A todo CEOE le llega su San Martín

Díaz Ferrán, imputado en la operación ‘Mar Blau’

Será citado como responsable de la empresa Tracsayates, beneficiaria de una concesión que está siendo investigada en este caso

El presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, durante la rueda de prensa que ofreció al término de la reunión de su Comité Ejecutivo, en la que anunció la convocatoria de elecciones para el próximo 21 de diciembre y comunicó su decisión de no presentarse para un nuevo mandato. EFE/Archivo

El presidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán y el presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares, Francesc Triay (PSOE), han sido imputados por la policía en la investigación de la «operación Mar Blau», sobre la supuesta corrupción entre los funcionarios de puertos del archipiélago balear.

Fuentes de la investigación han informado a Efe de que Díaz Ferrán será citado como responsable de la empresa Trapsayates, beneficiaria de una concesión que está siendo investigada en este caso, y es posible que pueda prestar declaración en Madrid.

Entre los principales implicados que han sido hoy citados hoy figuran el actual presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), Francesc Triay; su antecesor Joan Verger, y el director de la institución, Ángel Matías.

Triay encabezó la candidatura del PSIB-PSOE al Govern balear en los años 1987 y 1995 y fue nombrado en el cargo en la actual legislatura del socialista Francesc Antich y Joan Verger fue presidente del PP de Baleares y del Consell de Mallorca y dirigió el organismo de puertos durante el mandato de Jaume Matas.

A las 16:46 horas, Triay llegó acompañado de abogado a la Jefatura Superior de Policía de Baleares para prestar declaración ante la policía y los fiscales anticorrupción.

Tras él compareció el director de la APB, Ángel Matías, cuyo despacho fue registrado ayer al inicio de la «operación Mar Blau», y el último en hacerlo será Joan Verger.

Esta mañana, por la jefatura policial han pasado tres responsables de la empresa Trapsa de Palma, dos de ellos como imputados, según las fuentes. En total, la policía ha citado hoy a cinco imputados y un testigo.

La policía tiene previsto continuar mañana con las declaraciones de otros presuntos implicados en este caso de supuesta corrupción que ha salpicado a varios puertos de Baleares.

En la «operación Mar Blau», que intruye desde hace dos años el juzgado de instrucción 8 de Palma, se investiga, entre otras cosas, un supuesto amaño en la adjudicación de dos concursos por parte de la Autoridad Portuaria de Baleares en Mahón y en Ibiza.

En relación a estos concursos, se indagan presuntos delitos cometidos por funcionarios portuarios con motivo de una concesión a la empresa Trapsayates.

Los delitos que se investigan son los de cohecho, negociaciones prohibidas a funcionarios, alteración de precios en concursos y subasta pública y estafa, entre otros.

El miércoles la policía registró la sede de la APB en Palma y las oficinas de la empresa Trapsa, adjudicataria de los concursos y propiedad de Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán, en el puerto de Mahón y en Palma, así como el domicilio en la capital balear de un empleado de la sociedad.

Fuente:  Diario Público

LAS PENSIONES EN DIEZ CLAVES

  • Ignacio Escolar

1. España tiene una pirámide de población inusual: el baby boom duró hasta los 70 pero después la natalidad se hundió de golpe.

2. Esta singularidad demográfica va a provocar que cuando los nacidos en esa década –mi generación– nos empecemos a jubilar, seremos muchos más pensionistas que ahora en relación con el número de trabajadores que presumiblemente habrá.

3. A largo plazo no se puede mantener el modelo tal cual está –donde las cotizaciones de unos sirven para pagar la jubilación de los otros– porque el número de pensionistas aumentará bruscamente, la esperanza de vida también sube y la natalidad no tiene pinta de mejorar.

4. España no gasta mucho en pensiones de jubilación: sólo el 8,4% del PIB, cuando la media europea es del 10,1%.

5. Si no hay reforma alguna y se cumplen los peores pronósticos de la Unión Europea, para el 2060 el porcentaje del gasto en pensiones en España será del 15,1%.

6. Es evidente lo difícil que resulta pronosticar cómo será la economía española dentro de 50 años; es tan ingenuo como hubiese sido imaginar en 1960 cómo sería España en 2010.

