Ante las deudas ilegítimas ¡¡Hay que nacionalizar los bancos!!

Comunicado de ATTAC España sobre los ataques especulativos al euro

El 9 de mayo de 2010 ATTAC España emitió un comunicado con el título “Ciudadanía griega somos todos y todas” [i]. Mientras el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y su ministra Elena Salgado inauguraba la letanía de que “España no es Grecia”, que con las variantes de Irlanda y Portugal se mantiene todavía, ATTAC España ponía de manifiesto que la cobardía y la sin razón de la ideología neoliberal eran y son ineficaces para frenar a los especuladores financieros internacionales. Estos tienen nombre y rostro. La denostada y demonizada agencia de calificación Moody´s es en la practica el multimillonario Warren Buffet a quién Esperanza Aguirre puso la sanidad pública de la Comunidad Autónoma de Madrid a sus pies, y la propia Ministra Salgado fue a visitar en un claro signo de pleitesía a EE UU. La crisis del euro es el traspaso de los servicios públicos como la sanidad y bienes de propiedad social como las Cajas de ahorros a manos de estos mismos especuladores financieros internacionales, que todo lo quieren para ellos. Hasta quieren apropiarse de las islas griegas y el Partenón, todo un símbolo de la cuna de la democracia.

La actual situación de Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia, Letonia, etc. pone de manifiesto la inutilidad de la Europa neoliberal para defender a su ciudadanía de los efectos letales de la crisis del capitalismo financiero, agudizados ahora con los ataques especulativos contra el euro. La pequeña, aislada e indefensa Islandia crece en PIB y crea empleo. También promueve una nueva Constitución antineoliberal creciendo igualmente en Buen Vivir.

Los ideólogos neoliberales de la Comisión Europea y la ministra Elena Salgado con su equipo creen que la austeridad produce confianza, y que la confianza produce crecimiento. Pero la austeridad frena el desarrollo, empeorando la situación fiscal del gobierno, se socava la confianza y pone en marcha una espiral descendente, como pone de manifiesto la bajada de perspectivas sobre Grecia hecha pública por el FMI este 13 de Julio.

Lo que está ocurriendo en Grecia, en toda la zona periférica del euro y en la mayoría de países de la OCDE, es que la disminución de los ingresos del estado, consecuencia del descenso muy marcado de la actividad económica y la bajada o eliminación de la tributación directa a rentas y patrimonio, ha causado el crecimiento del déficit. Lo que callan es que el problema del déficit se basa más en la redistribución tributaria a favor de las clases altas, bajando los ingresos de los Estados, que en la subida del gasto. Lo que callan es que estamos ante una verdadera batalla por el Poder. La inestabilidad del sistema financiero internacional que actualmente vivimos anula todas las políticas de reequilibrio fiscal de los Estados. Por eso podemos decir que la crisis de la deuda es una crisis artificialmente provocada.

La Comisión Europa y el FMI no rescatan a los países ni a la ciudadanía. Rescatan a la banca alemana, francesa y a otras en menor medida, que son poseedoras de la deuda en bonos soberanos de los Estados sin querer modificar ninguna de las causas estructurales que nos han abocado a esta situación. De ahí que se nieguen a hacer público su riesgo en deuda soberana. Cada “rescate” traspasa deuda de bancos y aseguradoras privadas a deuda pública de los Estados, que abocados a la quiebra arrastran tras de si al propio Banco Central Europeo. La barra libre a la banca privada, avalada por los propios Estados a través de la garantía a los depósitos bancarios, hasta 100.000€ en el caso de España, y la deuda de los propios Estados con el BCE arrastra a este en caso de quiebra de cualquiera de ellos en un efecto dominó. La deuda total pública y privada de Grecia, Irlanda y Portugal, asciende a más de 900.000 millones de euros, de los que tan sólo la cuarta parte son de los Estados soberanos. En España a 31 de mayo pasado sólo 566.000 millones eran deuda pública, en torno al 18% del total.

El crecimiento incesante de los intereses de los bonos nos lo trasladan para que lo paguemos a la ciudadanía para cumplir con el Pacto de Estabilidad vigente en la Europa neoliberal. Lo que se nos dice es que tenemos que ser más austeros, vivir con menos transferencias y servicios públicos y reducir los beneficios sociales y laborales. Todo ello para que se pueda pagar a los bancos privados sus escandalosamente altos beneficios basados en mera especulación.

Esta política de reducción del gasto público es suicida, pues acentúa más la recesión y dificulta la recuperación en todos los países de la eurozona y no sólo en los países mediterráneos e Irlanda, sino también en los países centrales, incluida Alemania.

El Poder soberano de emisión de monedas corresponde en exclusiva a los Estados que en la eurozona se ha delegado, sin ningún tipo de control político, al Banco Central Europeo, a la vez que se le prohíbe dar préstamos a los Gobiernos directamente. La aberración de esta medida está en la raíz de los problemas actuales. Y la consecuencia más directa es la debilidad de los Estados y la fortaleza de los bancos privados.

