Resúmen de los casos de corrupción desde el franquismo hasta hoy, y sus protagonistas:
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Jose A. Pérez en mimesacojea
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Actualización a 11 de Enero de 2016
Comienza la fase oral del juicio:
Posteriormente a la publicación de este post de abajo, es conocido que a la luz de nuevos testimonios y datos, la infanta Cristina fue imputada por el juez instructor a pesar del ilógico -desde el punto de vista procesal- empeño del fiscal del caso señor Horrach, de eximirla de toda responsabilidad.
Hoy, Cristina de Borbón se sienta en el banquillo junto al resto de sospechosos de culpabilidad de esta representativa trama estafadora de los poderes de la actual España.

El Correo
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La infanta Cristina está, por ahora, a salvo del ‘caso Babel’. La Fiscalía Anticorrupción «asegura» que la hija del Rey nunca estuvo en el «círculo de toma de decisiones» del entramado Nóos y que su presencia en puestos de responsabilidad muy delicados en dos de la firmas de la trama era meramente «testimonial» o «decorativa». No hay pruebas de que Cristina de Borbón, insiste el Ministerio Público, estuviera al corriente de los supuestos negocios irregulares de su marido. **** Es decir, en la vivienda de la pareja Urdangarín-Borbón, la incauta infanta ¿tampoco se enteró de donde salía todo ese dinero?
El coste del mantenimiento de la jefatura del Estado, es decir, de la Monarquía española, sigue siendo bastante opaco a pesar del «numerito» mediático de hoy, porque no se financia exclusivamente con la partida denominada «Casa Real de Su Majestad el Rey» que figura en los Presupuestos Generales, como habitualmente se cree, sino también con otras cantidades distribuidas en otros capítulos presupuestarios repartidos por diferentes ministerios.
El hecho de que esos capítulos no estén suficientemente desglosados hace muy complicada la auténtica contabilidad de la Casa Real.
Hoy, tratando de tapar los escándalos que afectan a esa «casa», han presentado unas cuentas (muy poco detalladas) de en qué gasta la asignación que recibe cada año a cargo de los Presupuestos Generales del Estado.
Pero como ya vimos en otro artículo relacionado esta partida es solo una pequeña parte del total de los casi 60 millones en que se ha estimado el costo real de esta casa real.
Con ser esto importante, y al margen de la estéril discusión de si es más cara una monarquía que una presidencia de un estado republicano, lo que realmente es sustancial es el hecho de que a diferencia de todos los miembros de la clase política, la jefatura del Estado no presenta su declaración de patrimonio y más sabiendo como se sabe, que esta familia prácticamente carecía de bienes al ocupar el trono.
por Amadeo Martinez Inglés, Coronel del ejército epañol
SI, sí, regio suegro del atlético Urdangarin; divino monarca enviado por el Espíritu Santo a este bendito país para velar por la democracia, la felicidad, la salud y el bienestar de sus sufridos ciudadanos; rey sin par que crees provenir del testículo derecho del emperador Carlomagno cuando en realidad lo haces de la pérfida bocamanga del genocida Franco.
Sí, tú, último representante en España de la banda de borrachos, puteros, idiotas, descerebrados, cabrones, ninfómanas, vagos y maleantes que a lo largo de los siglos han conformado la foránea estirpe real borbónica culpable del atraso, la ignorancia, la degradación, la pobreza, el odio y la miseria generalizada de centenares de generaciones de españoles; presunto (estamos en un Estado de derecho aunque no lo parezca) malversador de fondos públicos para pagar francachelas sexuales; corrupto máximo en un país donde, desgraciadamente, la corrupción se mama desde la cuna; impune muñidor de una descomunal fortuna personal que nadie en este país sabe de donde ha salido; vil autogolpista castrense en aquél recordado 23-F que organizaste in extremis para salvaguardar tu detestable corona franquista; fratricida confeso (o presunto asesino) en tu juventud; reo de un delito de alta traición a la nación española al pactar en 1975 con el Departamento de Estado norteamericano, ostentando interinamente la Jefatura del Estado español por enfermedad del dictador Franco, la entrega vergonzante a Marruecos de la totalidad de la antigua provincia española del Sahara Occidental (territorio bajo administración española, según la ONU) en evitación egoísta de una guerra con ese país que hubiera puesto en peligro tu tambaleante corona; corresponsable, en consecuencia, del espantoso genocidio posterior (más de tres mil víctimas) cometido por el rey alauí, Hassan II, para dominar el inmenso territorio abandonado por España… tú que mandas callar a voz en grito a jefes de Estado extranjeros.
