¡¡Por la revolución griega!!

Este domingo, el partido de la izquierda radical SYRIZA, y su líder Alexis Tsipras, pueden poner fin a la humillación que viene padeciendo Grecia en los últimos años

Syriza mantendrá a Grecia en el euro si ganas las eleccionesEste es su programa electoral :

1. Realizar una auditoría sobre la deuda pública. Renegociar su devolución y suspender los pagos hasta que se haya recuperado la economía y vuelva el crecimiento y el empleo.

2. Exigir a la UE un cambio en el papel del BCE para que financie directamente a los Estados y a los programas de inversión pública.

3. Subir el impuesto de la renta al 75% para todos los ingresos por encima del medio millón de euros anuales.

4. Cambiar la ley electoral para que la representación parlamentaria sea verdaderamente proporcional.

5. Subir el impuesto de sociedades para las grandes empresas al menos hasta la media europea.

6. Adoptar un impuesto a las transacciones financieras y también un impuesto especial para los productos de lujo.

7. Prohibir los derivados financieros especulativos, como los swaps y los CDS.

8. Abolir los privilegios fiscales de los que disfruta la iglesia y los armadores de barcos.

9. Combatir el secreto bancario y la evasión de capitales al extranjero.

10. Rebajar drásticamente el gasto militar.

11. Subir el salario minimo hasta su nivel previo a las recortes (751 euros brutos mensuales).

12. Utilizar los edificios del Gobierno, la banca y la iglesia para alojar a las personas sin hogar.

13. Poner en marcha comedores en los colegios públicos para ofrecer desayuno y almuerzo gratuito a los niños.

14. Ofrecer sanidad pública gratuita para las personas desempleadas, sin hogar o sin ingresos suficientes.

15. Ayudas de hasta el 30% de sus ingresos para las familias que no pueden afrontar sus hipotecas.

16. Subir las prestaciones de desempleo para los parados. Aumentar la protección social para las familias monoparentales, los ancianos, los discapacitados y los hogares sin ingresos.

17. Rebajas fiscales para los productos de primera necesidad.

18. Nacionalización de los bancos.

19. Nacionalizar las antiguas empresas públicas de sectores estratégicos para el crecimiento del país (ferrocarriles, aeropuertos, correos, agua…).

20. Apostar por las energías renovables y por la protección del medio ambiente.

21. Igualdad salarial para hombres y mujeres.

22. Limitar el encadenamiento de contratos temporales y apostar por los contratos indefinidos.

23. Ampliar la protección laboral y salarial de los trabajadores a tiempo parcial.

24. Recuperar los convenios colectivos.

25. Aumentar las inspecciones de trabajo y los requisitos laborales para empresas que accedan a concursos públicos.

26. Reformar la constitución para garantizar la separación iglesia-Estado y la protección del derecho a la educación, la salud y la protección del medio ambiente.

27. Someter a referéndum vinculante los tratados europeos y otros acuerdos de importancia.

28. Abolición de todos los privilegios de los parlamentarios. Eliminar la especial protección legal de los ministros y permitir a los tribunales ordinarios procesar a los miembros del gobierno.

29. Desmilitarizar la guardia costera y disolver las fuerzas especiales antidisturbios. Prohibir la presencia de policías encubiertos o con armas de fuego en las manifestaciones y mítines. Cambiar los planes de estudio de los policías para poner énfasis en los temas sociales, como la inmigración, las drogas o la exclusión social.

30. Garantizar los derechos humanos en los centros de detención de inmigrantes.

31. Facilitar a los inmigrantes la reagrupación familiar. Permitir que los inmigrantes, incluso los indocumentados, tengan acceso pleno a la sanidad y la educación.

32. Despenalizar el consumo de drogas, combatiendo solo el tráfico. Aumentar los fondos para los centros de desintoxicación.

33. Regular el derecho a la objeción de conciencia en el servicio militar.

34. Aumentar los fondos para la sanidad pública hasta los niveles del resto de la UE (la media europea es del 6% del PIB y Grecia gasta el 3%).

