ENERGÍA NUCLEAR, NI SEGURA… NI BARATA

Se buscan 630 millones para cubrir Chernóbil

El dinero escasea, pese a que la UE ofrece en Kiev otros 110 millones
MANUEL ANSEDE para Público
Barroso, seguido de Yanukovich, en Kiev. -

Barroso, seguido de Yanukovich, en Kiev. -REUTERS

El domingo a medianoche, un trabajador encaramado en la grúa de un camión soviético se afanaba en colocar una bandera ucraniana y otra de la UE en cada farola de la calle Hrushevskogo, en el centro de Kiev. Cuando el vehículo avanzaba a toda mecha, las ramas secas de los árboles sin podar estallaban en la espalda del operario, configurando un martirio público en una de las principales avenidas de la capital de Ucrania.

Hoy se han desvelado las causas de tanto denuedo. La UE desembolsará otros 110 millones de euros para sufragar la construcción de un nuevo sarcófago sobre el reactor número 4 de Chernóbil, protagonista el 26 de abril de 1986 del peor accidente nuclear de la historia. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, en visita oficial a Kiev, anunció la expedición del nuevo cheque al presidente ucraniano, Viktor Yanukovich, y reclamó la implicación del resto de “socios estratégicos para completar los trabajos del sarcófago antes de 2015”.

Pero, según las cuentas de Thomas Mirow, presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD), no es suficiente. Los cálculos de la institución financiera, fundada en 1990 para convertir a los países excomunistas al capitalismo, aseguran que todavía faltarían otros 630 millones de euros. Cuando se cumplen 25 años de la tragedia, Mirow y el Gobierno de Ucrania van a sacudir de nuevo la hucha para despertar a los donantes en una conferencia que arrancará mañana en Kiev.

Más inversión

“Superar una tragedia de esta escala no es posible para un país en solitario”, declaró Yanukovich en una comparecencia conjunta con Barroso. Desde 1997, cuando se creó un Fondo del Sarcófago de Chernóbil gestionado por el BERD y presidido por el hombre que buscaba armas de destrucción masiva en Irak, el sueco Hans Blix, se han recaudado 850 millones de euros. La UE ha puesto 250 y EEUU, unos 180. Alemania ha colaborado con 60 millones de euros. España, con cinco millones. Rusia, heredera de la URSS, apenas ha pagado 15.

El fondo servirá para el sarcófago y almacenar residuos de las piscinas

Ahora, con Japón intentando recuperarse del tsunami del 11 de marzo y la posterior tragedia en la central de Fukushima, y con la UE tiritando tras los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal, es difícil adelantar en qué chisteras aparecerán los cientos de millones que faltan. Algunos medios locales cargaron la semana pasada contra el primer ministro ruso Vladímir Putin por “prometer la luna” a Ucrania a cambio de que abandonase su intención de integrarse en la UE.

Pese a su nombre, el Fondo del Sarcófago no servirá sólo para financiar esta campana de acero de más de cien metros de altura y un peso de casi 30.000 toneladas, diseñada para evitar durante un siglo que se produzcan nuevas fugas. Del mismo saco saldrá el dinero para construir una instalación para el almacenamiento de los más de 20.000 elementos de combustible de uranio quemado que todavía se amontonan en las piscinas de los otros tres reactores de Chernóbil. Estas piscinas, de diseño soviético, suponen un riesgo para proceder al desmantelamiento de la central.

La temeridad nuclear

¿Qué ocurriría si el accidente de Fukushima hubiera sido en la inconclusa Central Nuclear de Lemóniz, en el supuesto de que estuviera operativa?

Así sería el área desalojada. Un radio de 40 Km. que, aunque según un organismo nada sospechoso de activismo ecológico como es la OIEA resulta muy escaso, es el que finalmente han aplicado las autoridades japonesas. A esta zona no se podría volver en decenas de años:

¿Y si fuera la central nuclear de Garoña -que sí está operativa- y  cuyo reactor es del mismo modelo que la mayor parte de los de Fukushima, con la que ha venido mantiendo una estrecha relación operativa ?

