Ofreceremos nuevos sacrificios al Dios Mercado

A través del duro golpe asestado al sistema de Pensiones, se ha abierto una brecha por la que a buen seguro se va a forzar la adopción de nuevas medidas en favor de liquidar al máximo posible el estado de bienestar mediante la privatización de gran parte del sistema de protección social para mayor gloria del capitalismo ultraliberal.

Con lo ya realizado hasta ahora, es decir el recorte de las pensiones,  se espera como ya nos lo venían repitiendo desde diversas instituciones y ministros de trabajo sucesivos, que nos echemos en brazos de planes de pensiones privados para complementar lo que nos están sustrayendo ahora. (Será motivo de otro artículo el señalar cómo los actuales niveles de renta de la mayoría de los trabajadores no les van a permitir disponer del ahorro suficiente para ello y que los planes de pensiones privados, a contrario de los públicos en España, vienen siendo deficitarios en los últimos años).

Ahora bien, una vez consumada esa infamia que supone quitar dinero a los pensionistas para dárselo a los bancos, la codicia de los mercados no va a verse satisfecha, sino más bien al contrario se abre la puerta a nuevas reformas y se observa ya la preparación de la estrategia a seguir para dar los siguientes pasos en los momentos oportunos, o con las oportunas crisis, aunque no necesariamente por este orden que señalo:

1º – Bajadas de sueldos generalizada y gradual a todos los trabajadores. Inicialmente se empezará por desvincularlos de la inflación, con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo.

2º – Se cuestionara hasta llegar a recortar, las coberturas del sistema público de salud para encaminarnos igualmente hacia planes de seguros médicos privados.

y… no se librará otra importante conquista social:

3º – El ataque al sistema educativo, mediante nuevos recortes al gasto en el sistema público de enseñanza.

Como veréis, nada nuevo. Nada que no se esté aplicando en el modelo de referencia imperante ahora, el de EE. UU. desde tiempo atrás, pero frente a lo que Europa venía entendiendo que en su ADN estaba el desarrollo de un fuerte sistema de protección social.

Pero señores, alguien o «alguienes» han decidido que están perdiendo una ingente cantidad de dinero que ahora está en manos de los diversos sistemas públicos del estado y estarían mejor en manos de empresas privadas para mayor gloria de los mercados.

A éstos mismos tampoco se les ha escapado lo fácil que resulta que el gobierno de España ceda bajo presión y llegue romper el contrato social en favor de los poderes financieros que se van de rositas de esta crisis, sin que nadie les rasque el bolsillo, sin subir impuestos a las rentas más altas y sin acudir a las bolsas de fraude y sin cuestionar a qué se destinan nuestros impuestos.  Magnífico trabajo, ¡¡ de manual!!

Alguien me dirá que me he puesto catastrofista y realmente no me importaría darle la razón si así fuera, pero mucho me temo que algo parecido a lo que yo he querido simplificar aquí se nos viene encima.

EL PARO

Hemos batido records de paro y nuestro gobierno, lejos de trabajar para combatir sus causas o paliar sus efectos, dedica sus esfuerzos a cumplir fielmente el mandato de OBAMA y MERKEL mediante el empobrecimiento de la ciudadanía reduciendo sus derechos sociales que, como es sobradamente sabido, obedece al deseo de saciar la voráz codicia de los PODERES FINANCIEROS.

Con 4.690.600 personas, record absoluto en número de parados se está alcanzando unos niveles de miseria y fractura social de imprevisible evolución. Y ante todo esto, para ahondar más en este desgarro nuestro gobierno no toma mejor medida que recortar derechos sociales como el que supone el alejar el umbral de la jubilación, ampliar su período de cotizaciones y reducir sus prestaciones. En resúmen, trabajar más años para cobrar menos pensión.

Gráfica: El País

EL PARO JUVENIL

El paro juvenil que se sitúa ahora en el 43,6 % se mantendrá en España durante todo este año 2011 por encima del 40%, un porcentaje muy superior a la media de la UE (20,7%) y al de países teóricamente cercanos, como Italia (28,9%), Portugal (22,3%), Polonia (24,9%) o Francia (24,9%).

A ésto hay que añadir que gran parte del empleo juvenil existente es trabajo precario, sin garantías, discontínuo y añora el «mileurismo» como algo inalcanzable del pasado.

De esta forma, los actuales jóvenes parecen haber pasado a ser una «generación perdida» destinada a sufrir durante toda su vida las peores condiciones laborales y sociales.

Esto, en una sociedad en la que sus ciudadanos tienen escasas esperanzas de encontrar un empleo, convierte al momento actual en una peligrosa situación en la que la estabilidad social y política podría estar seriamente amenazada.

ESTADO DE BIENESTAR SOSTENIBLE

IGNACIO ZUBIRI

Todo el mundo parece estar de acuerdo en que, debido al envejecimiento, el Estado del bienestar (EB) es insostenible y debe reducirse. Puede pensarse que esta aparente unanimidad se debe a que mantener el EB va a requerir una cantidad desorbitada de recursos adicionales. Pero no es así. Según las proyecciones de la Comisión Europea, entre 2007 y 2050 el envejecimiento tendrá un coste adicional de 9 puntos del PIB. Esto es, de cada 100 euros de renta, habrá que dedicar 9 más que ahora al EB. El gasto en protección social (pensiones, sanidad y dependencia) alcanzará el 23,9% del PIB y, lejos de ser el más alto de la UE, será solo un punto superior al promedio. Para poner estas cifras en perspectiva, cabe señalar que incluso si sumáramos esos 9 puntos del PIB a los niveles actuales de gasto e impuestos, España seguiría gastando y recaudando menos que lo que hoy gastan y recaudan varios países de la UE. Además, hay países que gastan ya en protección social sólo algo menos de lo que gastará España en 2050.