7. No es la primera vez que estas previsiones fallan estrepitosamente.

8. Pero incluso dando por buenas estas cifras –todas salen del último informe de la UE (PDF)–, ese 15,1% del PIB de gasto en pensiones será poco superior a lo que HOY (y no en 2060) gastan países como Francia (13%) o Italia (14%).

9. Hay dos soluciones: rebajar las pensiones y el tiempo en que se disfrutan para que salgan más baratas –en eso están–. O que la diferencia se pague por medio de impuestos, cómo ya hacen otros países, como Austria o Dinamarca.

10. Todo esto se sabe desde hace años y la prisa por reformar no viene por estos datos, sino porque a los mercados les encanta la austeridad. La de los demás.

Fuente:   Diario Público

Qué joya de controladora aérea

Se llama Cristina Antón, es controladora aérea y hace gala en su blog (http://controladoresareosyotrashierbas.blogspot.com) de la cultura necesaria para ingresar en ese puesto de trabajo:

«…y otra vez estamos con que qué pasa con los que se quieren ir de puente.
¿Y QUÉ COJONES LLEVA PASANDO CON NOSOTROS UN PUTO AÑO ENTERO QUE LE IMPORTA UN HUEVO A TODO DIOS?

No me habléis de vuestro puto puente porque no me lo puedo ni creer.

Estoy dispuesta a dejar este curro de mierda porque no hay quien se lo fume, así que os aseguro a todos los cretinos que me estáis insultando que no tengo el coño pa ruidos ni de los pequeños.

Y comparado con quedarme en la puta calle me cago en vuestro puente trescientas veces. Reclamadle al ministro de una jodida vez, que es lo que no tenéis cojones para hacer. Bocazas.»

CHOMSKY EN APOYO DE JULIAN ASSANGE

Noam Chomsky firma una carta australiana en apoyo a Julian Assange

El reconocido académico y activista Noam Chomsky firmó una carta abierta dirigida a la Primer Ministro de Australia Lulia Gillard el martes instándola a hacer una “declaración fuerte en apoyo a Julian Assange.

Chomsky, profesor de linguistica en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y un prominente crítico de la política exterior de EEUU, unió esfuerzos de abogados australianos de alto perfil, autores y periodistas para firmar la carta.

Señalando que “el aumento de la retórica violenta” dirigida hacia el australiano Assange, el asediado fundador del sitio web Wikileaks, los firmantes afirmaron que habían “graves preocupaciones” por su seguridad.

“Por lo tanto exhortamos a condenar, por parte del Gobierno australiano, las llamadas al daño físico a infligir al señor Assange, y declarar públicamente que ustedes asegurarán que el señor Assange reciba los derechos y protección los cuales le corresponden, independientemente de que si las amenazas ilegales en su contra vinieran de individuos o países”, indica la carta.

Escrita por el académico de la Universidad de Victoria Jeff Sparrow y por la abogada en derechos humanos Lizzie O’shera, la carta hace una llamada a Gillard para que públicamente confirme el compromiso de Australia a una comunicación política libre y sostener los derechos básicos de Assange.

También la exhorta a “suministrar asistencia y apoyo al señor Assange; y hacer todo lo que esté en su poder para asegurar que cualquier procedimiento legal tomado en su contra cumplan completamente con los principios de la ley y equidad procesal”.

Sparrow, editor del diario Australia’s Overland, dijo que la idea comenzó con unas pocas invitaciones pero pronto se multiplicó, atrayendo una respuesta abrumadora.

“Chomsky nos contactó porque imagino que alguien se lo envió a él”, expresó Sparrow a la AFP.

“Pienso que este sentimiento y esta sospecha de que Assange no recibirá un tratamiento justo es algo… que se extiende más allá de Australia generalmente”, añadió.

También firmada por el Senador australiano Bob Brown, el denunciante del ejército Lance Collins y anfitrión de los autores de Australia incluyendo a Raimond Gaita, Christos Tsiolkas y Helen Garner, la carta indicó que el caso de Assange “marcaba un hito” para la libertad de expresión.

