Para mí, se acabó EL PAIS

El Blog de Alberto Arce

Un domingo más, guarro como soy, sin ducharme, bajo a comprar los croissants y la prensa y caigo por enésima vez en el gran error de EL PAIS.

Hace mucho tiempo que me digo a mí mismo que las páginas que le pagan (y bien) a la propaganda mentirosa y malintencionada bazofia de Bernard Henri Levy, o los laureles y la alfombra roja, llena de sangre, que le ponen a Álvaro Uribe, o la autoentrevista de Javier Moreno a Shimon Peres, o la invisibilización del golpe de estado en Honduras o las páginas y páginas y páginas de estilo, moda y tendencias se merecen que deje de comprarlo.

Pero siempre tropiezo de nuevo con mi propia inercia cómoda de la mañana, con la pereza de sumarse al ácido bórico o la burguesía de la parte alta de Barcelona (por muy bien escrita que esté, que lo está y con diferencia) y me quedo en EL PAIS.

Siempre nos quedamos con EL PAIS porque forma parte de nuestra educación, de lo que un día fue “el diario independiente de la mañana” y nació como nosotros a la democracia, para hacer cosas buenas, para cumplir una función social que nos enganchó y nos educó. Hasta que comenzó a adoctrinar y llevarse por delante cualquier atisbo de pensamiento crítico. Es lo que tiene ser “el diario global en español”.

abro EL PAIS SEMANAL y encuentro un motivo más, el enésimo, que puede incluso, llevarse por delante la página de Maruja Torres o las píldoras que suelta Ramón Lobo, los últimos de Filipinas…

El publirreportaje sobre el poder que acaban de publicar.

Buffff. Las manos manchadas de poder y corrupción. El PODER con mayúsculas. Sn atisbo de crítica. Sin esbozo de responsabilidad en los miles de vidas destrozadas que REPSOL deja detrás. Sin verguenza, en tiempos de Memoria histórica, por no retratar a Rodolfo Martin Villa, brazo en alto o con las manos manchadas, que es como las tiene. O poniendo como modelo ¿de qué? al Santander, la nueva inmobiliaria de los miles de personas deshauciadas o la Abengoa y el Florentino Perez del pelotazo urbanístico que se han llevado por delante la economía

No es suficiente  con su retrato, absolutamente acrítico del poder: “Han dado con la fórmula del éxito. Resisten en medio de la peor crisis económica global” sino que les desvinculan de cualquier consecuencia de sus actos y ofrecen un retrato inédito donde por no mencionar, ni mencionan, que mientras el país se va a tomar por culo, ellos incrementan sus beneficios. Esa simple relación causal.

¿Cómo lo hacen? ¿A costa de qué, (“reportaje inédito” lo llaman)? Inédito es que mientras el país se hunde, estos señores se forran, y EL PAIS, sin más, les hace la ola.

Se llama el silencio de quien paga.

Inédito sería que nos contasen lo que hace REPSOL en Ecuador. Inédito sería que nos contasen porque hay ONG´s que compran acciones de estas empresas para asistir a sus juntas y denunciar la mierda, la corrupción y las violaciones de Derechos Humanos en las que están implicados, de las que se derivan, en parte, esas modélicas cuentas de resultados. Inédito sería que rascasen en la historia de un Ministro de Franco al que retratan y del que no se menciona nunca su pasado (obviamente, era hasta hace cuatro días Presidente de Sogecable).

Inédito sería que se gastasen una décima parte de lo que ha costado producir ese publirreportaje en comprarle a cualquiera de las decenas de freelance que hay en este país, sus investigaciones reales, su periodismo de verdad, del que vale, para que la revista fuese digna de llamarse así.

Aunque ya sabemos que por mucho debate y entrevista que publiquen, por ejemplo, sobre Die Zeit, nunca, nunca se les ocurrirá pensar lo más mínimo en salvar de verdad al periodismo. Ya están muy ocupados haciendo caja en este tipo de basura. Ellos y todos los acólitos que rodean el pesebre haciendo la rosca para ver si les caen cuatro migajas.

Veo que la fotógrafa había hecho cosas para Amnistía Internacional. Imagino que todos tenemos un precio. En teoría. siempre tiene que colaborar alguien con el poder. Sin colaboradores necesarios, no funcionaría. No pasa nada. “Si no lo hago yo, lo hará otro”. Y mañana le doy dos fotos a una ONG y me limpio la conciencia.

Por si fuera poco, completan la jugada un publirreportaje sobre Lancome disfrazado de perfil de su Directora general y una entrevista con alguien que ha puesto a Valencia en el mapa de la lírica mundial que no merece la pena leer bajo el titular “El palau es como un Ferrari con el presupuesto de un seiscientos”.

Vamos.

Vamos a buscar el periodismo que interesa a otro lado. Y deberíamos hacerlo decenas de miles. A ver si así se hunden de una vez por todas y de las cenizas de su combustión puede tomar oxígeno el periodismo de calidad que comienza a extenderse como la espuma por la red a base de vocación, voluntarismo, esfuerzo, activismo y, sobre todo, mucha gente que, trabajando horizontalmente, sin camarillas ni deudas con el poder y sus procesos de etiquetado y lavado de cerebro mantiene alguna dignidad junto a la palabra “periodista”.