Si el EB es sostenible, ¿por qué tantas organizaciones supranacionales (OCDE, FMI, UE) piden a España que lo reduzca? La respuesta es que estas instituciones no son organismos técnicos asépticos. Creen en el libre mercado, el equilibrio presupuestario permanente, que los impuestos son perjudiciales para el crecimiento y que la sostenibilidad vía menos gasto es mejor que vía más ingreso. Y muchas veces revisten de técnica lo que son posiciones ideológicas. Esta visión liberal subyace también a muchas recomendaciones de expertos y políticos. En los políticos se añade una cierta falta de valor y visión, porque es más fácil bajar el gasto que asumir los riesgos y costes de mantener el EB.

La crisis actual se ha utilizado para justificar la reducción del EB; en particular de las pensiones. La relación entre reducir el déficit actual y bajar pensiones que se pagarán dentro de 20 años es dudosa. En todo caso, conviene señalar que buena parte del déficit actual de España se debe a una caída de ingresos sin parangón en la UE. Entre 2007 y 2009, a pesar de que el PIB ha caído menos que en el promedio de la UE, los ingresos públicos en España casi han colapsado, cayendo seis veces más (6,4 puntos del PIB) que en el promedio de la UE. Por eso en 2009 los ingresos públicos eran casi 10 puntos inferiores al promedio de la UE. Si los ingresos en España hubieran caído como en el promedio, el déficit en 2009 hubiera sido el 5,8% del PIB en vez del 11,4%. Casi toda la caída de ingresos se ha debido a que se ha recaudado menos. La pérdida recaudatoria se ha acentuado por las reformas fiscales recientes (dualización, eliminación de patrimonio, rebajas en IRPF y Sociedades) y porque que se ha favorecido la elusión y se ha sido tolerante con el fraude.

Como será más caro, el EB sólo se podrá mantener (incluso a niveles más bajos) subiendo los impuestos. Si no se suben, se irá a una sociedad envejecida, empobrecida y con menos protección. Las pensiones podrían bajar hasta un 45% (el Gobierno, aunque luego lo retiró, incluyó en el programa de estabilidad un recorte de pensiones del 25% que probablemente era insuficiente para garantizarlas sin aportar impuestos), las prestaciones de la Sanidad serían menores y la Ley de Dependencia tendría problemas de aplicación. La aportación de recursos privados sería de poca ayuda. Por ejemplo, la mayoría de la población no tiene recursos para acumular pensiones privadas suficientes y los que lo hagan es probable que en el futuro se encuentren con rentabilidades muy bajas (puede que negativas). Los copagos, por su parte, son injustos e ineficientes tanto para obtener ingresos como para moderar la demanda.

Para aumentar los impuestos y que la sociedad lo acepte, son necesarias dos tipos de medidas. Primero hay que reevaluar la justificación de ciertos gastos, reorganizar el sector público y establecer mecanismos de control de la eficacia de los resultados. Segundo, hay que realizar una reforma fiscal centrada en que tributen quienes por defectos de gestión (fraude) o por decisión política (exenciones, bonificaciones y vías de elusión) no contribuyen según su capacidad. Esto implicará reformar los impuestos directos, crear nuevos impuestos (sobre entidades financieras y riqueza) y reformar la inspección.

Habrá quien diga que los impuestos ralentizan el crecimiento y que no se puede hacer pagar a los ricos porque habrá deslocalizaciones. Estos argumentos son tan interesados como, en gran medida, falsos. El argumento del crecimiento ignora los efectos expansivos del gasto público y sobreestima la reacción de los agentes económicos a los impuestos. El de la deslocalización no toma en cuenta que los impuestos son sólo un factor en la decisión de ubicación de personas y empresas, y que deslocalizarse tiene costes altos. El capital financiero se puede controlar por métodos indirectos y, en todo caso, renunciar a gravarlo no es la mejor opción económica ni ética.

En suma, el EB es sostenible si la sociedad está dispuesta a pagar en impuestos su coste adicional, que no es muy alto. El aumento de impuestos será asumible socialmente si se racionalizan las prestaciones y la gestión del gasto y se establece un sistema fiscal justo que trate igual a todos los niveles (ricos y pobres) y tipos (capital y trabajo) de rentas y que luche de forma efectiva contra el fraude.

Ignacio Zubiri es Catedrático de Hacienda de la Universidad del País Vasco

Ilstración de Patrick Thomas

El pacto de las pensiones: el reconocimiento de una derrota

Lourdes Lucía – ATTAC Madrid

Se acaba de firmar el gran pacto social sobre las pensiones, que ha sido suscrito por el Gobierno, empresarios y los sindicatos con mayor afiliación, CC OO y UGT. En este pacto quizás se hayan paliado, de una forma casi inapreciable, las durísimas medidas propuestas en un principio por los mercados (es decir, los bancos, multinacionales y entidades de inversión financiera y sus organismos: FMI y BM, con el apoyo y complicidad de los Gobiernos), pero el resultado no ofrece dudas: Es una victoria del capital financiero y una derrota para la mayoría de la población. No reconocerlo así es engañarse y engañar a los demás.

Muchos son los factores que han llevado a esta situación y posiblemente uno de los más importantes es la escasa respuesta social en España ante las duras consecuencias que para la población han tenido las medidas impuestas ante la crisis: más de 4.500.000 de parados, cierre de pequeñas y medianas empresas, condena a la desaparición de muchos autónomos, desahucios por impagos de hipotecas, privatización de empresas públicas y de las cajas de ahorro, recorte del gasto social y ahora… una legislación sobre pensiones que pone muy negro el futuro especialmente a las generaciones más jóvenes, pero muy prometedor a los bancos que harán grandes negocios con los fondos privados de pensiones.

Conocer y reconocer la realidad. Por dura y terca que sea, es el primer principio en que debe basarse cualquier organización que quiera ser una fuerza progresista que pretenda transformar la sociedad. Es cierto que las condiciones de negociación no han sido las mejores para los sindicatos que han firmado el pacto, precisamente por esta falta de respuesta social, a la que no es ajena actividad realizada por estos sindicatos durante muchos años. Pero ello no nos puede llevar a considerar un logro lo que no lo es.

Hace tres años explotó una crisis largamente gestada y que, como viene denunciando Attac desde hace más de 10 años, tiene su origen en la falta de regulación de los movimientos de capitales, en la existencia de los paraísos fiscales y en haber puesto en el centro de la economía mundial la especulación como principal y casi única actividad económica, convirtiendo al planeta en un gran casino financiero en el que muy pocos son los que ganan y muchos los que salen perdiendo.

