La imparable e impagable deuda

Antes o después, algún responsable tiene que decidir y decir que esta deuda no se puede pagar

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  • El reloj no se detiene. Cada minuto la deuda crece casi 300.000 euros, y una de las consecuencias directas de esa ingente cantidad de dinero a pagar es que necesita ser refinanciada a intervalos regulares con nuevo endeudamiento, por lo que esa “bola de nieve” deviene en imparable, y por muchos empeños y abusos gubernamentales infligidos sobre la población, todo el mundo ha de saber que resulta impagable.

Sólo en 2012 la deuda pública española pasó del 69,3 % al 84,2 % del PIB merced a cuestiones como el rescate del sistema financiero y el pago a los proveedores por parte de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. La suma de estos factores, junto con la fuerte vinculación al crédito de nuestra economía, hace que en los últimos cinco años la deuda pública española haya crecido en medio billón de euros.

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¿Feliz 2013?

Está llegando otro amenazante año…

2013

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Y en las circunstancias que vivimos, no creo que sea como para “felicitarnos” ¿no?

Mejor preparamos nuestros instrumentos de indignación para, como estos últimos años, combatir lo que se nos viene encima:

Año nuevo 2013

RECORTES (2ª parte): La Crisis internacional, la Estafa y su aprovechamiento. Algunas fechas clave.

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Crisis

2007

9 de agosto.  La crisis hipotecaria hace caer las bolsas de Estados Unidos y Europa. El Banco Central Europeo (BCE) inyecta 95.000 millones de euros a 49 entidades bancarias con problemas de financiación, debidos, en parte, a la crisis especulativa y crediticia en EE UU, cuyo detonante fue el estallido de la burbuja inmobiliaria con las hipotecas basura (“subprime”). Sigue leyendo “RECORTES (2ª parte): La Crisis internacional, la Estafa y su aprovechamiento. Algunas fechas clave.”

El CAPITALISMO es cada día más incompatible con la DEMOCRACIA

Los autores de “Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero” denuncian los excesos de la banca y de los especuladores, a los que acusan de provocar la crisis y de hinchar artificialmente la deuda pública de España

Diario Público
Juan Torres López, el pasado martes en Madrid.

En los últimos 30 años el sistema capitalista se ha degradado hasta el punto de convertir a la economía mundial en un gran casino donde la especulación sin control se ha convertido en la única norma. Nadie ha puesto bridas a esa especulación sin límites: muy al contrario, el poder político ha claudicado ante el gran capital financiero encabezado por la banca internacional. Los bancos y las grandes corporaciones han terminado por adueñarse del mundo y crear una sociedad donde la desigualdad aumenta, el Estado de Bienestar está cada día más debilitado y millones de personas mueren por las decisiones económicas que toman los poderosos.

Ese el panorama que dibujan Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y miembro de ATTAC, y Vicenç Navarro, catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra, en su libro Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero (Espasa Calpe). En esta entrevista (por problemas de agenda Vicenç Navarro sólo pudo responder a una pocas preguntas por escrito) los dos autores señalan a los bancos como los principales culpables de una crisis que creen que se podría haber evitado. 

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¿Quién ha vivido por encima de qué?

DESMONTANDO MITOS

Por Alejandro Pérez en Mentótica

Una vez más, quiero compartir con todos vosotros una de esas ilustrativas imágenes que nos ayudan a comprender lo que está pasando:

 

A través de esta imagen podemos vislumbrar uno de los principales problemas que dieron origen a la crisis (la deuda privada), y podemos desmontar la tan manoseada frase de que hayamos sido nosotros, los ciudadanos de a pie, los que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”.

