Jubilación dorada para los comisarios europeos

diario Público

Reciben un mínimo de 96.000 euros anuales durante tres años después de dejar el cargo

Se llama sistema de indemnización transitoria y de él se benefician 17 antiguos comisarios europeos. El Ejecutivo de la Unión Europea se vio obligado ayer a reconocer una información del diario The Financial Times Deutschland, según la cual los ex comisarios cobran hasta el 65% de su sueldo hasta tres años después de haber dejado el cargo. De esta forma, reciben un mínimo de 96.000 euros al año. Además, pueden seguir percibiendo esa indemnización incluso cuando ya han encontrado otro trabajo.

El ex comisario de Pesca, el maltés Joe Borg, recibe 11.000 euros al mes, pese a haber pasado a formar parte de un grupo de interés (o lobby) en el sector pesquero, al que ofrece sus contactos e influencia. El que ocupó la cartera de Mercado Interior, Charlie McCreevy, también se beneficia de este sistema de indemnización -cobra también 11.000 euros al mes-, destinado a «ayudar a los comisarios a reintegrarse en el mercado laboral sin tener que agarrarse a cualquier empleo que aparezca», según explicó ayer Michael Mann, el portavoz comunitario. McCreevy, criticado por negarse a reglamentar el mercado financiero antes del estallido de la crisis, encontró trabajo en la aerolínea irlandesa Ryanair.

La Comisión Europea puntualizó que «en el caso de que, con la indemnización y su nuevo sueldo ganen más que cuando eran comisarios, lo que perciben se reduce».

Código ético

Bruselas tiene un código ético y de incompatibilidades que funciona mal. Varios comisarios pasaron de dirigir a un cuerpo de centenares de funcionarios a empresas o lobies. Por eso, el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, prometió en plena campaña por su reelección investigar si era necesario reformar este sistema. A preguntas de los periodistas, el portavoz comunitario se negó a revelar si actualmente se está preparando un cambio en la ley.

El conflicto de intereses que surge cuando los responsables de vigilar por la legislación comunitaria pasan al sector privado es un tema que viene de lejos. Uno de los casos más sonados fue el del alemán Martin Bangemann, ex vicepresidente y Comisario del Mercado Interior, de Empresa y de Industria. En junio de 1999, cambió la Comisión de Bruselas por el consejo de administración de Telefónica. El entonces presidente de la empresa española, Juan Villalonga, presumía de haber fichado al «Ronaldo de las telecomunicaciones».

La revelación del sistema de indemnización viene en un momento poco oportuno para la Comisión. El Ejecutivo comunitario mantiene un litigio con los 27 gobiernos de los estados miembros al reclamar una subida salarial para los funcionarios comunitarios de un 3,7% en 2010, algo que fue vetado a principios de año por el Consejo de Ministros de la UE.

HOMEOPATÍA CONTRA EL PARO

Ignacio Escolar

Y si el problema es que el despido está caro, ¿cómo hemos llegado al 20% de parados? Me conozco la respuesta liberal y su receta homeopática: contra el fuego, más fuego; contra el paro, despido más barato.

Me sé también su teoría y acepto como dato que hay empresarios que no contratan a trabajadores indefinidos por lo que cuesta después echarlos si las cosas empeoran. Pero es una verdad incompleta: en España los indefinidos no han sido los que, mayoritariamente, han engordado el paro. Los despidos se han cebado con los temporales, con ese empleo basura del que se alimenta el mercado de trabajo español: ese enfermo de bulimia que engulle trabajadores a la misma velocidad con la que después los vomita. También dicen los liberales que con la crisis pagan justos por pecadores, y que por eso siempre se van primero al paro los más baratos de despedir, y no los peores empleados. Tienen razón, la protección es desigual. Pero, ¿por qué igualarnos en la precariedad?

Me sé también la respuesta del PSOE. La nueva respuesta, quiero decir: hay que aprobar como sea los exámenes de junio porque, si suspendemos, el mal será aún mayor. Desde el Gobierno saben que la reforma laboral, que abarata sensiblemente el despido de indefinidos y encarece ligeramente el de temporales, no ayudará a crear empleo hasta que no se recupere la economía. Es posible incluso que su primer efecto sea el contrario: que algunas empresas aprovechen las nuevas condiciones para aliviar sus plantillas y sustituir trabajadores caros por otros más baratos.

