Música

Eduardo Angulo en su blog “La biología estupenda”

Quizá es algo que sospechamos o, más bien, la intuición nos dice que puede ser así: los gustos musicales están relacionados con la personalidad de cada uno. O, como dicen Adrian North y David Hargreaves, de las universidades de Leicester y Roehampton respectivamente, en Inglaterra, nuestro estilo de vida se relaciona con nuestras preferencias musicales. Para aclarar esta cuestión preguntaron a 36518 personas de todo el mundo por sus gustos musicales, dándoles a elegir entre 104 estilos diferentes, y después les sometieron a un test de personalidad.

Veamos algunos resultados. Los aficionados al jazz y a la música clásica son creativos y tienen un buen nivel de autoestima; de entre ellos, los de más edad son sociables pero, por el contrario, los jóvenes son tímidos. El country va a los trabajadores tímidos, el rap a los extrovertidos, y los que gustan del indie son bastante ariscos y no tienen mucha autoestima. El soul, en cambio, agrada a los creativos, sociables, amables y con alto nivel de autoestima (hay pocos como Otis Redding, creo yo). Aquellos que buscan música que les anime, suben el volumen; en cambio, los que buscan relajarse, lo bajan. O, los que escuchan marchas militares, son poco amables e introvertidos aunque están a gusto consigo mismos y tienen una buena autoestima.

Curioso que existan estudios que nos retraten con tanta facilidad como parece que demuestran North y Hargreaves. Mientras tanto, en Holanda, Juul Mulder y su grupo, de la Universidad de Utrecht, utilizaron los datos de 7324 adolescentes entre 12 y 16 años para estudiar si las preferencias musicales tenían alguna relación con el uso de drogas como el tabaco y el alcohol. El punk, el tecno y el reggae están relacionados con el consumo de estas drogas, mientras que el pop y la música clásica, por lo visto, no animan a fumar y beber, por lo menos a los adolescentes holandeses. A pesar de su mala fama, el rap sólo se asocia a las chicas que fuman mucho; y el heavy metal, también con mala fama, se asocia con chicos que fuman menos y chicas que beben poco. En general, el tipo de música que anima al consumo de alcohol y tabaco varía con el tiempo y se relaciona, más bien, con la música que en ese determinado momento es transgresora. En cambio, la música establecida y que escuchan los adultos, desanima en cuanto a fumar y beber.

*Mulder, J., T.F.M. Ter Bogt, Q.A.W. Raaijmakers, S.N. Gabhainn, K. Monshouwer & W.A.M. Vollebergh. 2009. The soundtrack of substance use: Music preference and adolescent somking and drinking. Substance Use & Misuse 44: 514-531.

*North, A.C. & D.J. Hargreaves. 2009. The power of music. The Psychologist 22: 1012-1014.

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