Esta mapa de abajo representa el área mínima desalojada pero…  ¿estarían tranquilos los habitantes de tres capitales casi equidistantes como Burgos, Vitoria-Gazteiz y Bilbao situados al borde del área más crítica?

Desechos nucleares y otras incógnitas no resueltas de esta peligrosa tecnología:

http://www.rtve.es/television/documentales/la-noche-tematica/videos/

Fuentes: http://mural.uv.es/estojuan/Ejercicio2.html El País y RTVE

Fukushima alcanza a Chernobyl

Un mes minimizando el desastre

La industria atómica y buena parte de las autoridades se han esforzado en señalar las diferencias entre la situación de Fukushima y la que se vivió en Chernóbil, ahora equiparadas en gravedad

JAVIER SALAS, para Público

Aspecto de la central de Fukushima Daiichi el día 20 de marzo, cuando todavía se catalogaba el accidente como de nivel 5. afp
Aspecto de la central de Fukushima Daiichi el día 20 de marzo, cuando todavía se catalogaba el accidente como de nivel 5

Chernóbil. El nombre de una ciudad ucraniana se ha convertido en un concepto clave en la batalla dialéctica que en el último mes han librado antinucleares y pronucleares, también las autoridades y los científicos. No hay dos accidentes nucleares iguales, pero desde que un terremoto tumbara la estabilidad de la central nuclear de Fukushima la referencia en el debate público es si la catástrofe de 1986 y la de 2011 son comparables. Ayer, al elevar la calificación del accidente japonés a nivel 7, el mismo del ucraniano, las autoridades japonesas admitieron que la gravedad, al menos desde el plano técnico, sí es comparable.

“Fukushima no es Chernóbil” es una de las frases más enunciadas en los últimos 30 días, por parte de la industria atómica, expertos y autoridades, como el propio primer ministro japonés, Naoto Kan. Uno de los primeros en negar esas similitudes fue el presidente del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el nipón Yukiya Amano, en su primera comparecencia tras desatarse la crisis japonesa (el 14 de marzo): “Es muy poco probable que se convierta en algo como Chernóbil”.

Ayer, tras declararse el nivel 7, el portavoz de turno del organismo internacional quiso alejar más aún Japón de Ucrania. “Los accidentes son totalmente distintos; las mecánicas son completamente diferentes”, dijo el subdirector de Seguridad Nuclear, Denis Flory.

En el relato de lo que se ha dicho estos días destacan dos organismos que rompían el discurso de la industria nuclear, Japón y el OIEA. Las agencias de seguridad nuclear de Francia (ASN) y de EEUU (NRC) pusieron muchos peros a las decisiones tomadas por las autoridades.

Críticas francesas

El día 15, el presidente del ASN, André-Claude Lacoste, se mostró convencido de que el incidente propiciado por el tsunami ya era peor que el de Three Mile Island calificado con un nivel 5 de peligrosidad y merecía al menos un 6. “No se sabe hasta qué punto el sistema de contención está dañado -dijo Lacoste-, pero ya no es estanco”. Es decir, el riesgo de emisión descontrolada de materiales radiactivos al exterior era cierto. Mientras tanto, la agencia japonesa (NISA) mantenía la gravedad del accidente en un nivel 4. NISA no elevó su catalogación al 5 hasta el día 18.La NRC también dejó en mal lugar a las autoridades japonesas por minimizar con sus decisiones la gravedad de la situación. Cuando Tokio decidió evacuar a toda la población de un radio de 20 kilómetros en torno a la central averiada, la agencia estadounidense advertía de que, en esas mismas condiciones, su decisión sería la de evacuar un radio de 80 kilómetros.

En España, las críticas del colectivo ecologista se concentran esencialmente en el Foro Nuclear, la asociación que representa los intereses de la industria atómica española. Su presidenta, María Teresa Domínguez, dio una rueda de prensa el 14 de marzo, tras un primer fin de semana de confusión.

