BARCLAYS, PRIMER ACUSADO DE MANIPULAR EL LIBOR, PAGARÁ 453 MILLONES DE DÓLARES

Marco Antonio Moreno – El Blog Salmón

La tasa Libor es uno de los ejes de referencia del sistema financiero y una leve diferencia porcentual en esta tasa puede generar ganancias millonarias y un gran perjuicio a quienes ignoran que este tipo de acciones son posibles. Hace cinco meses dimos cuenta de la investigación que realizaba el FBI a 12 grandes bancos del mundo, y hoy hay que decir que la investigación ha ido por buen camino y que comienzan a aparecer los culpables.

Se pensaba que el primero en rendir cuentas y llegar a un acuerdo con Estados Unidos sería el suizo UBS, pero se anticipó el británico Barclays con un acuerdo rápido por 453 millones de dólares para cerrar la investigación del segundo mayor banco británico por activos. De esta suma, 200 millones de dólares van a la Commodity Futurs Trading Comission de Estados Unidos; 160 millones de dólares al Departamento de Justicia de Estados Unidos encargado de la investigación, y 92,8 millones de dólares a la Autoridad de Servicios Financieros (FSA) del Reino Unido.

La investigación comenzó hace tres años y los correos electrónicos descubiertos dan cuenta explícita de esta manipulación en la cual Barclays y otros bancos inflaron artificialmente la tasa de interés para obtener ganancias ilegítimas. El hecho ha sido destacado como el mayor escándalo financiero del Reino Unido, y David Cameron, quiere llevar esta investigación “hasta la últimas consecuencias”.
Esto es sólo la punta del iceberg
Lo de Barclays, en todo caso, es solo el principio, y hay muchas preguntas que debe responder, dice David Cameron en relación a este emblemático banco del Reino Unido que nació en el fulgor del mercantilismo, en 1690, medio siglo antes de la Revolución Industrial.

En uno de los mensajes de correo electrónico citados por el Telegraph, uno de los bankeros pide que el valor sea fijado “lo más alto posible”, y el interlocutor responde “seguro”. En otro, se pide expresamente una tasa baja y tras la respuesta afirmativa, agrega “te lo debo.. pasa por la oficina y abrimos una botella de Bollinger” (marca de un conocido champán francés). Por eso que lo de Barclays es la punta del iceberg y da cuenta, una vez más, de la estructura fraudulenta y caprichosa del sistema financiero mundial. Ese mismo que hoy es rescatado y mantenido artificialmente con vida a costa de un enorme esfuerzo y sacrificio humano.

La investigación comienza a demostrar que Barclays y otra docena de bancos, participaron en una gran conspiración bancaria que ha significado a los clientes pagar millones de dólares más de lo que deberían haber pagado realmente. Las evidencias encontradas en la investigación de la británica FSA y la estadounidense CFTC, señalan que esta manipulación de la Tasa Libor fue realizada durante varios años en el período previo al estallido de la crisis financiera.

Para desentrañar esta madeja y ayudar a comprender lo que ocurrió desde 2004 a 2009, hay que recordar que la British Bankers Association cuenta con un sistema para fijar los tipos de interés a un día a que los bancos se prestan dinero (tasa de interés interbancaria). Pero mientras para una tasa similar como el Euribor participan más de 40 bancos, para la tasa Libor lo hacían solamente 12 bancos. Y estos 12 bankeros se coludían para manipular la tasa de acuerdo a sus propios intereses y obtener ganancias fraudulentas. Otra prueba más del juego de casino a que los bankeros asociaron el sistema financiero.

El Blog Salmón

¿Y SI ESPAÑA SE NEGASE A PAGAR SU DEUDA? Guía, paso a paso

Alberto Sicilia

Los recortes sociales en nuestro país están generando mucho sufrimento humano.

El objetivo de este artículo es explorar algunas preguntas relacionadas con nuestra situación económica: ¿porqué España tiene deudas? ¿A quién debemos el dinero? ¿Cuándo una deuda es ilegítima? ¿Qué pasaría si España se negase a pagarla?

¿Por qué un país tiene “deudas”?

Un país financia sus servicios públicos con el dinero que recauda por impuestos. Pero si el país gasta más de lo recauda, el gobierno busca dinero en los mercados financieros.

Emitir deuda es pedir un préstamo que será devuelto con ciertos intereses en un plazo determinado. El gobierno organiza una subasta y adjudica su deuda al inversor que ofrece el dinero al interés más bajo.

¿Qué tasa de interés le piden a España para prestarle dinero?

En estos momentos, los inversores piden, para el bono a 10 años, un interés del 6,41% a España y un 1,20% a Alemania.

La diferencia entre lo que paga España y lo que paga Alemania es la famosa “prima de riesgo”. En este caso, 641-120 = 521.

¿Quién presta dinero a España?

Dos tercios de la deuda española está en manos de inversores españoles y un tercio en manos de inversores extranjeros.

Una comparación para que os hagáis una idea: el 38 % de la deuda francesa la poseen inversores franceses. Sin embargo, más del 65 % de la deuda española la poseen inversores españoles.

En los últimos meses, se ha producido una tremenda huída de inversores extranjeros: ahora mismo, nuestra deuda pública sólo la compran inversores españoles.

¿Quiénes son esos inversores? ¿Quiénes son “los mercados”?

Fundamentalmente, son bancos y fondos de pensiones.

En el siguiente punto hablaremos de los bancos, permitdme hablar ahora de los fondos de pensiones. Seguramente sabéis que la Seguridad Social tiene una “hucha” para pagar las pensiones futuras. Como la población española está envejeciendo, en el futuro habrá más pesionistas y menos cotizantes. Por eso, hace años, se creó el “Fondo de Reserva” de la Seguridad Social. Pues bien, el 90% del dinero de ese Fondo de Reserva está invertido en deuda del Estado.

¿Y los bancos, de dónde sacan el dinero para comprar deuda española?

De los depósitos de sus clientes. Un banco se dedica, básicamente, a recoger depósitos y conceder créditos. La mayor parte de los dépositos no están en la caja fuerte del banco, sino que han sido prestados a alguien (en forma de hipotécas, créditos a empresas, compra de la deuda de algún país, etc.).

Lo paradójico de la situación española es que los bancos compran deuda al Estado y, a su vez, el Estado “rescata” a los bancos. Ahora mismo, el sistema financiero español y el gobierno son como dos borrachos que sólo se mantienen en pie apoyándose el uno contra el otro.

Además, hay otro aspecto sangrante: los bancos españoles han obtenido préstamos por valor de 1 billón de euros del Banco Central Europeo al 1%. ¡Y luego se lo prestan al Estado al 6%!

¿Cuánto paga España cada año por los intereses de su deuda?

