La trama NOOS

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Actualización a 11 de Enero de 2016

Comienza la fase oral del juicio:
Posteriormente a la publicación de este post de abajo, es conocido que a la luz de nuevos testimonios y datos, la infanta Cristina fue imputada por el juez instructor a pesar del ilógico -desde el punto de vista procesal- empeño del fiscal del caso señor Horrach, de eximirla de toda responsabilidad.

Hoy, Cristina de Borbón se sienta en el banquillo junto al resto de sospechosos de culpabilidad de esta representativa trama estafadora de los poderes de la actual España.

Juicio NOOS

El Correo

La máquina de hacer dinero

En 1999 no era nada. La ‘Asociación Instituto Nóos de Investigación Aplicada’ creada entonces por Diego Torres con un patrimonio de apenas 100.000 pesetas ni siquiera había terminado de nacer. En los cuatro primeros años de vida, la fundación ideada por el profesor de Esade no llego a facturar ni un solo euro. El proyecto estaba a punto de morir antes de ver la luz. No había negocio para un docente recién llegado y de nombre desconocido que capitaneaba una entidad sin aparente ánimo de lucro que aspiraba a convertirse en «punto de encuentro» de los profesionales del marketing y que declaraba tener como objetivo hacer estudios para convertir a las empresas en más competitivas.
Pero todo cambio en 2003, cuando un compañero de estudios llamado Iñaki Urdangarin se unió a Nóos. Torres ni siquiera dudó en cederle la presidencia de su mortecina fundación en noviembre de 2004. Eran, dicen, el tándem perfecto. Diego Torres ponía el ingenio y la voz y el duque, la cara y los contactos. Al dúo se unió el cuñado de Torres, Miguel Tejeiro, como asesor financiero. Y el dinero comenzó a fluir en el instituto y en sus empresas satélites: tres millones de Valencia, 2,5 de Baleares.
De cero euros a 16 millones en nueve años. Más de 6,4 millones vinieron de entidades públicas, que no tuvieron el menor reparo en adjudicar trabajos a Nóos a dedo y sin concurso alguno, aunque no les interesaran lo más mínimo, aparente y simplemente por el mero hecho de que era el yerno del Rey quien llamaba a la puerta.
Torres y Urdangarin se convirtieron supuestamente en expertos en hacerse con negocios, no solo de las administraciones, sino de cualquier institución. Hasta 103 pagadores diferentes fueron captados directamente por la fundación altruista que el yerno del Rey presidió hasta 2006. El Ayuntamiento de Valencia, Volskwagen, Telefónica, la SGAE, BBVA, Seat, Meliá, Tous, Repsol, Bancaja, Esade, Aguas de Valencia, Iberdrola… una lista interminable, pero siempre el mismo sistema, acosar a las empresas con Urdangarin como ariete hasta conseguir un encargo. En realidad, cualquier encargo. Luego, cobrar esos trabajos a «precios totalmente desproporcionados», en palabras del juez José Castro. Unos estudios que, a veces, eran solo pasables, las más, mediocres, y otras, directamente, ‘refritados’ de otras publicaciones, incluso sacados de Internet.
Eso sí, reconocen directivos de muchas de las firmas que trabajaron con Nóos, nadie se atrevía siquiera a discutir las tarifas fuera de mercado de la ONG. Nadie se atrevía a enemistarse con el duque, aunque muchos, en voz baja, se quejaban de la escasa utilidad de esos informes tan teóricos y, sobre todo, de lo caro, muy caro que resultaban. El club de fútbol Villarreal llegó a pagar a 69.000 euros cada página de informe.
Un sistema simple
El sistema era simple, pero efectivo. También simple -en términos de arquitectura financiera- era la forma en la que convirtieron a una entidad sin ánimo de lucro en la gallina de los huevos de oro. Nóos, que no podía enriquecer directamente a sus socios, solo, o casi exclusivamente, trabajaba con las empresas satélites, estas sí con ánimo de lucro, creadas por Urdangarin, Torres y la familia política de este último. Es decir, Nóos subcontrataba a las compañías de los imputados para cualquier trabajo.
Ni siquiera era un problema que la mercantil del yerno del Rey, Aizoon, fuese una inmobiliaria para dedicarla a estudios de mercado. Facturas cruzadas y falsas a nombre de Nóos por cualquier concepto cerraban el círculo.
Dicen los especialistas de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) que este sistema es de los más «chapucero» que han visto en los últimos años. «De primero de estafa», bromean. Los policías están convencidos de que los propios imputados sabían que su entramado era bastante evidente y que no aguantaba la más mínima auditoria, pero estaban confiados en que eran intocables, quizás impunes.
El presunto chiringuito funcionó a pleno rendimiento entre 2004 y 2006. En la primavera de aquel año los socialistas baleares comenzaron a hacer preguntas sobre cómo se había adjudicado sin ningún tipo de concurso a Nóos la organización del primer Forum Illes Balears por el que el Gobierno del popular Jaume Matas había pagado 1,2 millones de euros por una reunión de apenas dos días. La Zarzuela lo vio claro e hizo a Urdangarin y a su esposa salir de manera urgente de la dirección de la fundación. El duque rompía amarras con su socio, aunque solo sobre el papel. Su empresa Aizoon siguió (y aun sigue) vinculada con el entramado Nóos, hasta el punto de que en 2009 está dirigida por un apoderado, Mario Sorribas, que a su vez es el administrador único de la firma ‘De Goes’, la empresa montada para lavar en el extranjero la ingente cantidad de dinero público y privado que habían conseguido.