¿Por qué callas ahora? ¿Por qué no hablas, y cuanto antes, a los españoles? Primero, ¡faltaría más!, de las andanzas presuntamente delictivas (los jueces hablarán próximamente) de tu deportivo yerno, ese caradura integral que se ha valido de su matrimonio (con el, seguramente, también delictivo consenso de su gentil esposa) y de la impunidad casi absoluta de que ha gozado hasta ahora la llamada familia real española, para apropiarse de millones de euros del erario público. Con la gentil colaboración de políticos y altos cargos de las derrochadoras y detestables administraciones públicas de este país (central y autonómicas).
Y en segundo lugar, supremo líder de la ya amortizada monarquía franquista del 18 de julio, y ya va siendo hora, háblanos de todas las irregularidades y presuntos delitos cometidos por tu regia persona, algunos de los cuales acabo de señalar y que este humilde mortal (o plebeyo, como quieras) ha denunciado repetidas veces en los últimos años ante las Cortes Españolas, única institución que puede entender de los mismos en base a la absoluta impunidad constitucional de la que gozas gracias a tu amado generalísimo, el tercer dictador más sanguinario de la historia europea después de Hitler y Stalin. Presuntos delitos de los que más tarde o más temprano tendrás que responder ante el pueblo español y que, no te quepa la menor duda, ocuparán algún día páginas y páginas en la triste historia de este país de la modélica transición y gaitas parecidas.
Porque, ya conoces los populares dichos: «A todo cerdo le llega su San Martín» y «El tiempo coloca a cada uno en su lugar». Y a ti, y a toda tu familia y parentela más o menos cercana de enchufados, vagos y maleantes de toda laya, parece ser que está a punto de llegaros esa suculenta y tradicional onomástica de ancestral raíz gastronómica a la vez que el justiciero «devenir temporal de la historia» os arrincona sádicamente contra vuestro propio latrocinio y contra vuestra y escandalosa corrupción; decidido a bajaros a todos a las negras profundidades del infierno político y social.
El largo tiempo del vino (Vega Sicilia, naturalmente) y las rosas de palacios y lujosas residencias veraniegas (más de siete lustros), gastándoos a espuertas el escaso dinero de los amados y tontorrones súbditos, toca a su fin. Y todos, absolutamente todos los componentes de esa tu despreciable familia real, tendréis que comparecer algún día ante la justicia; unos, como el atlético y descerebrado deportista de elite que creyó que le había tocado la bonoloto cuando la infantita de marras le eligió como dulce esposo de su particular cuento de hadas, muy pronto, porque las pruebas son irrefutables y porque, aunque torpe y lenta, la bella diosa ciega celtibérica de la balanza de oro, no podrá esta vez mirar para otro lado y tendrá que castigar como se merece tanto derroche, tanto latrocinio y tanta vagancia familiar e institucional; otros, como las infantitas borbónicas casadas o separadas temporalmente de sus parejas, que se dejan querer cobrando espectaculares sueldos millonarios de grandes empresas españolas y multinacionales y que, con tribunales o sin ellos, pronto tendrán que renunciar a tanta bicoca; y tú, todavía rey franquista de todos los españoles, aún protegido como estás por la larga mano del dictador y por la nefasta herencia constitucional de unos cuantos pelotas de intramuros del régimen (padres de la patria, qué risa) que parieron una Carta Magna a tu medida haciéndote divino e inviolable… no te confíes demasiado que el horno no está para bollos y muy pronto pintarán bastos en las calles y avenidas de muchas ciudades españolas.
