WikiLeaks: SEGUIREMOS DENUNCIANDO A PESAR DE LA PRESIÓN SISTEMÁTICA

Una represión sistemática a los denunciantes de todo el mundo no va a impedir que WikiLeaks revele las ilegalidades y la corrupción, según declaró a RT Kristinn Hrafnsson, vocero de prensa de esta organización. Para ello proyectan abrir un buzón anónimo y al mismo tiempo siguen pidiendo más pruebas y evidencias.
RT: ¿Cómo llegó usted a unirse a Wikileaks?
Kristinn Hrafnsson: Julian Assange estaba trabajando en Islandia en invierno de 2009-2010. Después de esto, WikiLeaks realmente produjo una filtración de enorme importancia que expuso la corrupción en Islandia. Esto arrojó luz sobre el motivo por el cual el sistema bancario del país se derrumbó en 2008. Lo conocí en esa época cuando estaba en Islandia trabajando en otras cosas. Me uní a WikiLeaks a tiempo completo en el verano de 2010.
RT: ¿Y cómo es ser la segunda cara pública de WikiLeaks en un momento tan difícil?
KH: Para mí ha sido muy interesante. Para cualquier periodista sería interesante formar parte de las mayores filtraciones de la historia que, básicamente, transformaron la política en ciertas áreas. Ha sido un cambio de juego total, un cambio de paradigma.
RT: ¿Cómo ha percibido usted la respuesta de otros periodistas?
KH: Hay sentimientos encontrados entre los periodistas. Hemos trabajado con excelentes periodistas que entienden la importancia de WikiLeaks. También trabajamos con otros periodistas que nos dieron la espalda. Hemos sentido también una animosidad muy fuerte entre algunos grupos de periodistas. Es difícil decir cuál exactamente ha sido la causa. No tengo ni idea de por qué esto es así, pero es un hecho.
RT: ¿Le preocupa que las cosas se hayan desviado de aspectos de gran importancia, como las mismas filtraciones, en dirección a Assange eclipsando las cuestiones más importantes?
KH: El enfoque siempre ha estado en el camino independiente: no siempre hemos tenido la posibilidad de decidir cómo se maneja. Por ejemplo, el primer proyecto en el que participé fue el del vídeo del asesinato colateral emitido en abril de 2010. Me sorprendió el hecho de que las historias de mayor resonancia eran en realidad sobre el mismo WikiLeaks y Julian Assange. Este vídeo que expone un crimen de guerra tiene mucha menos atención y sigue recibiendo mucha menos atención de la que se merece. Pero así son los medios de comunicación. Los medios de comunicación deciden dónde está el foco. Esa es la realidad en la que vivimos.
RT: ¿Dónde ve usted el futuro de WikiLeaks?
KH: Es muy difícil. Nos han privado de un 95% de nuestros fondos. Julian Assange se enfrenta a batallas legales. Sabemos que en julio, el jurado tratará de encontrar los ángulos para presentar cargos en contra de Julian y, posiblemente, de otros miembros de nuestra organización. Las personas que apoyan a WikiLeaks han sido hostigadas cuando nos entrevistan, incluso ciudadanos estadounidenses. Así que es difícil de predecir. Creo que a pesar de todo, miraremos en retrospectiva los logros de WikiLeaks, que son grandes.
RT: ¿Es una batalla entre WikiLeaks y las grandes corporaciones y los gobiernos?
KH: Yo lo veo como una batalla contra la corrupción, la mentira y el secreto.
RT: ¿Quién cree que va a ganar?
KH: Bueno, es difícil de decir, pero esperemos que Rupert Murdoch tenía razón en la década de los cincuenta cuando trabajaba como editor en Australia, donde escribió en un editorial que en la carrera entre la verdad y el secreto la verdad siempre va a ganar. Espero que él mismo se acuerde de sus palabras, aunque algunos lo duden… …Hemos visto básicamente una campaña sistemática contra los denunciantes, especialmente en los EE. UU., una muy grave. Una Ley de Espionaje que data de 1917 está siendo utilizada para perseguir a aquellos que están denunciando la ilegalidad y la corrupción, lo que está dañando al público en general, y costando a los contribuyentes un montón de dinero.
RT: La protección jurídica que se ofrece a los denunciantes potenciales no es algo en lo que necesariamente se puede confiar en este momento. WikiLeaks promueve filtraciones anónimas. ¿Qué puede realmente ofrecer a un denunciante cuando se dirige a ustedes? ¿Cuánta protección le pueden ofrecer?
KH: WikiLeaks tiene un historial muy impresionante en ese sentido. Nadie que haya contribuido con material para WikiLeaks se ha expuesto en nada de lo que WikiLeaks ha hecho. Esperemos que se mantenga de este modo. Todavía estamos trabajando en la reapertura de un buzón electrónico anónimo que permita que la gente nos envíe información sin ser rastreada: ni siquiera podríamos hacerlo nosotros mismos. Esperamos que se abra pronto. Mientras tanto, hemos recibido información y ha sido publicada anónimamente en este canal, algo que es muy importante para los denunciantes.
Fuente:  RT

