El BANCO MALO en 3 claves

Publicado en el blog Principia Marsupia

  • ¿Qué es el “banco malo”?

El “banco malo” no es un banco, sino una gran agencia inmobiliaria.

Esta nueva empresa comprará las viviendas y el suelo que las entidades financieras quieren quitarse de encima.

  • ¿Por qué los bancos quieren liberarse de viviendas y suelo?

Vamos a verlo con un ejemplo:

1) En plena burbuja, un banco presta 10 millones a una constructora para hacer un nuevo bloque de viviendas.

2) La constructora se compromete a devolver al banco los 10 millones + 2 millones de intereses.

3) Como estamos en época de bonanza, la constructora cree que venderá los pisos por 15 millones.

4) Hasta aquí, todos son felices: el banco gana 2 millones en intereses y la empresa constructora venderá por 15 millones lo que le ha costado 12.

5) Estalla la crisis.

6) La constructora no consigue vender los pisos. Incapaz de devolver el dinero al banco, se va a la quiebra.

7) El banco se queda con las viviendas.

8) Hasta aquí, el banco ha puesto 10 millones por el bloque de viviendas.

9) Si el banco sacase esas viviendas al mercado, nadie pagaría más de 5 millones por ellas. El banco decide no venderlas y así evita reconocer pérdidas.

10) Como los bancos españoles guardan miles de millones en “activos tóxicos” (en nuestro ejemplo, el bloque de viviendas) el sistema financiero español está estrangulado. Ningún banco tiene liquidez para hacer nuevos préstamos y nadie en el extranjero se fía de los bancos españoles. ¡Vaya usted a saber cuántos pufos inmobiliarios esconden en sus carteras!

11) El Gobierno crea una empresa que se llama “banco malo” donde inyecta miles de millones de dinero público.

12) El “banco malo” compra el bloque de viviendas por 8 millones. Para el banco original es un chollo: tiene que reconocer pérdidas, pero mucho menores que si vendiese las viviendas al verdadero precio de mercado.

  • ¿De dónde sale el dinero del “banco malo”?

Del bolsillo de todos los españoles. El dinero del rescate europeo servirá para crear el banco malo, pero el rescate no es más que un préstamo que tendremos que devolver con nuestros impuestos.

En teoría, dentro de algunos años, los precios de las viviendas volverán a subir y el “banco malo” podrá recuperar el dinero. Mientras tanto, esta operación consiste en rescatar a los bancos con dinero público.

Los bancos son un negocio muy particular: cuando las cosas van bien, ganan ellos y cuando van mal, los ciudadanos ponen dinero para rescatarlos.

Los beneficios son privados. Las pérdidas son públicas.

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P.D. Y quizás lo más cruel: parte del rescate a los bancos saldrá de los impuestos de familias que han sido desahuciadas.

El euro no tiene problemas; las clases populares sí que los tienen

Vicenç Navarro

Una de las frases frecuentemente repetida en los círculos económicos en Estados Unidos (y en menor medida en Europa) es “el euro va a desaparecer”. Las personas que repiten esa frase una y otra vez parecen ignorar cómo se fundó el euro, por quién y para beneficio de quién.

 Si supieran la historia del euro, se habrían dado cuenta de que a las fuerzas principales que hay detrás del euro les ha ido muy bien y así les sigue yendo. Mientras ellos sigan beneficiándose de la existencia del euro, el euro va a seguir existiendo.

Empecemos con la historia del Euro y la razón principal de su creación. Después de la caída del Muro de Berlín, parecía que la Alemania Oriental y la Occidental podrían reunificarse y, como era el deseo del establishment de Alemania Occidental, volver a ser, de nuevo, una Alemania unida. Esta posibilidad no era del agrado de la Europa democrática. En dos ocasiones en el siglo XX, la mayoría de los países europeos tuvieron que ir a la guerra para detener las ansias expansionistas de la Alemania Unida. Los gobiernos europeos no estaban contentos de ver a la Alemania del post-nazismo reunificada. El presidente de Francia, François Mitterrand llegó a decir irónicamente que: “Amo a Alemania tanto que prefiero ver dos Alemanias en lugar de una.”

La única alternativa para los gobiernos de la Europa democrática era asegurarse que la Alemania unida no se convirtiera en un país aislado en frente de todos los demás. Alemania tenía que integrarse a Europa. Tenía que ser europeizada. Mitterrand pensaba que una manera de hacerlo era reemplazar la moneda alemana, el marco, por una nueva moneda europea, el euro. Así es cómo se planeó integrar la Alemania unificada del post-nazismo a la Europa democrática.

El establishment alemán puso dos condiciones para aceptar la sustitución del marco alemán por el euro. Una condición fue establecer una autoridad financiera, el Banco Central Europeo, el BCE, que gestionara el euro con el único objetivo de mantener la inflación baja. El BCE debía estar bajo la fuerte influencia (es decir bajo el control) del Banco Central de Alemania, el Bundesbank. La otra condición era establecer el Pacto de Estabilidad, que impone la disciplina financiera a los Estados miembros de la Eurozona. Sus déficits públicos tendrían que mantenerse por debajo del 3% de su PIB, incluso en momentos de recesión.

Para entender por qué los otros países aceptaron estas condiciones, uno tiene que entender que el neoliberalismo (que se inició con el presidente Ronald Reagan en los Estados Unidos y con la primer ministro Margaret Thatcher en el Reino Unido) era la ideología dominante en esos países. Un objetivo importante dentro de ese dogma neoliberal era reducir el papel del Estado tanto como fuera posible, fomentar la financiación privada y restar importancia a la demanda doméstica como la manera de estimular la economía. En este punto de vista, el principal motor de la economía debía ser el crecimiento de las exportaciones. Éstas son las raíces del problema, no del euro, que está en buen estado de salud, sino del empeoramiento del bienestar de la población en esos países.

El Banco Central Europeo no es un Banco Central

¿Qué hace un Banco Central? Entre otras cosas imprimir dinero  y, con ese dinero, comprar bonos públicos del Estado, asegurándose que las tasas de interés de esos bonos son razonables y no llegan a ser excesivas. Un Banco Central protege a los Estados contra la especulación de los mercados financieros. El BCE, sin embargo, no lo hace. Las tasas de interés sobre la deuda pública de los Estados, en algunos países, se ha disparado debido a que el BCE no ha comprado deuda pública desde hace bastante tiempo. España e Italia son plenamente conscientes de ello.

Lo que hace el BCE, sin embargo, es prestar un montón de dinero a los bancos privados a una tasa de interés muy baja (inferior al 1%) y con este dinero compran bonos públicos emitidos a un interés muy alto (6% a 7% en Italia y España). ¡Se trata de una oferta fantástica para estos bancos!

