¿CUANTO NOS CUESTA LA CASA REAL?

Gracias a la corrupción del yerno, la Casa Real se ve empujada a presentar sus cuentas, pero… ¿cuantos gastos generales del estado se deben a nuestra monarquía?.

La opacidad es absoluta en todo esto.

Parece ser que parte de este velo de opacidad que siempre se ha cernido sobre la monarquía caerá a finales de esta semana, previsiblemente a partir del martes, tras la solemne apertura de la X Legislatura en el Congreso. Como ya anunció la Zarzuela el 12 de diciembre, en plena tormenta por el caso Urdangarin, se detallará la asignación anual que reservan los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Cantidad que en 2011 ascendió a 8.434.280 euros, un 5,2% menos que en 2010.

Pero los 8,43 millones son sólo una parte mínima del coste real de la Corona. Hay que sumar las partidas que el Gobierno reserva para Juan Carlos y su familia –viajes oficiales, recepciones, salarios del personal de la Zarzuela…– y para la conservación de los palacios y jardines, y que figuran en otras partidas de los Presupuestos. Escondidas, pero ahí están. Ello haría un total de 59,28 millones. Aún habría que añadir los gastos de seguridad, de coches y chóferes, o de la Guardia Real. Estos costes los asumen los ministerios del Interior, de Defensa y de Hacienda, pero el importe se mantiene en secreto.

01. LA ASIGNACIÓN ANUAL
¿Cuánto cobra el monarca?

El rey, como dispone el artículo 65.1 de la Constitución, distribuye “libremente” la cantidad que recibe del Estado “para el sostenimiento de su familia y Casa”. ¿Y qué se paga con esos 8,43 millones? Gastos de funcionamiento (como material de oficina), de protocolo y representación, vestido y peluquería, dietas o salarios de la alta dirección –”Unas 17 personas”, según la Zarzuela–.

En ella se adscriben los sueldos del jefe de la Casa, Rafael Spottorno, que cobra “como un ministro” (68.981 euros, tras el recorte de 2010) y los de sus subordinados: el secretario general, Alfonso Sanz; el interventor, Óscar Moreno Gil; los secretarios de la reina –general José Cabrera– y de los príncipes –Jaime Alfonsín–; el jefe del Cuarto Militar, general Antonio de la Corte, y el de Protocolo, Cándido Creis; los directores generales de Administración y de Relaciones con los Medios, Isaías Peral y Ramón Iribarren, y el gabinete de Planificación y Coordinación y el Servicio de Seguridad.

De los 8,43 millones sale también el sueldo de los reyes y de Felipe y Letizia, los únicos que viven exclusivamente del Presupuesto. Y de ahí parten asimismo las asignaciones que, en función de su agenda oficial, cada vez más menguante, reciben la infanta Elena y los duques de Palma. El mismo 12 de diciembre, Spottorno ya anunció que Iñaki Urdangarin era apartado de las actividades institucionales por su actitud “no ejemplar” al frente de Instituto Nóos, epicentro de una presunta trama urdida por el yerno del rey y su socio, Diego Torres, para “apoderarse” de fondos públicos. El jefe de la Casa no despejó si Cristina sería excluida de los actos de la Corona.

¿Y cuánto cobra el rey? Esta semana se conocerá por fin, tras una larga batalla de IU, ICV, ERC y BNG. Concluirán así 32 años de secretismo. Justo desde 1979, la última vez en que unos Presupuestos desnudaron el salario del monarca. En aquel año, en la ley 1/1979, de 19 de julio, se detalló que Juan Carlos percibiría 4,5 millones de pesetas de dotación (145.911 euros de los de hoy), más otros 5,5 millones de gastos de representación. Total, 10 millones de pesetas –igual que en 1978 y 1977–, que equivaldrían a 324.246 euros, ya que el coste de la vida ha crecido desde entonces casi cinco veces. La actualización a euros, sin embargo, no tiene en cuenta las subidas o bajadas de sueldo que haya podido sufrir su remuneración.

La revista Tiempo adelantó la semana pasada los pormenores de esa asignación de 1979. La Casa Real recibió un total de 155,7 millones de pesetas, por lo que los 10 millones destinados al rey suponían un 6,4%. No obstante, en aquellos 155,7 millones se incluían recepciones, actos y viajes oficiales, que hoy están recogidos en otras partidas distintas a la de los 8,43 millones de euros.

El pasado viernes, un portavoz de la Zarzuela aclaraba que el nivel de detalle que se alcanzará ahora será “en principio semejante” al de 1979. O sea, que se describirán los salarios de la familia real y de la alta dirección, los gastos de representación, las dietas, los complementos a los trabajadores de la Casa o el global de los gastos corrientes. No está “previsto” que trascienda la declaración de la renta –los reyes y sus hijos y consortes están sujetos al pago de impuestos– o una relación de su patrimonio. Aquí seguirá el oscurantismo. “Está en su mano hacerlo o no hacerlo, es su intimidad”, justificaba un portavoz oficial. En 2002, la revista británica Eurobusiness atribuyó a Juan Carlos una fortuna de 1.790 millones de euros, cifra que entonces y ahora la Zarzuela tacha de “disparatada”, pues suma el valor de los palacios y jardines reales (Oriente, El Escorial, Aranjuez, La Granja, El Pardo, el monasterio de Las Descalzas… o la propia Zarzuela), que son propiedad del Estado y que custodia Patrimonio Nacional.