En 2012, se calcula que España pagará 29.000 millones sólo en intereses de su deuda.

Para que os hagáis una idea de lo significa este número: España pagará en intereses diez veces más que los recortes en Sanidad y Educación.

¿Un país puede negarse a pagar su deuda?

Sí. De hecho, casi todos los países del mundo han dejado de pagar la deuda alguna vez en su historia. (Los periódicos suelen usar el termino inglés “default” cuando se refieren al impago de la deuda nacional).

Además del default, hay otra solución intermedia: negociar con los inversores que la cantidad a devolver sea menor de la acordada o en un plazo más largo.

En 1557, España fue la segunda nación en la historia que suspendió el pago de su deuda. Al llegar al trono, Felipe II se dió cuenta de que los metales preciosos de América no eran suficientes para pagar los intereses de la deuda contraída por su padre con los banqueros holandeses. El mismo rey volvió a declarar bancarrota en 1577 y 1597. En total, nuestro país ha dejado de pagar su deuda en 14 ocasiones.

La última vez que España declaró un default fue en 1939, cuando al terminar de la Guerra Civil, Franco se negó a pagar la deuda contraída por el gobierno de la República.

En Europa, todos los países se han declarado en default alguna vez: Francia en 9 ocasiones, Rusia 7 veces y el Reino Unido en 5 ocasiones.

¿En qué circunstancias los países pueden negarse a pagar su deuda?

Básicamente hay dos situaciones diferentes:

1) Me niego a pagar la deuda por “razones técnicas”: sencillamente porque no tengo dinero.

2) Me niego a pagar la deuda por “razones morales”: considero que la deuda es ilegítima.

¿Cuándo una deuda es “moralmente ilegítima”?

En esta discusión existen muchos puntos de vista diferentes. Pero, en mi opinión hay casos evidentes de deudas ilegítimas. Por ejemplo, si cae una dictadura, ¿porqué los ciudadanos de ese país tienen que pagar la deuda adquirida por el tirano? Lo mismo puede decirse de países africanos que han sido expoliados por Occidente.

Quizás la mejor definición de “deuda ilegítima” es la propuesta por el economista Jeff King: “son ilegítimas aquellas deudas contraídas contra los intereses de la población de un país y con el completo conocimiento de su acreedor”.

En este artículo de Wikipedia podéis leer una larga discusión sobre la deuda ilegítima.

¿Cuáles son las ventajas de negarse a pagar la deuda?

El dinero que te ibas a gastar en pagar la deuda, lo puedes dedicar a educación, sanidad, pensiones, etc.

¿Y cuáles son los inconvenientes?

Evidentemente, también hay incovenientes en negarse a pagar la deuda:

A partir de ese momento, el Estado no puede gastar más de lo que recauda porque nadie le presta dinero.

En el caso de España, descontando todo pago por la deuda, seguiría existiendo un déficit de unos 50.000 millones (que habría que compensar recortando gastos o subiendo impuestos). Tendrán que pasar algunos años hasta que alguien vuelva a confiar en prestarte dinero, pero la Historia nos enseña que todos los países europeos que se han declarado en default han vuelto a acceder a los mercados de deuda poco tiempo después.

Además, como hemos visto antes, nuestros principales acreedores son bancos y fondos de pensiones españoles, que colapsarían inmediatamente. Por eso es más sencillo declarse en default cuando la mayoría de tus acreedores son extranjeros.


¿CÓMO FUNCIONA EL“RESCATE” DE UN PAÍS?

En 8 claves:

Dr. Alberto Sicilia (Universidad Complutense de Madrid) en Principia Marsupia

 

La idea de esta entrada es explorar algunas preguntas sobre la situación que vivimos: ¿qué es un “rescate”?, ¿cómo funciona?, ¿cuáles son las consecuencias para los ciudadanos? Comenzamos por las cuestiones básicas y avanzamos hacia los detalles más finos.

Como siempre, este texto pretende ser una chispa para encender el debate. Os ruego que añadáis vuestras opiniones/matices/críticas en los comentarios. Entre todos, podemos ayudarnos a comprender cómo funciona este mundo que nos rodea.

1.- ¿Cómo se financian los servicios públicos de un país?

En principio, un país financia sus servicios públicos (educación, sanidad, pensiones, etc.) con el dinero que recauda por impuestos.

Si el país gasta más de lo recauda, el gobierno puede buscar dinero en los mercados financieros mediante la emisión de deuda.

Emitir deuda es pedir un préstamo que será devuelto con ciertos intereses en un plazo determinado. El gobierno organiza una subasta y adjudica su deuda al inversor que ofrece el tipo de interés más bajo.

En estos momentos, los inversores piden, para el bono a 10 años, un interés del 6.41% a España y un 1.20% a Alemania.

La diferencia entre el interés del bono español y el del bono alemán, 641-120 = 521, es la famosa “prima de riesgo”.

2.- ¿Cuándo se produce un rescate?

Si el tipo de interés que piden los inversores es demasiado alto, no tiene sentido emitir deuda porque será imposible devolverla.

En ese momento, los estados pueden solicitar “un rescate”: en vez de buscar el préstamo en los mercados financieros, piden el dinero al FMI o a otras instituciones internacionales.

Los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal se produjeron cuando los inversores pedían alrededor del 7% por el bono a 10 años. A partir de ese nivel, los préstamos son insostenibles.

3.- ¿Un rescate es la única opción que tiene un gobierno con problemas financieros?

No. Un país siempre puede “negarse a pagar su deuda” (los periódicos suelen utilizar el termino inglés, “default”). Un estado también puede considerar la “reestructuración” de la deuda: por ejemplo, negociando con los inversores que la cantidad a devolver sea menor de la acordada o en un plazo más largo.

El default tiene una gran ventaja (de un día para otro, tu deuda desaparece) y también grandes incovenientes: 1) A partir de ese momento, no puedes gastarte ni un euro más de lo que recaudes 2) Pueden pasar muchos años hasta que algún inversor vuelva a confiar en prestarte dinero y 3) Un default español se llevaría por delante todo el sistema financiero europeo y los gobiernos del continente tendrían que rescatar a sus bancos.

Un dato curioso: en 1557, España fue la segunda nación en la historia que suspendió el pago de su deuda. Al llegar al trono, Felipe II se dió cuenta de que los metales preciosos de América no eran suficientes para pagar los intereses de la deuda contraída por su padre con los banqueros holandeses. El mismo rey volvió a declarar bancarrota en 1577 y 1597. En total, nuestro país ha dejado de pagar su deuda en 14 ocasiones.

La última vez que España declaró un default fue en 1939, cuando al terminar de la guerra civil, Franco se negó a pagar la deuda contraída por el gobierno de la República.

