Fidel Castro, ¿dictador en Cuba?

Al fallecimiento de Fidel Castro se han vuelto a desatar las filias y las fobias hacia un personaje histórico tan singular.

Fidel, que encabezó la bien conocida revolución contra la dictadura de Fulgencio Batista en el siglo pasado y buscó poner en marcha una utopía comunista, llevó a cabo una controvertida gestión política con luces y sombras, sin duda, en un entorno hostil bloqueado y amenazado constantemente por la adopción del modelo socialista por el país mas poderoso e intervencionista del mundo cual es EE. UU.   Esto, a pesar de todo, dio como resultado una Cuba exitosa en Educación, Sanidad y protección social pero que sin embargo, en lo que respecta a libertades públicas -recordemos, no obstante el entorno geopolítico mencionado-, fracasó a juicio de casi todos los observadores.

Con todo esto, a los detractores de Fidel Castro les gusta mucho referirse a él con el término de “dictador” y bueno, si esto lo analizamos bajo la lupa de uno de los más crueles y execrables hechos de las dictaduras como es la pena de muerte y la frecuencia de su uso (o más bien abuso), pues nos sale que Cuba no da la talla como dictadura frente a “amigos” tan tradicionalmente nuestros como Arabia Saudí, China o nuestros eternos referentes los Estados Unidos de América.

Veamos:

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50 años de una indecencia

Se cumple ahora medio siglo del bloqueo que Estados Unidos ejerce contra Cuba

Un coche pasa en La Habana junto a un cartel que recuerda que el 70% de cubanos ha nacido bajo el bloqueo. -

Las denuncias de La Habana no logran acabar con un castigo colectivo que lastra la lucha por la prosperidad y el futuro de los habitantes de Cuba.

El largo y sostenido bloqueo estadounidense es, de hecho, el principal obstáculo para el desarrollo de la isla. En realidad, esta medida, impuesta el 7 de febrero de 1962 a Cuba por el presidente norteamericano John F. Kennedy, no sólo persiste sino que, ha intensificado su “persecución y su cerco”.

Desmintiendo las promesas de Barack Obama, los hechos demuestran que las supuestas medidas para suavizar el bloqueo son superficiales y no cambian el aislamiento al que se somete a la isla. Es más, La Habana considera que el embargo se ha recrudecido sobre todo en su carácter extraterritorial, debido a la “persecución” de las transacciones financieras de Cuba en cualquier lugar del mundo. Las medidas decretadas por Obama para flexibilizar las restricciones sobre las remesas y los viajes a la isla se consideran pasos positivos, pero muy insuficientes tras 50 años de embargo.

Cuba continúa sin poder importar y exportar a Estados Unidos, sin poder utilizar el dólar norteamericano en sus transacciones, y sin poder acceder a los principales mecanismos internacionales para créditos y fondos, en tanto se mantiene la prohibición para que los norteamericanos viajen a la isla. De hecho, una portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Victoria Nuland, confirmó el pasado lunes en Washington, que la política de su país hacia Cuba “permanece igual”.

El medio siglo de este embargo se cumple en un momento marcado por las reformas que impulsa el presidente Raúl Castro. Medidas dirigidas a reactivar la economía sin renunciar al socialismo y que suponen una apertura a la iniciativa económica popular y privada.

Además de promover reformas, Raúl Castro se ha mostrado proclive a dialogar con EEUU, pero en términos de igualdad y sin condiciones.

“Anclado en el pasado”

“Al mismo tiempo que actualizamos nuestro socialismo cambiando todo lo que debe ser cambiado, el Gobierno de los Estados Unidos sigue anclado en el pasado”, precisó el presidente cubano el pasado diciembre ante la Asamblea Nacional.

Dentro y fuera de la isla, el bloqueo estadounidense acumula críticas y muchos observadores lo consideran una política fallida, que ha perjudicado principalmente a los cubanos. Sectores vitales como la sanidad y la alimentación son los más perjudicados por el embargo norteamericano.