También conozco la respuesta del PPT, el Partido Popular de los Trabajadores. Mejor dicho, la desconozco, porque sólo sé que se opone a todo, para sorpresa del resto de los grupos conservadores europeos. Aunque la mejor respuesta es la de don Gerardo Díaz Ferrán: “Los empresarios lo que queremos es contratar. No tenemos ningún interés en despedir”. Quién lo diría.

Europa destruye su estado social

Carlos Martínez – Presidente de ATTAC España

La Unión Europea está minando su “estado social” o mejor dicho, la ilusión de tenerlo alguna vez a partir del estado del bienestar.

Tras la segunda guerra mundial, derrotado el fascismo por una alianza interclasista, tanto a nivel de clases europeas como de Estados burgueses y la Unión Soviética, más las guerrillas y partisanos obreros y demócratas, la correlación de fuerzas y las necesidades de la reconstrucción permitieron la incubación de una nueva Europa más social.

La fortaleza de los partidos comunistas, la reorganización de los socialistas y de los sindicatos de clase, los gobiernos de concentración nacional e incluso el estallido de la propia “guerra fría” nada más acabar el conflicto, aconsejaban la aparición, hacían necesaria la aparición, de estados con fuerte protección social, poderosos sectores públicos y una economía casi mixta. El sueño del viejo laborismo hecho realidad.

Minas e industria metalúrgica nacionalizadas, transportes públicos estatales y, por supuesto salud, educación y pensiones públicas. La fuerte presencia militar soviética y el reparto del este de Europa al aliado Ejercito Rojo, vencedor imprescindible, hicieron el resto.

El oeste, las democracias cristianas, los liberales y las socialdemocracias llegaban al Pacto Social Europeo, y Francia, Italia, Gran Bretaña, Bélgica y la todavía ocupada Alemania en manos aliadas occidentales construían, con el apoyo de los EE.UU. una isla de bienestar.

Los años cincuenta, sesenta hasta los setenta, fueron la edad de oro del pacto social- demócrata – liberal y sindical. Pero estos pactos e incluso alianzas interclasistas fueron estatales. La construcción del Estado del Bienestar fue nacional, aunque con muchas semejanzas, en la Europa Central y Nórdica.

La CEE, en sus inicios, incluso fue vista con no muy buenos ojos por parte de las socialdemocracias y sus centrales sindicales. El Mercado Común Europeo, intelectualmente, pero también en la práctica, fue implementado por liberales y demócratas cristianos.

Nació pues en sus orígenes la Unión Europea como un mercado y eso sigue siendo, un mercado. La gran paradoja ahora es que la misma alianza de fuerzas burguesas y socialdemócratas que construyó el estado del bienestar europeo, está ahora destruyéndolo. Claro, la correlación de fuerzas cambió. La clase obrera europea sufrió graves derrotas durante la revolución conservadora de los años ochenta. Los sindicatos mayoritarios, en manos de burocracias pactistas, negociaron los retrocesos tratando de mantener lo “esencial” y la socialdemocracia sucumbió ante la ofensiva ideológica neoliberal en unos años en los que la desregulación y las tesis liberales provocaron un cierto auge económico, y las burbujas primero de las .com y después inmobiliaria y financiera, permitieron el espejismo del fin de la historia.

Ahora, con unas izquierdas pequeñas y divididas, una socialdemocracia con graves dificultades y convertida -al menos en sus direcciones- al liberalismo, y unos sindicatos con bajísimos niveles de afiliación ceden terreno frente a las derechas, poderosos instrumentos del mercado en el poder en casi toda la Unión. La ofensiva neoliberal es brutal y pronto será criminal.

La Unión Europea, bajo la batuta de los bancos alemanes y franceses y de la City de Londres, se apresta a imponer los planes de choque del FMI en todas partes, no solo en los PIGS, sino también en los estados centroeuropeos.

El FMI por fin ha desembarcado en Europa de manos de la Unión Europea para proteger el nuevo negocio y tal vez nueva burbuja con la que defender el capitalismo financiero, la deuda. La deuda pública es la nueva fuente de ingresos de la banca y será la nueva burbuja, insisto, a la que agarrarse.

¿Cuál es el objetivo de este escrito? Analizar no. Es, tal y como están haciendo intelectuales de izquierdas, llamar a la movilización europea. Antes creo que es imprescindible decir que, desde nuestro punto de vista, no se trata de buscar el falso talismán del crecimiento. El crecimiento tiene atrapadas a las elites socioliberales. No, no es posible y tampoco deseable.