¡Deja ya de hacerte el muerto! ¡Deja ya de emplear medios del Estado (aviones militares y demás) para acudir a grandes premios de Fórmula I o torneos internacionales de tenis a la par que eludes con total desvergüenza las escasas y ridículas obligaciones de tu medieval cargo…, y habla! Cuéntanos a los españoles si conocías o no las presuntamente delictivas andanzas de tu todavía yerno, el Urdanga ese, y por qué te hiciste el sueco si, como es de cajón, las conocías. Y, también, nos pones al corriente de a cuanto asciende a día de hoy tu amañada fortunita, de como se desarrollaron (sin entrar en detalles morbosos, desde luego) tus pícaras alegrías amatorias con cargo a los fondos reservados del Estado español, de como transcurrió el tortuoso día (23-F del 81) en el que salvaste a todos los españoles… y de todas las demás guarrerías personales y familiares cometidas en tu ya largo reinado. Así los españoles nos iremos enterando de todo ello sin tener que acudir a Internet y los jueces y los diputados electos del Partido Popular del hoy «muy asustado y mudo Rajoy» podrán ir tomando nota. Para cuando haga falta, naturalmente…
En páginas de Opinión de: http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2011/12/22/opinion/tribuna-abierta/por-que-te-callas-ahora-le-pregunta-un-coronel-al-rey
Parece ser que parte de este velo de opacidad que siempre se ha cernido sobre la monarquía caerá a finales de esta semana, previsiblemente a partir del martes, tras la solemne apertura de la X Legislatura en el Congreso. Como ya anunció la Zarzuela el 12 de diciembre, en plena tormenta por el caso Urdangarin, se detallará la asignación anual que reservan los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Cantidad que en 2011 ascendió a 8.434.280 euros, un 5,2% menos que en 2010.
Pero los 8,43 millones son sólo una parte mínima del coste real de la Corona. Hay que sumar las partidas que el Gobierno reserva para Juan Carlos y su familia –viajes oficiales, recepciones, salarios del personal de la Zarzuela…– y para la conservación de los palacios y jardines, y que figuran en otras partidas de los Presupuestos. Escondidas, pero ahí están. Ello haría un total de 59,28 millones. Aún habría que añadir los gastos de seguridad, de coches y chóferes, o de la Guardia Real. Estos costes los asumen los ministerios del Interior, de Defensa y de Hacienda, pero el importe se mantiene en secreto.
El rey, como dispone el artículo 65.1 de la Constitución, distribuye «libremente» la cantidad que recibe del Estado «para el sostenimiento de su familia y Casa». ¿Y qué se paga con esos 8,43 millones? Gastos de funcionamiento (como material de oficina), de protocolo y representación, vestido y peluquería, dietas o salarios de la alta dirección –»Unas 17 personas», según la Zarzuela–.
En ella se adscriben los sueldos del jefe de la Casa, Rafael Spottorno, que cobra «como un ministro» (68.981 euros, tras el recorte de 2010) y los de sus subordinados: el secretario general, Alfonso Sanz; el interventor, Óscar Moreno Gil; los secretarios de la reina –general José Cabrera– y de los príncipes –Jaime Alfonsín–; el jefe del Cuarto Militar, general Antonio de la Corte, y el de Protocolo, Cándido Creis; los directores generales de Administración y de Relaciones con los Medios, Isaías Peral y Ramón Iribarren, y el gabinete de Planificación y Coordinación y el Servicio de Seguridad.
De los 8,43 millones sale también el sueldo de los reyes y de Felipe y Letizia, los únicos que viven exclusivamente del Presupuesto. Y de ahí parten asimismo las asignaciones que, en función de su agenda oficial, cada vez más menguante, reciben la infanta Elena y los duques de Palma. El mismo 12 de diciembre, Spottorno ya anunció que Iñaki Urdangarin era apartado de las actividades institucionales por su actitud «no ejemplar» al frente de Instituto Nóos, epicentro de una presunta trama urdida por el yerno del rey y su socio, Diego Torres, para «apoderarse» de fondos públicos. El jefe de la Casa no despejó si Cristina sería excluida de los actos de la Corona.