02. LOS VIAJES OFICIALES
A cargo de Exteriores

Una factura que el rey no paga: los viajes oficiales al extranjero, que corren a cargo del Ministerio de Exteriores. Para 2011, la Corona programó 15 desplazamientos, con un coste de 415.050 euros. En 2009, la Jefatura del Estado previó 15, pero al final se realizaron 21, con lo que el gasto subió de 345.000 a 698.510 euros.

No se desmenuza de qué viajes se trata. A diferencia de la corona Británica que lo detalla,  La Zarzuela se limita a explicar que los viajes oficiales son abonados por Exteriores, mientras que los trayectos privados –como el vuelo de Sofía a Washington hace casi un mes, cuando se dejó fotografiar con los duques de Palma– salen de los 8,43 millones.

03. PERSONAL Y PALACIOS
Lo paga el Ministerio de la Presidencia

En la Casa del Rey están destinados 135 trabajadores (ocho eventuales y 127 funcionarios), y los retribuye el Ministerio de la Presidencia a través del programa 911Q de los Presupuestos –Apoyo a la gestión administrativa de la Jefatura del Estado–. Para ello reservó 5,89 millones de euros en 2011, más otros 304.400 para gastos corrientes. El monto global, 6,2 millones. La Zarzuela tiene potestad para elegir a sus trabajadores, a los que paga un complemento que descuenta de su fondo anual.

Bajo el epígrafe Servicios a la Corona y actos de Estado, Presidencia consigna los 10,01 millones de gasto de las 98 recepciones oficiales, audiencias civiles y militares, cenas de gala, visitas de jefes de Estado… Ese coste era mayor en 2010 –se previó cerrar el año con 11,3 millones– y, sobre todo, en 2009 (16,3 millones).

Hasta aquí, la factura descrita alcanza los 25.067.890 euros.

Hay más: Presidencia corre con la cuenta de Patrimonio Nacional. En 2011 apartó 19,77 millones para la conservación de palacios y otros 14,44 para el cuidado de jardines (34,2 millones en total). Patrimonio asume igualmente las partidas menos pomposas, como la polémica compra de una cinta de correr de lujo para el rey (14.065 euros en 2008).

04. LA INCÓGNITA
Seguridad, coches, militares

Si se rastrean los PGE, no hay forma de encontrar cuánto cuesta la seguridad de la Corona (que abonan Interior y Defensa), o el Cuarto Militar y los 1.500 efectivos de la Guardia Real (que dependen de Defensa), o de cuántos chóferes y vehículos dispone la Casa (afrontado por Hacienda a través del Parque Móvil del Estado). Público preguntó a los tres ministerios. Ninguno dio datos. O por razones de “seguridad” o porque los debe suministrar “la propia Casa”.

La Zarzuela, a la inversa, esgrime que la información ha de trasladarla el Gobierno, aunque también se aferra a motivos de “seguridad”. Se ignora incluso el número de escoltas que cortejan a Juan Carlos I y su familia. Esos datos, pues, en principio no trascenderán esta semana. El coste real de la Corona seguirá siendo un misterio. Menos que antes, pero misterio.

Fuente:  Diario Público

LA CASA REAL LO SABÍA

La Casa Real supo en 2006 que el duque realizaba actividades “inadecuadas”

La institución dice que ordenó a Urdangarin abandonar el Instituto Nóos porque desarrollaba acciones “que podían ser lucrativas” y le instó a trabajar “fuera de España”. El yerno del rey desoyó las instrucciones y siguió haciendo negocios.

ALICIA GUTIÉRREZ, en Público
El rey Juan Carlos, Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón, en Barcelona, durante la comunión de los hijos mayores de los duques de Palma, el 23 de mayo de 2009. efe

La Casa Real admitió ayer que conocía desde 2006 el carácter “inadecuado” de las actividades del Instituto Nóos, la ONG de Iñaki Urdangarin que obtuvo de la Generalitat valenciana y el Govern balear 5,8 millones que acabaron en manos de empresas controladas por el duque de Palma y/o su socio Diego Torres. Fuentes de la institución explicaron a Público que en 2006 ordenó al duque de Palma “abandonar inmediatamente” el Instituto Nóos porque la asociación, cuyos estatutos la definen como altruista, “realizaba actividades que podían ser lucrativas”. “La fórmula de utilizar una asociación para contratos con administraciones era inadecuada”, resumen en Zarzuela a los seis días de que el rey apartase a su yerno de la agenda oficial por su comportamiento poco “ejemplar”.

Una vez que, en junio de 2006, Urdangarin cesó en la presidencia del Instituto Nóos, la Casa Real se opuso asimismo a que el yerno del rey crease una fundación. Y le ordenó que dejase de hacer negocios en España.