Aquí tenéis una lista de todos los defaults que se han producido en el mundo.

Como el default es una opción que ahora parece no contemplarse, vamos a centrarnos en los “rescates”.

4.- ¿Quién hace los rescates?

El FMI es, normalmente, el organismo internacional encargado de “rescatar” a países con problemas financieros.

Los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal están supervisados por una “troika” formada por el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo.

5.- ¿De dónde sale el dinero para los rescates?

El FMI está financiado por los gobiernos de todo el mundo. La contribución y el poder de voto de cada país son, aproximadamente, proporcionales al tamaño de su economía (excepto para China). Los gobiernos con más poder en el FMI son los de EEUU (16% de los votos), Japón (6%) y Alemania (5%).

Para lidiar con la crisis europea, la UE creó otras dos entidades que pueden prestar dinero: el “Fondo Europeo de Estabilidad Financiera” (EFSF) y el “Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera” (EFSM).

En el EFSF, Alemania contribuye con un 27%, Francia un 20%, Italia un 18% y España un 12%.

El EFSM se apoya sobre el presupuesto de la UE, cuyos mayores contribuyentes son, por este orden, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y España.

El EFSF puede prestar hasta un límite de 440.000 millones, el EFSM hasta 60.000 millones y el FMI hasta 250.000 millones. En total, la capacidad de préstamo es de 750.000 millones de euros.

6.- ¿Cuáles son las condiciones para obtener un préstamo de “la troika”?

Aquí está el jugo del asunto. Los préstamos del FMI/troika son muy diferentes de los obtenidos en los mercados financieros.

Cuando un gobierno emite deuda en los mercados financieros, puede gastarse como quiera el dinero obtenido. Los inversores pueden estar más o menos contentos (en cuyo caso, te pedirán un interés más bajo/alto en la próxima subasta), pero no tienen un poder directo para marcar las decisiones políticas del estado.

Por contra, los préstamos del FMI/troika están condicionados a que el gobierno que los recibe implemente reformas muy concretas. La troika presta dinero “por tramos”: según el gobierno va adoptando las medidas que ellos imponen, van soltando el dinero. Y si el gobierno no cumple, cortan la financiación y el país se va al carajo. Un país intervenido pierde su soberanía para tomar decisiones políticas.

7.- ¿Qué condiciones impusieron a Grecia?

  • Cambiar la Constitución para que el pago de la deuda tenga prioridad sobre cualquier otro gasto público.
  • Despido de 150.000 empleados públicos en dos años (teniendo en cuenta la población griega, esto correspondería a 700.000 en España).
  • Recorte del salario mínimo desde 751 euros a 580 euros (y 510 euros para los menores de 25 años).
  • Los Presupuestos tienen que ser aprobados por la troika antes de ser votados en el Parlamento.
  • Supervisores de la Comisión Europea instalados permanentemente en Atenas.
  • Recortes en pensiones y gasto sanitario.
  • Privatización de empresas públicas.

El rescate de Grecia está provocando una tragedia: el desempleo se ha duplicado, los salarios han bajado un 30% y se han disparado el número de personas sin hogar y los suicidios.

Más terrible aún: todo este sufrimiento humano puede resultar gratuito. Como la economía griega se está contrayendo tan rápido, los ingresos por impuestos se están desplomando, así que Grecia puede acabar con el mismo porcentaje de deuda con el que comenzó.

8.- ¿Cuál es la situación de España?

Nuestro problema es que el gobierno busca mucho dinero para tapar el agujero de los bancos. Pero como ya estamos emitiendo nuestra deuda a un interés altísimo, está claro que no vamos a obtener ese dinero en los mercados. La solución sólo puede venir de Europa.

¿Conseguiremos ese dinero sin entrar formalmente en un rescate? Y aunque no sea un rescate, ¿qué condiciones impondrá Alemania?

Tendremos la respuesta en pocas semanas.

LA BASURA ESPAÑOLA, SU BANCA

Moody’s da un fuerte castigo a la banca española y sólo siete entidades se salvan del “bono basura”

Marco Antonio Moreno  en  El blog Salmón

La agencia Moddy’s ha propinado el más duro golpe a la banca española justo el día en que el gobierno oficializaba el rescate a la banca frente a la Comunidad Europea. Se trata del segundo golpe bajo en menos de cinco semanas, tras el anterior propinado por Moody’s en mayo cuando rebajó la calidad crediticia de 16 entidades españolas.

Esta vez el golpe ha ido dirigido sobre 28 instituciones, y no se han salvado ni siquiera Santander, BBVA y Caixabank, pese a que invitamos a separar la paja del trigo en materia de fraudes y estados financieros. El castigo ha sido a toda la banca española dejando “sobre la linea de flotación” a sólo siete instituciones. Para Moody’s todo el resto de la banca española no es más que un vertedero de basura.

En esta gráfica he dibujado la delgada linea de flotación que separa a la banca captadora de inversiones de la banca especulativa o altamente riesgosa. Como vemos en la columna “Nota” que califica de 1 a 10 a las entidades potencialmente captadoras de inversión, Santander tiene la nota más alta con un 2 (2 de 10, Baa2 para Moody’s), mientras las restantes seis instituciones que están por sobre la linea de flotación tiene nota 1 (Baa3 para Moody´s). El resto de la banca española tiene calificaciones de -1 y -2 (Ba1 y Ba2 para Moody’s), consideradas abiertamente como bono basura o “inversión cuestionable”. Esta es una clara advertencia a los inversores de que se arriesgan a perder su dinero en estas instituciones. Claro intento de seguir propagando la fuga de capitales que hemos señalado.

Lo que no se dice sin embargo, es la forma es que este nuevo golpe de Moody’s tiende a potenciar la debilidad de la economía española y la gravedad del ciclo económico recesivo. Las agencias de calificación, culpables de trocear y timbrar con nota 10 o triple A (la máxima calificación) todas las hipotecas basura que inflaron la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y que luego reventaron con la crisis subprime que contagió a toda Europa, siguen actuando hoy de una manera brutal y los gobiernos e instituciones siguen confiando en su credibilidad.

Pese a que hace ya más de dos años decíamos que las agencias de calificación estaban bajo sospecha por su cuestionable papel en los orígenes de la actual crisis, nada se hizo para objetar su rol de garantes del sistema. Esto demuestra que las agencias de calificación radicadas en países fuera del euro como Estados Unidos y el Reino Unido, no son más que el brazo armado del sistema financiero más corrupto que hizo la vista gorda ante los problemas iniciales, y ahora se jacta de potenciar las buenas costumbres. Lo único que han potenciado, sin embargo, es la profundidad del ciclo económico: llevándolo a la exuberancia irracional en el largo período del auge y al total hundimiento en el actual, y también largo, período de crisis.