Desde el pasado mes de diciembre, el BCE ha prestado más de 1 billón de euros  a los bancos privados, la mitad (500.000 millones de euros) a los bancos españoles e italianos. Esta transferencia de fondos públicos (el BCE es una institución pública) para el sector financiero privado se justifica argumentando que esta ayuda era necesaria para salvar a los bancos y, por tanto, asegurar el crédito que se ofrece a la pequeña y mediana empresa y a las familias. Este crédito, sin embargo, no ha aparecido y tanto los individuos como las medianas y pequeñas empresas siguen teniendo dificultades para obtenerlo.

En ocasiones, el BCE compra bonos públicos en los mercados secundarios de los Estados que están en problemas, pero los compra de manera casi clandestina, en dosis muy pequeñas y por períodos muy cortos de tiempo. Los mercados financieros son conscientes de esta situación. Esta es la razón por la que los intereses de los bonos públicos bajan, cuando el BCE los compra, pero luego vuelven a subir, siendo así muy difícil para los Estados poder mantener bajos los intereses de su deuda pública.

El BCE debería anunciar abiertamente que no permitirá que el interés de los bonos públicos sobrepase un cierto nivel, lo que haría imposible para los mercados financieros poder especular con ellos. Pero el BCE no lo hace, dejando a los Estados sin protección frente a los mercados financieros.

En esta situación, el argumento de que España e Italia deben reducir su déficit público para recuperar la confianza de los mercados financieros no es creíble. España ha estado reduciendo su déficit público, mientras que los intereses de su deuda pública ha ido en aumento, lo que demuestra que es el BCE, no los mercados financieros, quien determina el valor de la tasa de los intereses de la deuda.

¿Quién controla el sistema financiero europeo?

En teoría, se suponía que el BCE era el gerente del euro. Pero quien realmente controla el Euro y el sistema financiero europeo es el Bundesbank, el Banco Central alemán. Se diseñó de esa manera, como he señalado anteriormente. Pero ha habido otro hecho que ha incrementado el control del sistema financiero europeo por el Bundesbank y los bancos alemanes: el conjunto de decisiones tomadas por el gobierno alemán, en concreto por el gobierno de Schroeder socialdemócrata (Agenda 2010), y continuada por los gobiernos conservadores de Merkel, que hicieron hincapié en el sector exportador como el principal motor de economía. Oskar Lafontaine, el exministro de Finanzas de Schroeder, quería situar la demanda doméstica como el principal motor de la recuperación económica alemana. Para ello propuso aumentar los salarios y el gasto público. Él perdió y dejó el partido socialdemócrata, formando un nuevo partido, Die Linke  (La Izquierda), y ganó Schroeder (que ahora trabaja para una industria orientada a la exportación). Como consecuencia de que la actividad económica centró el énfasis en las exportaciones (la mayoría a la zona del euro), los bancos alemanes acumularon una enorme cantidad de euros. En lugar de utilizar estos euros para aumentar los salarios de los trabajadores alemanes (lo que habría estimulado no sólo la economía alemana, sino la economía europea en su conjunto), los bancos alemanes optaron por exportar euros, invirtiéndolos en la periferia de la zona euro.

Esa inversión fue la causa de la burbuja inmobiliaria en España. Sin el dinero alemán, los bancos españoles no podrían haber financiado esta burbuja, basada en una especulación enorme.

¿Cuándo aparece la crisis en España?

Cuando los bancos alemanes dejaron de prestar dinero a España como resultado de su pánico (al enterarse de que ellos mismos estaban contaminados con productos tóxicos procedentes de los bancos de Estados Unidos), la burbuja inmobiliaria se derrumbó, creando un agujero en la economía española equivale al 10% de su Producto Interior Bruto (PIB), todo ello en tan solo unos meses. Se trataba de un tsunami económico, un desastre auténtico. Inmediatamente, se pasó de un superávit a un déficit público enorme, como consecuencia de la caída de los ingresos a los Estados. Tal déficit no fue un resultado del crecimiento del gasto público (España tiene una de las tasas más bajas de gasto público per cápita entre la UE-15), sino del dramático descenso de los ingresos debido al colapso económico. El énfasis de la “troika” (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) en que España necesita reducir su gasto público está profundamente equivocado, pues el déficit público no ha sido causado por un crecimiento de los gastos (como han sugerido los comentarios frívolos de la Canciller Merkel sobre la “extravagancia del sector público español”). Esos recortes están dando lugar a otra recesión.

¿Cuál es la finalidad de la ayuda financiera?

La retórica oficial afirma que las autoridades financieras de la zona euro han puesto a disposición de España 100.000 millones de euros para ayudar a sus bancos. La realidad, sin embargo, es muy diferente. Los bancos españoles y el Estado español están profundamente en deuda. Le deben mucho dinero a los bancos extranjeros, incluidos los bancos alemanes, que han prestado casi 200.000 millones de euros a España. Estos bancos están gritando al cielo para recuperar su dinero. Es por eso que los 100.000 millones de euros han sido aprobados por el Parlamento alemán. Peter Bofinger, asesor económico del gobierno alemán, lo expresó muy claramente:

“Esta ayuda no es a estos países en problemas (como España), sino a nuestros propios bancos que poseen una gran cantidad de deuda privada en esos países.” (Pratap Chatterjee “Bailing out Germany: The Story Behind the European Financial Costs” [28/05/42]). No se podría haber dicho mejor.

Si las autoridades europeas hubieran querido ayudar a España deberían haber prestado ese dinero a un interés muy bajo a las agencias de crédito públicas españolas (como el ICO, Instituto de Crédito Oficial), a fin de resolver el enorme problema de la falta de crédito en España. Esta alternativa, por supuesto, nunca fue tenida en cuenta.

¿Dónde está el supuesto problema con el euro?

El hecho de que España tiene un enorme problema de falta de liquidez no significa que el euro esté en problemas. Muchos gobiernos regionales no pueden pagar sus servicios públicos debido a la falta de dinero. Es un hecho que las enormes diferencias en la disponibilidad de crédito dentro de la zona del euro están beneficiando a los bancos alemanes. Hoy en día, hay un flujo de capital desde España a Alemania, enriqueciendo a los bancos alemanes y determinando que los bonos públicos alemanes sean muy seguros. El hecho de que hay una crisis enorme, con grandes tasas de desempleo en los países periféricos no significa, sin embargo, que el euro esté en crisis. Estaría en crisis sólo si estos países periféricos, entre ellos España, abandonaran el euro. Eso significaría el colapso de los bancos alemanes y del sistema financiero europeo. Pero esto no va a suceder. Las medidas que se están adoptando en España y otros países de la periferia (con el apoyo de la Troika) por sus gobiernos son las medidas que las fuerzas conservadoras que tales gobiernos representan siempre han soñado: recortar los salarios, eliminar la protección social, desmantelar el Estado del Bienestar, y así sucesivamente. Tales gobiernos dicen que lo están haciendo debido a las instrucciones que reciben de Bruselas, de Frankfurt y/o de Berlín. Ellos están transfiriendo la responsabilidad a los agentes extranjeros, que supuestamente les están obligando a hacerlo. Es la exteriorización de la culpa. Su lema principal es: “No hay alternativa”.