“Si estas incitaciones a la violencia en contra de Assange… se dejan reposar, un nuevo perturbador precedente habría sido establecido en el mundo de habla inglesa”, indicó la carta a Gillard.

‘En estos tiempos cruciales, una declaración fuerte hecha por usted y su gobierno pude hacer una importante diferencia”.

Gillard criticó la publicación de Assange de cables confidenciales diplomáticos estadounidenses filtrados como “extremadamente irresponsable”, diciendo que la información fue recabada a través de un “acto ilegal”.

JULIAN ASSANGE PUEDE SER ASESINADO

El fundador de wikileaks ha respondido hoy a una sesión de preguntas on line de los lectores del diario británico The Guardian

Julian Assange./ Archivo

Julian Assange, fundador y director de Wikileaks, dijo hoy que ha recibido «amenazas de muerte» a consecuencia de las filtraciones de material confidencial de EEUU y que está adoptando las medidas apropiadas al respecto.

Assange respondió a preguntas de los lectores durante una sesión on line con el diario británico The Guardian, uno de los cinco medios que han tenido acceso a los documentos clasificados de EEUU relevados por esa web.

Preguntado si temía por su seguridad, el director del polémico portal respondió: «Las amenazas contra nuestras vidas son asunto de dominio público, aunque estamos adoptando las precauciones apropiadas hasta el grado en que somos capaces cuando se trata de lidiar con una superpotencia».

Assange también reveló que los cables diplomáticos de EEUU filtrados, junto con «material significativo de EEUU y otros países», habían sido copiados en un fichero codificado a más de 100.000 personas de todo el mundo por si algo le sucediera a él o a su equipo.

«Si algo nos ocurriera a nosotros, las partes cruciales (de esos cables) se publicarán de forma automática», explicó.

«Es más, los archivos del cablegate -como se conoce el caso en EEUU- se encuentran en manos de múltiples organizaciones de noticias. La historia ganará. El mundo será elevado a un lugar mejor. ¿Sobreviviremos? Eso depende de vosotros», agregó Assange.

Ciudadano australiano

El fundador de Wikileaks, que actualmente es requerido en Suecia en relación con supuestos delitos de agresión sexual que él niega, y quien se encuentra viviendo, al parecer, en el sureste de Inglaterra, también cree que le será «imposible» regresar a su país.

«Soy ciudadano australiano y echo muchísimo de menos mi país». «Sin embargo, durante las últimas semanas, la primera ministra australiana, Julia Gillard, y el fiscal general, Robert McClelland, han dejado claro no sólo que mi regreso es imposible, sino que están trabajando de forma activa para ayudar al gobierno de EEUU en sus ataques contra mí mismo y contra nuestra gente», indicó Assange.

También hizo alusión al portal estadounidense Amazon (AWS), que dejó de acoger la página web en sus servidores: «Desde el 2007 hemos colocado nuestros servidores de forma deliberada en jurisdicciones que sospechamos sufrían de un déficit en su libertad de expresión para separar la retórica de la realidad. Amazon fue uno de esos casos».

Fuente: diario Público

Objetivo: Silenciar Wikileaks por cualquier medio

En los próximos días cualquier cosa va a valer, incluido el asesinato de Julian Assange, con tal de silenciar a Wikileaks,  medio que saca a la luz los trapos sucios de los poderes políticos y económicos.

Matar al mensajero, y en este caso no sólo metafóricamente, vuelve a ser el objetivo para tapar lo denunciado.

El Congreso de EE UU sigue adelante en su objetivo para callar totalmente a Wikileaks en el país y en el resto del mundo. Después de que el senador independiente Joe Lieberman, jefe del Comité de Seguridad Nacional de esa cámara legislativa, obligara el miércoles a la empresa Amazon a que expulsara a la página web de sus servidores, numerosos representantes y congresistas han exigido hoy al Gobierno que prohíba que se pueda visitar la web Wikileaks.org desde direcciones norteamericanas y que elimine esa dirección permanentemente de todo el directorio de Internet.

– La representante republicana Candice Miller, de Michigan, ha dicho:»Julian Assange y Wikileaks son criminales cuyas acciones son de gran ayuda para los terroristas y para los regímenes criminales de todo el mundo. Ya es hora de que el Gobierno cierre WikiLeaks».

