UN REY ENTRE ALGODONES

Manolo Saco en Público

El otro día el rey nos echó una bronca, con esa media lengua graciosa de zangolotino, que no sabes si está de coña o acaba de beberse la cosecha entera de Vega Sicilia del 94. La cosa venía de largo, pues la majestad suya estaba molesta con los medios de comunicación que venían especulando últimamente sobre su salud y su extraña forma de andar, como si hubiese tenido algún percance desafortunado con un apretón intestinal. Aunque a los bien pensados como yo aquello nos parecía más un asunto de pérdida de movilidad que de otras pérdidas.

Pero el hombre se lo tomó a mal, y en una rabieta infantil se acercó a un grupo de periodistas para echarles en cara que querían matarlo o “plantarle un pino en el estómago”. ¿Un pino en el estómago? Como las normas de protocolo son tan rígidas, ninguno de los presentes se atrevió a contestarle que lo de matarle es innecesario, y lo del pino, una crueldad: bastaría con que renunciara al trono y dejase paso a la tercera república.

Así se entiende que el protocolo aconseje a don Juan Carlos no salirse jamás de la fila ni hablar fuera del guión escrito, en esa existencia suya de gusano protegido del mundo exterior en su capullo, dicho sea, majestad suya, con todo el respeto que le merecemos los periodistas. Por eso a los monarcas entre algodones no puedes tocarles, ni darles la mano, a no ser que ellos la extiendan primero, ni besarles en la mejilla; un protocolo medieval nos manda saludarles de una manera vergonzante, con una inclinación de cabeza (los hombres) y una genuflexión (las mujeres); reyes a los que en los banquetes oficiales hay que ponerles alimentos libres de espinas y de huesecitos, como a nuestros niños pequeños.

Nosotros tenemos la culpa. Mientras lo mantengamos así, entre algodones, haciéndole creer que es un rey de verdad, nunca aprenderá a comer solo, seguirá hablando como un bebé y quizá tendré que aguantar que, en otra rabieta de niño consentido, un día de estos me pregunte: Manolo, ¿po ké no te cayas?

El ex primer ministro islandés, a juicio por la mala gestión de la crisis

El conservador Geir H.Haarde está acusado de desoír las advertencias sobre la inminente crisis de los bancos

EFE, para "Público"

El ex primer ministro conservador islandés Geir H. Haarde afrontará desde hoy un juicio en el que está acusado de negligencia grave durante su mandato, en el que se produjo el colapso bancario de su país en octubre de 2008.

El encargado de estudiar el caso será el Landsdómur, un tribunal especial creado para procesos que afecten a miembros del Gobierno y que nunca había actuado en los casi 67 años de independencia de esta isla.

La imputación de Haarde, de 60 años, fue posible porque el Althingi (Parlamento islandés) así lo decidió en septiembre pasado por 33 votos a favor y 30 en contra, siguiendo el consejo del informe realizado anteriormente por la comisión investigadora creada para determinar las responsabilidades en la crisis.

Aunque hoy es el día para confirmar la acusación, medios islandeses consideran probable que el juicio en sí no comience hasta después del verano, ya que el tribunal concederá a Haarde un plazo para presentar objeciones.

En el auto de acusación preliminar presentado hace un mes, el fiscal Sigridur Fridjonsdottir pide una condena para el ex primer ministro por violar la ley sobre responsabilidad de los ministros al desoír las advertencias que recibió sobre una inminente crisis de los principales bancos islandeses.

A pesar de los avisos recibidos entre otros por el Banco Nacional, Haarde no adoptó ninguna medida para reducir los efectos del colapso antes de que éste se produjera ni presionó a los bancos para vender sus activos y disminuir los riesgos, según el fiscal, quien no especifica ninguna pena concreta para el delito.

Haarde, cuyo abogado pedirá que la acusación sea desestimada, calificó de escandaloso que la Fiscalía tardara siete meses en presentar cargos y que al final éstos coincidieran casi palabra por palabra con la resolución aprobada hace un año por el Althingi. En esa misma votación, el Parlamento exculpó a tres ex altos cargos de su Gobierno, un conservador y dos socialdemócratas, en contra del parecer de la comisión investigadora.

El Landsdómur está formado por 15 personas: cinco jueces del Tribunal Supremo, un presidente de un tribunal de primera instancia, un catedrático de derecho constitucional y ocho ciudadanos designados cada seis años por el Parlamento.

El colapso bancario, que obligó a nacionalizar los principales bancos del país, colocó a Islandia, que ha tenido que recibir ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), en la peor crisis de su historia reciente.

Las protestas populares provocaron en enero de 2009 la caída del Gobierno de coalición entre el conservador Partido de la Independencia y el Partido Socialdemócrata, encabezado por Haarde, que se retiró de la política al descubrírsele un tumor cancerígeno. La izquierda, en una coalición entre socialdemócratas y «rojiverdes», gobierna por mayoría absoluta desde abril de 2009 un país que negocia ahora su entrada en la UE.