EL POR QUÉ DE LOS RECORTES

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 12 de julio de 2012

Este artículo señala que una de las causas reales de los continuos y constantes recortes de gasto público incluyendo el gasto público social que están debilitando enormemente el Estado del Bienestar español es la exigencia de que España pague la deuda a los bancos europeos, y muy en especial, a la banca alemana.

Una de las tesis que se promueven con mayor ahínco en los círculos neoliberales del país es que España entró y permanece en crisis por su excesivo gasto público y falta de disciplina fiscal. De esta tesis se concluye que hay que reducir el gasto público y recuperar la famosa disciplina fiscal, reduciendo el déficit público para alcanzar el nivel exigido por el Pacto de Estabilidad (el 3% del PIB).

Esta tesis es fácilmente demostrable que carece de credibilidad. El Estado español era, en realidad, el modelo de rectitud ortodoxa neoliberal. Tenía un superávit en las cuentas del Estado en los años 2005, 2006 y 2007, y su deuda pública era de las más bajas de la Eurozona. Durante el periodo 2004-2007, tal deuda pública bajó del 46% al 36%. España no podía ser más modélica desde el punto de vista neoliberal. Los responsables de la política económica y fiscal del Gobierno español recibieron el aplauso de las autoridades europeas que gestionan y dirigen la Eurozona (desde el Consejo Europeo y la Comisión Europea al Banco Central Europeo) y como no, del Fondo Monetario Internacional.

En realidad, la sensación de euforia era tal que el Gobierno socialista español, bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, decidió bajar los impuestos, identificando tal medida con ser de izquierdas. Su slogan más conocido en aquellos años fue que “bajar los impuestos es de izquierdas”. Esta bajada de impuestos aumentó el déficit estructural del Estado, es decir, el déficit público, que determinan los ingresos y gastos estructurales y no coyunturales. Este aumento del déficit estructural permaneció ocultado o ignorado por el aumento de los ingresos al Estado, resultado de la situación coyuntural provocada por la burbuja inmobiliaria. Ahora bien, cuando esta burbuja explotó, el déficit estructural apareció con toda claridad y contundencia. Los ingresos al Estado bajaron en picado, resultado, en gran parte, de que la estructura fiscal del Estado español depende excesivamente de las rentas del trabajo y muy poco de las rentas del capital. Cuando la actividad económica se colapsó y el desempleo se disparó, los ingresos al Estado bajaron y mucho. De ahí el déficit público del Estado. No tiene nada, nada que ver con el aumento del gasto público, el cual, medido en gasto público por habitante, ha ido bajando, no subiendo. Y los datos así lo muestran. Se están recortando y recortando, y en cambio el déficit público apenas baja y el crecimiento económico está decreciendo. ¿Qué evidencia esperan los círculos neoliberales para poder ver que están profundamente equivocados?

Por otro lado, un punto clave poco estudiado y con escasa visibilidad mediática es ¿por qué la burbuja inmobiliaria explotó? La causa primordial es que la mayoría del dinero que estaba detrás de la burbuja inmobiliaria procedía de bancos alemanes, franceses, holandeses, belgas, entre otros. En realidad el enorme flujo de dinero (lo que se llama inversión financiera) a España explica que la balanza de pagos (la diferencia entre el capital que entra y el que sale del país) se disparara en aquellos años de burbuja inmobiliaria. El hecho de que la banca europea alimentara a la banca española se debía, como no podría ser de otro modo, a que eran inversiones financieras extraordinariamente beneficiosas. Su rentabilidad era enorme. Pero cuando esta banca europea contaminada por los productos tóxicos procedentes de la banca estadounidense se paralizó, el dinero dejó de venir a España y la burbuja inmobiliaria explotó, creando un agujero en el PIB español equivalente a un 10% de su tamaño. Y todo ello en cuestión de meses.

Ahora España tiene un problema enorme porque debe mucho dinero a los bancos europeos, que no puede pagar. Y los bancos europeos tienen un problema incluso mayor, porque han prestado tanto dinero a España y a los otros países intervenidos (Grecia, Portugal e Irlanda) que si éstos no lo pagan, tienen un problema gravísimo. En realidad, muchos de ellos se colapsarían. Los bancos alemanes habían prestado en 2009 la enorme cantidad de 704.000 millones de euros a los países PIGS (España, Grecia, Irlanda y Portugal), convertidos en GIPSI con la inclusión de Italia. Esta cantidad es muchas veces superior al capital en reserva de la banca alemana. Si estos países no pudieran pagar su deuda, la banca alemana colapsaría. El establishment financiero alemán y su Gobierno, presidido por la Sra. Merkel, es plenamente consciente de este hecho. Y de ahí su énfasis en que el objetivo prioritario de las políticas de austeridad que está imponiendo a aquellos países y de la supuesta “ayuda financiera”a sus bancos, sea el de que la banca alemana recupere el dinero prestado.

El objetivo de los recortes es salvar la banca alemana

Y así nacieron las políticas de recortes. Como bien escribía recientemente nada menos que el editor senior del Financial Times, el Sr. Martin Wolf (25.06.12) el objetivo de estos recortes en España tiene poco que ver con recuperar la economía española y sí con que se pague a los bancos europeos, incluyendo los alemanes, lo que se les debe. Así de claro.

Ahora bien, como las cosas no se pueden decir tan claro, el argumento que se utiliza por los economistas y políticos neoliberales, es que hay que reducir el déficit público para “inspirar confianza a los mercados financieros” de manera tal que éstos vuelvan a prestar dinero a España. Según tal argumento, la desconfianza de los mercados hacia España determina que la prima de riesgo española haya subido tanto, ignorando que el que marca los intereses de la deuda pública no son los mercados, sino el BCE, que es el lobby de la banca, y muy en especial de la banca alemana. El hecho de que el BCE no haya comprado deuda pública española durante más de tres meses es la mayor causa de que la prima de riesgo se haya disparado. Lo que le importa más a la banca alemana (y a su instrumento, el BCE) es que continúe la austeridad, que sigan y se profundicen los recortes por parte del Estado español a fin de que éste y la banca privada a la que el Estado español ha estado subvencionando y ayudando en cantidades exuberantes (más de un 10% del PIB) paguen ahora lo que deben a aquellos bancos europeos, incluyendo los bancos alemanes. Y los famosos 100.000 millones de euros que el Gobierno Rajoy ha solicitado de las autoridades que gobiernan la Eurozona irán destinados a continuar ayudando (todavía más) a los bancos, y todo ello financiado por el ciudadano normal y corriente que paga al Estado y sostiene la deuda pública. En realidad, incluso dirigentes del Gobierno alemán así lo han reconocido. Uno de los consejeros económicos del Gobierno alemán, Peter Böfinger, así lo ha dicho. “Las ayudas a la banca (de los países en dificultades) no tienen que ver con el intento de ayudar a tales países en sus problemas, sino ayudar a nuestros bancos que tienen gran cantidad de deuda de aquellos países” (Chatterjee, Pratap, Bailing Out Germany: The Story Behind The European Financial Crisis).