Urdangarin desoyó la directriz y, aunque se incorporó al consejo de Telefónica Internacional -que opera en América- tras desvincularse de Instituto Nóos, no sólo mantuvo activa la empresa que comparte con su esposa: Aizoon SL. También ofreció servicios en nombre de Fundación Deporte, Cultura e Integración Social (DCIS), propiedad de Diego Torres y ahora sujeta a investigación por presunta evasión de capitales. Según el Ayuntamiento de Madrid, fue el yerno del rey quien, en mayo de 2007, le propuso que DCIS prestase servicios para la candidatura olímpica. El encargo reportó a la fundación 144.000 euros.

Una vez que el diario El País publicó ayer que, tras recabar consejo del bufete barcelonés Bergós, la Casa del Rey intentó en 2007 “poner en orden” los negocios del duque de Palma mediante la puesta en marcha de una fundación, fuentes oficiales de la institución aseguraron ayer lo siguiente: que el asesor legal externo a quien se encomendó en 2006 un informe de situación no fue Raimon Bergós, que “trabajaba para Urdangarin” y su círculo, sino José Manuel Romero Moreno, persona próxima al rey desde hace dos décadas.

La petición, explican las fuentes de Zarzuela, se produjo tras “las primeras informaciones e interpelaciones parlamentarias” sobre el convenio de Balears por el que nstituto Nóos obtuvo 2,3 millones del Govern de Jaume Matas a cambio de dos minicumbres turístico-deportivas. La primera noticia sobre la exigencia socialista de explicaciones por aquel convenio se publicó el 17 de febrero de 2006.

A tenor del relato de la Casa Real, la secuencia completa de hechos fue esta: tras reunirse en Barcelona con el duque de Palma, sus socios y abogados, el asesor externo del rey concluyó que Iñaki Urdangarin “debía abandonar de inmediato el Instituto Nóos, lo que se efectuó en junio de 2006”.

Tras el dictamen que ordenaba su salida del Instituto Nóos, a cuya presidencia había llegado en septiembre de 2003, el duque y los suyos evacuaron consultas a su abogado, Raimon Bergós. Y fue ahí, sostiene la versión oficial, cuando “surgió la idea de crear una fundación dedicada a la promoción del patrocinio”. Pero el asesor legal del monarca contraatacó alegando “que, si la fundación iba a desarrollar las mismas actividades a las que se venía dedicando el Instituto Nóos, esa fórmula era inadecuada y quedaba descartada”.

Así que, tras esa serie de consultas cruzadas, el capítulo final llegó en fecha no precisada de 2007. Y se resume en lo siguiente “La Casa Real transmitió a Iñaki Urdangarin que abandonase la idea de crear una fundación y que se ganara la vida de otra forma fuera del país”.

Los hechos indican que la orden cayó en saco roto: Fundación Deporte, Cultura e Integración Social (DCIS) quedó inscrita en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Educación el 14 de febrero de 2007 “a instancias de Raimon Bergós Civit”. Es decir, el mismo abogado que asesoró a Urdangarin cuando “surgió la idea” de crear una fundación fue quien inscribió la que ahora está bajo sospecha judicial.

Público no logró ayer contactar con el letrado barcelonés. Pero el informe de Hacienda sobre la trama Nóos y de cuyo contenido viene dando cuenta este diario ratifica que Raimon Bergós recibió, entre 2007 y 2009, pagos tanto de Aizoon SL como de Instituto Nóos y de Fundación Deporte, Cultura e Integración Social. El papel de Bergós, profesor de ESADE, de donde proceden Urdangarin y casi todos los miembros del conglomerado Nóos, es una incógnita aún.

Bajo control de Torres

Formalmente, Iñaki Urdangarin cesó en sus negocios con Diego Torres cuando abandonó el Instituto Nóos y simultáneamente vendió a su socio los títulos equivalentes al 50% de la empresa Nóos Consultoría Estratégica SL. Torres quedó así como único propietario oficial de la sociedad. En 2007, aun sin figurar en su patronato fundacional, Torres pasó a controlar la Fundación DCIS, como lo acredita el hecho de que figure como único autorizado en las dos cuentas bancarias de la entidad.

Que Urdangarin no abandonó su prolífica actividad mercantil lo demuestra el hecho de que Aizoon SL siguió haciendo negocios en España a partir de 2006. Fue ese año cuando la compañía de estricta propiedad ducal comenzó su relación con Mixta África SA, una inmobiliaria con sede en Barcelona que construye viviendas de lujo en el continente africano y en cuyo accionariado tienen un peso significativo miembros de la familia real saudí. Entre 2006 y 2009, Aizoon SL percibió 445.440 euros de Mixta África por asesoramientos inmobiliarios. Además de cobrarle por servicios Aizoon adquirió en 2007 acciones de Mixta África por 150.001 euros, y así lo ratifica el informe de Hacienda.

Además de los procedentes de esa inmobiliaria, Aizoon recibió tras 2006 pagos anuales por importe global superior a medio millón. Pagó Motorpress Ibérica SA, a cuyo consejo perteneció Urdangarin hasta septiembre de 2009.