– La ex Gobernadora de Alaska Sarah Palin, reina del movimiento ultra Tea Party, ha llamado al Gobierno a que responda con un ciberataque del Pentágono contra la página que gestiona Julian Assange y la cierre para siempre.

– Y finalmente Thomas Eugene Flanagan, que es asesor del primer ministro de Canadá, Stephen Harper, a quien ayudó a llegar al poder, en una entrevista a la CBS  ha pedido asesinar al fundador de WikiLeaks, Julian Assange. «Creo que Assange debería ser asesinado», dijo ante la incredulidad del entrevistador y de los colaboradores de la cadena de noticias norteamericana.

Todos esos representantes políticos están pidiendo al Ejecutivo que culmine lo que la Justicia -por dudoso- se ha resistido a hacer: el cierre total y permanente de Wikileaks.

LA OBSCENA CLASE POLÍTICA

Benach cobrará 100.000 euros brutos durante cuatro años y pensión vitalicia

El actual presidente del Parlament, de 51 años, ha decidido abandonar la actividad política y recibir las compensaciones económicas previstas

El actual presidente del Parlament, Ernest Benach, que ha anunciado su retirada de la primera línea de la política, cobrará 104.008,95 euros brutos al año durante los próximos cuatro años y una pensión vitalicia de 78.006,71 euros cuando cumpla los 65 años.

Benach, que tiene 51 años y que ha ejercido este cargo desde el 5 de diciembre del 2003, ha anunciado que no recogerá su acta de diputado, por lo que se le aplicarán las compensaciones económicas previstas por ley para los expresidentes de la cámara catalana.

Dos normativas regulan esta cuestión: una de 1988 sobre asignaciones temporales y pensiones a los presidentes del Parlament y otra del 2003 sobre el estatuto de los expresidentes de la Generalitat que introdujo algunos cambios en la primera normativa.

El 80% del salario

De acuerdo a la normativa vigente, Benach tiene derecho a percibir, «por un período equivalente a la mitad del tiempo que ha permanecido en el cargo y, como mínimo durante una legislatura», una asignación mensual equivalente al 80% de la retribución mensual que corresponde al presidente del Parlament.

Después de la rebaja del 15% aplicada este año, el sueldo anual para el presidente del Parlament es de 130.011,189 euros brutos. Asimismo, Benach tendrá derecho cuando cumpla 65 años a una pensión vitalicia consistente en una asignación «igual al 60%» de la retribución que se le asigna al presidente del Parlament.

Trato a los ‘presidents’

Los mismos porcentajes sobre asignación y pensión vitalicia se aplican a los presidentes de la Generalitat, cargo ejercido ahora en funciones por José Montilla a la espera de la investidura de Artur Mas, aunque los expresidentes de la Generalitat tienen además derecho a una oficina con personal a su cargo.

El  Periódico

Wikileaks, dedicado a España (3)

El Gobierno español aprovechó el cierre del penal de Guantánamo para mejorar sus relaciones con Estados Unidos y para ganarse la confianza del presidente Obama, pero no todos los ministros veían clara la operación. Ante las dilaciones para recibir a los cinco presos acusados de terrorismo que España se había comprometido a acoger, EE UU ofreció 85.000 dólares por cada uno de ellos, insistió en que sería importante para España colaborar en aras de lograr un mayor liderazgo dentro de la UE y puso a distintos países europeos a competir por los presos menos peligrosos, según consta en los telegramas emitidos por la embajada de Madrid durante los dos últimos años. Al final, tras un año de negociación, los estadounidenses se impacientaron. El embajador Alan D. Solomont acabó diciendo al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que iba a ser «claro y contundente» con su mensaje: Washington esperaba del Ejecutivo español que cumpliera su promesa.

España reorientó su política sobre el acogimiento de presos de Guantánamo en cuanto Barack Obama llegó al poder. Todavía con George Bush en la Casa Blanca, el director general para América del Norte y Europa del Ministerio de Asuntos Exteriores, José María Pons, se reunió el 2 de abril de 2007 en Madrid con el segundo de la Embajada de Estados Unidos, Hugo Llorens. Este preguntó a Pons por la posibilidad de que algunos reclusos del penal recalaran en España. «Casi imposible», respondió Pons, según el cable confidencial enviado ese mismo día (102848), «por la situación política en España y el riesgo de que la opinión pública se ponga en contra».