“Después de ver las imágenes de la catástrofe en Japón, poder decir que todas las centrales nucleares han parado, están intactas, soportaron el terremoto y no se ha producido un impacto al exterior… Yo creo que todo eso da un mensaje positivo que refuerza a la energía nuclear”, aventuró Domínguez ante una sala abarrotada de periodistas, a los que dijo: “El tiempo va a nuestro favor”. En ese momento, ya se habían producido dos explosiones de hidrógeno en los reactores de Fukushima. Ese lunes se estaba produciendo una gran paradoja: cuanto menos se sabía, más firmes eran las afirmaciones de unos y otros. Fue un día clave para encauzar el tsunami de la opinión pública.

Falta de transparencia

“La industria se ha empeñado en vender que estaba todo controlado desde el día 12, cuando aún no se sabía nada”, lamenta el responsable de la campaña nuclear de Ecologistas en Acción, Francisco Castejón. Este físico nuclear, que se atreve a denunciar que muchos académicos que opinaron estos días viven de la industria, critica la labor de autoridades nacionales e internacionales. “Por ejemplo, tardaron mucho en decirnos que habían encontrado plutonio o que había una piscina única para conservar todo el combustible gastado”, asegura.

Castejón sobre todo lamenta “el discurso del lobby” ahora que se ha demostrado el peligro: “Que no nos digan más veces que van a tomar medidas y que van a aprender de los errores”, reclama.

Otro de los ecologistas que lleva un mes en la batalla antinuclear es Carlos Bravo, de Greenpeace, que ahora recuerda a sus rivales dialécticos: “No sé dónde están todos esos que decían que esto acabaría en nada, que nunca sería como Chernóbil. No han vuelto a aparecer”, critica Bravo.

El radiobiólogo Eduard Rodríguez Farré pone en entredicho el papel de las autoridades internacionales: “No olvidemos que el OIEA no es un organismo de protección, es de fomento del uso pacífico de la energía atómica”. Este investigador del CSIC, presidente de Científicos por el Medio Ambiente, se atrevió a decir, el 15 de marzo, que Fukushima “es un Chernóbil a cámara lenta”. Recibió innumerables críticas, lo mismo que le sucedió al comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, cuando habló de escenario “apocalíptico” en Japón.

Rodríguez Farré considera que estas semanas se han seguido los mismos pasos que tras todos los accidentes nucleares: “Primero se minimiza la importancia, y luego aparecen ingenieros y físicos a pontificar sobre el impacto en la salud de la radiación, cuando no es su campo de conocimiento”, critica.

Fukushima: continúa la pesadilla

FRANCISCO CASTEJÓN  |  DOCTOR EN FÍSICAS E INVESTIGADOR DEL CIEMAT

El sufrimiento de la población japonesa se ve agravado por los nuevos sucesos de Fukushima-Daiichi. Al riesgo de fusión completa de los reactores 2 y 3, al peligro de descontrol de la reacción nuclear, a la nube radiactiva que afecta a miles de personas, hay que sumar ahora los vertidos de agua contaminada al océano. Se trata del vertido voluntario de unas 11.500 toneladas de agua radiactiva y del vertido accidental de agua altamente radiactiva que ha durado más de 48 horas, a razón de unos 7.000 litros a la hora, y que procede del reactor número 2.

