Alemania lanza el proceso contra los últimos responsables vivos de la matanza de 642 civiles en 1944. El pueblo es un símbolo de la crueldad nazi
Juan Gómez (Berlín), en El País
Juan Gómez (Berlín), en El País
Como ocurre siempre, un conflicto que eclosiona de esta forma, tiene tras de sí una larga historia. El del barrio de Gamonal en Burgos es heredero de las luchas ciudadanas en otros barrios de la ciudad en actuaciones urbanísticas semejantes. Este documental de 2005 nos cuenta lo que se gestaba en aquellos años.
Imanol Zubero en diario.es
Resulta que la paz era esto: que ETA deje de amenazar, coaccionar, amedrentar y asesinar. Cuanto antes lo asumamos, mejor. ¿Tantos años de dolor y sufrimiento para esto? Pues sí. Sólo en el ámbito de la fe el sufrimiento tiene un sentido, y este puede ser inteligible, y hasta positivo. En el ámbito de la historia, el sufrimiento es simplemente eso: sufrimiento. Casi siempre innecesario, y por lo mismo radicalmente injusto. Eso es lo que ha sido la historia de ETA: un juego de lágrimas. Malkoz malko.
Hace ya tiempo que vengo reivindicando el valor de la paz, así, sin adjetivos. De esa paz humilde que consiste en la ausencia de violencia organizada ejercida contra la vida y la integridad física de las personas. Esa paz que, desde Galtung , el pacifismo crítico siempre ha ninguneado, considerándola poca cosa. Lo mismo ha hecho, por cierto, el constitucionalismo cítrico: ¿buscar la paz? ¡qué ordinariez! Ya se sabe: “necesaria, pero no suficiente”, frase típica de quienes, teniendo garantizadas sus necesidades, se permiten el lujo de minusvalorarlas. Porque se dan por supuestas. Como el respirar, vamos: necesario pero no suficiente. Como el comer. Como el votar, el leer, el vivir en un régimen de derechos y libertades… cosas necesarias (en un sentido banal) pero radicalmente insuficientes (y por ello, prácticamente despreciables).
No acabamos de asumir que la paz era esto: que ETA diga que abandona definitivamente la violencia, y que lo cumpla. Y como no lo asumimos, y como es tan difícil de asumir, en los próximos tiempos seguiremos intentando que la paz que ahora ya tenemos se parezca lo más posible a la paz en la que soñábamos cuando carecíamos de ella. Buen negocio para todas esas comisiones de expertos en resolver conflictos, particularmente cuando estos ya no existen. Sigue leyendo «La paz era esto»
“Vivir mejor con menos” podría parecer una frase paradójica para muchos de nosotros, no así para Carlos Taibo (Madrid, 1956). Profesor de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid y escritor con cerca de 40 libros publicados, es la figura más visible en nuestro país de lo que se ha dado en llamar Teoría del Decrecimiento. Con el economista francés Serge Latouche como ideólogo más relevante del movimiento, rechaza el incremento del PIB de un país como medida de la evolución del bienestar de sus ciudadanos y critica la obsesión de políticos y economistas por el crecimiento de este a toda costa. Si brillantes científicos como Steven Cowley nos proponen un modelo de bienestar basado en la idea de desarrollo sostenible, apoyado en el avance de fuentes de energía limpias y baratas; los pensadores del decrecimiento auguran un futuro menos halagüeño y la urgencia de tomar medidas para evitar la catástrofe.
Rechazando la idea de desarrollo sostenible, contemplan la proximidad de un colapso de la economía global provocado por el agotamiento de recursos energéticos, el deterioro del medio ambiente y la cada vez mayor presión demográfica. No por ello caen en el pesimismo gratuito y proponen, además de una reducción de la actividad económica, una recuperación de hábitos de vida, relaciones sociales y valores basados en principios diferentes a los actuales. Se trata de hacer de esta posible situación, a priori complicada, el punto de partida para un nuevo modo de vida más feliz.
Sea cual sea el escenario o la corriente de pensamiento con la que cada uno se sienta más identificado, ¡no podrán decir que nunca oyeron hablar de esto!
Esta vez la cita era en la librería Hotel Kafka de Madrid. A nuestra llegada, Guillermo y Eduardo (a los que dejamos sin siesta y estaremos eternamente agradecidos por ello) ya tenían el salón con vistas a la calle Hortaleza preparado, ¡café incluido!
Cuando comentaba que estaba preparando esta entrevista, la mayor parte de la gente me preguntaba acerca de la teoría del decrecimiento. Tratando de explicarlo en pocas palabras, (tal vez por no ser muy experto en la materia) acababa siempre hablando durante 20 minutos y con la sensación de haberlo hecho bastante mal. ¿Tú como lo haces?
Pues hay que anotar tres dimensiones. La primera subraya un hecho físico: vivimos en un planeta con recursos limitados y no tiene sentido que aspiremos a crecer ilimitadamente. Estamos provocando un agotamiento muy delicado de los recursos que la Tierra nos ofrece y esto pone en peligro los derechos de las generaciones venideras y los derechos de las demás especies que nos acompañan en el planeta.
Lo segundo: si la primera de las observaciones llama la atención sobre una circunstancia geológica y biológica, la segunda subraya que podemos vivir mejor con menos. No somos necesariamente felices al calor del crecimiento económico. Significa recuperar muchos de los elementos de la sabiduría popular de nuestros campesinos viejos o de los habitantes de los países del Sur, que siempre han mantenido una relación mucho más equilibrada con el medio natural.
Tercero, la propuesta del decrecimiento apunta a un hecho fundamental: en el Norte opulento tenemos que reducir los niveles de producción y de consumo. Pero tenemos que hacer muchas otras cosas: recuperar la vida social que hemos ido perdiendo, apostar por formas de ocio creativo, repartir el trabajo, reducir el tamaño de muchas de las infraestructuras que malutilizamos, restaurar la vida local que hemos ido dejando morir y en el plano personal, asumir estrategias de sobriedad y sencillez voluntarias. Sigue leyendo «Carlos Taibo, entrevista»
Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.
Aquí hay un extracto:
La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 18.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 7 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.