LOS SABIOS DEL LEHENDAKARI

Si la idea era más de lo mismo, con los de siempre, con las recetas conocidas para, definitivamente no cambiar nada, no está nada mal. Salvo unas escasísimas excepciones, éstos, son los mismos que están en todos los sitios y por lo tanto, más de lo mismo.

Pero si la razón era que sus actuales consejeros no aportan soluciones a los problemas que tenemos, hubiera sido mejor cambiarlos por éstos, en los que deposita su confianza.

Porque…, ¿quienes son los que van a llevar la batuta?, o quizá los actuales consejeros ¿van a convertirse en meros ejecutores de las ideas de los sabios?

Lo que tiene huevos es contratar la resolución de la crisis a los mismos que la han causado, eso sí que está bien, ¡¡sí señor!!

Otra buena es el ataque agudo de cuernos que se le ha detectado al PNV al ver a algunos de «los suyos» en esta cuadrilla de subalternos y monosabios del lehendakari López.

Estos son los becarios descubiertos:
José María Aldecoa |
Presidente de Corporación Mondragón

Claudio Aranzadi | Ex ministro de Industria y Energía
José Antonio Ardanza | Presidente de Euskaltel
Luis Atienza | Presidente de Red Eléctrica Española
José María Baztarrika | Presidente de CAF
Santiago Bengoa | Ex secretario general de CC OO Euskadi
Alejandro Echevarría | Presidente de Uteca
Juan Manuel Eguiagaray | Ex ministro de Industria y Energía
Mario Fernández | Presidente de la BBK
María Luisa Guibert | Presidenta de Algeposa Grupo
Josu Jon Imaz | Presidente de Petronor
José Antonio Jainaga | Consejero delegado de Sidenor
José Luis Larrea | Presidente de Ibermática
Jon Larrinaga | Ex consejero del Gobierno vasco
Emiliano López Achurra | Presidente de Euro-Defi España
Iñaki López Gandásegui | Presidente de Aernnova
Ignacio Marco Gardoqui | Economista
Arantza Mendizabal | Catedrática de la UPV
Susana Rodríguez | Consejera del BBVA
Ignacio Sánchez Galán | Presidente de Iberdrola
Felipe Serrano | Catedrático de la UPV
Carlos Trevilla | Ex secretario general de UGT Euskadi
Guillermo Ulacia | Presidente de Innobasque
Roberto Velasco | Catedrático de la UPV
Ignacio Zubiri | Catedrático de la UPV

FRANCIA HA PUBLICADO SU PRIMER LISTADO DE PARAÍSOS FISCALES

El Grano de Arena.

Boletín informativo de ATTAC (Asociación por una Tasa a las Transacciones financieras para Ayuda al Ciudadano)

Francia ha redactado su propia “lista negra” de paraísos fiscales, lo que le permitirá aplicar más impuestos a las empresas francesas instaladas en dieciocho países  según un decreto cuya copia obtuvo AFP (Agencia France Press) En dicha lista  convalidada el último fin de semana por la ministra de economía  Christine Lagarde y su colega ministerial Eric Woerth, publicada en Les Echos y Le Figaro, el gobierno establece, para el año 2010, cuales son los “Estados y territorios no cooperantes” en materia fiscal.
Son considerados “Estado o territorios no cooperantes los países no miembros de la Unión europea que no hayan firmado una convención de asistencia administrativa  que permita el intercambio de  informaciones fiscales con por lo menos doce Estados. Los dieciocho países citados en el decreto son: Anguila (Caribe), Belize (América  central), Brunei (Asia), Costa Rica (América central), Dominique, Grenade (Caribe), Guatemala (América central), Islas  Cook, Islas Marshall (Oceania), Liberia (Africa), Montserrat (Caribe), Nauru, Niue (Oceanía), Panamá (América central), Filipinas (Asia), Saint-Kitts-et-Nevis, Santa Lucia y San Vicente y las Granadinas (Caribe).
Se trata de estados que no son miembros de la UE y que figuran en los listados de la OCDE (Organización para la Cooperación al Desarrollo Económico). Dicha lista incluye veintitrés países más pero París ha excluido de su lista  a los veintitrés países   que ya han firmado un acuerdo de intercambio de información fiscal con Francia, aun cuando aún no hayan concluido los doce tratados que pemiten a los países ser blanqueados por la OCDE.
El Caribe con siete países se halla ampliamente representado como también América central en la que se destacan Costa Rica y Panamá.El sultanato de Brunei, las Filipinas y también Liberia  han sido marcados. El gobierno podrá actualizar anualmente dicha lista en función de la evaluación del adecuado respeto a las convenciones existentes y la firma de nuevos acuerdos.
Esta lista había sido inicialmente confeccionada en la versión rectificada del presupuesto 2009, aprobado en diciembre, en medio de la crisis y de las cumbres del G20 oportunidad en la que los principales países industrializados y emergentes se comprometieron a poner fin al secreto bancario y a los paraísos fiscales. En concreto con el objeto de castigar el intercambio con estos dieciocho paraísos fiscales, París va a establecer un impuesto del 50% (contra el de 0 a 33% anterior) a los dividendos, intereses y réditos pagados por entidades francesas a los destinatarios residentes en esos territorios.
Traducción Susana Merino – Le Monde y AFP

