OLIGARQUÍA, AUSTERIDAD Y REPRESIÓN

 

Alberto Rabilotta, en boletín de ATTAC

Sobre la situación en la zona euro (ZE) hay mucho que decir, pero mejor leer el excelente análisis titulado “Crónica de una muerte anunciada” de Bernardo Kilksberg, Gran maestro de la Universidad de Buenos Aires (1), quien además de ser doctor en economía conoció y vivió la realidad de las políticas de austeridad en su Argentina natal: “En economía hay muchas incertidumbres, pero una de las cosas que hoy se saben después de experiencias como las de Argentina y México en los ´90 y Europa actualmente es cuáles son los efectos de los ajustes ortodoxos.  Son, parafraseando a García Márquez, la “Crónica de una muerte anunciada”.

Y como dice Kilksberg, la “propuesta ortodoxa es ante todo mala economía, produce efectos letales. Sin embargo, beneficia a sectores, particularmente financieros, el uno por ciento que hoy es el dueño de nada menos que el 43 por ciento del Producto Bruto Mundial y que necesita de un relato de la economía que lo legitime y proteja sus intereses”.

Y en materia de protección de sus intereses, agregaría este periodista, los oligarcas tienen a su servicio los Estados, que cuanto más endeudados están, mayor uso hacen de su “monopolio de la violencia legitima”.

¿Alguien vio que el FMI haya, alguna vez, reclamado recortes en el gasto militar y en la policía a los países latinoamericanos que hace dos o tres décadas tuvieron que ejecutar los severos planes de austeridad que exigía el Consenso de Washington?  No, eso jamás sucedió . Más bien al contrario, la experiencia muestra que con los planes de austeridad aumentó la resistencia popular y se disparó tanto la represión como el gasto en la “seguridad pública”.

Las cifras del Instituto de Investigaciones sobre la Paz Internacional de Estocolmo (Sipri, en inglés) muestran que en el 2011 los 27 países miembros de la UE gastaron 281 mil millones de dólares estadounidenses en el apartado de “Defensa”, apenas ocho mil millones menos que en el 2008, lo que coincide con las cifras del organismo de la UE que se ocupa de las estadísticas, Eurostat, que sitúa en 1,6 por ciento del PIB el gasto destinado a la Defensa por parte de los países miembros entre el 2002 y el 2010 (3)

Pero en el capitulo de la “seguridad pública”, es decir en las fuerzas policiales, prisiones y organismos judiciales para “mantener el orden”, el gasto de los países de la UE pasó de 1,8 por ciento en 2002 a 1,9 por ciento en 2010, y probablemente aumentó en el 2011 si tenemos en cuenta que los recortes en el gasto estatal en muchos países de la UE, para reducir los déficits públicos, no afectan al gasto militar ni tampoco al de la “seguridad pública”.

Todo esto, para recordar que las políticas de austeridad que están aplicando los gobiernos de la UE bajo el dictado de la oligarquía financiera, causantes del empobrecimiento masivo, el desempleo y la miseria de millones de europeos, tienen necesariamente que venir acompañadas de políticas represivas, y a veces de golpes de Estado y dictaduras cuando se trata o se trataba de países latinoamericanos.

Cuando la oligarquía tiene el poder la democracia cesa de tener vigencia

Ese uno por ciento, la oligarquía que domina el mundo, tiene temores.  El más grande es que los pueblos decidan despojarlos de su “riqueza obscena“, como escribe el Blogger “masaccio” al señalar que según el columnista Kenneth Rapoza, de la revista Forbes -la que leen los oligarcas para saber en que lugar se encuentran entre los 500 más ricos del mundo- lo que los ricos temen más es que “congresistas falderos” de pronto empiecen a plasmar las demandas del electorado.  O que “haya violencia en las calles”, como escribe Robert Frank en la sección Reporte sobre la Riqueza del diario Wall Street.

En el 2010, según el economista Emmanuel Saez de la Universidad de California en Berkeley, los ricos estadounidenses, el uno por ciento de la población, se apropió del 93 por ciento del aumento del ingreso, y según un análisis de Peter Robinson de la agencia Bloomberg (2 de octubre 2012), en el 2011 la brecha entre ricos y pobres en Estados Unidos superó, en desigualdad en los ingresos, a las de Uganda y Kazajstán.