El propio análisis realizado recientemente por la comisión encargada por el Congreso de EE UU de hacer la autopsia de la crisis acusa de avaricia a la banca (Goldman Sachs, Merryll Linch, Lehman Brothers o Citigroup) y atribuye la crisis al apetito desmesurado de los bancos por el riesgo y la ineptitud de las agencias de calificación, a la falta de regulación y la actuación laxa de los supervisores, como la Reserva Federal, y a la falta de iniciativa política para exigir responsabilidades a Wall Street.

Las primeras reacciones llevaron a algunos gobiernos a esbozar tímidas medidas de control y regulación del mercado de capitales, pero sin tomar nunca una decisión resuelta para imponerlas. Por el contrario, salieron en tromba a rescatar a los bancos con miles de millones de euros, de forma que la gran banca se siente hoy más fuerte que nunca, como lo demuestra el hecho de que en Davos haya pasado al ataque con una ofensiva conjunta contra la regulación.

De esta forma y si no se le para, el capital financiero seguirá imponiendo sus normas; y su avaricia sin límites les llevará a imponer nuevas medidas más duras todavía que las aplicadas hasta ahora.

A pesar de lo que los grandes medios de comunicación dicen sobre que no hay más alternativas a la crisis que estas duras medidas, ATTAC dice que SÍ hay soluciones: en lugar de recortar el gasto social, los Gobiernos deben incrementar los ingresos. Y esto se puede hacer: obligando a los grandes especuladores a que paguen un impuesto por las transacciones financieras: 1 de cada 1.000 euros usados en este tipo de operaciones (se trata de controlar y regular los millones de operaciones que se realizan las 24 horas de día, es decir de disuadir y sancionar a los grandes especuladores), suprimiendo los paraísos fiscales y estableciendo políticas fiscales progresivas, que recauden más entre los que más tienen.

Está demostrado por excelentes economistas (que no se han equivocado de la forma escandalosa en la que lo han hecho los que hoy se presentan como “expertos”) e incluso por numerosos inspectores de Hacienda, que con medidas de este tipo se obtendrían los recursos necesarios para afrontar políticas económicas que creen puestos de trabajo y afronten los gastos sociales necesarios para el bienestar social, incluyendo el mantenimiento y mejora de un sistema público de pensiones, que garantice el derecho a la jubilación a partir de los 65 años.

Pero de nada de esto se ha hablado en la negociación.

ATTAC, una organización plural e independiente, no desiste y llama, hoy más que nunca, a todas las personas y fuerzas sociales (sindicales, partidos, movimientos sociales…) para unirse y movilizarse reclamando políticas que sirvan para mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población.

No es un brindis al sol, frente a esta dictadura de los mercados no cabe más respuesta que la presión y la movilización social. Y por difícil que parezca, es posible. La indignación que hoy sienten muchas personas se puede tornar en una gran marea colectiva que desenmascare a los causantes de la crisis y sus portavoces y obligue a los gobiernos a cambiar de rumbo.

Este es nuestro reto.

JOSEPH STIGLITZ

El profesor estadounidense y Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz es una de esas rara avis en el mundo de la economía.

Stiglitz es, hoy en día, el economista más citado del mundo. Es neokeynesiano y un crítico feroz de la idea que ha dominado el mundo de las finanzas desde Ronald Reagan: que a los mercados hay que dejarlos a su aire, sin que los gobiernos se entrometan, pues son eficaces y crean riqueza gracias a la ‘mano invisible’ que imaginó Adam Smith en el siglo XVIII. Stiglitz ha pasado 30 años intentando demostrar mediante modelos matemáticos que la famosa mano no es que sea invisible, es que no existe. Y que los mercados, sin vigilancia, se aprovechan de la ignorancia del prójimo. Su teoría de la información imperfecta le valió el Nobel en 2001. «La globalización abrió las puertas para encontrar nuevos ignorantes y explotarlos», sentenció.

Nació en un pueblo siderúrgico, de obreros del metal. Es hijo de un vendedor de seguros judío. La simpatía por la clase trabajadora la mamó desde niño. Estuvo presente cuando Luther King pronunció su famoso discurso «yo tengo un sueño…». Fue economista jefe del Banco Mundial. Y dimitió dando un portazo, con diatribas contra esa institución, «dirigida por fundamentalistas del libre mercado» y contra el FMI, «que pone la soga al cuello de los países a los que se supone que va a ayudar». En la actualidad es profesor en la Universidad de Columbia, Nueva York, donde también imparte clases (de Periodismo) su mujer, 20 años más joven. Ha sido asesor de Zapatero y de Sarkozy. También de Obama, aunque ahora se muestra desencantado con su política. «Los que diseñaron el plan de rescate de Wall Street o estaban en nómina de los bancos o eran unos incompetentes.»

Así de claro habla Joseph Stiglitz:

Mi deseo para 2011 es que dejemos de prestar atención a los supuestos magos financieros que nos metieron en este lío, y que ahora nos exigen austeridad, y que empecemos a usar el sentido común. Si hay que soportar dolor, el mayor esfuerzo debe recaer sobre los responsables de la crisis, y sobre aquellos que se beneficiaron de la burbuja.

Es lapidario a la hora de diagnosticar cómo marcha la economía global. «Estados Unidos y Europa van mal; el resto, muy bien. El crecimiento en los países ricos se va a desacelerar aún más en 2011.» Opina que los bancos nunca han querido reconocer sus créditos fallidos y ahora no quieren admitir las pérdidas. «El sector financiero presionará a los gobiernos para lograr el pago completo de su deuda, aunque provoque un enorme desempleo y un gran sufrimiento social…»

Y cree que los especuladores lanzarán nuevos ataques contra España, Grecia, Portugal e Irlanda, «que están en una situación similar a la de Argentina en vísperas de la quiebra de 2001», la época del ‘corralito’, cuando los bancos restringieron el acceso de los ahorradores a sus depósitos. «El euro es un problemón», resume.  E insta a la UE a adoptar un fondo solidario de estabilidad a largo plazo, porque sin «políticas apropiadas y sin instituciones saneadas» la moneda única podría desaparecer, aunque lo considera improbable. No obstante, reconoce que los economistas no son fiables. «Las personas se comportan de manera menos racional de lo que creemos los economistas. Un experimento demostró que la gente es más altruista de lo que suponen los economistas, excepto en el caso de un grupo: los economistas mismos.»