Kristinn Hrafnsson (nacido el 25 de junio de 1962) es un periodista islandés de investigación y portavoz de la organización Wikileaks.

Kristinn ha trabajado en varios periódicos de Islandia y tuvo un programa de televisión muy popular, Kompás, en el canal Stöð 2, donde él y su equipo a menudo exponían actividades criminales o casos de corrupción en la sociedad. Mientras trabajaba en uno de esos casos en febrero de 2009, revelando la conexión entre el Kaupthing Bank de Islandia y Rober Tchenguiz, el programa fue interrumpido en antena y Kristinn y todo su equipo fueron despedidos de inmediato.

Poco después Kristinn fue contratado en el noticiario de RÚV, el servicio de radio nacional de Islandia. En agosto de 2009 estaba trabajando en un programa sobre la contabilidad del Kaupthing Bank, que había aparecido en la página web de Wikileaks, pero el banco consiguió una orden de prohibición que impedía a RÚV publicar su contabilidad, aunque podía accederse a ella fácilmente a través de Wikileks. Esta orden de prohibición fue retirada posteriormente.

Kristinn abandonó RÚV en julio de 2010 y desde entonces ha trabajado como periodista independiente, colaborando con Wikileaks y actuando como portavoz de la organización después de que su fundador, Julian Assange, fuese obligado a retirarse de la luz pública debido a acusaciones de acoso sexual.

EL MUNDO DEL MAÑANA VII

JULIAN ASSANGE: Bienvenidos a una edición especial de nuestro programa. Normalmente estos diálogos se desarrollan desde el lugar donde estoy bajo arresto domiciliario, pero hoy por la cantidad de gente involucrada en el movimiento Occupy, hemos decido hacerlo aquí en el viejo Deutche Bank de Londres que está controlado por amigos de Occupy. Tenemos aquí a Marisa Holmes de Occupy Nueva York, Alexa O’Brien de Occupy Nueva York y del Día de la Ira de Estados Unidos, Aaron Peters de Occupy Londres, Naomi Colvin de Occupy Londres y David Graeber de Occupy Nueva York.

Me gustaría dividir este programa en dos partes. En la primera parte quiero entender cómo llegó a existir el movimiento Occupy. Qué tipo de gente estaba involucrada, la base política para organizarlo, para llevar sus asuntos y difundirlo. Y después, ver a dónde se está dirigiendo.

EL MUNDO DEL MAÑANA VI

Entrevista al presidente de Ecuador, Rafael Correa

Correa es un político de izquierda que ha cambiado la cara del Ecuador. A diferencia de sus predecesores, tiene un doctorado en economía.
De acuerdo con cables diplomáticos estadounidenses, Correa es el presidente más popular en la historia democrática del Ecuador. Pero en 2010 fue tomado como rehén en un intento de golpe de Estado.
Él culpa de la intentona golpista a los medios de comunicación corruptos y ha puesto en marcha una polémica contraofensiva. Correa cree que los medios de comunicación intentan definir qué reformas son posibles de introducir en Ecuador.

EL MUNDO DEL MAÑANA V

Con Moazzam Begg y Assim Qureshi

En este capítulo Assange tiene otros dos visitantes. Moazzam Begg pasó varios años encarcelado en Guantánamo como sospechoso de Al Qaeda. En 2005 lo dejaron libre sin ninguna acusación. Junto con Assim Qureshi, exabogado societario, ahora realiza una campaña por otros detenidos en la guerra contra el terrorismo mediante la organización Cageprisioners o Prisioneros de jaula, una organización islámica pro derechos humanos. El régimen de ley y un juicio justo son ejes centrales en su campaña y queremos saber cómo encaja esto con la ley islámica ola sharia. Si los musulmanes formaran un superestado, ¿cómo sería el sistema legal?