Pero no son esos los únicos cobros que denotan la pervivencia de actividad mercantil. En 2007, la compañía de los duques ingresó 117.197 euros procedentes de Seeliger y Conde SA, Altadis SA y Aceros Bergara SA, y recibió 26.000 euros más de cuatro particulares. Al año siguiente, Altadis (8.700) y Aceros Bergara (35.444) volvieron a pagar. Y, en 2009, Aizoon facturó, además de a Mixta África (55.680) y a Motorpress (101.500), a otras siete compañías que le reportaron ingresos totales por 146.160 euros. Uno de esos cobros (34.800 euros) tenía su origen en la elaboración de un informe para una empresa valenciana sobre la opción de organizar una gran fiesta multicultural.

¿Tiempo de estafadores?

-La familia real

Cuando allá por noviembre de 2003 se anunció que Letiziaconzeta Ortiz se iba a casar con el aspirante a rey Felipe de Borbón y se supo de su pasado poco confesable e inconveniente para la fachada monárquica, algún pelota -no se si de oficio o vocacional- entre abultadas loas dijo de ella que “era una mujer de su tiempo“.

Estos días, que otro miembro de la Casa Real española, está siendo investigado por estafa, apropiación de fondos públicos, evasión de impuestos y otras lindezas por el estilo, he recordado aquello que se dijo de Letiziaconzeta y he pensado que quizá la frase no estuviera exenta de razón. Porque, ahora que nos encontramos metidos hasta el cuello en una crisis generada por codiciosos estafadores, quizá Urdangarín no sea más que… otro “hombre de su tiempo“.

LOS NEGOCIOS DEL YERNO DEL REY

  • La ‘operación Babel’ destapa que el duque se ha “forjado” un patrimonio de más de once millones en apenas una década
  • Cerca de 90 empresas también contrataron con Nóos, muchas veces a precios muy superiores
El Correo 

Las cifras del ‘caso Urdangarin’ engordan día a día. Los últimos informes, todavía muy provisionales, de la Brigada Antiblanqueo, de Hacienda y de Anticorrupción sobre el entramado empresarial supuestamente tejido por el yerno del rey y su socio, Diego Torres, hablan de todo menos de una fundación sin ánimo de lucro. Los papeles de la denominada ‘pieza 24’ del ‘caso Palma Arena’ están plagados de millones de euros y de más de un centenar de negocios con jugosísimas rentabilidades fuera de toda lógica de mercado, aunque no siempre irregulares. La radiografía de la investigación, habida cuenta de la madeja societaria, es complicada y responde fielmente a su denominación: ‘Operación Babel’. Ocho, por ahora, son los grandes pilares de esta confusa torre, que amenaza con convertirse en iceberg.

 ‘Cuentas generales’: Más de once millones en patrimonio
Las primeras estimaciones apuntan a que el duque de Palma, desde que en 2004 ‘despertara del letargo a su filántropo Instituto Nóos’, se ha hecho con un patrimonio personal muy superior a los once millones de euros, al margen de las asignaciones que haya podido recibir de la Casa Real. A su nombre tiene un palacio de ocho millones de euros en Barcelona, a los que hay que sumar un patrimonio inmobiliario algo menor a los 1,3 millones por cinco pisos en Palma y otro en Tarrasa, dos garajes y un trastero. Y activos por valor de 1,8 millones en sus empresas. Del dinero oculto bajo otras firmas o sociedades o de las cantidades que el entramado societario pueda haber evadido al extranjero los investigadores todavía no se atreven a hacer cálculos. Por el momento, creen poder certificar que al menos 650.000 euros de sus empresas volaron rumbo a Belice y, quizás, a otros paraísos más cercanos.

Las mercantiles de Urdangarin y Torres (quien tiene un patrimonio cercano a los cinco millones) han facturado cerca de 16 millones de euros en los últimos nueve años, de los que más de 6,4 millones vinieron de entidades públicas. Casi la mitad de esos 16 millones con 103 pagadores diferentes fueron captados directamente por la fundación altruista que Urdangarin presidió hasta 2006. La facturación cruzada entre la ONG y las nueve empresas que investiga el juez del caso Palma Arena, José Castro, habría reportado directamente a las arcas de esas firmas no menos de 8,8 millones de euros. Las dos empresas satélites del entramado controladas directamente por el duque, Nóos Consulting y Aizoon (en la que participó la infanta Cristina), facturaron en los ‘años de oro’ 3,4 y 1,5 millones. Buena parte de ese dinero eran facturas a la propia fundación sin ánimo de lucro.

‘Fórum Illes Balears’: El origen de todo

El Forum Illes Balears, dos cumbres deportiva-turísticas organizadas directamente por el Instituto Nóos y adjudicadas a dedo por el Gobierno de Jaume Matas, es el origen de la ‘operación Babel’ y el segundo mayor supuesto ‘pelotazo’ del tándem Urdangarin-Torres. Los investigadores, tras los documentos encontrados en los registros de las empresas de los dos socios, ya tienen bastante claras las cifras. El Govern Balear pagó por los encuentros de 2005 y 2006 un total de 2.594.038 euros. Los primeros cálculos apuntan a que 1,4 millones de ese total acabaron en poder de las empresas directamente controladas por Urdangarin, quien apenas ha podido presentar facturas para justificar poco más de un millón de euros.
La adjudicación de esas jornadas a Nóos está plagada de irregularidades. Ni siquiera se celebraron reuniones oficiales para dar el concurso, tal y como ha reconocido el propio Matas.