Es el Congreso estadounidense el que tiene la facultad de derogar el bloqueo, reforzado en 1996 con la Ley Helms-Burton, pero el Gobierno de Obama condiciona su apoyo a la eliminación de esa medida a que el Gobierno del presidente Castro acometa “cambios” que, a su juicio, todavía no se han dado.

Sin embargo, para la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), una organización no gubernamental de derechos humanos, Cuba “sí está cambiando” y experimentando “profundas transformaciones económicas y políticas” a las que EEUU no puede permanecer ajeno.

“El embargo es una reliquia, un remanente de la Guerra Fría”, sostuvo en un comunicado el director de programas de WOLA, Geoff Thale, quien añadió que se trata de una medida “sin actualizar que sólo perjudica al pueblo cubano, a sus familias en Estados Unidos y a los intereses estadounidenses”.

Thale recordó las reformas impulsadas por Raúl Castro y criticó luego que “los defensores del embargo se empeñen en defender una política obsoleta”.

El director de programas de WOLA recalcó que EEUU “no va a retirar el bloqueo de la noche a la mañana”, pero también subrayó que los políticos “sensatos” deben trabajar en favor del diálogo entre Cuba y Estados Unidos. Una vía que considera ineludible para poner punto final a 50 años de embargo.

20 Resoluciones de la ONU contra esta delictiva acción

Las países participantes en la 66 Asamblea General de Naciones Unidas (ONU), rechazaron a finales de esta pasado año, de manera contundente y por vigésima vez, el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos (EEUU) a Cuba.

La comunidad internacional condenó casi de manera unánime al asedio de Washington contra el Gobierno de La Habana y registró una votación de 186 votos a favor, 2 votos en contra y 3 abstenciones.

El informe sobre el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba presentado en el pleno de la ONU el pasado 14 de septiembre, revela que el daño económico causado a la isla asciende a 975 mil millones de dólares hasta 2010, lo que constituye el obstáculo principal para el desarrollo de la isla caribeña.


Fuentes: "Público", "América Economía"

DERECHOS HUMANOS, ¿DE QUIEN?

Vicenç Navarro* en el diario PÚBLICO

Es extraordinaria la selectividad que existe en los medios de información de mayor difusión de España en la cobertura de las violaciones de los derechos humanos hoy en el mundo.

Cuando tales violaciones ocurren en Cuba, la noticia ocupa grandes espacios mediáticos. La liberación de presos políticos en aquel país, por ejemplo, ha ocupado una gran atención de tales medios, así como de los establishments políticos tanto de España como de la Unión Europea. El Parlamento Europeo, por ejemplo, dominado por los partidos pertenecientes a las sensibilidades conservadoras y liberales, ha pasado varias resoluciones sobre lo que llaman “la flagrante violación de los derechos humanos en Cuba”.

Me parece bien que se denuncie la violación de derechos humanos en Cuba, pero me parece enormemente incoherente (para expresarlo de una manera amable) que se permanezca en silencio frente a las violaciones mucho más extensas y más dramáticas que las ocurridas en Cuba y llevadas a cabo en países gobernados por las derechas, tales como Colombia.

En realidad, este silencio muestra la falta de credibilidad de tales medios en su supuesta defensa de los derechos humanos. Lo que están haciendo es utilizarlos para promover sus puntos de vista políticos e ideológicos. No son las violaciones de los derechos humanos (que utilizan para sus fines ideológicos), sino su objetivo de promocionar su ideario político lo que motiva su atención a tal violación.

Hoy, uno de los países que está cometiendo mayores violaciones de derechos humanos en América Latina y en el mundo es Colombia, sin que los medios de información españoles de mayor difusión hayan informado sobre ello.