Los planes de rescate de la crisis han expuesto una de las mayores hipocresías de la historia. Aquellos que se escudaban en la austeridad fiscal cuando se trataba de financiar pequeños programas de bienestar para los pobres, ahora han defendido sin problemas el mayor plan de rescate de la historia. Los que abogaban por la virtud del libre mercado y de la transparencia han llevado a crear un sistema financiero tan opaco que ni los mismos bancos comprenden sus balances. Los que defendían la responsabilidad ahora buscan el perdón de la deuda para el sector financiero.

El mercado no se corrige solo. De hecho sin la regulación adecuada, el mercado tiene una tendencia natural hacia los excesos. Sencillamente la mano invisible de Adam Smith no existe. Los banqueros persiguen su propio interés que no tiene porque encajar con los intereses generales de la sociedad, incluso por no encajar no tienen porque encajar ni con el interés de sus accionistas o deudores y sin duda no son los mismos intereses que los propietarios que han perdido sus viviendas, los trabajadores que se han quedado sin empleo, los jubilados que han visto como sus fondos de pensiones se evaporaban o los contribuyentes que han pagado miles de millones de dólares en rescates bancarios.

Bajo la amenaza de colapso del sistema, la red de seguridad, no ha servido precisamente para salvar a los individuos de las exigencias de la vida, sino que la han extendido generosamente para salvar a la banca comercial, la banca de inversión, a las aseguradoras o a las compañías de coches. Nunca tanto dinero había sido transferido de tantos hacia tan pocos…. La justificación ha sido que rescatar a la banca, permitiría que se volviera a abrir el grifo del préstamo. Esto no ha sucedido. Lo que ha sucedido ha sido simplemente que el contribuyente ha dado su dinero a las instituciones que han estado especulando con ellos durante años, vía préstamos predatorios, intereses de las tarjetas de crédito usureros, y comisiones no transparentes.

Stiglitz se enmarca también entre aquellos economistas que critican la hegemonía del PIB entre los indicadores económicos:

– Sólo compensa a los gobiernos que aumentan la producción material.

– No mide adecuadamente los cambios que afectan al bienestar, ni permite comparar correctamente el bienestar de diferentes países’.

– No toma en cuenta la degradación del medio ambiente ni la desaparición de los recursos naturales a la hora de cuantificar el crecimiento.  Esto es particularmente cierto en Estados Unidos, donde el PIB ha aumentado más, pero en realidad gran número de personas no tienen la impresión de vivir mejor porque sufren la caída de sus ingreso.

Fuente: Newsweek y XL Semanal

Pensiones y mentiras

A continuación, algunas reflexiones e ideas respecto a la reforma de las Pensiones por parte de varios críticos con el sistema, y otras del autor de este blog:

El argumento demográfico que se viene dando para justificar la reforma de las pensiones lo puso en marcha el Banco Mundial hace casi tres décadas cuando se comprobó que la propuesta de privatizar completamente los sistemas públicos que deseaban las entidades financieras era demasiado cara y que podía acarrear gran rechazo y conflictos sociales.(Juan Torres López)


Vicens Navarro, catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y director del Observatorio Social de España:

Hace unos días el nuevo Ministro de Trabajo, el Sr. Valeriano Gómez, en una entrevista dijo que, aún cuando la productividad anual aumentara un 2% o un 2,5%, todavía sería insostenible seguir con el sistema de pensiones sin reformar.

Ello no es cierto. Si el crecimiento anual de la productividad fuera 2%, el PIB en 2050 sería 2.20 veces mayor que ahora. Ello quiere decir que si el PIB ahora es 100, en 2050 sería 220. Pues bien, mientras que ahora 9 unidades (el 9% del PIB) van a pensionistas, en 2050 serían 33 (el 15% del PIB), y para los no pensionistas, en 2050 serían 187 (220-33), mucho más que ahora, que son 91. Es decir, resultado del incremento de la tarta (más del doble), tanto pensionistas como no pensionistas tendrán muchos más recursos, pues estamos hablando de cantidades monetarias con la misma capacidad de compra en 2010 y en 2050. Es más, es probable que el PIB sea incluso mayor, resultado del crecimiento de la población que trabaja (ahora una de las más bajas de la OCDE). Si en lugar de 52% fuera 72% o 75%, el PIB sería incluso mucho mayor. La alarma en la que se basa la REFORMA de las PENSIONES es totalmente infundada. Lo que el estado debiera hacer es mejorar la productividad del país y facilitar la integración de la mujer al mercado de trabajo, en lugar de alargar obligatoriamente la edad de jubilación.

Ignacio Zubiri, catedrático de Hacienda Pública en la Universidad del País Vasco:

Se están aceptando como hechos incontestables posiciones puramente ideológicas.

Se ligan los cambios a la actual crisis cuando las pensiones no tienen nada que ver con la crisis actual.

El sistema sólo es «insostenible» si nos empeñamos en que debe financiarse exclusivamente con cotizaciones. ¿Por qué ha de ser así?

No me gusta la reforma del sistema de pensiones del Gobierno español, porque no hay ningún compromiso. El Gobierno no se compromete a mantener unas pensiones del 80% o el 70% del último salario, lo que dice es: «si el Señor provee habrá pensiones como hasta ahora y si no provee te dejaré la pensión en la mitad y te aguantarás»


Juan Torres, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla:

En España, un puñado de economistas financiados siempre por la banca han hecho un buen número de predicciones con resultados muy alarmistas que anunciaban déficits en las cuentas de la Seguridad Social en 1995, 2000, 2005, 2010 y hasta 2050. Nunca han acertado, ni siquiera en éste último ejercicio de 2010, en el que a pesar de que hay más de cuatro millones de parados, el sistema ha tenido un mínimo déficit de 278 millones de euros pero compensado sobradamente por el ingreso de los intereses del fondo, obteniendo finalmente un superávit de 2.383 millones de euros.