En efecto, fue la deuda privada y principalmente la deuda de las grandes empresas la causante de la burbuja que acabó estallando provocando la crisis económica particular de nuestro país. La deuda pública representaba un 37% del PIB y un 20% de la deuda total, cifras similares a las del endeudamiento de las familias y muy inferior a la deuda de las PYMEs (3% de la total). La que era insostenible era la deuda de las grandes empresas (aproximadamente 130% del PIB) y lo que está sucediendo ahora es que hay un trasvase de la deuda privada de esas grandes empresas y bancos hacia la deuda pública. Ésta, ha aumentado más del doble en lo que llevamos de crisis pero si no pagáramos intereses sería del 14% del PIB.

De hecho, los 40 mil millones de euros en recortes que ha presentado el PP para los presupuestos del 2013 corresponden exactamente a la cantidad que vamos a desembolsar en intereses durante este año.

Ni el endeudamiento de las familias (alimentado por la banca y las dinámicas sistémicas, ya que el salario se ha estancado durante los últimos 15 años en España) ni el endeudamiento público están en el origen de la crisis. Lo hemos repetido muchas veces pero no viene de más seguir recordándolo para poder afrontar con un mínimo de realismo las consecuencias y las soluciones de la crisis del capitalismo.

Otros datos que se hicieron públicos ayer son igualmente escandalosos. Así, un informe de Comisiones ha desvelado que más de uno de cada 3 asalariados cobra 641 euros al mes o menos, la brecha social no hace más que agrandarse y devenir insostenible. Del mismo modo, los millonarios españoles han aumentado su riqueza durante este periodo de crisis, las cinco mayores sociedades de inversión de magnates, que sólo pagan el 1% de impuestos, han crecido de 1.638 a 1.818 millones de euros. Nos dijeron que no hay lucha de clases, que todos somos clase media… otro mito que se desmorona. Aquí no es que haya una lucha de clases, hay directamente una guerra, una guerra que están ganando de forma bochornosa. Tendremos que innovar todavía más en nuestra forma de organizarnos, de todas formas el conflicto social abierto parece ya inevitable, hay que terminar de una vez por todas con el expolio de clase.

UN CAÑÓN EN EL CULO

Juan José Millás – Comité de Apoyo de ATTAC España

Si lo hemos entendido bien, y no era fácil porque somos un poco bobos, la economía financiera es a la economía real lo que el señor feudal al siervo, lo que el amo al esclavo, lo que la metrópoli a la colonia, lo que el capitalista manchesteriano al obrero sobreexplotado. La economía financiera es el enemigo de clase de la economía real, con la que juega como un cerdo occidental con el cuerpo de un niño en un burdel asiático.

Ese cerdo hijo de puta puede hacer, por ejemplo, que tu producción de trigo se aprecie o se deprecie dos años antes de que la hayas sembrado. En efecto, puede comprarte, y sin que tú te enteres de la operación, una cosecha inexistente y vendérsela a un tercero que se la venderá a un cuarto y este a un quinto y puede conseguir, según sus intereses, que a lo largo de ese proceso delirante el precio de ese trigo quimérico se dispare o se hunda sin que tú ganes más si sube, aunque te irás a la mierda si baja. Si baja demasiado, quizá no te compense sembrarlo, pero habrás quedado endeudado sin comerlo ni beberlo para el resto de tu vida, quizá vayas a la cárcel o a la horca por ello, depende de la zona geográfica en la que hayas caído, aunque no hay ninguna segura. De eso trata la economía financiera.

Estamos hablando, para ejemplificar, de la cosecha de un individuo, pero lo que el cerdo hijo de puta compra por lo general es un país entero y a precio de risa, un país con todos sus ciudadanos dentro, digamos que con gente real que se levanta realmente a las seis de mañana y se acuesta de verdad a las doce de la noche. Un país que desde la perspectiva del terrorista financiero no es más que un tablero de juegos reunidos en el que un conjunto de Clicks de Famóbil se mueve de un lado a otro como se mueven las fichas por el juego de la Oca.