LAS EMPRESAS TOMAN LA DEMOCRACIA DE EEUU

Noam Chomsky *

El 21 de enero de 2010 quedará registrado como un día oscuro en la historia de la democracia de Estados Unidos y su declive. Ese día, la Corte Suprema dictaminó que el Gobierno no puede prohibir que las compañías hagan aportaciones económicas en las elecciones.
La decisión afecta profundamente a la política gubernamental, tanto en el plano interno como en el internacional, y anuncia incluso mayores conquistas de las corporaciones sobre el sistema político de EEUU. Para los editores de The New York Times, el fallo «golpea el corazón mismo de la democracia» al haber «facilitado el camino para que las corporaciones empleen sus vastos tesoros para inundar [con dinero] las elecciones e intimidar a los funcionarios elegidos para que obedezcan sus dictados».
La Corte estuvo dividida, cinco contra cuatro. A los cuatro jueces reaccionarios (engañosamente llamados conservadores), se les sumó el magistrado Anthony M. Kennedy. El magistrado presidente, John G. Roberts Jr., tomó un caso que se podía haber resuelto fácilmente sobre bases más limitadas y maniobró en la Corte con el fin de hacer aprobar un dictamen de gran alcance que revierte un siglo de restricciones a las contribuciones de las empresas en las campañas federales.
Ahora, los gerentes de las compañías podrán, de hecho, comprar directamente comicios, eludiendo vías indirectas más complejas. Es bien sabido que las contribuciones empresariales, en ocasiones envueltas en paquetes complejos, pueden inclinar la balanza en las elecciones y, así, dirigir la política. La Corte acaba de entregar mucho más poder a ese pequeño sector de la población que domina la economía.
La Teoría de inversiones de política, del economista político Thomas Ferguson, ha constituido durante mucho tiempo un exitoso pronóstico de la política gubernamental. La teoría interpreta las elecciones como ocasiones en las que segmentos del poder del sector privado se unen para invertir en el control del Estado. La decisión del 21 de enero refuerza los medios para socavar la democracia funcional.
El trasfondo es revelador. En su disensión, el juez John Paul Stevens admitió que «desde hace tiempo se ha sostenido que las corporaciones están amparadas por la Primera Enmienda [la garantía constitucional de la libertad de expresión, que incluye el derecho a apoyar a candidatos políticos]».
A principios del siglo XX, teóricos legales y tribunales implementaron un fallo de la Corte de 1886 mediante el cual las corporaciones -esas «entidades colectivistas legales»- debían tener los mismos derechos que las personas de carne y hueso. Este ataque al liberalismo clásico fue condenado con rotundidad por la especie en extinción de los conservadores. Christopher G. Tiedeman describió el principio como «una amenaza a la libertad del individuo y a la estabilidad de los estados americanos como gobiernos populares».
En su trabajo de historia sobre la ley, Morton Horwitz escribe que el concepto de personalidad corporativa evolucionó a la par que el desplazamiento del poder de los accionistas hacia los gerentes y, finalmente, condujo a la doctrina de que «los poderes de la mesa directiva son idénticos a los poderes de la corporación». En años posteriores, los derechos corporativos se expandieron mucho más allá que los de las personas, particularmente mediante los mal llamados «acuerdos de libre comercio». Bajo esos acuerdos, por ejemplo, si General Motors establece una planta en México, puede exigir ser tratada igual que una empresa mexicana (trato nacional), a diferencia de un mexicano de carne y hueso que pretendiera en Nueva York un trato nacional o, incluso, los mínimos derechos humanos.