En realidad, si de verdad tanto el Gobierno Rajoy o el Consejo Europeo desearan ayudar a la economía española, no transferirían estos 100.000 millones a la banca (que no ha estado ofreciendo crédito ni a las familias ni a las medianas y pequeñas empresas), sino a organismos estatales como el Instituto de Crédito Oficial (ICO), con el mandato de ofrecer crédito accesible y razonable (no el que provee la banca hoy) a la ciudadanía y a medianas y pequeñas empresas españolas. Tales transferencias públicas podrían también estimular el establecimiento de bancas públicas (tanto centrales como autonómicas) o cooperativas de crédito que garantizaran la existencia de crédito, uno de los mayores problemas que existe hoy en la España endeudada.

Pero lo que las autoridades europeas desean más que nada es que la banca española y el Estado español paguen a los bancos alemanes, franceses, holandeses, belgas y otros lo que les deben, a fin de -según dicen ellos- recuperar la confianza de los mercados. Pero este argumento asume que existen mercados, lo cual es fácil de demostrar que no ocurre. En un mercado, la responsabilidad de un préstamo fallido es compartida. Es un fallo de la persona o institución que pidió el préstamo, pero lo es también de la persona o institución que ofreció el préstamo. Y esto no está ocurriendo. En esta situación se está penalizando al primero a fin de salvar los intereses del segundo. Esto es lo que está haciendo, entre otros, el Gobierno alemán, que acusa y critica al Estado español por haber permitido la formación de la burbuja inmobiliaria sin citar el papel clave que el Estado alemán y la banca alemana jugaron en el establecimiento y explosión de tal burbuja. No se puede hablar de prestatarios irresponsables sin hablar también de los prestamistas irresponsables. Y el Gobierno alemán está imponiendo las políticas de austeridad para asegurarse de que a la banca alemana irresponsable se le pague la deuda con intereses (que, por cierto, alcanzan niveles estos últimos que cubren varias veces el coste de la deuda en sí).

Y así estamos.

Gobierno de cretinos

CADA SEMANA MÁS DOLOR

Así viene sucediendo desde aquel fatídico Mayo de 2010 en el que, el entonces presidente J. L. Rodríguez Zapatero, comenzó a ceder ante presiones externas y creyó necesario suicidarse políticamente y traicionar tanto sus principios como sus propuestas políticas a la cuidadanía, en pro de un nuevo credo o quizá no tan nuevo, que -etiquetas económicas al margen- básicamente consiste en salvar a los más ricos con el dinero de todos los demás.

Pero, sí eso ya lo vimos en el anterior gobierno de apellido socialista, aunque ejecutándolo con actitud culposa, salta a la vista la desfachatez del actual gobierno del PP, presidido por un débil mental como Mariano Rajoy que, en esta su última comparecencia rozó el paroxismo cuando se desdecía de sus propósitos jactándose de ello a lo largo de la enumeración de toda una batería de medidas de empobrecimiento general para con ello intentar pagar la ya pública estafa bancaria de los últimos años.

Llamó especialmente la atención, como durante la sangrante descripción de los puntos en los que dramáticamente va a incidir el saqueo a la población, toda esa banda de cretinos que engrosan el grupo parlamentario del partido en el gobierno aplaudía con sádico entusiasmo punto por punto lo que constituía una tragedia más infligida a la ciudadanía.

Y es algo más que anecdótico esta vez, el papel destacado de la sinvergüencería de esta tal Andrea Fabra, que de raza le viene su bajeza, ya que en otras numerosas ocasiones hemos tenido que soportar a ese psicópata de manual apellidado Montoro que desde su tribuna de ministro acostumbramos a ver babear sádicamente sus amenazas.

A estas alturas ya todo el mundo sabe de las medidas adoptadas a las que me refiero, pero para evidenciar una vez más que ninguna de ellas va a tocar el bolsillo de las grandes fortunas, conocemos entre otras:

-Subidas de IVA

-Reducción salarial y días de libranza a funcionarios.

-Reducción de la prestación por desempleo.

-Adelanto de las medidas de retraso y disminución de la jubilación.

-Recorte a la ayuda de las personas dependientes.

Y entre todas ellas, como no, reducción de cotizaciones a los empresarios, lo que hará que el fondo público de la Seguridad Social sufra otra importante merma de recursos que luego nos anunciarán deficitaria.

En fin, sorprende ver cuán poca gente hace falta para hacer tanto daño a tantos.

BARCLAYS, PRIMER ACUSADO DE MANIPULAR EL LIBOR, PAGARÁ 453 MILLONES DE DÓLARES

Marco Antonio Moreno – El Blog Salmón

La tasa Libor es uno de los ejes de referencia del sistema financiero y una leve diferencia porcentual en esta tasa puede generar ganancias millonarias y un gran perjuicio a quienes ignoran que este tipo de acciones son posibles. Hace cinco meses dimos cuenta de la investigación que realizaba el FBI a 12 grandes bancos del mundo, y hoy hay que decir que la investigación ha ido por buen camino y que comienzan a aparecer los culpables.

Se pensaba que el primero en rendir cuentas y llegar a un acuerdo con Estados Unidos sería el suizo UBS, pero se anticipó el británico Barclays con un acuerdo rápido por 453 millones de dólares para cerrar la investigación del segundo mayor banco británico por activos. De esta suma, 200 millones de dólares van a la Commodity Futurs Trading Comission de Estados Unidos; 160 millones de dólares al Departamento de Justicia de Estados Unidos encargado de la investigación, y 92,8 millones de dólares a la Autoridad de Servicios Financieros (FSA) del Reino Unido.

La investigación comenzó hace tres años y los correos electrónicos descubiertos dan cuenta explícita de esta manipulación en la cual Barclays y otros bancos inflaron artificialmente la tasa de interés para obtener ganancias ilegítimas. El hecho ha sido destacado como el mayor escándalo financiero del Reino Unido, y David Cameron, quiere llevar esta investigación “hasta la últimas consecuencias”.
Esto es sólo la punta del iceberg
Lo de Barclays, en todo caso, es solo el principio, y hay muchas preguntas que debe responder, dice David Cameron en relación a este emblemático banco del Reino Unido que nació en el fulgor del mercantilismo, en 1690, medio siglo antes de la Revolución Industrial.

En uno de los mensajes de correo electrónico citados por el Telegraph, uno de los bankeros pide que el valor sea fijado “lo más alto posible”, y el interlocutor responde “seguro”. En otro, se pide expresamente una tasa baja y tras la respuesta afirmativa, agrega “te lo debo.. pasa por la oficina y abrimos una botella de Bollinger” (marca de un conocido champán francés). Por eso que lo de Barclays es la punta del iceberg y da cuenta, una vez más, de la estructura fraudulenta y caprichosa del sistema financiero mundial. Ese mismo que hoy es rescatado y mantenido artificialmente con vida a costa de un enorme esfuerzo y sacrificio humano.