ATTAC España manifiesta que hay otra forma de enfrentarse a los mercados financieros especulativos en defensa de la ciudadanía. Tan sólo hace falta que los Jefes de Estado acuerden modificar la norma que impide al Banco Central Europeo dar directamente prestamos a los Gobiernos al 0% o al 1% como se ha hecho y se sigue haciendo con los bancos privados.

ATTAC España solicita que no se reconozca y pague la deuda soberana de ningún país de la eurozona sin que previamente se haga una auditoria de esta depurándola del exceso de la especulación. Hay que salvar para la ciudadanía el necesario e imprescindible sistema financiero, pero no el sistema especulativo privado ni a los delincuentes financieros. Es la oportunidad de volver a crear un fuerte sistema financiero público. ¡¡Hay que nacionalizar los bancos y gestionarlos como un bien público!!

ATTAC España constata que los planes de austeridad no son el camino, como ha demostrado la realidad y advertíamos hace más de un año. Nos envuelve en una espiral de más miseria. Que la solución pasa por incrementar los ingresos y que esto puede hacerse ya desde el BCE, estableciendo urgentemente un impuesto a la especulación financiera con deuda soberana de los países del euro, como hizo Lula en Brasil en 2003.

La salida real y definitiva a la crisis para la ciudadanía existe, es posible y está al alcance de nuestras posibilidades, pero necesariamente ha de encaminarse hacia el desarme de los especuladores internacionales y la regulación del sistema financiero. No se conseguirá nada cediendo, intentando “calmar a los mercados”, sino enfrentándonos a ellos.

ATTAC España manifiesta que tan sólo con una movilización solidaria y conjunta de toda la ciudadanía europea se podrá vencer a los especuladores y sus cómplices de la Comisión Europea.

El establecimiento de un impuesto a las transacciones financieras especulativas verdaderamente disuasivo, el control real de toda transacción con los Paraísos Fiscales, una política firme de lucha contra la economía sumergida y delictiva, unida con una política de más Europa política y social y fuerte política de renta que creen demanda en el mercado interior es el camino para atajar el déficit fiscal de los Estados, y encauzar la salida de la crisis para las personas, enfrentándonos con un mínimo de posibilidades de éxito a los especuladores internacionales, que son entre otros los propios bancos privados de la zona euro. En concreto ATTAC España plantea:

1º Auditoria de la deuda Pública de cada estado miembro.

2º Reestructuración de la deuda, y cesación inmediata de toda deuda pública dolosa, ilegítima u odiosa.

3º Acuerdo que obligue al BCE a emitir a bajo precio para cualquier estado que lo necesite para sanear su deuda pública legítima.

4º Armonización fiscal en toda la zona euro, que incluya:

a) Descenso de impuestos indirectos y un incremento de los impuestos directos y progresivos, especialmente a las rentas del trabajo más altas y a las rentas del capital, tanto empresariales como mobiliario e inmobiliario.

b) Impuesto a las Transacciones Financieras especulativas (ITF) contundente.

c) Erradicación de los Paraísos Fiscales (PPFF) en Europa y prohibición de cualquier transacción financiera y/o productiva con cualquiera de los restantes en el mundo.

Dos caminos para enfrentar la crisis: EL GRIEGO y EL ISLANDÉS

Guillermo AlmeyraLa Jornada y Boletín de ATTAC
La deuda externa de Grecia supera 150 por ciento del producto interno bruto (PIB) de ese país y los intereses de las ayudas que le conceden a Atenas la hacen aún más claramente impagable. Francia y Alemania, cuyos bancos son los principales acreedores, prestan el dinero, en realidad, para pagar a esos bancos y no para ayudar a la recuperación de la economía griega que ellos y el estadounidense banco J.P. Morgan, con la activa colaboración del anterior gobierno de la derecha helénica.

El actual gobierno socialdemócrata griego, encabezado por Giorgios Papandreou, está tratando de renegociar esa deuda, que acepta en bloque como válida sin diferenciar entre la deuda legítima, la ilegítima y la usurera, pues para esos socialistas hay que respetar a los buitres del capital financiero internacional y las leyes del capitalismo, que serían tan naturales como la ley de gravedad o el inexorable movimiento de la Tierra. El pueblo griego, en cambio, realiza continuas huelgas generales y manifestaciones de rechazo a esa aceptación por el gobierno de los diktats franco-alemanes, pues los trabajadores se niegan a aumentar aún más una desocupación que ronda 20 por ciento (las cifras oficiales hablan de 16, pero no incluyen a todos los realmente desocupados) y a rebajar ulteriormente los salarios reales que van en picada.