“Cuando el Gobierno, la patronal, los bancos y los economistas liberales hablan de pensiones, razonan al revés. Primero habría que reflexionar sobre qué parte del PIB se considera adecuada para garantizar una vida digna de los jubilados y luego estudiar cómo alcanzar la financiación necesaria».


Miren Etxezarreta, catedrática emérita de la Universidad Autónoma de Barcelona

“El debate se ha planteado sobre una gran cantidad de trampas y de verdades a medias, encaminadas siempre a recortar derechos y fomentar las pensiones privadas”.

“Si el Gobierno quiere mejorar las pensiones, ¿por qué no presenta un plan de medidas de empleo para que los jóvenes empiecen a cotizar antes? ¿Por qué se tolera este altísimo paro juvenil?”

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Otras ideas al respecto:

– El discurso de la hipotética falta de financiación de las Pensiones parte de una premisa errónea, la de considerar a la Seguridad Social como algo distinto al Estado. Son todos los recursos del Estado los que tienen que hacer frente a la totalidad de los gastos de ese Estado. También a las Pensiones.

– No es creíble que en 30 años no habrá dinero para pagar las pensiones con el sistema actual. Es cierto que habrá más pensionistas, pero también habrá más trabajadores, no en vano la población española ha aumentado en cinco millones en los últimos años y debemos tener en cuenta que hay un 20% de paro, otros 4 millones que algún día tendrán que trabajar, a quienes deberemos sumar los millones de jóvenes que se incorporarán al mercado laboral cada año de los 30 que quedan para que supuestamente el sistema sea inviable.

– El colapso de las pensiones se ha pronosticado en muchas  ocasiones y el sistema público de pensiones aún no ha caído en ninguna de las crisis anunciadas.

– Las posibles soluciones de mejora al sistema no tienen porqué suponer un retroceso en los derechos adquiridos por la clase trabajadora. ¿Por qué no aumentar las cotizaciones sociales de las empresas con mayores beneficios y de los empleados con mayores salarios y construir de este modo un sostenible sistema de pensiones público, que no dependa de la avaricia de financieros que se puedan jugar en la Bolsa el dinero de nuestros fondos de pensiones? ¿Y qué decir de aumentar la presión fiscal a las rentas del capital y a las transacciones financieras, de perseguir el fraude fiscal, de aumentar los impuestos a los ricos, de no gastarse el dinero de los contribuyentes en armas y en guerras, y de tantas medidas que se tildan de demagógicas? Y cuanto más larga sea la agonía, más publicidad para que los Bancos y las Cajas -que dentro de poco serán de estos bancos, como nuestras pensiones- vendan más y más planes de pensiones a los atemorizados trabajadores.

– Dentro de 30 años habrá dinero para lo que se quiera, tan solo es y será una cuestión de marcar prioridades. A día de hoy, la reforma de las pensiones, al igual que la reforma laboral, son resultado del oportunismo de los poderes financieros de los países de nuestra órbita para colmar su infinita avaricia y hacer negocio también con nuestra jubilación.

– No nos olvidemos de que a ésto les seguirán reformas en otros campos como la sanidad y la educación, aunque quizá para ello haya que provocar otras crisis.

– Por último me parece frívolo hablar de reformas de Pensiones sin reformar el sistema financiero y el de crédito.

Fuentes: Jordi Calvo Rufanges, Miren Etxezarreta, Ignacio Zubiri, Vicens Navarro, Juan Torres

LA CRISIS HA SIDO UNA GRAN ESTAFA

Entrevista a Juan Torres López

Juan Torres es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, consultor y asesor de gobiernos y organizaciones internacionales, interviene en foros y seminarios de divulgación económica y análisis. Es un escritor prolífico y ha publicado un buen número de libros (el último se titula ¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada? La crisis de las hipotecas basura), medio millar de artículos y tiene un blog en internet, Ganas de escribir.

¿Cuál es la razón de esta crisis?

El gigantesco y antidemocrático poder de decisión de los banqueros es el origen auténtico de la crisis. Lo resumiré con cinco citas ajenas: “Los bancos tienen la culpa de todo”, “La banca ha tenido una conducta irresponsable”, “La crisis se ha producido porque se ha dejado que la banca cometa un fraude generalizado”, “Los directivos de los bancos que han recibido dinero del Estado y ahora pagan bonos son unos sinvergüenzas” y “La crisis se ha producido gracias a los chanchullos de la Administración de Bush”. Estas frases proceden de fuentes nada sospechosas de izquierdismo anticapitalista. Las han pronunciado, por este orden, Warren Buffet, que es uno de los dos hombres más ricos del mundo; la segunda aparece en un documento del G 20; la tercera es de Alan Greenspan, el que fue presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos; la cuarta es de Barack Obama y la quinta es una opinión de Paul Samuelson, premio Nobel de Economía, considerado como el más prestigioso economista de la segunda mitad del siglo XX.

¿Por qué califica usted esta crisis como una estafa?

Ha sido una gran estafa. Estafa de los bancos que inundaron el mundo de hipotecas sin garantías y de porquería financiera. Estafa de los organismos internacionales y la mayoría de los bancos centrales y gobiernos que han creado las condiciones para que los bancos se forren. Estafa de analistas y académicos que proclamaron las virtudes del libre mercado y de la desregulación de las fianzas. Estafa de los líderes políticos que primero dijeron no haberse enterado de nada; luego, ante la gravedad de lo que sucedía, afirmaron que iban a cambiar las cosas, más tarde inventaron excusas como la gripe A o la amenaza terrorista para que los ciudadanos miraran a otra parte y no salieran a la calle y, finalmente, actuaron con el principio de que para salvar la economía había que salvar primero a los bancos que la llevaron al desastre. Estafa de los poderosos del planeta que provocaron este problema gigantesco sin asumir ni pagar sus responsabilidades y que, como siempre, han hecho que las personas débiles y pobres sean quienes sufran y paguen sus criminales destrozos.