La investigación comienza a demostrar que Barclays y otra docena de bancos, participaron en una gran conspiración bancaria que ha significado a los clientes pagar millones de dólares más de lo que deberían haber pagado realmente. Las evidencias encontradas en la investigación de la británica FSA y la estadounidense CFTC, señalan que esta manipulación de la Tasa Libor fue realizada durante varios años en el período previo al estallido de la crisis financiera.

Para desentrañar esta madeja y ayudar a comprender lo que ocurrió desde 2004 a 2009, hay que recordar que la British Bankers Association cuenta con un sistema para fijar los tipos de interés a un día a que los bancos se prestan dinero (tasa de interés interbancaria). Pero mientras para una tasa similar como el Euribor participan más de 40 bancos, para la tasa Libor lo hacían solamente 12 bancos. Y estos 12 bankeros se coludían para manipular la tasa de acuerdo a sus propios intereses y obtener ganancias fraudulentas. Otra prueba más del juego de casino a que los bankeros asociaron el sistema financiero.

El Blog Salmón

Sadismo económico

 
Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique

¿Sadismo? Sí, sadismo. ¿Cómo llamar de otro modo esa complacencia en causar dolor y humillación a personas? En estos años de crisis, hemos visto cómo –en Grecia, en Irlanda, en Portugal, en España y en otros países de la Unión Europea (UE)– la inclemente aplicación del ceremonial de castigo exigido por Alemania (congelación de las pensiones; retraso de la edad de jubilación; reducción del gasto público; recortes en los servicios del Estado de bienestar; merma de los fondos para la prevención de la pobreza y de la exclusión social; reforma laboral, etc.) ha provocado un vertiginoso aumento del desempleo y de los desahucios. La mendicidad se ha disparado. Así como el número de suicidios. 

A pesar de que el sufrimiento social alcanza niveles insoportables, Angela Merkel y sus seguidores (entre ellos Mariano Rajoy) continúan afirmando que sufrir es bueno y que ello no debe verse como un momento de suplicio sino de auténtico júbilo. Según ellos, cada nuevo día de castigo nos purifica y regenera y nos va acercando a la hora final del tormento. Semejante filosofía del dolor no se inspira en el Marqués de Sade sino en las teorías de Joseph Schumpeter, uno de los padres del neoliberalismo, quien pensaba que todo sufrimiento social cumple de algún modo un objetivo económico necesario y que sería una equivocación mitigar ese sufrimiento aunque sólo fuese ligeramente.

En eso estamos. Con una Angela Merkel en el rol de “Wanda, la dominadora”, alentada por un coro de ­fanáticas instituciones financieras (Bundesbank, Banco Central Europeo, ­Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio, etc.) y por los eurócratas adictos de siempre (Durao Barroso, Van Rompuy, Ollie Rehn, Joaquín Almunia, etc.). Todos apuestan por un masoquismo popular que llevaría a los ciudadanos no sólo a la pasividad sino a reclamar más expiación y mayor martirio “ad maiorem gloria Europa”. Hasta sueñan con eso que los medios policiales denominan “sumisión química”, unos fármacos capaces de eliminar total o parcialmente la conciencia de las víctimas, convertidas sin quererlo en juguetes del agresor. Pero deberían ir con cuidado, porque la “masa” ruge.

En España, donde el Gobierno de Mariano Rajoy está aplicando políticas salvajes de austeridad al límite precisamente del “sadismo” (1), las expresiones de descontento social se multiplican. Y eso en un contexto de enorme desconcierto, en el que, de repente, los ciudadanos constatan que a las crisis económica y financiera se suma una grave crisis de gobernación. Simultáneamente, varios pilares fundamentales del edificio del Estado se resquebrajan: la Corona (con el tétrico asunto de la caza del elefante en Bostwana), el Poder judicial (con el cochambroso caso Dívar), la Iglesia (que no paga el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, IBI), el sistema bancario (del que nos afirmaban que era el “más sólido” de Europa y constatamos que se desmorona), el Banco de España (incapaz de alertar sobre Bankia y otras quiebras espectaculares), las Comunidades Autónomas (sumidas algunas de ellas en abismales escándalos de corrupción), los grandes medios de comunicación (excesivamente dependientes de la publicidad y que ocultaron las calamidades por venir)…

Sin hablar del propio Gobierno cuyo Presidente, en un momento en el que España (con Grecia) se ha convertido en el eje de los problemas del mundo, parece avanzar sin brújula. Y quien, frente a preguntas fundamentales, o da la callada por respuesta o contesta con expresiones surrealistas (“Vamos a hacer las cosas como Dios manda”), o sencillamente sostiene contraverdades (2). Mariano Rajoy y su equipo económico tienen una gran responsabilidad en el desastre actual. Han dirigido la crisis bancaria con evidente torpeza; han dejado descomponerse el caso de Bankia; han transformado una clara situación de quiebra en un pulso con Bruselas, el Banco Central Europeo y el FMI; han practicado el negacionismo más necio, pretendiendo hacer pasar un rescate de consecuencias gravísimas para la economía española como un crédito barato y sin condiciones (“Es un apoyo financiero que no tiene nada que ver con un rescate”, declaró Luis de Guindos; “Lo que hay es una línea de crédito que no afecta al déficit público”, afirmó Rajoy).

Todo esto da la penosa impresión de un país que naufraga. Y cuyos ciudadanos descubren de pronto que tras as apariencias del “éxito económico español”, pregonado durante lustros por los gobernantes del PSOE y del PP, se escondía un modelo (el de la “burbuja inmobiliaria”) carcomido por la incompetencia y la codicia.

En cierta medida, comprendemos ahora –muy a expensas nuestras– uno de los grandes enigmas de la historia de España: ¿cómo fue posible que, a pesar de las montañas de oro y plata traídas de América por el Imperio colonizador y explotador, el país se viese convertido, a partir del siglo XVII, en una suerte de “corte de los milagros “llena de mendigos, desamparados y pordioseros? ¿Qué se hizo de tamaña riqueza? La respuesta a estas preguntas la tenemos hoy ante los ojos: incompetencia y miopía de los gobernantes, codicia infinita de los banqueros.

Y el castigo actual no ha terminado. Después de que la agencia Moody’s, el pasado junio, rebajara la nota de la deuda española en tres escalones, desde A3 hasta Baa3 (uno por encima del “bono basura”), la prima de riesgo llegó hasta límites insostenibles. La solvencia española está en la pendiente que conduce a un rescate. Y tanto el rescate de la banca como el rescate de la deuda pública tendrán un ­coste social terrorífico. En su informe anual sobre España, el Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, ya está reclamando que el Gobierno suba el IVA y que apruebe lo antes posible una nueva disminución del sueldo de los funcionarios para reducir el déficit. Además, en un documento de trabajo, los expertos del Fondo recomiendan a España que rebaje aún más el despido, reclaman el contrato único y que se evite la actualización automática de los sueldos (3).