35. Eliminar el copago en los servicios sanitarios.

36. Nacionalizar los hospitales privatizados. Eliminar toda participación privada en el sistema público de salud.

37. Retirada de las tropas griegas de Afganistán y los balcanes: ningún soldado fuera de las fronteras de Grecia.

38. Romper los acuerdos de cooperación militar con Israel. Apoyar la creación de un estado Palestino dentro de las fronteras de 1967.

39. Negociar un acuerdo estable con Turquía.

40. Cerrar todas las bases extranjeras en Grecia y salir de la OTAN.

Todos tienen prisa por institucionalizar al 15-M


Ángeles Diez* en Rebelión

El domingo 2 de octubre la periodista de origen Iraní Nazanin Armanian, titulaba su columna del periódico Público El 15-M frente al 20-N”. En ella recriminaba al movimiento que “sigue debatiendo sobre el número de ángeles que caben en la punta de un alfiler”, en vez de “formar una alternativa electoral democrática y unitaria” ante las próximas elecciones que tendrán lugar en España el 20 de noviembre. Urgía a que el movimiento cree un “frente amplio” –se entiende electoral-, y ponía como ejemplo de lo que debería hacer: sumarse a la “hoja de ruta” de la organización “Democracia Real Ya”. El 17 de julio, Belén Barreiro, expresidenta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), directora de la fundación Alternativas, vinculada al PSOE, y miembro del Comité de Estrategia del PSOE, en una larga entrevista también a Público decía que “Muchos de los que están en el 15-M acabarán en un partido” y añadía que el 15-M puede perdurar “transformándose y entrando en los partidos [….] Todo dependerá de la capacidad de las formaciones para absorberlo”. Intelectuales progresistas como Nazanin y gestores del PSOE coinciden pues en lo que esperan y desean para el 15-M.

También en algunos grupos de trabajo y comisiones del movimiento, a título individual, surge este planteamiento en distintas asambleas. Siempre obteniendo, hasta ahora, un generalizado rechazo por la mayor parte de los participantes.

El 26 de septiembre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, relacionaba al 15-M con los golpes de Estado en la presentación del libro de José Bono –presidente del Congreso y miembro del PSOE- sobre la Revolución Francesa diciendo que abogan “por un principio de democracia directa” bajo el que, ha advertido, “se puede esconder un golpe de Estado“, como en la Francia de 1793. En ese acto, Bono afirmó refiriéndose a los indignados: “Si quieren negar el valor de las urnas, aunque fuese perdiendo, me quedo con las urnas siempre antes que con las masas parisinas“. Al acto asistía buena parte de la clase política, encabezada por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP, Mariano Rajoy; y una parte importante del mundo empresarial como el Corte Inglés.

Parece claro que todo el espectro político de izquierda más o menos institucionalizada, desde el PSOE, a intelectuales progresistas, hasta la izquierda minoritaria, comparten expectativas. En los últimos dos meses, en los medios de comunicación masivos, también se aprecia una tendencia -casi campaña- a favor de “poner orden” en un movimiento que está resultando difícil de embridar. Ni amaina su capacidad movilizadora, ni se diluye en alguna de las identidades múltiples que lo nutren, ni abandona los principios que lo hicieron emerger el 15 de Mayo: no nos representan”; “lo llaman democracia y no lo es”; “vamos despacio porque vamos lejos”.