“LA BANCA NOS TIENE SECUESTRADOS”, entrevista a Bibiana Medialdea

Charlamos con Bibiana Medialdea, doctora profesora de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid.

“La economía ha bajado a la calle” es el título de un artículo que la profesora Medialdea escribió hace un año y que definía a la perfección el estado en el que se encuentran los ciudadanos en un momento en el que conceptos como la prima de riesgo o rescate han pasado a formar parte de la vida cotidiana como el pan o el amor.

Prueba de ello son las más de 150 personas que esperaban a la profesora en la plaza Fuente Dorada de Valladolid el pasado 13 de junio para escucharla hablar sobre la deuda pública y privada, sobre el rescate de España y cómo los ciudadanos podemos defendernos del chantaje al que estamos siendo sometidos cuando nos obligan a pagar con dinero nuestro la deuda de bancos y grandes empresas contraída de manera principalmente especulativa.

Poco antes de esta charla, organizada por el 15-M, hablamos con ella. En sus palabras brillan un cierto realismo, una sencillez y una claridad que no es fácil encontrar en otros economistas, tal vez porque, como ella misma afirma, “los tecnicismos económicos y la oscuridad de su jerga han servido siempre para imponer una visión determinada de la realidad y mantener alejada a la gente de las decisiones más importantes”. Por eso, aclara que se metió en la comisión de Economía del 15-M de Sol.

Y, entonces, le preguntamos: Ese alejamiento también se ha producido porque parece que según se iban conquistando espacios democráticos, las personas que deciden se han ido buscando otros lugares para no ser controlados, como es el caso de los grandes organismos internacionales, ¿crees que en España los ciudadanos se están dando cuenta de esto?

– Creo que sí –contesta ella-. Pero lo dramático son las consecuencias sociales que van asociadas a esa toma de conciencia, aunque ya llevaba pasando mucho tiempo. Por ejemplo, los mecanismos básicos de política económica desde hace mucho no son decididos por los ciudadanos cuando votamos, porque desde 1999 vienen blindados desde Bruselas con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, primero, y, después, con el Pacto del Euro. Efectivamente, hemos conquistado espacios de decisión, pero cuando entrábamos por la puerta, las cosas importantes se estaban escapando por la ventana. Han huido de nuestro parlamento. Y ahora vemos que se está cayendo el disfraz porque las cosas son más explícitas. Por lo que la gente está más enfadada es porque nos están estafando, porque en los parlamentos no se decide nada importante, lo que se está haciendo no venía en ninguno de los programas políticos. O sea que se está tirando del hilo de la farsa liberal en la que estamos instalados.

– ¿Crees que esa huída de las cosas importantes por la ventana está ligada al proceso de de financiarización de la economía que se ha vivido en los últimos años?

– Creo que el capitalismo es un sistema de poder muy concentrado y organizado y a lo largo de su corta historia (300 años) toma distintas formas. Las finanzas no son el único culpable y no podemos idealizar otras formas de capitalismo como si hubiesen sido más amables. Realmente el sistema funciona así, expropiando a la gente su trabajo, privatizando beneficios y socializando pérdidas, es su lógica normal de funcionamiento. Pero en las últimas décadas la forma concreta del capitalismo ha sido lo financiero. La simbiosis entre el capital financiero y los centros políticos que deciden, que no son ni Rajoy ni Rubalcaba,  está muy asentada. Las relaciones en Estados Unidos entre las grandes empresas financieras y la financiación de los partidos -Goldman Sachs dio dinero, apunto yo, a la campaña de Obama-, son muy estrechas, o sea que el capital financiero no es un extraterrestre sin vínculos con los otros espacios de poder.

– Ese proceso ha estado muy apoyado por los políticos desde finales de la década de 1970, ¿por qué se empieza a producir esa financiarización de la economía?

– En los 70 no hay una crisis cualquiera. En esos años salen a la luz dificultades del capital para seguir obteniendo rentabilidad en el ámbito productivo. Se choca con una de las contradicciones básicas que tiene, algo que, por cierto, ya en el pasado había sucedido y se había solucionado de forma destructiva, una guerra mundial o algo similar, para poder reiniciar el proceso de acumulación de dinero desde cero y reencontrar espacios de ganancia. Es decir, en esa década caen los niveles de productividad y las empresas no tienen beneficios como para que les resulte atractivo seguir invirtiendo en la economía productiva y, entonces, los capitales ven en el ámbito financiero la posibilidad de ganar más. Podríamos decir que, en realidad, se va a lo financiero “por necesidad” y se empieza a pujar por que se liberalicen los mercados financieros, los tipos de interés, etc. y es ahí cuando la inflación se convierte en algo sacrosanto, en el gran objetivo a cumplir. Nunca nos han explicado por qué la inflación es tan grave, por qué no se puede vivir con niveles de inflación altos y sí con desempleo alto, con hambre, etc. Y es que la inflación tiene que ver con esa financiarización. Si tienes un activo que te promete que te va a dar rentabilidad, entonces en la medida en que haya un crecimiento de los precios, ese rendimiento financiero futuro cada vez valdrá menos. Desde ese punto de vista, la inflación es problemática y, por eso, en Europa y Estados Unidos, desde los 80, se coloca en el centro de la cuestión. Es muy importante tener esto en cuenta cuando vemos ahora que lo financiero ha sido una burbuja hinchada, explosiva, y pensamos que lo que ha fracaso es la globalización financiera, pero no nos olvidemos de por qué llegamos hasta ahí, que fue para arreglar el problema de que el capital no encontraba la ganancia que necesitaba para seguir operando en lo productivo. Es decir, nos ha fallado la solución al problema. Y es que ahora estamos enredados en esto, pero cuando salgamos de aquí, el capital tendrá que enfrentarse de nuevo a su problema original.

– Y, ¿dónde estaría la solución?

– En ser capaz de organizar la actividad económica con unos criterios que tengan en cuenta el medio y largo plazo, los beneficios públicos, las utilidades que las poblaciones tienen que recibir aunque no tengan acciones de una empresa, que eso no responda solo de la rentabilidad privada. Es necesario, y la crisis lo evidencia, equilibrar el crecimiento y las condiciones de vida, pues 10 años antes de la crisis en nuestro país, con un crecimiento bestial, las condiciones laborales y de vida no hacían más que empeorar, lo cual ya nos indicaba que estamos en un sistema un poco loco. Se trata de solucionar el fregado que tenemos con la crisis pero sin creer que volviendo al instante previo al estallido hemos solucionado el problema, pues ese funcionamiento previo es lo que nos ha traído hasta aquí. Necesitamos garantías de que los recursos de la población se están gestionando con una sensibilidad que vaya más allá del beneficio privado a corto plazo.