Cuando el Sr. Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, pide al Sr. Mariano Rajoy, el presidente del gobierno español (el gobierno más conservador en la Unión Europea, próximo a la ideología del grupo ultraneoliberal conocido como  el Tea Party de los Estados Unidos), él le dice que con el fin de ayudarlo, tendrá que hacer reformas en el mercado de trabajo (es decir, facilitar a los empleadores a despedir a los trabajadores). Rajoy está muy abierto a tal instrucción. En una reciente conferencia de prensa (9 de agosto de 2012), el Sr. Draghi fue muy claro. El BCE no va a comprar bonos públicos españoles a menos que el gobierno español tome medidas difíciles, impopulares como la reforma del mercado laboral, la reducción de las prestaciones de jubilación, y la privatización del Estado del Bienestar. El gobierno de Rajoy estará encantado de seguir estas instrucciones. Ya ha hecho muchos recortes y tiene proyectados 120.000 millones de euros más en recortes dentro de los próximos dos años.

El euro y su sistema de gobierno están trabajando muy bien para aquellos que tienen la voz principal dentro de la Eurozona hoy en día. El BCE está instruyendo a los gobiernos de la zona monetaria a desmantelar la Europa social y lo están haciendo. Es lo que mi buen amigo Jeff Faux, fundador del Economic Policy Institute en Washington, solía llamar “las alianzas de las clases dominantes a nivel internacional”, es decir, la alianza entre las clases dominantes de todo el mundo. Esa alianza está claramente operando en la zona del euro en la actualidad. Es por ello que el euro va a existir  por mucho, mucho tiempo.

INSISTIR EN GAZA. Rumbo a Gaza


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Santiago Alba Rico

Se puede describir como injusto, sin duda, un mundo en el que, en contra del derecho internacional, se ocupan y bombardean países, se somete a poblaciones enteras a castigos colectivos o se encarcela, se tortura y se mata para consolidar dictaduras políticas o económicas. Pero se puede decir que un orden es radicalmente injusto cuando es la denuncia de la injusticia, y no la injusticia misma, la que despierta sospechas, es la indignación la que está obligada a justificarse y es la solidaridad la que debe dar explicaciones. ¿Por qué experimentar como propio el dolor del otro? ¿Por qué reaccionar frente a la injusticia? ¿Por qué solidarizarse con sus víctimas? ¿Por qué reclamar el cumplimiento de las leyes internacionales? ¿Por qué Palestina? ¿Por qué Gaza?

¿Por qué -es decir- el ser humano? ¿Por qué la ética? ¿Por qué la normalidad civilizada? ¿Por qué la nieve es blanca? Hay algo viciado y destructivo en invertir las preguntas para obligar a responder, en tono acusatorio, a quienes deben -todos nosotros- demandar sin falta una respuesta: ¿por qué Palestina no? ¿Por qué sigue el bloqueo de Gaza? ¿Por qué se desprecia el derecho y la justicia? ¿Por qué la nieve se vuelve repentinamente negra?

Lo natural es que las piedras caigan y los pájaros vuelen; lo natural es que las mareas suban y bajen; lo natural es que, cumpliendo las leyes del movimiento y de la solidaridad humana, los barcos intenten llegar a Gaza. En el verano de 2010 Israel se apropió el mar Mediterráneo para asaltar el Mavi Marmara y matar a una parte de su pasaje.

En el verano de 2011 Israel extendió el bloqueo hasta las costas de Europa para impedir zarpar a la Flotilla de la Libertad II. Ahora, desde el pasado mes de julio, una tercera Flotilla intenta de nuevo este restablecimiento de la naturaleza; partiendo de Suecia, recorre ya y recorrerá el Báltico, el Atlántico y el Mediterráneo para reivindicar el derecho del sol a salir por el este, el del color verde a verdear las hojas y el de los niños a patear una piedra y jugar al balón.

¿Una flotilla? El hermoso velero Estelle constituye -como diría Thoureau frente a la esclavitud- “una mayoría de uno”. Mayoría porque, con independencia de su número, tiene razón. Pero mayoría también porque tiene de su parte el viento: el aliento de las miles y miles de personas en todo el planeta que han hecho materialmente posible el viaje y el de los millones y millones que lo apoyan. Si hay algo que la mayor parte de la población mundial sabe que está mal en el mundo, es sin duda la ocupación de Palestina; si hay una injusticia que la mayor parte de la población mundial sabe que los gobiernos occidentales no van a reparar, es la ocupación de Palestina. Un puñado de intereses y mucho dinero pueden producir un misil asesino; un gran racimo de voluntades y un enorme esfuerzo colectivo pueden parir un velero. El Estelle es la Madre-Humanidad surcando las aguas, es la Niña-Solidaridad surfeando en las olas.

¿Por qué insistir? La respuesta más obvia es la insistencia de Israel en mantener el bloqueo. Seis años después, el lento deterioro de la situación ha abocado a la franja de Gaza, el territorio más densamente poblado del planeta, a una “catástrofe humanitaria” de la que los niños (el 44% de los gazatíes tiene menos de 14 años) son las principales víctimas. El paro, la pobreza, la falta de combustible y la deficiencia creciente del suministro eléctrico conducen a Gaza -según un informe de Oxfam de febrero- “a un colapso total de los servicios esenciales”. La organización Save The Children cifra en un 58% el número de niños en edad escolar que padece anemia y advierte contra el aumento de las fiebres tifoideas y las diarreas, sin vacilar a la hora de atribuir responsabilidades ni de proponer soluciones: “como una cuestión de urgente prioridad para la salud y bienestar de los niños de Gaza, Israel debe levantar el bloqueo por completo para permitir el libre movimiento de personas y de bienes dentro y fuera de Gaza, incluyendo Cisjordania y Jerusalén Oriental”. Amnistía Internacional, por su parte, tampoco tiene dudas: “el factor fundamental causante de esta crisis humana es el bloqueo de Israel, el cual constituye un castigo colectivo (lo que es una violación del derecho internacional) y afecta particularmente a los niños y niñas, y a las personas enfermas”. Los recientes a ataques de Israel y de EE. UU. a la UNRWA, la agencia de las Naciones Unidas responsable del suministro de alimentos y de la gestión de la educación, amenaza con agravar a corto plazo los problemas endémicos de desnutrición y dejar a miles de niños sin acceso a escuelas y centros de estudio. El bloqueo es una bomba silenciosa que estalla todos los días hiriendo de muerte a 1.700.000 personas.