¿Y cuánto cobra el rey? Esta semana se conocerá por fin, tras una larga batalla de IU, ICV, ERC y BNG. Concluirán así 32 años de secretismo. Justo desde 1979, la última vez en que unos Presupuestos desnudaron el salario del monarca. En aquel año, en la ley 1/1979, de 19 de julio, se detalló que Juan Carlos percibiría 4,5 millones de pesetas de dotación (145.911 euros de los de hoy), más otros 5,5 millones de gastos de representación. Total, 10 millones de pesetas –igual que en 1978 y 1977–, que equivaldrían a 324.246 euros, ya que el coste de la vida ha crecido desde entonces casi cinco veces. La actualización a euros, sin embargo, no tiene en cuenta las subidas o bajadas de sueldo que haya podido sufrir su remuneración.
La revista Tiempo adelantó la semana pasada los pormenores de esa asignación de 1979. La Casa Real recibió un total de 155,7 millones de pesetas, por lo que los 10 millones destinados al rey suponían un 6,4%. No obstante, en aquellos 155,7 millones se incluían recepciones, actos y viajes oficiales, que hoy están recogidos en otras partidas distintas a la de los 8,43 millones de euros.
El pasado viernes, un portavoz de la Zarzuela aclaraba que el nivel de detalle que se alcanzará ahora será «en principio semejante» al de 1979. O sea, que se describirán los salarios de la familia real y de la alta dirección, los gastos de representación, las dietas, los complementos a los trabajadores de la Casa o el global de los gastos corrientes. No está «previsto» que trascienda la declaración de la renta –los reyes y sus hijos y consortes están sujetos al pago de impuestos– o una relación de su patrimonio. Aquí seguirá el oscurantismo. «Está en su mano hacerlo o no hacerlo, es su intimidad», justificaba un portavoz oficial. En 2002, la revista británica Eurobusiness atribuyó a Juan Carlos una fortuna de 1.790 millones de euros, cifra que entonces y ahora la Zarzuela tacha de «disparatada», pues suma el valor de los palacios y jardines reales (Oriente, El Escorial, Aranjuez, La Granja, El Pardo, el monasterio de Las Descalzas… o la propia Zarzuela), que son propiedad del Estado y que custodia Patrimonio Nacional.
Una factura que el rey no paga: los viajes oficiales al extranjero, que corren a cargo del Ministerio de Exteriores. Para 2011, la Corona programó 15 desplazamientos, con un coste de 415.050 euros. En 2009, la Jefatura del Estado previó 15, pero al final se realizaron 21, con lo que el gasto subió de 345.000 a 698.510 euros.
No se desmenuza de qué viajes se trata. A diferencia de la corona Británica que lo detalla, La Zarzuela se limita a explicar que los viajes oficiales son abonados por Exteriores, mientras que los trayectos privados –como el vuelo de Sofía a Washington hace casi un mes, cuando se dejó fotografiar con los duques de Palma– salen de los 8,43 millones.
En la Casa del Rey están destinados 135 trabajadores (ocho eventuales y 127 funcionarios), y los retribuye el Ministerio de la Presidencia a través del programa 911Q de los Presupuestos –Apoyo a la gestión administrativa de la Jefatura del Estado–. Para ello reservó 5,89 millones de euros en 2011, más otros 304.400 para gastos corrientes. El monto global, 6,2 millones. La Zarzuela tiene potestad para elegir a sus trabajadores, a los que paga un complemento que descuenta de su fondo anual.
Bajo el epígrafe Servicios a la Corona y actos de Estado, Presidencia consigna los 10,01 millones de gasto de las 98 recepciones oficiales, audiencias civiles y militares, cenas de gala, visitas de jefes de Estado… Ese coste era mayor en 2010 –se previó cerrar el año con 11,3 millones– y, sobre todo, en 2009 (16,3 millones).
Hasta aquí, la factura descrita alcanza los 25.067.890 euros.
Hay más: Presidencia corre con la cuenta de Patrimonio Nacional. En 2011 apartó 19,77 millones para la conservación de palacios y otros 14,44 para el cuidado de jardines (34,2 millones en total). Patrimonio asume igualmente las partidas menos pomposas, como la polémica compra de una cinta de correr de lujo para el rey (14.065 euros en 2008).
Si se rastrean los PGE, no hay forma de encontrar cuánto cuesta la seguridad de la Corona (que abonan Interior y Defensa), o el Cuarto Militar y los 1.500 efectivos de la Guardia Real (que dependen de Defensa), o de cuántos chóferes y vehículos dispone la Casa (afrontado por Hacienda a través del Parque Móvil del Estado). Público preguntó a los tres ministerios. Ninguno dio datos. O por razones de «seguridad» o porque los debe suministrar «la propia Casa».