¿Los bancos han chantajeado a los gobiernos?

Muchos gobiernos, como el español, tenían superávit presupuestario antes de 2007 y 2008, pero en cuanto tuvieron que aumentar el gasto público para hacer frente a los efectos de la crisis, comenzaron a incurrir en déficit y a tener que emitir deuda. Los bancos públicos desaparecieron hace años en aplicación de políticas neoliberales de privatización. A los gobiernos no les quedó más remedio que emitir deuda. El Banco Central Europeo inyectó dinero a los bancos para salvar sus agujeros sin fondo, al 1% de interés. Pero luego los bancos han exigido a los gobiernos rendimientos del 4 y el 5% para la compra de deuda. Se ha aprovechado de la situación para lograr rentabilizar al máximo sus capitales.

¿No se puede acusar y penalizar a los responsables de la crisis?

Tribunales hay, pero la justicia está al servicio de los poderosos y, a veces, garantiza su impunidad. Hace unos pocos años el Banco de Santander inventó un producto financiero para aliviar la presión fiscal de sus clientes más ricos. Pero Emilio Botín no rindió cuentas ante los jueces aunque su banco entregó a Hacienda información falsa sobre casi diez mil operaciones bancarias por valor de 145.000 millones de pesetas, presentando titulares o testaferros de ese producto financiero tales como personas fallecidas -algunas durante la guerra civil-, ancianos desvalidos, parados o emigrantes, que nada sabían de tales operaciones. Era un delito por fraude y falsificación de identidad. Hubo una acusación particular que pidió para Botín alrededor de 170 años de cárcel. Pero, en un momento del proceso, el fiscal y el abogado del Estado decidieron retirarse, manifestando que el Estado no se había sentido dañado. Y el tribunal decidió que no había motivo para juzgar. Al tiempo apareció en el diario El País una noticia indicando que la entonces secretaria de justicia y después vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, había dado orden al fiscal para que retirara el contencioso. Y entonces ni hubo jueces, ni periodistas, ni ciudadanos que actuaran.

¿Qué alternativas se han propuesto desde la economía crítica?

La crisis es del sistema y las soluciones han de situarse fuera del sistema actual. Enumeraré algunas. Poner el sistema financiero al servicio de la economía productiva de bienes y servicios. Evitar que se especule con un bien necesario como es la vivienda. Facilitar créditos a bajo interés a las empresas y ciudadanos. Imponer topes al beneficio y restablecer el valor social de los impuestos. Subir los salarios reales, manteniendo la capacidad de compra y la productividad. Crear un auténtico sistema fiscal internacional y mecanismos mundiales de redistribución de la renta. Acabar con el régimen de plena libertad de movimientos del capital que arruina economías de países enteros, produce crisis locales y globales, no ayuda a la producción de bienes y servicios y sólo produce beneficios a los propietarios del capital. Establecer un sistema basado en la plena cobertura de las reservas bancarias y evitar que con el sistema de reservas fraccionarias la banca tenga el privilegio monopolista que alimenta la deuda, engorda la actividad especulativa y atribuye a los banqueros tan ingentes beneficios y un poder que chantajea al Estado. A la crisis no le pueden hacer frente sólo los gobiernos de los países ricos, sino que es necesario crear un gobierno mundial plenamente democrático, alejado de los lobbies y grupos de poder actuales. Y es cuestionable el papel del dólar como moneda dominante en la economía mundial.

¿Qué papel pueden jugar la banca pública y las cajas de ahorro?

La crisis ha puesto de relieve el coste grandísimo de haber renunciado a la banca pública. Hay que reivindicarla. Pero lo público no es en sí mismo lo adecuado, si su lógica no es diferente a la de la banca privada. Las cajas de ahorro no han hecho sino clonar la experiencia de la banca privada. Las concentraciones de cajas y la participación en ellas de capital privado parecen la antesala de su total privatización, que es la pretensión de la gran banca. A esa gran banca globalizada, alejada del territorio y sin corazón, le tiene sin cuidado la existencia de una economía local, de empresas apegadas al terreno, de modestas iniciativas de emprendedores, o la importancia de atender a las pequeñas economías domésticas. La banca ética (Fiare, Triodos), incipiente aún, es una buena alternativa.

Entrevista realizada por Javier Pagola – Revista Alandar

Cómo lo político y social determina lo económico

Vicenç Navarro

Este artículo analiza las causas políticas del subdesarrollo social de España y de la crisis económica y financiera actual. El enorme poder de las fuerzas conservadoras en España ha sido responsable de una de las desigualdades sociales más acentuadas en la UE, que ha determinado un enorme endeudamiento de las clases populares así como un acentuado crecimiento de las rentas del capital financiero, invertido principalmente en actividades especulativas. La solución de la crisis requiere unas medidas redistributivas de improbable realización resultado del enorme desequilibrio de fuerzas en la relación capital-trabajo en España excesivamente sesgado a favor del primero.

Los determinantes políticos y sociales de la economía
En una conferencia sobre el futuro de la economía, creo que debe analizarse el contexto político en el que tal economía se ha desarrollado. Ello debiera ayudarnos a entender la relación entre poder político y configuración económica en nuestro país. Esto adquiere incluso mayor importancia cuando queremos entender la relación entre lo social y lo económico, pues ambas dimensiones están determinadas por el mismo contexto político. De ahí que en esta presentación, haré un análisis de la situación social de España (caracterizada por unas enormes desigualdades sociales), analizando las causas de estas desigualdades, que son las mismas que explican el subdesarrollo social y económico de España.

Las desigualdades como causa de nuestros problemas, incluidos los económicos
Según los últimos datos disponibles sobre la distribución de las rentas y de la riqueza en los países desarrollados, España es uno de los países con mayores desigualdades. Mírese como se mire, las desigualdades de renta son de las mayores existentes en la UE-15. Por ejemplo, la renta disponible de la decila superior en España es 10.3 veces mayor que las rentas de la decila inferior, una de las desigualdades más altas de la OCDE (el club de países más ricos del mundo). En Finlandia es 5.6 veces, en Suecia 6.2, en Alemania 6.9, y así una larga lista de países que son menos desiguales que España. Más desiguales son EEUU, 15 veces, y Gran Bretaña, 13.8.