El vertido voluntario procede del enfriamiento de los reactores y está contaminado sobre todo por radionucleidos ligeros como iodo, que emitirá radiactividad durante unos 160 días, y de cesio, que será radiotóxico durante unos 120 años.
El vertido de estas 11.500 toneladas se produce para habilitar espacio destinado a almacenar líquidos aún más radiactivos como el agua que se ha estado fugando del reactor número 2. La fuga accidental, mucho más grave, se intentó controlar mediante la inyección de hormigón, sin éxito, y posteriormente con la inyección de polímetros absorbentes, también sin éxito. Finalmente se ha conseguido frenar mediante un compuesto de silicato sódico. La contaminación radiactiva de este agua es gigantesca. No está clara su procedencia, pero todo indica que ha debido estar en contacto con el núcleo o con el combustible gastado. Es la única forma de entender los altos niveles de contaminación que lleva. Si este agua ha arrastrado consigo compuestos procedentes del combustible gastado, la radiactividad podría persistir durante miles de años.
El vertido de las 11.500 toneladas cabe achacarlo a la falta de previsión de la empresa Tepco, que refrigeró los reactores con agua de mar sin haber habilitado suficiente espacio para almacenarla. Este agua debería haber sido tratada como un residuo radiactivo y guardarla como tal. Pero la falta de espacio obligó a la evacuación.
Los vertidos accidental y voluntario de agua radiactiva constituyen dos hechos muy graves que introducen una nueva variable en el que ya es el segundo accidente nuclear más grave de todos los tiempos.
La contaminación afectará a los ecosistemas marinos y es muy difícil evaluar sus efectos puesto que no existen precedentes de este tipo de contaminación.
Pero es claro que las sustancias radiactivas tendrán gran impacto en los ecosistemas marinos hasta que el agua se diluya lo suficiente para que los niveles de radiactividad sean admisibles.
La extensión de la contaminación dependerá de la distribución de las corrientes en la zona y va a afectar a grandes extensiones del fondo marino, probablemente a cientos de kilómetros cuadrados. A esto hay que añadir el hecho de que los peces se desplazarán extendiendo la radiactividad mucho más allá de la zona del escape. También son escasos los estudios del efecto de la radiactividad sobre los seres vivos no humanos, en particular, sobre los peces y las algas. Pero sí se conoce la gran capacidad de mutar de los peces, por lo que es seguro que la fauna y flora marinas se verán gravemente afectadas. No sabemos la superficie de estas zonas contaminadas, pero es posible que se extienda a cientos de kilómetros. Los mecanismos de difusión de la contaminación en el mar son muy poco conocidos y dependen desde luego de las corrientes, pero también de los movimientos de la fauna marina. Pero además hay que tener en cuenta el efecto de la acumulación de la contaminación en las cadenas tróficas. El adagio de el pez grande se come al chico, debería leerse más bien como el pez grande se come muchos peces chicos, cada uno con su aportación radiactiva, de tal forma que los individuos que se sitúan en las posiciones más altas de las cadenas tróficas son los que más radiactividad acumulan. Y, no hay que olvidarlo, el eslabón final de esa cadena es el ser humano.
La contaminación del océano y de los bancos pesqueros de la zona introduce una nueva variable en el accidente de Fukushima. Se desconoce cual será el alcance y los efectos de estos vertidos, aunque parece claro que impedirá el consumo del pescado procedente de Japón de forma normal. La contaminación fuerza una veda de la pesca en la zona por tiempo indefinido. Aún cuando se detecte en el futuro que la radiactividad ha caído, será necesario controlar el pescado capturado en esos bancos para ver si es apto para el consumo.
La catástrofe es doble. Por un lado afecta a la economía pesquera japonesa y, por otro, inflinge un daño aún desconocido a los ecosistemas marinos. El accidente de Fukushima está mostrando riesgos nuevos de la energía nuclear. Las nube radiactiva de Chernobil se desplazó por buena parte del mundo, en parte debido a las corrientes de aire, pero también debido al vuelo de las aves migratorias contaminadas. En Fukushima se va a aprender, pagando un alto precio, cómo se difunde la radiactividad en el medio marino. Los efectos son verdaderamente catastróficos y superan los temores de no pocos expertos. El problema es que muchas centrales nucleares en el mundo están cerca de la costa y el episodio de contaminación marítima añade una afección nueva a los efectos de los accidentes nucleares.
El tsunami que causó el accidente de Fukushima era improbable, pero finalmente ocurrió. Está claro que la industria nuclear no puede preverlo todo y que los sucesos extremos, aunque improbables, causan unos efectos tan catastróficos que lo más sensato es prescindir de esta energía lo antes posible.

