EL PARO

Hemos batido records de paro y nuestro gobierno, lejos de trabajar para combatir sus causas o paliar sus efectos, dedica sus esfuerzos a cumplir fielmente el mandato de OBAMA y MERKEL mediante el empobrecimiento de la ciudadanía reduciendo sus derechos sociales que, como es sobradamente sabido, obedece al deseo de saciar la voráz codicia de los PODERES FINANCIEROS.

Con 4.690.600 personas, record absoluto en número de parados se está alcanzando unos niveles de miseria y fractura social de imprevisible evolución. Y ante todo esto, para ahondar más en este desgarro nuestro gobierno no toma mejor medida que recortar derechos sociales como el que supone el alejar el umbral de la jubilación, ampliar su período de cotizaciones y reducir sus prestaciones. En resúmen, trabajar más años para cobrar menos pensión.

Gráfica: El País

EL PARO JUVENIL

El paro juvenil que se sitúa ahora en el 43,6 % se mantendrá en España durante todo este año 2011 por encima del 40%, un porcentaje muy superior a la media de la UE (20,7%) y al de países teóricamente cercanos, como Italia (28,9%), Portugal (22,3%), Polonia (24,9%) o Francia (24,9%).

A ésto hay que añadir que gran parte del empleo juvenil existente es trabajo precario, sin garantías, discontínuo y añora el «mileurismo» como algo inalcanzable del pasado.

De esta forma, los actuales jóvenes parecen haber pasado a ser una «generación perdida» destinada a sufrir durante toda su vida las peores condiciones laborales y sociales.

Esto, en una sociedad en la que sus ciudadanos tienen escasas esperanzas de encontrar un empleo, convierte al momento actual en una peligrosa situación en la que la estabilidad social y política podría estar seriamente amenazada.

ESTADO DE BIENESTAR SOSTENIBLE

IGNACIO ZUBIRI

Todo el mundo parece estar de acuerdo en que, debido al envejecimiento, el Estado del bienestar (EB) es insostenible y debe reducirse. Puede pensarse que esta aparente unanimidad se debe a que mantener el EB va a requerir una cantidad desorbitada de recursos adicionales. Pero no es así. Según las proyecciones de la Comisión Europea, entre 2007 y 2050 el envejecimiento tendrá un coste adicional de 9 puntos del PIB. Esto es, de cada 100 euros de renta, habrá que dedicar 9 más que ahora al EB. El gasto en protección social (pensiones, sanidad y dependencia) alcanzará el 23,9% del PIB y, lejos de ser el más alto de la UE, será solo un punto superior al promedio. Para poner estas cifras en perspectiva, cabe señalar que incluso si sumáramos esos 9 puntos del PIB a los niveles actuales de gasto e impuestos, España seguiría gastando y recaudando menos que lo que hoy gastan y recaudan varios países de la UE. Además, hay países que gastan ya en protección social sólo algo menos de lo que gastará España en 2050.

Si el EB es sostenible, ¿por qué tantas organizaciones supranacionales (OCDE, FMI, UE) piden a España que lo reduzca? La respuesta es que estas instituciones no son organismos técnicos asépticos. Creen en el libre mercado, el equilibrio presupuestario permanente, que los impuestos son perjudiciales para el crecimiento y que la sostenibilidad vía menos gasto es mejor que vía más ingreso. Y muchas veces revisten de técnica lo que son posiciones ideológicas. Esta visión liberal subyace también a muchas recomendaciones de expertos y políticos. En los políticos se añade una cierta falta de valor y visión, porque es más fácil bajar el gasto que asumir los riesgos y costes de mantener el EB.

La crisis actual se ha utilizado para justificar la reducción del EB; en particular de las pensiones. La relación entre reducir el déficit actual y bajar pensiones que se pagarán dentro de 20 años es dudosa. En todo caso, conviene señalar que buena parte del déficit actual de España se debe a una caída de ingresos sin parangón en la UE. Entre 2007 y 2009, a pesar de que el PIB ha caído menos que en el promedio de la UE, los ingresos públicos en España casi han colapsado, cayendo seis veces más (6,4 puntos del PIB) que en el promedio de la UE. Por eso en 2009 los ingresos públicos eran casi 10 puntos inferiores al promedio de la UE. Si los ingresos en España hubieran caído como en el promedio, el déficit en 2009 hubiera sido el 5,8% del PIB en vez del 11,4%. Casi toda la caída de ingresos se ha debido a que se ha recaudado menos. La pérdida recaudatoria se ha acentuado por las reformas fiscales recientes (dualización, eliminación de patrimonio, rebajas en IRPF y Sociedades) y porque que se ha favorecido la elusión y se ha sido tolerante con el fraude.

Como será más caro, el EB sólo se podrá mantener (incluso a niveles más bajos) subiendo los impuestos. Si no se suben, se irá a una sociedad envejecida, empobrecida y con menos protección. Las pensiones podrían bajar hasta un 45% (el Gobierno, aunque luego lo retiró, incluyó en el programa de estabilidad un recorte de pensiones del 25% que probablemente era insuficiente para garantizarlas sin aportar impuestos), las prestaciones de la Sanidad serían menores y la Ley de Dependencia tendría problemas de aplicación. La aportación de recursos privados sería de poca ayuda. Por ejemplo, la mayoría de la población no tiene recursos para acumular pensiones privadas suficientes y los que lo hagan es probable que en el futuro se encuentren con rentabilidades muy bajas (puede que negativas). Los copagos, por su parte, son injustos e ineficientes tanto para obtener ingresos como para moderar la demanda.

Para aumentar los impuestos y que la sociedad lo acepte, son necesarias dos tipos de medidas. Primero hay que reevaluar la justificación de ciertos gastos, reorganizar el sector público y establecer mecanismos de control de la eficacia de los resultados. Segundo, hay que realizar una reforma fiscal centrada en que tributen quienes por defectos de gestión (fraude) o por decisión política (exenciones, bonificaciones y vías de elusión) no contribuyen según su capacidad. Esto implicará reformar los impuestos directos, crear nuevos impuestos (sobre entidades financieras y riqueza) y reformar la inspección.

Habrá quien diga que los impuestos ralentizan el crecimiento y que no se puede hacer pagar a los ricos porque habrá deslocalizaciones. Estos argumentos son tan interesados como, en gran medida, falsos. El argumento del crecimiento ignora los efectos expansivos del gasto público y sobreestima la reacción de los agentes económicos a los impuestos. El de la deslocalización no toma en cuenta que los impuestos son sólo un factor en la decisión de ubicación de personas y empresas, y que deslocalizarse tiene costes altos. El capital financiero se puede controlar por métodos indirectos y, en todo caso, renunciar a gravarlo no es la mejor opción económica ni ética.

En suma, el EB es sostenible si la sociedad está dispuesta a pagar en impuestos su coste adicional, que no es muy alto. El aumento de impuestos será asumible socialmente si se racionalizan las prestaciones y la gestión del gasto y se establece un sistema fiscal justo que trate igual a todos los niveles (ricos y pobres) y tipos (capital y trabajo) de rentas y que luche de forma efectiva contra el fraude.

Ignacio Zubiri es Catedrático de Hacienda de la Universidad del País Vasco

Ilstración de Patrick Thomas