La infanta Cristina a salvo,  por ahora

La infanta Cristina, a salvo por ahoraLa infanta Cristina está, por ahora, a salvo del ‘caso Babel’. La Fiscalía Anticorrupción «asegura» que la hija del Rey nunca estuvo en el «círculo de toma de decisiones» del entramado Nóos y que su presencia en puestos de responsabilidad muy delicados en dos de la firmas de la trama era meramente «testimonial» o «decorativa». No hay pruebas de que Cristina de Borbón, insiste el Ministerio Público, estuviera al corriente de los supuestos negocios irregulares de su marido. *
En la misma situación que la infanta, afirman estas fuentes, estaría Carlos García Revenga, secretario de las infantas y tesorero hasta junio de 2006 del Instituto Nóos, y por tanto conocedor de la cuentas, al menos sobre el papel. En esa fundación sin aparente ánimo de lucro, la infanta Cristina ocupó el puesto de vocal. Ambos compartieron junta directiva con los tres imputados más destacados de la ‘operación Babel’: el propio Urdangarin, Torres y el cuñado de este último y supuesto cerebro financiero del entramado, Miguel Tejeiro.
La infanta ocupó ese puesto directivo en los años más intensos para los negocios en Baleares y Valencia, 2004, 2005 y 2006. Solo abandonó la supuesta ONG en el verano de este último año, cuando aparecieron las primeras denuncias parlamentarias por los millonarios negocios en Palma de Mallorca y el Rey obligó a su yerno, a su hija y a Revenga a romper amarras con Nóos. Los investigadores aseguran que no han hallado evidencias de que, pese a ser directiva de Nóos, ejerciera tareas de administración o tuviera control sobre las cuentas de la fundación en ese período.**
Socia de Aizoon al 50%
La situación de Cristina de Borbón es algo más delicada en Aizoon, la inmobiliaria de la que es socia al 50% con su marido, además de secretaria de su junta. Esta empresa participó supuestamente en el cruce de facturas falsas para intentar ocultar los ‘pelotazos’ en Valencia y Palma, y adquirió dos edificios en Palma de Mallorca y otro en Terrassa con fondos procedentes presuntamente de convenios firmados por Nóos. En los años de oro de la trama, llegó a facturar a la sombra de la fundación más de un millón y medio de euros, siempre con Cristina de Borbón como copropietaria.
La inmobiliaria -administrada actualmente por un apoderado del duque también investigado por dirigir la empresa usada para la evasión de capitales- tuvo su sede social en el palacete de Pedralbes , propiedad de los duques de Palma y valorado en más de seis millones de euros. Se da la circunstancia de que, según la investigación, Iñaki Urdangarin reformó parte de esa mansión con dinero público desviado a Aizoon***. La Policía apunta que el yerno del Rey invirtió al menos 80.000 euros procedentes de los gobiernos de Valencia y Baleares en los cerramientos, aluminios, cristales, puertas y suelos de aquella vivienda.
Por ahora, explican fuentes de la investigación, Anticorrupción ni siquiera se plantea pedir el interrogatorio de la infanta como testigo, un trámite que la Ley de Enjuiciamiento Criminal permite a doña Cristina resolver por escrito.
Comentarios del editor:
* «Testimonial», «decorativa»…  ¿es la misma presunción de inocencia que se aplica a cualquiera que no sea un Borbón? Total, sólo formaba parte de dos de las empresas presuntamente delictivas.
** Asunto que debiera dilucidarse en fase de instrucción, por lo que lo correcto sería imputarla.

*** Es decir, en la vivienda de la pareja Urdangarín-Borbón, la incauta infanta ¿tampoco se enteró de donde salía todo ese dinero?

PARA TÍ, LUCÍA

Magnífico escrito dirigido a Lucía Echevarría, reconocida escritora de textos propios y conocida también por sus plagios a ajenos, que hace unos días comunicaba que «no iba a volver a publicar libros» bajo una acusación generalizada de piratería a los que compartimos cultura en forma de libro electrónico.
Hernán Casciari desde la revista Orsai

El contador de suscripciones anuales a la nueva revista Orsai acaba de llegar a mil. En nueve días, y sin noticias sobre los contenidos o la cantidad de páginas, mil lectores ya compraron las seis revistas del año próximo. Y eso que todos saben que habrá una versión en .pdf, gratuita, el mismo día que cada revista llegue a sus casas. Repito: acabamos de vender seis mil revistas. Seiscientas sesenta y cinco por día. Veintiocho por hora.

Al mismo tiempo, una escritora española acaba de informar que dejará de publicar. «Dado que que se han descargado más copias ilegales de mi novela que copias han sido compradas, anuncio que no voy a volver a publicar libros», dijo ayer Lucía Etxebarría. La prensa tradicional se hizo eco de sus palabras y la industria editorial la arropó: «Pobrecita, miren lo que internet le está haciendo a los autores».

A nosotros nos ocurre lo mismo. Durante 2011 editamos cuatro revistas Orsai. Vendimos una media de siete mil ejemplares de cada una, y con ese dinero le pagamos (extremadamente bien) a todos los autores. Los .pdf gratuitos de esas cuatro ediciones alcanzaron las seiscientas mil descargas o visualizaciones en internet.

Vendimos siete mil, se descargaron seiscientas mil.

Si los casos de Lucía Etxebarría y de Orsai son idénticos, y ocurren en el mismo mercado cultural, ¿por qué a nosotros nos causan alegría esos números y a ella le provocan desazón?

La respuesta, quizá, es que se trata del mismo mercado pero no del mismo mundo.

Existe, cada vez más, un mundo flamante en el que el número de descargas virtuales y el número de ventas físicas se suma; sus autores dicen: «qué bueno, cuánta gente me lee». Pero todavía pervive un mundo viejo en el que ambas cifras se restan; sus autores dicen: «qué espanto, cuánta gente no me compra».

El viejo mundo se basa en control, contrato, exclusividad, confidencialidad, traba, representación y dividendo. Todo lo que ocurra por fuera de sus estándares, es cultura ilegal.

El mundo nuevo se basa en confianza, generosidad, libertad de acción, creatividad, pasión y entrega. Todo lo que ocurra por fuera y por dentro de sus parámetros es bueno, en tanto la gente disfrute con la cultura, pagando o sin pagar.

Dicho de otro modo: no es responsabilidad de los lectores que no pagan que Lucía sea pobre, sino del modo en que sus editores reparten las ganancias de los lectores que sí pagan. Mundo viejo, mundo nuevo. Hace un par de semanas viví un caso muy clarito de lo que ocurre cuando estos dos mundos se cruzan. Se lo voy a contar a Lucía, y a ustedes, porque es divertido:

Me llama por teléfono una editora de Alfaguara (Grupo Santillana, Madrid); me dice que están preparando una Antologia de la Crónica Latinoamericana Actual. Y que quieren un cuento mío que aparece en mi último libro, «un cuento que se llama tal y tal, que nos gusta mucho».

Le digo que por supuesto, que agarre el cuento que quiera. Me dice que me enviará un mail para solicitar la autorización formal. Le digo que bueno.

A la semana me llega el mail, con un archivo adjunto:

Estimado Hernán, te explico lo que te adelanté por teléfono: Alfaguara editará próximamente una antología de bla bla bla cuya selección y prólogo está a cargo de Fulanito de Tal. Él ha querido incluir tu cuento Equis. Si estás de acuerdo con el contrato que te adjunto, envíame dos copias en papel con todas las páginas firmadas a la siguiente dirección. (Y pone la dirección de Prisa Ediciones, Alfaguara.)

Abro el archivo adjunto, leo el contrato. Me fascina la lectura de contratos del mundo viejo. No se molestan en lo más mínimo en disfrazar sus corbatas.