La Comisión Europea recomienda igualmente la subida del IVA, y la adopción de nuevas medidas “austeritarias”: el retraso de la edad de jubilación, el control del gasto en las Comunidades, el endurecimiento de las prestaciones por desempleo, la eliminación de la desgravación por vivienda y la reducción del volumen de la Administración Pública. Todo antes de 2013. Ya que no se puede devaluar el euro, se trata de devaluar a todo un país, rebajando su nivel de vida de un 20 a un 25%…

Por su parte, la canciller alemana exige que España continúe con las profundas reformas económicas y fiscales. A pesar de la canina fidelidad que le manifiesta Rajoy, Merkel se opone con uñas y dientes a cualquier medida del Gobierno que suponga para España ceder en el camino de la austeridad y de las reformas estructurales.
Berlín quiere aprovechar el “shock” creado por la crisis, y la posición dominante de Alemania para conseguir un viejo objetivo: la integración política de Europa a las condiciones germanas. “Nuestra tarea hoy –declaró Merkel en un discurso ante el Parlamento alemán– es compensar lo que no se hizo [cuando el euro fue creado] y acabar con el círculo vicioso de la deuda eterna y de no cumplir las normas. Sé que es arduo, que es doloroso. Es una tarea hercúlea, pero es inevitable”. Algunos comentaristas hablan ya del IV Reich…

Porque, si se produce el “salto federal” y se avanza hacia una unión política, eso significa que cada Estado miembro de la UE tendrá que renunciar a considerables partes de su soberanía ­nacional. Y que una instancia central podrá interferir directamente en los presupuestos y los impuestos de cada Estado para imponer el cumplimiento de los acuerdos. ¿Cuántos países están dispuestos a abandonar tanta soberanía nacional? Si ceder parte de la soberanía es inevitable en un proyecto de integración político como la Unión Europea, existe sin embargo una diferencia entre federalismo y neocolonialismo… (4).

En los Estados sometidos a rescates –España, entre otros– estas importantes pérdidas de soberanía ya son efectivas (5). Desmintiendo a Rajoy, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, afirmó que la troika (BCE, Comisión Europea y FMI) controlará la reestructuración de la banca en España (6). Esa troika gobernará la política fiscal y macroeconómica para ­seguir imponiendo reformas y recortes y para asegurar la prioridad del cobro de la deuda que los bancos españoles tienen con la banca europea, y principalmente alemana (7). España dispone pues, desde junio pasado, de menos libertad, menos soberanía de su sistema financiero y menos soberanía fiscal.

Todo ello sin ninguna garantía de salir de la crisis. Al contrario. Como lo recuerdan los economistas Niall Ferguson y Nouriel Rubini: “La estrategia actual de recapitalizar los bancos a base de que los Estados pidan prestado a los mercados nacionales de bonos –o al Instrumento Europeo de Estabilidad Financiera (IEEF) o a su sucesor, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)– ha resultado desastrosa en Irlanda y Grecia: ha provocado una explosión de deuda pública y ha hecho que el Estado sea todavía más insolvente, al tiempo que los bancos se convierten en un riesgo mayor en la medida en que más parte de la deuda pública está en sus manos” (8).

Pero entonces, si no funcionan ¿por qué se mantienen esas sádicas políticas de “austeridad hasta la muerte”? Porque el capitalismo se ha puesto de nuevo en marcha y se ha lanzado a la ofensiva con un objetivo claro: acabar con los programas sociales del Estado de bienestar implementados después del final de la Segunda Guerra Mundial y de los que Europa es el último santuario.

Pero, como decíamos más arriba, debería ir con cuidado. Porque las “masas” están rugiendo…

 

NOTAS:

1) Léase Conn Hallinan, “Spanish Austerity Savage to the Point of Sadism”, Foreign Policy in Focus, Washington DC, 15 de junio de 2012. http://www.fpif.org/ blog/the_pain_in_spain_falls_mainly_on_the_plain_folk
(2) Léase Ignacio Escolar, “Las siete grandes mentiras sobre el rescate español”, Escolar.net, 11 de junio de 2012. http://www.escolar.net/MT/archives/2012/06/las-siete-grandes-mentiras-sobre-el-rescate-espanol.html
(3) El País, Madrid, 15 de junio de 2012.
(4) Léase Niall Ferguson, Nouriel Roubini, El País, Madrid, 10 de junio de 2012. Léase también, Ignacio Ramonet, “Nuevos protectorados”, Le Monde diplomatique en español, marzo de 2012.
(5) Una prueba de la mentalidad de neocolonizados es el esperpéntico proyecto Eurovegas que se disputan las Comunidades de Madrid y de Cataluña, basado en la especulación urbanística y financiera, y asociado al “aumento del blanqueo de capitales, la prostitución, las ludopatías y las mafias”. Consúltese la plataforma Aturem Eurovegas:  http://aturemeurovegas.wordpress.com
(6) El País, Madrid, 14 de junio de 2012.
(7) Vicenç Navarro, Juan Torres, “El rescate traerá más recortes y no sirve para salir de la crisis”, Rebelión, 15 de junio de 2012. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=151370
(8) Ver la nota 4.

¿Y SI ESPAÑA SE NEGASE A PAGAR SU DEUDA? Guía, paso a paso

Alberto Sicilia

Los recortes sociales en nuestro país están generando mucho sufrimento humano.

El objetivo de este artículo es explorar algunas preguntas relacionadas con nuestra situación económica: ¿porqué España tiene deudas? ¿A quién debemos el dinero? ¿Cuándo una deuda es ilegítima? ¿Qué pasaría si España se negase a pagarla?

¿Por qué un país tiene “deudas”?

Un país financia sus servicios públicos con el dinero que recauda por impuestos. Pero si el país gasta más de lo recauda, el gobierno busca dinero en los mercados financieros.

Emitir deuda es pedir un préstamo que será devuelto con ciertos intereses en un plazo determinado. El gobierno organiza una subasta y adjudica su deuda al inversor que ofrece el dinero al interés más bajo.

¿Qué tasa de interés le piden a España para prestarle dinero?

En estos momentos, los inversores piden, para el bono a 10 años, un interés del 6,41% a España y un 1,20% a Alemania.

La diferencia entre lo que paga España y lo que paga Alemania es la famosa “prima de riesgo”. En este caso, 641-120 = 521.

¿Quién presta dinero a España?

Dos tercios de la deuda española está en manos de inversores españoles y un tercio en manos de inversores extranjeros.

Una comparación para que os hagáis una idea: el 38 % de la deuda francesa la poseen inversores franceses. Sin embargo, más del 65 % de la deuda española la poseen inversores españoles.

En los últimos meses, se ha producido una tremenda huída de inversores extranjeros: ahora mismo, nuestra deuda pública sólo la compran inversores españoles.

¿Quiénes son esos inversores? ¿Quiénes son “los mercados”?

Fundamentalmente, son bancos y fondos de pensiones.

En el siguiente punto hablaremos de los bancos, permitdme hablar ahora de los fondos de pensiones. Seguramente sabéis que la Seguridad Social tiene una “hucha” para pagar las pensiones futuras. Como la población española está envejeciendo, en el futuro habrá más pesionistas y menos cotizantes. Por eso, hace años, se creó el “Fondo de Reserva” de la Seguridad Social. Pues bien, el 90% del dinero de ese Fondo de Reserva está invertido en deuda del Estado.