El entonces ministro Miguel Ángel Moratinos censuró públicamente el 16 de diciembre de 2008 que EE UU tratara de trasladar el problema de Guantánamo a los demás, pero en ese momento José Luis Rodríguez Zapatero ya se planteaba colaborar con el futuro presidente. Cuando Obama juró el cargo, todo cambió. Su primera orden ejecutiva fue el cierre del penal, el 22 de enero de 2009. Moratinos modificó rápidamente el discurso: «Si podemos hacer algo, lo haremos», dijo entonces. La Embajada informó al Departamento de Estado de esas declaraciones el día 23 (telegrama 188592). Necesitaban con urgencia la colaboración de los países europeos para acoger presos que no podían repatriar a sus lugares de origen por posibles violaciones de derechos humanos, unos 60 de los 241 que había en los campos de prisioneros.

La reunión entre Moratinos y Clinton

España confirmó oficialmente a EE UU que recibiría detenidos de Guantánamo un mes después, el 24 de febrero, en la reunión celebrada en Washington entre el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, tras la que se anunció una «nueva etapa» en las relaciones bilaterales que pasaba por la colaboración de España en el cierre de Guantánamo.

La primera reunión para tratar seriamente el tema se celebró el 23 de marzo. El director de la oficina para crímenes de guerra, el embajador Clint Williamson, se reunió con cuatro directores generales de tres ministerios (Exteriores, Justicia e Interior) que plantearon varios problemas. En primer lugar, los representantes del Gobierno español recordaron lo ocurrido con los dos presos que habían sido trasladados a España con anterioridad, el ceutí Hamed Abderrahman Ahmed y Lahcen Ikassrien. El primero fue absuelto en 2006 por el Supremo, que consideró que las pruebas recogidas durante los interrogatorios en la base eran inadmisibles, y la Audiencia Nacional tomó la misma decisión con el segundo. Desde entonces no están precisamente «quietos en su casa», dijo a Willliamson uno de los directores generales de Exteriores, Luis Felipe Fernández de la Peña.

El embajador estadounidense respondió que las medidas de seguridad eran una cuestión que debía decidir cada país y empezó a presionar a un Gobierno que necesitaba mejorar la relación con EE UU diciendo que había ya «negociaciones muy avanzadas» con algunos Estados europeos. En el comentario final del cable, clasificado como secreto y firmado por el encargado de negocios Arnold A. Chacon (200357), se recomienda al Departamento de Estado «tomar ventaja» de la posible preocupación del Ejecutivo español por quedar por detrás de otros que sí se están comprometiendo con EE UU.

El enviado especial para el cierre del penal Daniel Fried, apodado el zar de Guantánamo en su país, presentó los primeros expedientes el 17 de junio de 2009 a dos directores generales de Exteriores y de Interior, Fernández de la Peña y Arturo Avello, y a un representante de Justicia. Los candidatos eran cuatro tunecinos y un yemení. «No son santos pero tampoco terroristas duros», defendió, según un cable secreto de la embajada de fecha 24 de junio (213748). España mostró su preocupación porque pudieran convertirse en «iconos» dentro de las comunidades islámicas más radicales e insistió en que, «más que la rapidez», lo importante era elegir bien el perfil de los presos.

¿Cuánto pagaría EE UU

Los directores generales aprovecharon la reunión para preguntar por la cuestión económica. ¿Cuánto dinero pagaría EE UU? Williamson explicó que la información publicada sobre que la isla de Palau había cobrado 200 millones de dólares por aceptar a detenidos chinos de etnia uigur no era cierta, y que, teniendo en cuenta que España no era un país pobre, 85.000 dólares por preso era una cantidad razonable «para sufragar los gastos».