Si en lugar de este indicador consideramos el indicador más utilizado en la literatura económica (el Gini Coefficient), entonces España tiene un coeficiente de Gini de 0.347, uno de los más altos de los países de la OCDE (cuanto más cercana sea la cifra a 1, mayor desigualdad). La gran mayoría de países están por debajo del de España. Algunos, de nuevo EEUU, con 0.408,y Gran Bretaña con 0.360, están por encima, es decir, son más desiguales.

Si en lugar de renta hablamos de propiedad, la situación es incluso peor. La concentración de la riqueza en España es de las más acentuadas en la OCDE. Así, el 10% de las familias (households) posee el 58% de toda la propiedad. En realidad, el 1% de la población de renta superior posee el 18% de toda la propiedad. La gran mayoría de la población tiene escasísima propiedad (como máximo: casa y coche). Como punto de comparación, en Finlandia el 1% de la población más rica posee el 10% de la propiedad, y el 10% posee el 45% de la propiedad. Estados Unidos es incluso más desigual. El 1% de la población más rica posee el 33% y el 10% más rico posee el 71% de la propiedad.

Una consecuencia de estas desigualdades es que a mayor desigualdad mayor nivel de pobreza. Y de ahí que España sea uno de los países con mayor pobreza en la OCDE. El 15% de los niños viven en familias pobres (cuyo nivel de renta está por debajo de la mitad de la mediana de renta del país). De nuevo, la mayoría de países de la UE-15 tienen unos niveles de pobreza infantil mucho más bajos. Dinamarca (el más bajo) 2.4%, Finlandia 3.4%, Noruega 3.6%, Suecia 3.6%, Francia 7.3%, Holanda 9%, Alemania 10.9%,y así un largo etcétera. Gran Bretaña 16.2% y EEUU 21.7% tienen mayor pobreza.

Pero es un error ver las desigualdades como un fenómeno que afecta sólo a los extremos, es decir a los ricos y a los pobres. Nos afecta a todos.

¿A qué se deben estas desigualdades?
Existe el peligro en estos análisis económicos de ver estas desigualdades como consecuencia, primordialmente, de factores económicos y demográficos (tales como la globalización económica, la estructura demográfica, los distintos niveles de formación y educación, entre otros) que, aún cuando útiles para entender la evolución de la estructura económica y social, son insuficientes, porque las causas reales de estas desigualdades son causas políticas, entendiendo como tales las relaciones de poder, entre las cuales, el poder y conflicto de clases sociales son los determinantes. La relación capital-trabajo continúa siendo central en el análisis de nuestras sociedades. Y su expresión a través del estado es clave para entender cómo estas relaciones de poder se reproducen. Fue el gran pensador de la socialdemocracia sueca, y uno de los intelectuales más influyentes en políticas públicas y sociales en el mundo anglosajón, el profesor Walter Korpi, del Instituto Karolinska de Suecia, que en su excelente libro The Democratic Class Struggle (desgraciadamente nunca traducido al castellano) estableció la lucha de clases como la variable más importante para entender nuestras sociedades, incluyendo nuestras economías. Fíjense que los países que están siendo más afectados por la crisis actual en la Eurozona son países con enormes desigualdades, tales como los países PIGS, cerdos en inglés (Portugal, Irlanda, Grecia y Spain). Estos países son los países que tienen mayores desigualdades sociales en la Eurozona, como consecuencia de haber estado gobernados durante más tiempo desde la II Guerra Mundial por regimenes fascistas o fascistoides (España y Portugal) y regimenes autoritarios de la derecha más reaccionaria (Grecia e Irlanda), causa de sus enormes desigualdades y de sus dificultades actuales.

Las causas políticas del subdesarrollo social de españa y sus grandes desigualdades
En España la causa del subdesarrollo social y del enorme crecimiento de las desigualdades se basa predominantemente en tres hechos. Uno, es la dictadura fascista, enormemente represiva (según el profesor Malekafis, Catedrático de Historia Europea, y uno de los mayores expertos en fascismo en Europa, por cada asesinato que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000), y que careció de sensibilidad social. Era una dictadura de clase en frente de la clase trabajadora, y cuando el dictador murió, España se gastaba en su estado del bienestar sólo un 14% de su PIB. El promedio de los países que más tarde constituyeron la Unión Europea de los Quince (UE-15) era ya el 22% del PIB. Este enorme retraso social era la causa del enorme retraso económico de España.

La transición de la dictadura a la democracia no fue una rotura, sino una continuación del estado anterior, indudablemente enriquecido con el principio de soberanía popular (reconocida en la Constitución Democrática), pero con un claro dominio de aquel estado por la nomenclatura del estado anterior, que mantuvo un estado muy poco redistribuidor, con claras insuficiencias en la progresividad de su política fiscal, que determinó un estado del bienestar muy insuficiente, y ello a pesar de los indudables avances que se hicieron en la época del gobierno socialista (1982-1996).

La otra causa de las elevadas desigualdades es la manera como se realizó la integración de España a la UE y a la Eurozona, lo cual se hizo a base de aumentar el déficit de gasto público social por habitante entre España y el promedio de la UE-15. He escrito extensamente sobre este punto (ver mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama. 2006), mostrando que la reducción del déficit público del estado (necesario para alcanzar el criterio de Maastricht, que era que tal déficit no podía ser superior al 3% del PIB) se hizo a costa de reducir el gasto público social, primero en términos absolutos, en la etapa 1993-1995, y más tarde en términos relativos (del 1995, último año del gobierno PSOE, al 2004, último año del gobierno PP) permitiendo un crecimiento del gasto público social mucho más reducido que el promedio de la UE-15. Ello explica que en el 2004 el déficit social de España (medido por la diferencia de gasto público social por habitante entre España y la UE-15) fuera mayor que en 1993. Como consecuencia, las desigualdades eran también mayores en 2004 que en 1993, puesto que el gasto público social es una de las intervenciones más reductoras de desigualdades en España.