Al cuento que me piden lo llaman LA APORTACIÓN. En la cláusula cuatro dice que «el EDITOR podrá efectuar cuantas ediciones estime convenientes hasta un máximo de cien mil (100.000)». En la cláusula cinco, ponen: «Como remuneración por la cesión de derechos de la APORTACIÓN, el EDITOR abonará al AUTOR cien euros (100 €) brutos, sobre la que se girarán los impuestos y se practicarán las retenciones que correspondan».

Pensé en los otros autores que componen la antología, los que seguramente sí firman contratos así. Cien euros menos impuestos y retenciones son sesenta y tres euros, y a eso hay que quitarle el quince por ciento que se lleva el agente o representante (todos tienen uno), o sea que al autor le quedan cincuenta y tres euros limpios. No importa que la editorial venda dos mil libros, o cien mil libros. El autor siempre se llevará cincuenta y tres euros. ¿Firmará Lucía Etxebarría contratos así?

Esa misma tarde le respondí el mail a la editora de Alfaguara:

Hola Laura, el cuento que querés aparece en mi último libro, que se distribuye bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 Unported, que es la más generosa. Es decir, podés compartir, copiar, distribuir, ejecutar, hacer obras derivadas e incluso usos comerciales de cualquiera de los cuentos, siempre que digas quién es el autor. Te regalo el texto para que hagas con él lo que quieras, y que sirva este mail como comprobante. Pero no puedo firmar esa porquería legal espantosa. Un beso.

La respuesta llegó unos días después; ya no era ella la que me hablaba, sino otra persona:

Hernán: entendemos esto, pero el departamento legal necesita que firmes el contrato para que no tengamos problemas en el futuro. Saludos!

Y ya no respondí más nada. ¿Para qué seguir la cadena de mails?

La anécdota es esa, no es gran cosa. Pero quiero decir, al narrarla, que no hay que luchar contra el mundo viejo, ni siquiera hay que debatir con él. Hay que dejarlo morir en paz, sin molestarlo. No tenemos que ver al mundo viejo como aquel padre castrador que fue en sus buenos tiempos, sino como un abuelito con alzheimer.

—¿Me das eso? —dice el abuelito.

—Sí, abuelo, tomá.

—No, así no. Firmame este papel donde decís que me das eso y yo a cambio te escupo.

—No hace falta, abuelo, te lo doy. Es gratis.

—¡Necesito que me firmes este papel, no lo puedo aceptar gratis!

—¿Pero por qué, abuelo?

—Porque si no te cago de alguna manera, no soy feliz.

—Bueno, abuelo, otro día hablamos… Te quiero mucho.

Y de verdad lo queremos mucho al abuelo. Hace veinte, treinta años, ese hombre que ahora está gagá, nos enseñó a leer, puso libros hermosos en nuestras manos.

No hay que debatir con él, porque gastaríamos energía en el lugar incorrecto. Hay que usar esa energía para hacer libros y revistas de otra manera; hay que volver a apasionarse con leer y escribir; hay que defender a muerte la cultura para que no esté en manos de abuelos gagá. Pero no hay que perder el tiempo luchando contra el abuelo. Tenemos que hablar únicamente con nuestros lectores.

Lucía: tenés un montón de lectores. Sos una escritora con suerte. El demonio no son tus lectores; ni los que compran tus novelas ni los que se descargan tus historias en la red.

No hay demonios, en realidad. Lo que hay son dos mundos. Dos maneras diferentes de hacer las cosas.

Está en vos, en nosotros, en cada autor, seguir firmando contratos absurdos con viejos dementes, o empezar a escribir una historia nueva y que la pueda leer todo el mundo.

¿Cuanto nos cuesta la Casa Real? (2ª parte)

El coste del mantenimiento de la jefatura del Estado, es decir, de la Monarquía española, sigue siendo bastante opaco a pesar del «numerito» mediático de hoy, porque no se financia exclusivamente con la partida denominada «Casa Real de Su Majestad el Rey» que figura en los Presupuestos Generales, como habitualmente se cree, sino también con otras cantidades distribuidas en otros capítulos presupuestarios repartidos por diferentes ministerios.

El hecho de que esos capítulos no estén suficientemente desglosados hace muy complicada la auténtica contabilidad de la Casa Real.

Hoy, tratando de tapar los escándalos que afectan a esa «casa», han presentado unas cuentas (muy poco detalladas) de en qué gasta la asignación que recibe cada año a cargo de los Presupuestos Generales del Estado.

Pero como ya vimos en otro artículo relacionado esta partida es solo una pequeña parte del total de los casi 60 millones en que se ha estimado el costo real de esta casa real.

Con ser esto importante, y al margen de la estéril discusión de si es más cara una monarquía que una presidencia de un estado republicano, lo que realmente es sustancial es el hecho de que a diferencia de todos los miembros de la clase política, la jefatura del Estado no presenta su declaración de patrimonio y más sabiendo como se sabe, que esta familia prácticamente carecía de bienes al ocupar el trono.

RAJOY, AL PARO

Ignacio Sánchez-Cuenca Profesor de Sociología de la Universidad Complutense y autor de Más democracia, menos liberalismo (Katz) -- Ilustración de Diego Mir

Mariano Rajoy se equivocó escandalosamente al hablar sobre las cifras de paro en España en su discurso de investidura. Dijo que en España la tasa de paro llega al 23% y que el número de parados es de 5,4 millones. Resulta insólito, por utilizar una expresión a la que recurre con frecuencia don Mariano, que el nuevo presidente del Gobierno falle en un dato tan fundamental. Ya sabemos que su horizonte intelectual es el del diario Marca y que la única lectura que le deja impronta es la del BOE. Pero podía familiarizarse con las magnitudes básicas de la economía. También se equivocó en los cálculos sobre el servicio de la deuda. Por fuerte que sea la actitud patrimonialista de la derecha española, la ocasión merecía guardar las apariencias.

Da miedo pensar en el nivel de sus asesores, los que le preparan las fichas que Mariano, como buen opositor, aprende de memoria. Neocons y neopijos salidos de las escuelas de negocios y de los cuerpos superiores del Estado. Palmeros y pesebreros que tienen la mente puesta en las jugosas rentas que obtendrán del poder. Forman parte de esa derecha carpetovetónica cuyo patriotismo consiste en aprovecharse de España para aumentar sus privilegios. Estos son los que nos van a gobernar. Porque nadie se escandaliza de que nuestros liberales de pata negra tengan puestos de funcionario, no vaya a ser que Mariano dure un telediario.