‘Valencia Summit’: El gran golpe

Valencia, hasta el momento, es el gran golpe de Nóos. Se trata de la celebración de las tres ediciones del Valencia Summit, en 2004, 2005 y 2006, unas reuniones internacionales sobre turismo y deporte, que sufragaron la Ciudad de las Artes y de las Ciencias (Cacsa), del Gobierno autónomo, y la Fundación Turismo Valencia, perteneciente al consistorio. Esos contratos (que a diferencia de Baleares sí que fueron transparentes) supusieron un desembolso público de 3,1 millones, pues garantizaron a la fundación que por entonces presidía el duque un ‘canon’ anual de 1,04 millones (900.000 euros más IVA) por cada uno de los tres años de las reuniones deportivas. Además de esta cantidad por los Valencia Summit, el Ejecutivo de Camps firmó otro contrato con Urdangarin para que la ciudad albergara unos ‘Juegos Europeos’ que nunca llegaron a celebrarse, y por el que Nóos se embolsó 382.203 euros. Anticorrupción ya se ha zambullido de lleno en la ‘trama valenciana’ de Nóos y la semana pasada interrogó a los responsables del ayuntamiento y de la Generalitat que firmaron esos contratos.
‘Otras administraciones’: A la ‘caza’ de más dinero público
Al margen de las instituciones valencianas y baleares, otras siete administraciones públicas han declarado a Hacienda haber pagado a Nóos y sus satélites por todo tipo de contratos de consultoría, cuya adjudicación está siendo investigada habida cuenta del desfase entre el coste y la escasa entidad de los trabajos facturados. Se trata de los ayuntamientos de Mataró (86.351 euros), Alcalá de Henares (26.132) Barcelona (11.999) y La Galera (7.500); la Generalitat de Cataluña (75.425) y la Diputación de Barcelona (11.600).

África: Asesoría inmobiliaria
Mixta África, un promotora que declara tener como objetivo la constrcción de «viviendas económicas» en África y que tiene negocios en Marruecos, Senegal, Túnez, Argelia, Mauritania y Egipto, ha declarado haber abonado al entramado de Urdangarin y Torres 445.000 euros en trabajos de asesoraminto. De ese montante, al menos 365.328 euros fueron a parar a los bolsillos de Aizoon SL, propiedad de Urdangarin y Cristina de Borbón, por trabajos realizados entre 2006 y 2009.

SGAE: ‘Teddy’, a dedo

La Sociedad General de Autores fue la séptima mayor fuente de ingresos del entramado Nóos. Según los informes de Hacienda, la SGAE llegó a pagar más de 528.000 euros, aunque la cifra es mayor. De acuerdo a los datos de la auditoría externa a la que se ha sometido a la sociedad, entre 2005 y 2010, Nóos y Estrategic Lap Innovation (otra de las empresas de la red societaria) facturaron 750.000 euros a la sociedad que vigila los derechos de autor de los creadores españoles. El trabajo encargado era hacer un informe anual sobre la imagen de la SGAE en la sociedad.Fue el propio Teddy Bautista quien, a dedo, designó a las empresas del duque como asesoras principales, a pesar de que no habían trabajado nunca en el ramo de los autores.
Entidades privadas :Contratos de todo tipo
Cerca de 90 entidades privadas contrataron con Nóos y sus satélites en la pasada década, lo que supuso al entramado beneficios algo menores de los diez millones de euros. Esas adjudicaciones entre privados -matizan fuentes del caso- no son objeto directo de investigación, aunque sí los movimientos posteriores que el entramado hizo de ese dinero. Algunos de esos trabajos -apuntan los investigadores- están fuera de toda lógica de mercado como pagar, como hizo el Villareal, 690.000 euros por un informe de diez páginas. Los grandes pagadores privados al grupo son, entre otros: Motorpress Ibérica, la editorial en la que fue consejero Urdangarin, ha declarado haber abonado facturas cercanas a los 1,4 millones; Wolkswagen, 1, 2 millones; o Telefónica, la empresa en la que es consejero internacional, 703.852 euros.
Mediaciones deportivas: Difícil rastro
Urdangarin, según los datos recopilados por los investigadores, también habría podido intervenir directamente en la intermediación en tres asuntos deportivos, de los que, por el momento, no hay huella económica. El primero es la concesión a Valencia de la XXXII Copa América de Vela de 2007, en la que Nóos habría intervenido, según ha confesado un socio del duque, Juan Pablo Molinero. Precisamente Molinero y Nóos también aparecen relacionados con la operación para que en 2003 el Ejecutivo de Jaume Matas cerrara un acuerdo con la empresa Abarca Sports S. L., propiedad de José Miguel Echávarri, para que el equipo ciclista Banesto pasase a llamarse Illes Balears a cambio de 18 millones de euros. La tercera mediación deportiva sería la intervención fallida en 2003 para que el Tour de Francia tuviera al menos una etapa en Mallorca. Según las declaraciones de diversos imputados, el Govern pagó 1,1 millones a Nóos por las gestiones sin éxito. 
Fuente: http://www.elcorreo.com/vizcaya/rc/20111211/sociedad/urdangarin-millones-animo-lucro-201112110127.html

Críticas contra la monarquía española

DE  LOS  ESCÁNDALOS  SEXUALES  AL  ‘CASO URDANGARIN’

Pascual Serrano  en Le Monde Diplomatique


Periodista, autor de ‘Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo‘, Editorial Península, Madrid, 2009.