La primera operación que efectúa el terrorista financiero sobre su víctima es la del terrorista convencional, el del tiro en la nuca. Es decir, la desprovee del carácter de persona, la cosifica. Una vez convertida en cosa, importa poco si tiene hijos o padres, si se ha levantado con unas décimas de fiebre, si se encuentra en un proceso de divorcio o si no ha dormido porque está preparando unas oposiciones. Nada de eso cuenta para la economía financiera ni para el terrorista económico que acaba de colocar su dedo en el mapa, sobre un país, este, da lo mismo, y dice “compro” o dice “vendo” con la impunidad con la que el que juega al Monopoly compra o vende propiedades inmobiliarias de mentira.

Cuando el terrorista financiero compra o vende, convierte en irreal el trabajo genuino de miles o millones de personas que antes de ir al tajo han dejado en una guardería estatal, donde todavía las haya, a sus hijos, productos de consumo también, los hijos, de ese ejército de cabrones protegidos por los gobiernos de medio mundo, pero sobreprotegidos desde luego por esa cosa que venimos llamando Europa o Unión Europea o, en términos más simples, Alemania, a cuyas arcas se desvían hoy, ahora, en el momento mismo en el que usted lee estas líneas, miles de millones de euros que estaban en las nuestras.

Y se desvían no en un movimiento racional ni justo ni legítimo, se desvían en un movimiento especulativo alentado por Merkel con la complicidad de todos los gobiernos de la llamada zona euro. Usted y yo, con nuestras décimas de fiebre, con nuestros hijos sin guardería o sin trabajo, con nuestro padre enfermo y sin ayudas para la dependencia, con nuestros sufrimientos morales o nuestros gozos sentimentales, usted y yo ya hemos sido cosificados por Draghi, por Lagarde, por Merkel, ya no poseemos las cualidades humanas que nos hacen dignos de la empatía de nuestros congéneres. Ya somos mera mercancía a la que se puede expulsar de la residencia de ancianos, del hospital, de la escuela pública, hemos devenido en algo despreciable, como ese pobre tipo al que el terrorista por antonomasia está a punto de dar un tiro en la nuca en nombre de Dios o de la patria.

A usted y a mí nos están colocando en los bajos del tren una bomba diaria llamada prima de riesgo, por ejemplo, o intereses a siete años, en el nombre de la economía financiera. Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas.

La economía financiera, si vamos entendiéndolo, significa que el que te compró aquella cosecha inexistente era un cabrón con los papeles en regla. ¿Tenías tú libertad para no vendérsela? De ninguna manera. Se la habría comprado a tu vecino o al vecino de tu vecino. La actividad principal de la economía financiera consiste en alterar el precio de las cosas, delito prohibido cuando se da a pequeña escala, pero alentado por las autoridades cuando sus magnitudes se salen de los gráficos.

Aquí están alterando el precio de nuestras vidas cada día sin que nadie le ponga remedio, es más, enviando a las fuerzas del orden contra quienes tratan de hacerlo. Y vive Dios que las fuerzas del orden se emplean a fondo en la protección de ese hijo de puta que le vendió a usted, por medio de una estafa autorizada, un producto financiero, es decir, un objeto irreal en el que usted invirtió a lo mejor los ahorros reales de toda su vida. Le vendió humo el muy cerdo amparado por las leyes del Estado que son ya las leyes de la economía financiera, puesto que están a su servicio.

En la economía real, para que una lechuga nazca hay que sembrarla y cuidarla y darle el tiempo preciso para que se desarrolle. Luego hay que recolectarla, claro, y envasarla y distribuirla y facturarla a 30, 60 o 90 días. Una cantidad enorme de tiempo y de energías para obtener unos céntimos, que dividirás con el Estado, a través de los impuestos, para costear los servicios comunes que ahora nos están reduciendo porque la economía financiera ha dado un traspié y hay que sacarla del bache. La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado.

Llevan ya cuatro años metiéndonos por el culo ese cañón. Y con la complicidad de los nuestros.