El objetivo es defender lo público, los bienes y servicios públicos, los derechos sociales, la justicia fiscal y la democracia.

La ciudadanía europea ahora es súbdita de los mercados. Las clases trabajadoras y populares están pagando de sus bolsillos y con su paro la crisis de los grandes bancos privados.

Los Movimientos Sociales y ATTAC en su conjunto debemos hacer el llamamiento a la movilización europea. Hacia la Huelga General Europea, frente a una Unión, bastión mundial del neoliberalismo, que está destruyendo a pasos agigantados el estado del bienestar.

Los medios de comunicación corporativos al servicio de las finanzas, están organizando una gran coalición en Europa y en el Reino de España para doblegar a las clases trabajadoras, a los pueblos, y convencer a la ciudadanía de que tienen que pagar ellos la crisis de los bancos y los ricos. La dictadura de los mercados es una dura y triste realidad. Por eso ATTAC y los que tenemos credibilidad cívica debemos llamar a defender la democracia y a defender lo público.

Es el momento de decir basta. Pero de decir basta a nivel europeo. La CES debe actuar ya y dejarse de tonterías y timideces. O nosotros y nosotras o la extrema derecha.

Debemos tener el coraje de, con la verdad en la mano, llamar a la movilización ciudadana. A la conciencia ciudadana. A perder el miedo escénico a salir a las calles y plazas, a hablar con las gentes. Nosotras y nosotros no les hemos engañado nunca y no pedimos nada a cambio, sólo les pedimos que sean capaces de reclamar justicia y cambio.

La crisis de los bancos no se paga con nuestros sueldos, con nuestras pensiones, con nuestro desempleo, con nuestra educación, con nuestra sanidad. Si el G20 quiere hacer algo, que suprima ya el 28 de junio los Paraísos Fiscales, si no, todo será otra mentira.

Los ATTAC de Europa deben llamar a la CES y a la Izquierda social y política a la Huelga General europea frente a la injusta solución de la crisis. Pero también a todas y todos los ciudadanos decentes que no quieren ser pobres para que los ricos sean más ricos.

ATTAC ESPAÑA

LA GENERAL MOTORS (GM) DE BRASIL QUIERE IMPEDIR A SUS EMPLEADOS SER SOLIDARIOS CON HAITÍ

INFORMATIVO ATTAC  Nº 545

La empresa quiere prohibir las donaciones de sus trabajadores a las víctimas del terremoto.

El caso será discutido por la OAB y la OIT en Brasilia y el Sindicato de Metalúrgicos de San José de Campos y su región.

En una arbitaria actitud y a contrapelo de las acciones solidarias hacia Haití, la General Motors de Brasil anunció que bloqueará las donaciones hechas por sus empleados a los trabajadores haitianos. La donación forma parte de la campaña que CONLUTAS (Coordinadora Nacional de Luchas) y el sindicato de Metalúrgicos de San José están organizando con los trabajadores un descuento único del 1% de sus salarios, de sus planillas de pago.

El caso será discutido por el presidente nacional de la OAB (Asociación de abogados de Brasil) Ophir Cavalcante y por el Ministro del Tribunal Superior del Trabajo (TST) y el miembro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Lelio Bentes.

Los trabajadores de GM ya habían aprobado la donación en una asamblea con más de seis mil votantes realizada el día 11 de febrero. Se estima que solo entre los obreros de la empresa llegaría a los 300 mil R$ Ese dinero sería enviado directamente a las organizaciones obreras y populares como BatayOyvryie para ayudar al pueblo haitiano a reconstruir su país. Y como parte de esa campaña CONLUTAS ya envió más de R$ 160 mil a Haití.

Pero la última semana la dirección de General Motors informó al Sindicato de Metalúrgicos de San José do Campos que no realizará el descuento, a pesar de la decisión soberana de los trabajadores. No existe ningún impedimento técnico para efectuar ese descuento.

En la reunión, se discutirá la postura de GM como una posible represalia antisindical. El problema será debatido en el gabinete del Ministro Lelio Bentes, miembro de la Comision de Peritos en Aplicación de las Normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La reunión fue agendada por el presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la subsección de la OAB de San José do Campos, Aristeu Cesar Pinto Neto y asistiría también el presidente del sindicato de Metalúrgicos de San José do Campos, Vivaldo Moreira Araújo

En una nota CONLUTAS repudia la actitud de GM “La actitud de la multinacional usamericana es inadmisible y vergonzosa. Además es totalmente autoritaria y va contra los intereses de los trabajadores y del pueblo haitiano. Hay que destacar que esta planta de montaje está actualmente mayoritariamente controlada por el gobierno de los EEUU, que intensificó la ocupación militar de Haití después del terremoto”

El sindicato de Metalúrgicos de San José de Campos y CONLUTAS continuaran exigiendo a la empresa que respete la decisión de los trabajadores y al pueblo de Haití, realizando el descuento.

