SAQUEO AL PETROLEO LIBIO

Ayer, de forma sorpresiva viajó a Trípoli la Secretaria de Estado de Estados Unidos -cargo equivalente a nuestro Ministerio de Exteriores-, Hillary Clinton.

En esta ocasión se trata de la primera visita oficial de un alto cargo estadounidense a Libia. Hace pocas pocas semanas lo hacían el primer ministro británico, David Cameron, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy que de forma precipitada volaban a Trípoli horas antes de que aterrizara el jefe del Gobierno turco, Recep Tayyip Erdogan.

La pueril excusa oficial en esta ocasión dice que ha ido a “animar a las nuevas autoridades a que se celebren elecciones en los plazos previstos”.

¿La realidad? Muy distinta, revisar los contratos de extracción de petróleo firmados bajo el régimen de Muamar al Gadafi y reclamar una buena parte de ellos después de que hace meses Abdel Jalil jefe de los rebeldes (quien aparece en la foto con Clinton) advirtiera sin ningún disimulo que empresas chinas y rusas podrían salir perdiendo por no apoyar la rebelión contra Gaddafi.

Como consecuencia de todo esto, Repsol que explotaba yacimientos en ese país, debe esperar al reparto de los “mayores” para ver si le quedan migajas, por lo que aún no ha reanudado sus extracciones en Libia.

Lo cierto es que los libios parece que no van a poder resistirse a esta otra tiranía -ahora internacional- y se preparan para ceder la soberanía productiva de sus todos sus recursos petrolíferos y gasísticos.

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20-10-2011

En Sirte capturan y asesinan a Gadafi

Comenzó la repartición de Libia

Red Voltaire

 La Conferencia de Londres sobre Libia –el 29 de marzo de 2011– reunió exclusivamente a los países que apoyaron la resolución 1973, más Alemania. Rusia y China no fueron invitadas. La Unión Africana se negó a participar y la Liga Árabe envió una representación de bajo nivel como muestra de su descontento. La Santa Sede fue admitida como observadora a pesar de que el papa Benedicto XVI había exhortado la OTAN, al igual que a Gadhafi, al cese de las hostilidades.Los países participantes decidieron dar al Consejo Nacional Libio de Transición acceso a ciertos fondos congelados pertenecientes a Libia y autorizarlo a vender el petróleo libio. También mencionaron, sin tomar una decisión al respecto, la posibilidad de proporcionar armas al Consejo Nacional de Transición.Estas disposiciones contravienen la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU y es posible imaginar las reacciones internacionales que se producirían si ciertos Estados –como Venezuela e Irán– se diesen el lujo de desbloquear fondos congelados para entregarlos a los sublevados nasseristas o khomeinistas o, peor aún, si les compraran petróleo libio. Y ni pensar lo que sucedería si violaran el embargo de la ONU sobre las entregas de armas para proporcionar armamento a los sublevados «equivocados».

La autorización para las ventas de petróleo demuestra, si fuese algo que estuviera aún por demostrar, que ya comenzó la repartición de los recursos de Libia. Gracias al apoyo militar de la OTAN, el Consejo Nacional de Transición ha logrado controlar amplias zonas de explotación petrolífera y dos importantes refinerías. El Consejo Nacional de Transición fue autorizado a exportar 40 000 barriles de petróleo al día, lo que representa según la tarifa actual 1 400 millones de dólares mensuales.

Como resultado de dos reuniones, al margen de la conferencia, entre la secretaria de Estado Hillary Clinton y el emisario del Consejo Nacional de Transición Mahmud Jibril, Estados Unidos estudia descongelar 3 300 millones de dólares pertenecientes al Estado libio, que serían entregados a los sublevados «buenos».

Qatar recibió la misión de administrar el petróleo libio. A Turquía se le encargó el manejo del aeropuerto de Benghazi para facilitar el «tránsito humanitario».