Y como los pueblos tienen en un momento dado la tendencia a protestar y exigir cambios de política, como política de principio la oligarquía exige que el Estado utilice su “monopolio de la violencia legítima”, o sea que reprima cualquier manifestación de protesta o crítica al sistema.

A la vista está la muchas veces brutal represión policial contra los manifestantes de Ocupemos Wall Street en Estados Unidos, o contra los manifestantes en Grecia y España, por ejemplo. Y quienes hemos vivido la realidad latinoamericana sabemos que no solamente la represión aumentará a medida que se incremente la protesta social, sino que irá adquiriendo todas las características de violencia y arbitrariedad que corresponden a una dictadura, a la dictadura del capital financiero.

Las fuerzas democráticas europeas, aquellas que realmente se oponen a esta oligarquía, deben estudiar lo que sucedi ó cuando el FMI -con el apoyo de la oligarquía local y de los militares- obligó a ciertos países latinoamericanos a llevar a cabo políticas de austeridad similares, o quizás un poco más severas que las aplicadas actualmente en Grecia o España.

Oligarquía, austeridad y represión van unidas contra los pueblos. La democracia y la protesta no tienen cabida en esa ecuación, esa es la realidad hasta el momento en que masivamente los pueblos dicen ¡Basta! y ¡Que se vayan todos!

La Vèrdiere, Francia.

Notas:
1.- Página/12: Crónica de una muerte anunciada, por Bernardo Kilksberg, Asesor Especial del Bur ó de Políticas para el Desarrollo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-204754-2012-10-03.html
2.- http://firedoglake.com/2012/09/30/a-glimpse-of-the-oligarchys-view-of-the-future-for-us-workers/
3.- http://euobserver.com/defence/115906

•  Alberto Rabilotta es periodista argentino–canadiense – – – Servicio Informativo “Alai-amlatina” – – –

25-S, “Manifestaciones ante EL CONGRESO”

Comienzo de la manifestación:

Algunos interesantes videos:

Amplia crónica de un informativo Tv.:

Primeros abusos policiales:

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Violencia policial gratuita:

Una narración de hechos:

Miserables policías expandiendo indiscriminadamente su odiosa agresividad en la estación de Atocha:

Descubrimiento de un policía provocador infiltrado:

Gestos emocionantes:

Crónica del blog INSUMISSIA:

25S y el poder de la desobediencia civil pacífica

Una crónica de la resistencia frente al Congreso en Neptuno

Sección:Movimiento 15M
Miércoles 26 de septiembre de 2012

Ésta es una crónica de una de las múltiples historias que se vivieron el pasado 25S en la plaza Neptuno, en concreto en una de las primeras líneas frente a las vallas del Congreso desde las 18h hasta casi las 22h. Al contrario de las crónicas que están contando muchos de los medios de comunicación, ésta habla de cómo una multitud resistió y se cuidó colectivamente durante horas frente a las unidades de antidisturbios que «protegían» el Congreso mediante actuaciones brutales y desproporcionadas.

Todo empieza poco antes de las 18h, cuando un gran grupo de gente, agrupando a personas que veníamos de diferentes ciudades avanzamos hacia la plaza Neptuno, llegando hasta justo detrás de las vallas que impedían el acceso a la calle del Congreso. La policía se sitúa detrás de las vallas, con policías a caballo en primera linea en actitud intimidante. Actitud festiva y muchísima energía. Carteles, frisbees, gritos, risas. La protesta transcurre normalmente hasta poco antes de las 19h. La secuencia que podemos ver desde donde estamos es la siguiente. Poco a poco, vienen más policías a primera línea y se ponen los cascos. Un chico joven lanza una botella pequeña de cerveza al otro lado de la valla para ser inmediatamente abroncado por los manifestantes que estaban alrededor. La situación es de calma hasta que se empiezan a acercar más policías al lado derecho de la valla. Vemos que, tal vez como reacción, tal vez como provocación, hay gente que empieza a mover y levantar la primera linea de vallas. No sabemos si son manifestantes, infiltrados, o las dos cosas. La policía sale, da porrazos y empieza a cargar.