La Zarzuela, a la inversa, esgrime que la información ha de trasladarla el Gobierno, aunque también se aferra a motivos de «seguridad». Se ignora incluso el número de escoltas que cortejan a Juan Carlos I y su familia. Esos datos, pues, en principio no trascenderán esta semana. El coste real de la Corona seguirá siendo un misterio. Menos que antes, pero misterio.
Fuente: Diario Público
El Correo

Las cifras del ‘caso Urdangarin’ engordan día a día. Los últimos informes, todavía muy provisionales, de la Brigada Antiblanqueo, de Hacienda y de Anticorrupción sobre el entramado empresarial supuestamente tejido por el yerno del rey y su socio, Diego Torres, hablan de todo menos de una fundación sin ánimo de lucro. Los papeles de la denominada ‘pieza 24’ del ‘caso Palma Arena’ están plagados de millones de euros y de más de un centenar de negocios con jugosísimas rentabilidades fuera de toda lógica de mercado, aunque no siempre irregulares. La radiografía de la investigación, habida cuenta de la madeja societaria, es complicada y responde fielmente a su denominación: ‘Operación Babel’. Ocho, por ahora, son los grandes pilares de esta confusa torre, que amenaza con convertirse en iceberg.
Las mercantiles de Urdangarin y Torres (quien tiene un patrimonio cercano a los cinco millones) han facturado cerca de 16 millones de euros en los últimos nueve años, de los que más de 6,4 millones vinieron de entidades públicas. Casi la mitad de esos 16 millones con 103 pagadores diferentes fueron captados directamente por la fundación altruista que Urdangarin presidió hasta 2006. La facturación cruzada entre la ONG y las nueve empresas que investiga el juez del caso Palma Arena, José Castro, habría reportado directamente a las arcas de esas firmas no menos de 8,8 millones de euros. Las dos empresas satélites del entramado controladas directamente por el duque, Nóos Consulting y Aizoon (en la que participó la infanta Cristina), facturaron en los ‘años de oro’ 3,4 y 1,5 millones. Buena parte de ese dinero eran facturas a la propia fundación sin ánimo de lucro.
‘Fórum Illes Balears’: El origen de todo
La adjudicación de esas jornadas a Nóos está plagada de irregularidades. Ni siquiera se celebraron reuniones oficiales para dar el concurso, tal y como ha reconocido el propio Matas.
‘Valencia Summit’: El gran golpe
SGAE: ‘Teddy’, a dedo
Fuente: http://www.elcorreo.com/vizcaya/rc/20111211/sociedad/urdangarin-millones-animo-lucro-201112110127.html
El escándalo en el que se halla implicado Iñaki Urdangarin, duque de Palma, esposo de la infanta Cristina de Borbón y yerno del rey Juan Carlos I, atrae de nuevo la atención sobre los negocios ocultos de la familia Real. Una cuestión hasta ahora tabú en los medios de comunicación de España. Según la Constitución española: “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.” Por eso sin duda la prensa mantiene una omertá de silencio en torno a los asuntos de la monarquía. En cambio, entre los libros sobre Juan Carlos, destacan trabajos serios que critican aspectos de la vida del rey con argumentos documentados y aportan luz sobre la extravagante trayectoria de la familia Real.
Hace más de veinte años, en mayo de 1998, el periodista Jon Lee Anderson, escribió en The New Yorker un amplio perfil del rey Juan Carlos I. El artículo fue censurado en España, algo que dejó desconcertado a Anderson. En su opinión, «la actitud de los directores de medios y la percepción de un círculo muy pequeño de que la Democracia española era frágil, hacía que se censuraran las noticias». Hubo que esperar hasta 2.006 para que se publicase, pero incluido en un dossier editado por la Asociación de la Prensa de Aragón, con motivo de la asistencia de Jon Lee Anderson a un congreso en Huesca.