– Ahora se habla mucho de la deuda, como un pecado, pero Francia, Italia o Alemania han estado siempre muy por encima del 60% del PIB permitido por la UE, ¿cómo encaja la deuda en el sistema financiero y por qué en la actualidad es un problema, mientras que antes no lo era?

– En efecto, antes España tenía un 36% del PIB de deuda pública, en 2007. El asunto tiene que ver con lo que pasó en la década de 1970. Veamos un ejemplo. Una de las contradicciones básicas que tiene el capitalismo es que a nivel individual cada empresario quiere bajarle los sueldos a sus trabajadores para quedarse con el máximo de beneficio. Sin embargo, si todos hacen los mismo, los trabajadores no tendrán dinero y no podrán comprar lo que los capitalistas venden a sus trabajadores y a los de las demás empresas. Es decir, la contradicción está en bajar los salarios. En aquella década el sistema se choca contra esto y parece que las finanzas permiten superarlo a través de la deuda, algo que los economistas llaman efecto riqueza y que en España hemos tenido muy presente en los últimos años: los salarios no subían, en términos reales estaban estancados, las condiciones de trabajo cada vez eran más precarias e inestables, y sin embargo la capacidad de consumo de la población estaba aumentando. De hecho en los años previos a la crisis, el consumo de las familias era lo que estaba tirando del crecimiento del país. Parece magia: el crédito bancario, fundamentalmente las hipotecas, la deuda, permite la cuadratura del círculo, tener salarios bajos y, al mismo tiempo, que no haya problemas de demanda. Pero ahora ha estallado y no solo tenemos el problema de la deuda sino que cuando eso se solucione el capital seguirá teniendo pendiente la contradicción que dejó en suspenso en los años 70: es decir, si sigues machacando salarios cómo demonios vas a vender. Ahí encaja lo financiero con los problemas de lo productivo.

Ahora es un problema porque el nivel de endeudamiento, principalmente de grandes empresas y bancos, que es el más importante, ha llegado a cotas insostenibles, y los bancos alemanes, que eran los que prestaban a los españoles y, por tanto, los que han inflado la burbuja, no prestan y no se fían de los españoles, porque la máquina funcionaba mientras las casas se vendieran a precios mayores, pero ahora que se ha parado, no hay ingresos y la realidad te da un toque, pues si la gente deja de pagar esas barbaridades por las casas, se acaba el origen inicial del dinero. El detonante es el estallido de las burbujas inmobiliarias en Estados Unidos, Irlanda, Gran Bretaña, España… pero el mecanismo estaba desquiciado y hubiese saltado antes o después.

– De hecho, la deuda privada está en torno al 190% del PIB, de lo cual más de un 60% es de empresas y bancos, pero nunca se habla de esto.

– Exactamente. Si cogemos la deuda total y pensamos que es 100, el 63 % es de empresas no financieras (constructoras, inmobiliarias, etc.), financieras y bancos, no es de las pymes. Así, que si alguien ha vivido por encima de sus posibilidades son ellos. Pues el 21% es de familias y el 16% de las instituciones públicas. En este contexto, la deuda privada se convierte en pública porque esas empresas no quieren hacerse cargo de sus pérdidas. El capitalismo nos podrá parecer mejor o peor, pero se suponía que esto era un juego de personas arriesgadas que corren con las consecuencias, es decir, cuando va bien tienen beneficios y cuando va mal, pierden. Y lo que vemos es todo lo contrario, un sector financiero, bancario y constructor muy arriesgado y que ha obtenido muchos beneficios durante años, que cuando llega el momento de las pérdidas encuentra los mecanismos para no asumir esas pérdidas en soledad sino socializarlas, lógicamente porque tiene conexión con lo político …

– Viéndolo así, ellos serían losa auténticos anticapitalistas…

– Bueno, es que, en realidad, el capital es muy pragmático: no tiene problemas en pedir nacionalizaciones cuando lo necesita o intervenciones públicas. Yo creo que los economistas neoliberales que escriben libros de texto son ya los únicos que se creen lo de los mercados libres, la competencia y demás, porque en la vida real no es así. En los años 30 pasó y ahora también. Por supuesto, saben que es un ejercicio de pasarle las pérdidas a otro y cuando esto vaya bien de nuevo volverán a privatizarse los beneficios. Pero si un sector lleva acumulando más de 15 años beneficios impresionantes y ahora tiene pérdidas, éstas deberían sufragarse con aquéllos.

– Y en esa socialización de las pérdidas es cuando se hace público el problema…

– Claro, según diferentes mecanismos. El mecanismo principal de socialización de pérdidas en España está siendo a través de la banca. El caso de Bankia es clarísimo. No tenemos los datos definitivos, pero seguramente sea la entidad más expuesta al ladrillo, la que más ha negociado con las inmobiliarias y la que más beneficios obtuvo de ello, repartiendo bonos a lo bestia a sus directivos, etc. Y de repente dice que tiene un problema, un agujero, que ni siquiera puede devolver el dinero de un posible préstamo estatal sino que necesita que el Estado meta dinero sin más, una recapitalización, y que pase a ser accionista. Entonces, lo hacemos con 24.500 millones que no son un crédito. Vale. Nos gastamos el dinero, pero podríamos decir que ya somos Bankia, que ahora el Estado podrá recuperar el crédito para pymes, decir algo sobre los deshaucios, pues es la entidad que más deshaucios ejecuta, o sea, ya tenemos un banco público con el que poder hacer algo: pues no. El poder político que debiera acompañar a ese desembolso económico tan importante no se va a ejercer y, además, tienen el descaro de ni siquiera ocultarlo, y dicen que cuando la entidad esté bien el Estado la venderá y, naturalmente, a precio de ganga para devolverla al capital privado…

– O sea, que ni siquiera se prevé que se vaya a recuperar lo gastado en Bankia revendiéndola…

– No. Venderán las acciones muy baratas. Acordaos de mí: cuando Bankia empiece a repartir dividendos, a ver cuánto tiempo tardan en privatizar la parte que ha comprado el Estado. Por eso, es importante no ser muy rígidos y no pensar que son promercado o algo así. No. Son pragmáticos.

– ¿Era necesario el rescate?