Rivales del Gobierno
Hace un siglo, Woodrow Wilson, en aquel entonces un académico, describió un Estados Unidos en el que «grupos comparativamente pequeños de hombres», gerentes corporativos, «ejercen un poder y control sobre la riqueza y las operaciones de negocios del país», convirtiéndose en «rivales del propio Gobierno». En realidad, esos grupos pequeños se han convertido cada vez más en los amos del Gobierno. La Corte Suprema les da ahora un alcance aún mayor.
El fallo de 21 de enero llegó tres días después de otra victoria para la riqueza y el poder: la elección del candidato republicano Scott Brown para reemplazar al finado senador Edward M. Kennedy, el león liberal de Massachusetts.
La elección de Brown fue presentada como una «rebelión populista» contra los elitistas liberales que manejan el Gobierno. Los datos de la votación revelan una historia diferente. Una asistencia alta de votantes de los suburbios ricos y baja en las áreas urbanas demócratas contribuyeron a la victoria de Brown. «Un 55% de los votantes republicanos dijo estar muy interesado en la elección, en comparación con un 38% de los demócratas», según la encuesta de The Wall Street Journal/NBC. De manera que los resultados fueron, en realidad, una revuelta contra las políticas del presidente Obama: para los ricos, no estaba haciendo lo suficiente para enriquecerlos aún más, en tanto que para los sectores pobres estaba haciendo demasiado en favor de los poderosos.
La ira popular es perfectamente comprensible, dado que los bancos están prosperando gracias a los rescates, mientras que el desempleo se ha elevado al 10%. En el sector de la manufactura, uno de cada seis está sin trabajo: un desempleo en el nivel de la Gran Depresión. Con la financialización creciente de la economía y el desplome en la industria productiva, las perspectivas de recuperar los tipos de empleo que se perdieron son sombrías.

La salud pública
Brown se presentó como el voto 41 contra el programa de salud pública; esto es, el voto que podría socavar el dominio demócrata en el Senado de EEUU.
El programa de atención médica de Obama fue, en efecto, un factor en la elección de Massachusetts. Los titulares están en lo correcto cuando informan de que el público se está volviendo contra el programa. Las cifras de la encuesta explican por qué: porque la iniciativa no llega lo suficientemente lejos. El sondeo de The Wall Street Journal/NBC reveló que la mayoría de los votantes desaprueba el manejo del sistema de salud tanto por los republicanos como por Obama.
Estas cifras están en la línea de otras encuestas nacionales recientes. La opción pública de la salud es apoyada por el 56% de los encuestados y el acceso a Medicare a los 55 años de edad, por el 64%; pero ambas iniciativas fueron abandonadas. Un 85% opina que el Gobierno debería tener el derecho de negociar los precios de los medicamentos, como en otros países; sin embargo, Obama garantizó a las grandes industrias farmacéuticas que no elegirá esa opción.
Amplias mayorías de ciudadanos están a favor del recorte de costes, lo que tiene sentido: el coste per cápita en EEUU por atención médica es aproximadamente el doble que en otros países industrializados y los resultados en términos de salud están en el extremo inferior.
Pero el recorte no puede ser emprendido seriamente cuando se trata con gran generosidad a las compañías farmacéuticas y el sistema de salud está en manos de aseguradores privados prácticamente sin regulación -un sistema costoso, peculiar de EEUU-.
El fallo del 21 de enero eleva nuevas e importantes barreras para superar la grave crisis del cuidado de la salud o para afrontar asuntos tan críticos como las inminentes crisis ambiental y energética. La brecha entre la opinión pública y la política pública es cada vez mayor. Y el daño a la democracia estadounidense es tan grande que difícilmente se puede exagerar.
*Noam Chomsky, distribuído por The New York Times Syndicate.