EL MUNDO DEL MAÑANA IV

Con Alaa Abd El-Fattah y Nabeel Rajab

Julian Assange habla con el escritor y activista Alaa Abd El-Fattah, de El Cairo. Lo detuvieron, le prohibieron viajar y se ha convertido en el icono de la revolución traicionada.
Asimismo, escribe: Hoy, bajo mi arresto domiciliario, recibo a Nabeel Rajab, director del Centro de Derechos Humanos de Bahréin y una de las figuras más importantes en la sublevación en Bahréin.

EL MUNDO DEL MAÑANA III

Entrevista al nuevo presidente de la República Tunecina, MONCEF  MARZOUKI

Durante el último año, Oriente Miedo se ha visto agitado por movimientos rebeldes y Túnez es el país donde empezó todo. Hoy voy a hablar con el primer presidente de la nueva República Tunecina, Moncef  Marzouki (pr. Móntsev Marsúki).

Médico de profesión y activista de derechos humanos por vocación, Marzouki está cortado por un patrón bien distinto al de su predecesor, el extravagante y corrupto Ben Alí.

Encarcelado y exiliado bajo el régimen de Ben Alí, se considera que Marzouki tiene la mayor autoridad moral de todos los líderes árabes. Pero yo me pregunto, ¿cuánto podrá durar?

La transformación de Túnez está lejos de ser completa y el presidente Marzouki debe afrontar ahora la realidad del poder.

EL MUNDO DEL MAÑANA II

Con Slavoj Zizek y David Horowitz

El invitado de este segundo programa es una superestrella intelectual, el filósofo esloveno Slavoj Zizek, un antiguo disidente anticomunista que se ha convertido en comunista según se describe él a sí mismo. A nosotros se unirá David Horowitz un antiguo radical de izquierdas y aliado de los Panteras Negras, que ahora es un fiero partidario del ala derecha de los sionistas. Me interesa saber sobre su pensamiento y qué piensan sobre el futuro de Europa y de Estados Unidos.

La conversación se vuelve acalorada: Slavoj Zizek tiene que ser moderado. Gritamos, despotricamos y luego hablamos tranquilamente de nazis y palestinos, de los Panteras Negras e israelíes, de Obama, Romney y Stalin.

Wikileaks revela a 160 empresas de la industria del espionaje

Diario Público

La española Agnitio, dedicada a “la interceptación de móviles” según la red de Assange, se ha establecido en EEUU

El fundador de Wikileaks, Julian Assange.-El cese de actividad temporal no ha durado mucho. Apenas un mes después de la última rueda de prensa en Londres. Wikileaks comenzó a publicar ayer en su página web los Spyfiles, un paquete de documentación de 160 empresas que se dedican a la tecnología especializada en el espionaje de masas y, según su fundador, Julian Assange, venden sus productos a los servicios de inteligencia de todo el mundo, incluidos los de los regímenes totalitarios que han ido cayendo como fichas de dominó en el último año.

El informático australiano asegura que los han usado para controlar los movimientos de la población y, en especial, a los disidentes. Como en todos los casos anteriores en los que la organización ha filtrado información, habrá quien piense que no está descubriendo el fuego. Pero eso no hace más ético a esa industria del espionaje, que mueve miles de millones de dólares al año.

Entre ese grupo de empresas, que trabaja en 25 países, hay una española: Agnitio, que se dedica a “la manipulación e interceptación de teléfonos móviles”, según Wikileaks. En el Registro Mercantil figura que la empresa empezó sus actividades en 2004 con sede en la calle Gran Vía de Madrid, su presidente se llama Emilio Martínez y en 2009 tuvo una facturación neta de 308.125 euros. En noviembre de ese año, abrió una filial denominada Agnitio Corporation en Washington DC y en 2010 multiplicó su cifra de negocios hasta los 2,3 millones de euros.

Una de las empresas más destacadas de la lista es la francesa Amesys, que entre 2006 y 2009 vendió al régimen de Muamar Gadafi su sistema Eagle. Según denunció ayer la publicación Owni, uno de los medios que ha tenido acceso a la base de datos completa de Wikileaks, pese a definirse como un producto para localizar a terroristas y criminales peligrosos, podría haber servido para espiar los correos electrónicos de miembros de la oposición en Londres, uno de ellos, Mahmud al Nakua, forma hoy parte del Consejo Nacional de Transición.