– Si me preguntas si hacía falta mucho dinero para solucionar la situación del sector bancario, sí; que el Estado no podía emitir deuda pública para hacer frente a esa situación, también. Lo que pasa es que esto no es un rescate. España no tiene recursos para solucionar lo que han liado sus bancos. En realidad, lo que se llama rescate es una ampliación de deuda y esto se acompaña de condiciones, pues cuando te dan deuda para solucionar deuda, te imponen condiciones para garantizar ese pago: es decir, cerrar los quirófanos, los colegios, despedir a maestros, quitar prestaciones, subir el IVA y bajar las pensiones. Eso es lo que ha pasado en Gracia, Portugal, etc. y lo que está pasando aquí ahora. Si de facto ya estábamos intervenidos a través del Pacto del Euro, pues vemos cómo punto por punto se ha hecho lo que Bruselas nos imponía, empezando por la reforma laboral del PSOE y el pensionazo, y siguiendo después con lo recortes de Rajoy, ahora tenemos una vuelta de tuerca más: habrá más intervención y más recortes. La cuestión es que tenemos un problema en los bancos muy grande, pero no se sabe cómo de grande. Las cifras que dan las auditorías, el FMI o el Banco de España no se sabe de dónde salen. El FMI dice hace una semana que necesitamos 38.000 millones y el Banco de España dijo que 176.000. Así, que hacer hipótesis sobre el sector bancario con esta política de ocultación brutal es imposible. Un ejemplo: Eurostat (la oficina de estadística de la Unión Europea) hace dos años que no publica en la web ciertos datos que antes sí sacaba, que eran públicos.

– Si esto lo ve cada vez más gente, hasta los medios conservadores piensan que los recortes solo nos endeudan más y nos meten en una espiral infernal…

– Sí, y además, la deuda nunca se da en millones de euros sino en porcentaje del PIB, por tanto, cuanto menos creces, la deuda será mayor porque tu PIB es más pequeño.

– Vale. Mi pregunta es ¿por qué lo están haciendo así? ¿Adónde quieren llegar?

– Al límite. Para esto, creo que es muy ilustrativo estudiar lo que pasó en América Latina en los años 80. Tenían un problema de deuda externa muy importante y llegó un punto en el que era evidente que no podían pagar; igual que lo es ahora, por cierto. De repente, los tipos de interés subieron mucho, la deuda se multiplicó y aunque cada vez dedicaban más de sus recursos a pagar, no había forma de hacerlo. El FMI sale, entonces, a escena y les pone programas de ajuste, de recortes, de austeridad, como los nuestros y les ofrece rescates, que entonces no se llamaban así, y les ofrecen nuevos créditos para pagar la deuda de hoy con deuda de mañana a cambio de condiciones. Y así, ya en 1982 México dice que no puede pagar y le siguieron otros. Como está pasando en Europa. Sin embargo, el FMI tarda todavía siete años, hasta 1989, en reaccionar. Es decir el año 82 lo podemos comparar con el año pasado en Grecia, cuando se hizo evidente que no podrá pagar, que se podrán renegociar deudas o lo que sea, pero que la deuda tal y como está no se puede devolver. Y, sin embargo, lo alargan porque son conscientes de que habrá quitas en la deuda, renegociaciones, y de que por mucho que te esfuerces, no se conseguirá pagar ni con todo el sacrificio humano. Esto lo saben los bancos alemanes, pero el asunto es llegar a esa renegociación más fuerte que el otro porque así obtendrás mejores condiciones. Intentan recuperar todo lo que puedan de esa deuda, y esto significa cerrar quirófanos, despedir a profesores, pagar menos pensiones, reducir prestaciones. Es decir, antes de rendirse y asumir que no podrán recuperarlo todo, nos van a estrujar lo posible. Por eso, en economía a esos años en América Latina se los llama la década perdida, porque el continente retrocedió 40 años en niveles de esperanza de vida, etc. En Grecia ya se ve con los niños abandonados, los suicidios, etc. Así que, la idea es que una vez que el país haya dado todos los recursos de los que sea capaz para pagar la deuda, ahí se sentarán a negociar el impago de la deuda y se renegociarán condiciones y ajustes.

– ¿Ese es el camino que nos espera…?

– Desearía que no porque es desesperante, es un camino largo y una tragedia social. Aun hoy América Latina sigue pagando la deuda externa.

– Pero hubo países que dijeron que no iban a pagar, que esa deuda no les pertenecía, que era odiosa o ilegítima. Eso es lo que sucede ahora en Grecia, que se piensa en hacer una auditoría para ver qué le corresponde pagar a la gente y qué no…

– Sí. En América Latina en la década de 1980 había movimientos sociales reivindicando no pagar la deuda, pues la subida de intereses la había hecho crecer de manera desproporcionada. También en Europa, los más críticos tomaron esa idea de trabajar las deudas ilegítimas. A finales de la década de 1990, cuando empezaron a subir a los gobiernos algunos partidos o personajes de corte más o menos progresista, recuperan, entonces, la idea. El caso de libro es Ecuador. Tenía una deuda muy grande y con parte de ella había base jurídica para afirmar que era ilegal, pues la habían contraído políticos corruptos con empresas cuyas relaciones eran abusivas. Así, que los movimientos sociales de allí empiezan a trabajar con la idea de auditar esa deuda para no pagarlo todo. Cuando Correa llega al gobierno, pone facilidades para que se lleve a cabo. De modo que la gente que la hizo, algunos especialistas como Éric Tousaaint, determinó que había un 65% de deuda con base jurídica para negarse a pagarla. Estaba clasificada, había contratos y era evidente que cualquier tribunal los declararía ilegales: es decir, deuda odiosa. Aun así, Correa fue muy prudente y decidió no pagar solo el 20% que cualquier juzgado le iba a reconocer, por lo evidente que era. Así lo hizo y lo anunció. Pero no tuvo que hacer nada, no fue a los tribunales, pues sólo con este anuncio, el valor de la deuda bajó más de un 80% y, entonces, la compró. Es decir, al final pagó su deuda, solo que aun precio bajísimo y ahorró muchísimo dinero al país. Y esto me gusta porque fue muy inteligente, un político gestionó bien los recursos públicos, y no estamos acostumbrados a ello, y, además, pone en evidencia la importancia que tuvo en sí el proceso de la auditoría. Se había generado credibilidad, es decir, es importante que los deudores nos demos cuenta del poder que tenemos: si tú le debes 1.000 euros al banco, tú tienes un problema, pero si le debes 100.000 millones, el problema lo tiene él. Así que, la auditoría de la deuda es buena porque ayuda a romper tabúes: parece que la deuda está por encima de todo, que es sagrada y si tienes que vender un riñón para pagar, no pasa nada. Yo creo que el proceso de la auditoria, en la medida en que hace conscientes a los deudores de la posibilidad de no pagar esa deuda odiosa, es bueno. Al final, si pagar deuda significa cerrar colegios, quirófanos, etc., hay que plantearse que a lo mejor no hay que pagar esa parte. Esto, además, ya está incluido en los intereses: a los clientes como España y Grecia, que tenemos pinta de ser complicados, ya nos prestan dinero a un interés mayor para cubrir la posibilidad de que no les podamos pagar.

– En España, ¿puede haber ese tipo de deuda odiosa? ¿Se está pensando en investigarla?