El escándalo en el que se halla implicado Iñaki Urdangarin, duque de Palma, esposo de la infanta Cristina de Borbón y yerno del rey Juan Carlos I, atrae de nuevo la atención sobre los negocios ocultos de la familia Real. Una cuestión hasta ahora tabú en los medios de comunicación de España. Según la Constitución española: “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.” Por eso sin duda la prensa mantiene una omertá de silencio en torno a los asuntos de la monarquía. En cambio, entre los libros sobre Juan Carlos, destacan trabajos serios que critican aspectos de la vida del rey con argumentos documentados y aportan luz sobre la extravagante trayectoria de la familia Real.

Hace más de veinte años, en mayo de 1998, el periodista Jon Lee Anderson, escribió en The New Yorker un amplio perfil del rey Juan Carlos I. El artículo fue censurado en España, algo que dejó desconcertado a Anderson.  En su opinión, “la actitud de los directores de medios y la percepción de un círculo muy pequeño de que la Democracia española era frágil, hacía que se censuraran las noticias”.  Hubo que esperar hasta 2.006 para que se publicase, pero incluido en un dossier editado por la Asociación de la Prensa de Aragón, con motivo de la asistencia de Jon Lee Anderson a un congreso en Huesca.

Lo curioso es que lo escrito por Anderson no era en absoluto crítico ni con la figura del Rey Juan Carlos I ni con la Monarquía en general.  Su principal fuente era el servicio de prensa de la Casa Real y no recogían ni un sólo comentario de algún opositor a la institución monárquica.  Sin embargo, en el texto se aprecian elementos que cualquier español hubiera identificado como “impublicables” de España:  recuerda, por ejemplo, que Alfonso XIII, abuelo de Juan Carlos I, tras su derrocamiento en 1.931, “vivió una vida de play boy, mujeriego, era aficionado al juego y a la caza”;  destaca la estrecha relación entre Franco y Juan Carlos, y se hace eco de alguno de los escándalos sexuales y económicos.

A diferencia de otras monarquías, como la británica, la española sigue blindada a la crítica.  Se trata de un caso de censura apoyado por los directivos de la prensa y la mayoría de los periodistas, incluso los no españoles.  John Carlin, por ejemplo, periodista británico colaborador del diario El País, hasta se jacta de esa falta de libertad.  En su artículo “Reyes, guiñoles, ingleses y democracia”, publicado en 2.000, con motivo del 25 aniversario de la monarquía, afirma:  “A diferencia de lo que ocurre en el Reino Unido, en España existe una conspiración de silencio en la que participan todos los medios de comunicación en torno a la Familia Real.  Y tiene su razón de ser”.

Ante esta situación en la prensa, ha sido en los libros donde la omertá de silencio ha podido agrietarse.  Muchos son los libros sobre la Familia Real, el monarca o su consorte.  Casi todos laudatorios.  Sin embargo, cada vez más, comienzan a editarse trabajos que se posicionan críticamente contra la Monarquía.

CUANDO JUAN CARLOS MATO A SU HERMANO….

Uno de los primeros fue Un rey golpe a golpe. Biografía no autorizada de Juan Carlos de Borbón (2.000).  Va firmado con el pseudónimo Patricia Sverlo, y editado por Ardi Beltza, un sello del entorno de la izquierda abertzale que acabaría clausurado por las autoridades.  El libro no se vendió en librerías;  se distribuyó por los circuitos de la revista Ardi Beltza donde se agotó.  La obra es contundente en la exposición del entramado de la sucesión tras la muerte de Franco;  destaca la fortuna de Juan CArlos I, sus oscuros negocios en el petróleo, el tráfico de armas, la especulación financiera, la trama inmobiliario y sus amistades con una élite económica que terminó enjuiciada por corrupción.  También se repasan los escándalos sexuales del Rey que suelen ser comentados por numerosos círculos privados pero nunca saltan a las páginas de la prensa española.  Incluso se insinúa que Juan Carlos tuvo conocimiento de la creación de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), aparato clandestino de guerra sucia contra ETA creado bajo el gobierno de Felipe González.  Hoy el libro es difícil de conseguir y su difusión se realiza básicamente por Internet.