Pero, ¿por qué insistir? Obviamente el Estelle, si llegara a su destino, no va a resolver los problemas de la población gazatí con los sacos de cemento y las pelotas de fútbol que alberga en sus bodegas. No es ese el propósito. La potencia de la iniciativa que en el Estado español coordina Rumbo a Gaza se mide más bien por sus efectos simbólicos y políticos y puede resumirse, a mi juicio, en tres iluminaciones.

La primera es al mismo tiempo simbólica y material. La idea de salir de Suecia y detenerse en diferentes puertos de tres mares distintos opera, en efecto, una especie de liberación territorial subrogada. El año pasado -lo recordábamos más arriba- Israel “bloqueó” las costas de Europa. Gaza está en cada puerto donde atraque el Estelle; cada puerto es Gaza. Por lo tanto, aún antes de llegar a su destino en Palestina, el velero parido por la Humanidad habrá levantado muchas veces el bloqueo, devolviendo a las naciones europeas la soberanía que sus gobiernos no supieron defender el año pasado en Grecia. El Estelle, en algún sentido, está restableciendo la legalidad de la UE y liberando nuestras costas de la ilegal ocupación israelí.

La segunda iluminación tiene que ver con su evidente carácter de denuncia. Las revueltas árabes han obligado a EE. UU. y a las potencias europeas, complacientes con las dictaduras derrocadas, a intervenir en nombre de la democracia y los derechos humanos. Pero este discurso hipócrita no hace sino subrayar la excepcionalidad de Palestina o, mejor dicho, la excepcionalidad de la dictadura israelí, contra la que ningún gobierno occidental está dispuesto a intervenir, ni siquiera en forma de condenas o sanciones. La travesía del Estelle denuncia la complicidad criminal de esa Europa que utiliza los discursos humanitarios -y hasta las bombas humanitarias- para defender mejor sus intereses y los de Israel en la región. Insistir en Gaza, mientras el mundo árabe sigue sacudido por las réplicas sísmicas de los movimientos populares y de la contrarrevolución imperialista, ayuda precisamente a distinguir a las distintas fuerzas en litigio y garantiza el horizonte anticolonial de las transformaciones en la zona. Palestina -con Gaza como rescoldo vivo en su centro- irradia luz en todas direcciones. Recordar Gaza es recordar que la lucha de los pueblos empieza y acaba necesariamente en Palestina.

La tercera iluminación, vinculada a la anterior, tiene que ver con la desnuda afirmación del carácter universal de los derechos humanos. Que las potencias occidentales manoseen y malversen leyes e instituciones internacionales, poniéndolas al servicio de intereses espurios, no debe llevarnos a cuestionar las fuentes. Fuera de las leyes, al margen del derecho, la fuerza es suya; y si no tenemos la fuerza para imponer las leyes y el derecho, las leyes y el derecho tienen la fuerza para recordar a los pueblos de qué lado está la justicia y por qué estamos legitimados a resistir y a luchar por la liberación. La fuerza es suya, el derecho nuestro. En la Edad Media la cultura encontró refugio en los monasterios; y hoy hay bancos de semillas donde se conservan ejemplares de todas las plantas en previsión de una catástrofe. Pues bien, el Estelle, vástago de la Madre-Humanidad, es el cofre donde se guardan la carta fundacional de la ONU, las convenciones de Ginebra y los tratados internacionales; es en el velero unánime, y no en los aviones de la OTAN o en las reuniones del G-20, donde la humanidad protege la Declaración de los Derechos Humanos y las leyes internacionales que tantos sacrificios y tantos muertos costó conquistar.

¿Por qué insistir en Gaza? Hay una cuarta razón tan elemental como el derecho del sol a salir por el este, el derecho del color verde a verdear la hierba y el derecho de los niños a patear una piedra y saltar un muro. El Estelle declara sencillamente nuestro derecho genético a sentir el dolor del otro, a protestar contra la injusticia y a abrazar, pueblo a pueblo, por encima o por debajo de los intereses nacionales, a todos los que amamos en cualquier lugar de la tierra.

Insistamos. Insistiremos. El Estelle es de momento uno; el viento somos todos.

Y… tras la gran mentira de Draghi, ¿qué?

Draghi dijo: “El BCE hará lo necesario para sostener el euro”

¿Qué rescates puede pedir España?

España e Italia quieren evitar el rescate total mediante fórmulas intermedias

La UE contempla las compras de bonos y las líneas de crédito preventivas

 


Miguel Jiménez en El País

Ninguno se llama rescate. Pero todos lo son. España ya fue pionera en una de las fórmulas de ayuda que no implican el rescate total de la economía: la asistencia para recapitalizar el sector financiero. El resultado ha sido por ahora muy negativo. Desde que España solicitó el Mario Draghirescate, la prima de riesgo (o diferencial de rentabilidad exigido a los bonos españoles a 10 años frente a los alemanes, considerados seguros) no ha hecho más que subir. Ante las dificultades para financiarse a precio razonable, los mercados apuestan por un rescate del Estado, que numerosos economistas consideran inevitable. Sin embargo, la Unión Europea contempla fórmulas de rescate intermedias que no son un rescate total, como el de Grecia, Irlanda y Portugal. Una de esas fórmulas es la que podría solicitar España. De hecho, el acuerdo marco de España con la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (FEEF) ya describe esas modalidades de ayuda y contempla incluso la posibilidad de que España pida que se use con esas fórmulas la parte de los 100.000 millones del rescate bancario que no se utilice.

Las pautas de las diferentes modalidades están muy definidas para el actual mecanismo de rescate, la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (FEEF). El tratado por el que se crea el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate definitivo, también contempla esas mismas modalidades, aunque no está en vigor ni se han establecido pautas concretas. Las fórmulas no son excluyentes entre sí. De hecho, una línea de crédito precautoria combinada con la posibilidad de compras en el mercado primario y secundario es lo que más se adaptaría a las necesidades de España e Italia.

COMPRAS EN EL MERCADO SECUNDARIO

¿En qué consiste?

Es la compra de bonos y títulos de deuda en el mercado secundario por parte del fondo de rescate europeo. Es el equivalente a las compras del Banco Central Europeo, que este interrumpió hace 20 semanas. El problema es que mientras la capacidad de compra del BCE es infinita (se trata del banco emisor y tiene todo el dinero que quiera a su disposición), el margen de maniobra de los fondos de rescate europeos es limitada, a menos que se le permitiera apelar al BCE (con una ficha bancaria, por ejemplo), cosa que por ahora no es posible, pero que empieza a contemplarse.

¿Cuál es el objetivo de la intervención en el mercado secundario de bonos?