¿Y los bancos, de dónde sacan el dinero para comprar deuda española?

De los depósitos de sus clientes. Un banco se dedica, básicamente, a recoger depósitos y conceder créditos. La mayor parte de los dépositos no están en la caja fuerte del banco, sino que han sido prestados a alguien (en forma de hipotécas, créditos a empresas, compra de la deuda de algún país, etc.).

Lo paradójico de la situación española es que los bancos compran deuda al Estado y, a su vez, el Estado “rescata” a los bancos. Ahora mismo, el sistema financiero español y el gobierno son como dos borrachos que sólo se mantienen en pie apoyándose el uno contra el otro.

Además, hay otro aspecto sangrante: los bancos españoles han obtenido préstamos por valor de 1 billón de euros del Banco Central Europeo al 1%. ¡Y luego se lo prestan al Estado al 6%!

¿Cuánto paga España cada año por los intereses de su deuda?

En 2012, se calcula que España pagará 29.000 millones sólo en intereses de su deuda.

Para que os hagáis una idea de lo significa este número: España pagará en intereses diez veces más que los recortes en Sanidad y Educación.

¿Un país puede negarse a pagar su deuda?

Sí. De hecho, casi todos los países del mundo han dejado de pagar la deuda alguna vez en su historia. (Los periódicos suelen usar el termino inglés “default” cuando se refieren al impago de la deuda nacional).

Además del default, hay otra solución intermedia: negociar con los inversores que la cantidad a devolver sea menor de la acordada o en un plazo más largo.

En 1557, España fue la segunda nación en la historia que suspendió el pago de su deuda. Al llegar al trono, Felipe II se dió cuenta de que los metales preciosos de América no eran suficientes para pagar los intereses de la deuda contraída por su padre con los banqueros holandeses. El mismo rey volvió a declarar bancarrota en 1577 y 1597. En total, nuestro país ha dejado de pagar su deuda en 14 ocasiones.

La última vez que España declaró un default fue en 1939, cuando al terminar de la Guerra Civil, Franco se negó a pagar la deuda contraída por el gobierno de la República.

En Europa, todos los países se han declarado en default alguna vez: Francia en 9 ocasiones, Rusia 7 veces y el Reino Unido en 5 ocasiones.

¿En qué circunstancias los países pueden negarse a pagar su deuda?

Básicamente hay dos situaciones diferentes:

1) Me niego a pagar la deuda por “razones técnicas”: sencillamente porque no tengo dinero.

2) Me niego a pagar la deuda por “razones morales”: considero que la deuda es ilegítima.

¿Cuándo una deuda es “moralmente ilegítima”?

En esta discusión existen muchos puntos de vista diferentes. Pero, en mi opinión hay casos evidentes de deudas ilegítimas. Por ejemplo, si cae una dictadura, ¿porqué los ciudadanos de ese país tienen que pagar la deuda adquirida por el tirano? Lo mismo puede decirse de países africanos que han sido expoliados por Occidente.

Quizás la mejor definición de “deuda ilegítima” es la propuesta por el economista Jeff King: “son ilegítimas aquellas deudas contraídas contra los intereses de la población de un país y con el completo conocimiento de su acreedor”.

En este artículo de Wikipedia podéis leer una larga discusión sobre la deuda ilegítima.

¿Cuáles son las ventajas de negarse a pagar la deuda?

El dinero que te ibas a gastar en pagar la deuda, lo puedes dedicar a educación, sanidad, pensiones, etc.

¿Y cuáles son los inconvenientes?

Evidentemente, también hay incovenientes en negarse a pagar la deuda:

A partir de ese momento, el Estado no puede gastar más de lo que recauda porque nadie le presta dinero.

En el caso de España, descontando todo pago por la deuda, seguiría existiendo un déficit de unos 50.000 millones (que habría que compensar recortando gastos o subiendo impuestos). Tendrán que pasar algunos años hasta que alguien vuelva a confiar en prestarte dinero, pero la Historia nos enseña que todos los países europeos que se han declarado en default han vuelto a acceder a los mercados de deuda poco tiempo después.

Además, como hemos visto antes, nuestros principales acreedores son bancos y fondos de pensiones españoles, que colapsarían inmediatamente. Por eso es más sencillo declarse en default cuando la mayoría de tus acreedores son extranjeros.


El Bosón de Higgs y el ‘catenaccio’ de la Iglesia

http://thewhynews.tumblr.com

Ante uno de los descubrimientos científicos más bellos y relevantes de las últimas décadas, la Iglesia ha reaccionado de forma coherente con su historia: a la defensiva.

El canciller de la academia científica vaticana, Monseñor Sánchez Sorondo dice, por si alguien se lo está cuestionando, que el bosón no es de Higgs sino de Dios y que, como causalidad última, Éste, tiene la patente de cuanto se halla en el universo (incluido el virus del SIDA, suponemos).

El enviado de Dios a los medios, Francisco Marhuenda, lo ha reflejado con diligencia en una portada para la historia.

La Razón, que todo lo puede, cumple el viejo sueño (casi siempre inalcanzable) del periodista: explicar el porqué de una noticia. ¡¡Qué narices de una noticia…!! La Razón nos explica en portada el porqué de la existencia misma del ser humano. Lo hace además, en una pirueta gloriosa, sin explicarnos antes el cómo. Así es como funcionan las cuestiones de fe. Desde los siglos de los siglos, ha consistido en llegar de un salto desde la casilla de salida al final del tablero, saltándose todas las casillas intermedias, y con ello las reglas más básicas del debate racional.

 La ciencia generalmente obra de un manera más laboriosa y paciente, que consiste en ir desentrañando los cómos, uno a uno, sin querer darle más sentido a la vida que el que cada uno quiera darle.

Pero no nos desviemos del tema. Hablábamos del periodismo canónico. Marhuenda no ha inventado nada. Antes que él ABC ya había resuelto el debate entre Fé y Ciencia a las bravas en una portada, en este caso en su suplemento Alfa y Omega.

Ahí ven a lo que nos referíamos. La perpetua huida hacia adelante eclesial. Ante la contradicción hay que buscar la respuesta en Dios y lo mismo en la refutación y en la confirmación, en una suerte de retórica que permite a la Iglesia vivir instalada en una permanente “win-win situation”.

Dios ha estado presente en el asunto del bosón desde que fue bautizado como la partícula divina. El mismo Peter Higgs se ha declarado molesto por esta denominación. Es un ateo confeso (valga la expresión) y le parece que meter a Dios en esto tiene poco sentido y, además, le  resta protagonismo. La irrupción de Dios en el CERN de Ginebra ha excitado, como hemos visto, a la prensa incluida a la más pretendidamente laicista.

 

Liberation sí ha hecho una portada con estilo, como explica en este post el blog Paper Papers.