Tras un primer amago de avalancha, la gente se retrocede con más orden. La policía sigue pegando y cargando. Empezamos a gritar «al suelo, al suelo», «todos sentados». Y sentándonos conseguimos detener la carga. Aún así, la policía ha ganado terreno y ha ocupado una línea de unos 25 metros desde las vallas, dividiendo a la primera línea de manifestantes en dos. Nosotros estamos en el lado izquierdo, donde la gente sigue sentada. Una nueva carga poco tiempo después, sin que haya ninguna provocación. Pero la gente ya sabe que sentándose está segura, y la carga se detiene.

En media hora hemos aprendido una lección valiosísisma. Si nos sentamos todos, si la gente no corre, si aguantamos, la policía no puede cargar. Si no tenemos miedo estamos seguras. Si no nos levantamos las personas de atrás pueden ver lo que pasa y no se ponen nerviosas. Somos muchas y no tenemos miedo. Tenemos el poder. Formamos un núcleo de unas 200-300 personas sentadas en primera linea del lado izquierdo. Ya no nos echan. Esto también ha permitido que un grupo de gente con cámaras (periodistas o no) se sintiera seguro dentro de nuestro grupo, lo que ha permitido que estuviéramos protegidas de ataques gratuitos por parte de la policía. Hemos conseguido que la acción fuera lo que queríamos. Esto no es una manifestación más, es una acción de desobediencia civil rodeando el congreso, y se nota en la actitud de la gente. No nos van a echar. El congreso está ahí enfrente pero nos sentimos como si ya lo hubiéramos ocupado.

Por desgracia, en el lado derecho de la valla las cosas no van también. La gente sigue de pie, y en un momento dado empieza a haber provocaciones. Vemos como se lanzan algunos objetos y la policía carga por ese lado de forma desproporcionada. Vemos a policías correr con bocachas, cargando y disparando pelotas de goma contra la multitud que empieza a correr. Algo va mal, la policía empieza a tener espacio para correr, cargar y disparar. Se empiezan a confiar y las cargas cada vez son más salvajes. Hay gente que intenta defenderse como puede, tiran botellas, corren, se retiran, vuelven… pero esto no parece disuadir a la policía sino que aprovechan esto para ir ganando cada vez más terreno. Disparan y cargan aprovechando los grandes espacios libres que dejan las avalanchas de gente que provocan las cargas.

En nuestro lado, seguimos resistiendo en el suelo. La consigna es que si nos sentamos estamos a salvo. La policía no puede cargar si estamos en el suelo. Como mucho puede pegar a la primera línea, pero no tenemos miedo porque sabemos que nos estamos cuidando los unos a los otros. Las cargas nos rodean casi totalmente, pero hemos formado una zona segura, y seguimos aguantando en primera línea frente a las vallas. Aguantamos así durante bastante rato. Pero la policía ya ha conseguido lo que quería. Una parte de la gente ha entrado a su juego lanzando piedras, huyendo y volviendo de nuevo. La estupidez estratégica de alguna de la gente que queda llega hasta el nivel de resguardarse detrás de la gente sentada después de lanzar objetos a la policía. Cada vez hay más policía a nuestro alrededor y empezamos a ser menos. Amagos de carga. E incluso personas provocando a la policía en frente de nuestro grupo. Son casi las 22h, y nos damos cuenta de que ya no tiene sentido quedarse allí. La policía empieza a presionar desde las vallas, y nos levantamos y vamos retrocediendo ordenadamente.

Todo ha acabado, pero hemos cumplido nuestro objetivo. Hemos resistido frente al congreso de forma pacífica durante todo el tiempo. Hemos parado todas las cargas y las provocaciones de la policía permaneciendo sentados. Hemos creado una zona segura en la que todo el mundo podía estar sin exponerse a la violencia indiscriminada que ha dominado durante las últimas horas de la protesta. Desgraciadamente, la policía ha roto el cerco desde el otro lado, consiguiendo rodearnos en los últimos momentos. Pero sobre todo, hemos descubierto que juntos no tenemos miedo.