Fuente: BRASIL DE FATO.com.br               –             Traducción Susana Merino

Toda la vida trabajando

ÁNGELES CASO en El País, 08/03/2010

Hacia 1670, la ciudad de Florencia realizó un censo de población. Los pliegos minuciosos de ese catálogo ofrecen un dato que, observado desde los estereotipos de nuestra mentalidad, resulta sorprendente: el 73% de las mujeres de más de 12 años trabajaba.

Más asombrosa aún parece la lista de oficios que desempeñaban, según consta en ese censo y en otros muchos realizados a lo largo de los siglos en las ciudades europeas: esas trabajadoras no eran sólo criadas, bordadoras o costureras, siguiendo la tradición que asocia a las mujeres a las tareas que emanan del ámbito doméstico.

En el París de finales del XIII, por ejemplo, las mujeres participaban en 86 de las 100 profesiones mencionadas en el famoso Livre des métiers (Libro de los oficios). En el siglo XV, el sector de la construcción de Würtzburg estaba dominado por ellas (2.500 jornaleras de albañilería y carpintería frente a 750 jornaleros), y en otras muchas ciudades era habitual la presencia de muchachas fuertes y vivaces golpeando en las forjas o conduciendo las carretas.

La idea de que las mujeres han permanecido durante toda la historia recluidas en sus casas, cuidando devotamente de sus hijos y maridos y ocupándose de la comida y la limpieza, no deja de ser una visión errónea difundida por los patriarcales historiadores del siglo XIX, partidarios como buenos burgueses del mito del «ángel del hogar». Ese mito, que triunfó como ideal de las clases medias alentadas por el capitalismo, fue mantenido durante décadas por una historiografía de visión limitada, que centró su interés casi en exclusiva en los grupos dominantes, es decir, los poderosos y los ricos, y de entre ellos, preferentemente, los varones.

Por supuesto que las damas privilegiadas no trabajaban: las manos finas y suaves, no alteradas por ninguna actividad que significase esfuerzo, fueron siempre símbolo del esplendor familiar. Pero la inmensa mayoría de la población, a lo largo de los siglos, no ha sido ni rica ni poderosa. Y ahí las mujeres trabajaron siempre, por deseo y costumbre y también por necesidad.

Sabemos que en el campo -donde han vivido la mayor parte de los europeos hasta tiempos recientes-, las mujeres se han esforzado tanto como sus maridos. Pero también en las ciudades han ejercido toda clase de profesiones. En la sociedad pre-industrial, donde la producción se basaba en células familiares, a menudo compartían el oficio con sus padres y esposos. Eran taberneras y hosteleras, buhoneras y vendedoras. Eran artesanas de todo tipo. Costureras y orfebres, sombrereras y zapateras. Hilanderas y tejedoras. Lavanderas y planchadoras. Actrices, cantantes y bailarinas. Curanderas y parteras. Celestinas y prostitutas. Y criadas por millones, formando auténticos ejércitos de niñas y mujeres que nutrieron durante siglos -y aún lo hacen- los escalones más bajos del servicio doméstico.

La Revolución Industrial transformó desde mediados del siglo XIX los modos económicos tanto como la sociedad. Las familias dejaron de ser los núcleos básicos de producción y los centros de trabajo se desplazaron lejos de los hogares, obligando a muchas mujeres a elegir -cuando se podían permitir elegir- entre ganar dinero o quedarse a cuidar de los niños y ancianos. Infinidad de jóvenes y adultas desprotegidas se vieron obligadas a trabajar en peores condiciones que nunca, ocupando los puestos menos remunerados de las oficinas, los grandes almacenes y las fábricas. ¿Acaso no conmemoramos hoy, en el Día de la Mujer, la muerte de 140 trabajadoras a principios del siglo XX, durante el incendio provocado de una fábrica textil de Nueva York? ¿Qué hacían esas mujeres trabajando? ¿Por qué no estaban en sus casas, como muchos historiadores y el tópico tan extendido quieren?