Periodismo Humano, por ejemplo, mejor blog periodístico del año 2010. Por poner un ejemplo. Sólo uno. Hay muchos más.

Arturo Pérez Reverte, un hombrecillo acomplejado

Pérez-Reverte es la pesadilla, el patriarcado es el problema

MATILDE FONTECHA Y BEGOÑA MURUAGA en El Correo
Arturo Pérez-Reverte es un cáncer para la sociedad, pero hoy no es él lo que más nos duele. Nos duele que durante años su machismo haya quedado impune cuando las ofensas iban dirigidas a mujeres. Ha sido necesario que cometa una ofensa contra un hombre, el ex ministro Moratinos, para poner en funcionamiento toda una cadena de duras críticas.
Pérez-Reverte ha llenado páginas de improperios, ha denigrado a las mujeres, ha enarbolado sartas de sandeces alentando la discriminación desde la utilización de la lengua española, pero no ha sido contestado, a excepción de alguna feminista, cargada de razón y profundos conocimientos, acerca de los temas en los que Pérez-Reverte mete sistemáticamente la pata. Sin embargo, en esta ocasión se le ha descalificado llamándolo machista por atentar contra la libertad de sentimientos y de expresión de un varón.
De todas formas, ¿no creen que hay algo sospechoso? Quizá Pérez- Reverte ha hecho estas declaraciones aposta y el resto hemos entrado al trapo; le estamos haciendo propaganda gratuita. Considerar que un ministro no tiene cojones porque se ha emocionado y ha llorado en público debería ser la opinión de una persona que se descalifica a sí misma, pero miren el revuelo que se ha montado. Fíjense cómo han salido al paso hombres públicos o famosos confesando que ellos también lloran. Se han cerrado filas en torno a Moratinos, se han sacado las armas de la fratría. ¡Qué suerte! Tal y como explica Amelia Valcárcel, a las mujeres no nos han educado en la solidaridad con las mujeres, ni siquiera en nuestro idioma existe la palabra equivalente que se derive de hermana.
Las críticas dirigidas contra Pérez-Reverte están muy bien, pero, no van al fondo del problema.
El verdadero problema es un monstruo llamado patriarcado y lo que ha salido por la boca de Pérez- Reverte ha sido la manifestación verbal del código patriarcal.
Una sociedad patriarcal es aquélla que se basa en el principio inalterable de que el hombre es superior a la mujer. Esta creencia sustenta la desigualdad estructural entre mujeres y hombres. En las diferentes culturas, en mayor o menor medida, las mujeres como grupo social siguen sufriendo la discriminación en todos los ámbitos, ya sean públicos o doméstico-privados. Uno de los impedimentos para seguir avanzando en la igualdad real es la creencia de que los hombres tienen derecho a decidir sobre la vida de sus mujeres.
¿Tan difícil es entender que las diferencias existentes entre los sexos son debidas, sobre todo, a la educación y al estilo de vida? No, no es difícil entenderlo, pero asumirlo por parte de los hombres supone perder privilegios, compartir las tareas domésticas y el cuidado de las personas dependientes.
Mezclemos las siguientes características: varón, blanco, machista, occidental y con la convicción de la supremacía de su cultura sobre otras. Hasta ahí parecen suficientes elementos como para que, al agitarlos, salga un espécimen producto de la educación que hemos recibido. Si a eso se le añaden determinados problemas personales, el daño producido por la fama en una persona poco inteligente, el creerse superior al resto de las personas, etcétera, surge el hombrecillo llamado Arturo Pérez-Reverte.
Nos duele Pérez-Reverte porque no quiere ver la responsabilidad social que tiene. Y citaremos dos aspectos. El primero, sus columnas de opinión, concretamente cuando son utilizadas en centros educativos de Secundaria para aprender Lengua. No vamos a negarle que sepa poner las comas en su sitio, pero, en este caso, los aspectos técnicos carecen de importancia comparados con el efecto pernicioso de las ideas que transmite. Lo triste es que el profesorado no tenga formación en Coeducación para detectar que este tipo de escritos alimentan la desigualdad y la violencia en una etapa crucial de la formación del alumnado. El segundo, que, siendo miembro de la Real Academia de la Lengua Española, mantenga una posición contraria a buscar estrategias para que la utilización de la lengua no sea discriminatoria y sexista. Señor académico, le recomendamos que estudie. Comience por intentar entender que el lenguaje configura el pensamiento y créase aquello de que la lengua está viva. Estudie sociolingüística, estudie psicolingüística.
Estos días, al escuchar o leer los insultos hacia Pérez-Reverte, nos ha venido a la memoria que el padre de un amigo, cuando tenía muy mala opinión de una persona, nunca empleaba palabras malsonantes; en su lugar, decía: «Te lo regalo». Pues eso, a Arturo Pérez-Reverte ‘lo regalamos’.