– Sí la hay. Por ejemplo, la deuda que ha generado el Estado por rescatar a la banca, la deuda que se genera por ataques especulativos dirigidos por bancos antes de una cumbre europea, haciendo subir la prima de riesgo, las operaciones deliberadas que se hacen para elevar los tipos de interés cuando se van a hacer emisiones de deuda pública, es decir, esos tipos de interés extra, abusivos, no habría que reconocerlos. Pero en el caso español también podríamos considerar la deuda pública ligada a la construcción de infraestructuras que nunca han tenido un uso público, como los aeropuertos peatonales u otras cosas, y solo han servido para enriquecer a grupos privados concretos. Aquí hay legitimidad para decir que ese dinero no se ha gastado en un bien público, por lo que no puede generar una deuda pública. Pero además en España tiene mucho sentido hacer una auditoría porque nos falta muchísima información. Ha habido cerrojazo de las estadísticos en Estados Unidos y Europa, pero en nuestro país la opacidad es impresionante con todo lo que tiene ver con la deuda. Nos falta muchísima información para hacernos una idea de en qué punto estamos. Pedir una auditoría es pedir información porque no nos podemos fiar de las autoridades que han estado supervisando la economía, así que hay que hacer un ejercicio ciudadano de pedir responsabilidades y que sean expertos independientes, controlados socialmente, los que hagan la evaluación. Esto es lo primero que habría que hacer para poder saber lo que tenemos y cómo solucionarlo.

– Este es el camino de los ciudadanos…

– Creo que sí. Yo misma he dicho que el sector bancario necesita dinero, pero a costa de ello nos tiene secuestrados, los bancos nos tienen chantajeados. Es cierto que un colapso bancario tendría consecuencias dramáticas en términos de destrucción de empleo, de deshaucios, etc. pero es un chantaje real, nos tienen contra las cuerdas y hay que ver cómo se gestiona eso.

– El gobierno ha contratado a unas agencias para que hagan esa auditoría…

– Claro, pero lo que tendremos son nuevas cifras a sumar al abanico que ya tenemos. Por eso, necesitamos a expertos independientes controlados, pues el FMI y el Banco de España publican solo un resumen de sus conclusiones, y nosotros queremos ver los datos completos…

– En cuanto a las responsabilidades de todo esto, puesto que nos machacan día a día con “la herencia recibida”, ¿quién es más responsable?

– Todos. Me parece indignante el peloteo del “tú más” que se traen. También es verdad que este gobierno solo lleva seis meses, pero en este tiempo no lo ha podido hacer peor. Y no hablemos de Zapatero, que desde 2004 pisó el acelerador del crecimiento inmobiliario basado en deuda hasta que le estalló y, después, acató sin titubeos, en mayo de 2010, lo que le dijeron los mercados para aplicar lo contrario de su programa electoral. Pero también el PP en las autonomías y ayuntamientos ha tenido una gestión ruinosa y para qué hablar de las cajas y de los pelotazos urbanísticos, etc. Para qué hablar de la liberalización del suelo de Aznar, que fue abrir la veda para la locura inmobiliaria en España, etc. Por eso, creo que han perdido credibilidad. Lo que necesitamos son personas que no sean políticos profesionales, que lo vean de otra manera, que no tengan hipotecas con el mundo empresarial. Y necesitamos también mucha gente en la calle apoyando a esos políticos valientes y no profesionales, pues no nos podemos relajar frente a nadie. La política tiene que sentirse vigilada y controlada constantemente por los ciudadanos.

Texto: Carlos Chávez. Foto: Almudena Zapatero

BIENVENIDOS A LOS AÑOS TREINTA

Por: Paul Krugman* 

Draghi
Mario Draghi, presidente del BCE.

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Martin Wolf es mordaz (y con razón). “Hasta ahora nunca había comprendido cómo pudo suceder lo de los años treinta”, escribía el columnista de The Financial Times en una tribuna de opinión publicada el 5 de junio. “Ahora sí. Lo único que se necesita son unas economías frágiles, un régimen monetario rígido, un debate intenso sobre lo que hay que hacer, la creencia generalizada de que sufrir es bueno, unos políticos miopes, una incapacidad para cooperar y el no anticiparse a los acontecimientos”.

En el momento justo, el Banco Centra Europeo (BCE) se negó a rebajar los tipos de interés o anunciar otras políticas que pudieran ser de ayuda. Porque, ¿qué razón podía existir para tomar cartas en el asunto?

Los estudios indican que la economía de la eurozona está hundiéndose, y España se encuentra al borde del abismo. ¿Y la inflación? Está cayendo rápidamente, lo cual es malo teniendo en cuenta las circunstancias. Dudo que la decisión del BCE entrañe una lógica económica concebible. Creo que solo puede interpretarse como una especie de negativa a reconocer, aunque sea implícitamente, que algunas decisiones del pasado fueron erróneas.
Al igual que Wolf, empiezo a ver cómo sucedió lo de los años treinta.
Las ganas de castigar
He oído varios intentos de explicar la extraña negativa del BCE a bajar los tipos de interés pese a la escalada del desempleo y el descenso de la inflación y, por encima de todo, los problemas particulares de una unión monetaria que probablemente no sobrevivirá a menos que la demanda general sea fuerte. El argumento más popular parece ser que el BCE quiere “tener a los políticos contra las cuerdas”, haciéndoles saber que no serán rescatados a menos que hagan lo necesario (sea lo que sea eso).Realmente, esto no tiene ningún sentido. Si hablamos de imponer austeridad y recortes salariales en la periferia, ¿cuántos incentivos más necesitan esas economías? Si hablamos de una unión fiscal más amplia o algo similar, ¿qué parte del inminente desmoronamiento de todo el sistema no entienden supuestamente los alemanes?

¿Es lógico suponer que reducir las tasas de recompra en 50 puntos básicos socavaría en cierto modo medidas que de lo contrario se tomarían?

Lo que a lo mejor sí tiene sentido es una explicación en dos partes.

En primer lugar, el BCE no está dispuesto a reconocer que sus políticas anteriores, sobre todo las subidas de los tipos de interés, fueron un error.

En segundo lugar –y esto es más serio– sospecho que estamos ante la vieja mentalidad del “trabajo de las depresiones” de Joseph Schumpeter: la idea de que todo sufrimiento cumple de algún modo un objetivo necesario y que sería una equivocación mitigar ese sufrimiento aunque solo sea ligeramente.

Esta doctrina tiene un atractivo emocional innegable para la gente que se siente cómoda.

También es una completa locura si tenemos en cuenta todo lo que hemos aprendido sobre economía estos últimos 80 años.

Pero corren tiempos de locura enfundada en trajes caros.