Fernández de la Peña hizo notar, según el cable secreto, que Túnez era importante para España y que aceptar presos de ese país podía ser interpretado como si el Gobierno de Zapatero admitiera el argumento de los estadounidenses de que existían «razones poderosas» relacionadas con el respeto a los derechos humanos por las que no era posible repatriar a los tunecinos. Dejó claro que no aceptarían chinos uigures (había 17 en el penal en ese momento) para no perturbar las relaciones con el gigante asiático.

Se habló también del problema que podría suponer que los presos acogidos acudieran a los tribunales para demandar a EE UU. Tras la reunión, el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Ángel Lossada, confirmó a la Embajada, según el cable secreto, que Madrid estaba dando los pasos necesarios para limitar la posibilidad de los prisioneros de acudir a los tribunales alegando las normas de jurisdicción universal españolas.

Rubalcaba confirmó en Washington el 23 de junio que España aceptaría hasta cinco presos. Pero, para la embajada, lo más importante era que se decidieran pronto. Habían pasado ya casi seis meses desde la promesa de Obama de cerrar el penal, y todo iba demasiado lento. Zapatero, en todo caso, estaba decidido. «Tienen nuestra palabra», dijo el presidente del Ejecutivo español a la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Janet Napolitano, el 8 de julio de 2009 en Madrid, según un despacho confidencial emitido ese mismo día.

Exteriores pidió reservar cuatro presos

El Ministerio de Asuntos Exteriores pidió entonces reservar cuatro presos: un sirio, dos palestinos y un yemení. Habían rechazado a los tunecinos. EE UU aceptó las «reservas», pero dejó claro que no eran para siempre. Si otro Estado se interesaba por ellos, tendrían que decidir en ese momento si se los quedaban o los dejaban marchar. Otros países pidieron al yemení y al sirio. España bloqueó al primero, pero dejó marchar al segundo, según un cable secreto de fecha 22 de julio de 2009 (217648).

España tardaba en hacer efectivos los acogimientos, y EE UU comenzó a impacientarse. Tras el encuentro en Washington entre Hillary Clinton y Moratinos el 14 de diciembre, el telegrama confidencial emitido cuatro días después por la Secretaría de Estado afirma que el ministro de Exteriores había expresado, de una forma «resignada y apagada», que Zapatero quería cumplir con su promesa («su palabra es su palabra», habría dicho Moratinos).

Más tarde comenzaron las reuniones en España. El embajador Alan D. Solomont se encontró en enero de 2010 con el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Bernardino León. Le preguntó por las recientes declaraciones de Moratinos en las que sugería que quizá España no aceptaría ningún yemení y le recordó que tenían a uno ya bloqueado. Solomont vio también a Moratinos y al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien le explicó que España tendría que retrasar la llegada del preso yemení por la preocupación de la opinión pública tras el intento de atentado contra un vuelo de Northwest Delta por parte de un nigeriano instruido en Yemen. Pero aclaró que acelerarían el acogimiento del palestino y de un segundo prisionero. El embajador respondió que quería ser «claro y contundente»: EE UU esperaba que España cumpliera sus compromisos con los presos. Añadió que era una «importante oportunidad» para mostrar que era un país serio y con liderazgo dentro de la Unión Europea, según consta en un cable clasificado como confidencial de fecha 19 de enero de 2010 (244215).

El siguiente encuentro fue con el presidente Zapatero, el 22 de enero, para tratar distintos asuntos. Entre ellos, Guantánamo. Estaban preocupados por las declaraciones públicas contradictorias sobre el acogimiento de presos de distintos miembros del Gobierno. Zapatero aseguró finalmente a Solomont que hablaría con Rubalcaba para que el Gobierno hablara con una sola voz en este tema.

Los presos empezaron a llegar después de detallados estudios de los expedientes y entrevistas en la base para verificar su idoneidad. El palestino Walid Hijazi aterrizó en Torrejón el 24 de febrero; el yemení Yasim Basardah, el primero que reservaron, lo hizo en mayo. Un afgano que no habían barajado en las primeras negociaciones viajó a España el 20 de julio. Pero no aparecen dentro de los telegramas filtrados los relacionados con esta última fase de negociación. El proceso de acogimiento no ha sido fácil por el estado mental en que han llegado algunos. Aún quedan, en principio, otros dos prisioneros por venir.

Fuente: El País