Lo curioso es que lo escrito por Anderson no era en absoluto crítico ni con la figura del Rey Juan Carlos I ni con la Monarquía en general. Su principal fuente era el servicio de prensa de la Casa Real y no recogían ni un sólo comentario de algún opositor a la institución monárquica. Sin embargo, en el texto se aprecian elementos que cualquier español hubiera identificado como «impublicables» de España: recuerda, por ejemplo, que Alfonso XIII, abuelo de Juan Carlos I, tras su derrocamiento en 1.931, «vivió una vida de play boy, mujeriego, era aficionado al juego y a la caza»; destaca la estrecha relación entre Franco y Juan Carlos, y se hace eco de alguno de los escándalos sexuales y económicos.
A diferencia de otras monarquías, como la británica, la española sigue blindada a la crítica. Se trata de un caso de censura apoyado por los directivos de la prensa y la mayoría de los periodistas, incluso los no españoles. John Carlin, por ejemplo, periodista británico colaborador del diario El País, hasta se jacta de esa falta de libertad. En su artículo «Reyes, guiñoles, ingleses y democracia», publicado en 2.000, con motivo del 25 aniversario de la monarquía, afirma: «A diferencia de lo que ocurre en el Reino Unido, en España existe una conspiración de silencio en la que participan todos los medios de comunicación en torno a la Familia Real. Y tiene su razón de ser».
Ante esta situación en la prensa, ha sido en los libros donde la omertá de silencio ha podido agrietarse. Muchos son los libros sobre la Familia Real, el monarca o su consorte. Casi todos laudatorios. Sin embargo, cada vez más, comienzan a editarse trabajos que se posicionan críticamente contra la Monarquía.
CUANDO JUAN CARLOS MATO A SU HERMANO….
Uno de los primeros fue Un rey golpe a golpe. Biografía no autorizada de Juan Carlos de Borbón (2.000). Va firmado con el pseudónimo Patricia Sverlo, y editado por Ardi Beltza, un sello del entorno de la izquierda abertzale que acabaría clausurado por las autoridades. El libro no se vendió en librerías; se distribuyó por los circuitos de la revista Ardi Beltza donde se agotó. La obra es contundente en la exposición del entramado de la sucesión tras la muerte de Franco; destaca la fortuna de Juan CArlos I, sus oscuros negocios en el petróleo, el tráfico de armas, la especulación financiera, la trama inmobiliario y sus amistades con una élite económica que terminó enjuiciada por corrupción. También se repasan los escándalos sexuales del Rey que suelen ser comentados por numerosos círculos privados pero nunca saltan a las páginas de la prensa española. Incluso se insinúa que Juan Carlos tuvo conocimiento de la creación de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), aparato clandestino de guerra sucia contra ETA creado bajo el gobierno de Felipe González. Hoy el libro es difícil de conseguir y su difusión se realiza básicamente por Internet.
Es de justicia indicar que los principales escándalos fueron recogidos anteriormente en otra obra que, si bien no se centraba en la figura de la monarquía, sacó a la luz una valiosa información sobre las corrupciones en torno a las finanzas de la realeza. Se trata de El negocio de la libertad (Foca, Madrid 1.999), de Jesús Cacho. A diferencia del de Patricia Sverlo éste fue un gran éxito de venta, pero los escándalos que en él se destapaban -y que afectaban a una parte del sector político y económico de la España de Felipe González- eran tantos que los del Rey no destacaban entre el panorama. Como Jesús Cacho no es un periodista antimonárquico militante, ello hacía que sus denuncias tuvieran credibilidad. Por ejemplo, cuestionaba el papel de Juan Carlos, presentado casi como heroico en el fallido golpe de estado del 23 de Febrero de 1.981. Basándose en unas declaraciones de la Reina difundidas por la periodista Pilar Urbano, el autor afirma que «el Rey había jugado a dos bandos en las fechas previas al 23-F».
También sostiene que tras conseguir la corona, Juan Carlos I habría comenzado a amasar su fortuna y a embolsarse comisiones. Otra vía para enriquecerse: utilizar su cargo para pedir a algunas petromonarquías del Golfo y al Sha de Persia ayuda económica personal para «defender a España del socialismo». El autor incluso publica la carta que habría enviado el Rey al Sha.