Una nueva víctima del libre mercado

Se llama Nodar Kumaritashvili y ha muerto en una pista de luge (trineo de competición individual).
Ocurrió durante una sesión de entrenamiento de esta disciplina en los recién iniciados JJ. OO. de Vancouver al salir despedido y estrellarse contra una columna no protegida de la instalación deportiva.

Tratándose de este deporte, con el que he disfrutado tantos años viendolo por televisión con mis hijos en sus distintas modalidades, y comentando las grandes protecciones de estas instalaciones de las que era prácticamente imposible salirse, esta noticia me causó una gran extrañeza, y más aún… ¡situándose en un país tan perfecto como Canadá!

Dos días después lo he entendido: He sabido que los Juegos Olímpicos de Vancouver, como ya ocurriera años antes con los de Los Ángeles en EE. UU. son organizados y explotados, no por el comité olímpico canadiense, ni por una federación deportiva u otro organismo público, sino… ¡¡POR UNA EMPRESA PRIVADA!!

Y claro, ¿cual es el objetivo fundamental de una empresa privada?,
…pues eso, sacar la máxima rentabilidad económica de éste o cualquier otro evento en el que participe. ¿Y cómo se logra ésto?, pues con lo de siempre, aumentando ingresos cuando se puede pero, y por encima de todo… ¡¡REDUCIENDO GASTOS!!

Sobre las pensiones: el sofisma

Juan García Caselles, en REBELIÓN
Siempre que se habla de las pensiones se parte de una petición de principio, el de que las pensiones han de ser sufragadas por los trabajadores, lo cual puede hacerse de dos maneras. Una, que cada trabajador ahorre durante su vida laboral para constituir un fondo, un seguro, con el cual se pague su pensión de jubilación. Otra, que entre los trabajadores en edad de currar se recaude lo necesario para pagar las pensiones de los que ya están jubilados. El primero es el método de capitalización y el segundo, el de reparto. Tanto en un caso como en el otro, los paganos son los trabajadores.

Pero si nos fijamos en una clase especial de trabajadores, que son los funcionarios, nos daremos cuenta de que las cosas no son así. En el caso de los funcionarios, con independencia de que la pensión se fije en función de las aportaciones, es el estado sin más quien fija en sus presupuestos la cantidad que se va a pagar.

Y es que tanto las aportaciones a clases pasivas de los funcionarios, como las que hacen los trabajadores a la Seguridad Social, son, sin ninguna duda, un impuesto como otro cualquiera. Es obligatorio, regulado por la ley, ingresado en las cuentas del estado y administrado por él. Como mucho podrá decirse que es un impuesto finalista, porque su rendimiento se destina, no a los gastos generales del estado, sino a fines concretos. Otra cosa es que por las presiones de los distintos grupos sociales quiera aparentarse que son otra cosa.

Por ejemplo, en las aportaciones a la Seguridad Social se distingue entre la aportación del trabajador y la del empresario.
SIN EMBARGO, LA REALIDAD ECONÓMICA DEL ASUNTO ES QUE LA TOTALIDAD DE LA APORTACIÓN LA HACE EL TRABAJADOR, YA QUE LA EMPRESA CONSIDERA QUE TODOS LOS CONCEPTOS CONSTITUYEN UNA ÚNICA COSA, QUE ES EL COSTE REAL DEL TRABAJO
De este coste real el trabajador percibe un salario en mano y el resto es ingresado en las arcas del estado, bien como impuestos (retención del IRPF), bien como aportaciones a la seguridad social del trabajador, bien como aportaciones de la empresa. O sea, todos los pagos responden a la venta que el trabajador hace de su trabajo, no a ninguna otra cosa. Todo lo que no percibe en mano son impuestos con diversos nombres que recauda el estado. Lo demás son monsergas.