Es de justicia indicar que los principales escándalos fueron recogidos anteriormente en otra obra que, si bien no se centraba en la figura de la monarquía, sacó a la luz una valiosa información sobre las corrupciones en torno a las finanzas de la realeza.  Se trata de El negocio de la libertad (Foca, Madrid 1.999), de Jesús Cacho.  A diferencia del de Patricia Sverlo éste fue un gran éxito de venta, pero los escándalos que en él se destapaban -y que afectaban a una parte del sector político y económico de la España de Felipe González-  eran tantos que los del Rey no destacaban entre el panorama.  Como Jesús Cacho no es un periodista antimonárquico militante, ello hacía que sus denuncias tuvieran credibilidad.  Por ejemplo, cuestionaba el papel de Juan Carlos, presentado casi como heroico en el fallido golpe de estado del 23 de Febrero de 1.981.  Basándose en unas declaraciones de la Reina difundidas por la periodista Pilar Urbano, el autor afirma que  “el Rey había jugado a dos bandos en las fechas previas al 23-F”.

También sostiene que tras conseguir la corona, Juan Carlos I habría comenzado a amasar su fortuna y a embolsarse comisiones.  Otra vía para enriquecerse:  utilizar su cargo para pedir a algunas petromonarquías del Golfo y al Sha de Persia ayuda económica personal para “defender a España del socialismo”.  El autor incluso publica la carta que habría enviado el Rey al Sha.

Jesús Cacho expone en una imagen bastante patética del soberano: “El Rey no lee libros ni periódicos;  se limita a hablar por teléfono las 24 horas del día, lo cual conforma en ocasiones en su coronada testa un galimatías morrocotudo.  Cuantas voces y voces han pretendido dotarle de algún tipo de asesoría o consejo de notables, una simple tertulia con la que reunirse de forma periódica para hablar con cierta profundidad de algunos tema, han fracasado.  Al Monarca le interesan más los tipos divertidos, alegres, simpáticos, ricos mejor que pobres, hábiles en el trato con las mujeres y en los negocios”.

Ramón Akal, editor de Cacho, recuerda que el libro fue encargado por otra editorial pero que ésta, tras leerlo, decidió pagarle al autor la cantidad estipulada como adelanto negándose a publicarlo.

En España, ni siquiera la “prensa seria” ha informado de los escándalos financieros de Juan Carlos I a pesar de que sus socios han protagonizado portadas, juzgados y hasta prisiones.  Ni la prensa amarilla, tan popular, ha prestado atención a sus devaneos amorosos y sexuales.  Cuando la revista italiana Orgi anunció, en 1989, la existencia de una hija ilegítima del Monarca con la condesa italiana Olghina Robiland, el silencio fue total en España.  Y cuando la condesa confirmó esa relación y publicó las “cartas de amor” de Juan Carlos I (que ya estaba comprometido con Sofía de Grecia), su difusión fue muy limitada.

Sobre los escándalos de faldas del Rey trata David Garrido en Los hijos silenciados de los Borbones “Arco Press, 2005). Otro autor que destaca es el Coronel Amadeo Martínez Inglés, oficial expulsado en 1990 de las Fuerzas Armadas.  Sus obras se caracterizan por su carácter provocador y polémico.  En 23-F, el golpe que nunca existió (Foca, Madrid 2001), implica a Juan Carlos I en el intento de golpe de Estado.  En Juan Carlos I, el último Borbón (Styria, Barcelona 2008) no duda en calificar al sistema político de “dictadura en la sombra por parte del monarca español”.  Y en La conspiración de Mayo.  El “Alzamiento Nacional” que preparó la derecha castrense para el 2 de Mayo de 1981 y que frustró el 23-F  (Stiria 2009) de nuevo implica al Rey en el golpe del 23-F.

Otro libro interesante es del periodista Iñaki Errazkin, Hasta la coronilla.  Autopsia de los Borbones (Txalaparta, Tafalla 2009), cuya principal aportación es un riguroso repaso de los antecedentes históricos de los Borbones en un capítulo titulado “Los muertos de Juan Carlos I”.  El autor afirma:  “La degeneración que causa la continua endogamia, la soberbia y la impunidad inherentes al poder, ya sea absoluto o relativo, son elementos que no ayudan precisamente a forjar un carácter virtuoso, y los Borbones no son una excepción”.  La contundencia del texto es indiscutible, Errazkin presenta un capítulo de la vida del monarca silenciada en las biografías oficiales:  el disparo de pistola con el que Juan Carlos mata, siendo niño, a su hermano mayor Alfonso, y que le catapulta al primer lugar de la línea sucesoria, y el rechazo absoluto del padre a que se realice autopsia alguna o investigación.  No falta un repaso a los hijos del monarca y a sus consortes, donde se encuentra:  drogadicción, suicidio, secretos silenciados a golpe de talonario con fondos públicos y sexo.

Por último:  la obra del senador Iñaki Anasagasti, ex portavoz del Grupo Parlamentario Vasco en el Congreso Una monarquía protegida por la censura (Foca, Madrid 2009).  El autor denuncia la “conspiración de silencio, en la que participan políticos, personalidades de todo tipo y medios de comunicación social, en torno a la familia real para seguir diariamente la convención de que es ésta la única fórmula válida en la actualidad para que España no se rompa o para que no acabemos a garrotazos los unos contra los otros”.  El senador vasco afirma que escribe este libro porque “es preciso ir diciendo que el rey está desnudo, que su legitimidad de origen no es democrática, por más que aparezca en tíulos y artículos de una Constitución aprobada democráticamente en 1978;  que su vida privada no es nada ejemplar;  que sus gastos y relaciones de amigos comisionistas son impropios, y que su falta de responsabilidad ante el delito es algo único en una Europa democrática”.