El hecho de que haya tanta unanimidad en plantear la institucionalización del 15-M, incluso que surja este tema en algunos de las personas que forman parte del movimiento (personas que a su vez militan en organizaciones: sindicales, asociaciones de vecinos, partidos políticos, etc.) plantea un par de cuestiones para reflexionar. La primera, el interés de las organizaciones de izquierda, la tradicional y la más moderna, la más institucionalizada y la menos, por nutrir sus filas y/o capitalizar la potencia del movimiento que, como dice la sra. Barreiro, parece que se trata de un movimiento que “se identifica con la ideología de izquierdas”. Para los asesores del candidato a presidente Rubalcaba, los guiños al 15-M -se transforme o no en una plataforma política-, pueden tener interés para contrarrestar el ascenso del PP; para tener una plataforma afín con la que interactuar, pactar, negociar…, o en último extremo porque incluso como “voto útil” pueden ser votantes del PSOE. Para otra parte de la izquierda institucional como IU se trata de un movimiento que de forma natural puede hacerla repuntar electoralmente pues el miedo a la derecha (ppista o psoista) conducirá a las personas del 15-M, que se abstuvieron o votaron en blanco en las pasadas elecciones, a apoyarlos ahora en las urnas. Para otros grupos de izquierda que parecen aspirar a la institucionalidad como Izquierda anticapitalista o Democracia real ya, también es el movimiento un campo en disputa ya que ellos sí “recogerán las verdaderas aspiraciones del movimiento”, serán su voz en las instituciones. Entre estos grupos de izquierda minoritaria el desprecio que muestran hacia los participantes del 15-M está muy generalizado y lo expresa de forma muy ilustrativa la periodista Nazanín cuando acusa al “voto en blanco de la indignación popular” de fantasioso, infantil, voluntarista y simplista.

La segunda cuestión que nos plantea el interés de todos por que el 15-M sea una organización política o se decida a apoyar a alguna organización política, tiene que ver con los recelos hacia la potencialidad implícita del movimiento para ser algo más, mucho más, que flor de primavera. Los planteamientos abstractos, genéricos pero de gran calado, se van concretando poco a poco en los barrios, en las luchas sectoriales que las gentes del 15-M van alimentando. Así ha sido el caso de la movilización contra los recortes en educación en la comunidad de Madrid; los sindicatos mayoritarios han ido perdiendo el paso. Las asambleas se han convertido poco a poco en asambleas “con espíritu del 15-M”, en las que los maestros, algunos sindicados, otros no, reivindican que en las mesas donde se deciden las movilizaciones estén delegados de los institutos de zona elegidos como tales por las asambleas, no de los afiliados, sino de todo el personal de los centros. En la última de estas asambleas se planteó que los sindicatos dejaran por escrito que no negociarán nada que no salga de estas asambleas.

La presidenta de la CAM, Esperanza Aguirre, en la misma intervención pública de la que hablábamos antes dijo: “Bajo la apariencia de inocentes movilizaciones se esconde la deslegitimación de nuestro sistema representativo”. Daba en el clavo.

Para las organizaciones institucionalizadas esto es un sinsentido. ¿Puede alguien en su sano juicio creerse que esto que tenemos no es una democracia? Una cosa son los lemas y otra muy distinta si nos los empezamos a tomar en serio, si comenzamos a creer que ciertamente este sistema, este y no otro, es el resultado de una transición fallida hacia una democracia que no ha llegado a ser, por más que se vista de lagarterana. No es seguro, pero en la trayectoria del movimiento 15-M, si analizamos la coyuntura en la que surge, el carácter y los contenidos de las más importantes movilizaciones, encontraremos precisamente eso, un cuestionamiento del sistema político. Un hacer explícito que las reglas de este juego están amañadas, que no nos sirven para hacer que la política esté al servicio del pueblo y no al servicio de los intereses económicos. Eso fue y eso es todavía lo que nos sacó a todos a las calles, no sólo en Madrid sino en el resto de España.

Durante todo este tiempo los intentos de convertir al 15-M en una sigla más del abanico de siglas que inundan las protestas sociales han sido sistemáticos y abundantes. Las resistencias de la mayoría de los participantes han sido también grandes. La consciencia de que ser una sigla más que aporta “gente” en las calles es el principio del fin que ronda nuestras cabezas. En una de las Asambleas Populares en la que participan las asambleas de barrios y pueblos de Madrid algunas personas plantearon precisamente crear un grupo 20-N para, de cara a las elecciones, concretar propuestas, interactuar con los partidos y los medios etc. Todo el mundo escuchó, ese es uno de los logros del movimiento, pero la propuesta no contó con la aceptación de la mayor parte de los asistentes. No se trataba de un bloqueo, se trataba de una intuición generalizada: una transformación real no puede transitar por los caminos ya trazados. Esos caminos sabemos a dónde conducen, en concreto a lo que tenemos ahora.