Y si, al final, todos los ingresos de la Seguridad Social o de Clases pasivas son un impuesto, ¿qué lío es éste de si somos o seremos bastantes los que trabajan para mantener las pensiones? Las pensiones, todas, se pagan con los impuestos que recauda el estado, y así va a seguir siendo, porque es la única forma de que la gente cobre pensiones. ¿O puede algún banco, tal y como se ha visto en la crisis, garantizar algo que el estado no pueda garantizar? ¿No está ocurriendo exactamente al revés,que es el estado el que garantiza a los bancos?

Pero la recaudación de impuestos no depende del número total de trabajadores, sino del importe del PIB (Producto Interior Bruto). Y si el PIB crece con un número menor de trabajadores, no sé yo donde está el peligro de que no se puedan pagar las pensiones. Hasta las previsiones más pesimistas reconocen un crecimiento de la economía hasta el 2.020 y más, por lo que sea cual sea el ritmo de crecimiento, no parece haber ningún peligro para que el estado recaude los suficiente para la realización de sus fines, incluida la Seguridad Social.

Al final, lo de prolongar la edad de jubilación parece perseguir solamente dos fines reales: uno aumentar la recaudación, porque en España los únicos que pagan impuestos de verdad son los trabajadores. Recordad que en la declaración de la renta, según los datos de Hacienda, los trabajadores ganan más que los empresarios, vaya por Dios. Y el otro crear nuevos fondos de garantía que ayuden a financiarse a la empresas. ¿Os habéis preguntado quien administra los cuantiosos fondos de la Seguridad Social? Pues eso, los bancos.

La escasa credibilidad de Davos

VICENÇ NAVARRO en diario Público

Un mensaje que se está promoviendo ampliamente en medios liberales es que la economía española es escasamente eficiente y muy poco competitiva, y ello como resultado de las supuestas rigideces de su mercado de trabajo y del excesivo gasto público.
Uno de los centros que han promovido más este mensaje es el Foro Económico Mundial que se celebra en Davos, citado frecuentemente como el Vaticano del pensamiento liberal. Uno de sus informes, Global Competitiveness Report 2009-2010 (en el que analiza la competitividad de los países del mundo), sitúa a España en términos muy desfavorables, por debajo de países del tercer e incluso del cuarto mundo. Y como era de esperar, el coordinador del estudio, Xavier Sala i Martín, ha sido ampliamente entrevistado por los medios de información de mayor difusión del país
(la mayoría de los cuales son de persuasión liberal), proveyendo las cajas de resonancia a tal mensaje.

Un análisis riguroso de tal informe cuestiona, sin embargo, la validez del estudio, así como sus conclusiones. En primer lugar, el estudio no se basa, en su mayoría, en un análisis que utilice datos objetivos sobre los cuales construir el informe y alcanzar sus conclusiones. El estudio es primordialmente una encuesta de opinión en la que, en cada país, se pregunta a una institución próxima al mundo empresarial (con orientación liberal, en la mayoría de países) su opinión sobre una serie de preguntas que incluyen: “¿Cómo valora la percepción popular sobre el comportamiento ético de los políticos en su país?”, “¿cómo valora la contratación y el despido de trabajadores en su país?” o “¿cómo valora la disponibilidad de nuevas tecnologías?”, entre muchas otras. La institución que responde a aquella pregunta pone un número en una escala, sin que exista, sin embargo, una homologación en el criterio que guíe las respuestas. De esta manera, se abre el estudio a toda una serie de subjetividades. En algunos países, la institución que responde a las preguntas es muy crítica sobre la situación en su propio país, mientras que en otros lo es muy poco. Esta subjetividad, sin intento de homologación de criterios, es lo que caracteriza el estudio.