- Traducción de News Clips
* Paul Krugman (Albany, Estados Unidos, 1957). Cuando recibió el premio Nobel en 2008, ya llevaba casi una década escribiendo columnas en el New York Times. Da clases de Economía y Política Internacional en la Universidad de Princeton, antes lo ha hecho en la de Yale, donde se graduó, en la de Stanford y en el MIT.

LA BANCA NO SOMOS TODOS

Vicenç NavarroCatedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Existe una percepción bastante generalizada en España que considera que “el banco somos todos”. El dinero de la banca es el dinero de todos. Tal dinero son los depósitos de la mayoría de la ciudadanía que tiene sus ahorros depositados en la banca. En otras palabras, se asume que el dinero que existe y/o se utiliza por el banco es el depositado por cada uno de los ciudadanos, resultado de su ahorro, de sus nóminas o de sus pensiones, sean éstas públicas o privadas. Ésta percepción es promovida por los propios bancos que quieren transmitir el mensaje de que ellos desempeñan una función social, la de guardar el dinero de la ciudadanía, pagándoles unos intereses como incentivo, a la vez que ofrecen crédito a las personas y a las empresas que lo necesiten. La existencia de tal crédito es la función social que justifica su existencia. De esta percepción se deriva el mensaje que la banca y el Banco de España transmiten a los medios y que está calando en la población: intervenir y penalizar a la banca es penalizarnos a todos nosotros.

Esta percepción, sin embargo, es profundamente errónea. En realidad, la mayoría de ciudadanos no tiene mucho dinero en la banca, ni directa ni indirectamente (como en pensiones). Sería muy interesante poder corroborar los hechos con los datos pero, no podemos hacerlo en España, donde la opacidad estadística, tanto en temas de distribución de la renta como de la propiedad, hacen difícil conseguirlos. Además, los existentes no son creíbles. Fíjese el lector que, según los últimos datos de la OCDE (que extrae sus datos de las cifras oficiales del Estado español), el nivel de renta de la decila superior de España es de 32.000 euros. Cualquier persona que va por las partes alta de las grandes ciudades puede ver que los súper ricos tienen muchos más ingresos que los que constan en sus declaraciones de renta. (Tal opacidad es incluso más acentuada en el sistema financiero, como bien ha mostrado el colapso de Bankia).

Estados Unidos, sin embargo, sí que tiene datos más fiables. Y es más que probable que la distribución de la renta y de la propiedad en España sea bastante semejante a la de EEUU (España, junto con EEUU, es uno de los países más desiguales de la OCDE, el grupo de países más ricos del mundo). Pues bien, la gran mayoría de estadounidenses tienen muy poca propiedad financiera. Ésta está muy concentrada. La decila superior de la población estadounidense posee el 90% de todos los bienes financieros, siendo los más comunes sus acciones bancarias y sus pensiones. En realidad los súper ricos, el 1% de la población, posee el 38% de estos bienes financieros. La mayoría de la población sólo posee su casa, aunque poseer, poseer, es un decir. El banco es el que la posee, y el que vive en ella le paga al banco la hipoteca.

Cuando estamos hablando de los bancos, por lo tanto, estamos hablando predominantemente del dinero de una minoría: de los ricos y de los súper ricos. De ahí que sería razonable decir que cuando hablamos de los bancos no estamos hablando del conjunto de la población sino de los sectores más adinerados y de los gestores de su dinero (los banqueros). De ahí que también sería aconsejable que –tal como propone el que fue Secretary of Labor (Ministro de Trabajo) durante la Administración Clinton, y hoy Profesor de Políticas Públicas de la Universidad de California, el Sr. Robert Reich, se gravara a los banqueros, a los accionistas, y a los que tienen la mayoría de depósitos, haciéndoles pagar un 2% en sus bienes financieros, justificándose tal medida por los enormes beneficios que la banca ha alcanzado durante todos estos años de bonanza, beneficios conseguidos predominantemente de la especulación, incluida la especulación bancaria. Ello conseguiría en EEUU 70.000 millones de dólares más para el Estado (haciéndoles pagar tal 2% a los que tuvieran más de 7.2 millones de bienes financieros).

No estaría de más que se implementara esta política aquí en España, donde la concentración de la propiedad es igualmente acentuada. Hoy, las ayudas públicas al sector bancario español han alcanzado el nivel del 10% del PIB sin que con ello se haya resuelto el problema del crédito. Si a ello se añaden los 100.000 millones del rescate bancario, resulta que tal cifra ha doblado este porcentaje, alcanzando más del 20% del PIB, sin que ello haya facilitado o facilite en el futuro la provisión del crédito. Por cierto, es difícil de entender que estos 100.000 millones de euros que se gastarán supuestamente en la reestructuración del sistema financiero (a unos intereses que pueden significarle a la banca, según el Comisario de la Unión Europea, el Sr. Joaquín Almunia, casi un 8%) consigan lo que no han conseguido los casi 500.000 millones de euros que los bancos españoles e italianos han recibido desde el pasado diciembre del BCE a unos intereses de sólo un 1%. Tal rescate no resolverá el problema de la banca española, pues no se está tocando el problema clave que provocó la crisis: la burbuja inmobiliaria.

Todavía hoy hay más de tres millones de pisos vacíos (3.417.064 viviendas, según el Ministerio de Fomento). Durante el boom inmobiliario se construyeron 800.000 viviendas al año, más que Alemania, Gran Bretaña y Francia juntas. Los precios subieron un 155% durante una década, crecimiento artificial, que no se correspondía con el crecimiento del nivel de vida del país, y que se consiguió gracias a las prácticas especulativas de la banca. Cuando la burbuja explotó (debido al parón de transferencias del dinero de la banca alemana, contaminado por los “productos tóxicos” de la banca estadounidense), la banca española quedó estancada con sus propios productos tóxicos, las hipotecas, que no se podían pagar y continúan sin poder pagarse. Tales activos representan 150.000 millones de euros (equivalente al 15% del PIB). Y ahí está el problema, que requiere para su solución una intervención pública que el Estado español es reacio a tomar debido al enorme poder de la banca. Debería haberse resuelto a base de llenar estas casas vacías con familias que pagaran alquileres o hipotecas asumibles, penalizando a los bancos que se resistieran a tales medidas (en Dinamarca se multa a la vivienda que esta vacía durante más de seis semanas). Y muchos bancos deberían haber sido nacionalizados, con anulación de la deuda privada en gran número de casos. En lugar de ello, el Estado español ha escogido ayudar a los bancos a costa de los intereses de la población. Y de esto es de lo que no se habla. Las raíces de la crisis financiera -el excesivo poder de los ricos y de los súper ricos en España y de sus bancos- no se está ni siquiera tocando. Y así estamos.