Rajoy, un oscuro señorito de provincias, un registrador de la propiedad que ha pasado sin pena ni gloria por los múltiples cargos políticos que jalonan su dilatada carrera política, da el pego como segundón, pero en cuanto se pone al frente, su debilidad manifiesta no puede ser disimulada. El elegido por Aznar trata de suplir sus carencias con aplomo retórico, pero dicho aplomo es impostado, pues cada vez que se ve en un aprieto sus ojos comienzan a dar vueltas descontroladamente y su mandíbula se contrae. Su marca consiste en el desconcierto y la indecisión. En Europa ya enarcan las cejas y esbozan una sonrisa displicente: Mariano no va a conseguir calmar los mercados.

La victoria del PP es la victoria de una España mediocre y maleducada. El núcleo de su apoyo electoral está formado por ese grupo que antiguamente se denominaba franquismo sociológico (leían a Vizcaíno Casas y a De la Cierva, veían las películas de Mariano Ozores) y que hoy son simplemente la derechona que se educa con Pío Moa, Fernando Sánchez Dragó, Juan Manuel de Prada y Federico Jiménez Losantos. Una derecha cavernícola y nacionalista que no se avergüenza de tener a Francisco Camps, Ric Costa y el Albondiguilla entre sus filas.

Mariano Rajoy no está preparado para sacar a España de la crisis. Su plan de acción es el mismo que ha seguido durante toda su vida: esperar a que escampe, confiar en que el tiempo arregle las cosas. Recortará a los más débiles para que no le abronquen los suyos, no porque él crea que sirve de algo. Un político desacreditado en las encuestas como él no debería ser el nuevo inquilino de la Moncloa. Como líder de la oposición, recibió la peor valoración ciudadana de nuestra historia democrática. Si le queda algo de dignidad, debería renunciar a la Presidencia del Gobierno. Que se marche y deje paso a una persona capaz que sepa afrontar los tremendos retos a los que se enfrenta España. No puede gobernar el país quien no se entera del número de parados que tenemos. Que se vaya al paro él, que el país no está para bromas.

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Supongo que el tono de esta crítica les habrá parecido, como a mí, excesivo y zafio. Es un mero pimpampum destinado a denigrar y destruir al rival. Corresponde, sin grandes diferencias, al registro que ha empleado la derecha mediática durante más de siete años contra Zapatero, contra su Gobierno y contra la izquierda en general. Desde el primer día: desde el 14 de marzo de 2004. Empezaron por el atentado del 11-M (algunos aún siguen ahí), continuaron con el Estatut y el proceso de paz, la tomaron con la memoria histórica y arremetieron con saña cuando llegó la crisis económica. No dieron tregua alguna a Zapatero, quien fue objeto continuado de toda clase de ataques e insultos. Las acusaciones eran graves: los socialistas querían romper España y crear un clima guerracivilista, volaban los consensos de la Transición, destruían la familia y se sometían a los designios de los terroristas; la izquierda de Atapuerca, los de la ceja, las bibianas, el peor presidente de la historia de la democracia.

Ahora todo será distinto. Por fin hay un partido preparado en el Gobierno. Con un ministro de Economía que tuvo una alta responsabilidad en Lehman Brothers, como Dios manda. La crispación será cosa del pasado. La acusación de traicionar a los muertos quedará en el olvido; lo mismo sucederá con el voto del PP en contra de las medidas de ajuste el 10 de mayo de 2010. Aquel día el PP optó por aislar al Gobierno, aun si el país corría un riesgo muy alto de intervención de los poderes europeos. Rajoy, en su discurso de investidura, se ha atrevido a reclamar colaboración al PSOE e incluso ha anunciado solemnemente que por fin renovará las vacantes pendientes en el Tribunal Constitucional, RTVE, el Defensor del Pueblo, etc. después de haberlas bloqueado porque estaba en la oposición. El PP se puede permitir todo eso y mucho más; para eso cuenta con el apoyo de la canalla periodística habitual.

¿Por qué te callas ahora?, le pregunta un coronel al rey

por Amadeo Martinez Inglés, Coronel del ejército epañol

SI, sí, regio suegro del atlético Urdangarin; divino monarca enviado por el Espíritu Santo a este bendito país para velar por la democracia, la felicidad, la salud y el bienestar de sus sufridos ciudadanos; rey sin par que crees provenir del testículo derecho del emperador Carlomagno cuando en realidad lo haces de la pérfida bocamanga del genocida Franco.

Sí, tú, último representante en España de la banda de borrachos, puteros, idiotas, descerebrados, cabrones, ninfómanas, vagos y maleantes que a lo largo de los siglos han conformado la foránea estirpe real borbónica culpable del atraso, la ignorancia, la degradación, la pobreza, el odio y la miseria generalizada de centenares de generaciones de españoles; presunto (estamos en un Estado de derecho aunque no lo parezca) malversador de fondos públicos para pagar francachelas sexuales; corrupto máximo en un país donde, desgraciadamente, la corrupción se mama desde la cuna; impune muñidor de una descomunal fortuna personal que nadie en este país sabe de donde ha salido; vil autogolpista castrense en aquél recordado 23-F que organizaste in extremis para salvaguardar tu detestable corona franquista; fratricida confeso (o presunto asesino) en tu juventud; reo de un delito de alta traición a la nación española al pactar en 1975 con el Departamento de Estado norteamericano, ostentando interinamente la Jefatura del Estado español por enfermedad del dictador Franco, la entrega vergonzante a Marruecos de la totalidad de la antigua provincia española del Sahara Occidental (territorio bajo administración española, según la ONU) en evitación egoísta de una guerra con ese país que hubiera puesto en peligro tu tambaleante corona; corresponsable, en consecuencia, del espantoso genocidio posterior (más de tres mil víctimas) cometido por el rey alauí, Hassan II, para dominar el inmenso territorio abandonado por España… tú que mandas callar a voz en grito a jefes de Estado extranjeros.

¿Por qué callas ahora? ¿Por qué no hablas, y cuanto antes, a los españoles? Primero, ¡faltaría más!, de las andanzas presuntamente delictivas (los jueces hablarán próximamente) de tu deportivo yerno, ese caradura integral que se ha valido de su matrimonio (con el, seguramente, también delictivo consenso de su gentil esposa) y de la impunidad casi absoluta de que ha gozado hasta ahora la llamada familia real española, para apropiarse de millones de euros del erario público. Con la gentil colaboración de políticos y altos cargos de las derrochadoras y detestables administraciones públicas de este país (central y autonómicas).