Sirve para bajar la prima de riesgo, para reducir lo tipos de interés que se exigen en el mercado secundario, donde ya cotizan, con el objetivo de que eso abarate también las emisiones en el mercado primario (las subastas de nuevos bonos, donde el dinero va al Estado emisor). Las compras en el secundario garantizan liquidez a precios aceptables, lo que incentiva a los inversores a comprar deuda tanto en el mercado como en las subastas.

¿Qué países podrían beneficiarse?

Tanto los países que tienen ya un rescate completo como los que no lo tienen.

¿Qué condiciones implica?

Para los países que ya tienen un programa de rescate completo, se aplican las condiciones de ese programa. Para los que no tienen un programa de ese tipo, hay unas condiciones previas para poder pedir la ayuda y unas condiciones a cumplir posteriormente.

Entre las condiciones previas está la obediencia plena a las recomendaciones para corregir el déficit, el compromiso de tomar medidas dentro del procedimiento de desequilibrios excesivos, un historial de acceso razonable a los mercados de capitales, la ausencia de problemas de solvencia bancaria que puedan amenazar la estabilidad financiera europea y una deuda pública y una posición exterior sostenibles. En todo caso, la última cumbre manifestó que habría máxima flexibilidad para activar este mecanismo.

En cuanto a las condiciones a cumplir posteriormente, estarán definidas en un Memorando de Entendimiento en que se establecerán las medidas económicas a adoptar. España e Italia quieren minimizar las condiciones en caso de que finalmente opten por esta vía.

¿Cuál es el procedimiento para activar las compras?

El procedimiento se inicia por una solicitud de un Estado miembro al presidente del Eurogrupo. Sin embargo, en circunstancias excepcionales, el BCE podría emitir una alerta temprana. En todos los casos, el BCE hará un informe para identificar los riesgos para la zona euro y evaluar la necesidad de la intervención. La Comisión Europea, con la colaboración del BCE, prepararán en un plazo mínimo, de uno o dos días, el Memorando de Entendimiento en el que se especificarán el periodo donde se aplicará el mecanismo, y los ajustes presupuestarios y las reformas necesarias para recibir la ayuda. El fondo de rescate y el grupo de trabajo del Eurogrupo deben aprobar el acuerdo, que necesitará respaldo parlamentario en algunos países.

¿Qué hace el fondo de rescate con los bonos que compre?

Los valores adquiridos por el fondo de rescate en los mercados secundarios pueden ser revendidos a inversores privados, cuando las condiciones del mercado hayan mejorado, mantenerse hasta el vencimiento, revenderse al país beneficiario o utilizarse para operaciones con bancos comerciales para la gestión de liquidez del propio fondo de rescate (FEEF).

¿Cómo actúa el fondo de rescate en los mercados secundarios?

El fondo de rescate no opera directamente, sino que es el Banco Central Europeo (BCE) el que actuará como agente financiero del fondo de rescate.

COMPRAS EN EL MERCADO PRIMARIO

¿En qué consiste?

Se trata de compras de bonos en el momento de la emisión por parte de un Estado. En lugar de comprar bonos ya emitidos que se negocian en el mercado, lo que se compran son bonos de nueva emisión y los recursos pasan directamente al Estado. Sin embargo, no está pensado para usarse en solitario sino como complemento de otro tipo de rescate.

¿Qué países podrían beneficiarse de esa intervención?

Las operaciones de compra de bonos en el mercado primario se podrían hacer como complemento a los préstamos regulares en virtud de un programa de ajuste macroeconómico vinculado a un rescate total o en el marco de un programa de rescate preventivo. Este instrumento está pensado sobre todo para utilizarse hacia el final de un programa de rescate para facilitar el retorno de un país al mercado.

¿Cuál es el objetivo de la intervención en el mercado primario?

El objetivo principal es permitir a un Estado miembro a mantener o restaurar su relación con la comunidad inversora y reducir el riesgo de una subasta fallida. Al reducir la cantidad a pedir al mercado, es posible obtener mejores precios. Además, al mantener más deuda en circulación, se reduce el riesgo de ventas forzadas por parte de aquellos inversores que tienen fijado un límite vinculante, un porcentaje máximo de la deuda de un país. También serviría para aumentar la eficiencia de los préstamos del fondo de rescate. Por un lado, porque iría acompañado de inversores privados. Por otro, porque los títulos que adquiere se pueden vender en el mercado secundario si las circunstancias mejoran.

¿Qué condicionalidad implica?

Como se trata de un complemento de otro rescate ya en marcha, las condiciones serían las del programa de ajuste macroeconómico del rescate total o las impuestas en el programa de rescate preventivo. En el caso de un programa preventivo, se analizará si se deben incluir nuevas reformas en el memorando de Entendimiento.

¿Hay un límite en el monto de la compra?

Las compras en el mercado primario del fondo de rescate se limitarían a no más del 50% de la cantidad final emitida. Sin embargo, esta restricción no se aplicará si las compras se hacen a través de un fondo de coinversión, un vehículo especial que ya da participación a inversores ajenos al fondo de rescate. Esa fórmula del fondo de coinversión, en el que el fondo de rescate asume un primer tramo de pérdidas, podría de hecho interpretarse en sí misma como otra modalidad de rescate para la compra de bonos en el mercado primario y secundario.

¿A qué precio compra el fondo de rescate los bonos?

En el mercado primario, las inversiones del fondo de rescate se realizan a tipos de mercado. Por tanto, para que tenga sentido activarlo, tiene que haber cierta demanda de otros inversores. Pero si hay demanda de inversores privados, no es tan necesario acudir al fondo de rescate. Por tanto, solo parece tener un cierto sentido en la vuelta al mercado de un país ya rescatado. Pero ni siquiera Irlanda, que ha vuelto a los mercados con emisiones a corto y largo plazo ha optado por esta vía.

¿Qué modalidades hay?

El fondo de rescate puede, en primer lugar, comprar la deuda en una subasta, en cuyo caso el interés al que suscribiría los bonos sería el tipo medio ponderado al que se hayan colocado los títulos entre inversores privados. En segundo lugar, puede participar en una operación de crédito sindicado, en que también tomaría los títulos a un precio similar al del resto de los participantes en el crédito (descontando comisiones como las de aseguramiento). En ambos casos opera, con carácter general, el límite del 50%.

¿Qué hace el fondo de rescate con los bonos comprados?

Los valores adquiridos por el fondo de rescate en el mercado primario pueden ser revendidos a inversores privados, cuando las condiciones del mercado hayan mejorado, mantenerse hasta el vencimiento, revenderse al país beneficiario o utilizarse para operaciones con bancos comerciales para la gestión de liquidez del FEEF.

 RESCATE PRECAUTORIO MEDIANTE LÍNEAS DE CRÉDITO

¿Cuál es el objetivo de los programas preventivos del fondo de rescate?