La masse est dite. Un titular menos evidente, menos pedestre, que denota que la consideración que Liberation tiene de la inteligencia sus lectores es bastante más elevada que la que demuestra La Razón portada tras portada.

¿CÓMO FUNCIONA EL“RESCATE” DE UN PAÍS?

En 8 claves:

Dr. Alberto Sicilia (Universidad Complutense de Madrid) en Principia Marsupia

 

La idea de esta entrada es explorar algunas preguntas sobre la situación que vivimos: ¿qué es un “rescate”?, ¿cómo funciona?, ¿cuáles son las consecuencias para los ciudadanos? Comenzamos por las cuestiones básicas y avanzamos hacia los detalles más finos.

Como siempre, este texto pretende ser una chispa para encender el debate. Os ruego que añadáis vuestras opiniones/matices/críticas en los comentarios. Entre todos, podemos ayudarnos a comprender cómo funciona este mundo que nos rodea.

1.- ¿Cómo se financian los servicios públicos de un país?

En principio, un país financia sus servicios públicos (educación, sanidad, pensiones, etc.) con el dinero que recauda por impuestos.

Si el país gasta más de lo recauda, el gobierno puede buscar dinero en los mercados financieros mediante la emisión de deuda.

Emitir deuda es pedir un préstamo que será devuelto con ciertos intereses en un plazo determinado. El gobierno organiza una subasta y adjudica su deuda al inversor que ofrece el tipo de interés más bajo.

En estos momentos, los inversores piden, para el bono a 10 años, un interés del 6.41% a España y un 1.20% a Alemania.

La diferencia entre el interés del bono español y el del bono alemán, 641-120 = 521, es la famosa “prima de riesgo”.

2.- ¿Cuándo se produce un rescate?

Si el tipo de interés que piden los inversores es demasiado alto, no tiene sentido emitir deuda porque será imposible devolverla.

En ese momento, los estados pueden solicitar “un rescate”: en vez de buscar el préstamo en los mercados financieros, piden el dinero al FMI o a otras instituciones internacionales.

Los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal se produjeron cuando los inversores pedían alrededor del 7% por el bono a 10 años. A partir de ese nivel, los préstamos son insostenibles.

3.- ¿Un rescate es la única opción que tiene un gobierno con problemas financieros?

No. Un país siempre puede “negarse a pagar su deuda” (los periódicos suelen utilizar el termino inglés, “default”). Un estado también puede considerar la “reestructuración” de la deuda: por ejemplo, negociando con los inversores que la cantidad a devolver sea menor de la acordada o en un plazo más largo.

El default tiene una gran ventaja (de un día para otro, tu deuda desaparece) y también grandes incovenientes: 1) A partir de ese momento, no puedes gastarte ni un euro más de lo que recaudes 2) Pueden pasar muchos años hasta que algún inversor vuelva a confiar en prestarte dinero y 3) Un default español se llevaría por delante todo el sistema financiero europeo y los gobiernos del continente tendrían que rescatar a sus bancos.

Un dato curioso: en 1557, España fue la segunda nación en la historia que suspendió el pago de su deuda. Al llegar al trono, Felipe II se dió cuenta de que los metales preciosos de América no eran suficientes para pagar los intereses de la deuda contraída por su padre con los banqueros holandeses. El mismo rey volvió a declarar bancarrota en 1577 y 1597. En total, nuestro país ha dejado de pagar su deuda en 14 ocasiones.

La última vez que España declaró un default fue en 1939, cuando al terminar de la guerra civil, Franco se negó a pagar la deuda contraída por el gobierno de la República.

Aquí tenéis una lista de todos los defaults que se han producido en el mundo.

Como el default es una opción que ahora parece no contemplarse, vamos a centrarnos en los “rescates”.

4.- ¿Quién hace los rescates?

El FMI es, normalmente, el organismo internacional encargado de “rescatar” a países con problemas financieros.

Los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal están supervisados por una “troika” formada por el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo.

5.- ¿De dónde sale el dinero para los rescates?

El FMI está financiado por los gobiernos de todo el mundo. La contribución y el poder de voto de cada país son, aproximadamente, proporcionales al tamaño de su economía (excepto para China). Los gobiernos con más poder en el FMI son los de EEUU (16% de los votos), Japón (6%) y Alemania (5%).

Para lidiar con la crisis europea, la UE creó otras dos entidades que pueden prestar dinero: el “Fondo Europeo de Estabilidad Financiera” (EFSF) y el “Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera” (EFSM).

En el EFSF, Alemania contribuye con un 27%, Francia un 20%, Italia un 18% y España un 12%.

El EFSM se apoya sobre el presupuesto de la UE, cuyos mayores contribuyentes son, por este orden, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y España.

El EFSF puede prestar hasta un límite de 440.000 millones, el EFSM hasta 60.000 millones y el FMI hasta 250.000 millones. En total, la capacidad de préstamo es de 750.000 millones de euros.

6.- ¿Cuáles son las condiciones para obtener un préstamo de “la troika”?

Aquí está el jugo del asunto. Los préstamos del FMI/troika son muy diferentes de los obtenidos en los mercados financieros.

Cuando un gobierno emite deuda en los mercados financieros, puede gastarse como quiera el dinero obtenido. Los inversores pueden estar más o menos contentos (en cuyo caso, te pedirán un interés más bajo/alto en la próxima subasta), pero no tienen un poder directo para marcar las decisiones políticas del estado.

Por contra, los préstamos del FMI/troika están condicionados a que el gobierno que los recibe implemente reformas muy concretas. La troika presta dinero “por tramos”: según el gobierno va adoptando las medidas que ellos imponen, van soltando el dinero. Y si el gobierno no cumple, cortan la financiación y el país se va al carajo. Un país intervenido pierde su soberanía para tomar decisiones políticas.

7.- ¿Qué condiciones impusieron a Grecia?

  • Cambiar la Constitución para que el pago de la deuda tenga prioridad sobre cualquier otro gasto público.
  • Despido de 150.000 empleados públicos en dos años (teniendo en cuenta la población griega, esto correspondería a 700.000 en España).
  • Recorte del salario mínimo desde 751 euros a 580 euros (y 510 euros para los menores de 25 años).
  • Los Presupuestos tienen que ser aprobados por la troika antes de ser votados en el Parlamento.
  • Supervisores de la Comisión Europea instalados permanentemente en Atenas.
  • Recortes en pensiones y gasto sanitario.
  • Privatización de empresas públicas.

El rescate de Grecia está provocando una tragedia: el desempleo se ha duplicado, los salarios han bajado un 30% y se han disparado el número de personas sin hogar y los suicidios.

Más terrible aún: todo este sufrimiento humano puede resultar gratuito. Como la economía griega se está contrayendo tan rápido, los ingresos por impuestos se están desplomando, así que Grecia puede acabar con el mismo porcentaje de deuda con el que comenzó.

8.- ¿Cuál es la situación de España?