LA HISTORIA DE JAPÓN CAMBIÓ EN FUKUSHIMA

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC

Fukushima es peor que Hiroshima y Nagasaki, dijo una sobreviviente del terremoto y del tsunami.

– ¿Por qué piensa eso?, le preguntaron.
– Porque Hiroshima y Nagasaki son el pasado, pero Fukushima es el futuro.

El 10 de diciembre del año pasado, la delegación japonesa en la cumbre sobre cambio climático en Cancún anunció que Japón no renovaría sus metas cuantitativas para reducir emisiones de gases de efecto invernadero más allá de la expiración de 2012. En otras palabras, Japón no aceptaría una extensión del Protocolo de Kioto.

La conferencia de Cancún constituía un momento clave para decidir sobre el futuro del protocolo de Kioto que expira en 2012. La delegación japonesa remató diciendo que ahora lo importante era el (mal) llamado acuerdo de Copenhague, en el que los compromisos vinculantes son inexistentes. Esta toma de posición del gobierno del Partido Democrático de Japón le hace el juego al complejo de industrias intensivas en energía (siderúrgica, aluminio, vidrio) que son clave en la política de ese país. Las empresas en estas ramas de la industria quieren ganar tiempo para amortizar las inversiones que ya han realizado con tecnologías intensivas en energía.

Por su parte, la industria nuclear nipona soñaba con más subsidios que pudieran alimentar sus planes de expansión y con poder arrinconar una parte del importante mercado nuclear que se desarrolla en Asia, sobre todo en China. Claramente, el desastre en Fukushima ha hecho pedazos estos sueños de expansión.

Quizás lo único que queda claro en este enredo entre la política energética y ambiental de Japón es que si ese país va a avanzar hacia una combinación energética menos agresiva con el medio ambiente, se va a tener que terminar el compadrazgo existente entre el gobierno y las agencias regulatorias, por un lado, y el lobby nuclear y el de las industrias intensivas en energía, por el otro. En Japón, la alianza de la casta política con el shogunato de los grandes grupos corporativos ha dejado ya una larga estela de engaños que nadie puede olvidar. Fukushima es el escenario del último episodio.

Ni el gobierno japonés, ni el operador de la planta (Tokyo Electric Power Company, TEPCO), ni la agencia internacional de energía atómica (AIEA), han podido ofrecer una versión consistente sobre lo ocurrido en Fukushima. La información sobre los seis reactores de Fukushima proporcionada por TEPCO y el Foro Industrial Atómico (JAIF, organización que promueve los intereses de la industria nuclear en Japón) contiene muchas contradicciones y genera más preguntas de las que contesta.

La primera tiene que ver con la versión que corrió inicialmente en la prensa internacional: el terremoto provocó el cierre automático de los reactores en Fukushima, pero el tsunami destruyó o incapacitó los sistemas de enfriamiento de los reactores y eso provocó el sobrecalentamiento y explosiones de hidrógeno.

Pero hay algo que choca en esta versión. Las fotografías, videos e imágenes de satélites (por ejemplo en la página www.isis-online.org ver fotos al final del artículo) no contienen la evidencia de los destrozos que provocó el tsunami en la costa al norte de Fukushima. Ni los árboles en los estacionamientos, ni los patios de la planta tienen la huella del tsunami. Los escombros que aparecen se deben a las violentas explosiones de hidrógeno que destruyeron los edificios de los reactores 1 y 3.