Jesús Cacho expone en una imagen bastante patética del soberano: «El Rey no lee libros ni periódicos; se limita a hablar por teléfono las 24 horas del día, lo cual conforma en ocasiones en su coronada testa un galimatías morrocotudo. Cuantas voces y voces han pretendido dotarle de algún tipo de asesoría o consejo de notables, una simple tertulia con la que reunirse de forma periódica para hablar con cierta profundidad de algunos tema, han fracasado. Al Monarca le interesan más los tipos divertidos, alegres, simpáticos, ricos mejor que pobres, hábiles en el trato con las mujeres y en los negocios».
Ramón Akal, editor de Cacho, recuerda que el libro fue encargado por otra editorial pero que ésta, tras leerlo, decidió pagarle al autor la cantidad estipulada como adelanto negándose a publicarlo.
En España, ni siquiera la «prensa seria» ha informado de los escándalos financieros de Juan Carlos I a pesar de que sus socios han protagonizado portadas, juzgados y hasta prisiones. Ni la prensa amarilla, tan popular, ha prestado atención a sus devaneos amorosos y sexuales. Cuando la revista italiana Orgi anunció, en 1989, la existencia de una hija ilegítima del Monarca con la condesa italiana Olghina Robiland, el silencio fue total en España. Y cuando la condesa confirmó esa relación y publicó las «cartas de amor» de Juan Carlos I (que ya estaba comprometido con Sofía de Grecia), su difusión fue muy limitada.
Sobre los escándalos de faldas del Rey trata David Garrido en Los hijos silenciados de los Borbones «Arco Press, 2005). Otro autor que destaca es el Coronel Amadeo Martínez Inglés, oficial expulsado en 1990 de las Fuerzas Armadas. Sus obras se caracterizan por su carácter provocador y polémico. En 23-F, el golpe que nunca existió (Foca, Madrid 2001), implica a Juan Carlos I en el intento de golpe de Estado. En Juan Carlos I, el último Borbón (Styria, Barcelona 2008) no duda en calificar al sistema político de «dictadura en la sombra por parte del monarca español». Y en La conspiración de Mayo. El «Alzamiento Nacional» que preparó la derecha castrense para el 2 de Mayo de 1981 y que frustró el 23-F (Stiria 2009) de nuevo implica al Rey en el golpe del 23-F.
Otro libro interesante es del periodista Iñaki Errazkin, Hasta la coronilla. Autopsia de los Borbones (Txalaparta, Tafalla 2009), cuya principal aportación es un riguroso repaso de los antecedentes históricos de los Borbones en un capítulo titulado «Los muertos de Juan Carlos I». El autor afirma: «La degeneración que causa la continua endogamia, la soberbia y la impunidad inherentes al poder, ya sea absoluto o relativo, son elementos que no ayudan precisamente a forjar un carácter virtuoso, y los Borbones no son una excepción». La contundencia del texto es indiscutible, Errazkin presenta un capítulo de la vida del monarca silenciada en las biografías oficiales: el disparo de pistola con el que Juan Carlos mata, siendo niño, a su hermano mayor Alfonso, y que le catapulta al primer lugar de la línea sucesoria, y el rechazo absoluto del padre a que se realice autopsia alguna o investigación. No falta un repaso a los hijos del monarca y a sus consortes, donde se encuentra: drogadicción, suicidio, secretos silenciados a golpe de talonario con fondos públicos y sexo.
Por último: la obra del senador Iñaki Anasagasti, ex portavoz del Grupo Parlamentario Vasco en el Congreso Una monarquía protegida por la censura (Foca, Madrid 2009). El autor denuncia la «conspiración de silencio, en la que participan políticos, personalidades de todo tipo y medios de comunicación social, en torno a la familia real para seguir diariamente la convención de que es ésta la única fórmula válida en la actualidad para que España no se rompa o para que no acabemos a garrotazos los unos contra los otros». El senador vasco afirma que escribe este libro porque «es preciso ir diciendo que el rey está desnudo, que su legitimidad de origen no es democrática, por más que aparezca en tíulos y artículos de una Constitución aprobada democráticamente en 1978; que su vida privada no es nada ejemplar; que sus gastos y relaciones de amigos comisionistas son impropios, y que su falta de responsabilidad ante el delito es algo único en una Europa democrática».