Los intentos de normalización e institucionalización del movimiento, aun teniendo por las izquierdas institucionalizadas y las derechas diferentes pretensiones -en el caso de las primeras instrumentalizar y capitalizar, en el de las segundas, delimitar y reprimir- tendrían, creo, un mismo resultado: la disolución del 15-M.

* Ángeles Diez es Dra. en CC. Políticas y Sociología y profesora de la UCM

Así cuentan fuera de España cómo ha ocurrido la #Spanishrevolution

Manos arriba en Sol

Bernardo Gutiérrez en 20minutos.es

Este es un texto íntegro de Bernardo Gutiérrez, periodista, escritor y consultor de medios en español. Habitualmente, Gutiérrez publica en El País (Madrid), La Vanguardia (Barcelona), Expresso (Lisboa), Internazionale (Roma), Milenio Semana (Ciudad de México), Der Tagesspiegel (Berlín) y National Geographic Brasil (Sao Paulo), entre otros medios. El texto ha sido publicado en el diario alemán Der Tagesspiegel y en la revista venezolana ‘Marcapasos’, entre otros.

“Hace una semana que tuiteo compulsivamente. Actualizo mi Facebook mientras camino. Escribo (para blogs, sites, medios) alrededor de la #spanishrevolution. Medito. Pienso colectivamente. ¿Cómo le explicarías la #spanishrevolución a un alemán?, lanzo en Twitter. @100280120 (Miguel Martínez), un desconocido, escribe: “España siguió los dictados de Merkel y prometió seguir contribuyendo a los beneficios de la banca alemana”. Si preguntase en Twitter, ¿cómo le explicarías a la revuelta a un banquero?, la respuesta sería todavía más agresiva.

¿Por qué tantos medios publican que España protesta contra su Gobierno?, ¿Por qué simplifican diciendo que el motivo de la revuelta es el desempleo?, ¿Por qué relacionan El Cairo con Madrid sin más? Me llama la atención que la cuenta de Twitter de @wikileaks fuese más ágil que muchos diarios internacionales al recomendar el texto La revuelta islandesa de España. Wikileaks vio un claro paralelismo entre la #spanishrevolution y el país que se negó a pagar los errores de sus bancos. El link es tan claro que Hordur Torfason, el hombre que incitó a los islandeses a luchar contra políticos y banqueros, grabó un vídeo de felicitación al pueblo español.

Y es que la indignación contra un mundo gobernado por las agencias de rating y la especulación financiera ha sido una de las semillas de la indignación española. A finales de 2008, en el inicio de la crisis, el presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero inyectó miles de millones a la banca. Luego, los mercados (el FMI, las agencias de rating, rumores de Angela Merkel que reforzaban la prima alemana) encarecieron la deuda pública española. Zapatero “tuvo” que recortar salarios a los funcionarios.

Sin embargo, mientras la cifra de parados llegaba a 4,3 millones, las 35 mayores empresa del Ibex (Bolsa de Madrid) ganaron el año pasado 49.881 millones de euros, un 24,5% más que en 2009.

Mientras Telefónica quiere despedir a 8.000 trabajadores en España, anuncia 450 millones de euros en incentivos y 6.900 millones en dividendos para sus ejecutivos. El divorcio entre beneficios empresariales y empleo fue calentando a fuego lento la indignación.

Normal:  Angela Merkel aprobó un impuesto a las eléctricas; el británico David Cameron subía las tasas a las petroleras; y sin embargo Zapatero se tragaba, una a una, las promesas socialistas de su programa.