Una tercera causa de las desigualdades era la política fiscal (que aumentó su regresividad en el periodo 1993-2004) resultado del descenso de los impuestos directos (durante la alianza PSOE-CiU en el periodo 1993-1996, PP-CiU en 1996-2000 y gobierno PP en 2000-2004), y de la desregulación del mercado laboral (con notable descenso del porcentaje que las rentas del trabajo supusieron sobre las rentas totales). El proceso de acumulación de capital se basó en unos salarios bajos, en una política fiscal regresiva, y en un escaso desarrollo del estado del bienestar español. Los datos que he publicado en otros estudios, así como las investigaciones del Observatorio Social de España (ver los volúmenes I, II y III de la Situación Social en España) avalan claramente esta interpretación de lo acaecido.

Las causas sociales de las crisis actuales
El descenso de las rentas del trabajo llevó a un enorme endeudamiento de las familias españolas, que pudo sostenerse debido al elevado precio de la vivienda, que era el aval para conseguir el crédito. Pero cuando el mercado inmobiliario explotó, las familias, profundamente endeudadas, tuvieron que enfrentarse con un problema grave. En términos económicos, ello supuso un bajón enorme de la demanda, y como resultado de ello, una enorme reducción del crecimiento económico. Y el estado español también vio aumentar su déficit, como consecuencia del descenso de la actividad económica (el 50% de tal déficit se debió a esta causa), de la disminución de impuestos (el 40%) y del aumento del gasto público (sobre todo en seguro de desempleo) para estimular la economía (sólo un 10%).

Por otro lado, la enorme concentración de las rentas del capital (que se consiguió a costa de las rentas del trabajo), fue responsable del comportamiento especulativo de la banca, estableciendo el complejo bancas-inmobiliarias-construcción, que fue el motor del mal llamado milagro español de creación de empleo. La banca española estaba, a su vez, profundamente endeudada con la banca alemana y francesa que poseían el 62% de la deuda bancaria exterior.

Periodo 2004-2010
El gobierno socialista hizo reformas sociales novedosas e importantes. Y el gasto social aumentó significativamente. Pero –y es un gran pero- el crecimiento del gasto público social no fue resultado de una mayor carga impositiva, dentro de una política fiscal más progresiva (en realidad, la regresividad aumentó en el periodo 2004-2010), sino de un notable crecimiento económico. Es más, las enormes desigualdades de rentas y el peso excesivo de las rentas de trabajo en la contribución fiscal al estado, explica que el descenso de la actividad económica inmediatamente creara, además de un enorme crecimiento del desempleo y una reducción de la ocupación, un notable descenso de los ingresos al estado. El elevado déficit estructural público del estado se debe, en gran parte, a la excesiva dependencia de los ingresos al estado de las rentas del trabajo y escasa aportación de las rentas del capital, aportación que fue incluso más baja, resultado de la disminución de los impuestos llevada a cabo por todos los gobiernos (tanto del PP como del PSOE). Es de una enorme malicia considerar que el elevado déficit se debe al excesivo gasto público (incluyendo el gasto público social). En realidad, España es el país que tiene el gasto público social más bajo de la UE-15, y es el que tiene un porcentaje de la población adulta empleada en los servicios del estado del bienestar más bajo (9%, comparado con 15% en la UE-15, y 25% en Suecia). Y es este bajo empleo en los servicios del estado del bienestar que es, en gran parte, responsable de la baja tasa de población empleada en España. El retraso del estado del bienestar es un obstáculo para el desarrollo económico de España.

¿Qué hay que hacer?
En realidad, las medidas son fáciles de ver. Y se basan en la corrección de lo que se ha hecho mal durante estos años. Y principalmente, corregir las enormes desigualdades, tanto de renta como de propiedad, recuperando la progresividad en las políticas fiscales. Otra intervención es incrementar los ingresos al estado corrigiendo el enorme déficit del gasto público social por habitante del promedio de la UE-15, utilizando el gasto público en la infraestructura social del país, como medida de estímulo de la economía. Una de las causas del subdesarrollo económico es el subdesarrollo social que se refleja en un deficiente e incompleto sector público.

Debiera también facilitarse la integración de la mujer al mercado de trabajo, mediante el desarrollo del 4ª Pilar del Estado del Bienestar que, como se planteó en su inicio, debiera incluir el derecho de acceso a las escuelas de infancia, además de los servicios domiciliarios. Los déficits de recursos humanos debieran cubrirse predominantemente a través de la incorporación laboral de la mujer. Si todos los países de la UE tuvieran el porcentaje de mujeres en el mercado de trabajo que tiene Suecia, habría más mano de obra disponible en la UE que la que se conseguiría con la integración de Turquía en la UE.

Una medida también necesaria para aumentar la productividad debería ser prohibir salarios bajos (bien a través de los convenios colectivos, bien a través de incrementar el salario mínimo), tal como hizo Suecia en las reformas Meidner. La enorme disponibilidad de mano de obra barata (inmigrantes incluidos), ha sido una de las causas de la baja productividad. Y ni que decir tiene, acentuar la formación profesional, el punto más flaco en el sistema educativo español.

Otra medida sería la de garantizar el crédito, primero mediante el establecimiento de bancas públicas (transformando las cajas en bancos públicos) y en segundo lugar, regulando y gravando a los bancos privados, y muy en especial a los fondos especulativos.

Todas estas medidas y otras dependerán a su vez de la correlación de fuerzas en los próximos años. Hoy en España el capital, y muy en particular, el financiero, tiene excesivo poder a costa del capital productivo y del mundo del trabajo. Como decía Walter Korpi en su libro Democratic Class Struggle existen momentos históricos en que tal poder interviene obstaculizando el pleno desarrollo del enorme potencial que tiene la raza humana. Creo que este es uno de estos momentos. Tal futuro podrá desarrollarse si las fuerzas del trabajo pueden recuperar el poder político y social perdido y con ello recuperar el espacio económico. Termino pues estas notas subrayando que me he centrado única y exclusivamente en España, a fin de equilibrar la gran atención que se da, con razón, al contexto europeo y mundial, en donde España existe.