No es cierto, como se suele afirmar, que las mujeres se hayan incorporado al mercado de trabajo en tiempos recientes. La inmensa mayoría de cuantas han poblado la Tierra trabajaron toda la vida, deslomándose sobre las huertas y en los establos, quedándose ciegas ante los paños que bordaban para otras, despellejándose las manos en el agua helada, deshaciéndoseles la columna bajo el peso de las cestas cargadas de productos de los que ellas nunca gozarían.

Y todo eso, por supuesto, a cambio de mucho menos dinero que los hombres: como ejemplo con validez universal, el de las albañiles de Würtzburg, que ganaban una media de 7,7 peniques, frente a los 11,6 de sus compañeros varones.

Y, a la vez, obligadas a mantenerse alejadas durante siglos de la sabiduría y el poder, de las profesiones prestigiosas y bien remuneradas: el nacimiento a finales del siglo XI de las primeras universidades europeas, controladas a lo largo de mucho tiempo por la siempre misógina Iglesia, empujó sin miramientos a todo el sexo femenino al extrarradio económico e intelectual de la sociedad, condenándolo a ocupar sus rangos ínfimos o a optar por una odiosa dependencia.

Ése es el camino que hemos recorrido, decidida y firmemente, en las últimas décadas, el de la notoriedad profesional. Pero de trabajar, lo que es de trabajar, que no nos hablen, que de eso sabemos mucho desde siempre.

Ángeles Caso, licenciada en Historia del Arte y escritora.

¿Por qué se suicidan los trabajadores de France Telecom?

El próximo lunes el presidente de France Télécom, Didier Lombard, abandonará las riendas del primer operador francés de telecomunicaciones.

Esta es una de las medidas adoptadas para intentar acabar con la ola de suicidios que desde hace dos años estremece a esta puntera empresa francesa, matríz de la marca Orange.

En los últimos días la dirección de esta empresa ha confirmado el suicidio de otros dos de sus empleados, con lo que ya son cinco los trabajadores que han decidido acabar con su vida desde el principio del año 2010.

La empresa, lógicamente bajo sospecha, ha rechazado relacionar estos últimos casos con problemas laborales.

Uno de ellos era un hombre de 32 años que trabajaba en el departamento de servicios para empresas en Dijon y que se suicidó la tarde del pasdo jueves en su domicilio. El otro era un hombre de unos cincuenta años que trabajaba como técnico para la compañía en la región de Alta Normandía y que se suicidó el martes en un bosque.

Como decía, en lo que va de año se han suicidado ya cinco trabajadores de France Télécom, todos fuera del lugar de trabajo, y los cinco suicidios han sido confirmados por la dirección.
Y en el periodo de dos años, hasta el 31 de diciembre de 2009, se habían suicidado 35 trabajadores, según los sindicatos, aunque la dirección había comunicado 32 casos.

La mayor parte de los trabajadores suicidados tenían algún cargo ejecutivo.

«La empresa está en estado de shock», manifestó un portavoz de la dirección, según la edición digital del diario Le Parisien.

Que pena, ¡¡se acaban las vacaciones de Navidad!!

¡¡Que penaaaa!!
(Antes de nada os prometo que estoy escribiendo ésto el lunes 8 de Febrero)

En primer lugar, manifiesto mi creencia en la validez y absoluta necesidad del sistema parlamentario en nuestro orden legislativo. Pero, después de tan rimbombante afirmación utilizaría la expresión de, precisamente un antiguo presidente del Congreso de los Diputados, ¡¡Manda huevos!!

Y lo del “manda huevos” se refiere a que, tras el pleno celebrado el 22 de Diciembre, nuestros flamantes diputados, de los que otro día hablaremos de sus retribuciones y prebendas, volverán a sus escaños mañana martes 9 de Febrero, conformándose con todo ello y con su habitual absentismo, como una “casta especial” de ciudadanos privilegiados.

En total van a pasar 48 días de vacaciones navideñas, es decir, más que los días que les quedan de sesiones previstas hasta las siguientes vacaciones de verano, que serán 45 plenos.
Los defensores de tal bicoca me dirán que aparte de los plenos existen “comisiones” y que también a veces hay “sesiones extraordinarias”. Es verdad, pero también hay que decir para no faltar a la verdad, que eso compete a una pequeña parte de los miembros y tales actuaciones se reducen a una mínima expresión.

No creo que haga falta recordar “la que está cayendo” y cómo se amenaza con que otros ciudadanos -menos importantes al parecer- sigan trabajando hasta los 67 años para mantener este estado de cosas.