El programa precautorio del fondo de rescate es una línea de crédito a un país que no tiene un rescate total para superar shocks externos de carácter temporal y tratar de evitar una crisis más grave. El objetivo es apoyar políticas sanas y asegurar la asistencia financiera del fondo de rescate antes de que dificultades más graves en los mercados de capitales, tratando de evitar el estigma de ser un país con un rescate total. Es el tipo de rescate parcial que más se adapta a las necesidades españolas. Se presenta como un herramienta de prevención de crisis (se concede la línea de crédito, pero no se activa inicialmente) y se trata de lanzar la idea de que es un apoyo temporal, de uno a dos años de plazo. El tratado del nuevo fondo de rescate (MEDE) también lo contempla. Es la fórmula que se adapta más a la situación de España e Italia, y puede combinarse con las compras en el mercado primario y secundario.

¿Qué tipo de líneas de crédito estarán disponible?

En consonancia con las líneas de crédito del FMI, hay tres tipos de línea de crédito disponibles:

Línea de crédito precautoria condicionada (PCCL, por sus siglas en inglés). Su acceso está limitado a los Estados miembros de la zona euro cuya situación económica y financiera es fundamentalmente sólida, que cumplen plenamente las recomendaciones de la UE en los procedimientos de déficit excesivo y las medidas para corregir los desequilibrios, con una deuda pública sostenible, un historial de acceso a los mercados internacionales de capitales en condiciones razonables, una posición externa sostenible y la ausencia de problemas de solvencia bancaria que supongan una amenaza a la estabilidad financiera de la zona euro. Estos dos últimos puntos pueden impedir a España acceder a esta fórmula, aunque los líderes europeos se comprometiron a ser flexibles.

Línea de crédito con condicionalidad reforzada (ECCL). Su acceso está abierto a todos los Estados miembros de la zona del euro cuya situación económica y financiera siga siendo sólida, pero no cumplan con alguno de los requisitos de la anterior (PCCL). Por tanto, el país beneficiario deberá adoptar, previa consulta con la Comisión Europea y el BCE, las medidas correctivas destinadas a subsanar las deficiencias.

Línea de crédito con condicionalidad reforzada y protección parcial del riesgo soberano (ECCL+). Una línea de crédito con condicionalidad reforzada se puede facilitar en la forma de protección parcial del riesgo soberano en emisiones en el mercado primario. El Certificado de Protección Parcial (PPC) le da al titular una cantidad fija de protección de crédito equivalente a un porcentaje del monto principal de la deuda soberana emitida. Por ejemplo, ese certificado podría cubrir frente a una quita del 20% o del 30%. El bono y el certificado se emiten conjuntamente, pero luego se pueden negociar por separado en los mercados. Sin embargo, para reclamar la protección, el inversor con un certificado debe demostrar que también posee el bono. La protección parcial está prevista sobre todo para usarse dentro de un programa precautorio, pero también puede considerarse en sí misma una modalidad de rescate.

¿Cuál sería el tamaño y la duración de las líneas de crédito preventivas?

El tamaño típico previsto de una línea de crédito del fondo de rescate sería del 2% a 10% del PIB (de 20.000 a 100.000 millones, aproximadamente, en el caso español). Su duración sería de un año, renovable por 6 meses en dos ocasiones.

¿Qué vigilancia implica solicitar una línea de crédito?

Los países que pidan este tipo de rescate parcial mediante una línea de crédito estarán durante todo ese periodo sometido a una vigilancia especial de la Comisión Europea. A requerimiento de la Comisión, un país deberá comunicar cualquier información necesaria para vigilar los gastos e ingresos públicos, realizar una auditoría de las cuentas públicas que cubra las fuentes de ingresos y gastos, llevar a cabo una auditoría sobre la calidad de las estadísticas sobre las cuentas públicas bajo la supervisión de Eurostat, comunicar a la Comisión y al BCE información semanal sobre el sistema financiero, llevar a cabo, bajo la supervisión de la Autoridad Bancaria Europea, pruebas de resistencia a la banca y facilitar al fondo de rescate toda la información necesaria. España ya cumple buena parte de esas obligaciones por el rescate para recapitalizar la banca.

¿Cómo se pone en marcha la línea de crédito?

El país miembro del euro debe pedir la ayuda a los miembros del Eurogrupo. El Eurogrupo, la Comisión y el BCE analizarán si el país reúne los requisitos para recibir la ayuda y si son necesarias medidas correctoras por parte de ese país. A partir de ese análisis, los miembros del Eurogrupo, por unanimidad, decidirán sobre la propuesta del fondo de rescate de facilitar esa línea de crédito, su tipo, cantidad y duración. Habrá un Memorando de Entendimiento y un acuerdo del fondo de rescate, como ha ocurrido con el rescate bancario. La Comisión, en colaboración con el BCE, llevará a cabo una vigilancia reforzada sobre el país en cuestión e informará trimestralmente al Eurogrupo. Si el país se desvía de sus compromisos, los miembros del Eurogrupo podrán cerrar la línea de crédito y forzar al país a pedir el rescate total. La iniciativa de la activación efectiva de la línea de crédito corresponde al país en cuestión, que debe avisar al fondo de rescate al menos con una semana de antelación de que se dispone a usar el dinero. El importe máximo de cada tramo debe estar fijado previamente, en el momento de concederse la línea de crédito. Y para poder usar los fondos, deberá cumplir las condiciones del Memorando.

RESCATE TOTAL

¿En qué consiste?

Es el rescate realizado en los casos de Grecia, Irlanda y Portugal, el rescate con un programa de ajuste macroeconómico o rescate con intervención. España e Italia tratan de evitarlo para que no se les impongan duras condiciones y el estigma en los mercados sea aún mayor que con un rescate parcial. Alemania y otros países también preferirían evitarlo por el enorme desembolso de fondos que supone. De hecho, los fondos de rescate europeos no tienen capacidad suficiente para el rescate de España e Italia a menos que se les permita recurrir a la financiación del Banco Central Europeo.

¿Cómo se pone en marcha?

El rescate total se pone en marcha tras una solicitud de ayuda por parte de un país que no pude financiarse en los mercados a precios aceptables. El país debe negociar un programa de ajuste para el país con la Comisión Europea y el FMI. Ese programa debe ser aprobado por los ministros de Economía de la zona euro y se debe firmar un Memorando de Entendimiento.

¿Cuánto tarda en ponerse en marcha?

Tras la petición de ayuda, se necesitan de tres a cuatro semanas para elaborar un programa de apoyo incluyendo el envío de expertos de la troika (la Comisión, el FMI y el BCE) al país en crisis.

¿Está el rescate total vinculado a condiciones?