Internet, la llama

Pero para explicar la #spanishrevolution hay que hablar de otro divorcio: el digital. El 92% de los jóvenes españoles son internautas (12 puntos por encima de Europa). Apenas un 10% de los diputados españoles usa Twitter. Solo así se entiende que Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura, aprobase una de las leyes de “descargas de Internet” más retrógradas del planeta. Una ley que pretende cerrar una web sin permiso judicial en menos de cuatro días. Y solo así se explica que dicha Ley provocase una verdadera ciberrevolución. Cuando en enero de 2010 nació la Red Sostenible – una plataforma digital de resistencia – yo estuve en su presentación, en Madrid. Le pregunté a Pepe Cervera, uno de los cabecillas, si iban a fundar un partido político. Hubo un silencio. “No”, me dijo. Me quedé con la duda. Paradójicamente, unas semanas después nacía #nolesvotes, una plataforma que pedía castigar en las urnas a los partidos que apoyaron la ley Sinde: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el Partido Popular (PP) y Convergència i Unió (CiU).

#Nolesvotes dinamitó el ciberespacio español. El grupo Anonymous se unió. Y el mismísimo presidente de la Academia de Cine, Alex de la Iglesia, dimitió y se puso del lado de los internautas. El movimiento #nolesvotes hizo fuertes a los movimientos en la Red. Pero faltaba algo. Una chispa, un disparo. El desempleo crecía. Las empresas, anunciando beneficios astronómicos. Y PSOE y PP incluían en sus listas para las elecciones del 22 de mayo acandidatos imputados por la justicia. El conservador Francisco Camps, que el New York Times citaría después como el Berlusconi español que propició la revuelta, sonreía ante las cámaras. Y la bomba estalló. #Nolesvotes colgó en su web en febrero un mapa de España en Googlemaps con los casos de corrupción geolocalizados. Casi al mismo tiempo, el cómico Leo Bassi lanzaba su http://ppleaks.com, con los casos de corrupción del PP.

Memoria

¿Cómo y cuándo se cruzaron el divorcio digital y el divorcio económico? ¿Cómo se politizó la indignación? Tiro de memoria personal para intentar explicarlo. En enero de 2011 apoyé al colectivo de Franconohamuerto.com. El objetivo inicial: recaudar fondos en Internet para publicidad en autobuses de apoyo al juez Baltasar Garzón, apartado de la Audiencia Nacional por investigar los crímenes del franquismo. La causa de Garzón había reactivado un poco a la izquierda. Alimentaba la indignación. El logo de Franconohamuerto.com, con un Garzón ácido atravesado por flechas, fue un hit en redes sociales. Denunciaba irónicamente la politización de una justicia en manos del PP y PSOE. El manifiesto de Franconohamuerto.com era uno más: “Somos un lobby popular, no un partido; Toda corrupción debería significar exclusión política, empujaremos la transparencia democrática”. Pero era apenas una gota en un océano. Cientos de movimientos crepitaban en Internet. El huracán se acercaba. Yo pasaba horas cambiando mensajes con grupos de Facebook. ¿Apoyarían la causa de Garzón? La mayoría no quería. Se declaraban apolíticos. Indignados con el sistema. El grupo Estado del Malestar lanzó una idea impactante: subirse a cajas en las calles con un megáfono. Y Juventud Sin Futuro llenó las calles en abril. La revolución llamaba a la puerta. Nadie parecía darse cuenta.

Y el resto ya es historia. La plataforma activista Actuable.es lanza con Avaaz una campaña contra los candidatos corruptos de las elecciones. El libro “Reacciona” (con prólogo de Stephan Hessel, autor de “Indignaos”) arrasa. La plataforma Democracia Real Ya convoca el 15 de mayo una manifestación sin tintes políticos en más de 50 ciudades con un lema: “No somos marionetas en manos de políticos y banqueros”. Y mueren de éxito. Y diez mil personas se instalan en la Puerta del Sol de Madrid el 16 de marzo. Y España despierta el día 17 con las principales plazas tomadas. Y todo parece despedazarse. Sobran motivos, claro. Crisis. Bipartidismo. Banqueros. Corrupción. Desempleo. Y la #spanishrevolution incendia Twitter.Y la Junta Electoral prohíbe la acampada de Madrid. Pero nadie se va. Nadie se mueve. Una viñeta de El Roto, en El País, el día 18, sintetizó todo: “Los jóvenes salieron a la calle, y súbitamente todos los partidos envejecieron”.