Identificadores de estrés

Wikileaks acusa a otras compañías como Phoenexia de colaborar en la República Checa con el Ejército para crear instrumentos capaces de reconocer a los individuos por su voz y que sirven para clasificar individuos por género, edad y niveles de estrés. La estadounidense Blue Coat y la alemana Ipoque, según la organización, están vendiendo sus productos a China e Irán para neutralizar las comunicaciones de grupos disidentes en internet.

Para Assange, que asistió al acto de presentación en la City University de Londres, lo preocupante es que este tipo de tecnologías sirvan para seguir los movimientos de todo el planeta, ya que “hoy, cualquiera que tenga una Blackberry, un iPhone o una cuenta de Gmail está completamente vendido”.

Además de Owni, colaboran en la difusión de los Spyfiles cinco medios más, entre los que está el semanario italiano L’Espresso, el único que sigue dando voz a Wikileaks desde la polémica sobre la publicación de los cables diplomáticos de EEUU. La revista relaciona con el trabajo de este tipo de empresas el escándalo de la P-4, una organización dirigida por el empresario Luigi Bisignani para influir en las decisiones del Gobierno y que llegó a hackear las cuentas de correos de ministros y diputados gracias a un complejo programa informático.

¿ERAN LAS GUERRAS LA ÚNICA OPCIÓN TRAS EL 11-S?

Este es el décimo aniversario de las horribles atrocidades del 11 de septiembre de 2001 que, en la opinión general, cambiaron el mundo.

 Noam Chomsky *

No hay duda del efecto de los atentados. Para centrarnos en los tres países más afectados, digamos que Afganistán apenas sobrevive, Irak está devastado y Pakistán se acerca a un desastre que podría ser catastrófico. El 10 de mayo de 2011, el presunto cerebro de ese crimen, Osama bin Laden, fue asesinado en Pakistán. Las consecuencias más inmediatas y significativas también han ocurrido en Pakistán. Se ha hablado mucho del malestar de Washington por que Pakistán no le entregara a Bin Laden. Pero se ha hablado menos de la rabia de los paquistaníes por que EEUU invadiera su territorio para llevar a cabo un asesinato político. El fervor  antiestadounidense ya se había intensificado en Pakistán y esos eventos lo atizaron aún más.

Uno de los principales especialistas en Pakistán, el historiador militar británico Anatol Lieven, escribió en la edición de febrero de The Nation Interest que la guerra en Afganistán estaba “desestabilizando y radicalizando Pakistán, lo que podría causar una catástrofe política para EEUU –y el mundo entero– que empequeñecería cualquier otra cosa que pudiera suceder en Afganistán”.

En todos los niveles de la sociedad, señala Lieven, los paquistaníes simpatizan de manera abrumadora con los talibanes afganos, no porque los quieran, sino porque “los talibanes son considerados una fuerza legítima de resistencia contra la ocupación extranjera del país”, tal como eran percibidos los muyahidines afganos que lucharon contra la ocupación soviética en los años ochenta.

Estos sentimientos son compartidos por la jerarquía militar de Pakistán, que resiente amargamente las presiones estadounidenses para que se sacrifique en nombre de la guerra de Washington contra los talibanes. Más amargura les producen los ataques terroristas (la guerra de aviones no tripulados) de EEUU dentro de Pakistán, cuya frecuencia ha aumentado con el presidente Barack Obama, y la exigencia de EEUU de que el Ejército paquistaní lleve la guerra de Washington hacia las zonas tribales de Pakistán, a las que siempre se había dejado en paz, incluso durante el dominio británico.

Las fuerzas armadas son una institución estable de Pakistán y mantienen unido al país. Las acciones de EEUU podrían “provocar el amotinamiento de algunos sectores de las fuerzas armadas”, advierte Lieven, en cuyo caso “el Estado paquistaní se derrumbaría efectivamente muy pronto, con todos los desastres que ello implicaría”.

Los posibles desastres se refuerzan drásticamente por su arsenal de armas nucleares, enorme y en rápida expansión, y por el sustancial movimiento yihadista que existe en el país.

Todo esto es legado del Gobierno de Ronald Reagan. Los funcionarios de esa época pretendieron que no sabían que Zia ul-Haq, el más despiadado de los dictadores militares de Pakistán pero favorito de Washington, estaba desarrollando armas nucleares y realizando un programa de islamización radical de Pakistán con financiación saudí.

La catástrofe que acecha en el fondo es que se combinen esas dos herencias y que los yihadistas le pongan la mano encima a los materiales de fisión. Así, podríamos ver armas nucleares, muy probablemente bombas sucias, explotando en Londres y Nueva York.