Todo esto vuelve a plantearse desde que estalló el «escándalo Urdangarín» en el que se halla implicado el yerno del Rey a través de su empresa de asesoría Nóos en el «caso Palma Arena» y la «Operación Babel». Al parecer, Iñaki Urdangarín impulsó la actividad y contratos de Nóos, que por sus estatutos carecía de ánimo de lucro, y presentó al cobro facturas de su firma Nóos y de la inmobiliaria Aizoon, cuya propiedad comparte con su esposa la infanta Cristina de Borbón. En cinco años, la cifra de negocios de Nóos rondó los 10 millones de euros, según la contabilidad del complejo entramado de asesorías y empresas organizado, que Fiscalía Anticorrupción ha examinado. Se ha identificado a una firma del grupo que transfirió cerca de medio millón a una cuenta de una sociedad en un paraíso fiscal. Fiscalía Anticorrupción ha detectado también un agujero de un millón de euros en partidas no justificadas. Esta es la base para la acusación penal de supuesta «malversación de caudales públicos». Y la pregunta que muchos observadores se hacen es: ¿en qué medida el Rey Juan Carlos estaba al corriente de estas operaciones? ¿Cómo es que nadie, en la familia Real, se interrogó sobre los orígenes del colosal y rápido enriquecimiento del esposo de la infanta Cristina?.
Muchos elementos en torno a la familia Real despiertan indignación y cada vez cuesta más silenciarlos: denuncias financieras y de corrupción, fortuna personal de oscuro origen, la burla de que sus viviendas, yates, vehículos, etc … sean de titularidad del Estado para que sea el dinero público el que deba mantenerlos y repararlos, oscurantismo en su financiación público de la que no debe rendir cuentas, desmanes sexuales …
Todos estos elementos, oscuros en los medios de comunicación, salen a flote sólo gracias a algunos libros que han logrado ser la única válvula de escape a las críticas y denuncias contra la monarquía.
Diario PUBLICO

Julian Assange, el fundador de la organización que ha revelado miles de documentos secretos de la diplomacia estadounidense, vuelve a la carga con nuevos datos proporcionados por un banquero suizo con remordimientos de conciencia.
En una rueda de prensa en Londres y delante de los periodistas asistentes, Rudolf Elmer, que será juzgado próximamente en Suiza por el «robo» de informaciones bancarias, entregó dos discos compactos con datos de las cuentas bancarias de 2.000 personalidades y famosos sospechosas de evasión fiscal.
Los nombres de los titulares de las cuentas, según informó el propio Julian Assange, serán colgados en dos semanas en la página web de Wikileaks, una vez verificada toda la documentación. Se mostró partidario además de facilitar parte de los datos a la oficina contra el fraude en el Reino Unido.
Aunque no quiso dar nombres, Elmer afirmó que el material contiene información de unos cuarenta políticos y que los sospechosos de evasión proceden de «todas partes» del mundo.
Los nombres de los sospechosos serán publicados por Wikileaks en 15 días
«Estoy en contra del sistema. Sé como funciona el sistema y conozco el día a día del negocio. Desde ese punto de vista, quería hacer saber a la sociedad lo que yo sé», dijo el ex ejecutivo del Julios Baer Bank, uno de los principales bancos de Suiza, que fue despedido en 2002 después de trabajar ocho años como jefe de operaciones de la institución en las islas Caimán.
Este banquero altruista aseguró filtrar la información para educar a la sociedad. «Yo creo como banquero que tengo el derecho de plantarme si hay algo que está mal», resaltó.
Entre los titulares de las cuentas hay 40 políticos de todo el mundo
Está claro que Elmer es un «denunciante de buena fe», por lo que «tengo el deber de apoyarle en esto», agregó Assange, actualmente en libertad condicional a raíz de su proceso de extradición a Suecia por los supuestos delitos de agresión sexual.
«Ha venido luchando en este caso durante cinco años para, de una forma u otra, llamar la atención sobre estos datos. «Tiene algo muy importante que decir sobre esto», afirmó el periodista, que dijo que su organización apenas ha divulgado un 2,3% de los 250.000 cables diplomáticos de EEUU, pero que trabaja para divulgar más material.