Todo esto vuelve a plantearse desde que estalló el “escándalo Urdangarín” en el que se halla implicado el yerno del Rey a través de su empresa de asesoría Nóos en el “caso Palma Arena” y la “Operación Babel”.  Al parecer, Iñaki Urdangarín impulsó la actividad y contratos de Nóos, que por sus estatutos carecía de ánimo de lucro, y presentó al cobro facturas de su firma Nóos y de la inmobiliaria Aizoon, cuya propiedad comparte con su esposa la infanta Cristina de Borbón.  En cinco años, la cifra de negocios de Nóos rondó los 10 millones de euros, según la contabilidad del complejo entramado de asesorías y empresas organizado, que Fiscalía Anticorrupción ha examinado.  Se ha identificado a una firma del grupo que transfirió cerca de medio millón a una cuenta de una sociedad en un paraíso fiscal.  Fiscalía Anticorrupción ha detectado también un agujero de un millón de euros en partidas no justificadas.  Esta es la base para la acusación penal de supuesta “malversación de caudales públicos”.   Y la pregunta que muchos observadores se hacen es:  ¿en qué medida el Rey Juan Carlos estaba al corriente de estas operaciones? ¿Cómo es que nadie, en la familia Real, se interrogó sobre los orígenes del colosal y rápido enriquecimiento del esposo de la infanta Cristina?.

Muchos elementos en torno a la familia Real despiertan indignación y cada vez cuesta más silenciarlos:  denuncias financieras y de corrupción, fortuna personal de oscuro origen, la burla de que sus viviendas, yates, vehículos, etc … sean de titularidad del Estado para que sea el dinero público el que deba mantenerlos y repararlos, oscurantismo en su financiación público de la que no debe rendir cuentas, desmanes sexuales …

Todos estos elementos, oscuros en los medios de comunicación, salen a flote sólo gracias a algunos libros que han logrado ser la única válvula de escape a las críticas y denuncias contra la monarquía.

UN REY ENTRE ALGODONES

Manolo Saco en Público

El otro día el rey nos echó una bronca, con esa media lengua graciosa de zangolotino, que no sabes si está de coña o acaba de beberse la cosecha entera de Vega Sicilia del 94. La cosa venía de largo, pues la majestad suya estaba molesta con los medios de comunicación que venían especulando últimamente sobre su salud y su extraña forma de andar, como si hubiese tenido algún percance desafortunado con un apretón intestinal. Aunque a los bien pensados como yo aquello nos parecía más un asunto de pérdida de movilidad que de otras pérdidas.

Pero el hombre se lo tomó a mal, y en una rabieta infantil se acercó a un grupo de periodistas para echarles en cara que querían matarlo o “plantarle un pino en el estómago”. ¿Un pino en el estómago? Como las normas de protocolo son tan rígidas, ninguno de los presentes se atrevió a contestarle que lo de matarle es innecesario, y lo del pino, una crueldad: bastaría con que renunciara al trono y dejase paso a la tercera república.

Así se entiende que el protocolo aconseje a don Juan Carlos no salirse jamás de la fila ni hablar fuera del guión escrito, en esa existencia suya de gusano protegido del mundo exterior en su capullo, dicho sea, majestad suya, con todo el respeto que le merecemos los periodistas. Por eso a los monarcas entre algodones no puedes tocarles, ni darles la mano, a no ser que ellos la extiendan primero, ni besarles en la mejilla; un protocolo medieval nos manda saludarles de una manera vergonzante, con una inclinación de cabeza (los hombres) y una genuflexión (las mujeres); reyes a los que en los banquetes oficiales hay que ponerles alimentos libres de espinas y de huesecitos, como a nuestros niños pequeños.

Nosotros tenemos la culpa. Mientras lo mantengamos así, entre algodones, haciéndole creer que es un rey de verdad, nunca aprenderá a comer solo, seguirá hablando como un bebé y quizá tendré que aguantar que, en otra rabieta de niño consentido, un día de estos me pregunte: Manolo, ¿po ké no te cayas?

Noticia tonta: “La Casa del Rey prevé reducir su presupuesto para el 2011”

Digo tonta porque estos señores que no están sujetos a regulación alguna, a diferencia del resto de la Administración Española, que tiene una dotación presupuestaria absolutamente opaca a los contribuyentes, que no está sujeta a impuestos, que no pagan nada porque van de “gratis total” a todo; nos saltan con que van a quedarse con algo menos de los actuales 8,9 millones de euros, es decir casi 1.500 millones de pesetillas de nada para ir tirando el próximo año.

Yo creo que sin tener que pagar hipoteca, no les va a ir muy mal para costearse sus vicios a esta cuadrilla de ocupas del palacio de la Zarzuela.