Una buena parte de la propaganda del lobby nuclear descansa sobre esta versión de los hechos. Pero la evidencia revela que si hubo un tsunami en Fukushima, tuvo que ser mucho más débil que en Minamisoma o Sendai (distantes unos setenta kilómetros al norte de la planta). Por lo tanto, se abren dos hipótesis inquietantes. Primero, es posible que un tsunami de menor fuerza efectivamente inundó los sistemas de enfriamiento y los depósitos de combustible de los motores diesel (respaldo del sistema principal). Pero eso significa que las plantas eran mucho más frágiles de lo que nos quiere hacer creer el lobby nuclear. En este caso, TEPCO quedaría (otra vez) mal parada por su negligencia. Nada nuevo para TEPCO.

La segunda hipótesis es que el colapso en los sistemas de refrigeración fue provocado por el terremoto. En ambos casos, queda expuesta la falacia del lobby nuclear. Las plantas no son robustas y no funcionaron como se supone que deben hacerlo en caso de un terremoto. Adiós a la otra historieta del lobby nuclear.

Las relaciones de Japón con el mundo de la energía nuclear pueden parecer sorprendentes. Algunos se preguntarán: ¿cómo es que Japón, el único país que ha sido bombardeado con armas nucleares, recurrió a las centrales nucleares como fuente de energía? La respuesta está en la ocupación militar estadounidense (que concluyó oficialmente en 1952) y en sus esfuerzos por mantener el viejo orden conservador nipón con un disfraz de democracia parlamentaria. El tejido de engaños, corrupción y mentiras que envuelve las relaciones de los grandes conglomerados y el gobierno es el resultado de esa extraña mezcla.


Artículo publicado en La Jornada
http://nadal.com.mx

Radiaciones desconocidas en Fukushima

– El agua de la piscina de residuos, cercana a la ebullición.

– El vicepresidente de Tepco visita un refugio de evacuados y pide disculpas por la crisis.

– El Gobierno mide la radiación en el agua de mar

AGENCIAS | Tokio 22/03/2011

La situación de los reactores 3 y 4 de Fukushima es todavía crítica

Los operarios que luchan por estabilizar la central nuclear de Fukushima han logrado extender cables hasta los seis reactores de la planta, en un nuevo paso para restaurar la electricidad en todas las unidades y reactivar el sistema de refrigeración. Los trabajadores retomaron la tarea después de que, como ya ocurriera durante el día de ayer con los reactores 3 y 4, se vieran obligados a suspenderla al salir humo de los reactores 2 y 3, según la agencia Kyodo. Gracias a este nuevo intento por recuperar el control se ha conseguido reactivar en una de las salas de la central nuclear la iluminación, según han anunciado algunos medios de comunicación nacionales. Los operarios han dado así un paso más hacia la reactivación de los sistemas de refrigeración de la planta para detener la radiación ya que una fuente constante de luz ayudará a los trabajadores a arreglar los instrumentos dañados por el terremoto y el tsunami. Aún así, lo más preocupante es que todavía se detectan partículas radiactivas que proceden de la central, aunque todavía no han conseguido focalizar el origen, según ha admitido el portavoz del OIEA* James Lyons en una rueda de prensa en Viena. “Seguimos viendo radiación procedente del lugar (…) y la cuestión es ¿de dónde procede exactamente? ¿Viene de las vasijas de contención del reactor o de las piscinas de las piscinas de combustible usado?”, se ha preguntado.

Una columna de humo en Fukushima.

Por eso mismo la situación está lejos de estar controlada. Mientras que el ministro de Industria, Banri Kaieda, ha reconocido que el progreso en el cableado es una buena noticia, ha advertido que la situación sigue siendo “extremadamente difícil”. El portavoz de la Agencia de Seguridad Nuclear, Hidehiko Nishiyama, ha explicado que si se restablece la corriente eléctrica, la situación de la planta será “visible”, lo que permitirá a las autoridades comprobar si las medidas actuales son suficientes. Ya se ha conseguido en una de las salas. Pero falta todavía mucho por hacer. Aunque también ha asegurado, según la agencia Kyodo, que es poco probable que la situación empeore y se vuelva a producir una fusión del núcleo.