Nuestro problema es que el gobierno busca mucho dinero para tapar el agujero de los bancos. Pero como ya estamos emitiendo nuestra deuda a un interés altísimo, está claro que no vamos a obtener ese dinero en los mercados. La solución sólo puede venir de Europa.

¿Conseguiremos ese dinero sin entrar formalmente en un rescate? Y aunque no sea un rescate, ¿qué condiciones impondrá Alemania?

Tendremos la respuesta en pocas semanas.

Impuestos y fraude fiscal

Vicenç Navarro *

El Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) es una de las instituciones más valiosas que tiene este país. De una manera metódica y rigurosa proveen información de una gran importancia que documenta las enormes injusticias existentes en el sistema fiscal español que se han acentuado todavía más con las políticas públicas llevadas a cabo por los gobiernos Zapatero y Rajoy (más este último que el primero) en respuesta a la crisis. En un interesante artículo publicado en Tercera Información (02.05.12), Miguel Ángel Mayo, coordinador en Catalunya de tal sindicato, provee gran cantidad de datos sobre el fraude fiscal en España que, por desgracia no han aparecido en los medios de mayor difusión. Veámoslos.

El fraude fiscal representa una cifra, 89.000 millones de euros, muy elevada, y que el Estado deja de ingresar año tras año. Es uno de los fraudes fiscales más elevados de la Unión Europea y también de la OCDE (el club de países más ricos del mundo). Por otra parte, España es el país que tiene menos inspectores de Hacienda en relación a la población tributaria. Hay un inspector por cada 1.680 contribuyentes, tres veces inferior a la media de los países de la OCDE y cinco veces inferior a Franca y Alemania.

El fraude es, pues, un problema grave. Ahora bien, otro dato de gran relevancia es que tal fraude fiscal se concentra en un sector muy pequeño de la población: las grandes fortunas y las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, fraude fiscal que se realiza a través de la banca, la institución más importante que lo canaliza hacia los paraísos fiscales, es decir, países donde prácticamente no se pagan impuestos. En realidad, el Fondo Monetario Internacional calcula que una cuarta parte (sí, leyó bien, una cuarta parte) de la riqueza del mundo está depositada en tales paraísos fiscales. Según la OCDE, 600.000 millones de dólares no se ingresan en las cuentas de los Estados de tal grupo de países (incluido España), resultado del depósito de los súper ricos y ricos de aquellos países en paraísos fiscales. España es uno de los países que tiene mayor número de agujeros fiscales que disminuyen los ingresos al Estado. En España uno de los instrumentos que más utiliza tales paraísos fiscales son las 3.113 sociedades de inversión de capital variable (conocidas como SICAV), que gestionan un patrimonio de 26.154 millones de euros.

De todos estos datos, resulta que los ricos y súper ricos apenas pagan impuestos en España. El sistema de tributación es profundamente injusto. El 44% de los ingresos al Estado procede de los impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), de los cuales el 83% de la recaudación se basa sobre las rentas del trabajo (es decir, la población que trabaja y está en nómina). Y un 32% de los ingresos al Estado procede de los impuestos sobre el Valor Añadido (conocido como IVA), que se basa en el consumo y es profundamente regresivo, lo cual quiere decir que las clases populares pagan mucho más que los ricos y los súper ricos.

Es, pues, una enorme frivolidad el argumento de que España ha alcanzado su límite en cuanto a gastos, pues el país no da para más.

Si en España la carga impositiva total fuera (como porcentaje del PIB) como en Suecia, el Estado español ingresaría 200.000 millones de euros (sí, lo ha leído bien, 200.000 millones) más de los que ingresa. Ahí está el quid de la cuestión: los que tendrían que pagar mucho más de lo que pagan no son el ciudadano normal y corriente, sino el 10% de la población –los ricos y los súper ricos- que tienen un enorme poder político y mediático en el país. Así de claro.

*Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

LA BASURA ESPAÑOLA, SU BANCA

Moody’s da un fuerte castigo a la banca española y sólo siete entidades se salvan del “bono basura”

Marco Antonio Moreno  en  El blog Salmón

La agencia Moddy’s ha propinado el más duro golpe a la banca española justo el día en que el gobierno oficializaba el rescate a la banca frente a la Comunidad Europea. Se trata del segundo golpe bajo en menos de cinco semanas, tras el anterior propinado por Moody’s en mayo cuando rebajó la calidad crediticia de 16 entidades españolas.

Esta vez el golpe ha ido dirigido sobre 28 instituciones, y no se han salvado ni siquiera Santander, BBVA y Caixabank, pese a que invitamos a separar la paja del trigo en materia de fraudes y estados financieros. El castigo ha sido a toda la banca española dejando “sobre la linea de flotación” a sólo siete instituciones. Para Moody’s todo el resto de la banca española no es más que un vertedero de basura.

En esta gráfica he dibujado la delgada linea de flotación que separa a la banca captadora de inversiones de la banca especulativa o altamente riesgosa. Como vemos en la columna “Nota” que califica de 1 a 10 a las entidades potencialmente captadoras de inversión, Santander tiene la nota más alta con un 2 (2 de 10, Baa2 para Moody’s), mientras las restantes seis instituciones que están por sobre la linea de flotación tiene nota 1 (Baa3 para Moody´s). El resto de la banca española tiene calificaciones de -1 y -2 (Ba1 y Ba2 para Moody’s), consideradas abiertamente como bono basura o “inversión cuestionable”. Esta es una clara advertencia a los inversores de que se arriesgan a perder su dinero en estas instituciones. Claro intento de seguir propagando la fuga de capitales que hemos señalado.

Lo que no se dice sin embargo, es la forma es que este nuevo golpe de Moody’s tiende a potenciar la debilidad de la economía española y la gravedad del ciclo económico recesivo. Las agencias de calificación, culpables de trocear y timbrar con nota 10 o triple A (la máxima calificación) todas las hipotecas basura que inflaron la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y que luego reventaron con la crisis subprime que contagió a toda Europa, siguen actuando hoy de una manera brutal y los gobiernos e instituciones siguen confiando en su credibilidad.

Pese a que hace ya más de dos años decíamos que las agencias de calificación estaban bajo sospecha por su cuestionable papel en los orígenes de la actual crisis, nada se hizo para objetar su rol de garantes del sistema. Esto demuestra que las agencias de calificación radicadas en países fuera del euro como Estados Unidos y el Reino Unido, no son más que el brazo armado del sistema financiero más corrupto que hizo la vista gorda ante los problemas iniciales, y ahora se jacta de potenciar las buenas costumbres. Lo único que han potenciado, sin embargo, es la profundidad del ciclo económico: llevándolo a la exuberancia irracional en el largo período del auge y al total hundimiento en el actual, y también largo, período de crisis.

¡¡Nos mienten!!

El mayor problema de España no es ni el déficit público ni la deuda pública

Vicenç Navarro* – Consejo Científico de ATTAC España

Este artículo cuestiona la sabiduría convencional en los círculos del establishment español que asume que el problema mayor de la economía española es su elevado déficit público y la gran deuda pública. El artículo cuestiona tal tesis, señalando que los recortes de gasto público, incluyendo gasto público social, son innecesarios y contraproducentes pues contribuyen a la recesión de la economía española.