Los resultados de las elecciones del 22-M revelaron que existe un divorcio más peligroso que el digital o el económico: el democrático. La prensa internacional destacó que el PSOE se hundió. La nacional, que el derechista PP arrasó. Quizá fue al revés. Un detalle: si la abstención fuese una fuerza política, habría ganado con un 33% de los votos. En Madrid, apenas 1 de cada 3 electores votó al Partido Popular, que gobernará con mayoría. En Barcelona, con un 47% de abstención, CiU reinará con apenas un 14% de los votos posibles. El voto blanco y nulo componen la cuarta fuerza política de España.

Divorcio digital. Económico. Democrático. Crisis. Corrupción.

Y la banca siempre gana. Mientras, España sigue llena de acampados. Jóvenes. Adultos. Izquierdistas. Apartidistas. Incluso algún votante conservador, indignado. Pero el PSOE y el PP no mencionan al ya internacional “movimiento 15-M”. Mientras los ‘indignados’ piden una reforma de la ley electoral que acabe con el bipartidismo, el PSOE ni siquiera hace autocrítica. Mientras el 15M solicita un referéndum sobre el rescate público de bancos insolventes, el PP afirma “que el sistema no ha fallado”. Mientras el mundo interpreta la #spanishrevolution como un movimiento de vanguardia hacia un sistema 2.0 más participativo y democrático, Zapatero no ha entendido el recado. Mientras nace el Wikipartido (discutido en Internet) los alcaldes elegidos del PP siguen convocando ruedas de prensa sin aceptar preguntas. La política se blinda. Allá fuera, aquello del 2.0.

Sigo tuiteanto. Me miro en el espejo de Facebook. Camino, guiado por hashtags, propuestas, links. Parodio El Dinosaurio, el cuento de Augusto Monterroso, en mi cuenta de Facebook. “Cuando amaneció (el 15-M), el sistema todavía estaba allí”. Pero alguien no quiere que esto acabe. El sistema, replica Maira Giosa en Facebook, “estaba allí, como adormecido, pero ya está cambiando”.

Bernardo Gutiérrez

Debtocracia (Gobierno de la deuda)

Magnífica e ilustrativa pelicula sobre la tragedia que está viviendo el pueblo griego

Este documental está elaborado por 2 periodistas griegos sobre la situación económica que atraviesa Grecia. Analiza la situación comparativamente con la resolución de la crisis en otros países que estuvieron en una situación similar, aunque con la diferencia de no pertenecer a la zona euro.

En la segunda parte desarrolla un interesante concepto, la “deuda Odiosa”:

Deuda ilegítima. ¿Están los pueblos obligados a pagar deuda contraída por gobernantes corruptos?

El documental gira en torno a un concepto fundamental: “Deuda ilegítima”. Y no es un concepto nuevo, en modo alguno. Se ha usado antes, y se ha aplicado. Como muestra la película, fueron los Estados Unidos de América quienes inventaron la idea, y se sirvieron de ella para obligar al Estado español a conmutar la deuda que Cuba sostenía desde tiempos inmemoriales con la “madre patria”. ¿A cuento de qué tenían los cubanos que pagar una deuda contraída por gobernantes que ellos no solo no eligieron, sino que les fueron impuestos precisamente por sus acreedores? Lógica aplastante.