Nishiyama ha informado a los periodistas de que es probable que el aumento de las temperaturas en una piscina de residuos nucleares, al borde de la ebullición, puede haber causado el vapor que desde ayer ha emitido del reactor 2, y que aún sale en pequeñas cantidades, según Associated Press. Sin embargo, ya no sale humo del reactor 3. El funcionario ha advertido que si el agua de la piscina se evapora y deja expuestos los residuos nucleares, podría dar lugar a nuevas emisiones radiactivas.

Además, la compañía ha informado de que los daños causados en los reactores 1 y 2 por el agua de mar tras el tsunami del pasado día 11 son mayores de los que se creía inicialmente. También preocupa la posible contaminación del entorno marino, ya que durante los primeros días de la crisis nuclear, los operarios utilizaron agua marina en grandes cantidades en un intento desesperado por enfriar los reactores, parte de la cual volvió al mar. Las autoridades japonesas han comenzado a medir la radiación en la costa de ocho localidades cercanas a la central, para lo que han enviado un barco que tome muestras. Sin embargo, insisten en que los niveles detectados, aunque más elevados de lo normal, son seguros “incluso si se bebe durante un año”, según el portavoz del Gobierno, Yukio Edano. Mientras, Hideo Morimoto, el director de la Agencia de Recursos Naturales y Energía, ha asegurado que la radicación del agua marina se disipará y que no supone un riesgo para otros países costeros.

Radiación en el mar de Fukushima

A pesar de estas informaciones positivas, Greepeace ha criticado duramente al OIEA por haber omitido datos importantes sobre el accidente de la central. “Según investigaciones de Greenpeace, el OIEA no ha hecho pública una explosión de hidrógeno en la piscina de combustible usado del reactor 4 en Fukushima, ocurrida la semana pasada”, ha asegurado la organización ecologista en un comunicado difundido en Austria y Alemania, que asegura también que el Foro de la Industria Atómica Japonesa (JAIF) calificó esa explosión de “muy seria”. Un portavoz del OIEA, Graham Andrew, ha respondido a esas críticas con una queja por la poca información que le llega de Japón, aunque no ha dudado en calificar también la situación de “muy seria”. “No hemos recibido información confirmada por algún tiempo en relación con la integridad de la contención de la unidad 1, así que estamos preocupados por conocer su estado exacto”, ha comentado. Además, Andrew ha matizado que siguen detectando partículas radiactivas procedentes de la central, aunque no han podido localizar su procedencia.

También se ha detectado radiación, a unos niveles 430 veces por encima de lo normal, en el suelo a unos 40 kilómetros de la central, según ha informado el Ministerio de Ciencia tras las mediciones de ayer. El OIEA ha anunciado que se han detectado materiales radiactivos, entre ellos yodo-131, cesio-134 y cesio-137, en aguas de mar cerca de la planta nuclear japonesa de Fuskushima. En un breve comunicado , el Organismo no ha precisado la cantidad ni la gravedad de la presencia de las partículas radiactivas halladas en el mar. Sí ha recordado que obtiene esta información de las autoridades japonesas, y que fue la compañía Tokyo Electric Power (TEPCO) la que detectó los radioisótopos.

El vicepresidente de Tepco, Norio Tsuzumi, ha viajado hoy a la prefectura de Fukushima, donde ha pedido perdón en persona a los evacuados de un refugio en la ciudad de Tamura, donde se alojan unos 800 residentes de la localidad de Okuma, situada a unos 10 kilómetros de la central. El sentimiento popular en la región es tal que el gobernador de la prefectura, Yuhei Sato, ha rehusado reunirse con directivos de la compañía. “Teniendo en cuenta la ansiedad, el enfado y la exasperación de la gente de Fukushima, no hay forma de que acepte sus disculpas”, ha dicho.

La cadena NHK ha emitido imágenes del directivo inclinándose ante los evacuados en señal de contrición. Los desplazados han preguntado a Tsuzumi cuándo podrán volver a sus hogares, y se han quejado de que ya no pueden ganarse la vida en sus granjas. Tras la visita, el vicepresidente de la empresa que gestiona la central ha declarado que entiende las peticiones de los vecinos, y que lo único que puede hacer es continuar con sus esfuerzos para tratar de solventar la crisis.