Y en segundo lugar, supremo líder de la ya amortizada monarquía franquista del 18 de julio, y ya va siendo hora, háblanos de todas las irregularidades y presuntos delitos cometidos por tu regia persona, algunos de los cuales acabo de señalar y que este humilde mortal (o plebeyo, como quieras) ha denunciado repetidas veces en los últimos años ante las Cortes Españolas, única institución que puede entender de los mismos en base a la absoluta impunidad constitucional de la que gozas gracias a tu amado generalísimo, el tercer dictador más sanguinario de la historia europea después de Hitler y Stalin. Presuntos delitos de los que más tarde o más temprano tendrás que responder ante el pueblo español y que, no te quepa la menor duda, ocuparán algún día páginas y páginas en la triste historia de este país de la modélica transición y gaitas parecidas.

Porque, ya conoces los populares dichos: «A todo cerdo le llega su San Martín» y «El tiempo coloca a cada uno en su lugar». Y a ti, y a toda tu familia y parentela más o menos cercana de enchufados, vagos y maleantes de toda laya, parece ser que está a punto de llegaros esa suculenta y tradicional onomástica de ancestral raíz gastronómica a la vez que el justiciero «devenir temporal de la historia» os arrincona sádicamente contra vuestro propio latrocinio y contra vuestra y escandalosa corrupción; decidido a bajaros a todos a las negras profundidades del infierno político y social.

El largo tiempo del vino (Vega Sicilia, naturalmente) y las rosas de palacios y lujosas residencias veraniegas (más de siete lustros), gastándoos a espuertas el escaso dinero de los amados y tontorrones súbditos, toca a su fin. Y todos, absolutamente todos los componentes de esa tu despreciable familia real, tendréis que comparecer algún día ante la justicia; unos, como el atlético y descerebrado deportista de elite que creyó que le había tocado la bonoloto cuando la infantita de marras le eligió como dulce esposo de su particular cuento de hadas, muy pronto, porque las pruebas son irrefutables y porque, aunque torpe y lenta, la bella diosa ciega celtibérica de la balanza de oro, no podrá esta vez mirar para otro lado y tendrá que castigar como se merece tanto derroche, tanto latrocinio y tanta vagancia familiar e institucional; otros, como las infantitas borbónicas casadas o separadas temporalmente de sus parejas, que se dejan querer cobrando espectaculares sueldos millonarios de grandes empresas españolas y multinacionales y que, con tribunales o sin ellos, pronto tendrán que renunciar a tanta bicoca; y tú, todavía rey franquista de todos los españoles, aún protegido como estás por la larga mano del dictador y por la nefasta herencia constitucional de unos cuantos pelotas de intramuros del régimen (padres de la patria, qué risa) que parieron una Carta Magna a tu medida haciéndote divino e inviolable… no te confíes demasiado que el horno no está para bollos y muy pronto pintarán bastos en las calles y avenidas de muchas ciudades españolas.

¡Deja ya de hacerte el muerto! ¡Deja ya de emplear medios del Estado (aviones militares y demás) para acudir a grandes premios de Fórmula I o torneos internacionales de tenis a la par que eludes con total desvergüenza las escasas y ridículas obligaciones de tu medieval cargo…, y habla! Cuéntanos a los españoles si conocías o no las presuntamente delictivas andanzas de tu todavía yerno, el Urdanga ese, y por qué te hiciste el sueco si, como es de cajón, las conocías. Y, también, nos pones al corriente de a cuanto asciende a día de hoy tu amañada fortunita, de como se desarrollaron (sin entrar en detalles morbosos, desde luego) tus pícaras alegrías amatorias con cargo a los fondos reservados del Estado español, de como transcurrió el tortuoso día (23-F del 81) en el que salvaste a todos los españoles… y de todas las demás guarrerías personales y familiares cometidas en tu ya largo reinado. Así los españoles nos iremos enterando de todo ello sin tener que acudir a Internet y los jueces y los diputados electos del Partido Popular del hoy «muy asustado y mudo Rajoy» podrán ir tomando nota. Para cuando haga falta, naturalmente…

En páginas de Opinión de: http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2011/12/22/opinion/tribuna-abierta/por-que-te-callas-ahora-le-pregunta-un-coronel-al-rey

¿CUANTO NOS CUESTA LA CASA REAL?

Gracias a la corrupción del yerno, la Casa Real se ve empujada a presentar sus cuentas, pero… ¿cuantos gastos generales del estado se deben a nuestra monarquía?.

La opacidad es absoluta en todo esto.

Parece ser que parte de este velo de opacidad que siempre se ha cernido sobre la monarquía caerá a finales de esta semana, previsiblemente a partir del martes, tras la solemne apertura de la X Legislatura en el Congreso. Como ya anunció la Zarzuela el 12 de diciembre, en plena tormenta por el caso Urdangarin, se detallará la asignación anual que reservan los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Cantidad que en 2011 ascendió a 8.434.280 euros, un 5,2% menos que en 2010.

Pero los 8,43 millones son sólo una parte mínima del coste real de la Corona. Hay que sumar las partidas que el Gobierno reserva para Juan Carlos y su familia –viajes oficiales, recepciones, salarios del personal de la Zarzuela…– y para la conservación de los palacios y jardines, y que figuran en otras partidas de los Presupuestos. Escondidas, pero ahí están. Ello haría un total de 59,28 millones. Aún habría que añadir los gastos de seguridad, de coches y chóferes, o de la Guardia Real. Estos costes los asumen los ministerios del Interior, de Defensa y de Hacienda, pero el importe se mantiene en secreto.

01. LA ASIGNACIÓN ANUAL
¿Cuánto cobra el monarca?

El rey, como dispone el artículo 65.1 de la Constitución, distribuye «libremente» la cantidad que recibe del Estado «para el sostenimiento de su familia y Casa». ¿Y qué se paga con esos 8,43 millones? Gastos de funcionamiento (como material de oficina), de protocolo y representación, vestido y peluquería, dietas o salarios de la alta dirección –»Unas 17 personas», según la Zarzuela–.

En ella se adscriben los sueldos del jefe de la Casa, Rafael Spottorno, que cobra «como un ministro» (68.981 euros, tras el recorte de 2010) y los de sus subordinados: el secretario general, Alfonso Sanz; el interventor, Óscar Moreno Gil; los secretarios de la reina –general José Cabrera– y de los príncipes –Jaime Alfonsín–; el jefe del Cuarto Militar, general Antonio de la Corte, y el de Protocolo, Cándido Creis; los directores generales de Administración y de Relaciones con los Medios, Isaías Peral y Ramón Iribarren, y el gabinete de Planificación y Coordinación y el Servicio de Seguridad.