La protesta social es enorme y va in crescendo, porque el capital financiero se ensañó con Grecia inmediatamente después de un gran movimiento que arrojó a la basura al gobierno derechista y lo sustituyó por el de Papandreou, en el que tenía grandes esperanzas de cambio. Como sucediera anteriormente en el caso argentino –otro país pequeño, no estratégico y relativamente marginal en la economía mundial–, el reflejo particular de la crisis mundial del capitalismo sobre Grecia fue utilizado por las finanzas para dar un terrible ejemplo a otras economías más importantes, como la italiana o la española, y para golpear un sector secundario pero politizado de los trabajadores europeos y favorecer la anulación de las conquistas sociales, a partir de Grecia, en todo el continente, y la rebaja de los salarios reales no sólo helénicos sino también de toda Europa.

El sector más importante de la burguesía nacional griega (los financistas, los armadores y los importadores-exportadores) ha enlazado sus intereses con los del gran capital internacional, sobre todo franco-alemán, y es su socio menor en los Balcanes; por su parte, los obreros griegos, con su gloriosa tradición de organización de clase y de radicalismo, con la resistencia contra los nazifascistas, con la insurrección contra la monarquía y el imperialismo británico, son un sector radical del proletariado europeo que el capitalismo mundial, tras desmembrar la ex Yugoslavia y dominar los restos de la misma, intenta aplastar en los Balcanes para poder explotar mejor a los trabajadores del viejo continente. De ahí la importancia política de la lucha que se libra en todas las ciudades griegas.

Argentina, hace diez años, declaró la suspensión de pagos, devaluó su moneda y renegoció favorablemente, con importantes rebajas, su deuda externa. Desde entonces, y pese a la crisis, ha tenido un importante crecimiento de su economía. Las diferencias con Grecia son muchas –en primer lugar, Argentina puede utilizar el aumento del precio de las materias primas agrícolas que produce en cantidades inmensas, cosa que Grecia no puede hacer– y ésta enfrentaría dificultades mucho mayores si declarase el default; pero en vez de condenar varias generaciones de griegos a apretarse el cinturón para sostener a los bancos franceses y alemanes, podría declarar nula una deuda que ni el pueblo ni el actual gobierno contrajeron.

Eso obligaría al país a salir del euro y de la Unión Europea, a reconquistar la independencia monetaria para pagar los sueldos y el funcionamiento inmediato de la economía (como en Argentina, tras la devaluación del peso-dólar, cuando hubo que recurrir a la invención de cuasimonedas locales), pero permitiría mantener la independencia económica del país y otorgaría un papel mayor al sector estatal. Las presiones serían enormes, porque la banca francesa y la alemana perderían grandes sumas y los gobiernos respectivos se verían obligados a salvarlas nuevamente, pero Grecia contaría con el apoyo de los trabajadores de todo el mundo y, en particular, ayudaría a resistir a los de Portugal, los de España y, mañana, a los italianos.

Está también ahí el ejemplo de Islandia, pequeño país nórdico de 317 mil habitantes que tenía una deuda equivalente a 15 veces su PIB, que se negó a pagar a los usureros británicos y holandeses que habían prestado dinero irresponsablemente a banqueros aventureros de la isla. El gobierno, al principio, resolvió pagar la deuda externa y condenar al país, por siglos, a la esclavitud financiera (habría debido pagar su deuda en 15 años al 5.5 de interés).

Pero el presidente, un ex comunista, rechazó esa posición, lo cual llevó a un referéndum, organizado por la presión popular mediante movilizaciones y asambleas, el cual declaró que dicha deuda era impagable y, en vez de premiar a los banqueros ladrones, los metió presos y nacionalizó los bancos. Islandia sigue en la Asociación Europea de Libre Comercio y los banqueros extranjeros tuvieron que contentarse con el dinero que consiguieron de sus gobiernos. Ahora, el país logró un acuerdo de pagos mucho más favorable (40 mil millones de euros en 37 años con el 3 por ciento de interés, a partir de 2016, lo cual representa, de todos modos, cerca de 100 euros por día, por cabeza de habitante, durante 10 mil 950 días) cuyo pago también rechaza. Islandia, con un gobierno socialdemócrata y rojiverde, pelea siempre para entrar en la Unión Europea y contra la presión del FMI y de sus acreedores y no ha perdido su independencia.

Queridos griegos: ¡¡Daos por jodidos!!

Como era de esperar las recetas neoliberales han triunfado de nuevo en el «Plan de Rescate» y para más INRI, la Unión Europea otorga al FMI (peaje de la U.E.) la labor de “apoyo técnico” a la Comisión Europea para aplicar con «rigor y determinación» la vigilancia y cumplimiento del mencionado plan de rescate de la economía Griega.

Ah eso sí, pero sin poner un euro, ¿eh?, (es que… ¡¡como no lo han solicitado…!!)