Pero no es lo único. La compañía compensará a las granjas afectadas por el escape radiactivo por las pérdidas derivadas de la prohibición de vender su productos, según el diario Financial Times, que cita fuentes gubernamentales. Las declaraciones de Edano sobre la intención del Ejecutivo de que la eléctrica “asuma su responsabilidad” suponen la primera referencia directa de un alto funcionario del Gobierno japonés a la obligación de Tepco de reparar a las víctimas del accidente nuclear. Aunque Edano ha precisado que si la compañía no es capaz de asumir adecuadamente estas compensaciones, “el Gobierno, por ley, se hará cargo”.

Detectan en Islandia, Canadá y EE UU partículas radioactivas

Las partículas radioactivas han llegado ya a las costas de Islandia, Canadá y EE UU. Los primeros en alertar del hallazgo han sido fuentes diplomáticas islandesas, que han confirmado se han detectado unas cantidades que podrían proceder de la central nuclear japonesa. Aún así las mismas fuentes han aclarado que estos pequeños restos de yodo, que han sido detectados por una red de estaciones de observación internacionales y han atravesado el océano Pacífico y llegado al Atlántico a través de Norteamérica, son demasiado insignificantes para causar perjuicios en la salud de las personas.

Canadá ha confirmado más tarde que sus autoridades han detectado también un aumento de los niveles de radiación en la costa del Pacífico del país aunque han añadido que el aumento es “mínimo” y “no constituyen un riesgo a la salud”.Lo mismo ha anunciado la central de meteorología de Austria (ZAMG) sobre las costas estadounidenses, al recibir la información de las estaciones de medición de la Comisión del Tratado de Prohibición Total de Pruebas Nucleares (CTBTO) de que habían registrado trazos de radiación supuestamente procedente de la central nuclear de Fukushima.

Los últimos datos enviados por la CTBTO -recogidos el 19 de marzo- “revelan que trazos de radiación alcanzaron Hawai y Wake Island, ambas (islas) en el Océano Pacífico, así como la estación de medición en Charlotteville, en el estado de Virginia”, en la costa este de Estados Unidos, según explica la ZAMG en su informe, que deja muy claro que los valores medidos se sitúan muy por debajo del límite considerado como un posible peligro para la salud humana

Cables conectados

La buena noticia es que los trabajadores de Tokyo Electric Power (Tepco), la empresa que opera la central, han conseguido conectar cables a los reactores 3 y 4, los únicos que faltaban después de que esta madrugada se lograra llevar el cableado hasta el 1 y previamente a las unidades 2, 5 y 6, con lo que podrán agilizarse las tareas de refrigeración y evitar así una fusión parcial de sus núcleos, lo que supondría una nueva emisión de partículas radiactivas a la atmósfera. Pero antes de restaurar la electricidad, proveniente de sistemas de alimentación externos, aún se debe revisar todo el equipamiento de los reactores para evitar cualquier cortocircuito, según la cadena japonesa.

El objetivo de Tepco es restablecer los sistemas eléctricos en algunas instalaciones clave como el equipo de medición de datos y algunas funciones de la sala de control en los reactores 1 y 2 mañana, y en el 3 y el 4 el jueves, según el portavoz de la Agencia de Seguridad Nuclear. Después del terremoto de pasado día 11, cuyo último balance de muertos se sitúa en 9.080 mientras que 13.561 personas se encuentran desaparecidas, los sistemas de refrigeración de los reactores 1, 2 y 3 fallaron, y se cree que sus núcleos se han fundido parcialmente. Bomberos y operarios han bombeado grandes cantidades de agua en las piscinas de residuos en el exterior de los reactores 3 y 4, que habían perdido su función de refrigeración.

* OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica)

Publicado en El País