De los 8,43 millones sale también el sueldo de los reyes y de Felipe y Letizia, los únicos que viven exclusivamente del Presupuesto. Y de ahí parten asimismo las asignaciones que, en función de su agenda oficial, cada vez más menguante, reciben la infanta Elena y los duques de Palma. El mismo 12 de diciembre, Spottorno ya anunció que Iñaki Urdangarin era apartado de las actividades institucionales por su actitud «no ejemplar» al frente de Instituto Nóos, epicentro de una presunta trama urdida por el yerno del rey y su socio, Diego Torres, para «apoderarse» de fondos públicos. El jefe de la Casa no despejó si Cristina sería excluida de los actos de la Corona.

¿Y cuánto cobra el rey? Esta semana se conocerá por fin, tras una larga batalla de IU, ICV, ERC y BNG. Concluirán así 32 años de secretismo. Justo desde 1979, la última vez en que unos Presupuestos desnudaron el salario del monarca. En aquel año, en la ley 1/1979, de 19 de julio, se detalló que Juan Carlos percibiría 4,5 millones de pesetas de dotación (145.911 euros de los de hoy), más otros 5,5 millones de gastos de representación. Total, 10 millones de pesetas –igual que en 1978 y 1977–, que equivaldrían a 324.246 euros, ya que el coste de la vida ha crecido desde entonces casi cinco veces. La actualización a euros, sin embargo, no tiene en cuenta las subidas o bajadas de sueldo que haya podido sufrir su remuneración.

La revista Tiempo adelantó la semana pasada los pormenores de esa asignación de 1979. La Casa Real recibió un total de 155,7 millones de pesetas, por lo que los 10 millones destinados al rey suponían un 6,4%. No obstante, en aquellos 155,7 millones se incluían recepciones, actos y viajes oficiales, que hoy están recogidos en otras partidas distintas a la de los 8,43 millones de euros.

El pasado viernes, un portavoz de la Zarzuela aclaraba que el nivel de detalle que se alcanzará ahora será «en principio semejante» al de 1979. O sea, que se describirán los salarios de la familia real y de la alta dirección, los gastos de representación, las dietas, los complementos a los trabajadores de la Casa o el global de los gastos corrientes. No está «previsto» que trascienda la declaración de la renta –los reyes y sus hijos y consortes están sujetos al pago de impuestos– o una relación de su patrimonio. Aquí seguirá el oscurantismo. «Está en su mano hacerlo o no hacerlo, es su intimidad», justificaba un portavoz oficial. En 2002, la revista británica Eurobusiness atribuyó a Juan Carlos una fortuna de 1.790 millones de euros, cifra que entonces y ahora la Zarzuela tacha de «disparatada», pues suma el valor de los palacios y jardines reales (Oriente, El Escorial, Aranjuez, La Granja, El Pardo, el monasterio de Las Descalzas… o la propia Zarzuela), que son propiedad del Estado y que custodia Patrimonio Nacional.

02. LOS VIAJES OFICIALES
A cargo de Exteriores

Una factura que el rey no paga: los viajes oficiales al extranjero, que corren a cargo del Ministerio de Exteriores. Para 2011, la Corona programó 15 desplazamientos, con un coste de 415.050 euros. En 2009, la Jefatura del Estado previó 15, pero al final se realizaron 21, con lo que el gasto subió de 345.000 a 698.510 euros.

No se desmenuza de qué viajes se trata. A diferencia de la corona Británica que lo detalla,  La Zarzuela se limita a explicar que los viajes oficiales son abonados por Exteriores, mientras que los trayectos privados –como el vuelo de Sofía a Washington hace casi un mes, cuando se dejó fotografiar con los duques de Palma– salen de los 8,43 millones.

03. PERSONAL Y PALACIOS
Lo paga el Ministerio de la Presidencia

En la Casa del Rey están destinados 135 trabajadores (ocho eventuales y 127 funcionarios), y los retribuye el Ministerio de la Presidencia a través del programa 911Q de los Presupuestos –Apoyo a la gestión administrativa de la Jefatura del Estado–. Para ello reservó 5,89 millones de euros en 2011, más otros 304.400 para gastos corrientes. El monto global, 6,2 millones. La Zarzuela tiene potestad para elegir a sus trabajadores, a los que paga un complemento que descuenta de su fondo anual.

Bajo el epígrafe Servicios a la Corona y actos de Estado, Presidencia consigna los 10,01 millones de gasto de las 98 recepciones oficiales, audiencias civiles y militares, cenas de gala, visitas de jefes de Estado… Ese coste era mayor en 2010 –se previó cerrar el año con 11,3 millones– y, sobre todo, en 2009 (16,3 millones).

Hasta aquí, la factura descrita alcanza los 25.067.890 euros.

Hay más: Presidencia corre con la cuenta de Patrimonio Nacional. En 2011 apartó 19,77 millones para la conservación de palacios y otros 14,44 para el cuidado de jardines (34,2 millones en total). Patrimonio asume igualmente las partidas menos pomposas, como la polémica compra de una cinta de correr de lujo para el rey (14.065 euros en 2008).

04. LA INCÓGNITA
Seguridad, coches, militares

Si se rastrean los PGE, no hay forma de encontrar cuánto cuesta la seguridad de la Corona (que abonan Interior y Defensa), o el Cuarto Militar y los 1.500 efectivos de la Guardia Real (que dependen de Defensa), o de cuántos chóferes y vehículos dispone la Casa (afrontado por Hacienda a través del Parque Móvil del Estado). Público preguntó a los tres ministerios. Ninguno dio datos. O por razones de «seguridad» o porque los debe suministrar «la propia Casa».

La Zarzuela, a la inversa, esgrime que la información ha de trasladarla el Gobierno, aunque también se aferra a motivos de «seguridad». Se ignora incluso el número de escoltas que cortejan a Juan Carlos I y su familia. Esos datos, pues, en principio no trascenderán esta semana. El coste real de la Corona seguirá siendo un misterio. Menos que antes, pero misterio.

Fuente:  Diario Público

La derrota del capital financiero por el pueblo islandés

Vicenç Navarro - Consejo Científico de ATTAC España

 

Este artículo describe como la población en Islandia se reveló exitosamente frente a las políticas neoliberales impuestas por el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea.