Lieven resume: “Soldados estadounidenses y británicos, en efecto, están muriendo en Afganistán a fin de que el mundo sea más peligroso para los pueblos británico y estadounidense”.

Con toda seguridad, Washington entiende que las operaciones que realiza en lo que se ha dado en llamar Afpak –Afganistán y Pakistán– podrían desestabilizar y radicalizar a Pakistán.

Los documentos de WikiLeaks más significativos que se han publicado hasta ahora son los cables de la embajadora estadounidense en Islamabad Anne Patterson, quien apoya las acciones de EEUU en Afpak, pero advierte que “podrían desestabilizar el Estado paquistaní, ganarse la antipatía tanto del Gobierno civil como de la jerarquía militar y provocar una amplia crisis de gobernabilidad”.

Patterson menciona la posibilidad de que “alguien que trabaje en instalaciones [del Gobierno paquistaní] introduzca subrepticiamente el material de fisión necesario para llegar a fabricar un arma”, peligro que se refuerza por “la vulnerabilidad de las armas en tránsito”.

Numerosos analistas han observado que Bin Laden se anotó algunos éxitos importantes en su guerra contra EEUU.

Como señala Eric S. Margolis en el número de mayo de The American Conservative, Bin Laden “aseveró repetidamente que la única forma de expulsar a EEUU del mundo musulmán y derrotar a sus sátrapas era atraer a los estadounidenses a una serie de guerras pequeñas pero costosas que, a fin de cuentas, los dejaran en la quiebra”.

Después de los ataques del 11 de septiembre se hizo evidente que Washington parecía inclinado a cumplir los deseos de Bin Laden.

En su libro de 2004 Imperial Hubris, Michael Scheuer –analista senior de la CIA que había rastreado a Osama bin Laden desde 1996– explica: “Bin Laden ha sido muy preciso al decirle a EEUU las razones por las que está librando esta guerra en su contra. Está empeñado en alterar radicalmente las políticas estadounidenses y occidentales hacia el mundo islámico”, y en gran medida logró su objetivo.

Continúa: “Las fuerzas armadas y las políticas de EEUU están llevando a cabo la radicalización del mundo islámico, algo que Osama bin Laden ha estado tratando de hacer con éxito sustancial, aunque incompleto, desde principios de los años noventa. En consecuencia, pienso que es justo concluir que los Estados Unidos de América sigue siendo el único aliado indispensable de Bin Laden”. Y podríamos decir que, aun después de su muerte, así siguen siendo las cosas.

La sucesión de horrores a través del decenio transcurrido nos lleva a esta pregunta: ¿había alternativa a la respuesta de Occidente ante los atentados del 11 de septiembre?

El movimiento yihadista, que en su mayoría criticaba a Bin Laden, pudo haberse dividido y socavado después del 11 de septiembre si el “crimen contra la humanidad”, como fueron llamados los ataques con toda justicia, hubiera sido tratado como un crimen, con una operación internacional para aprehender a los sospechosos. Esto se reconoció en su tiempo pero, con las prisas por ir a la guerra, nadie consideró semejante idea. Vale la pena agregar que en buena parte del mundo árabe se condenó a Bin Laden por su participación en los atentados.

En el momento de su muerte, Bin Laden ya era una presencia apagada desde hacía tiempo y, en los meses anteriores, fue eclipsado por la Primavera Árabe. Su papel en el mundo árabe fue captado por el titular de un artículo de Gilles Kepel, especialista en Medio Oriente, publicado en The New York Times: “Bin Laden ya estaba muerto”.

Ese titular hubiera podido publicarse mucho antes, si EEUU no hubiera atizado al movimiento yihadista con sus ataques de represalia en Afganistán e Irak.

Dentro del movimiento yihadista, Bin Laden sin duda era un símbolo venerado, pero al parecer no desempeñaba un papel muy importante para Al Qaeda, su “red de redes” como la llaman los analistas, que emprendía básicamente operaciones independientes.

Incluso los hechos más obvios y elementales sobre este decenio provocan reflexiones sombrías cuando consideramos los ataques del 11 de septiembre, sus consecuencias y lo que presagian para el futuro.

Noam Chomsky (Filadelfia, Estados Unidos, 1928), lingüista, filósofo, escritor y analista político, es un referente intelectual para la izquierda alternativa y los movimientos antiglobalización de todo el mundo.