Esto lleva a resultados que son, como mínimo, sorprendentes (para expresarlo de una manera amable). Así, en la pregunta que se hace sobre corrupción en un país (“¿es práctica generalizada que se den fondos públicos a compañías o individuos como consecuencia de la corrupción?”), una dictadura como Qatar (que se ha convertido en el paraíso del mundo empresarial) aparece como uno de los países menos corruptos del mundo (en aquel país, la distribución de los recursos petrolíferos la hace el Gobierno entre miembros de la familia real), muy por encima de España. No hay duda de que hay corrupción en España. Pero poner una dictadura medieval como modelo de honestidad es poco creíble.

Otra valoración sorprendente es que Omán, otra dictadura feudal del Medio Oriente, sueño del mundo empresarial por la enorme riqueza petrolífera y por tener una fuerza de trabajo (la mayoría inmigrante) sin ningún derecho laboral, aparece como uno de los países que (según el contestador del cuestionario en aquel país) goza de mayor confianza popular respecto al comportamiento ético de sus políticos, muy por encima de un país democrático como España. Por lo visto, confianza popular quiere decir, para el que contesta la pregunta, confianza empresarial. En cuanto a “cómo considera usted la contratación y despido de los trabajadores”, España aparece a la cola, muy por debajo de Senegal. España, por cierto, se encuentra al mismo nivel que Senegal en el capítulo de “disponibilidad de nuevas tecnologías”.
En todos estos casos, lo único que muestra el informe es que la institución española (IESE, el centro de estudios empresariales que ha respondido por parte de España) es más crítica hacia su propio país que la institución de Senegal (Centre de Recherches Economiques Appliquées, Universidad de Dakar) o que la de Omán (The International Research Foundation) o que la de Qatar (Qatari Businessmen Association). Pero en ningún caso aportan datos que puedan compararse y que permitan llegar a conclusiones.
Me parece muy bien que las instituciones a las cuales se les pida su opinión sobre la situación en su país la den. Nada censurable en ello. IESE contestó acentuando el aspecto crítico y me parece muy bien. Pero me parece muy mal, y refleja una enorme falta de rigor (que da pie a todo tipo de manipulación), que el equipo coordinador ponga todas estas respuestas juntas, se amalgamen en un indicador y se produzca entonces una lista de países según su nivel de competitividad.
En realidad, lo único que puede deducirse del informe Davos es que la agencia de Senegal que llena el cuestionario es menos crítica hacia su país de lo que es IESE hacia España.
El informe mide distintos niveles de subjetividad. Pero nada más. Construir toda una serie de conclusiones sobre ello es no sólo frívolo, sino profundamente erróneo. Lo cual es fácilmente demostrable cuando se contrasta con datos objetivos. En el capítulo dedicado a la educación, cuando el informe Davos analiza la calidad educativa (en materias como matemáticas o ciencias), España aparece de nuevo a la cola (nº 99) junto con Kirguizistán. Pero el informe PISA, mucho más imparcial que el informe Davos, al basarse en datos objetivos, muestra que Kirguizistán tiene el conocimiento en matemáticas y ciencias más bajo de la lista de países analizados, mientras que España está ligeramente por debajo del promedio de los países de la OCDE, el grupo de países más ricos del mundo. Es en base a este tipo de estudios que la cultura liberal de Davos está presentando una visión de España deliberadamente negativa a fin de presionar al Gobierno español para que haga los cambios que ella desea.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Políticas Públicas de The Johns Hopkins University

Queridos griegos: ¡¡Daos por jodidos!!

Como era de esperar las recetas neoliberales han triunfado de nuevo en el «Plan de Rescate» y para más INRI, la Unión Europea otorga al FMI (peaje de la U.E.) la labor de “apoyo técnico” a la Comisión Europea para aplicar con «rigor y determinación» la vigilancia y cumplimiento del mencionado plan de rescate de la economía Griega.

Ah eso sí, pero sin poner un euro, ¿eh?, (es que… ¡¡como no lo han solicitado…!!)