Islandia es un país de poco más de 300.000 habitantes. No tiene Ejército. Y, sin embargo, derrotó a los centros financieros más importantes del mundo a base de su firmeza y voluntad popular. En las ligas de riqueza que periódicamente se publican, Islandia aparecía como uno de los países más ricos del mundo, ya que su PIB per cápita era de los más elevados. Y todo ello se atribuía a la enorme desregulación de la banca, permitiéndole a ésta lo que quisiera, sin ningún tipo de regulaciones, frenos o inhibiciones. Islandia era el paraíso del neoliberalismo. Las políticas del gobierno islandés estaban orientadas a facilitar y dar la bienvenida al capital financiero de otros países, como Gran Bretaña y Holanda. Ello condujo a una situación en que todo el mundo se endeudó, incluyendo el Estado. La deuda pública pasó de ser 200 veces el PIB del país en 2003 a 900 veces en 2008. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que estalló la crisis financiera europea. Entonces, la economía islandesa colapsó. Los tres bancos más importantes de Islandia, Landbanski, Kaupthing y Glitnir fueron nacionalizados. Y su moneda se desmoronó. Su valor descendió un 85% respecto al euro.

Este desastre financiero fue el origen de una revolución popular que cambió el rumbo del país, hasta entonces gobernadas por elites familiares que habían controlado el poder financiero y político del país. Tal revolución popular recuperó su soberanía perdida. El gobierno, respondiendo al colapso, había negociado un préstamo de 3.500 millones de euros de varias fuentes y países. Pero como condición, tanto el FMI como la Unión Europea quisieron imponer unas condiciones draconianas a la población islandesa, tal como está ocurriendo en Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia. Entre estas condiciones estaba una que exigía que cada ciudadano en Islandia pagara el equivalente a 100 euros al mes durante los próximos quince años a fin de pagar la deuda debida a tales bancos. Esta demanda fue la que sacó a la población a la calle, y así se comenzó la revolución islandesa. La idea de que la ciudadanía tenía que pagar el desastre creado como consecuencia del comportamiento irresponsable de la banca, que contó con la complicidad del Estado, fue más de lo que la gente podía tolerar. La presión de la calle –elemento clave en la revolución popular- hizo que el jefe del Estado, Ólafur Ragnar Grímsson, rehusara firmar la ley que exigía que la ciudadanía pagara las deudas privadas y públicas y que aceptara la petición popular de que se convocara un referéndum en el que la población expresara su opinión sobre la citada ley.

Los gobiernos británico y holandés, en nombre de sus bancos, así como el FMI y la Unión Europea, amenazaron por todos los medios con convertir a Islandia en la Cuba del Norte de Europa, aislándola completamente, como había ocurrido después de la revolución cubana. Pero la población respondió que “si aceptaban la ley propuesta por las élites gobernantes, Islandia se convertiría en el Haití del Norte”. En Marzo de 2010 la población votó en el referéndum y nada menos que el 93% rechazó aquella ley. El enfado de la población se tradujo en un movimiento que exigió responsabilidades civiles y criminales a los responsables de la crisis financiera en Islandia, incluyendo el que había sido el Primer Ministro de Islandia, así como los presidentes de los tres bancos que tuvieron que ser nacionalizados. Todos ellos han terminado en los tribunales, y no se excluye que terminen en la cárcel.

Fruto de la indignación popular, también se exigió que se hiciera una Nueva Constitución escrita, no por el Parlamento, sino por una Comisión Popular, formada por 25 ciudadanos sin filiación política entre 522 adultos que habían sido elegidos por la población. Se está elaborando el borrador, y la comisión está recibiendo comentarios por Internet. Cuando el proceso termine, será sujeto al Parlamento para su aprobación.

Varias consecuencias pueden deducirse de lo dicho hasta ahora. Una de ellas es que todas las previsiones de “catástrofe” que ocurriría si el referéndum fuera rechazado –como lo fue-, provenientes de los centros financieros, FMI y de los gobiernos de la UE, fueron ignorados, pues eran motivados para crear una cultura del miedo que servía a sus intereses. La otra conclusión es que cualquier solución al enorme problema creado por los bancos extranjeros y nacionales pasa por recuperar la soberanía por parte de la población. Islandia demuestra la necesidad de no delegar el poder popular a otras instituciones que claramente han mostrado que no representan los intereses de la mayoría de la población.

¿QUÉ SON EL DINERO Y LA DEUDA?

Alberto Garzón Espinosa en "PIJUS ECONÓMICUS"

La pregunta ¿qué es el dinero? es probablemente la más enigmática de toda la ciencia económica, e incluso de la sociedad misma. Todas las escuelas de pensamiento económico han intentado dar una respuesta, y nunca se ha llegado a un consenso. Por otra parte, todos los ciudadanos perciben como algo fundamental dar respuesta a ese enigma para poder entender cómo funciona el mundo. Y es que desde nuestra observación cotidiana sabemos que el dinero es poder, pues cuanto más tienes más controlas, y que el dinero es sobre todo lo que nos permite vivir con menos preocupaciones respecto al presente y futuro material. Tanto es así que por internet corren como la pólvora documentales que tratan de abrirse camino entre los interrogantes más fundamentales de la economía y, con mayor o menor éxito y rigor, van moldeando el pensamiento económico de los ciudadanos. Con esta entrada mi intención es contribuir, humildemente, a aclarar algunos elementos que pueden ayudarnos a encontrar esa respuesta y, sobre todo, a comprender cómo funciona el mundo hoy. Porque ese es el paso previo, como dijo un maestro del pensamiento, para transformarlo. La explicación es rigurosa pero no a efectos académicos sino de divulgación. Es decir, el mundo de los pequeños matices queda abandonado.

  El dinero visto por los economistas convencionales

Para los economistas convencionales (educados en la teoría económica neoclásica) el dinero no es más que un elemento de intermediación. Para ellos la economía moderna tiene las mismas características que la economía de hace doscientos años o que una economía imaginaria. El dinero, desde este punto de vista, sería un elemento que ayuda a abaratar el costoso proceso del trueque. Se parte de un modelo de sociedad precapitalista, por ejemplo de cazadores-recolectores, en el que los propietarios de ovejas intercambian algunas de ellas por otros productos, por ejemplo caballos, que se necesiten. Para evitar el costoso proceso de llevar las ovejas a un punto determinado, y desde allí traerse los caballos, se establece un bien nuevo llamado dinero. El dinero funcionaría como simple intermediario en un intercambio. Hasta aquí es fácil de imaginar qué es el dinero, dado que corresponde con la visión convencional o de “sentido común”.

Para que los economistas convencionales pudieran usar al dinero en sus análisis económicos se refirieron al concepto dinero como variable exógena, es decir, como una variable que se introduce después de sentar las bases del modelo. Lo que los economistas convencionales dicen es que el dinero es neutral y no importa si se introduce antes o después en el análisis. Para ellos la cantidad de dinero que haya en circulación en una economía está determinada de forma exógena, esto es, por algún agente externo como puede ser el banco central.