Sí, está ligada a condiciones estrictas de política económica que figuran en un Memorando de Entendimiento (MoU) entre el país y la Comisión Europea. Son condiciones muy duras para reducir el déficit público (han incluido el recorte de las pensiones, la subida del IVA y el despido de funcionarios en algunos países) y reformas estructurales (que han supuesto abaratar el despido, reducir el salario mínimo, liberalizaciones o planes de privatizaciones, entra muchas otras). Si un país no cumple con las condiciones, se pueden interrumpir los desembolsos, al menos hasta que se revisen las condiciones y se renegocien.

«SIN UN CAMBIO RADICAL EN LAS POLÍTICAS TARDAREMOS AÑOS EN SALIR DE LA CRISIS»

Aboga por condonar a España, Grecia, Irlanda y Portugal la deuda generada por el rescate de los bancos.

 Entrevista de Pilar Aranguren a Eric Toussaint 
  • Eric Toussaint, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Lieja y la de París VIII, defendió en Donostia la idoneidad de acometer una bancarrota ordenada de los bancos que se encuentren en peor situación, garantizando siempre los depósitos por parte del Estado, que tomaría el control y mantendría la actividad de los mismos. Toussaint intervino en un curso organizado por la Fundación Manu Robles Aranguiz, de ELA, y la Uned.

Reclama la anulación de la deuda de los países más golpeados, como España, Grecia, Irlanda y Portugal. ¿Es un primer paso para la salida de la crisis?

Es una solución obligada. Los países como España, Portugal, Irlanda y Grecia no pueden mejorar su situación económica y garantizar a su ciudadanía los derechos básicos con el peso de una deuda que es en gran parte ilegítima. Diría que en el caso de España hay que descartar definitivamnte la posibilidad de hacer un rescate de actores privados, como la banca, a costa del Tesoro público. Es una solución obligada pero por supuesto no es la panacea. Tiene que estar en el marco de medidas complementarias.

¿Como las encaminadas a reactivar la economía?

Es necesaria una política para incentivar la actividad económica, lo que implica tener más medios financieros en el presupuesto del Estado para aumentar el gasto público, generando empleo, demanda pública para estimular la economía y también gasto público para atender a las víctimas de la crisis que necesitan ayuda. Para hacer esto hay que anular la parte ilegítima de la deuda, pero también es fundamental aumentar los ingresos fiscales, lo que implica otra política tributaria. En los países más industrializados, como España, ha habido una política tributaria que ha hecho regalos al 1% más rico.

¿Cuando habla de parte ilegítima de la deuda a qué se refiere?

Es una deuda que se ha generado por el rescate de bancos que son responsables de su situación. Como por ejemplo, en el caso de Bankia ha recibido 4.000 millones y necesitará otros 19.000.

El juez ha imputado a la cúpula de Bankia por delito societario por la fusión y la salida a Bolsa. ¿Cree que es necesario depurar responsabilidades penales si las hubiera?

Es bueno que la Justicia adopte iniciativas contra los responsables de la crisis, tanto de la banca, como de los reguladores u organismos que deberían haber controlado si se detecta una falta de control.

Aboga por la nacionalización de los bancos. ¿No sería una medida muy radical?

Es una medida radical. Pero mi reflexión es que realmente el sector de la banca tiene que ser un servicio público, ya que recoge el ahorro de la ciudadanía, que deposita su confianza en una institución. Tiene que ser un servicio público bajo el control ciudadano. Debería haber una carta magna que regule las condiciones de dicho servicio y su control, que implica auditorías externas permanentes y rendir cuentas.

Al inicio de la crisis quedó patente que fallaron los controles de los bancos. Se habló de endurecerlos, pero otra vez se están relajando.

¿Volvemos a las andadas?

No hubo el control debido. También hay que tener en cuenta que hubo una desregulación financiera sistemática con el apoyo de grandes instituciones, como el FMI, que recomendada desregulación financiera. También el gobierno de Clinto y de Bush o la Comisión Europea. En EE UU y en Inglaterra se ha producido un proceso de más regulación, pero en los países de la zona euro no, y eso nos lleva a Bankia o a Dexia en Bélgica. La lista es larga.
Los grandes bancos privados europeos se están manteniendo a flote con crédito barato del BCE. Tendríamos que tener otra situación y no utilizar el dinero del BCE para esto, sino exigir el saneamiento de las cuentas de los bancos, que tienen muchos activos tóxicos, que son bombas que pueden explotar en cualquier momento.

¿Habría que dejarlos caer como hizo EE UU con Lehman Brothers?

No como ocurrió con Lehman Brothers. Lo que hay que hacer es llegar a una bancarrota, garantizando todos los depósitos por el Estado, que toma el control con una institución puente, manteniendo las actividades. La bancarrota quiere decir que los accionistas y los administradores del banco son fallidos y tienen que rendir cuentas ante la justicia por la gestión.

¿Cre que las medidas adoptadas en la cumbre de Bruselas van en la buena dirección?

Está bien que se otorgue crédito directo a la banca, porque no aumenta la deuda pública. Pero si no se ponen condiciones a la banca para que cambie su comportamiento y se extreman los controles, no servirá de nada.

Dice que tardaremos entre diez y veinte años en salir de la crisis. ¿No es muy pesimista?

Esta crisis es solo comparable a la del 29. Si se sigue con políticas de reducir el gasto público y la demanda privada no se hará más que empeorar y prolongar la crisis. Pero se puede reducir el periodo si se produce un viraje político radical. Pero no soy demasiado optimista porque los gobiernos europeos han decidido seguir en la misma dirección y a costa de recortar derechos sociales. La propia banca reconoce que tardará cuatro o cinco años en recuperar la actividad crediticia.

Cómo se comportan y cómo son los súper ricos

  Vicenç Navarro, en Público

Uno de los argumentos más utilizados para no aumentar los impuestos de las personas con mayores rentas es que tales impuestos desincentivan el ahorro y la inversión productiva de tal ahorro, una inversión productiva que crea empleo. Este argumento se reproduce constantemente, una y otra vez, en la mayoría de medios de información y persuasión del país, subrayando que no hay que penalizar a los productores de riqueza y puestos de trabajo.

El problema con este argumento es que, por mucho que se repita, no tiene evidencia que lo avale. Un estudio reciente de una empresa de análisis de mercados (Market Watch) analizó recientemente qué hacen los súper ricos con su dinero (“Where the Rich are Keeping their Money”). Y aunque no es fácil encontrar esta información, algo sí que se pudo ver. Pues bien, la enorme cantidad de dinero que tienen los súper ricos no se invierte en lo que se llama economía productiva, es decir, donde se producen puestos de trabajo. El 90% estaba en compra y venta de propiedad inmobiliaria, en bonos del Estado, en cuentas personales y en otras actividades de uso personal o actividad especulativa. Sólo un 1% se invertía en el establecimiento de nuevas empresas que produjeran empleo. Otros estudios han llegado a conclusiones semejantes. En la encuesta Mendelsohn Affluent Survey alcanza un porcentaje sólo ligeramente superior, un 2%. En realidad, en un sorprendente momento de franqueza del medio más cercano al mundo financiero, el Wall Street Journal, indicó que el gran impacto positivo para las rentas superiores que supuso el gran recorte de impuestos para los súper ricos que aprovó la administración Bush “condujo al peor periodo de creación de empleo en la reciente historia del país” (citado en “Three Big Lies of the Super-Rich”, de Paul Buchheit).