Colombia ha sobrepasado este año a Sudán como el país que tiene un porcentaje mayor de personas desplazadas de sus hogares por causas políticas. De una población total de 44 millones de habitantes, 5,2 millones (casi el 12% de la población) han sido desplazadas por causas políticas, siendo los grupos más afectados por estos desplazamientos forzosos las poblaciones indígenas, tal como documenta el asesor jurídico de los Sindicatos del Acero de EEUU, Dan Kovalick, en su artículo “Colombia Slips Into the Abyss” (Counterpunch, 10-03-11).
Es probable que esta situación se acentúe con el Tratado de Libre Comercio con EEUU, pues facilitará las inversiones estadounidenses en la producción de aceite de palma, que es una de las causas del desplazamiento de la población indígena, conseguido por medios violentos y liderado por los infames paramilitares, que utilizan la lucha contra la guerrilla como excusa para expulsar a miles y miles de campesinos de sus tierras.

El Tratado de Libre Comercio entre Colombia y EEUU (presionado por las grandes corporaciones estadounidenses) tendrá un impacto muy negativo en el pequeño campesino colombiano, tal como ha ocurrido con semejantes tratados bilaterales de EEUU con México y con Haití.

Como ha reconocido recientemente nada menos que el que fue presidente de EEUU Bill Clinton, el mayor promotor del tratado de libre comercio entre Haití y EEUU cuando fue presidente, tal tratado ha dañado a Haití. Cito directamente sus declaraciones:

“El tratado bilateral con Haití favoreció a los grandes agricultores de mi Estado, Arkansas, pero ha dañado enormemente a los pequeños campesinos de Haití. Fue un gran error… Y tendré que vivir el resto de mi vida con el sentimiento de haber sido responsable del deterioro de la capacidad de producir alimento por parte del propio pueblo de Haití” (mencionado en el artículo de Kovalick).

Otra enorme violación de los derechos humanos es la situación laboral en Colombia. Según la Escuela Nacional Sindical (ENS) de Colombia, 51 sindicalistas fueron asesinados en 2010, y en lo que va de año ya se ha asesinado a cuatro sindicalistas (incluyendo tres maestros). Como escribe el mismo Dan Kovalick (esta vez en el diario Huffington Post, 09-03-11), este número de sindicalistas, 51, es idéntico al número de sindicalistas asesinados en 2008, cuando el candidato Obama expresó su desacuerdo con el tratado bilateral de comercio entre Colombia y EEUU. El candidato Obama se opuso a la ratificación del tratado, refiriéndose a los asesinatos políticos de los sindicalistas como la causa de su oposición. Un indicador más del abandono de muchas de sus promesas ha sido el hecho de que el presidente Obama, con el mismo número de sindicalistas muertos hoy que entonces, apoye ahora tal ratificación. La situación de abuso que está ocurriendo en Colombia ha dado pie a que la Confederación Internacional de Sindicatos se oponga también a que se establezca un tratado bilateral entre la Unión Europea y Colombia semejante al que probablemente se aprobará en EEUU este año. Es probable que ambos parlamentos, el Congreso de EEUU y el Parlamento Europeo, que se llenan la boca hablando de derechos humanos, aprueben tal tratado.

¿Se imaginan ustedes qué ocurriría si fueran asesinados 51 sindicalistas en Cuba? Ocurre en Colombia y ni siquiera es noticia. ¿Dónde están los “grandes defensores de los derechos humanos” como Mario Vargas Llosa, José María Aznar, Bernard-Henri Lévy, Moisés Naím y otros? y ¿dónde se pueden leer los editoriales de los grandes medios de difusión protestando por tales hechos? Por cierto, cuando estoy terminando de escribir este artículo, leo en la agencia EFE que el abogado Ricardo Alberto Sierra, que representaba a los familiares de las víctimas de los paramilitares de la región del Pacífico (20.000 asesinados), acaba de ser asesinado ante su familia. ¿Hasta cuándo la comunidad internacional, supuestamente defensora de los derechos humanos, continuará con su silencio ensordecedor?

* Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University