Hacia la catástrofe nuclear en Japón

ASÍ ES LA ENERGÍA NUCLEAR:

A pesar de ser uno de los países tecnológicamente más avanzados del planeta, con el paso de las horas la situación no hace más que agravarse

Al margen de la discrepancia entre Japón y Francia respecto a la gravedad actual de la situación en Fukushima con referencia a la escala INES (Escala Internacional de Eventos Nucleares) que clasifica la gravedad de este tipo de accidentes y en la que las autoridades japonesas se situan en el 4 y Francia en el 6, dada las escasas barreras protección que quedan en los cuatro reactores más dañados, cualquier nueva explosión liberará a la atmósfera inmensas nubes radiactivas cada vez más mortales.

Recordemos que a nivel 7 llegó el accidente de Chernobil y a 5 el deThree Mile Island  en Pensilvania, (Estados Unidos)

El nivel de radiación hoy alrededor de la central de Fukushima, donde se encuentran algunos trabajadores, alcanzaba hoy los 3.000 microsievert por hora, frente a los 1.000 microsievert al año que se consideran seguros para la salud humana.

¿PUEDE ACABAR LA ERA NUCLEAR?

Esto sería lo sensato dada la vulnerabilidad de tan peligroso sistema de producción energética pero, bien pudiera ser como ha sucedido con su madre el “capitalismo”, que salga reforzada de tal profunda crisis sistémica.

Tras el accidente de Chernóbil en 1.986, se nos había “vendido” la idea de que eso que había pasado allí, en la Unión Soviética (ahora territorio de Ucrania), es decir que salieran a la atmósfera elementos radiactivamente contaminantes, era algo absolutamente imposible entre nuestras centrales, dado que aquélla no disponía de edificio de contención y las occidentales sí.

Como sabemos, los reactores de Fukushima, (idénticos al de Garoña) disponen de importantes edificios de contención que aíslan al reactor del exterior, a pesar de lo cual ésto se está revelando absolutamente insuficiente ante un reactor fuera de control por deficiencias en su refrigeración, tal como estamos viendo en este terrible accidente donde ya se está asumiendo la existencia de fisuras en  los edificios de contención de los reactores 1 y 3.

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ACTUALMENTE SEIS DE LOS DIEZ (6 en la “Central 1” y 4 en la “Central 2”) REACTORES DE FUKUSHIMA ESTÁN FUERA DE CONTROL

O cómo las centrales nucleares son seguras hasta que sucede lo imprevisto y se convierten en sistemas incontrolados de efectos letales

 

Nube radiactiva y posible evolución:



Central Nuclear de Fukushima.

Incendio en el reactor Nº3

Área del reactor Nº4

Fukushima Daiichi (central 1)

Reactor 1:  Podría tener daños en la estructura de contención, según ha confirmado el jefe de Gobierno japonés, Yukio Edano a través de la televisión. La agencia Kyodo alerta (atribuyéndole la información a Tepco, la empresa propietaria de la central) sobre daños del 70% en las barras de combustible, lo que hace temer su fusión.

Reactor 2:  Según las últimas informaciones de Tepco, no se sabe con exactitud lo que está ocurriendo en este reactor, porque ha sufrido una repentina bajada en la presión, aunque es el que está emitiendo mayor radiactividad. Esto podría indicar que el reactor se ha enfriado correctamente, un agujero en el contenedor o un fallo en el sistema de medición de la presión. La agencia Kyodo alerta (atribuyéndole la información a Tepco) sobre daños del 30% en las barras de combustible, lo que hace temer su fusión.

Reactor 3:  Podría tener daños en la estructura de contención, igual que en el caso del Reactor 1. Edano ha explicado que las emisiones de humo que se han observado en este reactor (como vemos en la primera foto) podrían proceder de las grietas de dichas estructuras, pero descarta que se haya producido una nueva explosión. En estos momentos es prioritario, ya que está en sus alrededores se están observando los mayores niveles de radiación, según ha informado Tepco.

Reactor 4:  En las últimas horas se ha vuelto a incendiar, después de que ya lo hiciera ayer, tras una explosión de hidrógeno. Para sofocarlo se está lanzando agua desde helicópteros del Ejército. El primer incendio, que tuvo lugar ayer, hizo dos agujeros en una piscina de residuos que los ha dejado expuestos a la atmósfera (foto segunda).

Reactor 5:   En mantenimiento durante el terremoto. La temperatura en la piscina subió ligeramente. Han comenzado a inyectarle agua, según ha informado Tepco.

Reactor 6:  En mantenimiento durante el terremoto. La temperatura en la piscina subió ligeramente. Han comenzado a inyectarle agua, según ha informado Tepco.

Fukushima Daiini (central 2)

Reactor 1: Fallo en el sistema de refrigeración. Parada fría.

Reactor 2: Fallo en el sistema de refrigeración. Parada fría.

Reactor 3: Parada fría.

Reactor 4: Fallo en el sistema de refrigeración. Parada fría.

Fuentes:  Agencias

El verdadero NEGOCIO ATÓMICO


Ignacio Escolar en Público

Sólo hay un coche en el mundo que funcione con energía atómica: el DeLorean que conducía Michael J. Fox en Regreso al Futuro. Al margen de las películas, la inmensa mayoría de los automóviles ruedan con gasoil o con gasolina. Por eso defender que la escalada en el precio del petróleo se arregla con más centrales nucleares es un argumento tramposo, por mucho que lo repitan aquellos pensadores independientes, como Felipe González o José María Aznar, que están a sueldo de compañías eléctricas con intereses atómicos, como Gas Natural o Endesa. El lobby nuclear español, siempre tan generoso con nuestros expresidentes, está estos días de luto. La pesadilla japonesa ha complicado una campaña cuyo objetivo no pasa por construir nuevas nucleares. El negocio que buscan es otro: seguir explotando los viejos reactores, ya amortizados, más allá de sus márgenes de seguridad; más allá de los 40 años para los que fueron diseñados.

Contra lo que algunos repiten, la moratoria nuclear que aprobó Felipe en 1984 ya no está vigente en España. Aquella ley tan rentable para las eléctricas –aún hoy seguimos pagando la moratoria en la factura de la luz– terminó en 1997.

Cualquiera podría construir hoy una nuclear en España, si es que tuviese las ganas y el dinero. A pesar de esas infinitas ventajas económicas que nos venden sus defensores, nadie ha pedido permiso. ¿La razón? Que una nueva nuclear española sólo sería rentable si estuviese subvencionada. Y eso que esta energía, en su balance, no se hace cargo de todas las facturas. No pagan por su futuro: por los costes de la gestión milenaria de sus peligrosos residuos, que se quedan de herencia por los siglos de los siglos. Tampoco pagan por su presente: por esos riesgos tan evidentes hoy en Japón. ¿Serían rentables las nucleares si tuviesen que contratar un seguro que cubriese las terribles consecuencias de un posible accidente?