De estos datos debería deducirse que una mejor manera de crear empleo hubiera sido gravar a los súper ricos y con este dinero el Estado debería crear puestos de trabajo, propuesta que, a pesar de ser razonable y justa, nunca se verá en los medios de mayor información y persuasión del país que transmiten la imagen de que hay que mimar a los súper ricos para que no se vayan a otros lugares.

¿Hay que estimular la aparición de grandes empresarios? 

Otro argumento que también se reproduce constantemente en la cultura neoliberal, ampliamente dominante en los medios de información y persuasión de mayor difusión, es la necesidad de estimular la creatividad individual empresarial, enfatizando la gran importancia que tal esfuerzo individual ha tenido en el progreso de un país. Constantemente se cita a grandes emprendedores, como Bill Gates, para señalar la importancia de tal creatividad empresarial individual. Paul Buchheit señala, sin embargo, que la historia real difiere considerablemente de la imagen idealizada de tal emprendedor. Bill Gates adaptó con gran oportunismo el conocimiento generado por muchos ingenieros que le precedieron, copiando a otros expertos, sin que estos otros nombres aparecieran en su biografía. Lo que se considera un acto individual fue una producción de conocimiento colectivo, que en otro tipo de sociedad se hubiera reconocido y presentado como un esfuerzo de equipo y no cómo personal. La historia del mundo empresarial está llena casos como éste. Lo que se presenta como una iniciativa individual empresarial está basado en un esfuerzo colectivo, utilizado, manipulado (y a veces explotado) sólo por un individuo cuyo conocimiento deriva y/o está expropiado de otros. Buchheit también se refiere al caso del supuesto inventor del teléfono, Alexander Graham Bell, quien recibe todos los honores, cuando muchas otras personas habían contribuido y sabían como establecer el teléfono, pero no tenían el dinero para poder patentarlo antes que Bell.

La falsedad del concepto de capitalismo popular 

Otro argumento que se ha estado promoviendo en defensa del sistema económico actual es que hoy estamos viviendo en la época del capitalismo popular, como consecuencia de que la mayoría de la ciudadanía tiene acciones en la Bolsa. En este argumento se asume que todo el mundo sigue con gran interés los vaivenes de la Bolsa, porque les afecta personalmente. Cuando la Bolsa se dispara se nos dice que todos nos beneficiamos.

De nuevo, la evidencia cuestiona tal argumento. La propiedad de las acciones está enormemente concentrada. Así, por ejemplo, en EEUU, sólo el 10% de propietarios de acciones tiene más del 80% de todas ellas. La gran mayoría de accionistas tiene un número muy menor de acciones. Es más, los grandes cambios de la Bolsa afectan primordialmente al 5% de los accionistas que ganan más de 500.000 euros al año. Al resto, tales variaciones les afectan mucho menos. Y últimamente, los cambios fiscales han beneficiado enormemente a estos grupos minoritarios. En general, pagan en impuestos sólo el 15% de su renta derivada de la propiedad de las acciones, lo cual ha facilitado que en sólo seis años (2001-2007) doblaran sus ingresos. Mientras, el trabajador promedio (que cobra 34.500 dólares al año) paga en impuestos un 32%. Una consecuencia de este hecho es que las desigualdades de renta se han disparado.

¿Son los súper ricos los mejores?

Todo ello lleva a otro argumento que los neoliberales sostienen: que aquellos que están en las cúspides superiores de poder –los súper ricos- están ahí porque son mejores que los demás. El mérito es lo que les ha llevado a donde están (ver mi artículo “El fin de la mal llamada meritocracia”, publicado en El Plural, 28.07.12, y colgado en mi blog www.vnavarro.org).

Pues bien, la evidencia no avala tal postura. En realidad, la evidencia científica muestra que los súper ricos son gente menos ética, menos solidaria y menos considerada hacia otras personas, y más inclinada a sostener comportamientos incívicos que la mayoría de la ciudadanía. En lugar de la imagen que se promueve, de que las élites tienen mayor calidad y valor humano, la evidencia muestra claramente lo contrario.

En un artículo en Scientific American, Daisy Grewal cita los trabajos de dos psicólogos, Paul Piff y Dacher Keltner, que muestran que los súper ricos muestran comportamientos menos solidarios, menos compasivos, más egoístas y más propensos a saltarse las normas y reglas que las clases populares. Las clases populares han desarrollado unas culturas de solidaridad que se encuentran ausentes entre las élites ricas y súper ricas (Daisy Grewal, “How Wealth Reduces Compassion”, Scientific American, 10.04.12).

Una conclusión semejante se ha publicado por la Asociación para la Psicología Científica (Press Release, 08.02.12) en la que señala la cultura egocéntrica existente entre las personas de rentas superiores y su menor capacidad emotiva hacia otras personas con  necesidad de apoyo o solidaridad. La famosa frase de “nobleza obliga”, simplificando que los de arriba sienten la necesidad de cuidar de los otros no existe ya (en caso de que hubiera existido). Es cierto que personas muy ricas dan mecenazgo, pero son siempre las excepciones.

A resultados parecidos han llegado estudiosos de la cultura empresarial, como la famosa Bloomberg Newsletter. Así, tal revista publica los hallazgos del citado Paul Piff, de la Universidad de California, publicados también en la Academia de Ciencias de EEUU, que muestra como los ricos y súper ricos obedecen menos las leyes de tráfico y las normas de conducta aprobadas por la sociedad, son más egoístas y piensan menos en otras personas, son menos capaces de  expresar solidaridad o compasión y se saltan otros tipos de leyes con mayor frecuencia. Por cierto, tales comportamientos poco solidarios aparecen también con mayor frecuencia entre estudiantes de Economía y Empresariales en EEUU, los cuales indican que el egoísmo y egocentrismo son atributos favorables para la eficiencia económica, observación que ha motivado una demanda de cursos de ética y comportamiento cívico en las facultades de Economía. Sería interesante que estudios y análisis de esta naturaleza se hicieran también en España, pero hasta ahora no se han hecho. Teniendo en cuenta el enorme fraude fiscal de los súper ricos y su continua oposición a reformas que facilitaran el bienestar social de la ciudadanía y muy en especial de las clases populares, es casi seguro que los súper ricos españoles están entre los menos solidarios y más incívicos entre los súper ricos de los países semejantes por el nivel de desarrollo económico a España.