De esta concepción del dinero se sacan dos conclusiones importantes. La primera, que el banco central puede imprimir o no dinero, y así hay más o menos. Si se complementa con la llamada teoría cuantitativa del dinero se puede decir que cuanto más se imprima más inflación puede generarse. La segunda y más importante, que para generar actividad económica (inversión) es necesario ahorrar previamente. Esta es la concepción vulgar del ahorro y la inversión, y que se repite una y otra vez. Hay que ahorrar para poder crecer. Sin embargo, esta cuestión no es tan sencilla como parece y como veremos a continuación.

El sistema evoluciona y los bancos también

Los bancos son el elemento pivote del sistema capitalista. Los bancos recogen dinero de los agentes económicos (familias, empresas y Estados) y lo prestan de nuevo a los mismos agentes. En la etapa inicial del capitalismo el sistema estaba repleto de pequeños bancos que hacían perfectamente esta función de mera intermediación. Bajo este sistema si un banco quería prestar dinero para financiar la inversión, antes tenía que encontrar dinero de otro agente. Pero más adelante el sistema financiero va evolucionando, los bancos van concentrándose y adquiriendo funciones nuevas. Y es que el sistema es dinámico y cambia históricamente.

En el origen del dinero toda moneda está construida, o respaldada, por algún metal (oro o plata, por ejemplo). Así, el valor del dinero depende de la cantidad de moneda que contiene o respalda.

Más adelante, y como respuesta a que los Estados trucaban la cantidad de metal en cada moneda, el dinero se hace fiduciario porque ya no depende en modo alguno de la cantidad de metal que hay en una economía. Este dinero vale, sencillamente, lo que el Estado dice que vale y lo que los ciudadanos aceptan que vale. No hay ninguna lógica económica detrás del valor del dinero fiduciario, sino única y exclusivamente confianza. Por eso el dinero es en sí mismo una institución social.

La cuestión fundamental es que en el capitalismo más avanzado los bancos también pueden crear dinero. Ese dinero, a diferencia del dinero respaldado por un bien como el oro (llamado dinero metálico) o por la confianza de la ciudadanía (llamado dinero fiduciario), es creado por la demanda de dinero (se llama dinero crediticio). En estas circunstancias la relación ahorro-inversión cambia y ahora es la inversión la que genera el ahorro.

Cómo funciona un banco moderno

En la actualidad los bancos recogen fondos de los agentes económicos, pero también prestan a otros agentes. Por el sistema de reserva fraccionaria, que implica que los bancos sólo tienen la obligación de mantener algo así como un 2% del dinero que se les presta a ellos, los bancos pueden crear dinero. Un ejemplo sencillo. Cuando yo meto dinero en el banco, el banco presta el 98% de ese dinero a otro agente (una empresa, familia o al Estado). Si quiero sacar mi dinero del banco… obviamente no estará disponible, porque está prestado. Pero el banco lo que hará será devolverme el dinero de otra persona o empresa que haya dejado su dinero en el banco también y que no lo quiera sacar por el momento. El sistema funciona, por lo tanto, porque no todo el mundo saca el dinero a la vez. O, dicho de otra forma, el sistema es insolvente por naturaleza.

Esta descripción previa nos puede servir para aclarar cómo funciona un agente económico en términos contables. Como para todo agente, hay un activo y un pasivo en el balance contable. El activo es lo que tenemos, y el pasivo lo que debemos. Cuando somos un banco, los depósitos (el dinero que los clientes tienen en el banco) son parte del pasivo (porque los tenemos que devolver tarde o temprano), y los préstamos que hace el banco van al activo (porque al banco le pertenece el flujo de dinero que genera el préstamo). De forma inversa, los préstamos que reciben los bancos van al pasivo (porque lo debemos como banco, y hay que devolverlo) y los depósitos que tenemos en otros bancos van al activo (porque son nuestros).

Como el sistema se ha hecho más grande y global, ya prácticamente todas las transacciones son simples anotaciones contables y no hay necesidad de transportar monedas y billetes de un lado a otro. Dado que hay pocos bancos y todos están interrelacionados, cuando un banco presta dinero está generado un activo y un pasivo a la vez. Es decir, cuando un banco presta dinero a una empresa apunta en su balance un activo financiero (el préstamo que vamos a cobrar) pero también apunta un pasivo del mismo valor (el dinero que la empresa tiene como depósito en el banco).

Para entenderlo imaginemos la relación entre un banco A y una empresa B. El banco A llama a la puerta de la empresa B y le ofrece un crédito para su actividad económica. La empresa B decide aceptar y entonces firma el crédito. En ese momento el banco A apunta en su activo un crédito (que generará ingresos) y apuntará en su pasivo un depósito (porque es dinero de la empresa). En realidad, el banco ha creado dinero de la nada pero financiará la actividad productiva. Esto podría pasar con un sólo banco o con el sistema bancario en su conjunto (pensemos que los bancos tienen cuentas en otros bancos y también con los bancos centrales directamente).

La deuda crea rentas y sin crédito no hay crecimiento

La conclusión es que los bancos crean dinero y además ese dinero puede estimular la actividad productiva. Es decir, cuando un banco hace un préstamo a una empresa también está generando rentas. Esas rentas serán salarios para trabajadores, y ese salario será lo que compre los productos de otras empresas. Al comprar productos de otras empresas, éstas tendrán beneficios y podrán devolver los préstamos contraídos. Hay que ver el sistema como un circuito. Schumpeter decía que el crédito “crea poder de compra con el propósito de transferirlo al empresario”, y entendía algo que ahora se dice tanto: sin crédito no hay crecimiento.

Este hecho tiene implicaciones claves para la teoría económica. La primera, que el dinero no es neutral y que tiene que ser entendido como variable endógena y no como variable exógena. El dinero lo crean los bancos buscando nuevos espacios de negocio y porque las empresas buscan financiarse. El sistema puede quebrar cuando esas rentas se desvían hacia pura especulación financiera (esto lo han estudiado muy bien los economistas neomarxistas) o porque los procesos de inversión fracasan y se produce un efecto dominó (la hipótesis de la fragilidad financiera de Minsky va en esta línea).

En definitiva, el dinero es un elemento que visto como deuda puede catalizar la producción y la generación de rentas en el capitalismo moderno. Pero en última instancia el dinero es una institución social que depende de la confianza que se tenga en él, mientras que simultáneamente otorga un poder social y económico descomunal a quien lo crea: bancos centrales, bancos privados y recientemente grandes empresas (que crean dinero financiero). Por cierto, ninguna de estas instituciones es pública y democrática.