Iraq

Pero en el Siglo XXI también tenemos otro ejemplo. El mismo protagonista, USA, pretendía que a Iraq se le condonara la deuda tras derrocar al dictador Hussein, por considerar que el pueblo iraquí no tenía por qué afrontar una deuda moralmente ilegítima contraída por un deleznable líder. Al final no sucedió así de forma literal, tal vez porque se percataron de que aquello podía sentar un precedente incómodo, pero en la práctica eso fue lo que vino a suceder. Deuda ilegítima, el pueblo no paga.

Ecuador

Sin embargo, el ejemplo más espectacular de todos, y más próximo a la realidad griega o española, nos lo brinda Ecuador. La tesis de fondo es la misma. Ecuador era un país que dedicaba el 50% de su PIB (Producto Interior Bruto) a pagar las letras de créditos contraídos tiempo atrás. Una situación insostenible. El planteamiento de Rafael Correa cuando llegó al poder fue el siguiente: ¿Cómo llegó Ecuador a contraer esa deuda? Ecuador era y sigue siendo un país exportador de petróleo, con muchos recursos como para no haber llegado a esa situación, ¿cómo pudo ocurrir? Las conclusiones que se extrajeron fueron obvias: los anteriores gobiernos de Ecuador se habían dejado corromper por aquellos que ahora expoliaban el país a costa de un crédito que los ecuatorianos no podían pagar.

Auditoría a la deuda

No obstante, esto había que demostrarlo, ¿y cómo se puede demostrar? Mediante una auditoría, simple y llanamente. Una auditoría que desglose cada contrato, cada acuerdo, cada crédito solicitado… si dicha auditoría demuestra que tras aquellos contratos existe fraude manifiesto, la deuda podrá ser considerada a todos los efectos ilegítima, y los ecuatorianos no estarán moralmente obligados a seguir pagándola. Al nuevo gobierno de Correa no le fue fácil llevar a cabo dicha auditoría. A pesar de ostentar la presidencia, los órganos y administraciones estaban celosamente guardados por personas con intereses muy definidos. Sin embargo, al final lo consiguieron.

No obstante, ni siquiera necesitaron dejar de pagar unilateralmente. Cuando Correa anunció que Ecuador consideraba aquella deuda ilegítima, y que por tanto tenían intención de dejar de pagarla, los bonos bajaron su precio estrepitosamente. Todos los accionistas que habían comprado deuda ecuatoriana la vendieron a precio de saldo. ¿Y quién la compró? Ecuador. De esa sencilla forma, oculta por los medios de comunicación, o al menos no promocionada como merecería, Ecuador se libró de la mayor parte de su deuda.

La solución griega

Y eso es lo que está intentando Grecia también. Muchos en el país heleno abogan por que se lleve a cabo una auditoría similar a la ecuatoriana, para demostrar que se trata de una deuda contraída por gobernantes corruptos y corrompidos precisamente por aquellos a quienes se les debe el dinero. Mientras el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europea pretenden que los griegos puedan seguir pagando la deuda a toda costa, con rescates que en realidad no hacen otra cosa que incrementar todavía más la insostenible deuda, nos encontramos con que dicha deuda ha sido contraída mediante fórmulas esencialmente corruptas, y el propio FMI y el BCE están detrás de todo el asunto, auspiciando y salvaguardando los intereses de los acreedores.

Precisamente tras el famoso Pacto del Euro se encuentran las tesis del FMI y del BCE… seguir pagando la deuda a toda costa. Con rescates que la incrementan todavía más, y que encima han de estar precedidos por recortes sociales sin precedentes. Más horas de trabajo, contratos más precarios, reducción de las pensiones, retraso en la edad de jubilación, servicios públicos vendidos a los mismos acreedores a quienes se les da en bandeja mano de obra barata con muchos menos derechos de los que antes se tenía… la impostura está servida, y los grandes medios de comunicación, que pertenecen a los mismos imperios económicos a los que los Estados deben la mayor parte de ese dinero, no van a plantear siquiera la existencia de otra posibilidad que no sea seguir pagando y seguir aumentando la deuda. Aunque se trate de deudas contraídas ilegítimamente por gobiernos corruptos y aunque suponga hipotecar naciones enteras de por vida.