En sus continuas reuniones con la canciller alemana Angela Merkel, el Presidente Rajoy ha acentuado que el objetivo principal de su gobierno es el de reducir el déficit público, y supeditará todas sus políticas públicas a conseguir tal objetivo. Tal postura asume que el mayor problema de la economía española es el endeudamiento del Estado español (sea éste central, autonómico o municipal), postura que fue también compartida anteriormente por el gobierno Zapatero. Ambos gobiernos han interpretado tal endeudamiento como la causa de que el país esté en recesión y que ahora esté estancado, dificultando su recuperación. De ahí su constante referencia a que “España no puede gastarse más de lo que tiene”, frase que, con distintas variaciones, ha ido repitiendo.

Los datos, sin embargo, no avalan tales tesis. Veámoslos. Si el déficit y la deuda pública hubieran sido la causa de la crisis financiera y económica que España padece (tal como muchos economistas neoliberales, incluyendo los financiados y/o próximos a Fedea), el Estado en este país habría tenido un enorme déficit público y una elevada deuda pública cuando comenzó la crisis, en 2007. Los datos, sin embargo, muestran que, en contra de tal tesis, cuando la crisis empezó, España tenía superávit en sus cuentas del Estado. España ingresaba al Estado 2.23% del PIB más de lo que gastaba. Y su deuda pública era equivalente a un 36,2% del PIB, una de las más bajas de la UE-15 (el grupo de países de semejante nivel de riqueza que España), y muy por debajo de lo establecido por el Tratado de Maastricht (60% del PIB). En realidad, la deuda pública neta (que es la que debería utilizarse aunque nunca se utilice tal indicador) era sólo un 26,7% del PIB (la deuda neta es la deuda bruta menos los intereses que el Estado se debe a si mismo al incluir deuda pública poseída por diferentes ramas del Estado). No es cierto, por lo tanto, que la crisis se debiera a que el Estado se estaba gastando más de lo que tenía. El gasto público no era el problema, pues ni el déficit ni la deuda pública eran elevados. De ahí que las políticas de recortes de gasto público (incluyendo el gasto público social) no pudieran justificarse bajo el argumento de que nos gastábamos más de lo que teníamos. En realidad, el gasto público español (incluyendo el social) por habitante era y continúa siendo de los más bajos de la UE-15.

El crecimiento notable del déficit no se debió al aumento del gasto público, sino a la bajada de los ingresos al Estado resultado de la recesión y elevado desempleo, a lo cual contribuyeron los recortes de aquel gasto público. Fue el elevado crecimiento de desempleo (España ha tenido durante la crisis la tasa de crecimiento de desempleo más elevada de la OCDE después de EEUU e Irlanda) y consecuente descenso del nivel de ocupación y de la masa salarial lo que disparó el déficit público del Estado, alcanzando en 2009, sólo dos años después del inicio de la crisis, la cifra de -11,2% del PIB, y ello como consecuencia de que los ingresos al Estado, incluyendo el IRPF (los impuestos sobre la renta), proceden en su gran mayoría de las rentas del trabajo, y muy poco de las rentas del capital. Las políticas de recortes contribuyeron a la recesión. Si España hubiera crecido un 1,5% del PIB, el déficit habría disminuido más rápidamente que de la manera en que se ha intentado conseguir, es decir, a base de recortes. Resultado de tales políticas de austeridad (y devaluación doméstica conseguida a base de disminuir salarios), la economía no se ha recuperado y el déficit alcanzó en 2011 el 8,5% (es probable que, resultado de la ingeniería contable, fuera mayor) y la deuda pública el 68,5% del PIB (el 56,4% del PIB en su deuda neta).

Pero incluso estas cifras desfavorables en el caso del déficit público (aunque no inquietantes en el caso de deuda pública), son menos alarmantes de lo que se presentan y no deberían ser motivo de tanta preocupación. Según las proyecciones del FMI, la deuda pública en el 2017 será de un 80% del PIB, que es una cifra asumible, aunque existe el peligro que, resultado del rescate financiero, los 100.000 millones de euros aumenten esta deuda pública diez puntos más del PIB (90% del PIB).

Un tanto semejante ocurre en cuanto a los intereses de la deuda. De nuevo, según el FMI, España en 2011 pasará de pagar en intereses un 1,9% del PIB a un 3,9% en el 2017, cifra que no está fuera de lo común entre los países de la UE-15. Ni el déficit ni la deuda pública son un mayor problema. El que sí es un problema (que crea grandes incertidumbres entre los mercados financieros) es el escaso crecimiento económico y elevado desempleo. Éste es el mayor problema que tiene la economía española y que requiere una serie de intervenciones públicas que el gobierno Rajoy no está ni siquiera considerando. El gobierno debería estimular la economía y facilitar la creación de empleo, lo cual puede hacer sin que aumente el déficit público. En realidad, la reducción de éste debería conseguirse a base de aumentar el crecimiento económico y el descenso del desempleo. Y para ello deberían aumentarse los ingresos al Estado mediante reformas fiscales que permitieran ingresar más fondos al Estado para estimular la creación de empleo. Y ahí el espacio es enorme.

España tiene los recursos para crear empleo. Lo que ocurre es que no los recoge. Y no me refiero sólo al fraude fiscal (90.000 millones de euros), sino a las reducciones de impuestos que han estado ocurriendo en los últimos quince años y, muy en especial, en las rentas de capital y en las rentas superiores, reducciones que, como ha señalado el Fondo Monetario Internacional han sido responsables de más de la mitad del déficit estructural existente en España. El estado (tanto central como autonómico) podría hacer obtenido 2.100 millones de euros manteniendo el impuesto sobre el patrimonio, y 2.552 millones anulando la bajada del impuesto de sucesiones, y 2.500 millones revirtiendo la bajada de impuesto que se aprobó para las personas que ingresan más de 150.000 euros al año, y 5.300 millones eliminando la reducción de los impuestos de las empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan sólo el 0.12% de todas las empresas) y/o 44.000 millones de euros anulando el fraude fiscal de las grandes fortunas y de las granes empresas citadas en la frase anterior y/o 6.900 millones de euros aplicando un impuesto finalista en Sanidad (como ha hecho Canadá) y/o 3.000 millones de euros gravando los beneficios bancarios (como ha aconsejado el FMI), y/o 1.000 millones haciendo pagar 5 euros más por cada pasajero que saliera de un aeropuerto español y(o casi 1.000 millones de euros pagando las multas de tráfico según el nivel de renta del infractor (como en Finlandia) y así un largo etcétera. Con estos fondos podría haberse creado empleo y con ello estimular el crecimiento del empleo, disminuyendo así el déficit. El que estas medidas no sean las que se tomen y en su lugar otras (recortes y más recortes) se impongan se debe a la creencia errónea de que el gasto público es el problema, y así estamos.

* Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
Artículo publicado en el diario digital EL PLURAL
Fuente: ATTAC